GILDEROY

Parte 4

Estuvimos allí un rato acurrucados en la oscuridad, hasta que empezó a refrescar y regresamos. Hicimos todo el camino en silencio, hasta que pensé en algo.

– Deberíamos esconder nuestra relación, ¿no?- le dije.

– ¿Por qué?

– Bueno, pues porque no puedo ir por ahí contigo, como si fuéramos novios… presentarme a mis amigos, conocer a los tuyos… y que luego te vean por ahí liándote con otro tío.

– ¿Por qué?

– Como que por qué, pues porque voy a ser el hazmerreír del campus.

– Ya estamos. ¿Pero qué más te da lo que piense la gente?

– Joder, porque me da vergüenza. No está bien visto.

– Bueno, y ser gay antes tampoco lo estaba, y era motivo de humillación pública.

– Si, y por eso nadie salía del armario.

– Sí que había gente que salía del armario.

– Bueno vale, siempre habría algún valiente, pero no es mi caso. Ahora todo el mundo sale del armario porque ya no está mal visto ser gay. Cuando esté bien visto que tu novia sea infiel, pues ya lo diré.

– Yo tampoco quedaría bien. Dirán que soy una guarra y una zorra.

– Si, y está mal visto ser guarra y zorra, pero peor visto está ser un cornudo, un calzonazos y un pringado. A mí me gusta lo que me gusta, pero no me apetece que se sepa, eso es todo. Deberías respetarlo- Noemi meditó un instante.

– Está bien, como quieras. No diré nada sobre ti, hasta que estés listo.

– Gracias.

– Pero tampoco pienso cortarme y esconderme. Actuaré contigo normal, y si la gente sospecha algo pues allá ellos.

– Vale, pero si te preguntan, no les digas que somos novios. Diles que soy un lío como otro cualquiera.

– Está bien. Y tú que vas a hacer.

– Con qué.

– Con tus amigos y conocidos. ¿Les vas a decir que no tienes novia?

– Pues si…

– Que estás soltero.

– Sí.

– Pues no.

– Por qué.

– Porque entonces van a venir mosquitas guarrillas a intentar liarse contigo, y no me da la gana. Como esa amiguita tuya del otro día. Si no le dices que tienes novia, va a intentar volver a liarse contigo.

– No a ver, esa se va en unos días, no vive aquí.

– Que me da igual que se vaya a la luna, si no es esa serán otras.

– A ver Noemi, vas a tener que confiar en mí. Si yo te digo que no voy a liarme con nadie, no me liaré con nadie. Si intentan ligar conmigo ya veré como lo hago ¿vale? Buscaré una excusa apropiada para cada momento y punto. De hecho no creo que me cueste mucho trabajo, sólo tengo que actuar como siempre lo he hecho.

– Bueno. A mí me da igual no decir que estamos juntos, yo no soy de esas que va anunciándolo por ahí. Pero tú vas a tener que dejar claro que no quieres nada con nadie. Que quieres ser cura, llegar virgen a la jubilación, o que eres gay, me da igual. Pero que les quede bien claro – me reí.

– Que sí.

– Porque como vea a cualquier guarra insistiendo, le digo bien claro que estamos juntos y ala.

– Vale.

– Bueno- ya habíamos llegado a su portal-. ¿Quieres subir un rato? ¿Quedarte a dormir o algo?

– No, no. No he hecho nada en toda la semana, no me podía concentrar. Tengo que ponerme al día.

– Vale. Perdona que me pusiera así, es que…

– Ya está todo hablado Noemi- y la besé. Me sonrió.

– Buenas noches.

– Hasta mañana.

Y me fui a mi casa. Que alegría tenía. Era feliz. ¡Tenía novia! Además una muy buena, que encajaba conmigo. Y era capaz de hablar con ella, de ser sincero… Todo parecía ir bien. Sin embargo, cuando llegué a casa. En el salón me encontré a Paco y Ana jugando a las cartas con Eva. Ana y Eva vestidas para salir.

– Hombre, ¡ahí está!- exclamó Ana al verme entrar-. Donde te metes.

– En la biblioteca. ¿Qué hacéis aquí?

– Pues nada, que íbamos a salir, por si te apuntabas – dijo Eva mirándome sPacoctoramente. Llevaba un vestido con la espalda al aire…

– Pero si es jueves.

– Ya pero tú no tienes clase mañana- dijo Ana.

– No, mañana sí- Paco me miró de reojo. Él tenía las mismas asignaturas que yo-. Bueno, no son clases, es que tengo que ir a tutoría, a las 8 de la mañana, y tengo que prepararme todo lo que voy a decir- dije mientras entraba en la cocina

– Ah- dijo Eva decepcionada.

