ECONOMISTA

Me dejó allí solo con cara de idiota, el muy imbécil me había estado diciendo que se había propasado con mi mujer y la verdad es que empezaba a creerle, a pesar de eso no solo me había enfadado, también estaba confundido y cada vez mas excitado. No solo eso, me había provocado una erección, era vergonzoso, ¡¡se me había puesto dura!!. Intenté tranquilizarme, pero me era difícil pensar bien con la polla como una piedra bajo los pantalones.

Lo primero que hice fue buscar a Claudia por la sala para asegurarme que estaba lejos de las garras de Gonzalo, no la encontré, pero si le ví a él hablando con otras dos mujeres de la boda que no sabía quienes eran, por un segundo respiré aliviado, pero tenía que encontrar a mi mujer para hablar con ella y que me dijera que es lo que estaba pasando.

Después de comprobar que estaban bien las peques Claudia se metió en los baños y se quedó mirándose en el espejo. Se tomó unos segundos para descansar pues no paraba de ir de un lado para otro, de bailar, de tomar unas copas, lo típico. Estaba algo acelerada y notó que necesitaba aliviarse. Por la mañana entre la ducha tan pronto, la peluquería, vestirse, la boda…no había tenido tiempo de su masturbación diaria y el cuerpo se lo pedía.

“Ya no puedo estar ni un día sin hacerlo. ¿que me pasa?”, pensó para si, frente al espejo se veía guapísima con ese peinado que la habían hecho y el vestido rojo. Estaba intentando apartar esas imágenes de la cabeza, pero no podía, una y otra vez se acordaba de la manaza de Gonzalo apretándola las nalgas. No había sido una casualidad, le puso la mano allí y pudo sobarla un par de segundos, tenía una palma grande para abarcar incluso sus dos glúteos a la vez. Cuando fue a decirle algo subió la mano hasta la cintura y luego empezaron a hacerse fotos, incluso su marido le había hecho una apenas unos instantes después de que él la hubiera tocado el culo, prefirió dejarlo correr y no decir nada, Gonzalo al fin y al cabo estaba borracho y no había sido mas que una pequeña travesura.

“Relájate, es Gonzalo, el marido de tu hermana”, se decía a si misma, pero no podía, enseguida se le venía a la mente la tarde en que Don Pedro le había metido un dedo en el coño y ésto había sido parecido, Gonzalo no había llegado a tanto, pero la sensación era la misma. Le provocaba tal calentura que la tocaran así que en ese momento sentía que podía dejarse hacer cualquier cosa.

Estuvo tentado de meterse en una de las cabinas del baño a masturbarse, pero no lo hizo, si entraba en ese momento sabía que se iba a correr pensando en Gonzalo. Y no quería llegar a eso, era de su familia, su cuñado, era el marido de su hermana Carlota.

Se alisó un poco su corto vestido rojo y luego se mojó la cara. Pensó que lo peor había pasado, lo que no sabía es que Gonzalo iba a volver a la carga.

Por suerte, sobre las 22:00 de la noche se terminó el baile, yo tenía la intención de irme para casa, pero veia a Claudia hablando animadamente con su prima y unas amigas de éstas. Vino donde estaba yo.

– Me ha dicho mi prima que ahora sigue la fiesta en el Koala, tenemos unos tickets para copas, ha reservado un par de autocares para llevarnos, ¿que hacemos?

– Pues tendremos que irnos para casa con las niñas, dije yo.

– Por eso no te preocupes, se las llevan mis padres, ya lo he hablado con ellos, también se va Carlota a dormir a su casa.

Por lo que parecía Gonzalo se quedaba también de fiesta solo mientras su mujer se iba a dormir a casa de sus padres, ésto no me pareció tan raro porque mi cuñado solía terminar las noches muchas veces sin su mujer. Mientras debatíamos que hacer, se acercaron Pablo y Marina con sus 4 hijos.

– Nosotros nos vamos ya, dijo Pablo.

Otro motivo mas para querer irme para casa, no poder ver mas a Marina, la verdad es que no me apetecía una mierda irme al Koala a tomar una copa después de haber estado todo el día de boda y menos cuando ví a Gonzalo subirse en uno de los autocares mientras hablaba con una invitada de unos 45 años. Eso sí me pareció mas raro, que no tuviera ni el detalle de acercarse a despedir ni a su mujer ni a la familia por muy borracho que fuera.

Al momento vinieron mis suegros y Carlota y se llevaron a las niñas a casa, me iba a quedar con Claudia a tomar la última copa. La que suele sobrar.

Nos subimos en el otro autocar distinto al que iba a Gonzalo, no me apetecía estar escuchando sus fanfarronadas y menos con el encontronazo que habíamos tenido en la barra de la sala de fiestas. No me gustaba como me había hablado y las cosas que había soltado por su bocaza. Solo esperaba que la noche terminara medianamente bien en el estado en el que se encontraba.

Que equivocado estaba.

60

En cuanto entramos en el Koala se vino hacia nosotros, parece que se alegró mucho de vernos, llevaba la corbata medio desanudada y abrió los brazos para recibirnos.

– ¡Pero bueno, si habéis venido!, dijo abrazándonos a mi mujer y a mi a la vez.

Aquello iba a ser peor de lo que me pensaba. Tuvimos que ir con Gonzalo a la barra a pedir otra copa, se comportaba medianamente normal, dentro de la borrachera que llevaba, parecía otro comparado con el que me había estado provocando durante la boda. No podía ser mas cínico el muy cabronazo.

Se nos fueron acercando otros familiares que también habían estado en la boda, al final no sé como terminé hablando con un tío de la novia que no conocía de nada. Eso hizo que dejara a mi mujer desatendida.

No tardó Gonzalo en arreglar eso.

Les ví como se dirigían de nuevo a la zona de la barra pasando entre la gente, no todos los que estaban en el local eran de la boda, también había gente vestida de calle en el Koala, cuando me quise dar cuenta Claudia y Gonzalo estaban medio tapados en una esquina del local, la tenía arrinconada. Aquello no me gustaba nada, si hubiera sido otro tío hubiera intervenido, Claudia podría estar medianamente intimidada ante esa situación, pero se trataba de Gonzalo, que estaba borracho si, pero era Gonzalo al fin y al cabo. El marido de su hermana. Me extrañó mucho cuando me pareció ver como le pasaba el brazo por la espalda a Claudia para agarrarla por la cintura.

– Como está esto de gente, dijo Claudia.

– Si, aquí estaremos un poco mas tranquilos…

– No veo a David, dijo poniéndose un poco de puntillas buscando entre la multitud a su marido.

– No te preocupes, ya le he dicho que veníamos aquí a pedir…

Parecía que la había arrinconado en aquella zona a propósito, además se había puesto él delante y con lo grande que era Gonzalo casi la tenía aprisionada contra la pared. Bueno al fin y al cabo iban a pedir una copa y volver con los de la boda. Eso pensó Claudia.

– No has convencido a Carlota de que venga…

– Nahhh, ya sabes como es tu hermana, no le gustan mucho las fiestas, además hoy no teníamos nuestro mejor día, dijo Gonzalo.

– Si, ya me había dado cuenta de que algo pasaba entre vosotros, siempre estáis igual…

– Bueno, ayer discutimos un poco, lo tenemos que arreglar.

– Pues parecía grave, hoy no os he visto ni hablar…

– Lo de siempre, ayer llegué un poco tarde a casa y se enfadó, no sé porqué se puso así…

– Eso ya son cosas vuestras…

– Tu y yo hemos congeniado desde el principio, me equivoqué de Álvarez, jajajaja, tienes otro carácter distinto a tu hermana…

– Anda no seas idiota, dijo Claudia dándole un pequeño golpe en el pecho.

– Te lo digo en serio, me tenía que haber casado contigo, dijo pasando el brazo por su espalda para agarrarla por la cintura.

– Vaya borrachera llevas, te iba a tener yo mas firme que Carlota, bastante poco te dice para las que lías…

– Pero si yo soy un buenazo, me paso las mañanas en la fábrica y luego lo que ella quiera, que si a comprar al súper, que si de tiendas…alguna tarde me la tomo para mi, no digo que no, pero porque algún día llegue un poco tarde o me tome unas copas no se debería enfadar…

– Ya te digo que ahí no me meto y eso de buenazo, jajajaja, en fín, tienes un peligro…

– No sé porque lo dices, dijo agarrándola mas fuerte por la cintura.

Ahora la mano de Gonzalo empezaba a estar peligrosamente cerca de su culo, Claudia lo notó pero no hizo nada, la gente no se daba cuenta de lo que pasaba, Gonzalo tenía su cuerpo entre Claudia y la gente y cada vez estaba mas encerrada en aquel rincón, el aliento le apestaba a alcohol y cada vez le apretaba con mas presión contra su cuerpo. Pensó que su cuñado estaba jugando, quizás mas de lo debido, pero todavía le consideraba inofensivo, al fin y al cabo era el marido de su hermana.

Lo que Claudia no sabía que es Gonzalo ya no tenía nada que perder. Carlota se iba a divorciar de él y de nuevo volvió a la carga.

