AKUARIES

El lunes después del trabajo pasé por un centro comercial a comprar unas cuantas cosas, de hecho llené el maletero del coche hasta arriba, desde cajas de vino a varias botellas de alcohol con los refrescos pertinentes para hacer algunas combinaciones, pasando por la comida que quise y algunas cosillas que hacían falta como pilas y cosas así, lo ordené todo en casa, comí alguna cosa y me estiré en el sofá a descansar un rato, cuando se acababa la tarde me cambié y me fui al chiringuito, la playa estaba casi vacía, me senté y vino la camarera del día anterior, la miré dándole las buenas tardes y le pedí una copa de vino blanco fresco, me acomodé en la silla quitándome las chancletas, dejando que mis pies tocaran la arena de la playa, cerré los ojos para notar la brisa del mar con ese olor salado tan característico, me estaba relajando y pensando en lo a gusto que me encontraba en mi casa con aquel entorno.…

CAMARERA: Su copa de vino.

Abrí los ojos encontrándome con los suyos de color verde.

YO: Perdona.

CAMARERA (riendo): Que le dejo la copa de vino blanco fresco que me pidió.

YO: Muchas gracias, pero no me llames de usted por favor, me hace sentir mucho mayor de lo que soy.

La terraza estaba casi vacía supongo que no tenía mucho trabajo y se entretuvo en mi mesa.

CAMARERA: Ayer estabas por aquí también ¿verdad?, ¿estás de vacaciones?

YO: No, me he venido a vivir todo el año, y sí, ayer fue el primer día de la temporada que vine, a ti no te había visto nunca.

CAMARERA: Así que eres de aquí y ya habías venido otros años, sí, es el primero que estoy, no tenía dinero para irme de vacaciones así que me he buscado un trabajo aquí y haré las dos cosas, trabajar y vacaciones en este sitio tan bonito.

Le di un trago a la copa mirándole los ojos, ella sonreía sin parar, se le veía feliz.

YO: Si trabajas aquí nos veremos bastante este verano, vivo a cinco minutos caminando y me encanta este sitio.

Me levanté y estiré un brazo para ofrecerle mi mano.

YO: Me llamo David.

Ella me la estrechó mirándome a los ojos.

CAMARERA: Yo soy Sandra, encantada, bueno, mejor voy a ver cómo va el trabajo o el jefe me llamará la atención.

Fue alejándose moviendo las caderas marcando en el pantaloncito tejano un bonito culo, miré el mar disfrutando de la copa de vino.

Cada día de la semana fui pasando por el chiringuito por las tardes, tomándome un vino o una cerveza hablando con ella un rato, cogiendo confianza.

Empezó el verano, los turistas se veían por todos lados y yo le cogí el ritmo a mi vida, trabajaba hasta la dos y media, comía algo en un restaurante al lado del trabajo, llegaba a casa, me cambiaba poniéndome el bañador y una camiseta, me estiraba en el sofá para descansar un rato, más tarde me iba a la playa con una toalla, me daba un buen baño para quitarme la pesadez del día, tomaba el sol un rato y ya era un hombre nuevo, pasaba por el chiringuito a comer una ensalada de algo con una copa de vino normalmente y ya estaba cenado, con Sandra fuimos cogiendo confianza y cada día hablábamos un rato, la verdad es que era tan pardillo y hacía tanto tiempo que estaba fuera del mercado que no se me había pasado por la cabeza intentar ligar con ella, la veía como una amiga a la que le explicaba algunas cosas, bueno, una amiga en la que pensaba cuando me hacía las pajas en casa también, porque la chica estaba de escándalo, en ella y en el último polvo sorpresa con mi ex mujer.

Una tarde de un viernes estaba tomando el café con hielo después de cenar hablando con ella.

SANDRA: ¿Y esta noche haces algo, sales por ahí con los amigos de copas?

YO: No, no salgo nunca de fiesta, hace tantos años que no lo he hecho que creo que ya no me acuerdo como se hacía.