– Paco, donde están las patatas fritas.

– En el armario.

– No están.

– Que sí.

– Que no.

– A ver…- se levantó y vino. Abrió el armario y sacó las patatas-. ¿Ves?

– No te hagas el tonto. ¿Qué hace ésta aquí? ¿No te dije que no quería salir más con ella?

– A ver, que yo no la he invitado. Ha sido Ana. Al parecer Eva ha estado toda la semana dándole el coñazo con que quería verte. Es tu culpa, por ser tan semental…

– ¿Qué?

– Que sí. Que al parecer Eva le ha contado a Ana, que eras muy bueno en la cama.

– Qué dices.

– Joder que sí. Si hasta Ana tenía curiosidad. ¿Qué es lo que haces? Nunca me has contado nada.

– Nada, yo que sé, lo normal…

– Pues la tienes loquita. Y según dice, a ti también te encantó el polvo. Que lo pasasteis muy bien y no sé qué- sí claro, yo lo pasé bien pensando en otra-. Y Ana parece también que os quiere emparejar, así que…

– Joder macho. Mira, dile a Ana que no quiero nada con Eva, y ya está.

– Pero joder, ¿qué te pasa ahora? Ni que te diera asco, ¿qué más te da salir una vez más? Un polvo y punto, si se va en dos días.

– A ver que no, ya te lo he dicho. Yo cuando ella venga a vivir aquí, y podamos vernos de forma estable, ya iniciaremos una relación. Pero ahora no quiero salir más con ella, para echarla de menos cuando se vaya y pasarlo mal.

– Vale, muy bien, pero todo eso se lo cuentas tú a ella. Yo mucho que me esfuerzo en buscarte pareja, no tengo tiempo para tus paranoias- y se fue. Estaba yo listo si tenía que contarle todo eso a ella. Salí de la cocina con miedo. Estaban recogiendo para irse.

– ¿Seguro que no puedes venir?- insistió Eva.

– Que va, y mira que me da coraje, pero es que me queda todavía un montón por hacer. No sé si dormiré siquiera.

– Si quieres me quedo y te ayudo- uf.

– No, no, que va. Vete mujer si vas a estar aquí dos días nada más, no te los vas a pasar encerrada…- sólo sabía decir excusas. Como insistiese un poco más y me quedase sin ellas, no iba a poder decirle que no… Por suerte no insistió más.

– Bueno pues suerte. A ver si nos podemos ver antes de que me vaya.

– Claro, claro, seguro.

Y se fueron. Uf, por los pelos. Lo fácil que había sido siempre estar solo, sin que nadie me acosara, y ahora de repente me costaba ser fiel. ¿Qué era muy bueno en la cama? ¿Y eso? Qué se lo dijeran a Vanesa… Nunca nadie había dicho eso de mí. Aunque tampoco había follado con muchas tías. Con 3 en realidad. Y a dos les gustó. Quizá fuera Vanesa la rara… Pero bueno, se iba el domingo, sólo tenía que darle largas un par de días más, y se pasaría el peligro. Para el año siguiente ya me habría olvidado. Me fui a la cama temprano, para descansar y trabajar todo lo posible por la mañana al día siguiente.

Al día siguiente me levanté tarde. Tardé en coger el sueño, con todo lo que había pasado, y cuando me estaba quedando dormido, Noemi me envió un mensaje al whatsapp. Sería la 1 y pico. “Este fin de semana te tengo preparada una sorpresa… Para que no te arrepientas de estar conmigo”. Uf, que miedo. A saber. Sin embargo fuera lo que fuera, sabía que me iba a gustar. Noemi siempre atinaba conmigo. Esperaba poder dormir en su piso algún, día, así me libraría del acoso de Eva.

A la mañana siguiente me desperté temprano y me puse a trabajar. Noemi me envió un whatsapp, que me recordó lo que me dijo la noche anterior. “Esta noche sobre las 9 intenta quedarte en casa… te tengo una sorpresa”. M… ¿qué pensaba hacer? ¿Iba a venir a mi casa? No sabía dónde vivía, así que no sería eso. En realidad tenía pensado ir a su piso a dormir y pasar allí el fin de semana… Si me quedaba tenía que pensar una excusa para pasar la noche del viernes en casa y no querer salir, por si se presentaba Eva otra vez. La verdad, si me hubieran dicho hacía un año que iba a esconderme de una tía buena como Eva no me lo habría creído.

