GILDEROY

Parte 3

Cuando llegué a casa, lo primero que hice fue ir a mi cuarto a hacerme una paja. No quise ni esperar a encender el ordenador para ver algo de porno, directamente fui a la cama y lo hice. Pensé en todo lo que había ocurrido, y lo que me dijo Noemi de que si ella me decía que no podía hacerme nada al volver a casa, sería capaz de cumplirlo. Estaba claro que no, sólo pedirme eso, me hacía querer hacerlo. No sería capaz de aguantarme, tendría que estar ella conmigo todo el día, controlándome. Y aun así, en la ducha o en algún momento libre en el baño, encontraría la manera. Era muy excitante que controlara mi vida sexual, pero… Irrealizable. Entonces recordé la cajita de castidad que tenía en su cajón. ¿Era para eso? ¿Lo habría usado con alguien alguna vez? ¿Funcionaría? Si me la ponía, estaba claro que no podría hacerme nada a menos que abriese el candado, pero si ella se quedaba la llave… ¿Sería muy incómodo? La verdad es que tendría que molestar, seguramente se viera el bulto. Pero desde luego la idea era muy morbosa… Me corrí pensando en cómo ella me lo ponía y luego se iba con la llave, y me deja allí sin poder hacer nada…

Cuando terminé fui a comer algo, y me encontré con Paco en la cocina.

– Eh, pensaba que no estabas.

– Si, acabo de llegar.

– ¿Dónde has ido?

– He estado con Noemi.

– Ah, ¿y eso? Creí que no querías más nada con ella- decidí contarle la verdad. Realmente no estábamos juntos, podíamos tener rollos aparte, así yo no quedaría en ridículo si terminaba conociendo a mis amigos, y ellos la veían por ahí con otro. Estábamos de rollo, un rollo mantenido. Típico folla amigos-. ¿No decías que eso no te gustaba? ¿Que querías encontrar algo serio?

– Ya, pero no sé… Como tú dijiste, no está mal tener a alguien mientras aparece algo serio.

– Di que sí hombre, ya verás que lo agradeces. Y más tú, que te cuesta más echar un polvo…- tenía razón, no me ofendí- Pero mira, este finde quedamos con Ana y la hermana, y a ver qué tal te cae.

No tenía muchas ganas la verdad, prefería quedar con Noemi. Pero no sabía si me iba a llamar o no, y si le decía que no a Paco quedaría sospechoso. No quería que pensase que bebía los vientos por Noemi, así que acepté. En realidad quería probarme a mí mismo. Me sentía con más confianza después de todo lo ocurrido con Noemi, quizá ahora pudiera establecer una relación normal con la hermana de Ana, sin aburrirla o quedarme callado.

– Claro. A ver qué tal- acepté finalmente.

Luego fui a mi cuarto a trabajar, cuando vi que Noemi me había hablado con whatsapp.

¿Te hiciste una pajilla al llegar?

Si…

M… Pues muy mal. Voy a tener que enseñarte a obedecer.

Es que tú me pones demasiado cachondo.

¿Y tú?

Pues claro. Hace un ratillo.

Era increíble la rapidez con la que habíamos cogido confianza. Yo nunca había intimado tan rápido con alguien. De hecho nunca había hablado de forma tan natural sobre sexo con alguien, ni con mi ex con la que me pasé 3 años, menos siquiera en 1a primera semana que nos conocimos. Me apetecía un montón verla, y me lancé.

¿Cuándo vamos a volvernos a ver?

Pues no sé… Este fin de semana que viene, voy a casa con mi familia. Y esta semana quiero poner al día los estudios. Yo te aviso la semana que viene, ¿vale?

Ok

Para mí eso era una auténtica proeza. No me apetecía nada salir con Ana y su hermana, sólo quería verla a ella. Sin embargo estaba ocupada, no me quedaba otra.

Habíamos quedado el viernes por la noche, pero a la tarde yo ya estaba totalmente aperreado y no tenía ganas de salir. Paco me insistió mucho, y me dijo que ya iban a esperarme y tal, y me convenció. Pero si por mi hubiera sido, me habría quedado en casa con mi mano, pensando en Noemi.

