ROSA  BURGADA

EL otro  dia una persona me dice :  Se  te ve tan feliz   Me imagino que habrá sido difícil llegar hasta donde has llegado.  (Refiriéndose a mi vida, mi manera de pensar mi manera de reirme .)

Nótese que, mucho más que de una pregunta, se trata de una afirmación.  Claro, la señora ve que voy en silla de ruedas, que tengo dificultad en el habla (no digamos ya levantarme, vestirme, ducharme etc) y ¿qué va a pensar?                                                                                                                Es obvio… Difícil, no. ¡Inimaginablemente difícil! Horrendamente complicado. Tampoco  Como subir al Everest caminando con las manos mientras miles de abejas te van picando en las córneas y llueven meteoritos ardientes sobre tu cuerpo torturado.Por eso, supongo que se sorprendió un poco cuando le contesté:

Pues la verdad es que no. Realmente ha sido bastante fácil.

Vemos a un cojo riendo  por la calle  y nos gusta, pero a los dos segundos de ver al cojo feliz se nos olvida que lo hemos visto y empezamos a utilizar de nuevo en cualquier conversación el argumento de que tener una discapacidad es una de las cosas más terribles que te pueden ocurrir en la vida. Más o menos en el segundo puesto de la lista de calamidades: justo después de ser esclavo en la antigua Roma, vivir a latigazos y morir de peste, solo y desnutrido, y justo por encima de que te condenen a murte en Texas a los 15 años por un crimen que no has cometido.   

Creo que todos coincidiremos en los siguientes puntos: Nacer ciego, sordo, con síndrome de Down o malformaciones congénitas es una putada. Tener un hijo con algún problema físico, sensorial o mental es una putada.. Hay muchísimos casos de discapacitados y madres de discapacitados que se pueden describir como “absolutamente felices“, o al menos igual de felices (o más) que cualquier otra vida humana  Así que no, lo siento, nacer con una discapacidad no es una “putada” ni para el niño ni para la madre… lo será a veces, y a veces no. Dependiendo de muchísimas otras cosas.  Y quiero dejar claro un punto.  Pienso que, en general, es mejor andar que ir en silla, o ver que ser ciego. Pero también es mejor tener 100.000€ en el banco que no tenerlos. Es mejor ser alto que bajo, guapo que feo, delgado que fondón, querido que ignorado, no-celíaco que celíaco. … y así puedo seguir hasta que me canse.

Pero, para que algo califique como “una putada“, entiendo que no basta con que exista una alternativa mejor que, lamentablemente, no posees. Si no, ser bajito sería una putada, y tener un perro que se llame “Bobby” también (ya que “Rambo” mola mucho más como nombre de perro).

Entiendo que “una putada” es algo que te empeora gravemente la vida y, señores, lo siento, pero éste no es el caso de la discapacidad. Al menos no es el caso siempre, sino que, como digo, depende de muchas otras circunstancias.

Y entonces viene la segunda parte del argumento que uno se suele encontrar en la mentalidad actual:

Bueno, vale, quizás tú sí eres feliz. Pero eso es porque tú eres especial. Eres , admirable y un canto a la vida. Eres un luchadora y una campeóna

Pero yo no. Yo me conozco. Yo soy una persona normal (no un canto a la vida) A Ver, ¿no te sorprende el altísimo porcentaje de “cantos a la vida” que hay entre la población ? ¿No te hace sospechar? ¿Es que los camiones atropellan más habitualmente a los que ellos saben de antemano que son unos “campeones” y unos “luchadores” porque da más puntos? ¿Es que cuando te toca el gen de la Paraliris cerebral también te toca el gen del “canto a la vida“? Un poco raro, ¿no?

Quizás lo que realmente ocurre es que muchísimas personas (posiblemente tú que estas leyendo estas pal abras , también si se diese el caso), al tener un accidente discapacitante, y después de un cierto período de desconcierto, retoman sus vidas como mejor saben y consiguen ser felices. A veces un poco menos que antes del accidente, a veces lo mismo y a veces un poco más.

