ALMUTAMID

La ducha con descarga de tensiones incluida me vino muy bien. Tenía que bajarme de la montaña rusa en que había convertido mi vida y centrarme. Claudia me traía loco. Lo mío con ella era un tira y afloja que no iba a ninguna parte y meditando bajo el agua de la ducha fui consciente de que acababa de meter la pata con ella.

Regresé al dormitorio y ella estaba sentada en mi mesa estudiando.

-Claudia, perdóname me he pasado…
-No pasa nada. Ha sido culpa mía. Te he llevado a un equívoco hablándote de esas cosas. La confianza da asco, ¿verdad?

Me senté a su lado con la silla de Óscar y me puse a organizar apuntes mientras ella subrayaba sobre subrayados mil veces repasados en su incansable capacidad de estudio. Necesitaba demostrarle mi cercanía sin sobrepasar la línea y empecé a hablar:

-Así empecé con María…
-Así, ¿cómo?
-Preguntando por ex, relaciones y tal…ella me contó que nunca había tenido nada con nadie. Me extrañó. Porque es una niña guapa. Pero se ve que en su casa son muy anticuados y ella sólo se juntaba con niñas…
-No me digas más-comentó Claudia- niña de colegio de monjas…
-Pues sí…
-Las más salidas, jajaja.
-Que va…ésta parece frígida, jajaja…
-¿Y qué pasó?¿Por qué me cuentas esto ahora?
-Porque tuve un impulso como el de hace un rato…-confesé.
-Iba a decirte que no me lo creo, pero ya te he visto varias veces, jajaja. A ver ¿qué hiciste?
-Le pregunté que si había visto una polla…
-Jajaja, pero Luis…¿y qué te dijo?
-Que no. Ni novio, ni hermano, ni foto…los dibujos del libro de Biología…
-Jajaja…me lo estoy viendo venir. ¿Sí?- dijo Claudia con cara de incredulidad.

Asentí.

-Jajajaja, Luis, jajaja. ¿Le enseñaste la polla? ¿Se asustó la chiquilla?
-A ver, estaba floja…
-Raro en ti, que eres de gatillo fácil.
-Bueno se quedó mirándola de cerca y bueno pues…
-Ajajajaja- Claudia se partía de la risa- Ay Luis, que cosas te pasan…me recuerdas a las historias de cuando tienes 13 años, jajaja.
-Bueno, María es como una niña de 9…
-Jajajaj, ahí tienes razón, pero Luis, jajajaja. ¿cómo se te ocurrió?
-Como tú dices…un impulso, jajaja.
-¿Y eso cuando fue?
-Unos días antes de que me desplumaras…
-Jajajajaja. Vamos que esos días sacaste la churrita a paseo más de la cuenta…jajajaja…
-Churrita, churrita….
-Jajajajaja, venga es verdad, que los tíos os preocupáis mucho por eso…sacaste ese pollón indomable a paseo, jajaja…
-Sin pasarse, jajaja…
-Ains, Luis…me encantas, eres tan, tan…no sé cómo decirlo…¿natural?…no, no tienes dobleces, ¿inocente? Que va, jajaja de inocente nada. No sé…
-Oye, que tú también tienes tu guasa…
-Bueno, yo no voy enseñando por ahí mi raja, jajajaja….
-Pero sabes provocar de otras formas…a mí me provocas constantemente…
-Deja el tema, que se te va a alegrar el mandado otra vez, jajaja.
-Son las 4 y media, Claudia, y estoy cansado. Me voy a dormir…-zanjé el tema.
-Sí, ya es hora de descansar…
-¿Te quieres quedar a dormir?
-En la cama de Óscar ya sabes que no…
-Conmigo tonta…

-¿Me fío de ti? Porque después de la ocurrencia de hace un rato…-respondió Claudia desde abajo mientras me quitaba la camiseta para dormir cómodamente en calzoncillos.
-Tranquila, sólo dormir…nada de nada…
-Me gusta dormir contigo, Luis. Me das seguridad a pesar de alguna idea disparatada…
-¿Te quedas?
-Venga, pero me voy a poner cómoda para dormir…

¿Cómoda? Me pregunté a mi mismo. Claudia siempre lleva camisetas sin sujetador y esos pantaloncitos tan cortos. ¿Va a dormir desnuda conmigo??