Se lo dije algo avergonzado, aquel comentario me hizo pensar que estaba hecho un carcamal de mucho cuidado, ni se me había ocurrido salir algún día a tomar algo por la noche, lo hacía en casa y me iba a dormir cuando lo creía conveniente, ella me miró riendo.

SANDRA: Pues ya va siendo hora que conozcas el ambiente de este pueblo, esta noche salimos a tomar unas copas.

Me puse tan nervioso que me tuve que coger las manos para que no se me notara que temblaba.

YO: Perdona Sandra, ¿me estás pidiendo una cita?

Le dio un ataque de risa que casi se cae al suelo revolcándose.

SANDRA: ¿Pero qué dices hombre?, eso es muy antiguo tío, una cita dice.

Seguía descojonándose sin poder hablar, cuando pudo parar un poco.

SANDRA: No David, te digo que vamos a tomar unas copas como amigos y se acabó, que tío, es que me muero de risa contigo.

Se giró dejándome con cara de idiota un rato, hacía tanto tiempo que no me encontraba en esa situación que estaba más perdido que un camello en el polo norte, al rato, no tenía mucho trabajo, volvió a pararse en mi mesa.

SANDRA: Quedamos a las once aquí arriba en el kiosco de la carretera, vale, y no te vayas a poner un traje que no voy contigo a ningún lado.

Se puso a reír otra vez a carcajadas mirándome a los ojos.

YO: ¿Y no puedo dar mi opinión?

SANDRA: No, como te deje opinar te vas a hacer la picha un lio y dudaras de todo, haz lo que te digo y se acabó.

Coño como lo sabía, me conocía más que yo mismo, así que me quedé en silencio y pensé que ropa me pondría, estuve un rato más y me fui a casa a descansar, pensé que aquella noche me iría a dormir muy tarde y no estaba acostumbrado, tampoco era plan quedarme dormido en algún local delante de ella. Cuando llegué miré en el armario, encontré un tejano que me había comprado no hacía mucho que me lo ponía muy poco y una camisa blanca, pensé que no haría mucho el ridículo vistiendo así, a la hora que quedamos estaba delante del kiosco mirando para un lado y para el otro, pasaron diez minutos y no venía nadie, estaba a punto de volver a casa y escuché un silbido, me giré y Sandra estaba dos manzanas más lejos haciéndome señales con el brazo para que fuera, cuando estuve junto a ella.…

YO: Has tardado, pensaba que no vendrías y estaba a punto de irme.

SANDRA: No me jodas, pero si no has esperado ni un cuarto de hora, ¿es que tú ex nunca te hacía esperar para nada?

YO: Nunca, es la persona más puntual que conozco.

Me miró a los ojos levantando las cejas.

SANDRA: Joder, no me extraña que acabarais separados, madre mía.

¡Toma!, la primera en la frente, me trató de gilipollas solo comenzar la noche.

Caminamos un rato uno junto al otro adentrándonos en el pueblo, hasta una zona llena de bares y terrazas con muy buen ambiente, nos metimos en uno, ella saludaba a todo el mundo, fuimos hasta el final de la barra y me presentó a una amiga suya que trabajaba allí, le pedimos unas copas y salimos a la terraza a sentarnos en un banco junto a mucha gente.

YO: Qué ambiente que hay a estas horas.

SANDRA: Aun es temprano, de aquí un rato esto estará que no podrás ni moverte, ¿estás bien?

YO: Sí, me siento un poco mayor pero bien, la gente es bastante más joven que yo.

SANDRA: Coooño con el tío y sus pajas mentales, quieres relajarte y pasártelo bien.

Cada vez que me decía algo me dejaba más desubicado, pasamos un rato hablando y se le acercó saludándola un chaval la mar de majo, ella se levantó y se dieron un beso en los labios, hablaron un rato y él se perdió entre la gente, ella volvió a sentarse a mi lado.

YO: Si tienes algo con ese chico yo me voy y te dejo que estés con él sin ningún problema.

Me miró alucinada, yo me miré la camisa asegurándome que no llevaba una mancha o algo.