– Me gustas mucho Claudia…

– Anda deja de decir tonterías, vamos a volver con el resto, que me estará buscando David…

Gonzalo se giró y entre la gente a dos o tres metros pudo ver a su “cuñadito” que les observaba atentamente, sonrió y volvió a girarse para seguir hablando con Claudia.

– Creo que no te está buscando, ya sabe donde estás…

Entonces en ese momento bajó la mano y se la puso en el culo por encima del vestido, en medio de sus dos nalgas, como había hecho antes mientras se hacían la foto en el baile, pero ahora era distinto, nadie podía ver lo que estaba haciendo Gonzalo.

El corazón de Claudia se puso a latir a mil pulsaciones, “joder, me está tocando el culo, no se corta un pelo”, el bar estaba lleno de familiares, tíos, primos segundos, conocidos, de su marido, cualquiera podría verles, Gonzalo estaba borracho, pero ya se estaba pasando de la raya, sin embargo no le dijo nada, tan solo se movió un poco poniéndose mas hacia la barra y salir de detrás de él, así podía ver a la gente del bar, analizar si alguien se estaba percatando de lo que pasaba y además había dejado su culo pegado a la esquina por lo que nadie veía lo que estaba pasando ahí debajo.

Con el primero con el cruzó la mirada fue con su marido, David estaba entre la multitud a unos tres metros de donde se encontraban, sin hablar se dió cuenta de que él sabía que algo estaba pasando y sin embargo allí estaba solo, plantado y sin acercarse a comprobarlo. Ahora la mano de Gonzalo había pasado a uno de su glúteos y lo amasaba con toda la naturalidad del mundo.

La estaba pegando una buena sobada en su culo. Comprobando tacto, dureza y tamaño.

Claudia apoyó un brazo en la barra del bar, por un momento sintió que las piernas se le aflojaban y miró a la cara de Gonzalo para decirle sin hablar “¿que coño estás haciendo?”, pero se encontró una media sonrisa burlona de él y avergonzada tuvo que bajar la mirada. La gran Claudia Álvarez estaba abochornada, sofocada y porqué no decirlo. Cachonda.

Gonzalo no se creía lo que estaba pasando, la hermana de su mujer se estaba dejando sobar en un bar lleno de gente, con su marido delante, con muchos familiares, se estaba poniendo las botas tocando ese culazo, era como lo había imaginado tantas veces, pequeño y duro, pasaba de una nalga a otra tranquilamente sin que ella dijera nada y allí la tenía sumisa y con la cabeza agachada.

Abrió su gran manaza y la dejó extendida a lo largo del culo, bajó un poquito y no le costó llegar con la punta del dedo corazón donde terminaba el vestido, luego fue subiendo hacia arriba rozando la cara interna de sus muslos hasta que con el mismo dedo llegó a la entrepierna de Claudia, ahora lo tenía encima de su coño, tan solo separado por la fina tela de las braguitas.

No podía ser tan fácil se dijo a si mismo Gonzalo. ¿Que la pasaba a Claudia?

Cerró ligeramente los ojos y abrió la boca gimiendo por primera vez entre la multitud de la gente. Su cuñado le estaba sobando el coño frotándoselo con fuerza, incluso le metía parte de las braguitas dentro de la presión que hacía. Se sentía sucia y muy guarra, como aquel día en el despacho de Don Pedro, otra vez volvió a mirarse con David y tuvo que cerrar los ojos de nuevo sin poder soportar el placer que estaba recibiendo.

Gonzalo no hablaba, solo masturbaba a su cuñada sin dejar de mirarla, le encantaba la cara de placer reprimido que ponía y eso hizo que a pesar del alcohol luciera ya una considerable erección.

– Abre un poco las piernas, le dijo a Claudia.

Ella obedeció sin rechistar y a la vez que lo hacía gimió de nuevo abriendo la boca en busca de aire. Con las piernas mas separadas el grueso dedo de Gonzalo trabajaba mejor su entrepierna, incluso pudo apartarle las braguitas.

¡Ahora la estaba tocando directamente el coño!

No tardó ni tres segundos en meterla el dedo dentro, Claudia pegó un pequeño respingo y abrió los ojos como platos mirando a Gonzalo. Aquello era demasiado, si no paraba alguien se iba a dar cuenta. El muy cabrón la estaba pajeando en medio del bar. Incluso Gonzalo se giró mirando a la gente para ver si estaban llamando mucho la atención. ¡Era un puto escándalo!.

Pero todo el mundo estaba a lo suyo, a bailar, a tomar copas, saltando, excepto una persona. David. Era el único que les estaba mirando sin perder detalle, Gonzaló pensó que en cualquier momento podía ir donde estaban y pillarles in fraganti, pero en sus ojos pudo ver que no lo iba a hacer. Se recreó unos segundos mas mirando al “cuñadito”, restregándole lo que estaba haciendo y luego se giró para seguir masturbando a Claudia.

Movía el dedo dentro de su coño a toda velocidad y Claudia ya tenía que taparse la boca con la mano del inmenso placer que estaba recibiendo, incluso sus caderas hacia rato que no se quedaban quietas y acompasaban el ritmo al que la Gonzalo la masturbaba. Echó el brazo hacia atrás poniéndolo sobre el de Gonzalo y así detenerlo.

– ¡¡Para, para!!, dijo ella.

– Un poquito mas, te está encantando, ¡voy a hacer que te corras, zorra!

Aquellas palabras fueron el detonante de su orgasmo, Claudia sudorosa gemía, se mordía los labios, los apretaba, abría la boca, volvía a apretar los labios, cerraba los ojos, los abría, no quería correrse, de verdad que no quería, pero cuando le llamó zorra empezó a hacerlo, un orgasmo contenido que la atravesó el cuerpo como un rayo, tembló de arriba a abajo aprisionando el dedo de Gonzalo en su interior y mirando de nuevo a David.

Fue una sensación muy rara, de cabeza no quería que eso pasara, pero el cuerpo había decidido lo contrario. Se acababa de correr mientras la masturbaba el marido de su hermana. Gonzalo sonrió sabiendo que acababa de hacerla llegar al orgasmo, pero él estaba cachondo como un burro, ya no medía lo que estaba haciendo.

– ¡Deshazte del cuñadito, ahora quiero follarte!, dijo Gonzalo en su oido sacando la mano de la entrepierna de Claudia y dándola un buen azote en el culo.

Pero ella estaba en estado de shock, con la mirada perdida, sin decir nada le dejó allí plantado dándole un pequeño empujón para que le dejara pasar y se dirigió donde estaba David. Gonzalo pensó que le iba a volver a hacer caso, sin embargo les vió que los dos se iban sin despedirse de nadie.

Sabía que la noche se había terminado para él. Se dirigió al cuarto de baño y se puso el dedo en la nariz, aspirando el olor del coño de Claudia. Con la otra mano se agarró la polla y se la meneó hasta que salpicó todo el wc con su corrida.

Los dos salimos temblando del bar, no nos hizo falta hablar para saber lo que acababa de pasar, solo hice caso a Claudia que me había dicho “llévame a casa, por favor”. Mientras andábamos buscamos un taxí, yo llevaba a mi mujer cogida del brazo, iba sin hablar, sin mirar, estaba perdida, solo movía los pies.

Ya dentro del taxi parece que volvió en si, echó la cabeza hacia atrás y soltó un “joder” en bajito.

– ¿Estás bien?, dije poniendo la mano en su muslo.

– Si, dijo poniendo ella una mano sobre la mía.

– No me importa lo que hayas hecho esta noche, dije para calmarla mas.

– ¿Nos has visto?

– Si, mas o menos, si te apetece puedes contármelo….

– Lo siento, no quería que esto pasara…

– No te preocupes, ya lo arreglaremos.

– Soy una idiota, no sé que me ha pasado…

Miré por el espejo retrovisor y me crucé con la mirada del taxista, no me apetecía seguir hablando de aquello delante de él.

– Tranquila, en casa lo hablamos…

– ¡Joder, nooooo, con Gonzalo!, la he cagado, ¿pero que he hecho?, ¿y si se lo cuenta a mi hermana?, ¿que te va a decir a tí en el trabajo?, se va a reir de ti…no voy a poder mirarles a la cara ni a él ni a mi hermana…joder, joder…con Gonzalo, joderrrr, pero ¿que he hecho?…

No sabía exactamente que es lo que había pasado, pero estaba claro que Claudia estaba muy arrepentida de ello. Yo intentaba consolarla como podía, aunque no supiera que decirla, solo la veía allí con ese vestido rojo tan explosivo, con las piernas cruzadas enseñando muslo y pensando en que Gonzalo la había metido mano, así que llevaba una erección de campeonato.

Me daba vergüenza que ella pudiera notarlo, veía a mi mujer tan jodida que no me atrevía a decirla que me daba igual que se hubiera dejado sobar como una fulana, aunque fuera por Gonzalo. Me daba absolutamente igual. Yo solo sé que iba excitado como no lo había estado en mi vida.

