ALMUTAMID

Ya más dolido que cabreado me dirigí al dormitorio de Claudia. Llamé a la puerta y me dejó pasar. Estaba en su postura habitual de estudio con las piernas cruzadas sobre el asiento de la silla con un pantaloncito de deporte y una de sus camisetas ajustadas sin sujetador.

-Qué mala cara traes, Luis. ¿Pasa algo?
-Marta me ha dejado…
-¿Y eso? Pero si se os veía muy bien.
-No lo sé…-dije sentándome en su cama.
-¿Cómo que no lo sabes? Te habrá dicho algo.

Le enseñé la respuesta del móvil y le conté como me había evitado por la mañana. Se levantó de la silla y se sentó a mi lado pasándome el brazo por la espalda.

-La verdad que no sé qué habrás hecho para que esta chica reaccione así- me dijo hablándome muy cerca- pero debe ser algo grave. ¿La has engañado?
-No…
-¿Algo del pasado que te pueda afectar ahora?

Bajé la cabeza sin contestar.

-Vamos a ver, Luis. Si no me cuentas no te puedo ayudar. Qué le has contado y que no para que pudiera enfadarse ahora por descubrir algo…-insistió Claudia.
-Sabe que salí con Viqui pero no sabe que me lié con Marina…
-Vamos a ver lo de Marina. ¿Cuándo fue?
-El mismo día que empecé a salir con Marta…-respondí cabizbajo.
-Pero, Luis…¿a dos bandas?
-Noooo, yo no sabía que Marta iba a salir conmigo, me había rechazado unos días antes…y Marina me buscó y bueno pues, es que no fue ni liarnos. Pero Ahí Marta aun no me había dicho que quería estar al final conmigo-me defendí.
-Si no os liasteis no es grave como para eso…
-Bueno, a ver…no fue enrollarnos de besarnos y esas cosas pero hubo sexo…
-Os metisteis mano…
-Yo ni la toqué…
-Hijo, Luisito así no puedo ponerme en la cabeza de Marta. Sé más claro…-insistió.

Suspiré y le relaté con más detalle lo sucedido entre Marina y Óscar en el dormitorio y como yo les había ayudado el día que Vanessa estaba tan cabreada.

-¿Y eso cómo termina en que Marina y tú os liais?
-Marina me dijo que me devolvería el favor.
-Y te lo devolvió en el baño de un bar…

Asentí con la cabeza.

-Te la follaste en el baño.
-No…Me la comió…como a Óscar…
-Joder con Marinita-dijo Claudia-se pirra por una polla. Y a ti ya te vale. Si tanto te gustaba Marta podrías haber dicho que no…

-Pero es que yo en ese momento era libre. Ella me había rechazado unos días antes y yo no pensaba que al final Marta querría salir conmigo- me justifiqué de nuevo.
-Pero ¿qué os pasa a los tíos? Que obsesión tenéis por meterla donde sea…Luis a ti no te hace falta una guarra como Marina. Tú puedes tener a chicas como Marta, pero claro sin cagarla. De todos modos si no estabais saliendo no veo motivo para un cabreo tan grande. ¿Hay algo que no me hayas contado?
-Puede ser otra cosa…A ver…uff, no sé como contarte esto…

Claudia seguía acariciándome la espalda mientras yo intentaba contar algo que da más vergüenza decir que hacer.

-…Salí con María…
-Sabía que te traías tus temas con la rubita…
-Salí con ella a la vez que estaba en mi ciudad con Viqui…
-Joder, pichabrava…
-No. Con María no hubo nada…sólo palabras. Ella me reconoció que le gustaba y decidimos salir pero ni nos enrollábamos ni nada. Ella quería todo en secreto y al final vi que no tenía sentido cuando yo estaba saliendo con Viqui y me gustaba más que María…
-Joder, Luisito. Me dejas de piedra. Con la monada que tenías ¿qué pintabas enredándote con María?
-Confundí amistad con pareja…y como veía tan poco a Viqui…sé que estuvo mal, pero eso no afecta a Marta…
-¿Y cómo llegaste a eso con María?