SANDRA: Macho, cada vez que abres la boca me dejas más sorprendida, no tengo nada con nadie, es un amigo y ya está, bueno un follamigo.

YO: Perdona, es que no te he entendido bien.

SANDRA: Que es un follamigo y ya está.

YO (extrañado): Un ¿follamigo?, ¿eso significa lo que dice la palabra?

Empezó a reírse en mi cara otra vez, le pegó un buen trago a la copa y se la acabó.

SANDRA: ¿De dónde coño has salido tú?, anda bébete eso que ya debe estar caliente y vámonos a otro sitio.

Estábamos a punto de salir.

YO: Sandra, que no hemos pagado las copas.

Me volvió a mirar extrañada.

SANDRA: Claro, nos han invitado, ¿es que tú pagas todo lo que te tomas?

Me volví a sentir como un gilipollas y caminé a su lado sin decir nada.

Llegamos a otro local, este era más grande y tenía una terraza enorme con vistas a la playa, con una pista para bailar en medio, volvimos a pasar por la barra, ella saludó a un camarero con otro beso en la boca, pedimos otra copa y nos sentamos en una especie de cojín muy grande en el suelo con una mesita delante.

YO: ¿El camarero es otro follamigo?

Me miró con cara de paciencia levantando las cejas.

SANDRA: No, este es solo un amigo, ¿Qué quieres descubrir esta noche con quien follo o con quien no?

Me avergoncé bajando la cabeza poniéndome rojo como un tomate, notaba el calor en mis mejillas, ella se descojonó de risa una vez más.

SANDRA: No seas tonto, es una broma, follo con quien quiero cuando quiero.

YO: Lo siento Sandra, esto es muy nuevo para mí, hace más de diez años que no pisaba locales de moda, mi idea de lo que es un salida de noche es muy diferente a esto, supongo que me he hecho viejo para estas cosas.

SANDRA: Otra vez con el problema de la edad, que no, que la edad no es un problema, lo que pasa es que has estado demasiado tiempo sin contacto con la realidad y ahora te sorprendes.

Seguramente tenía razón, pasamos por un par de locales más sin parar de beber copas y sin pagar ni una, nos despedimos casi a las cuatro de la mañana en la puerta de un edificio que me dijo que era donde vivía que estaba de camino a mi casa.

YO: Gracias Sandra por hacer de canguro de mí esta noche, me has puesto al día.

SANDRA: No me tienes que agradecer nada, me lo he pasado muy bien y me he reído mucho contigo.

Ya, ya, joder si se llegó a reír de un panoli como yo, me avancé para darle dos besos en las mejillas, ella me paró la cara mirándome, me la apretó con una mano haciéndome sacar morritos y me dio un beso en medio de los labios, apartó la mano y yo seguía haciendo morritos alucinado.

SANDRA: Nos vemos mañana en la playa David.

YO (nervioso): Hasta mañana Sandra y gracias.

Levantó la mano ya caminando hacía la entrada del edificio, yo me fui para casa pensando en aquella noche, llegué hecho polvo y borracho, me estiré boca abajo en el sofá, que fue lo primero blandito que vi y no me desperté hasta el día siguiente a las tantas con una resaca espantosa.

Por suerte era sábado y podía descansar todo el día, me quedé en la piscina de casa en una hamaca en la sombra medio muerto, por la tarde dormí una siesta de horas, me levanté un poco más despejado, me duché y fui al chiringuito a cenar, le pedí a Sandra una ensalada de pasta y una copa de vino blanco.

SANDRA: ¿Qué tal?, no te he visto en todo el día.

YO: Menuda resaca Sandra, estoy medio muerto.

SANDRA: No me digas, yo que te estaba esperando para ir esta noche a seguir la ruta de las copas.

YO: No, lo siento pero si salgo hoy también no llego a casa vivo.

Ella reía sin parar a la vez que trabajaba quitando vasos y platos de las otras mesas.

YO: Pero si quieres la semana que viene te enseño lo que es para mí salir de noche.

SANDRA: ¿Cómo?

YO: Que esta semana hemos hecho lo que tú has querido, me gustaría enseñarte otra manera de salir.