Efectivamente se quitó el short vaquero quedándose con unas braguitas negras que contrastaban con la blancura de su piel. Sus piernas tan largas remataban en esas braguitas. Sobre ellas una franja de piel desnuda y de nuevo la camiseta marrón que llevaba aquel día tapando sus tetitas desnudas con las que yo llevaba soñando desde principio de curso.

-Hazme hueco…-me dijo mientras subía por la escala de la litera.

Se acomodó en la parte de dentro y nos quedamos mirándonos. Se me secaba la boca pero por fin hablé:

-Llevo desde que te conozco queriendo dormir contigo…
-Pues ya es la tercera vez…
-Pero hoy me siento diferente…-dije mirándola a los ojos.
-¿Y qué ha cambiado?
-Yo…
-¿Y qué ha cambiado en ti? Te veo como siempre…bueno, con menos ropa, jajaja…

Claudia estaba nerviosa. Era la primera vez que la veía así hablando conmigo.

-Te miro con otros ojos…-seguí diciendo.
-¿Y cómo me ves ahora?-respondió más seria.
-Veo a la chica que me gustó desde el primer día que la vi junto a las duchas.
-Entonces me ves igual…-respondió sonriéndome.
-No. Ahora te conozco, y sobre todo tú me conocer a mí. Pero sólo nos faltaba un secreto por saber…-dije con misterio.
-¿Y cuál es ese secreto? Si se puede saber…
-Lo sabes tan bien como yo, Claudia…

Mi amiga bajó la mirada pero yo seguí hablando:

-…que tú a mí me has gustado siempre y nunca he dado el paso porque me rechazabas, y yo viéndote tan lejos he ido picando de flor en flor mientras soñaba contigo…

Claudia volvió a clavarme sus ojos en los míos pero con una dulzura como no recordaba jamás en ella, aun así fui capaz de seguir hablando, con la boca totalmente seca y el corazón a punto de salírseme. Estaba poniendo las cartas sobre la mesa de una vez y Claudia no me paraba.

…pero he descubierto el mayor de los secretos…-continué-…que yo también te he gustado y por culpa de mis “historias” tú tampoco has dado más pasos. Y mira que he hecho tonterías, pero tú siempre estabas ahí confiando en mí…

Por fin ocurrió. Claudia me besó, suave. Dulce. Posando levemente sus labios en los míos. No era la primera vez. Ya había ocurrido en carnaval, pero ahora poníamos los sentimientos por delante. Fue un beso breve pero significativo. Entonces por fin Claudia habló:

-Luis. Eres un imbécil…

No me esperaba su salida después del beso. Mi perplejidad la hizo hablar:

-Llevo todo el curso luchando contra mis sentimientos por culpa de este mequetrefe. Te he visto tontear, salir, hasta hacer lastimosamente el ridículo delante de mí, enfadarte como un niño, pero siempre salía un lado noble, compañerismo, amistad…pero tú empeñado en pensar con lo de abajo…y yo siempre detrás de ti…sabiendo que no podía despistarme de mis estudios por seguirte. Cuando alguna chica iba descaradamente por ti luchaba por esconder mis sentimientos, pero no iba a meterme por medio sin poder ofrecerte el ritmo de vida que tú querías…y ahora cuando te daba más perdido que nunca por Marta, vienes a mí y me sueltas que te gusto de siempre…eres un imbécil…
-Más vale tarde que nunca, pero olvídate de ésta de aquí abajo que tanto te gusta provocar. Ahora te hablo desde aquí…-respondí tomando su mano y poniéndola en mi pecho sobre mi corazón.
-Qué tonto eres, jajaja.-dijo sin levantar la mano de mi pecho- no he buscado provocarte ni una sola vez…
-Pues cualquiera lo diría…
-Me salía espontáneo, tonto…no podía evitar querer tocarte pero después me tenía que echar atrás. Tengo que sacar esta carrera como sea…

Pasé mi brazo bajo su espalda y la pegué a mi cuerpo.

-Y la vas a sacar. Y yo te ayudaré en lo que tú me pidas.
-Ay Luis, no deberíamos…
-Shhhh. No me quites mi mayor felicidad…

Y la besé del mismo modo que ella me había besado antes. Claudia se abrazó fuerte a mí con su cabeza en mi hombro y nos quedamos en silencio. Ninguno quería romper el momento. Y así nos quedamos dormidos.