Tragué saliva y sin atreverme a mirar a Claudia relaté:

-A ver Claudia. Cuando yo llegué a la residencia era un pardillo de tomo y lomo. Cualquier chavala la veía como un imposible, empezando contigo.
-Si ya me acuerdo como te quedabas callado mientras el idiota de Óscar se daba brillo…que baboso, me pega cada repaso cada vez que me ve…
-Será porque estás muy buena…y vas siempre sin sujetador…
-Si es que sois la leche…solo veis carne…
-Bueno, pues que con eso de ser universitario y tal me vine arriba y empecé a salir con Viqui, pero no me lo tomé muy en serio porque nos veíamos de ciento en viento y en realidad no habíamos hablado nada, sólo nos enrollábamos cuando yo estaba allí. Como las chicas de la residencia pasabais de mí pese a mis provocaciones…
-No me quiero acordar de tu cabreo cuando os desplumé, jajajaja-me interrumpió.
-…pues yo iba a por todas. Y provoqué a María. Pero fue muy raro porque ella se comportaba como superpuritana pero después hacía cosas que no cuadraban.
-¿Qué cosas?
-Decía que nunca había visto un tío desnudo y le enseñé la polla…
-A esta de gratis y yo te tuve que ganar al póker, jajaja.
-Tía, joder tómatelo en serio…
-Estoy intentando animarte, pero sigue…¿qué hizo?
-Se quedó mirándola un rato y ya está. Pero eso no fue nada. Su padre es fisioterapeuta y cuando tuve la lesión por las dos malas entradas de Óscar se ofreció a darme masajes. Y lo hacía bien. Pero a pesar de su supuesta inocencia acababa desnudándome y sobándome.
-¿Te desnudaba ella?
-No. Me ponía en calzoncillos para el masaje pero, es verdad que la provoqué porque con el masaje me empalmé y le dije que me ayudara…
-Ja, que vivo eres, vamos que te la meneó…
-En dos ocasiones…
-Que viva tu rubia. Te digo yo que de inocente nada. Esa te estaba agarrando por las pelotas poco a poco.-dijo Claudia haciendo el gesto con la mano.
-Pero entonces ¿por qué cuando empezamos a salir ya no quería nada?
-Porque te quería a ti. Los tíos os dejáis llevar por el sexo fácilmente. Con dos meneos de polla consiguió que le pidieras salir y se dio por satisfecha. Pero como tú tenías a Viqui cuando viste que con María nada de nada la dejaste y no te lo perdona. Ya te dije que tuviera cuidado con ella, pero como en vez de usar esto- dijo poniendo su dedo en mi frente- usáis esto- continuó señalándome el paquete- os pasa lo que os pasa. Y ahora cuando ha visto que estás bien con Marta habrá utilizado malas artes contra ti. ¿Ellas dos se conocen?
-Claro- se me abrieron los ojos de golpe- ayer mientras yo estaba aquí contigo creo que tomaron café…
-Pues hijo, blanco y en botella…de todos modos Marta tendría que haberte escuchado antes de mandarte a la mierda.
-Gracias Claudia….eres la mejor- dije abrazándola fuerte- tengo que pillar a Marta y obligarla a escucharme.

Claudia me besó la mejilla y me soltó el abrazo diciéndome:

-Os creéis que sois hombres porque nos gustáis pero sois niños que no saben qué hacer…

Descartado Óscar, que resultó ser más sensible de lo esperado y tranquilizado tras la charla siempre cabal de Claudia ya tenía claro lo que podía haber pasado. No sé qué barbaridades habría dicho a María si me la echo a la cara en ese momento, pero fui capaz de controlar mis impulsos de presentarme en su casa.

Hija de puta ¿con qué habría manipulado a Marta? Necesitaba saber qué le había dicho para defenderme y demostrarle que era mentira. Claudia me había abierto los ojos. Lo de María conmigo no era enamoramiento era un capricho posesivo. El perro del hortelano que ni come ni deja comer o como cantaba Manzanita, “Ni contigo ni sin tigui”

Estaba tan empecinada en mí que habría inventado cualquier barbaridad para desacreditarme. Si ella no me tenía no me tendría nadie. Pero ¡si ya me había tenido! Y me dejó escapar. No tenía sentido. Me tocaba, me sobaba, me la meneaba…hasta que me tuvo. Y entonces nada. Como una niña pequeña que se empecina en tener la muñeca de su amiga y cuando le regalan una igual ya no quiere jugar con ella. Pero cuando ve a su amiga con la muñeca se enfada y quiere la muñeca de la amiga. Una niña caprichosa.