Me miró fijamente pensando, se le escapó una risilla.

SANDRA: ¿Me estás proponiendo una cita?

YO: Por favor, que antigua eres, una salida de amigos.

SANDRA (riendo): A vale, me habías asustado.

YO: Pero para eso me tienes que dar tú número de teléfono y hacer un par de cosas durante la semana para estar preparada para el viernes.

Me dio el teléfono extrañada, le dije que era una sorpresa y que por favor me hiciera caso en las indicaciones que le diera por mensaje, durante la semana reservé mesa para dos en un buen restaurante que íbamos con mi ex, pasé por una tienda de ropa y le compré dejándolo reservado a su nombre un vestido y unos zapatos con taconazo, para que los llevara en nuestra salida, le envié un mensaje el miércoles al medio día.

YO: Cuando acabes de trabajar pásate por esta dirección y di tú nombre.”

Incluí la dirección y se lo envié, me contestó.

SANDRA: Joder cuanto misterio, ¿me vas a tener así toda la semana?

YO: Sí, y una carita riendo.

Aquella tarde no pasé por el chiringuito, para que no me hiciera preguntas y me sonsacara la sorpresa, el jueves sí que aparecí, en cuanto me vio se puso delante de mi mesa.

SANDRA: Que sorpresa chaval, eso sí que no me lo esperaba.

YO: ¿Te ha gustado?

SANDRA: El vestido es precioso y los zapatos me encantan.…

YO: Pues ya está, ya tienes una cosa, el viernes te enviaré otra dirección para que vayas antes de cambiarte.

Le había cogido hora en una peluquería para que le hicieran un peinado bonito, si llevaba un vestido como el que le había regalado no podía llevar los pelos de cualquier manera.

La pasé a buscar en coche, cuando estaba en la puerta de su bloque de apartamentos la llamé, me hizo esperar un cuarto de hora abajo y por fin apareció abriendo la puerta, el vestido negro por encima de las rodillas, con un poco de vuelo en la falda y más apretado en el cuerpo, con un escote importante que le resaltaban las tetas sin sujetador, le quedaba impresionante, le cogí una mano mirándola.

YO: Sandra, estas guapísima.

Me miró a los ojos sonriendo por el cumplido.

SANDRA: Muchas gracias, tú tampoco estas mal.

Yo me había vestido informal pero con una americana moderna que me había comprado aquella semana, la acompañé cogido de la mano y le abrí la puerta del coche. Cenamos muy bien sin parar de reír recordando la salida de la semana anterior, cuando acabamos.

SANDRA: ¿Y ahora?

YO: Ahora vamos a tomar una copa a otro sitio muy fino.

SANDRA: No es lo que yo tengo como una salida loca pero de acuerdo, hoy mandas tú.

Entramos en un local lujoso con una terraza casi dentro del mar, ponían música tranquila y en el centro había una pista de baile redonda que nadie hacía servir, pedimos un par de copas que me costaron un ojo de la cara, nos las tomábamos tranquilamente.…

SANDRA: Joder tío esto está muy “amuermao”, vamos a bailar un rato.

YO: ¿Eimm?

Me cogió de la mano y me levantó colocándonos en la pista, me pasó sus brazos por el cuello, yo los míos por la espalda y empezamos a movernos lentamente al son de la música.

SANDRA: Esto es un poco más divertido que estar sentados sin hacer nada.

YO: Te recuerdo que la semana pasada también estuvimos sentados.

SANDRA: Ya, pero había mucha gente y te distraías mirando o saludando.

Estuvimos un rato y nos sentamos para acabarnos la copa, cuando ya estábamos casi sin líquido para bebernos.…

SANDRA: Bueno, ¿y cuál sería el próximo paso?

YO: ¿El próximo paso?, ¿Para qué?

SANDRA: Vamos a ver, invitas a salir a una chica, la llevas a sitios bonitos gastándote el dinero, ¿no me dirás que se hace sin esperar algo más?