Cuando se levantó Paco, estuvimos hablando de la noche anterior y demás. Me dijo que Eva no había ligado en la disco, así que seguramente seguiría intentando verme. Le dije que si le preguntaban, pasaría todo el día en la biblioteca, y que me avisaran si pensaban venir por casa, para aprovisionarme. Mi cuarto tiene cerradura, puede cerrarse tanto por fuera como por dentro. Cuando quiero estar tranquilo me basta cerrar, y la gente no sabe si he cerrado y me he ido de casa, o estoy dentro. Paco me dijo que el plan esa noche era volver a salir los cuatro, pero que si no podía saldrían de nuevo los 3 con amigas de Ana. Le había contado a Ana que no quería nada con la hermana, y aunque no le había hecho mucha gracia, me dijo que intentaría dejar de atosigar, de modo que estaba relativamente tranquilo.

Sin embargo, a la tarde poco después de comer, Eva me llamó al móvil, pero no se lo cogí. Lo puse en silencio y lo dejé a un lado por si insistía. La verdad es que me daba pena, pero no podía hacer mucho más. Ahora tenía novia, y quería que funcionase, lo mejor era evitar la tentación. Evitarla era fácil, pero si me la encontraba en persona, sabía que me iba a costar mucho decirle que no a lo que dijera, de modo que era mejor mantenerse alejado. Me habló por whatsapp también pero la ignoré.

Intenté concentrarme en trabajar, pero la sorpresa de Noemi me tenía en vilo. No sabía si sería una sorpresa tonta, en plan regalito o algo más gordo, pero por si acaso cené temprano y a las 9 estaba en mi cuarto a puerta cerrada preparado. En uno rato me habló por whatsapp.

¡Hola! Tienes Skype ¿no?

Claro

Agrégame anda. Yo soy Noemi_VR.

La agregué. Estaba conectada, e inició una video llamada. M… ¿iba a hacerme algún tipo de striptease? ¿Algún espectáculo online? Para eso mejor estar allí ¿no? Pero bueno, no adelanté acontecimientos, y acepté. Estaba en su cuarto, sentada en el escritorio. Llevaba una camiseta ancha y larga, que le llegaba hasta los muslos. No llevaba nada más, y al moverse se le notaban los pezones, por no llevar sujetador.

– ¡Hola! ¿Se me oye bien?

– Sí, sí. ¿Y a mí?

– También.

– ¿Y bien? ¿Cuál es esa sorpresa?

– Jaja… Ya viene ya viene… Espero que te guste… Veremos a ver. Dime qué tal se ve. Le tengo enchufado el cable de internet, que va mejor que el wifi. La cámara es la que venía integrada en el portátil, pero se supone que es HD.

– Si, verse se ve bien. Va fluido también. ¿Por qué, qué vas a hacer?

– Ya lo verás…- en ese momento llamaron al telefonillo- Un momento. No te vayas ¿eh?- fue al telefonillo, que estaba junto a la puerta, fuera de cámara. La cámara sólo abarcaba la cama, hasta un poco más de los pies de esta-. ¿Sí? Sí, sube.

¿Quién podía ser? ¿Con esas pintas iba a abrir la puerta? Iba totalmente desnuda salvo por la camiseta y un tanga que se le veía cuando se movía. Volvió hasta la cama, y para mi sorpresa sacó del cajón el collar de perro y la correa que vi el día que la conocí, que tenía en su cajón privado. Se quitó la camiseta, y se quedó con las tetas al aire, únicamente tapada por el tanga diminuto, de triángulo. Luego se puso el collar al cuello, y dejó la correa en la cama. ¿Qué estaba haciendo? Saludó a la cámara, y justo en ese instante llamaron a la puerta. Fue a abrir así en pelotas como estaba.

– Hola…- dijo la voz de un tío.

– Pasa rápido- oí como se cerró la puerta. No veía nada, ya que estaban fuera de plano. Pero Noemi apareció en escena en seguida, caminando hacia atrás. El tío también apareció, siguiéndola. Él estaba totalmente vestido.

– Vaya, vaya… Así me gusta que me recibas.

– Pues claro… sabes que hago todo lo que me pidas- cogió la cadena de la cama y se la dio al desconocido. Yo no lo había visto nunca, así que era un tío nuevo. Parecía mayor, debía estar por la treintena.

– Claro que si nena…- cogió el collar y se lo puso-. Vamos, ya sabes lo que quiero.- Dio un pequeño tirón hacia abajo, y Noemi se puso de rodillas. ¡Se la iba a chupar a otro tío allí delante de mía! ¿Esa era la sorpresa? La verdad es que estaba poniéndome muy cachondo. Como siempre estaba celoso, pero eso me excitaba. ¿Sabría él que yo estaba mirando? No había mirado en ningún momento hacia el ordenador, así que la pantalla debía estar apagada.