El lunes cuando se humilló desnudándose ¿realmente s eme estaba ofreciendo o buscaba algún ardid para hacerme daño? Esta chica está mal de la cabeza y nos va a volver locos a todos.

Mandé un mensaje a Marta:

“No sé que te habrán contado para tratarme así, pero te juro que si me escuchas te demostraré que es mentira”.

Esta vez me respondió:

“Ya me han hecho daño muchas veces y no va a volver a pasar. Luis olvídate de mí. Es lo mejor para los dos”

“Déjame al menos saber la causa de que me rechaces de esta manera”-insistí, pero no hubo más respuesta.

Entonces se me encendió una bombilla. El chaval con el que me había cruzado en casa de Marta era amigo de un compañero del equipo. A través de él podía contactar con Silvia. La camaradería masculina funcionó y en 5 minutos tenía el teléfono de la compañera de piso de Marta. La llamé y sigilosamente me dijo que no podía hablar pero que podíamos vernos aquella noche. Le recordé que a las 11 tenía que estar en la residencia y me citó a las 9 en una zona alejada de su piso. Por fin sabría que había pasado.

Esperé a Silvia en una placita del centro. Cuando llegó me dio dos besos y un abrazo y salimos a pasear mientras hablábamos.

-¿No te ha dicho nada?-pregunté ansioso.
-No ha dado explicaciones- contestó-Llegó ayer enfadada y llorosa y se encerró en su dormitorio.
-Pero es que no lo entiendo, Silvia. Estamos tan bien y de golpe se pone así. Yo no le he hecho nada. Y si alguien la ha engañado no es justo que se salga con la suya. Tienes que ayudarme a hablar con Marta.
-Si quieres intento que me cuente algo, pero es verdad que es muy raro, aunque te aviso. Marta lo pasó muy mal por unas cosas que me contó y no me extrañaría que su reacción tuviera que ver con eso.
-Por favor-supliqué con lágrimas en los ojos-ayúdame con lo que sea.
-Sí que os ha dado fuerte, niño.
-Es verdad que hemos estado poco tiempo juntos, pero ha sido tan intenso, tan bonito…que no entiendo…
-Y tan intenso, jajaja, vaya como fo…jajaja.
-No estaba pensando en eso Silvia…
-Ya, ya, jajaja. Que es que me he acordado del desayuno que nos disteis.-rió Silvia pero ya más seria continuó- Luis, Marta se ha pasado medio curso llorando por las noches. Su humor empezó a cambiar cuando me contó que había un chico en su clase que le gustaba pero que creía que estaba saliendo con otra chica.
-Claro, creía que yo salía con María…¿Y no te dijo por qué lloraba?
-No sé si Marta te habrá contado que tenía un novio desde el instituto…

Asentí con la cabeza.