Me subieron los colores de la vergüenza y me puse nervioso…

YO: Bueno, ahora te pediría…

SANDRA: ¿Qué?, dilo ya hombre.

YO (más nervioso): Hacer la última copa en mi casa.

SANDRA: A pillín, eso está bien, vamos.

Estaba consiguiendo que cada vez estuviera más nervioso, cuanto más avanzaba la noche menos sabía qué hacer.

Llegamos a casa, fuimos a la terraza y encendí las luces del jardín y la piscina.

SANDRA: Muy bien, muy bonito, tengo que reconocer que los que tenéis pasta sabéis conquistar a una chica.

YO: Por favor Sandra, que me estás poniendo muy nervioso.

SANDRA: Bueno va, ¿Dónde están esas copas?

Entré al salón con ella detrás.

SANDRA: Mejor las preparo yo que es lo mío.

Le dije donde estaba todo y preparó dos copazos bien cargados, nos sentamos en la terraza a tomarlas hablando y riendo, yo cuanto más bajaban las copas más nervioso estaba, seguro que Sandra me preguntaría cual sería el siguiente paso y yo no me veía seduciendo a una mujer como ella, así que pensé que si me preguntaba le diría que ya se había acabado y la acompañaría a su casa, no pasó mucho tiempo que……

SANDRA: ¿Y ahora es cuando me besas y me llevas a la cama?

Me atraganté con mi propia saliva tosiendo, la miré con los ojos muy abiertos.

YO (nervioso perdido): No no no necesariamente, si quieres te llevo a tú casa.

SANDRA: Vamos hombre, después de la noche tan bonita que has organizado para nosotros, ¿no la vas a acabar por todo lo alto?

Me miró a los ojos riendo, estaba guapísima y yo no sabía que decirle, movía mis labios intentando hablar pero no me salía ningún sonido.

SANDRA (riendo): ¿No me vas a decir nada?

Empezaron a salir palabras de mi boca con voz flojita y avergonzado.

YO: Me encantaría rematarla pero, es que……

Notó que algo me pasaba y se puso sería cogiéndome la barbilla con la mano.

SANDRA: ¿Qué te pasa David?, somos amigos, puedes hablar conmigo.

Estaba a punto de empezar a llorar.

YO: Sandra, es qué, ¡no sé ni por dónde empezar!

Me miró extrañada.

SANDRA: ¿Pero no me dijiste que estuviste casado?, algo harías con tú mujer.

Esperé un poco a contestarle haciéndose un silencio con ella mirándome intrigada.

YO: Con mi ex mujer hacía años que no nos tocábamos, y antes cuando lo hacíamos nunca pasamos del misionero o ella encima.

Me miró como si yo tuviera cuatro orejas.

SANDRA: Pero antes de follar en los previos alguna cosa más haríais, ¿no?

YO: Cómo mucho le tocaba un rato allí abajo, ella a mí casi nunca.

SANDRA: ¿Pero qué me dices, con quién te casaste tú?

Estaba tan nervioso que le contesté.

YO: Con mi mujer.

SANDRA (descojonándose de risa): Eso ya lo sé tonto, ¿es que no perdisteis nunca los papeles follando como locos en cualquier parte, no os deseasteis con pasión?

YO: Siempre lo hicimos con todo controlado y como si fuera un ritual.

SANDRA: Joder tío, pues mucho has tardado en separarte.

Me quedé callado con la cabeza baja sin saber que decir, ella me volvió a coger por la barbilla levantándome la cara, me miró a los ojos y acercó sus labios a los míos dándome un piquito, yo ni moví los míos, volvió y me pasó despacio la lengua por encima abriéndomelos metiéndola dentro de mi boca, se la rocé con la mía, se acercó más poniéndome una mano en el cuello, abriendo los dos más la boca comiéndonos la lengua uno del otro, me pasó un brazo por la espalda y bajó una mano poniéndomela encima del muslo, le puse la mano un poco más arriba del culo, su mano del muslo fue subiendo mientras no dejábamos de besarnos hasta ponerla suavemente encima de mis cojones, haciéndome dar un saltito del asiento, la polla se me disparó poniéndose dura de golpe, me la agarró con la mano por encima de la ropa.