Noemi mientras seguía sus instrucciones, y le agarró el pantalón para bajárselo, pero él le dio un tirón.

– ¿Qué coño haces? No me toques. Sabes que tus manos no tienes que usarlas para nada. ¿Cómo tengo que decírtelo?

– Lo siento amo… se me olvidó- ¿amo? Aquello empezaba a ser muy raro.

– Se te olvidó ¿eh? Pues ahora verás…- fue a la mesita de noche, y sacó del cajón inferior unas esposas. Estaba abierto, Noemi lo habría dejado abierto a propósito…- Ven aquí- se colocó detrás suya, y le ató las manos a la espalda.

– ¡Ah! No tan fuerte, me aprieta mucho.

– Si, así se van a quedar. Así la próxima vez aprenderás.

– Me duele amo, por favor…

– Que te calles ya joder, y me chupes la polla. No me hagas perder más tiempo.

Él se puso delante, y Noemi empezó a bajarle los pantalones. Sólo podía usar la boca, así que le mordió la parte de arriba del pantalón y tiró con fuerza. Eran de elástico, así que era relativamente fácil. Pero al morder pilló también la camiseta, y tuvo que soltarlo. Estuvo un rato así, bajando de un lado, luego del otro, hasta que por fin pudo llevarle los pantalones a los tobillos. Luego hizo lo mismo con los bóxer, que al estar ajustados, le costó un poco más. El bulto de su polla se veía claramente, y Noemi entre los intentos tuvo contacto con ella varias veces. Por fin cuando la liberó, se quedó delante mirándola fijamente. Estaba a media asta, pero era bastante grande. Como el consolador que vi en su cajón. Nunca había visto algo tan grande en la vida real, creí que sólo se veían esas cosas en las películas. Yo me masturbaba mientras tanto, y tenía la polla dura como una roca, y aun así no era tan gorda como la suya, a medio hinchar. Me sentí un poco humillado. Cuando me la chupó a mí, y me la follé, no dijo nada, pero estaba claro que sabía que mi polla era más pequeña que la de ese tío. Ya se lo habría follado antes, estaba claro que se conocían, y demostraban mucha confianza. Cuando me la follé, sentiría que era más pequeño que él… Y ahora ese tío iba a follársela, y la iba a llenar entera. No dijo nada por cortesía, pero ahora yo sabía que se había follado pollas más grandes que la mía… ¿Le sabía a poco cuando yo me la follaba? ¿Se notaría mucho la diferencia? Me sentí avergonzado pero muy excitado pensando todo aquello…

– Venga, chúpala ya, a qué esperas…

Noemi le dio un par de lametones, y luego se la metió en la boca. Parecía que no, pero le cupo. Quizá no fuera tan grande, era un efecto visual de la cámara. Empezó a metérsela y sacársela, y cada una serie de movimientos, se la metía hasta el fondo, apretando la nariz contra el pubis peludo del tío. Era increíble que le cupiese hasta el fondo. Mientras él no paraba de hablarle y de gemir.

– Si… eso es, nena. Chúpala. Vamos joder, te gusta ¿eh? Como te gusta comerme la polla ¿verdad?- Noemi con la boca llena, sólo gemía asintiendo.

Así estuvieron bastante rato. Yo tenía que parar para no correrme, cuando oí un ruido fuera en el pasillo. Paco y Ana hablaban, estaban preparándose para salir. Apagué corriendo el altavoz, y la pantalla, y escuché.

– Si conectarse al whatsapp se conecta, me sale, pero no me contesta…- era la voz de Eva. Maldito doble check de whatsapp.

– Me dijo que estaría en la biblioteca…- escuché a Paco decir-. Entra en el whatsapp para ver quien le habla, pero no contesta porque estará estudiando, no lo sé…

– A ver, pero por decir algo no se va a morir creo yo… no cuesta nada escribir un no puedo hablar ahora- comentó Ana.- ¿Seguro que no ha vuelto?

Llamaron a mi puerta. Me quedé en silencio, intentando que no supieran que estaba allí. No tenía por qué salir, había cenado, y había pasado por el servicio, así que no tenía por qué salir. El pomo se giró, y Ana intentó abrir, pero estaba cerrada. Aun así me dio un vuelco el corazón, y me levanté de un salto. Me subí los pantalones y me acerqué a la puerta. Mientras Noemi estaba chupándosela a otro tío, y yo me lo estaba perdiendo… La impaciencia me agobiaba.

– La puerta está cerrada, eso es que está dentro ¿no?- preguntó Eva.

– No, también se cierra por fuera- dijo rápidamente Paco.

– ¿Cierra con llave cuando se va?