-…Pues fue una historia un poco turbulenta. Resulta que el chico, que era mayor que Marta cuando terminó el bachillerato se fue a la academia militar.
-Sí, eso me lo ha contado.
-Pero no te dijo lo que le pasó con él.
-Sólo que decidieron dejarlo cuando se separaron.-expliqué.
-Vale. Pues no fue eso. El chaval se fue al ejército y ellos mantenían la relación a distancia. Pero cuando llegó el verano Marta fue a darle una sorpresa y se presentó en la ciudad donde estaba la academia para poder pasar las tardes juntos hasta que a él le dieran las vacaciones. Pero la sorpresa se la llevó ella.
-¿Qué paso?-pregunte en ascuas.
-Mientras ella esperaba en la puerta a que él saliera y darle la sorpresa lo vio salir de la cintura de otra compañera de la academia. El muy granuja se había echado otra novia en la academia mientras mantenía la llama con Marta. Tuvieron un encuentro muy desagradable y ella se volvió deshecha a su casa. Pero dos semanas después él volvió de la academia a su ciudad y le dio mil explicaciones, llantos, lloros, pedidas de perdón y más y consiguió que Marta lo perdonara. Pero al poco ella se vino a la universidad y él ahora está en Afganistán.
-Pero ya no están juntos.-dije yo.
-No. Ella cortó con él porque después del primer engaño y con tanta distancia de por medio no se fiaba. Pero lo ha querido mucho y lo ha echado mucho de menos. Pensé que contigo s ele iba a pasar todo, pero ya ves…
-Voy atando cabos y creo que sé por donde van los hilos.-respondí pensativo.-Silvia, necesito que me consigas una forma de poder hablar con ella, porque si es lo que creo puedo demostrar que es mentira.
-Sólo se me ocurre que te presentes en casa sin que ella lo sepa y yo te abra. Pero no te prometo nada.
-Por favor, ni te imaginas como estoy desde ayer. Y sí, ya sé que he estado poco tiempo con ella, pero nunca he tenido con nadie lo que tenía hasta ayer y juro que voy a luchar por mantenerlo. Y más cuando sé que todo es una gran mentira y una venganza…
-Que misterioso te pones niño. ¿No me explicas lo que crees?-preguntó curiosa.
-Ya te lo explicaré. Tú consígueme el encuentro…

Le di las gracias. La abracé por su ayuda y le dije que esperaba ansioso que me avisara y volví a la residencia. Tenía hasta hambre…

A pesar de mi estado de nerviosismo propenso a la lágrima fácil aquella noche cené solo en la residencia cuando casi cerraban el comedor. Me duché y me metí en la habitación a intentar pensar con lucidez. Óscar estudiaba y no me preguntó nada del asunto. Lo agradecí.

Antes del toque de queda Claudia se pasó a verme. Me salí al pasillo con ella y le conté lo sucedido con Silvia. Me animó dando a entender que si había sido una estratagema de María yo podría darle la vuelta aunque me comentó que si Marta tenía un “trauma” eso dificultaba pues sería más dada a apoyarse en los sentimientos que en el razonamiento.

De hecho Claudia me confesó que ella había tenido malas experiencias de pareja y por eso había decidido dar más relevancia a sus estudios que a tener pareja. De hecho aquella noche fue la primera vez que mi amiga se sinceraba tanto conmigo sobre su pasado y su forma de actuar:

-Mira, Luis. Mis padres no tienen dinero. Soy la primera de mis 4 hermanos que va a estudiar una carrera y soy la pequeña de la casa. Estoy aquí porque tengo dos becas, una de alojamiento y otra por notas. No voy a tirar todo a la borda por pensar con el chocho, o el corazón, ya me entiendes.
-¿Por qué no me habías contado eso antes?-le pregunté.
-En parte me daba vergüenza sentirme inferior a vosotros. Los padres de Víctor y Lourdes tienen bastante pasta.
-¿Y por qué me lo cuentas a mí ahora?-pregunté retóricamente.
-Me he convertido en tu confidente. Sé hasta cosas de ti que una amiga no debería saber y yo también necesito tener alguien con quien sincerarme de vez en cuando.
-Pase lo que pase este curso haberte conocido ya es un gran premio para mí.-le dije emocionado.
-Ven tonto, abrázame.

Nos fundimos en un abrazo fuerte. Como el de dos amigos que llevan mucho tiempo sin verse. A pesar de tener sus tetitas clavadas en mi pecho en ese momento sentía más el latido de mi propio corazón.