– El plan es el de siempre- me contaba Paco de camino a casa de Ana-. Salimos a cenar rápido, y después vamos directamente a una discoteca, donde no tengas que hablar mucho- por la forma en que me trataba, parecía que fuera tontito. Pero en realidad tenía razón, era la única manera en que podía ligarme a una tía, que no hubiese lugar de tener una conversación. En caso contrario, se aburriría-. Le dije Ana que bebieran un poco antes de salir, eso te facilitará el trabajo.

– Joder. Qué pasa, ¿quiere que nos liemos o qué?

– Hombre, a Ana le caes muy bien, ya lo sabes. No le importaría que salieses con la hermana. Eva se llama, no lo olvides. A ver si la vas a cagar. Que para una frase que dices, vas y eres capaz de llamarla por otro nombre.

– Eso sólo pasó una vez, y porque acababa de romper con Vanesa. 3 años llamándola sólo a ella pues…

– Que sí, pero no se puede ser más pringado, de verdad. Eva. Recuérdala. Eva.

– Que vaale…

– Pues eso, que no le importaría que estuvierais juntos. Después de los tíos con los que se ha liado… Porque le digas que te lo he dicho, pero entre tú y yo… Eva es una guarra de cuidado. Se ha liado con cada elemento… Y claro luego Ana tiene que comerse el marrón. Y yo también, porque nos hace salir en parejas y bueno, bueno… No te creerás lo que he visto. Salir contigo y con Eva como parejitas no estaría mal, así que a ver que me haces – yo no quería salir con Eva. Quería estar con Noemi. Pero claro, ella no quería nada serio, y aunque ese rollo abierto me gustaba… No me importaría ser más importante para ella, estar con ella más tiempo.

Seguimos hablando el resto del tiempo hasta llegar a su casa. Allí nos esperaban Ana y Eva. Yo ya la conocía, habíamos salido en grupo alguna vez cuando venía a la ciudad, pero nunca en plan parejas. Nos dimos dos besos y fuimos a comer. Ana fue delante con ella, hablando de sus cosas. Era también parte del plan, mantenerla entretenida la mayor parte del tiempo, e intentar no dejarla a solas conmigo. Comimos en un italiano, siempre Paco y Ana hablando, sin dejarnos intimar mucho a Eva y a mí. Ana me preguntaba cosas, Paco también y fluía una conversación de grupo. Así estaba bien, el problema llegaba siempre cuando me quedaba solo con la chica (porque tarde o temprano tendría que quedarme solo), que no sabía de qué hablar y se hacía el silencio.

La noche fue bien, después entramos en una discoteca con música tecno, bastante ruidosa y llena de gente, y ahí fue cuando Paco y Ana desaparecieron y nos dejaron solos. Ahí la cosa era bastante sencilla, siempre que me preguntaba algo, asentía con la cabeza, hacía como que la había escuchado, y poco más. Estuvimos bailando y bebiendo, y de vez en cuando hablábamos. A una frase por hora, era fácil hablar, que si qué estudias, dónde vives, vas a venir a estudiar aquí… Todas esas socorridas preguntas de conversación que tengo preparadas, se me agotan en 5 minutos en un ambiente normal, sin embargo aquí hacía una de vez en cuando, y entre que no se enteraba, tenía que repetírselo varias veces etc. pues se echaba el rato.

A pesar de todo, me noté más suelto. Tal vez fuera por mi relación con Noemi, pero me sentía confiado. A Noemi le gustaba follar conmigo, y tenía mucha experiencia en el sexo, así que no debía hacerlo tan mal. De modo que poco a poco me fui animando, y me acerqué a besarla. Ella aceptó y nos estuvimos enrollando el resto de la noche. Sobre las 4 nos cansamos y decidimos continuar la fiesta en casa. Yo me sentía seguro de mí mismo y confiado, y estaba ya bastante cachondo, no me importaba acostarme con ella. Era bastante mona, pero aun así Noemi era mejor…