SANDRA: Hombre, ¿pero qué tienes aquí?, esto no está nada mal.

Yo solo podía mirarla medio asustado sin decir nada, movió un poco la mano como haciéndome una paja, respiré profundo levantando la cabeza del gusto que me dio, se levantó de golpe cogiéndome por la mano.

SANDRA: Ven, vamos dentro.

La seguí, me quitó la americana y me sentó en el sofá, se arrodilló delante de mis piernas abiertas para hacerle sitio, me desabrochó el cinturón y el botón del pantalón bajándome la cremallera, estiró fuerte bajándomelos junto con la ropa interior a los tobillos, la polla liberada se quedó tiesa sobre mi barriga, la miré sin creerme que pudiera estar tan tiesa y tan grande, ella la miraba con los ojos muy abiertos, la cogió con una mano suavemente pajeándola despacio, empecé a respirar más rápido, me miró a los ojos y acercó sus labios a la punta metiéndosela en la boca, entonces fue a mí a quien se le abrieron como platos, era la primera vez que me la mamaban, poco a poco se la fue metiendo notando el contacto de su lengua, hasta verla desaparecer por completo dentro de su boca, me subió un calor por el cuerpo de la excitación que casi me corro, la sacó lentamente hasta el capullo, empezó a succionármelo a la vez que me hacía una paja por debajo, me volvió a subir el calor pero esta vez sí que me corría.

YO (gritando excitado): Sandra, Sandra, que llego, que no aguanto, que sale, que sale.

Intentaba avisarla para que se apartara, pero ella apretó más los labios alrededor y seguía haciéndome la paja más lentamente, me empecé a correr descontrolado moviendo todo el cuerpo, notando como salían los disparos de semen dentro de su boca, ella seguía chupando y pajeando sin dejar escapar una gota hasta que dejé de moverme, levantó la cabeza con la boca cerrada mirándome, tragó y volvió a metérsela en la boca despacio hasta abajo dejándomela bien limpia, me miró a los ojos.

SANDRA: ¿Te ha gustado David?

Yo solo podía mirarla alucinado de lo que me acababa de pasar, no me salían las palabras así que se lo confirmé moviendo la cabeza con cara de idiota, se puso a reír, se levantó y se quitó el vestido lentamente quedándose en tanga de color negro y los taconazos, la miraba como si fuera una diosa, que buena que estaba y madre mía que tetas tenía la tía.

SANDRA: Parece que te gusta lo que ves.

Yo no entendí lo que me quería decir hasta que me miré la polla y se estaba poniendo tiesa otra vez.

SANDRA: Desnúdate.

YO: ¿Eeeh?

SANDRA: Que te desnudes del todo David.

Me quité precipitadamente los zapatos y la ropa que tenía en los tobillos, seguidamente la camisa y me quedé sentado como estaba en pelota picada, ella se bajó sonriendo el tanga, la madre que me parió, que parecía el chocho de una muñeca de plástico, no tenía ni un pelo en el coño, se sentó encima de mí volviéndome a besar con lengua, la polla se me puso otra vez a cien, apartó un momento sus labios de los míos…

SANDRA: Sabes que besas muy bien, ahora te voy a follar bien follado.

YO: Por favor Sandra, no me digas esas cosas que me voy otra vez.

SANDRA: ¿Cómo que te vas, qué te corres quieres decir?

YO: Bueno sí, eso.

Me miró otra vez como si fuera idiota, sonrió, me cogió la polla con la mano levantando el culo, se la metió en el coño bajando el culo de nuevo entrando muy despacio, dimos un suspiro los dos, ella cambió la cara excitándose y empezó a mover muy lentamente sus caderas, notaba como rozaba en las paredes de su vagina que la tenía totalmente empapada, fue acelerando poco a poco los movimientos gimiendo cada vez más fuerte, cerró los ojos levantando la cabeza mirando al techo, me cogió una mano poniéndola encima de una de sus tetas acariciándose, pasó un ratito y de golpe abrió mucho los ojos mirándome empezando a correrse pegando unos gritos enormes, paró de mover las caderas y me miró riendo, yo estaba alucinado de la corrida que se acababa de pegar encima de mí, me besó en los labios y se levantó, me miré la polla y la tenía toda blanca, a ella le salía del chocho un liquidillo, como debió de verme la cara…

SANDRA: ¿No sabes lo que es?