– Sí, siempre. Es muy raro para esas cosas- Paco intentaba alejarlas de allí, seguramente sabía que yo estaba dentro. La verdad es que a pesar de todo lo que dijera, era muy buen tío. Siempre me ayudaba, aunque se metiera en líos.

– Bueno, pues que le den. Vámonos nosotros- dijo Ana, alejándose por fin.

– No se lo tengas en cuenta, está muy agobiado con los exámenes…

– A ver, tampoco se puede ser así…- se estaban alejando, y empezó a costarme entenderlos-… yo también, pero luego intento divertirme… buscar un equilibrio…

Parecía que estaban ya en el salón, así que corrí de nuevo al escritorio. Puse los cascos, y encendí el monitor de nuevo. Cuando volvía a mirar la pantalla, seguían en la misma postura, pero ahora el tío le estaba follando la cara. Literalmente, le agarraba la cabeza, y se la metía y sacaba a toda velocidad. Ella se cubría los dientes con los labios para no arañarle, y él se la metía hasta el fondo, y la dejaba un rato dentro, hasta que ella la echaba con una arcada, expulsando gran cantidad de saliva, con los ojos llorosos. Le estaba dando bastante fuerte, y me empecé a preocupar.

– Te gusta ¿eh? ¿Te gusta chupármela?

– Si amo…- dijo entre toses.

– ¿Quieres seguir chupándomela?

– Si por favor…

– Vamos, pídelo, pide mi polla.

– Dame tu polla, por favor, deja que te la chupe…

– Así me gusta nena, si… toma polla- y siguió dándole otro rato. Yo ya no sabía si llamar a la policía o hacerme una paja. Estaba claro que Noemi estaba cachonda, pero no sabía si le estaba haciendo daño… Al fin y al cabo era ella la que había organizado el encuentro, ¿no? Después de un buen rato de mamada, por fin la dejó-. Ya está bien de darte polla. Ya he sido bastante bueno ¿no? Ahora me toca a mí. Ya sabes lo que quiero…

– Fóllame por favor… fóllame el coño, estoy muy cachonda, quiero correrme…

– No, ya has tenido bastante. Voy a follarte el culo como siempre, y no te vas a correr.

– Amo por favor, estoy que ardo…

– Que no joder. Date la vuelta de una vez.

Resignada, Noemi se dio la vuelta lentamente. Mientras el tío se quitó los pantalones por encima de las botas, que se dejó puestas, y fue a la mesita, a por el bote de lubricante.

– No debería usar esto, porque estás muy estúpida hoy. Pero lo has hecho bien antes, así que te lo has ganado. Espero que seas agradecida…

– Si amo, gracias…

Se puso detrás, le bajo el tanga hasta las rodillas. Se echó un poco del potingue en la mano. Se lo restregó a Noemi por toda la raja del culo, y luego se concentró en su ano, metiéndole un dedo. Lo hizo todo muy rápido, sin muchos miramientos. Noemi estaba de rodillas en el suelo, con medio cuerpo apoyado en la cama. Él se puso detrás colocó la polla, y la empezó a meter. ¿Cómo podía caberle eso?

– Ay… ay, ay, cuidado…

– Calla coño… sé que te gusta que te follen el culo…- se la fue metiendo lentamente hasta que su culo chocó contra su pelvis. Luego la sacó lentamente, y volvió a entrar. Empezó lentamente y fue cada vez más rápido-. Joder que gusto… oh si… Vamos, nena aprieta más…

– Lo intento amo…

– Aprieta joder, aprieta más.

– No puedo de verdad…

– Que aprietes joder, vamos… sé que puedes hacerlo mucho mejor – siguió dándole, mientras Noemi gemía, pero no parecía terminar de contentarse-. Joder, con que esas tenemos ¿no?- le dijo al oído, agarrándola del pelo hacia él- Como quieras.

Se levantó y la dejó allí tirada, respirando. Fue al cajón, y volvió con un par de pinzas.

– No por favor, eso no, no… apretaré más de verdad.

– Levántate zorra.- Noemi se irguió, y él le puso las pinzas, una en cada pezón. Noemi puso cara de dolor, y cerró los ojos-. Verás cómo ahora lo haces mejor, ¿verdad? ¿Quieres que las cierre más?

– No, por favor…

– Pues a ver cómo lo haces…- se volvió a poner detrás, y con la polla igual de tiesa que al sacarla, se la metió de nuevo. Estuvo un rato metiéndola y sacándola, lentamente, y esta vez parecía mucho más contento-. Oh joder…sí señor… así sí. Oh, DIOS, si…- empezó a gritar de gusto, seguro que lo oían en todo el pasillo. La metía y la sacaba con esfuerzo, como si le costara meterla… Pero al tiempo empezó a acelerar cada vez más-. Voy a partirte el culo, aprieta hasta que no puedas más…

– No tan alto…- se quejó ella.

