MOISÉS ESTÉVEZ

Con su gato Mishi, que no participó aquella noche en lo que había
pensado hacerle a su siguiente víctima, subía las escaleras que le llevaban a
su apartamento, su ‘sancta sanctorum’, el lugar en el que encontraba su
necesario refugio. Su comportamiento fue extraño desde el principio, no se
encontraba cómodo, él tampoco, por lo que en el último momento decidió
abortar. Su percepción racional y su instinto animal hicieron que lo que iba a
sufrir aquel desgraciado una vez drogado de manera subterfugia fuera
pospuesto para otra ocasión. – Otro día querido, otro día. – le decía a su felino
mientras le acariciaba su peluda cabeza…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s