Fuimos a casa en metro, Eva y Ana estaban ya algo borrachas y no había que buscar tema de conversación. Se hartaron de reír escaleras arriba, por tonterías, y tardamos 10 minutos en subir. En el piso pusimos música, y preparamos un par de cubatas de nuestro propio mini bar. Al cabo de un rato, Ana y Paco se empezaron a liar, y se fueron. Eva se quedó riendo un rato, y luego se hizo el silencio. Allí estaba yo, como siempre. Sabía que tarde o temprano llegaría ese momento. Disimulé bebiendo un poco y demás, contesté un par de cosas que ella me preguntó con respuestas breves, y después se hizo un silencio incómodo. No se me ocurría nada qué decir, así que simplemente me acerqué y la besé. Ella me besó también, y nos empezamos a enrollar en el sofá. La verdad es que estaba orgulloso de mi mismo. Seguía sin sacar tema de conversación, pero al menos había dado un paso adelante. Ese atrevimiento no lo habría tenido hace tiempo.

– ¿Vamos a tu cuarto mejor?

– Sí, claro – tuvo que proponerlo ella porque a mí no se me ocurrió. Pero fuimos a mi cama, y empezamos a tocarnos y demás.

Era guapa y besaba bien, pero sin embargo no me excitaba como lo hacía Noemi. Hubiese preferido estar con ella, sinceramente. Sin embargo ya estaba allí, seguí el proceso, la desnudé, ella me desnudó a mí, y después bajé a comerle el coño, directamente. No estaba empalmado, y no quería que lo notase, así que para hacer tiempo metí la cabeza en su entrepierna. Ella no se quejó desde luego. Estaba totalmente depilada, y era mucho más fácil de chupar y de encontrar las cosas que hay que encontrar, pero prefería el de Noemi. Con pelos era muchísimo más sexy, más mujer. Ésta parecía de plástico, no se sabía dónde acababa la barriga y empezaba el pubis. Parecía una niña, me recordaba a mi hermana chica, cuando la lavaba de pequeña. Cuando veía a Noemi, de pie, me excitaba verle el pubis, con su vello, se sabía dónde estaba un buen coño. Sin embargo esta, para verle el coño, había que mirar desde abajo y ver la raja, porque lo que era el pubis no decía nada, era todo igual desde el ombligo. Eva no paraba de gemir, le estaba gustando bastante, pero no me agarraba la cabeza y me empujaba contra su coño, no era como Noemi…

No dejaba de pensar cosas como esta, y no conseguía ponerme cachondo. Entonces empecé a pensar en lo que me dijo Paco antes, que Eva era una guarra, que había salido con muchos tíos. Pensé en lo que habría estado haciendo ese coño antes, con quien habría estado, qué habría hecho… Ahí fue cuando encontré el punto, y se me levantó rápidamente. Luego empecé a pensar en Noemi, en la vez que la vi, cuando la oí… Quizás en ese momento, estaba follando con el tío aquel que vivía en su edificio, que la había ido a visitar de improvisto… Ya estaba totalmente cachondo, me había calentado un montonazo pensando todo aquello, y le estaba devorando el coño, le daba lamentados enormes, sin parar, Eva gemía como una loca, hasta que me paró para evitar correrse.

– Dios, para que me voy… ponte eso ya ¿no?

Alargué el brazo, cogí un condón del cajón de la mesita, me lo puse y me la follé. En todo el tiempo no dejé de pensar en Noemi, en que estaba en ese momento acostándose con el tío de su edificio y cosas así. Esperé que Eva terminase y luego me corrí. Era tan tarde, y estaba cansado, entre el polvo y el alcohol, que me tumbé a su lado un instante para descansar. Ella hizo lo mismo, y sin darme cuenta me quedé dormido.

Me desperté a medio día. Al principio creí que estaba con Noemi, pero me decepcioné al ver a Eva. Noemi me habría despertado diciéndome que le comiera el coño. Todavía tenía el condón puesto de la noche anterior, que se me había olvidado. Me lo quité y me limpie con papel higiénico, que guardo en mi escritorio para… bueno, por si hace falta. Comprobé que estaba bien, lo metí en su envoltorio, lo envolví en el papel que acababa de usar y lo tiré a la papelera. Eva seguía dormida, así que me vestí y fui al comedor. Allí todavía no había nadie, así que hice algunas tostadas. Siempre hago de más, para cuando se levanta Paco, se coma el resto. Si él se levanta antes, hace lo mismo.