– Hablaré como me salga de los cojones, ¿te enteras? – Aunque en realidad bajó la voz, y eso lo dijo más bajito-. ¿Qué pasa, no te gusta que se enteren de lo zorra que eres?

– No…

– Pues lo eres, eres una zorra. Dilo.

– Soy una zorra

– Eres mi zorra ¿verdad?

– Si, lo soy…

– Te gusta que te folle el culo ¿verdad?

– Si…

– Sí, claro que eres mi zorra- cada vez iba más rápido. El esfínter de Noemi ya no ponía ninguna resistencia al paso del nabo del tío. No paraban de hablar-. Haces todo lo que te digo ¿verdad?

– Sí, todo lo que me pides.

– Me la chupas cuando yo quiera… Te follaré cuando y como yo quiera, ¿te enteras?

– Si… fóllame…

– ¿Quién te folla mejor?

– Tú…

– ¿Si?

– Si, eres el que mejor me folla…me encanta como lo haces…

– Si verdad… Y tu novio qué.

– No sabe follar como tú…

– ¿Follo mejor verdad?

– Joder, mucho mejor…

– Y mi polla te gusta mucho más ¿verdad?

– Si…- ¿¿estaban hablando de mí?? Le dije que no contara nada… Estaban humillándome, hablando de mí, y yo estaba a punto de explotar…

– Dónde está tu novio ahora ¿eh?

– Trabajando…

– ¿Sabes que estoy aquí?

– No…

– ¿Sabe que te estoy follando el culo?

-¡No!

– Es un cornudo ¿verdad?

– Sí…

– Dilo.

– Si, es un cornudo, me estás follando, y él no sabe nada…

– ¿Tan mal te folla?

– Si… tu follas mucho mejor…

– Si ¿verdad? Te follaré cuando quiera, me da igual que estés con tu novio. Si te digo que vengas ¿qué harás?

– Iré donde me pidas.

– Y tu novio qué.

– Me da igual mi novio…

– Si ¿verdad?

– Si, lo que tú quieras…

– Eres mía verdad.

– Sí, soy toda tuya, y de nadie más…

– Quien te folla el culo.

– Solo tú.

– ¿Y tu novio?

– No, él no me folla el culo…. Ahh…

– ¿Y se la chupas?

– No, tampoco…

– ¿No se la chupas a tu novio?

– No, sólo te la chupo a ti…

– Si, ¿verdad?

– Claro… soy toda tuya… hazme lo que quieras…

– Si, te hare lo que quiera joder…

– Tócame…

– No.

– Tócame por favor, quiero correrme…

– Ni hablar. Sólo me corro yo. Solo disfruto yo.

– Por favor amo…

– Tú no eres más que mi puta. Una zorra que uso cuando quiero…

– No puedo más de verdad, quiero correrme…

– Que te calles hostia- se volvió a levantar y fue al cajón. Cogió esta vez el gag, se quitó una bota y un calcetín, fue a Noemi y se lo metió en la boca. Luego le puso el gag y lo enganchó detrás de la cabeza.- ¿Qué toca cojones estás hoy, no? ¿Quieres que me cabree de verdad?

Cómo se pasaba el tío ¿no? Pero Noemi seguía dejándose… Aunque ¿qué más podía hacer, atada y amordazada? Podría haber gritado si quisiera, pidiendo ayuda antes, en vez de hablar tanto de ese novio que tenía… Que no parecía que fuera yo, aunque no dejaba de preocuparme… A todo esto yo me había corrido ya. Fue una sensación extraña el correrse. Tras descargar todo, y ver lo que seguía sucediendo, me deprimí. Me cabreé con Noemi y me puse muy celoso, pero en unos instantes me puse cachondo de nuevo, lo olvidé todo y seguí pajeándome.