Esperaba que al llegar a casa pudiéramos hablarlo e incluso que Claudia me contara con detalle lo que le había hecho Gonzalo, pero no me dijo nada, solo nos acostamos en silencio. Me esperaba un domingo muy jodido. De resaca y con mi mujer inaguantable, pero peor iba a ser el lunes cuando tuviera que encontrarme con Gonzalo en la oficina.

61

No fue nuestro mejor domingo, cansados, resacosos y con muy mal cuerpo por lo que había sucedido en la boda de la prima de Claudia. Fuimos a buscar a las niñas a casa de mis suegros y pasamos allí la tarde. Nos extrañó mucho que estuviera con ellos Carlota, que además estuvo callada y con gafas de sol todo el rato, leyendo un libro en el patio.

Por la noche Claudia siguió sin querer hablar nada de lo que había pasado con Gonzalo, tampoco insistí mucho. El lunes tengo que reconocer que iba nervioso a trabajar a la fábrica, no sabía que Gonzalo me iba a encontrar, era totalmente impredecible. Pero no apareció, lo que tampoco me extrañó dadas las continuas ausencias que estaba teniendo. Aquella mañana de lunes mi cuñado no fue a trabajar, lo que para mi fue un pequeño respiro y sobre las 12 o así recibí una llamada de mi mujer.

– Esta tarde tenemos reunión familiar en casa de mis padres, algo raro está pasando, me dijo muy nerviosa Claudia.

Después de comer volvimos a casa de mis suegros, durante el camino no dijimos ni una palabra, pero los dos pensábamos los mismo, aquello tenía que estar relacionado con Gonzalo. ¿Habría contado algo de lo que pasó con Claudia?. No podía ser eso, pero ¿y si lo fuera?. Sería muy bochornoso para nosotros, esperaba que Gonzalo no se hubiera ido de la lengua, aunque me esperaba cualquier cosa de él. En ese estado de nervios llegamos a su casa. Ya nos estaban esperando Marina y Pablo. La familia al completo, aquello era mas grave de lo que imaginábamos.

Mientras los niños jugaban en el jardín nos sentamos en una mesa grande en el patio toda la familia, Manuel y Pilar, Pablo y Marina, Carlota,Claudia y yo. Era evidente que el único que faltaba era Gonzalo por lo que la reunión tenía que tratar de él. Tomó la palabra mi suegro Manuel.

– Bueno familia, nos hemos reunido porque tenemos que dar una noticia que no es agradable para nadie, pero es importante a nivel personal, ya lo del trabajo me da igual, se arreglará como se pueda…

– ¡Me voy a divorciar!, dijo Carlota tomando la palabra mientras se quitaba las gafas de sol.

– ¿Queeeeeeeeeeee?, fue el grito casi unánime de los presentes.

– Si, quiero que lo sepáis vosotros los primeros, ayer estuve hablando con los padres y se lo dije, esta mañana ya hemos estado hablando con los abogados y con Gonzalo y no queremos llegar a juicio ni nada de eso, así que habrá que llegar a un acuerdo. No quiero que siga trabajando en la fábrica ni en ninguna de nuestras empresas, habrá que indemnizarle lo que le corresponda, pero espero que sea rápido y desaparezca cuanto antes de nuestras vidas, bastante ya le he aguantado, dijo mi cuñada con tono firme.

Así que era eso, Carlota y Gonzalo se iban a divorciar. Nadie se dió cuenta del detalle pero Claudia se quedó blanca, seguro que estaba pensando que aquello tenía que ver con lo que había pasado el sabado por la noche. Pero no tardó en comprobar que no.

Cuando terminó la reunión mi mujer estuvo hablando un rato a solas con su hermana Carlota y allí ésta le confesó que llevaban una larga temporada muy mal, le contó que muchas noches llegaba tarde y pasado de alcohol e incluso lo de otras mujeres, que estaba convencida de que le ponía los cuernos con varias y le habló lo de Cristina, que se les había visto juntos cenando alguna noche.

Al llegar a casa acostamos a las niñas y Claudia y yo nos quedamos hablando en el salón.

– ¿Tu sabías algo de lo que Gonzalo y tu ex novia?, según Carlota lo sabe media ciudad, no me digas que tú no estabas enterado.

– Yo no sabía nada seguro, a ver, ella venía muchas veces a buscarlo por la fábrica, pero no pensé que estuvieran liados, de verdad que no, si no te lo hubiera contando.

– Esa zorra no sé que es lo que pretende con esta familia, menos mal que ya nos trajeron la habitación de Blanca, te lo dije en serio una vez, esa chica no es de fiar, aléjate de ella, no quiero volverte a ver con ella, ¿me has entendido?

– Que si Claudia, que ya me lo dijiste, no te preocupes por eso, no voy a volver a verla.

– ¡Que fuerte lo de mi hermana y Gonzalo!, no pensé que se iban a divorciar nunca y menos a estas alturas…

– Lo que no sé es como le ha aguantado tanto, Gonzalo es un impresentable…

– Pues si…y yo soy una estúpida además, no sé como permití que el sábado pasara…bueno ya sabes…¿y si dice algo Gonzalo?, ¡¡me muero de la vergüenza!!…

– Tranquila, no sé que es lo que pasó el sábado entre vosotros, tampoco me lo has contado, pero no creo que Gonzalo diga nada, además diríamos que es mentira, por supuesto, ¡nadie le creería! y eso solo le podría perjudicar en un acuerdo para su divorcio, no va a contar nada…pero a mi si me gustaría saber que es lo que pasó…

– ¿No lo viste?, pensé que nos estabas mirando.

– Si, os tenía controlados, pero no podía ver que es lo que pasaba…

– Pues ya lo sabes mas o menos, había bebido…ehhhhh…Gonzalo me tocó…¡que vergüenza!, dijo tapándose la cara, – por favor no me hagas que te cuente esto…

Pero yo estaba ya empalmado ante la posibilidad de que lo hiciera, me acerqué a Claudia y la rodee con mis brazos para tranquilizarla.

– Me puedes contar lo que quieras, no me va a molestar…

– Dejé que me tocara, no sé que me pasó, de verdad que no lo sé…debí de beber mas de la cuenta…

– Shhhhhhhhh, no pasa nada…yo te dejé que lo hicieras, ¿vale?, lo habíamos fantaseado muchas veces, tu no tienes la culpa de nada…

– ¡¡Por supuesto que no, tu tienes la culpa!!, siempre con esas absurdas fantasías de que quieres verme con otro, dijo Claudia pasando de un tono de pena a uno de reproche y apartándome de su lado.

– Tampoco te pases, además no es que Gonzalo fuera mi candidato para que eso pasara, ¡sabes la manía que le tengo!

– ¿Y porqué no hiciste nada cuando nos viste juntos?, estabas allí paralizado, mirándonos, seguro que te estaba encantando todo aquello…

– ¡No lo sé, de verdad que no!, no sé porque no hice nada, pero me parece injusto que ahora me quieras cargar a mi todas las culpas…

– ¡Tu eres el que me ha metido estas mierdas en la cabeza!, y también lo podías haber evitado…

– Si, pero no podía moverme Claudia, no sé que me pasaba, me gustaba verte así con él, ¡estaba muy excitado!…y creo que tu también lo estabas, podía vértelo en la cara…

– ¿Te gustaba verme así con él?, dijo mirándome a los ojos mientras me sujetaba la cara con las dos manos.

– Si…

– ¡Y seguro que ahora también estás excitado!

Intenté bajar la mirada hacia abajo, preso de la vergüenza, pero Claudia me seguía sujetando la cara con las manos.

– ¡Contéstame!

– Si.

– ¿Quieres saber lo que pasó el sçabado?, dijo bajando la mano para agarrarme el paquete.

– Ahhhhhhhhhhhh, siiiiii….

– ¡Puto cornudo!, ven aquí, dijo tirando del elástico del pantalón para sacarme la polla…

– Ohhhhhhhhhh Claudia, gemí patéticamente cuando me la empezó a menear.

– ¡Me metió la mano debajo de la falda!, ¿lo has oído?, ¡¡debajo de la falda!!.

– Ahhhhhhhhhhhhhh…

– ¡Me metió los dedos!, dejé que me masturbara allí delante de todo el mundo…¡delante de ti!, delante de media familia…

– ¡Claudia!…mmmmmmmmmmmmm…y…¿llegaste al orgasmo?

– ¡¡Me corri!!, ¡¡si, me corrí como pocas veces lo he hecho!!, ¡contigo no me he corrido así en la vida!, ¿eso es lo que querías escuchar?…y ni se te ocurra echarlo en la alfombra, dijo tirando de mi polla deteniendo la masturbación.

Nos metimos en el baño de la planta baja y me puso de pies sobre la taza, como si fuera a mear, Claudia se puso detrás y reanudó su paja con la intención de que cayera dentro.

– ¡¡Me corrí con Gonzalo, cornudo!!, ¿que te parece cuñadito?, ¿te pone eso?, ¡¡me metió dos dedos dentro del coño y me llamó zorra!!, luego me dijo que me deshiciera de ti porque me quería follar, ¿me has oído?, ¡¡¡ME QUERÍA FOLLAR!!!

