ESRUZA

Si quisieras pedirme algo,

podrías pedirme lo que quisieras.

Pedirme que cuente las estrellas,

las arenas del desierto, medir el agua del mar,

pero no que deje de pensar en ti.

Pídeme que deje de soñar,

de tener ensoñaciones, que deje de idealizar,

que deje de escribir sensiblerías,

pero no que deje de pensar en ti.

Pídeme que dejen de gustarme las azaleas,

que no me gusten las rosas ni los jazmines,

que no me gusten las playas solitarias,

pero no me pidas que deje de pensarte.

Porque si dejo de pensarte

será porque habré volado a otro plano

y, entonces, ya no pensaré en ti,

y ya no podrás pedirme nada.

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