ALMUTAMID

Llevaba un buen rato tirado en la cama dudando si llamar a Silvia de alguna manera. Yo en realidad nunca había quedado con nadie sólo para eso y no tenía ni idea de cómo decirlo o pedirlo, si ir al grano o hacer una entrada educada dando conversación para después derivar al asunto. En esas andaba cuando llegó Óscar al dormitorio. Venía también de un examen.

-Canijo-me dijo al entrar- creo que he hecho mi último examen de la carrera.
-Si apruebas ¿ya está?-pregunté bajando de la litera.
-Me faltan las notas del proyecto de fin de grado. Hasta que no tenga todas las asignaturas aprobadas no lo corrigen. No sé si celebrarlo ya. Pero vengo de subidón. He quedado con varios amigos, ¿te vienes?

Ni me lo pensé. Evité la tentación de llamar a Silvia y me fui con Óscar. Había quedado con varios compañeros suyos, todos del mismo corte, fuertes, con ropa deportiva aunque tras conocerlos menos fanfarrones. Me había tocado la perla de la facultad de compañero.
Al poco llegó más gente, entre ellos Marina. No caí en que se podía producir semejante encuentro que me resultaba algo incómodo. Tras saludar a varios de los presentes me dio dos besos de compromiso y saludó a Óscar. Me puse colorado y algo nervioso por la situación. ¿Sabría ella que yo le había contado “lo nuestro” a Óscar?

Felicitó a los que habían terminado su último examen con besos y abrazos y Óscar que debió verme cortado se me acercó y me dijo:

-Tranquilo que no sabe que yo lo sé…y aparte. De los cuatro tíos de la barra se ha debido liar con los cuatro…alguno con novia. Por eso me extrañó lo tuyo, no por otra cosa…

La verdad es que yo era muy diferente a ellos. Altos, fuertes, seguramente bajo sus camisetas debían llevar músculos marcados por todas partes en cuerpos depilados con láser. Nada que ver con mis abdominales más marcadas por delgadez que por fuerza. Eso sí a la carrera seguramente esos cuerpos forzudos no alcanzarían mi ligereza de piernas que tanto éxito me había dado en la liga.

Tras un rato allí Marina se acercó a hablar conmigo:

-¿Cómo llevas los exámenes?
-Creo que bien, me he escalonado entre cuatrimestrales y finales…-le expliqué.
-Muy bien hecho. Yo tengo alguna pendiente del primer cuatrimestre y también tengo que ir a los finales si el año que viene no quiero pagar doble matrícula.-me contó.
-Y ¿cómo vas de chicas? Me han llegado rumores de que salías con alguien pero habéis terminado un poco feo…
-Vaya, ¿tan famoso soy?-pregunté sorprendido.
-Nuestro Luisinho del equipo de la facultad está en boca de todas…
-De algunas más…-dije sin pensar.

Marina, que de tonta no tenía ningún pelo, se sonrió con mi ocurrencia y se rio. En ese momento se nos acercó Óscar.

-¿Qué bien lo pasáis?-preguntó.
-Aquí comentando cosillas de la facultad…-respondí.

Pero Marina con mucho sarcasmo añadió:

-Nuestro Luis, que va de boca en boca…
Óscar no pareció pillar el chiste pero yo me puse nervioso y puede parecer una tontería. ¿Lo decía por mi chiste? ¿Era por los comentarios sobre lo mío con Marta que le habían llegado? ¿O sabría lo de la mamada de Silvia??? No. Eso era imposible. Era mi mente la que me ponía nervioso. Pero Óscar me sacó del pensamiento:

-Ya que yo este año me voy de la residencia le cedo mi trono- dijo pasándome su brazote por encima del hombro.
-Cuidado con lo que dices, Óscar. No sé si Luis tiene tantas “amigas” como tú…-respondió Marina.
-Alguna amiga mía a lo mejor se hace amiga suya, ¿no?-atacó Óscar mirando a Marina.
-Luis y yo somos amigos hace ya mucho tiempo Óscar…buenos amigos-respondió sonriendo-. Tú sabes que me gusta tener amigos. Bueno, ¿cuándo te vas?
-El viernes, aunque tengo que volver cuando salgan las notas unos días a final de junio. ¿Me despedirás como me merezco?-preguntó mi compañero de habitación.
-No lo dudes…
-Bueno, yo me voy retirando que mañana tengo que estudiar…-hice mutis por el foro tras estar un rato tragando saliva.
-Luis, a ver si nos vemos antes de que termine el curso…-me dijo Marina dándome un beso en la mejilla.
-Claro, para una cervecita…

No sé cómo Óscar podía vivir permanente en ese tira y afloja con las chicas, Marina, Vanessa…y alguna otra que no he contado en el relato.

Volví a la residencia a las 11 justo cuando cerraban y Óscar no regresó conmigo por lo que entendí que dormiría fuera. ¿Con Marina quizá? Ellos sabrían que rollos se traían. Antes de ir a mi dormitorio pasé por el de Claudia.

-¿De dónde vienes vestido de calle? ¿No has salido hoy a correr?-me preguntó al verme.
-Óscar ha terminado el último examen de la carrera si aprueba y me ha invitado a tomar algo con amigos suyos…

No me había dado cuenta que Vanessa estaba al fondo del dormitorio.

-Vaya-la oí decir pues no lo veía- bien que avisa…¿y muchas amigas?

Claudia se echó las manos a la cabeza esperando otro numerito de Vanessa, así que para salir del paso me dijo:

-Mira como Vanessa ya se acostaba me voy a estudiar a tu dormitorio y no la molestamos.
-¿Y no está Óscar allí?-preguntó Vanessa.
-Lo he dejado en el bar…-respondí.

Claudia me miró con cara de “¿Por qué no te callas?” pero ya era tarde y Vanessa lanzó la pregunta:

-¿Estaba la Marina esa?

Claudia negaba con la cabeza pero yo con sinceridad dije que sí y rápidamente Claudia se despidió y salimos del dormitorio. Por el pasillo Claudia me comentaba:

-No quiero otro ataque de cuernos. Cada vez es peor. Me pone la cabeza como una moto y no me deja estudiar. ¿Me acoges?
-Estás en tu casa…bueno en tu dormitorio. Pero, el sábado ¿ no durmió Óscar con Vanessa?
-Estoy harta de decirle que pase de él, pero en cuanto Óscar viene a buscarla todo es amabilidad y picardía. Se pasan la noche follando y él después a lo suyo mientras ella se come la cabeza.

Le conté a Claudia lo que Silvia me había referido sobre Vanessa en la escuela de enfermería y Claudia aún menos entendía a su compañera de habitación. Por fin entramos y me cambié de ropa quedándome en calzoncillos y una camiseta.

-Bueno, ¿y qué tal con Óscar?-me preguntó Claudia.
-Bien, me ha extrañado su invitación pero me alegro de que me haya invitado. Hoy no iba a hacer nada…
-¿Y qué tal en ambiente?-quiso saber
-Bueno, jajaja. Mucho tío cachas de educación física, pero después llegó gente normal.

Le expliqué la conversación con Marina y Óscar y me dijo:

-Mira Luis, a ti ese ambiente no te pega…es todo pura imagen y mucha mentira. Tú vales mucho más que eso. Sí, esos tíos, como Óscar, follan mucho. Vale. Pero respóndeme. ¿Qué disfrutaste más cuando te la chupó la Marina esa o lo que hicieras con Marta?
-Evidentemente con Marta…
-Esa es la clave, Luis. Follar por follar, bueno, sí, el sexo es divertido. Pero después ¿qué te queda? Pero cuando tienes otro tipo de atracción con la otra persona es muy diferente. Sientes más y no es un recuerdo vacío. ¿Con cuantas chicas te has acostado?
-De hacerlo, ¿dices?
-Sí, jajaja, aunque no haya sido acostados.
-Tres…-respondí.
-¿Y tú?-pregunté.
-Dos…los dos chicos que te he contado.
-¿Desde cuándo no lo haces?-pregunté extrañado.
-Casi tres años…
-No sé cómo aguantas, tía, yo me subiría por las paredes…-dije con suficiencia.
-No tengo prisa. No quiero despertarme arrepentida a la mañana siguiente. Quiero que sea con alguien a quien deseo de verdad por algo más que un calentón. Alguien que me llene, que me diga algo, que comparte conmigo más horizontes…
-Ya te pillo-la interrumpí- tres años…-repetí. ¿Y no tienes ganas?
-Tengo ganas de estar con ese chico, pero no de acostarme con cualquiera…
-Te van a salir telarañas, pero ¿nada nada?
-Ains, Luis…¿tú te la meneas?

No me esperaba su pregunta. Iba a negarlo ¿Para qué teniendo novia hasta hace nada? Le iba a contestar. Pero Claudia se adelantó:

-A ver Luis, que tengo 3 hermanos. Tú te haces pajas como todos los tíos…

Me puse coloradísimo y no me atrevía a responder. Con las conversaciones tan subidas que habíamos tenido y sin embargo ahora me sentía que estaba llegando demasiado lejos en aquella charla.

-…Estás que te va a dar algo del sofoco, jajaja. Me encantas Luis, tan chulito para algunas cosas y tan inocente para otras. ¿Te da vergüenza decirlo porque soy una chica?
-No es eso. No sé. Es que somos amigos y me parece algo muy privado, no sé…-balbuceé.

La chica que más me gustaba del mundo y yo en mi dormitorio hablando de masturbación. Era demasiado para mí.

-Si te resulta incómodo decirlo te entiendo…-respondió Claudia.
-No, no es eso. Es que nunca he hablado con una chica de esas cosas…pero bueno, que, como todos, ¿no?-respondí sin atreverme a mirarla.
-Pues Luis. Las chicas igual. Cuando tienes ganas te acaricias y vas tirando.

La visión de Claudia abierta de piernas hundiéndose los dedos como había visto en algún video porno entró en mi cabeza y me empalmé de golpe imaginándola con sus largas piernas y su cara desfigurada por el placer. Además de manera irreflexiva pregunté:

-¿Te metes los dedos?
-Hala, que bruto, jajaja. Me acaricio. El clítorix es más sensible que la vagina, o al menos en mi caso…

Claudia me explicaba como se masturbaba.

-…bueno, vamos a dejar el tema que te veo nervioso-cortó Claudia observando mi erección.
-Normal, con el temita…uno no es de piedra…-intenté coger una postura que no me marcara tanto, pero los boxers tienen la particularidad de marcarlo todo. Aun así yo seguí- ¿A ti no te excita ver…o imaginarte con un tío?
-Yo tampoco soy de piedra-respondió Claudia.
-Si quieres nos masturbamos juntos…-dije sin pensar.
-Ains Luis, no te enteras de nada. Por más que te lo explico no lo pillas, hijo. Me puede excitar mucho tener al chico que me gusta desnudo delante y no me voy a lanzar por él. Aunque él estuviera excitado por mí y yo me muriera de ganas de estar con él. Necesito más…anda vete al baño a bajarte eso que te espero aquí estudiando.
-No es necesario-contesté molesto-ya se bajará sola. No sé, creía que era algo entre amigos. Perdona si te he molestado.
-No te enfades, tontaina- me dijo justo antes de besarme la mejilla- cada cosa en su momento. Y creo que vas a tener que ir al baño igualmente contestó mirando mi bulto.

Era tal mi excitación que el precum había mojado el calzoncillo marcando un cerco evidente.

-Me voy a ducharme, ahora vengo…-contesté avergonzado cogiendo la toalla y ropa para cambiarme.

Os preguntaréis si en el baño cayó la paja. ¿Vosotros qué creéis?

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