Y, si naces con ella. Bueno, si naces con ella, es todavía más fácil.Yo he nacido con ella, así que  puedo hablar desde de cómo se siente uno al vivir con una discapacidad l Pero tú tampoco puedes si no has vivido ese evento. 

Pero es que, además, aunque digas que: Ser discapacitado es una putada. No sé cómo lo soportas.    O matices diciendo que:Para mí, sería una putada. Yo no lo soportaría.

Diciendo cualquiera de las dos cosas, que además, como ya he dicho, son falsas, me insultas a mí y a todos los discapacitados felices con sus vidas (alguno habrá que te dirá “sí, sí, mi vida es un infierno… ¡cómo me gustaría ser bípedo como tú!“, así que no me atrevo a decir que insultas a todos).

Para que veas que es un insulto, imagínate que eres calvo (quizás lo eres) y yo digo: Ser calvo es una putada. No sé cómo lo soportas. O matizo y digo: Para mí, sería una putada. Yo no lo soportaría  

  Probablemente, si eres un calvo feliz, ante cualquiera de las dos frases, te den ganas de decirme cuatro cosas… y harías bien.

Como he dicho al principio de este artículo, tengo una discapacidad física  y, a pesar de eso, he tenido una infancia, una adolescencia y una adultez (al menos lo que llevo de ellas) considerablemente felices. Por lo que percibo de mis congéneres, y corriendo el riesgo de equivocarme, más felices que las de la mayoría. He tenido unos padres maravillosos, un trabajo perfecto, tengo unos amigos-as  excepcionales, hago todo los días cosas que me llenan, aprendo todos los días algo nuevo, viajo de vez en cuando, tengo cierta estabilidad económica y me encuentro bastante bien de salud.

Por eso, si piensas que tener una discapacidad es una putada, voy a pensar que no sabes mucho de cuáles son los ingredientes que hacen falta para llevar una vida feliz. Como yo sí llevo una vida feliz, lo cual sugiere que algo sé de los ingredientes necesarios, me la voy a jugar y te voy a decir que lo más probable es que sea más feliz que tú.

Yo. Sí, yo. Con mi insoportable discapacidad de Satán. Más feliz que tú.

Si crees que tener una discapacidad es una putada (o crees que lo sería para ti, me da igual), yo te contesto que lo que de verdad es una putada es ser tú. Perdón, matizo: Para mí, sería una putada ser tú. Quizás tú eres feliz siendo tú, pero yo no podría soportarlo.

Y, si crees que te estoy insultando, teniendo en cuenta que tú me has insultado primero (usando exactamente el mismo formato de insulto que te he dedicado yo a ti), sólo queda  vernos  un  dia  y darnos de hostias , pues  con  el cerebro  que  tienes, seria imposible  batirnos  con  palabras.

COJONUDA.WORDPRESS.COM

2 comentarios sobre “Ser coja no es una putada

  1. Yo tengo una pierna amputada y no, no es una putada (que mira por dónde, esta palabra, la palabra “amputada”, solo es “putada” si le quitas “am”). Lo más cachondo es cuando te lo discuten, cuando pretenden convencerte de cosas que no piensas, cuando te dan lecciones sobre cómo debes sentirte realmente (si te sientes como una mierda insignificante, entonces sí, lo estás haciendo bien, ¡ese es tu lugar!)… En fin. Habrá que reírse. Digamos que, para ciertas personitas, soy, pues eso, un am-putadón.

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    1. Totalmente de acuerdo Bunker , hay gente que aun esta en la España de los años , 50 ó 60 , cuando se escondian a los discapacitados , pues no quedaban bien en la sociedad del momento y con las ideas de los gobernantes , por suerte para nosotros esa idea ha cambiado y muchos discapacitados hoy somos COJOS-AS COJONUDOS-AS

      Le gusta a 3 personas

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