Aquello fue demasiado y mi polla explotó mientras Claudia me seguía pajeando desde atrás. No creo que cayera nada dentro del wc, mi semen salió salpicado hacia todas partes en un orgasmo apoteósico. Luego me quedé gimoteando allí de pies con la cabeza agachada.

– Claudia, lo siento…lo siento mucho, no quería que esto pasara…

Cuando me dí la vuelta ella ya no estaba, se había subido a la habitación dejándome allí solo. No entendía muy bien que es lo que acababa de pasar, no sabía si Claudia estaba enfadada, excitada o arrepentida, o las tres cosas a la vez o ninguna de ellas.

Quizás la palabra exacta era otra, no lo vi venir, al menos que sucediera tan rápido, pero mi mujer estaba ya desatada.

62

Las clases habían empezado hacía un par de semanas, era su último año de instituto y aunque estaban en distintas aulas Lucas y Mario tuvieron la suerte de que Claudia fuera su profesora de inglés. Al terminar el día se fueron juntos para casa hablando de sus cosas.

– Como venía vestida hoy Claudia, ¡¡esos vaqueros son la hostia!!, se la marca todo el culazo, vaya cambio ha pegado, dijo Lucas.

– Si, la verdad es que si, ya desde finales del curso pasado, pero este año todavía va mas guapa…es que le sienta perfecta la ropa, contestó Mario.

– Está muy buena, pero la ropa ayuda mucho también, ya te digo yo que entre los vaqueros y los zapatos de tacón valen bastante mas que toda la ropa que llevamos tu y yo juntos…

– Pues tiene pinta.

– No es que tenga pinta, te lo aseguro…esos vaqueros no bajan de 200 pavos y los zapatos de 700…por cierto, ¿como van los dibujos?, ¿sigues haciendo uno a diario?

– Si, prácticamente.

– A ver si me los enseñas, me pone mucho, joder que suerte tiene su marido, ¡tiene que ser la hostia follar con esa diosa!, imagínate una mamada, uffffffffffff…yo hasta con una paja me conformaría.

– Jajajaja y hasta con un beso…

– También…

– Con un poco suerte lo mismo te enrollas con su amiga Mariola, también está muy buena…¿haces progresos con ella o no?.

– Pues poco, parece que me sigue el rollo, aunque controla, siempre está ahí en la linea del tonteo, tienes razón en que también está muy buena, son del estilo Claudia y ella, dos pijas que siempre van impecables. Sabes que me daría mucho morbo enrollarme con ella porque me imagino que se lo cuenta a Claudia, me pone mucho imaginar eso…

– Te veo desanimado últimamente con Mariola, ¿no decías que te la ibas a follar?, jajajaja.

– Eso intento, pero mucho tonteo y tal, pero cuando la insinuo de quedar o algo así enseguida me cambia de tema, de momento sigo jugando con ella al padel algún torneo mixto…nos vemos cada semana…

– Bueno mañana nos vemos…

– Hasta mañana tío…

Llegó Claudia a su despacho, acababa de terminar de dar clase a los de último curso. Por suerte Mariola ya no le contaba nada de su relación con Lucas y mejor así, este año el chico era alumno suyo, le daba clase en el instituto donde ella era la Jefa de estudios. Todavía le incomodaba que alguien se pudiera enterar de que Lucas jugaba al padel con su mejor amiga, podría dar lugar a equívocos.

Tenía que rellenar un par de papeles antes de irse a casa. Burocracia. Pero estaba con el bolígrafo en la mano absorta en sus pensamientos. Le parecía muy fuerte lo que había pasado con su cuñado Gonzalo hacía unos días, no se lo podía sacar de la cabeza. Se le venía a la mente una y otra vez, el marido de su hermana metiéndola los dedos en el coño en plena discoteca, “voy a hacer que te corras zorra”, “ahora quiero follarte” se repetían en su cabeza, todavía podía sentir el azote en el culo antes de despedirse de ella y recordar todo eso hacía que se pusiera mas y mas cachonda, tenía un problema grave, no era la primera vez que la pasaba, también había sucedido lo mismo en el despacho de Don Pedro, en aquella ocasión había comenzado como un juego de ella hacia el viejo, pero en cuanto la metió la mano bajo la falda volvió a perder el control de la situación.

No podía evitarlo. Se ponía muy cachonda.

Pero no solo era eso, también estaba lo del cibersexo por webcam. Prácticamente había hecho de todo con su marido delante de Toni, se había mostrado desnuda, se había masturbado, le había pajeado a David, habían follando en varias posturas, se había puesto un arnés y enculado a su marido. Ya no les quedaba casi nada por hacer delante de Toni24.

Y por si fuera poco esto, llevaba meses hablando con Víctor por whatsapp, un desconocido atractivo que había conocido una noche de fiesta en Madrid. Él seguía insistiendo en quedar a cenar y sabía que poco a poco la resistencia de Claudia estaba cediendo, lo notaba en sus mensajes.

Todo era sexo. En el instituto se excitaba vistiendo con ropa ajustada y faldas cortas. Notaba las miradas cada vez mas lascivas de sus alumnos. Acababa de tener clase con Lucas y aunque intentaba apartar esas imágenes de la cabeza,no podía evitar pensar en el jovencito follándose a su amiga Mariola. Eso iba a suceder dentro de pocos meses.

Cuando se quiso dar cuenta ya se había desabrochado dos botones de sus apretados vaqueros. Se había metido la mano dentro y con la punta de los dedos estaba jugueteando con su empapado coño. Tiró de los botones con fuerza abriendo un par de ellos mas, así podía meter la mano con completa libertad. Ya no se acariciaba con la yema, ahora tenía un par de dedos dentro de ella y estaba a punto de correrse.

De repente tocaron en la puerta, toc toc.

– Un segundo, dijo ruborizada abrochándose el pantalón a toda velocidad.

Se levantó a abrir y era una alumna de segundo de bachillerato.

– Perdone Claudia, es que quería hacerla una consulta sobre uno de los libros que usted nos recomendó leer…

Una vez resuelta la duda a su alumna volvió a sentarse en la mesa. Todavía le olían los dedos a coño, se preguntó si al pasar páginas en el libro de la chica no le habría dejado impregnado el olor. Que una alumna casi la pillara masturbándose había hecho que se pusiera mas caliente todavía.

Con furia se volvió a desabrochar el pantalón, no podía irse así a casa. Necesitaba correrse. Justo en ese momento sonó el móvil. Era un mensaje de Victor.

– Hola Claudia, ¿que tal va esa semana?, 13:43.

Cogió el móvil y se quedó pensando que responder. El corazón le latió con tanta fuerza que tuvo que ponerse la mano en el pecho para intentar tranquilizarse. Sabía que si escribía lo que estaba pensando podía tener unas consecuencias, aunque siempre estaba a tiempo de echarse atrás. Pero allí en su despacho con el pantalón abierto, excitada y a punto de meterse la mano en el coño para masturbarse le contestó a Victor.

– ¿Sigue en pie lo de la cena?, 13:45.

Cuando vió que el mensaje le había llegado desconectó los datos, el wifi y puso el móvil en modo avión. Luego rellenó el papeleo pendiente y se fue para casa.

– Esta noche tengo una sorpresa para ti, me dijo Claudia nada mas llegar a la hora de la comida.

No quiso soltar prenda sobre que se trataba, pero durante la tarde mi mujer estuvo mas intranquila de lo normal. Por la noche después de acostar a las niñas la pregunté que si me iba a dar la sorpresa. Claudia sacó el móvil del bolso y se quedó pensativa unos segundos como sopesando bien las palabras que me iba a decir.

– Esta mañana me ha escrito Víctor.

De momento no le dí mucha importancia, me gustaba que siguieran escribiéndose, era algo que hacían habitualmente al menos una vez a la semana, pero sabía que había algo más. Ella me enseñó el móvil.

En cuanto leí el mensaje de Claudia me comenzaron a temblar las manos y la polla se me puso dura.

“¿Sigue en pie lo de la cena?”, le había escrito mi mujer.

¡¡No me lo podía creer!!, Claudia estaba aceptando al fin la invitación de Víctor para cenar con él. Los dos sabíamos que no era una cena. Mi mujer estaba quedando con otro hombre. Era una cita en toda regla.

– ¿Que te parece?, me preguntó Claudia.

– ¡Ya sabes que por mi perfecto!, ¡¡me parece increíble que le hayas contestado eso!!, ¿de verdad quieres quedar con él?, perooooo…¡¡¿¿no te ha contestado??!!, dije algo exaltado.

– Tranquilo, no te emociones, no sé si me ha contestado, cuando le he mandado el mensaje he desconectado todo, quiero leer la respuesta contigo.

Ni tan siquiera me había dado cuenta que Claudia llevaba el móvil en modo avión.

– ¡¿Venga a que esperas?!, ¡¡conecta el wifi por Dios!!

– Espera, antes tenemos que hablarlo.

– ¿Hablar el que Claudia?

– Esto que vamos a hacer, tranquilízate que te va a dar algo, vamos a hablar, dijo dejando el móvil en la mesita del salón. – ¡y tápate eso por favor!, dijo señalando hacia mi erección.