-Bueno-dije al separarnos. ¿cuál fue esa mala experiencia?
-Malas…Luis. He tenido la manía de irme siempre con tíos mayores porque los de mi edad me parecían niñatos inmaduros y la he cagado.
-¿Por qué?
-Con 15 años salía con uno de 22. ¿Te lo puedes creer? No sé si era hasta delito, pero a mí me iba la marcha. Lo pillaron traficando droga por el barrio y acabó en la cárcel. Pero yo no tuve bastante con eso y me pasé una temporada enrolándome con un amigo suyo de 25. Ya ves una mica de 16 con un tío que hasta ahora me parece mayor. Y yo además me pavoneaba delante de mis amigas.
-¿Y te liabas con ellos?
-Luis, no seas inocente tú ahora. Un tío de 25 no aguanta a una niñata de 16 si no hay tema…pero ya te digo que me iba la marcha y hasta presumía delante de mis amigas.
-¿Y qué pasó?-pregunté ya intrigado.
-Pues que el otro salió de la cárcel fue a buscarlo y se pelearon a navajazos. Los dos acabaron en el hospital y mi madre me mandó a vivir con mi tía a la capital de la provincia. La verdad es que a pesar de mis líos de faldas sacaba muy buenas notas. El instituto donde me metió mi tía era tela de pijo y mis ojos pintados con rabillo y mis uñas negras desentonaban allí, así que pocas amigas, cero novios pero buenas notas. Y aquí me tienes, niña buena estudiosa y estudiando medicina con beca.
-Ahora te admiro más aunque no me pega lo que me has contado con tu forma de ser…
-La gente cambia, Luis y yo he aprendido.
-¿Y no te gusta nadie?-pregunté.
-Da igual. No voy a jugarme los estudios por un lío con otro tío inconveniente. Bueno, en realidad sí me gusta un chico. Pero Luisito, el chico está ya pillado. Y no voy a hacer nada para buscarlo. No voy a cambiar el plan ahora que faltan pocas semanas para acabar el curso.
-Y ya que estamos sinceros, ¿no te pica el chichi?-pregunté con media sonrisa burlona.

Y acercándose a mi oído me dijo:

-Cuando me pica me rasco…y si apruebo todo lo que pega este verano es pegarme algún homenaje con un ligue de playa ¿tú que dices?
-Que eres libre…aunque me asombra tu racionalidad comparando con los líos que he tenido yo este año…-contesté sincero.
-Porque piensas con la polla Luisito…-me dijo haciéndome cosquillas muy cerca de la recién nombrada.
-Gracias Claudia…
-Para esto están las amigas…

Nos dimos otro abrazo y se alejó por el pasillo. Mientras la observaba irse con su indumentaria habitual, sus andares pausados con mucho movimiento de cadera y su piel blanca contrastando con la oscuridad de su ropa me dio por pensar lo diferente que habría sido aquel curso si Claudia y yo hubiésemos sido pareja…pero total ella no estaba por la labor y le gustaba otro.

Del desamparo más absoluto con el que me había despertado aquella mañana había pasado a sentirme alguien querido, apreciado, respetado. Mis problemas se enfocaban en dos direcciones: recuperar a Marta y pedir cuentas a María. Pero mi cabeza ya funcionaba con mayor lucidez siendo capaz de centrarme en que estaba en una residencia universitaria a punto de empezar los exámenes cuatrimestrales.

Así que la mañana siguiente me fui a la facultad para afrontar el último día de clases de aquel curso. Más que clases los profesores se limitaron a dar indicaciones para los exámenes y avisar quien no había completado la parte práctica y debía ir obligatoriamente a los exámenes finales. Afortunadamente mi colaboración con María en los trabajos todo el curso me evitaba ese trámite. Lástima que en lo personal hubiese salido tan mal.

Pero aunque más centrado no me olvidaba de lo sucedido. En las dos clases de aquel viernes coincidí con las dos aunque no me dirigía ninguna, ventaja de las aulas de la universidad amplias y con varias puertas. María se sentó´ donde siempre al igual que Marta y yo me acomodé al final del todo junto a la puerta para entrar antes y salir antes también.

Sí tuve un pequeño éxito. A la salida de la primera clase me crucé con Teresa que venía del baño. Nos saludamos y conseguí convencerla para que tomara café conmigo. Una vez en una cafetería fuera de la facultad empecé el interrogatorio:

-El martes me dijisteis que ya me valía con María pero la verdad es que no sé a qué os referíais.
-Luis- me dijo- que no somos tontas.
-Pues a lo mejor el tonto soy yo…porque entre María y yo han pasado cosas pero precisamente el martes no teníais motivo para echarme nada en cara pues creo que me había portado muy bien con ella.

Teresa me observó extrañada y soltó:

-¿Cómo puedes tener tanta cara?

En aquel momento mi cara más que dura era de sorpresa y cierto desconcierto.