Me encogí de hombros.

SANDRA: ¿No sabes lo que es la lubricación vaginal?, pues fácil, que me he corrido coño.

Reímos los dos.

SANDRA: ¿Y tú qué tal?, porque la tienes dura de narices todavía.

Me volví a encoger de hombros.

SANDRA: Esta bien, levántate anda.

Me puse de pie junto a ella, nos besamos otra vez, se arrodilló en el sofá dejándome el culo delante, lo subió un poco y el chocho chorreando lo dejó delante de mi polla, pasó una mano hacía atrás cogiéndomela dirigiéndola a su agujero metiendo la punta, yo me quedé quieto alucinando una vez más.

SANDRA: Métela hasta el fondo, ¿o es que te lo tengo que decir todo coño?

YO: Sí, sí, voy.

Se la fui metiendo despacio pensando en no hacerle daño, ella gimió otra vez, la saqué despacio y la volví a meter, volvió a gemir, cuando lo hacía por tercera vez.…

SANDRA: Más fuerte joder que no me voy a romper.

Se la metí y saqué más rápido dando ella un grito de placer, me di cuenta de lo que iba aquello, poco a poco fui aumentando el ritmo dando golpes con mi cuerpo contra el suyo, ella gritaba cada vez más fuerte y yo me veía con la excitación por las nubes.…

YO: Me voy Sandra, que digo, que me corro, que me corro.

SANDRA: Aguanta un poco por favor, un poco más, un poco más.

Cerré los ojos intentando pensar en otra cosa sin dejar de moverme follándola con fuerza, ella seguía gritando metiéndose aquel sonido cada vez más adentro de mi cabeza, estaba a punto de abandonar y dejarme ir cuando ella pegó un grito enorme.…

SANDRA (gritando): Sí, sí, sí, así, así, me corro, me corro, me corroooooo.

Me empezó a salir semen por la punta de la polla con una fuerza tremenda, no podía parar de follar y ella no paraba de gritar hasta que se me aflojó saliéndose del coño, le cayó por las piernas mi semen junto con sus flujos, ella jadeaba recuperándose y yo me llevaba la mano a la frente no creyéndome lo que acababa de pasar, se puso de pie recogiendo con una mano el líquido espeso que le caía por la pierna tapándose el chichi.

SANDRA: Vamos al cuarto de baño.

Le cogí la mano que le quedaba suelta y la llevé al baño de mi habitación, se metió en la ducha girando el mando del agua, yo me quedé fuera mirando su cuerpazo.

SANDRA: Ven, entra conmigo que te está chorreando la polla y lo vas a poner todo perdido.

Miré para abajo y vi como caía una gota de la punta de mi manubrio al suelo juntándose con dos o tres que ya había, me metí dentro con ella sin pensarlo debajo del agua, nos duchamos juntos y nos secamos, le dejé algo de ropa cómoda para ponerse y preparó dos copas de nuevo saliendo a la terraza para tomarlas.

YO: Lo siento Sandra, es la primera vez que hacía algo así, he alucinado con todo lo que ha pasado, sé que soy un autentico desastre en esto.

Me miró sonriendo.

SANDRA: ¿Un desastre?, sabes que has hecho que me corriera dos veces, y muy bien por cierto.

YO: Sabes perfectamente que ha sido porque tú me has dirigido, yo solo no hubiera sido capaz de hacerte nada de nada, y lo que me queda por aprender nena.

SANDRA (riendo): Si quieres yo te puedo enseñar lo que te queda por aprender.

La miré sorprendido.

YO: ¿SiiiÍ?

SANDRA: Solo tengo que ponerte en la agenda como follamigo.