Al cabo de un rato, apareció Eva, con una camiseta mía, que le llegaba a medio muslo.

– Oh, ¿me has hecho el desayuno? – Al ver las tostadas allí, pensó que eran para ella.

– Claro. Ven, siéntate- me dio un beso en la boca y se sentó a comer a mi lado. El beso en la boca me preocupó un poco. ¿Creería que lo de anoche significaba que éramos novios? Yo no tenía ninguna intención de empezar una relación seria con esa chica… Ahora que había conocido a Noemi, que saciaba todas mis perversiones, no iba a dejar de verla por una chica mediocre.

Me preguntó qué estudiaba, y estuvimos hablando. Me resultaba más fácil entablar conversación con las tías después de haberles comido el coño, quizá fuese ese el secreto. Ahora me sentía más cómodo con ella, y la conversación fluyó con normalidad. Al rato llegó Ana y Paco.

– Hola parejita –dijo Ana-. Eva hija tápate un poquito, que aquí no todos te hemos visto desnuda.

– Ya bueno, pero Paco es de la familia- dijo Eva riendo.

– Claro, que no se preocupe mujer- dijo Paco mirándola de reojo. Sentada, se le subía la camiseta y se le veía parte de la nalga y las bragas-. Aunque uno no es de piedra- Ana le dio una torta mosqueada.

Desayunamos todos juntos y luego las chicas se fueron. Paco y yo hablamos de la noche anterior, y le conté todo lo ocurrido.

– Parece que la cosa funciona ¿no?- me preguntó Paco.

– Sí, sí. Es muy simpática.

– Guay, verás Ana que contenta cuando se lo cuente. Mañana quedamos otra vez- ¿otra vez?

– ¿Otra vez?- no quería que Eva pensase que teníamos algo serio-. Tampoco quiero agobiar…

– Qué va, si Eva está encantada. Me ha contado Ana que le has gustado un montón. Y si tú me dices que anoche la cosa funcionó pues…

– Ya, pero yo qué sé… Tampoco quiero tener algo serio ahora mismo.

– Pero como que no. Si me dijiste el otro día que sí.

– A ver sí, pero es que Eva no…

– Pero no me has dicho que te gusta.

– Que sí.

– ¿Entonces?

– A ver yo que sé…- tuve que pensar rápido- es que Eva se va dentro de unos días, y no quiero pillarme. No creo que sea la más apropiada, preferiría que viviese aquí y poder verla todos los días.

– Coño, pero si ya estamos casi en verano. El año que viene va a vivir con Ana, porque va a estudiar aquí. O sea, que es sólo estos meses, que hay exámenes, y luego en verano si eso nos vamos los 4 por ahí de vacaciones- bueno, bueno, eso estaba ya llegando muy lejos.

– A ver no. Me gustaría salir con ella más, hablar y conocerla. No voy a irme ya de vacaciones con ella hombre…

– Ya, bueno… No sé, pero al menos podríamos salir hoy, y la vas conociendo.

– Que no tío, que dos veces seguidas, es de novios. No quiero empezar nada ahora, prefiero esperar a que se venga a vivir aquí, y ya entonces empezamos poco a poco y eso- al menos así ganaba tiempo hasta después del verano.

– Bueno, tú sabrás. Pero al menos deberías quedar con ella una vez más antes de que se vaya. Que no parezca que sólo querías acostarse con ella, ya sabes.

Le dije que sí. Aún le quedaba toda la semana allí, se iba el domingo siguiente. Había tiempo para poder quedar sin que pareciese una relación seria. Ya vería cómo iba la semana. Si Noemi no me llamaba ni nada, podría quedar con ella para echar un polvo… aunque tampoco me había gustado demasiado. Al fin y al cabo me lo pasé pensando en Noemi, y para eso, prefería estar con la Noemi auténtica. Decidí que no la vería más, y si el curso siguiente cuando viniera se acordaba aún de mí pues ya vería yo como estaba la cosa. A lo mejor para entonces quería una novia, porque Noemi me había dejado de hablar, nunca se sabía.