– Lo siento, es que no sé que me pasa…

– No sabemos ni que es lo que me va a contestar…

– Pues que va a contestar, querrá que vayas a Madrid.

– ¿Estamos seguros de esto, David?

– Yo lo tengo muy claro, te lo he dicho varias veces, no me importa que estés con otro hombre, es más, me excita muchísimo la idea.

– No corras tanto, de momento es solo una cena, no sé si quiero llegar a mas con Víctor y ni me planteo que es lo que pueda pasar…

– Hay que barajar todas las posibilidades Claudia, ese tío te gusta y te gustaría follar con él.

– Eso suena muy fuerte, “follar con él”, dijo repitiendo mis palabras, – apenas le conozco de nada, solo de una noche y de hablar por whatsapp.

– Es el candidato perfecto, guapo, atractivo, edad, soltero, vive en otra ciudad, tiene experiencia de estar con mujeres…, por mucho que buscáramos no íbamos a encontrar a otro mejor.

– Bueno, yo quedo a cenar con él, pero de momento no pienso en hacer nada con él y además quiero que tú también vengas a la cena.

– ¿Yo también quieres que vaya a la cena?

– Me dijiste que no te importaba, yo además estaría mas tranquila y me daría confianza que estuviéramos allí, nos lo vamos a tomar como un juego, mas o menos como lo de Toni, lo que pasa es que esta vez es real, me parece muy fuerte quedar con él…

– Solo de pensarlo me derrito Claudia, ¡que morbazo!, no te preocupes, yo te acompaño a la cena y ahora por favor, ¡¡coge el móvil y conecta el wifi!!, date prisa…

– A ver que me ha contestado.

Claudia quitó el modo avión y se conectó a internet, le entraron varios whatsapp y unos cuantos avisos de llamadas perdidas, dos de ellas eran de Víctor, también tenía varios mensajes de él.

– Por supuesto que sigue en pie lo de la cena, no me digas que vas a aceptar, 13:46

– Cuando puedes venir?, 13:46

– Mejor te llamo y lo hablamos, 13:47

– Me sale apagado o fuera de cobertura, cuando leas estos mensajes me avisas y te llamo, 13:50

Claudia y yo nos quedamos mirándonos.

– ¿Cuando le decimos que vamos?, me dijo mi mujer.

– Buscamos un fin de semana que podamos dejar a las niñas y nos vamos a Madrid, mañana habla con tus padres.

– Si que tienes ganas de ir a Madrid.

– Ni te imaginas.

– ¿Y que le contesto a Víctor?

– Dile que mañana hablas con tus padres y que en un par de fines de semana vamos a esa cena.

– Está bien.

Le mandó los mensajes a Víctor y quedaron en llamarse al día siguiente por la tarde. Luego nos quedamos solos nerviosos y excitados ante lo que estábamos a punto de hacer. Claudia iba a dar el paso de quedar con otro hombre. Ahora el que follara con otro y me hiciera cornudo lo vislumbraba como una posibilidad muy real. Y eso me ponía muy cachondo y a la vez me daba un miedo que me aterraba. Un contraste de sensaciones muy difícil de explicar.

Yo creo que Claudia estaba igual que yo, en su vida se hubiera imagino acostándose con otro que no fuera yo, todo este tema de las parejas liberales lo veíamos como algo muy lejano y de gente mas bien peculiar o “rara”. De momento solo era una cena con Víctor, pero no era nada descabellado que terminara siendo su amante o mi corneador, según se mirara. Pensar en la palabra corneador hizo que se me pusiera mas dura todavía.

– ¿Que te apetece hacer?, le dije a Claudia.

Ella se sentó a mi lado y me dio un beso en la boca.

– Pues ahora mismo estoy muy excitada, dijo pasándome un dedo por los labios.

– Mmmmmmmmmmmmm…

– ¿Te apetece ser un buen cornudo?

– Sabes que si.

– Está bien, túmbate en el suelo, voy a sentarme encima de tu cara para que me lo comas bien cornudito, ¡¡me apetece correrme encima de ti!!, luego tendrás que terminarte tu solo, dijo Claudia quitándose los pantalones…

63

Cristina estaba tumbada desnuda boca abajo y Gonzalo acariciaba su espalda sentado a su lado.

– Gracias por haber quedado hoy conmigo, lo necesitaba, dijo él.

– No hay de que, me gusta follar contigo.

– A mi también, si te digo la verdad me estoy encoñando contigo, me gustaría que estuviéramos juntos, tu marido es estúpido por compartirte con otros…

– Si no lo fuera, tu y yo no podríamos estar haciendo esto…

– Sabes a lo que me refiero.

– Si, lo sé, pero yo no quiero nada fuera del matrimonio, aparte del sexo, es algo entre mi marido y yo, no me importa que sigamos viéndonos, pero ya te dejé claro desde el principio que es algo consentido…

– ¿Y nunca te ha dado miedo de enamorarte o colgarte de algún tío con los que te acuestas?.

– Pues no, siempre hay alguno que puede ser especial o distinto o que folla de 10, pero a mi marido le quiero mucho. Es un cornudo, si, pero es mi cornudo.

– No entiendo mucho ese mundo, no sé que les pasa por la cabeza a los tíos que dejan hacer eso a sus mujeres…ahhhh por cierto, tenías razón en lo de mi cuñado David y su mujer, también son de esos, lo pude comprobar.

– ¿Ah si?, ¿y eso?, cuenta.

– Fue en la boda del otro día.

– No fastidies, ¿te lo dijo David o que?

– No tuvo que decírmelo, lo comprobé en primera persona, jejejeje.

– ¡¡¿Claudia?!!, no te creo.

– Pues créetelo, ¿porque te iba a mentir?, metí la mano bajo su falda y la hice un dedazo, se me corrió encima, jajajaja y lo mejor era que el cornudito de tu ex nos estaba mirando…

– ¿¿En serio??, ¡¡joder!!, ya te digo yo que David estaría que se corría en los pantalones. ¿Os vió?.

– Seguro, estaba allí como un pasmarote mirando hacia nosotros mientras yo le metía mano a su mujer, ¡menuda zorra!, ¡¡no veas como se corrió!!

– Mmmmmmmmmmm, es muy morboso, no le pega nada a Claudia dejarse hacer eso, va de súper pija y de mujer de armas tomar…y se deja pajear por el marido de su hermana, ¡¡será zorra!!

– En el fondo es como todas, no le dice que no a un buen orgasmo, se notaba que estaba necesitada…

– Mmmmmmmmmmmmmmm, estas cosas me excitan mucho, me supongo que para tí también habrá sido muy morboso, ¡joder es la hermana de tu mujer!, la tendrías ganas…

– Pues si, mucho, conozco a Claudia desde hace muchísimos años, siempre me ha puesto y que sea mi cuñada pues imagínate, ¡¡menudo morbazo!!, ni en mis mejores sueños pensé que me iba a dejar hacer eso, aunque siempre nos hemos llevado bien y la he respetado, pero es que ¡¡la metí dos dedos en el coño!!

– Como sigas me vas a volver a poner cachonda, jajajaja, ¿te pone mas Claudia que tu mujer?

– A ver, son distintas, Carlota era muy guapa de joven, pero no se cuida nada, ha engordado un montón aunque sigue teniendo unas buenas tetas, pero Claudia se nota que se cuida, ha tenido dos hijos y tiene el cuerpo como una de 20, bueno como tu…

– ¿Y quien te pone mas, Claudia o yo?

– Tú.

– Jajajaja mentiroso…

– Me hubiera gustado follármela, yo creo que estaba hasta dispuesta, lo mismo no es la primera vez que hacen ese tipo de cosas David y ella.

– Puede ser conociendo a David, es un cornudo con mayúsculas…prácticamente se me corría en los pantalones en cuanto le contaba como me follaban otros cuando era su novia…

– Jajajaja, siempre ha sido un flojo…pero no es mal tío, también le echaré de menos…

– ¿Ya no vas a seguir trabajando en la fábrica, no?

– No, se dieron prisa en llamarme, el mismo domingo por la tarde me llamó mi suegro que no fuera a trabajar el lunes y tuvimos una reunión, se presentó con Carlota y un abogado, vamos que me hicieron una buena encerrona.

– ¿Ya te presentaron los papeles de divorcio?

– No, eso no, pero me quieren perder de vista rápido, me hicieron una buena oferta como finiquito de despido en el trabajo y además me regalan una casa para vivir, incluso me han dado a elegir el lugar, por si quiero irme de la ciudad.

– ¿Y que vas a hacer?

– De momento les estoy haciendo esperar, tengo que hablarlo con un abogado, pero en una primera toma de contacto me ha dicho que la oferta es muy superior a lo que me corresponde, así que seguramente voy a aceptar, me ofrecen un buen dinero y un piso. Eso si, no para retirarme, tendré que buscar trabajo, a ver donde voy yo ahora con 50 años…

– Seguro que algo encuentras…

– Bueno no voy a pensar en eso, en cuanto tenga el piso te puedes venir cuando quieras.