-Te has aprovechado de la pobre María todo el curso y encima la haces pasar por esto…-me soltó por fin.
-Vamos a aclararnos.-respondí serio- Si me he aprovechado de María será en los apuntes y los trabajos pero nada más…
-Luis, que María nos lo ha contado todo…-me dijo con suficiencia mirando hacia arriba.
-Pues haz el favor de contármelo a mí porque desde luego el que no lo sabe soy yo…

Su suficiencia pasó a extrañeza pero su tono acusador no cambiaba:

-¿Vas a negar que le pediste salir en secreto?
-No. Pero fue ella la que pidió ocultarlo…

El desconcierto de Teresa aumentaba pero su deseo de justificar a su amiga también:

-¿Y vas a negar que saliendo con ella has estado enrollándote con tías de la facultad?
-Totalmente…el tiempo que salí con María no me he liado ni tonteado con nadie de la facultad.

No mentí. Viqui no era de la facultad…

-¿Y Marta qué?
-A Marta la conocí después de cortar con María.-dije con seguridad.
-¡¡Pero si no has cortado con María y te vimos entrar en clase de la mano de Marta!!-dijo subiendo un poco el tono.
-Teresa. Yo corté con María después de Semana Santa, hace ya más de un mes…
-Pues peor me lo pones Luis…-dijo enfadada- Cortas con ella y sigues abusando de ella mientras sales con otra…

Salió la gran mentira. Esa era la trola que María había difundido. Había ido diciendo que seguíamos juntos enrollándonos mientras yo había “seducido” a Marta y me había pavoneado con ella delante de toda la clase. Y claro, las que habían visto mi actitud con ella saliendo los jueves en su compañía donde estábamos los del equipo o escuchándome decir que iba a su casa, comiendo juntos todos los días después de clase…Me había vendido como un amante aprovechado y mentiroso que la había utilizado y engañado y ni siquiera había cortado con ella. Y lo más grave. Había hecho creer que aquel lunes yo la había forzado a enrollarnos en su casa y que ella había decidido dejarme pues no podía admitir que yo estuviera a la vez con ella y con Marta.

Teresa debió asustarse con la rojez de mi rostro provocada por la indignación cuando solté:

-Hija de puta…ni come ni deja comer…
-¿Qué dices Luis?-preguntó Teresa asustada.
-Teresa…yo salí con María. Ella me pidió que fuese algo secreto entre nosotros. Y desde que empezamos a salir evitaba todo contacto físico conmigo con la excusa de que no nos descubrieran…
-Pero si ella dice que tú la obligabas a hacer cosas cada vez más fuertes con la amenaza de dejarla y contar por ahí que era una guarra…
-Pero si no me dejaba ponerle una mano encima…ni un abrazo, ni un beso, nada…como si no estuviésemos saliendo. Por eso la dejé porque casi ni hablábamos. No tenía sentido tener una relación así…Y después de dejarla conocí a Marta. Y no lo oculté. Todo el mundo sabía que estábamos saliendo. ¿Por qué iba a esconder a María y pavonearme con Marta? Después de conocerme todo el curso ¿me crees tan cínico?

Teresa estaba bloqueada. Mis palabras parecían tener más sentido que el cuento de María.

-¿Y el lunes no la forzaste a tener relaciones?-preguntó casi sabiendo la respuesta.
-Nunca hemos tenido relaciones. No sé si es virgen pero si no lo es te juro que yo no he sido. Sólo nos enrollamos una vez antes de salir y fue algo un poco raro. Ahí reconozco que provoqué la situación pero no hizo nada que no quisiera hacer. Lo que pasó el lunes te lo contaré si ella no da marcha atrás del daño que me ha provocado con Marta- amenacé.
-¿Te gusta esa chica?-preguntó Teresa con dulzura.
-Más que ninguna antes…

Admito que exageré con esta respuesta. Ninguna me había gustado como Claudia y lo obsesionado que me tenía a principio de curso pero de ahí no había pasado nunca. Y más tras nuestra última conversación admitiendo que no le gustaban los chicos de su edad.

Me despedí de Teresa agradeciéndole la conversación y volví a clase. No os podéis imaginar cómo me contuve para no agarrar a María en ese mismo instante. Pero mi prioridad era Marta, ya habría tiempo de venganzas…

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