Sin embargo, esa misma tarde, me llamó un número desconocido. Si llego a saber quién era no lo cojo.

– Buenas.

– Ey Eva, qué tal.

– Pues nada. Ana me ha dado tu número, ¿te importa que te llame?

– No mujer, claro que no.

– Pues nada, estaba pensando que como estos dos no van a salir, que a lo mejor podríamos salir tú y yo. ¿Te apetece?

– Eh… vale, claro, por qué no- no se me da muy bien decir que no.

Quedamos para cenar esa noche, y se despidió. Fui al cuarto del Paco y le conté lo sucedido.

– Ah… Ya, es que para evitar que saliéramos en parejas esta noche, les dije que tenía que estudiar. No pensaba que ella te llamase a ti.

– Anda que… podrías haberle dicho que teníamos que estudiar los dos.

– Pues sí, ahora que lo pienso habría sido una mejor excusa.

Total, que me puse a estudiar y trabajar para poder salir esa noche. Sobre las 6 me llegó un whatsapp de Noemi.

¡Hola!

Ey! Qué tal con tu familia

Bien, ya sabes. Los echaba de menos ya…

Cuánto llevabas sin ir a casa

Un par de meses ya. Necesitaba venir.

Sí, te entiendo.

¿Y tú qué tal? ¿Me echas de menos?

Un montón…

¿Qué has hecho este fin de semana?

                                               Pues nada, trabajar y eso. Anoche salí con Paco, mi compañero de piso, su novia Ana, y la hermana de su novia.

¿En plan parejitas?

Sí, algo así. Un poco aburrido la verdad.

Am. Y qué hicisteis.

                                                                       Pues nada, fuimos a una discoteca, y luego vinimos a casa a dormir.

Quiénes.

Pues nosotros. Todos.

¿La hermana de Ana también?

Sí.

Y donde durmió.

Pues… en mi cama.

Y tú dónde dormiste

En mi cama.

Ah. O sea que dormisteis juntos.

Si…

¿Y pasó algo?

Algo de qué.

Que si follasteis.

?

¿Estás?

Si

¿Y bien? Follasteis o no.

Pues sí… no sé, lo normal.

Ah. Muy bien.

¿Te molesta?

No, para nada.

Me tengo que ir ya, xao.

¿Pero espera, te pasa algo?

¿Te has enfadado?

¿Hola?

?

No me contestó más. La llamé pero no lo cogía, y a la tercera llamada me salió apagado su móvil. ¿Qué le pasaba? ¿Se había enfadado? ¿Por qué? ¿Por acostarme con Eva? Pero si ella también se había acostado con otro… ¿No decía que no teníamos una relación seria? ¿Que éramos abiertos en eso? No entendía un carajo. Seguí llamándola toda la tarde pero no había manera. Me estaba rallando un montón, y me amargué. Se me quitaron las ganas de salir, así que le envié un mensaje a Eva y le dije que iba muy mal con un trabajo que tenía que hacer, que lo sentía pero que mejor lo dejábamos para otro día.

Me pasé el resto del fin de semana comiéndome la cabeza. Noemi seguía sin dar señales de vida. Hasta el lunes no encendió de nuevo el móvil, pero aún así no me lo cogía. La busqué por la facultad a ver si la veía, pero nada. Me pasé toda la semana amargado, no paraba de rallarme y de comerme la cabeza, y no había manera de que me contestara ni al whatsapp ni al teléfono. El jueves ya me harté, decidí ser valiente e ir a su piso. El telefonillo por fin me lo cogió, como no sabía que era yo…

– Soy Álex.

– (suspiro)… ¿qué quieres Álex?

– Nada, venía a verte.

– Estoy muy ocupada.

– Pero ¿te pasa algo?

– No, claro que no, que me va a pasar

– ¿Seguro?- no sabía muy bien qué decir. Como siempre me quedaba sin palabras.

– (silencio)… De verdad hay gente que es tonta- y colgó.