El tío le seguía dando por el culo a una velocidad endiablada, agarrándola del pelo. Pero de repente, se detuvo. Creí que se estaba corriendo, cuando me di cuenta que era la imagen. Se había quedado pillada la web cam. Mire rápidamente mi ordenador, y al parecer no tenía internet. La hostia puta de telefónica, siempre igual. Si volvía rápido la conexión, se recuperaba la imagen del skype, y seguía la llamada, pero si estaba demasiado tiempo parado se cortaba… Se cortó. Mierda. Se había terminado la llamada. No podía ir a reiniciar el router, porque tenía que salir del cuarto, y con los pantalones por los tobillos, y la polla roja e hinchada no estaba en condiciones. Por suerte la conexión volvió. Sin embargo la llamada se había terminado, y no podía llamarla de nuevo… No habría podido contestar, y tampoco quería que contestase el tío ese y preguntara quién era… Llamarla o enviarle un whatsapp tampoco servía, estaba claro que no estaba en condiciones de responder… Lo último que sabía de ella era que estaba atada, amordazada y siendo sodomizada por un energúmeno… Podía ir a su piso a escuchar… Pero para cuando me arreglara y llegara, ya habría terminado. ¿O no? ¿Merecería la pena arriesgarse a que me pillase Eva? No sabía si se habían ido ya… Me moría de nervios y de impaciencia, la impotencia era enorme… Me acerqué a la puerta, y la abrí levemente para escuchar… Oí voces en el comedor, aún estaban allí. No podía salir de casa. Sólo me quedaba esperar que Noemi terminase, y se acordase de mí… Que si pensaba que yo seguía mirando, podía pasar bastante tiempo.

Dios, la espera me estaba matando. En ese momento Noemi estaba follando con otro tío, y me lo estaba perdiendo… Para distraerme seguí pajeándome, hasta que me corrí. Entonces volvió a entrarme la depresión. ¿Qué estaría pasando? ¿Por qué no volvía? Tenía que haberse asegurado que yo podría seguir mirando, una llamada de Skype puede cortarse sin más.

Terminé aceptando la impotencia, y me resigné. Escuchaba de vez en cuando el pasillo, pero seguía habiendo voces. Me puse un poco la tele para distraerme. Media hora después por fin, sonó el Skype. Noemi me llamaba. Pegué un salto de la cama y corrí a contestar.

  – Hola, ¿estás bien? – dijo, preocupada. Tenía el pelo revuelto, y la camiseta ancha de antes-. ¿Por qué te has ido?

  – No me he ido, se cortó la llamada. Se me cayó internet- yo estaba bastante seco. No sabía qué sentir con respecto a ella, si enfado o deseo

  – No jodas…- parecía muy decepcionada. No pude enfadarme con ella-. Joder macho, de verdad…

  – Me pasa a veces, se cae el internet, y vuelve al ratillo.

  – ¿Entonces no has visto nada?

  – No, nada no… Estuvo un buen rato funcionando en realidad.

  – ¿Hasta cuándo has visto…?- se puso un poco colorada…

  – Pues… no sé, el tío ese te tapó la boca y… y nada, luego se cortó.

 – Ah… Bueno entonces has visto bastante ¿no?- me encogí de hombros-. Te has perdido el final, que ha sido la mejor parte yo creo, pero bueno… ¿Qué te ha parecido…?- suspiré profundamente.

  – No sé la verdad… Me ha pillado algo de sopetón. No me esperaba para nada algo así. Ha sido bastante fuerte.

  – ¿Si? No sé, quizá me haya pasado. No debería haber ido tan rápido.

 – Gustar me ha gustado pero no sé… la verdad es que no sé cómo me siento ahora mismo, esto algo raro. Me siento triste, como deprimido.

  – Ay mi niño… no te pongas triste anda, vente aquí conmigo y hablamos, verás como te consuelo. Si vienes rápido, quizás aún puedas notar algún resto…

   – No sé si podría ahora con mucho más.

  – ¿No? Por qué, ¿qué has estado haciendo allí tú sólo mientras nos mirabas?

  – Pues eso… lo normal. Por lo menos dos.

  – Jaja, ¿así que te ha gustado?

  – Si, gustar sí, pero no sé…

  – Mira creo que te entiendo. Vente aquí y charlamos, verás como te sientes mucho mejor- Paco y los demás todavía estaban allí, no podría subir todavía.

  – Bueno, me voy a arreglar y eso y voy para allá ¿vale? Intentaré tardar lo menos posible.

  – Vale, te espero.

  Cerré el skype y fui a asomarme al pasillo. Seguían charlando allí. No sabía cuánto coño más iban a estar allí la verdad, no sé qué estaban haciendo. Pude oler a comida, así que imaginé que estarían cenando. Eran ya las 10. Cenarían y se irían. Mientras, ordené un poco todo, y en silencio fui al baño a asearme. Me vestí y me preparé, y esperé que esta gente se fuera. Aun tardaron un rato, y por fin a las 10 y media sonó el timbre. Sus amigos vinieron a buscarlos, y se fueron. Inmediatamente cogí y salí. A esa hora los metros eran menos frecuentes, y hasta las 11 no llegué a la residencia de Noemi. Llamé al telefonillo y me abrió.

  – Sí que has tardado ¿no?- me dijo después de subir y llamar a su puerta. Pasé a su cuarto, que ya estaba ordenado, y no había ningún rastro de las cosas que habían pasado hacía un rato.

