SILVIA ZALER

Tengo una vida bastante ideal. No solo buena posición económica, sino un trabajo que me permite viajar y disponer de mi tiempo, así como un hombre que me respeta y creo me quiere. Muchas os seguiréis preguntando por qué me acuesto con otros hombres. Es simple como he dicho antes: descubrí a partir de mi primera infidelidad que me gusta follar. Mucho, la verdad. No lo puedo evitar. Para mí el sexo es vida. Y aunque con mi marido no tengo queja, necesito más; no puedo, ni sé entregarme a uno solo. ¿Soy una zorra o una golfa? Es posible. O sí, que coños. Lo soy. No me importa. Yo disfruto mucho con mi vida, la verdad. Y ya no tengo remordimientos.

Nuestro matrimonio, de puertas hacia fuera, es totalmente normal. Tenemos nuestros amigos y salimos a cenar, al cine o de fin de semana. Soy una mujer divertida, de mundo y jamás me he acostado con un amigo o alguien cercano de mi marido. Eso, sí lo respeto. Siempre. En resumen, nada indica la doble vida que llevo.

En la medida de lo posible, y hasta ahora, he sido capaz de hacerlo, mantengo compartimentos estancos que no se confunden ni mezclan. Mi matrimonio, mis hijos, mi vida normal y social. Mis guarris, mis folladas, mis amantes, mis polvos, mis colocones y desmadres. Son dos mundos, dos esferas que viven paralelas, sin tocarse.

En la carretera. Camino del AVE

Hoy es día veintidós de agosto, como creo que ya os he dicho. Me dirijo en coche a Valencia, para allí coger el AVE y regresar a Madrid. Tengo unas ganas de juerga desmedidas. Y no es que me haya faltado sexo este mes de agosto. Con mi marido he debido follar unas cuatro o cinco veces y con Marcos, dos. Es decir, siete días de los veintiuno que hemos estado en Jávea. Vamos, que no me puedo quejar, pero me da igual. Necesito alguna de las pollas que ya me estoy imaginando tras el mensaje que me ha puesto Menchu.

Lo cierto es que, aunque mi marido piense que me quedo en nuestra casa, en realidad hago más vida en el chaletazo de mi amiga. El sexo, el desenfreno, la juerga y el desfase están ahí y no voy a arriesgarme en traérmelo a mi casa. Sobre todo, cuando Menchu vive en el casoplón de su exmarido, con un jardín de cinco o seis mil metros cuadrados y más de quinientos construidos. Ahí, estamos alejadas de todo. De miradas indiscretas, de curiosos, de cotillas…

Mi casa, siendo buena, no esta tan separada de la calle como la de Menchu. Y, además, ella tiene a Dimitri —le hemos bautizado así, porque aunque Menchu nos ha dicho su verdadero nombre, no lo sabemos pronunciar—, una especie de chófer jardinero guardaespaldas discretísimo, al que nos ha confesado que se ha cepillado en un par de ocasiones, y al que paga generosamente con parte de la suculenta pensión que le saca a su ex. Siempre está en un pequeño apartamento que está algo separado, pero atento a todo. 

Ya estoy en el AVE después de entregar el coche de alquiler que he usado esos días en Jávea. No me hace falta uno grande, sino más bien un utilitario para moverme por ahí a mi antojo.

A la media hora de viaje, llamo a mi marido.

—Hola, ya estoy en el AVE de camino a casa.

—Muy bien. ¿Hace calor, no?

—Sí. Pero es soportable. Me han dicho que en Madrid no se está demasiado mal.

—Pues menos mal… Porque trabajar así, vaya putada.

—Es verdad —le digo casi con voz compungida. Qué zorra soy…

Luego sonrío para mí. Trabajar, lo que es trabajar, no lo voy a hacer. De hecho, pasaré por la oficina alguna tarde para que me vean, pero lo puedo hacer casi todo desde mi casa. O desde la de Menchu, mientras estoy a lo mío durante esos días, que no es otra cosa que no parar de follar.

—Bueno, cariño. Que te sea leve. —Me dice cariñoso.

—Lo intentaré, amor.

—Nos llamamos.

—Eso, cielo.

—Te echaré de menos. —El pobre casi me da pena.

Bueno, yo, la verdad es que no me voy a acordar mucho de ti, me digo a mí misma, mientras no puedo evitar pensar en el pollón que hoy mismo me gustaría comerme.

—Y yo… —le contesto finalmente con un tono de niña buena.

—Chao, ¿me llamas cuando llegues?

—Claro. Un beso —le digo, despidiéndome de él.

Me olvido de mi marido a los treinta segundos. Justo el tiempo que, de refilón, me da un pequeño amago de culpa. Se me pasa al momento. Me noto mojada, cachonda y con unas ganas terribles de meterme en la cama con alguien. No es normal que tras un mes en el que no me ha faltado sexo, lo desee tanto. Quizá me contesto, es que es tal el vicio que ya tengo que no puede pasar más de una semana sin que me la metan. Y no me estoy refiriendo a mi marido, chicas.

Estoy loca, me digo meneando la cabeza, mientras saco un móvil del que mi esposo no tiene ni la más remota idea que existe, y que utilizo para mis correrías y folladas. Llamo a Menchu que me no me lo coge a la primera, pero me devuelve la llamada a los diez minutos. Lo mismo la he pillado con alguien o algo en la boca. Vuelvo a sonreír.

—Hola, cacho perra. ¿Ya estás en camino? —me dice con un tono de voz de juerga que ya debe haber iniciado.

—Sí. Estoy en el AVE. En un par de horas llego. Paso por casa, cojo algo de ropa, dejo la que llevo y me voy a la tuya. ¿Te parece?

—Claro. Te tengo preparada una sorpresa…

—Hummmm…. Dime algo, so zorra —le digo con un susurro a Menchu mientras me toco disimuladamente por encima del vestido floreado que llevo.

—Mejor te dejo con la duda. Solo que sepas que hoy vamos a follar como leonas… —Luego se echa a reír.

Yo la imito. Es graciosa cuando se pone así, vulgar y verdulera. No le pega nada, pero me parece tronchante. Seguimos charlando durante dos o tres minutos, pero al final soy yo misma la que corta, porque si no, me voy a tener que ir al baño a hacerme un dedo de lo caliente que me ha puesto

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s