Pues sí. Había tardado en darse cuenta, pero finalmente lo entendió. Soy tonto. No se hablar con la gente, no se consolar, ni entender ni expresar lo que siento. Me cuesta mucho hablar, y eso tarde o temprano, pasa factura. Apesadumbrado, me fui caminando en silencio… Pero tras dar unos pasos, me paré y pensé. No quería perderla. Esa chica me gustaba de verdad, la echaba muchísimo de menos, sólo quería estar con ella… Quizá… Quizá la quería. Quizá me estaba enamorando… Y tomé una decisión, que puede que cambiase mi vida. Decidí actuar. Por fin me armé de valor, di media vuelta y regresé al portal. Estaba dispuesto a llamar a números al azar hasta que alguien contestase, y pedirle que me abriera, aunque me daba vergüenza, y preferí esperar un poco. Por suerte alguien salió un rato después y pude colarme. Subí al sexto y llamé a su puerta.

– Qué pasa ahora…- dijo tras abrir la puerta y ver que era yo.

– Sólo quiero hablar contigo Noemi.

– Que te he dicho que estoy ocupada, ¿no me has oído?

– ¿Se puede saber qué te pasa? ¿Qué te he hecho?

– De verdad que cortito eres…

– ¿Que me lie con Eva?

– Oh, claro, sí tiene nombre. Típico nombre de zorra metomentodo que toca lo que no es suyo.

– Pero a ver, si no la conoces.

– Ni falta que hace. Mira estoy muy ocupada, vete con tu Eva y déjame tranquila- intentó cerrar la puerta, pero se lo impedí con el pie.

– Pero espera joder… ¿Te molesta que me lie con ella?- se encogió de hombros indicando que era obvio- Pero… yo pensé… No sé por lo que dijimos el otro día, pensé que no estábamos juntos ¿no? Que teníamos una relación abierta…

– Mira paso, no entiendes nada- e intentó volver a irse. Volví a impedírselo. Me daba mucha vergüenza discutir allí en medio del pasillo, que pudiese salir alguien y vernos, pero no podía dejar que se fuera.

– Deja de esconderte, ¿vale? No voy a irme así sin más. ¿No puedes hablar las cosas claras?- se quedó un segundo en silencio, con gesto severo, pensativa.

– Muy bien, ¿quieres hablar las cosas claras? Pues hablemos las cosas claras.

– ¿Podemos ir a otro sitio?- Noemi iba a empezar a hablar, pero miró a su alrededor y comprendió que no era el mejor lugar. Así que entró de nuevo, cogió las llaves y salimos a la calle.

Anduvimos un rato por el campus en silencio, sin saber muy bien qué decir. Me alegraba ver que no era yo el único que no tenía palabras. Llegamos hasta un banco alejado que estaba vacío y nos sentamos. Decidí esta vez ser yo el que la sacaba del apuro.

– A ver, te molesta entonces que me líe con otras tías ¿no?

– Sí.

– Pero… pero el otro día me dijiste que no querías estar sólo conmigo ¿no?

– Sí.

– Que no querías que hubiese exclusividad ¿no?

– Sí.

– ¿Pero te referías sólo a ti?

– Pues sí.

– O sea, ¿que no estamos juntos ni somos novios ni nada, pero yo sólo puedo liarme contigo, y tú en cambio con quien quieras?

– A ver, yo no dije que no estuviéramos juntos. Novios no somos porque… tampoco es que me lo hayas pedido, pero no dije que no quisiera serlo – ¿cómo qué no?-. Sólo dije que no quería exclusividad.

– Ah… Pero que no hubiese exclusividad sólo por tu parte ¿no?

– Sí.

– O sea que quieres que estemos juntos, en una relación abierta, para tú poder liarte con otros tíos… Sin embargo yo no podría.

– Sí.

– Pero vamos a ver… eh…- me estaba haciendo la picha un lio.

– Que si Álex, que ya lo sé. Que soy una egoísta ¿no? Soy una zorra egoísta, y una guarra. Que vale.

– A ver, yo no he dicho eso… es sólo que es raro.

– Bueno, ¿y yo te he dicho que fuera una chica fácil?

– No pero yo qué sé…- nos quedamos de nuevo en silencio- Entonces, tú quieres que seamos… ¿novios?