  – Si, es que tuve que limpiarme y eso, y me he entretenido- preferí no contarle que no podía salir de casa porque estaba Eva por allí, para que no se comiera la cabeza. Ese finde se iba ya, y no  tendría que volver a preocuparme por ella, no quería preocupar a Noemi con chicas acosadoras. Vi que estaba ya con el pijama, y tenía el pelo mojado-. ¿Te has duchado?

  – Si, lo siento… es que tardabas mucho, y estaba muy sucia. Me habría gustado esperarte y tal, pero no estaba cómoda. ¿Te habría gustado acostarme conmigo, después de que Jorge terminase conmigo?

  – ¿Jorge?

  – Sí, así se llama. No lo conocías ¿no?

  – Que va.

  -Pues sí. Bueno, qué te apetece hacer…- dijo acercándose y tocándome el paquete. Pero yo ya me había hecho tres pajas esa noche, y no estaba cachondo, en ese momento. Quería saber más cosas de ese tal Jorge.

    – Y de qué lo conoces.

  – Te apetece hablar de él ¿eh?

  – Hombre, después de todo lo que he visto… me gustaría preguntar algunas cosas la verdad.

  – Ya… supongo que te habrá sorprendido algo. Pero no sé, la verdad es que a mí me da vergüenza hablar de ello.

  – ¿Qué? ¿Por qué?

  – ¿Como que por qué? Pues joder, por lo que has visto… No sé. No es que me tratara demasiado bien ¿no?

   – ¿Y por qué te dejaste?

  – Pues porque me gusta… Me gusta que me trate así, y cuanto más cachonda estoy, pues más me dejo hacer, y más quiero… y hoy sabiendo que me estabas mirando he disfrutado como nunca, estaba fuera de mi… y bueno he hecho y me he dejado hacer cosas que ahora que se me ha pasado el calentón pues me dan vergüenza recordar.

  – Venga ya, no fastidies. Creí que teníamos una relación de confianza. De hecho lo que más me gusta de nosotros es eso, que podemos contarnos todo, y tenemos confianza. Ambos somos un poco pervertidos y no tenemos miedo de reconocerlo ante el otro.

  – Si bueno, pero no tiene nada que ver un par de fantasías, con todo lo que he hecho yo hoy… Este tío ha venido a mi propio piso, me ha tratado como si fuera una mierda, y me ha hecho lo que le ha dado la gana. Me ha usado y nada más correrse se ha largado, dejándome aquí como si nada. Ahora que pienso en frío, pues es humillante, como mujer y como persona. Y me da vergüenza.

  – Si bueno, y yo qué. Acabamos de empezar a salir, y nuestra primera cita, ha sido a distancia, yo en mi casa y tu en la tuya, liándote con otro. Y yo mirando y haciéndome pajas. Eso también es muy humillante para mi ¿no te parece?

  – Supongo…- dijo Noemi, sonriendo-. ¿Te has hecho muchas pajas?

  – Un montón…

  – ¿Te ha gustado verme con otro?

  – Pse…

  – Pse no.  ¿Ves como da vergüenza? Quiero que me lo digas, y que me lo digas claramente.

  –  Que te diga el qué.

  – Ya sabes el que. Sabes qué quiero oír. Si quieres que te cuente sobre lo de esta tarde, vas a tener que ser sincero tú también…

  – Está bien… – tragué saliva-. Me ha encantado verte con Jorge. Me he puesto cachondísimo, y estoy cachondo ahora sólo de recordarlo. Me encanta ver cómo te follas a otros tíos, y me encanta que me hagas mirar…- Noemi me miraba  con una cara de perra en celo. Sus ojos brillaban de deseo mientras yo hablaba.

  – Te has puesto súper colorado…- me puse más colorado aun cuando dijo eso-. No te preocupes, no se lo diré a nadie. Ahora ponte de rodillas.- me pilló un poco de sorpresa eso, y tardé un par de segundos en reaccionar. Pero me puse de rodillas. Noemi se bajó el pantalón y las bragas, y me acercó su coño. Enseguida me llegó su olor.- Cómetelo entero, vamos…

  Me acerqué y restregué toda mi cara por su raja. Estaba empapada. Empecé a chuparla, mientras ella me agarraba la cara como siempre, y movía la pelvis, gimiendo. Apenas duró un par de minutos, y se corrió. Dio un gran suspiro y se tumbó en la cama, dejándome allí de rodillas, con toda la boca mojada.

  – Vente anda… Túmbate aquí conmigo- me tumbé a su lado, y descansamos unos minutos-. A ver… Qué quieres saber.

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