MARC MELLADO

cuando veo lo malo en los demás

lo achaco a ti, tanto en los ojos

como en las manos. encuentro así un rápido

desahogo, la disculpa que me faltaba,

y entonces me viene nítida la palabra

de un juez de juguete que hace las veces

de doctor las veinticuatro horas del día

para mi habitual consuelo. dejaste

alrededor de mí mucho más

de lo que hubieras deseado,

porque ocurre que sin mover un dedo

se atasca lo peor de una buena respuesta

en el espacio más amplio

y sale a relucir la colección

de intentos. como cuando digo que voy

a escribir, y una secreta organización mundial

contra el deseo creada para la ocasión

se encarga de acabar con todas

mis esperanzas, la vida en la que no estás

tiene la justa amargura de la ausencia

necesaria y el privilegio cruel

de un lugar en el olvido.

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