– Por supuesto, yo también tendría que hablar con Marina, es amiga mía del gimnasio y no sé como se habrá tomado esto de que tu y yo estemos juntos y os hayáis divorciado por mi culpa…

– Pues conociendo a la familia Álvarez no te extrañe que no te vuelva a hablar y el divorcio no ha sido por tu culpa, tu quizás ya hayas sido el acelerante de todo, pero yo tampoco estaba a gusto con Carlota y…no sé ni lo que te iba a decir, se me está viniendo a la cabeza Marina y tu en el gimnasio, vaya dos.

– ¿También te gusta Marina?

– Está muy buena, es de tu tipo, alta, pelo largo y se ha puesto un par de buenas tetas…

– Es muy guapa…

– Si, mucho.

– Vamos que te ponen tus dos cuñadas…

– Pues si, cada una a su manera, aunque a Marina nunca le he caído muy bien, no sé porqué, jejejeje…

– ¿A cual de las dos te follarías?

– Me follaría a las dos, pero si tuviera que elegir a una sería Claudia, es la hermana de mi mujer, mucho mas morbo y está muy buena además…

– Marina tiene un cuerpazo también, la he visto desnuda en el gimnasio muchas veces en el vestuario…

– Calla zorra, no me digas esas cosas, dijo Gonzalo sobándose el paquete.

– ¿Se te está poniendo dura?

– Ya hace rato que la tengo dura.

– Y eso que no te he contado como está Marina sin ropa.

– Eres una morbosa de cuidado.

– ¿Quieres que te lo cuente o no?.

– Por supuesto, descríbemela con detalles…

Gonzalo bajó la mano hacia abajo quitando la sabana que tapaba el culo de Cristina, luego le metió la mano entre las piernas.

– A mi me parecía que tenía un muy buen cuerpo antes y eso que ha tenido 4 hijos, alta, esbelta, ya no tenía barriguita, tiene 43 años y puede que las tetas si se le hubieran quedado algo fofas, el culito no era de estos duros duros, pero lo tenía muy buen puesto y ahora las tetas nuevas le han quedado perfectas…y me encantaba su coñito siempre perfectamente recortado o depilado…

– Ahora sí que la tengo dura, ¡tienes un culo fantástico Cristina!

– Ummmmmmmm, ronroneó Cristina moviendo las caderas, – ¿a quien te follarías ahora a Marina o a mi?

– A Marina, por supuesto, pero en esto seguro que eres mucho mejor que mis dos cuñadas, eres un puto volcán en la cama y joder ¡menudo vicio tienes!

– Tu también eres bastante vicioso…

– Noooooo, yo soy un guarro, dijo Gonzalo agachándose para meter el hocico entre las nalgas de la largirucha, – me encanta como te huele el culo, te lo estaría lamiendo durante horas….

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmm…

– ¡Quiero darte por el culo!

– Tienes la polla demasiado gorda para eso…

– Seguro que alguna mas grande has tenido ahí dentro…

– No te digo que no.

– Vamos, deja que te encule, ¡esto si que no se lo he hecho a mi mujercita!, solo me ha dejado alguna puta…

– ¿Me estás llamando puta?, dijo Cristina dejándose lamer el ano.

– ¡¡Tu eres mas puta que las putas!!, vamos ponte a cuatro patas, ¡te voy a romper el culo!

– Mmmmmmmmmmmmmm que malo, dijo Cristina haciéndole caso.

Gonzalo se escupió en la polla y se la restregó por las nalgas a la vez que ella movía su larga melena sensualmente antes de mirar hacia atrás.

– ¿Me la vas a meter?

– Me encanta cuando te pones así a cuatro patas con estas piernazas y las caderas que tienes, dijo azotándola una vez.

– ¡Métemela cabrón!, a ver como me rompes el culo…

– ¡¡Te vas a enterar zorra!!

Sin apenas lubricación Gonzalo introdujo su gruesa polla en el entrenado esfinter de Cristina. Sin duda alguna por ese culo habían pasado vergas mucho mas grandes y gruesas pensó Gonzalo cuando la tuvo toda dentro. La sujetó por las caderas y embistió fuerte. Cristina gimió y luego giró la cara hacia atrás.

– La tienes metida toda entera, mmmmmmmmm, que ganas de encularte tenía…

– ¡Mas fuerte!, ¿no me ibas a romper el culo?

– Jajajaja, ¡pero que zorra eres!, tomaaaaaa…

Un nuevo empujón y la tripa de Gonzalo chocó contra las nalgas de ella.

– ¡¡Fóllame, fóllame!!, más rapido, ¡¡vamos dame más rápido!!

Gonzalo aceleró sus acometidas gimoteando como un cerdito.

– Ohhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhh, ¿asiiii te gusta?.

– ¿Eso es todo lo duro que me puedes dar?

– Joder, no puedo contigo, me matasssssss, me matassssssssssss…ohhhhhhhhhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhh, dijo cuando Cristina comenzó a lanzar el culo con fuerza hacia atrás para buscar las acometidas de Gonzalo.

64

– No me puedo creer que vayáis a hacerlo, dijo Mariola.

Las dos amigas estaban sentadas en el sofá con las piernas cruzadas mientras se tomaban un café a media tarde, Claudia miró hacia la puerta con cierta desconfianza.

– Podemos hablar tranquilamente, no te preocupes por Alba, está estudiando en su habitación y cuando termine los deberes se va a quedar jugando un rato con la tablet.

– Hemos quedado para este fin de semana, yo tampoco me lo creo todavía.

– Anda que eres tonta, Víctor está muy bueno.

– La verdad es que si, pero todavía no estoy nada segura de esto, ¡¡es una locura!!

– Claro que estás segura, si no no habrías aceptado quedar, otra cosa son los nervios o la incertidumbre de lo que pueda pasar, eso es muy normal…

– David está dispuesto… a todo, ya me entiendes…

– ¿Y tu como te tomas eso?, mmmmmm, mejor para ti…

– Pues eso me deja libertad de acción, lo que haga le parecerá bien, eso en teoría me tendría que tranquilizar, pero es como que me añade presión…no sé muy bien explicarlo, lo deja todo en mi mano, si sale mal luego voy a ser yo la responsable…

– Si, mas o menos te entiendo, David te deja hacer lo que quieras, pero claro tu a lo mejor hubieras preferido que te hubiera puesto unos limites.

– Si, eso, yo no sé si estoy preparada mentalmente para estar con otro hombre…

– Pues claro que si, no me digas que no te encantaría probar con otro distinto de tu marido.

– Por un lado si, por otro pienso que está muy mal, no sé, no me han educado así, no me gusta hacer cosas que me darían mucha vergüenza si se enteraran mis hijas…o mi familia, o mis amigos…

– Entiendo lo que dices, pero vamos, a mi personalmente me parece estupendo, es vuestra vida, la de tu marido y tuya y disfrutáis la sexualidad como os apetece, no hacéis daño ni molestáis a nadie, es una cosa vuestra, de tu marido y tuya.

– Muchas gracias Mariola, me encanta hablar estas cosas contigo, de verdad chica, lo ves todo con una naturalidad.

– ¡Pues claro!, porque es algo natural…es sexo, es vida…estamos aquí cuatro días…¿porqué si te apetece follarte a Víctor no lo vas a hacer?.

– Porque estoy casada…

– Casada ¿y que es eso?, lo pone en un papel, además tu marido no le importa, es mas, él es el que te anima a hacerlo…¡no tienes excusas!, es algo que queréís hacer los dos, ¿que te lo impide?, deja de ser doña perfecta, la madre perfecta, la profesora perfecta, siempre sin salirte del guión, estas cosas son por lo que merece la pena vivir, no me digas que no te encanta ese cosquilleo que tienes en el estómago estos días…

– No sé ni donde tengo la cabeza, estoy completamente distraída, no me concentro en nada, ¡menudo desastre!…es que llevamos una temporadita desde que empezamos con lo del chat, estamos todo el rato pensando en sexo, ¡no paramos!…

– Pues eso es bueno y acuérdate que no querías tampoco hacer lo del chat…

– Ya y ahora hacemos de todo, hasta hemos conectado una cam para vernos, dijo Claudia tapándose la cara en un gesto de vergüenza.

– ¿Ah si?, que bueno, no sabía que te gustaba lo de exhibirte, jajajaja.

– Ni yo lo sabía, pero no sé, es saber que nos está viendo y me pone muchísimo…no lo puedo remediar…jajajaja.

– Desde luego que suena muy morboso…¿y que tal lo del tema de los arnés?, ¿los sigues utilizando con tu marido?

– Si, alguna vez también…

– Mmmmmmmmmmmmmmmmm, debes estar muy sexy con un cacharro de esos colgándote, jajajaja, ¡la verdad es que no te imagino!

– Anda no digas eso, ¡que me da vergüenza!

– Pues a mi no, jajajaja, oyes una pregunta así sin importancia, ¿y usarías uno de esos conmigo?, jajajaja.

– ¡¡¡Noooooo!!!!

– ¿Y porqué?, si te digo la verdad me pondría mucho que me follaras con uno de esos, hace tanto que no cato una buena polla, dijo Mariola bajando la voz.

– No haría eso con una tía y menos contigo, ¡¡eres mi mejor amiga!!