– Pues claro Álex, joder. ¿No es obvio?

– Hombre…

– Te he dicho que eras especial para mí.

– Si, pero luego te liaste con otro.

– Si, ¿y eso qué tiene qué ver? A parte, creí que ese tema ya lo habíamos hablado. Creí que a ti también gustaba. Así que no me hagas pasar aquí como la única pervertida.

– Yo no he dicho eso… Simplemente… No sé, no entendí que quisieras estar conmigo.

– Porque no quería llevarme otro chasco. Mira, yo he intentado tener muchas relaciones serias, ¿vale? Pero nunca funcionan. Me cuesta mucho ser fiel, no puedo, simplemente. Me gusta liarme con otros tíos, sentirme atraída por alguien más que mi novio, y que me lo demuestren… Me hace sentir realizada, y contenta conmigo misma. Y aparte me gusta mucho follar, y conocer cosas, y variar… Y claro, y con esa personalidad, es difícil tener una relación estable. Y estoy cansada de hacerle daño a la gente que quiero. Una vez intenté serle fiel a mi novio, estuvimos un año juntos, pero al final, me lie con otro. Y le partí el corazón, y yo me quedé hecha polvo. El no entendía que yo lo quería a pesar de lo que había hecho. No me creía. Pero era verdad, yo lo amaba. Pero me lie con otro y punto. Desde entonces, visto que no pudo renunciar a la promiscuidad, he decidido renunciar a tener novio. Intento no enamorarme y ya está. Lo máximo que he encontrado fue un chico al que no le importaba que me liara con otros, que podíamos llevar una relación abierta, tipo swing, hacer intercambios de parejas y cosas de esas. Pero claro, entonces está además que soy súper celosa. No quería que él se liase con otras tías. No lo soporto, no soporto que la persona que quiero se líe por ahí con cualquier guarra. Lo mío es lo mío, y no se toca- me quedé pensando en lo que acababa de decir.

– Y no soportas que me líe con otra… ¿porque me quieres?

– No, no, yo no he dicho eso. Sólo digo, que… si me enamorara de ti, no querría compartirte.

– Ya has demostrado que no quieres compartirme. Por lo tanto, eso significa que estás enamorada de mí.

– Eso es una falacia. Afirmación del consecuente. Si A, entonces B. Se da B, por lo tanto A. Que cuando llueva la calle se moje, no significa que porque esté la calle mojada haya llovido.

– Mira, déjate de tonterías- dije riendo-, me quieres o no.

– No… No lo sé- dijo tras pensárselo unos segundos- Ya te lo he dicho, intento no querer a la gente. Pero… sí que me gustas mucho. Me gusta estar contigo, me importas mucho y te quiero sólo para mí.

– Sin embargo, tú eres de todos – se encogió de hombros.

– Pues sí. Ya sé en qué me convierte eso…

– No te convierte en nada Noemi. Eres una persona con sus gustos personales y punto. De hecho, creo que así es la mayoría de la gente. Todos quieren tener aventuras, pero les jode que su pareja también las tenga.

– Si, pero la gente acaba renunciando a una de las dos cosas. Yo ni podría soportar que mi novio se liara con otra… ni estar con el mismo tío el resto de mi vida.

– Bueno, pero eso no es malo. Eres de otra manera, y ya está. El único problema, es que claro, sí que te va a costar trabajo encontrar a alguien que encaje contigo… Aunque parece que has tenido suerte – Noemi me miró extrañada.

– Suerte por qué.

– Es obvio ¿no? Yo quiero estar contigo. Yo estoy dispuesto a estar contigo, y serte fiel, independientemente de que tú no lo seas.

– Si claro, y al primer fin de semana te has ido con la primera guarra que has visto.

– Joder, pero es que no lo sabía. Yo quería estar contigo, y ser tu novio, ¿no te acuerdas? Fui yo el que te lo dijo primero, pero luego hablaste de que no querías exclusividad, y me lie.

– Ya claro. Como que ibas a aguantar tu estar sólo con una tía.