Me desperté en la misma postura en que me había quedado dormido pero con Claudia sobre la almohada pues mi hombro le molestaría para dormir. Se me había dormido el brazo bajo su cuerpo pero no tenía intención de sacarlo de allí. Como la otra mañana que dormimos juntos su brazo sujetaba mis costillas mientras su pierna hacía lo propio sobre mi muslo. Sentía una enorme felicidad. No me lo podía creer. Había dado el paso y Claudia lo había aceptado. Pero de golpe sentí un enorme vértigo: no podía cagarla. Con ella no. Temía no saber estar a su altura como pareja y no estaba pensando precisamente en el sexo. Quería estar con ella como siempre pero poder acariciarla cuando me apeteciera, y ella a mí, y besarnos, y dormir juntos, y claro, que leches, y tener sexo…pero no quería entrar en pánico por miedo a no saber hacer las cosas con ella.
Tal pánico me entró que mi erección matutina se diluyó a pesar de tener pegado a mí el cuerpo que más deseaba. Me serené. “Luis, déjate llevar. Sé tú mismo. Es lo que ella espera de ti…”

Entonces sentí su brazo apretarme y su cuerpo aproximarse más al mío. Giré la cabeza y me encontré sus ojos oscuros observándome y su sonrisa iluminar su cara. Yo también usé mi brazo dormido para pegarla más a mí y decirle muy cerca:

-Buenos días…
-He descubierto estos días que me encanta dormir contigo…-dijo estirándose un poco.
-¿Has descansado?-pregunté.
-Ajam…eres muy cómodo a pesar de estos huesitos.-respondió dibujando mi clavícula con su dedo.
-Me alegro, porque espero dormir muchas veces contigo…y después de hacer el amor seguro que duermes mejor…

Me sonrió y me respondió:

-No vendas la piel antes de cazar el oso…jajaja.

Reí con ella y le ofrecí mi boca para besarnos y la recibió ofreciéndome su lengua. Fue beso breve pero se me aceleró el pulso y la erección matutina volvió.

-Bueno, ¿cuándo lo vamos a contar?-pregunté.
-Yo conque lo sepan Víctor y Lourdes, me doy por contenta…
-Pero se nos notará…-dije pegando mi nariz a la suya.
-Si quieres que podamos dormir juntos muchos días en la residencia mejor ser discretos…
-Es verdad…pero en cuanto Óscar se vaya…¿te mudas?-le pregunté.
-Vamos a estudiar mucho…jajaja-respondió.
-Lo sé…aunque entre libro y libro…-puse mi mano en la franja de piel que quedaba entre el elástico de su braga y la camiseta- podemos relajarnos…
-Luis. En serio, Quiero dormir contigo todas las noches pero no puedo despistarme con los estudios…
-Y no lo vas a hacer…pero quiero que estudies más relajada-comenté mientras mi mano subía por su ombligo muy despacio intentando llegar a la piel de sus pechos.

De golpe sentí el dorso de su mano rozar mi polla por fuera del calzoncillo y me dijo:

-Pues tú te estás poniendo tenso…

Le sonreí y justo cuando empezaba de nuevo a besarla y mi mano casi rozaba ya la protuberancia de su seno se abrió la puerta de golpe. Era Óscar. No habíamos puesto calcetín en la puerta y entró sin preguntar.

Claudia y yo nos separamos de golpe y cuando Óscar nos vió dijo:

-Perdona canijo, no sabía que tenías compañía. Cojo mis cosas y me ducho…

No sé si llegó a ver que era Claudia pero en cuanto salió por la puerta nos dio la risa, pero ya se había roto el momento pues Claudia bajó a ponerse los pantalones para ir a su cuarto. Se duchaba y nos íbamos a desayunar.
Mi euforia debía ser evidente por la cara de tonto que llevaría puesta. Me vestí y fui a asearme. Después busqué a Víctor y juntos recogimos a Claudia. Cuando salimos de la residencia le di la mano. Víctor se fijó y dijo:

-Chicos, un momento…esto es…es…¿es lo que es?

Claudia y yo nos miramos y sonriendo asentimos.

-Jajaja. Por fin, que no había manera. Tengo que llamar a Lourdes, verás que contenta se va a poner. Dadme un abrazo cabezotas, jajaja.

Durante el desayuno le contamos que lo habíamos hablado pero que en principio no queríamos que lo supiera todo el mundo, sólo ellos porque son nuestros amigos. Nos pasó a Lourdes por teléfono pero se quedó al final un rato hablando con Claudia fuera mientras Víctor y yo pedíamos en la barra. Todo se ponía bien para el final de curso. Luis no la cagues que ya la tienes…me repetía sin cesar.

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