– Pues por eso, hay confianza, yo me dejaría, eh…, jajajaja.

– ¡Que no, que no!, ni lo menciones, no quiero ni tener esa imagen en mi cabeza, jajajaja, ¿y que pasa que ligas tan poco últimamente?.

– No sé, me he relajado un poco, son rachas, dentro de dos fines de semana Alba se queda el fin de semana con mi ex, así que pienso aprovechar, voy a tirarme a cualquiera que tenga menos de 30 que esté medianamente bueno, jajajajaja.

– Jajajajaja.

– Y también tendremos que quedar nosotras, podríamos salir de fiesta y así me cuentas con pelos y señales lo de Víctor, de todas formas el lunes te llamaré para que me tengas informada, no voy a poder esperar dos semanas a que me cuentes que ha pasado…

– Como quieras y por cierto cambiando de tema tenía que decirte también que este año Lucas es alumno mío, le estoy dando clase, no sé si seguís quedando para jugar u os seguís viendo…

– Si, ya lo sabía, algo me había comentado Lucas, pero como me dijiste que prefieres no hablar de estas cosas, yo como si no supieras nada, llevamos un mes que se ha enfriado un poco la cosa…pero sí, seguimos quedando para jugar y me sigue gustando mucho también, pero hasta dentro de 6 meses no es mayor de edad, así que nada, por lo que a ti concierne somos compañeros de padel.

– Perfecto, bueno pues ya me voy Mariola, dijo Claudia poniéndose de pies.

– Vale, el lunes te llamo y hablamos y … ¡pásatelo bien por Madrid!…

– A ver, a ver, no sé…

– Que si, disfruta como una loca y haz lo que te apetezca…deja aquí a la Claudia perfecta y saca a la zorra esa que llevas dentro…

– Jajajajaja.

65

– ¿Y ya me puedes decir quien es la afortunada con la que vas a quedar este fin de semana?, le preguntó Andrés.

– Si, ahora sí te lo puedo confirmar, todavía no puedo creérmelo.

– Vamos que me tienes un par de semanas con la intriga.

– ¿Te acuerdas de la vez que salimos a cenar a principios de verano?, que estuvimos con una morena y una rubia.

– Si, Mariola y…Claudia…creo que se llamaban…

– Veo que sigues teniendo muy buena memoria.

– ¿No me digas que has quedado con una de ellas?, aunque si no recuerdo mal Claudia estaba casada.

– Ya sabes que son mi favoritas, jejejeje.

– ¡¡Que hijo de puta!!, ¿has quedado con Claudia?, ¡que cabronazo!, era bajita, pero

estaba buenísima, de esas pequeñitas y compactas, además de guapa tenía un cuerpazo, ¿no me digas que es Claudia con la que has quedado?

– Si.

– Joder que fuerte, yo pensé que esa tía no era de esas.

– ¿Que significa de esas?, preguntó Víctor.

– Pues de esas, ya sabes, de las que no engañan a sus maridos, una mujer como dios manda, no tiene pinta de guarra, mas bien tenía pinta de tener mucha pasta y ser bastante pija, educada, con clase, de esas, además te dió unas buenas calabazas, ¿como es que vais a quedar ahora?, han pasado varios meses…

– Mariola me pasó su teléfono y desde entonces no hemos perdido el contacto, es más, poco a poco nos hemos ido conociendo, hemos hablado mucho, sobre todo por whatsapp, a veces nos llamamos…

– No me lo puedo creer…

– Pues creételo, desde que nos conocimos he insistido en que quería quedar a cenar con ella, hemos hablado bastante de nuestras vidas, le he contado de mis viajes, ella me ha contado que tal en el instituto.

– Es verdad, que era profesora de inglés, no?

– Si.

– ¿Y de buenas a primera ha decidido quedar?

– Ya te he dicho que no ha sido rápido, mas bien un proceso que ha durado meses…me ha costado, hasta que ha aceptado venir a Madrid a cenar conmigo, yo pensé que era una cita, estaba emocionado, pero…

– Pero…

– Dice que viene su marido también.

– ¿¡¡¡Como!!!?, ¿que es eso de que viene su marido también?

– Pues que parece ser que viene con su marido, yo estoy como tú, no sé que pensar…con lo que me ha costado que aceptara esa cena y se viene acompañada…es muy raro…

– Joder Víctor, cada vez te superas mas, la verdad es que todo esto que me estás contando es muy raro, no lo veo nada claro…

– Ni yo tampoco, pero llevaba meses diciéndola que quería cenar con ella, Claudia me contestaba que no podía que estaba casada, así que por quedar bien la dije pues que se venga tu marido también, ¡y al final ha aceptado!

– Dicho así no parece que tengas muchas posibilidades, yo lo veo como una cena informal entre tres….

– Si, puede ser, pero Claudia y yo hemos tonteado lo suficiente por teléfono como para intuir que ella si quiere algo conmigo, lo del marido me descoloca bastante, pero…es lo que hay, me he ligado a muchas tías que estuvieran casadas, pero con su marido delante a ninguna, ¡no me digas que eso no es un reto!, jajajaja.

– Ay por Dios en que jaleos te metes, jajajaja, no sé como vas a salir de esta…

– Pufffff, ni yo, al principio va a ser extraño, no sabré ni de que hablar con ellos durante la cena, me va a costar, luego iremos a tomar una copilla y ahí espero tener alguna oportunidad con Claudia.

– ¿Y que vas a hacer con su marido?

– Si te digo la verdad es que no tengo ni idea, no sé que es lo que va a pasar, ni que es lo que quiere Claudia, ¿porque algo tiene que querer, no?, sino porque iba a venir a cenar.

– No sé, puede que hayas insistido tanto que al final pues ha aceptado, pero una cena como amigos, nada mas.

– No somos amigos, ella sabe perfectamente para que la estaba invitando a cenar, tampoco queda muy bien mandarla un mensaje, “bueno, cuando te viene bien venir a follar a Madrid”, jajajaja

– Noooooo, no queda muy bien, jajajajaja, bueno el lunes me cuentas, bájate a la cafetería y me lo cuentas todo, ¿vale?

– Está bien, como te gusta que te cuente estas cosas.

– Pues si, y a ti mira que te gusta irte follando a mujeres con pareja, la de cornudos que vas creando.

– Ya los sabes, es que lo que mas morbo me da, excepto…

– Siiii, las mujeres de tus amigos, pero no te creas, ahora que ya ha pasado el tiempo te reconozco que no las tenía todas conmigo cuando coincidisteis en Barcelona con Paloma.

– ¿Y eso?

– Pues no sé, me daba miedo porque estabais los dos allí solos, ya sabes como son esos congresos…

– Si, pero entre nosotros nunca va a pasar nada, es tu mujer, bastante tuve ese congreso con follarme a Gemma, ¡como la gustaba cornear al maridito!

– ¡Que cabrón!, otra casada.

– Pues si, otra casada.

– Por cierto, ¿que tal con la enfermera pelirroja, os seguís viendo?

– Si, en verano un poco menos, pero ahora igual, quedamos dos o tres veces al mes, se viene toda la noche a mi casa.

– Me pone mucho esa tía, tiene buenas curvas y es guapa, Judith, la verdad es que tiene un polvazo.

– Si que lo tiene si.

– Bueno me voy que tengo que seguir trabajando.

– Venga hablamos.

Víctor se subió a su consulta dándole vueltas a lo que le había dicho Andrés. Le había costado mucho quedar a cenar con Claudia y ahora de repente se presentaba con el marido, las posibilidades de tener algo sexual con ella eran muy escasas, no sabía muy bien como interpretar que ella viniera acompañada. Quizás Claudia había malinterpretado los mensajes, lo mismo ella pensaba que solo quería una relación de amistad, también podría ser.

Al entrar sacó el móvil y le escribió un mensaje a Claudia, no quería que ella tuviera ninguna duda de sus intenciones.

– Mañana tengo muchas ganas de verte, desde que nos conocimos no he hecho mas que pensar en ti, ponte bien sexy, 10:48.

Claudia no le respondió al en todo el día por lo que Víctor pensó que ya se había echado atrás. Por la noche en su casa a última hora le mandó otro mensaje.

– ¿Sigue en pie la cena de mañana, verdad?, no me dices nada… 22:17.

Tampoco recibió respuesta, le extrañó mucho pues pudo apreciar que Claudia había leído el mensaje como indicaban las dos flechitas azules. Víctor se acostó dando por supuesto que la rubia se había echado atrás y por eso ni tan siquiera le contestaba, pero cuando se despertó por la mañana le entró un whatsapp de Claudia.

– Si, claro, ahora vamos a dejar a las niñas donde mis padres y en un rato salimos para Madrid. 9:15.

En cuanto leyó el mensaje no pudo evitar sobarse la polla estando todavía ,metido en la cama. Luego se levantó e hizo un poco de limpieza en el piso antes de irse al gimnasio, al salir recogió un par de camisas de la tintorería y se fue a comer al restaurante de un amigo. Por la tarde volvió a casa y después de una pequeña siesta dejó la casa en perfecto estado por si surgía la oportunidad de traerse a Claudia cuando terminara la cena.