– Te lo digo de verdad Noemi. Quizá antes habría dicho otra cosa, pero ahora no, después de la otra noche no. Me di cuenta cuando estuve con Eva – Noemi miró para otro lado como si le diese asco el nombre-. No me gustó hacerlo con ella. No me gustó estar con ella. Estuve pensando todo el rato en ti… – Noemi volvió a mirarme interesada.

– Eso es lo que dicen todos cuando intentan arreglar unos cuernos. No, en realidad no me gustó, yo te quería a ti…

– Lo digo en serio Noemi… Mira, estoy siendo sincero ¿vale? No me refiero a que imaginara que ella eras tú. Sólo que… no me excitaba ¿vale? Estaba allí y no se me ponía dura. Entonces pensé primero en los tíos con los que habría estado antes, y esas cosas. Luego pensé en ti, en la vez que te vi por la ventana, como te oí gemir… Pensaba que tú en ese mismo instante estabas en la cama con otro… Sólo así pude ponerme cachondo.

– ¿En serio?- se le escapó una leve sonrisa.

– Sí.

– Y si no te gustaba para qué coño te la follaste. Por qué no la echaste a la calle y punto.

– Joder, entiéndeme… no seas tampoco así, ¿eh? Me daba cosa irme sin más, que viera que no…

– Oh claro, tenías que cumplir como un macho.

– Pues sí. También tengo mi dignidad. Si hubiese sabido antes cómo iba a sentirme no me habría metido en la cama con ella. Pero una vez allí… joder de verdad que sólo deseaba acabar e irme. Pero ya era tarde.

Se hizo de nuevo el silencio. Ya había anochecido.

– Está bien. Digamos que te perdono esta infidelidad- me reí, pero arqueó las cejas y me puse serio-. Déjate ya de tonterías, ¿vale? No quiero más disgustos, ni más chascos. Quiero que seas sincero. Me estás diciendo que quieres que seamos novios, y no liarte con nadie, ni tontear con ninguna guarra, ni hacer nada con ninguna tía más que yo. Pero sin embargo yo sí que podría liarme con quien quisiera.

– Sí.

– ¿Pero cómo puedes ser así? Es decir, ¿cómo puede gustarte eso? ¿Cómo puedes aceptar algo tan injusto?

– Anda ésta, no si todavía voy a ser yo el raro.

– No raro no. Aquí ninguno nos libramos, eso está claro. Pero es que me resulta tan difícil de creer… No entiendo cómo es posible que en una sociedad tan absurda y retrógrada como esta, donde las reglas sociales son tan férreas y tan bien incrustadas en la mente de la población… haya podido salir alguien tan perfecto como tú… No entiendo

– Pues ya ves. No todos pensarían igual que tú, a ojos de la mayoría de la gente, lo que soy es un perfecto pringado.

– Mira, que se vaya a la mierda la gente ¿vale? Me importa una puta mierda lo que piensen los demás. Yo soy la persona más afortunada del mundo por haberte encontrado, y no voy a dejarte escapar. Por favor, dime que esto no es una broma…

– Pero qué dices de broma anda… ¿Es que no te enteras? El afortunado aquí soy yo, por tenerte a ti. Alguien que satisfaga todos mis deseos…

– Qué dices, tú mismo has dicho antes, como yo hay cientos. Cualquiera estaría encantada de tener un novio que la deje liarse con otros tíos, y que sea fiel. Vamos, ese es el sueño de cualquier tía.

– No, pero no es lo mismo. Porque tú me entiendes, y te gustan las mismas cosas que a mi… pero al revés. No te lías con cualquiera y punto, cuentas conmigo, y lo haces pensando en mí. Como el otro día… lo organizaste pensando en que me iba a gustar, y en hacerme feliz. No piensas únicamente en ti. No eres para nada egoísta. Es sólo… que somos dos personas únicas, que encajan perfectamente. Ninguno es mejor o peor que el otro, ninguno le debe al otro nada. Estamos simplemente hechos el uno para el otro.

– ¿Quieres ser mi novio entonces?

– Claro que sí tonta.

Noemi sonrió. Apenas podía verle el rostro, por la oscuridad, pero supe que se acercaba para besarme, y lo mismo hice yo.

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