Se descojonó de risa mirándome.

YO: ¿Te quedarás esta noche a dormir conmigo?

SANDRA: Coño, de tonto no tienes ni un pelo, supongo que no estarás pensando en una relación seria.

YO: No tonta, solo como “duermeamiga”.”

Nos reímos un rato más, seguimos tomándonos las copas, ella dejó caer su cabeza en mi hombro.

SANDRA: Si quieres que te enseñe unas cuantas cosillas para hacernos felices a las chicas, tendrás que hacer algunas cosas que te diga.

Me decía pasándome una mano por el pecho por dentro de la camiseta jugando con los pelos.

YO: Tú me dirás.

SANDRA: Lo primero quitarte todo este pelo del cuerpo que tienes chaval.

YO: ¿Cómo?

SANDRA: Tío, ¿es que te lo tengo que repetir todo dos veces para que me entiendas?

YO: Es que no entiendo que le pasa a mi pelo, lo llevo toda la vida.

SANDRA: Que no se llevan los hombres peludos hombre, eso es muy antiguo también.

YO: ¿Cómo que no se llevan los hombres peludos?, si casi todo el mundo que conozco y veo por la calle tiene pelo en las piernas, los brazos y todos sitios.

SANDRA: Pues tú en algunos sitios tienes demasiado.

YO: Y tú muy poco.

Se me quedó mirando extrañada por la respuesta, yo también lo estaba, se me escapó al pensar en su chocho rasurado.

YO: Lo siento, es que me ha sorprendido tú, tú, eso sin ningún pelo.

SANDRA: ¿No te ha gustado mi coño depilado?

YO: Sí, si no te digo que no me guste, simplemente no me lo esperaba.

SANDRA: Ves como eres un antiguo, ¿piensas depilarte o no?

YO: Si me lo pides tú, lo haré.

SANDRA: Muy bien, así me gusta.

Nos acabamos las copas y nos fuimos a dormir, yo me puse en mi lado de la cama mirándola, ella se desnudó y se metió en el suyo pegándose a mí, pasándome un brazo por encima mirándome a los ojos.

SANDRA: Pero qué coño haces vestido dentro de la cama.

YO: Joder, dormir vestido también es antiguo.

SANDRA: Quítate la ropa ahora mismo tío.

Me desnudé sin salir de la cama y tiré la ropa al suelo, me volvió a pasar una mano por encima del pecho acurrucándose.

SANDRA: Estás muy bien pero tienes demasiado pelo en el cuerpo.

YO: Qué si pesada, la semana que viene cogeré hora para quitarlo.

Sonrió dándome un beso en el hombro y se quedó dormida.

Me desperté con ella al lado mirándome sonriendo, me pasé las manos por los ojos.

YO: ¿Qué es tan divertido?

Levantó una ceja y miró para la parte baja de mi cuerpo, miré y estaba con la polla tiesa a más no poder, me puse rojo de vergüenza.

YO: Lo siento Sandra, yo.…

SANDRA: No te disculpes hombre, es normal, estas cosas os pasan, lo que me sabe mal es que no tengo tiempo de arreglártelo esta mañana.

YO: ¿De arreglármelo?

Puso cara de paciencia mirando para arriba levantando las cejas, me parece que ya me dejaba como imposible.

SANDRA: David, hoy no te hagas nada y espérame a esta tarde vale.

YO: ¿Qué no me haga nada?

SANDRA (medio desesperada conmigo): Que no te hagas una paja, ¿lo entiendes ahora?, que te estés quietecito con las manos y esta tarde tú y yo veremos que hacemos, joder tío que duro eres, ¿me invitas a desayunar?

YO: Sí, sí, claro.

Salté de la cama y caminé para salir de la habitación a preparar el desayuno.

SANDRA (levantando la voz): Daviiiiid.

YO: Sí.

SANDRA: Vístete hombre, vístete, pero que desastre de hombre.

Me vestí, pasé por el baño para lavarme y preparé el desayuno para los dos, después la acompañé a su casa y nos despedimos para vernos más tarde en la playa.

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