Solo había un pequeño problema, pensó mientras empezaba a vestirse. Como iba a deshacerse del marido.

66

El día anterior a la cita Víctor le mandó varios mensajes a mi mujer y ella no le quiso contestar porque hasta última hora estuvo muy tentada de cancelar el encuentro. Seguía teniendo muchísimas dudas, por la noche me tocó volverla a convencer y luego le pedí que le contestara los mensajes.

– Anda escríbele algo que ya se ha pensado que nos hemos echado atrás con lo de la cena.

– Mañana lo hago, para que esté toda la noche dándole vueltas.

– Ya te vale, como sois las mujeres…

Esa noche me costó bastante dormir y por la respiración de Claudia sé que a ella le pasó lo mismo, coincidimos varias veces despiertos a la vez, aunque no nos dijimos nada. La procesión iba por dentro. Solo quería que por fin llegara el día siguiente, lo que tanto había estado deseando se iba a cumplir. Claudia había quedado con otro hombre.

Nos levantamos temprano y sobre las 9 de la mañana Claudia le mandó un mensaje a Víctor para que se quedara tranquilo, después de desayunar y preparar las maletas llevamos a las niñas a casa de mis suegros. Estaba con ellos Carlota, que desde que se había separado de Gonzalo vivía en la casa familiar. Pusimos la excusa de que íbamos a Madrid a ver una obra de teatro y enseguida los padres de Claudia nos dijeron.

– Pues podéis llevaros a Carlota, le vendría bien salir.

– Que no mamá, que no me apetece, ya soy mayorcita y no me tenéis que estar buscando planes, contestó la hermana de Claudia.

Menos mal que no quiso venir, sino tendríamos que habernos inventado alguna excusa de que habíamos quedado allí con unos amigos o que ya teníamos las entradas sacadas. Una vez dejadas las niñas a buen recaudo cogimos el coche y salimos para Madrid, habíamos buscado un hotel que estuviera cercano al restaurante en el que habíamos quedado con Víctor.

Durante el viaje no hicimos ninguna mención al motivo del mismo y no hablamos nada de Víctor, era como si no quisiéramos sacar el tema. Llegamos y comimos en el hotel y después de descansar un rato salimos a dar una vuelta por Madrid. Sobre las 19:00 nos volvimos a la habitación y comenzamos con los preparativos.

Antes Claudia se sentó en la cama, ahora si tenía ganas de hablar de lo que iba a pasar.

– Bueno, pues todavía estamos a tiempo, dijo

– ¿A tiempo de que?

– De echarnos atrás, sigo sin ver muy claro esto de quedar con Víctor, si te digo la verdad estoy bastante nerviosa.

– Pues no deberías, yo voy a estar contigo, en principio es solo una cena entre amigos, mentí a mi mujer pues yo también estaba muy alterado.

– Víctor va a querer algo mas y lo sabes…

– La cuestión es si tu también quieres algo más, yo por mi parte sabes que no tengo problemas, puedes hacer lo que quieras…

– ¿Quieres que me acueste con él?, me preguntó Claudia directamente.

– Si te digo que no te mentiría, solo quiero que tengas muy claro lo que quieras hacer, yo creo que a ti te apetece hacerlo, porque sino no estaríamos aquí…

– Tengo muchas dudas, es un paso muy importante…no sé si estoy preparada para hacer esto.

– Vamos a ir a cenar con él, luego nos dejamos llevar y que pase lo que tenga que pasar.

Me senté a su lado y le puse el pelo por detrás de la oreja, luego la besé en la mejilla.

– ¿Estás nerviosa o excitada?

– Yo creo que es mas nervios que otra cosa ¿y tu?

– Ni te imaginas, estoy con un cosquilleo en el estómago desde hace días…

Claudia me palpó la polla en un gesto rutinario para ver si la tenía dura.

– Esto está ya medio medio, dijo refiriéndose al estado de mi miembro.

– Mejor no me la toques, estoy con una sensación constante que no sé como definir y no te digo que hasta pudiera correrme ahora mismo del estado en el que estoy…

Efectivamente no estaba empalmado, pero la tenía bastante hinchada, mi mujer retiró la mano inmediatamente y miró la hora.

– Habrá que irse preparando, dijo Claudia.

– ¿Que ropa interior has traído?

– Cuando volvamos lo comprobarás tu mismo.

– Lo mismo es Víctor el que lo comprueba.

– Eso es lo que a ti te gustaría.

– Me gustaría mas que volvieras sin ella, eso sería buena señal…

– Con ella pienso volver puesta, anda vete pasando tú a la ducha.

Primero me duché yo y en 5 minutos ya estaba vestido, cuando me terminaba de poner los zapatos escuché abrirse el grifo en el baño. Iba a tener que esperar casi una hora a que mi mujer terminara de arreglarse. Me volví a quitar los zapatos, me tumbé en la cama y cogiendo el mando encendí la tele.

Al rato salió Claudia cubriendo su cuerpo con tan solo una toalla, buscó algo en la maleta y volvió a entrar al baño. Unos minutos mas tarde Claudia volvió a salir del baño y se me puso delante con tan solo la ropa interior, se había comprado un conjuntito de braguita y sujetador para la ocasión, las dos piezas eran la mitad negro y la otra mitad transparente. Las tetas parecían mas grandes de lo normal embutidas en ese sujetador que realzaba su ya generoso pecho y cuando se dió la vuelta observé como se la metía la braguita brasileña por el culo.

– ¿Que tal me queda?

– ¡Joder!, que pasada, estás muy buena, bufffffff, a Víctor le va a encantar.

Claudia se subió a la cama y vino hasta mi gateando.

– ¿Tu crees?, dijo pasándome una pierna por encima y sentándose sobre mi polla.

– ¿Lo has comprado para él?, dije acariciando su culo.

– Lo he comprado porque es bonito.

– Puffff, cuanto mas se acerca la hora, mas nervioso estoy, deberías quitarte de encima..

– Tranquilízate un poco, no quiero que termines en los pantalones, dijo restregándose despacio sobre mi.

Sin duda alguna Claudia a medida que se acercaba el encuentro se iba excitando poco a poco. Le pasaba lo mismo que a mi, era una mezcla entre miedo y morbo que no sabíamos muy bien como manejar. Éramos unos primerizos en este tipo de encuentros.

Antes de quitarse de encima Claudia quiso comprobar de nuevo como estaba y se frotó contra mi un par de veces. Esta vez si que se encontró con mi polla dura.

– Tranquilo cornudo, que te queda mucha noche por delante…

Me gustó mucho que me llamara cornudo en ese momento, era toda una declaración de intenciones. En el fondo no me importaría que siempre que estuviéramos en privado me lo llamara, o que lo hiciera en todo tipo de situaciones cotidianas, seguro que hasta alguna vez se le terminaría escapando delante de alguien. Sería muy humillante para mi y posiblemente ella tuviera que pasar un mal rato. Pero eso me ponía muy cachondo que de repente me llamara cornudo.

Se metió al baño para terminar de arreglarse. Cuando salió ya estaba impecablemente vestida y maquillada para la cena con Víctor. Se había pintado los labios de un rojo intenso, lo mismo que las uñas, sabe perfectamente que así es como está mas guapa. En la parte de arriba llevaba un jersey blanco de cuello alto, pero sin mangas y en la parte de abajo llevaba unos shorts oscuros de vestir con brillantina y unas medias transparentes con dibujitos negros muy sexys. Para terminar unos botines negros bajos con un buen tacón.

Estaba perfecta, guapa, radiante, resaltando sus mejores atributos, pero con mucha elegancia. Los shorts le marcaban un culito pequeño y apetecible, el jersey era ajustado insinuando unas buenas tetas debajo de él, que no llevara mangas y fuera mostrando los brazos era muy sensual y que decir de sus piernas, los tacones hacían que estuvieran en tensión y estuvieran mas fibradas y marcadas de lo normal. Antes de salir del hotel se puso una cazadora oscura y faltando 20 minutos para la cita nos fuimos andando con tranquilidad hacia el restaurante.

Fuimos muy despacio intentando llegar a las 22:00 en punto. A cada paso que dábamos el corazón nos latía mas y mas deprisa. Apenas podíamos hablar de los nervios y no nos soltamos la mano en todo el camino. Entonces vimos el restaurante, había llegado el momento. Sabía que en cuanto cruzáramos esa puerta iba a empezar una nueva etapa.

Iba a empezar mi nueva vida de CORNUDO con Claudia.

Abrimos la puerta y nada mas entrar le vi sentado en un taburete alto en la barra, estaba degustando una copa de vino. No hizo falta que Claudia me dijera quien era Víctor, a pesar de que había mucha mas gente inconscientemente supe que era él. Cuando notó el aire frío de la calle al abrirse la puerta él se giró para ver quien había entrado. Al darse cuenta de que era Claudia tranquilamente le dió un pequeño sorbo a su copa y se levantó hacia nosotros…

NOTA: Con esta parte finaliza el libro de Cornudo. Ya está disponible el segundo libro completo, Cornudo, El placer de mirar.

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