ALMUTAMID

Cuando me desperté aquel miércoles por la mañana lo de María me parecía un mal sueño del pasado. Además aquel día había un acto en el Aula Magna de la facultad para el equipo por haber ganado la liga, así que pintaba un día agradable.

El día amaneció nublado y más fresco. Cuando recogí a Marta en nuestro punto habitual la encontré tiritando de frío con su ombliguito al aire. Le ofrecí mi sudadera cambiando la tiritera de persona, pero así es la caballerosidad. Llegamos a clase y estaba María allí. La sonreí y me devolvió la sonrisa a modo de saludo. Todo parecía ir bien. Me alegraba.

A la hora del desayuno era el acto de homenaje al equipo. El decano hizo unas palabras de elogio al equipo recordando que era la primera vez que un equipo de la facultad ganaba la liga. Desde la tarima se veían las bancas de madera de aquella clase antigua repleta de nuestras compañeras. Marta y María estaban sentadas juntas y me sonreían. Parecía que el nublado dejaba salir el sol.

El capitán del equipo hizo un discurso de agradecimiento a nuestra hinchada femenina justo antes de que el vicerrector de deportes de la universidad nos entregara la copa, diplomas y lo más importante: como campeones del torneo seríamos los representantes en el campeonato interuniversitario regional que se celebraría en julio. Allí habría ojeadores que seguirían a los jugadores que destacasen para convocarlos en la selección nacional que jugaría la Universiada el verano siguiente. Bueno de ilusiones también se vive.

Cuando volví a clase Marta me dijo que esa tarde había quedado para tomar café con compañeras de clase y que ya me avisaba para estudiar juntos o dar un paseo después. Al salir de la clase fui a buscar a María para comer juntos pero ya se había ido y no la vi en los comedores así que comí con otras compañeras y me fui a la residencia.

En la residencia me pavoneé con Óscar enseñándole el diploma y hablándole del campeonato de ese verano. Pero en vez de molestarse como yo pensaba me felicitó y me contó su experiencia en los años en que su facultad había ganado. Parecía comportarse por fin como el compañero veterano que da buenos consejos en vez de joder. Tardó casi un curso entero pero parecía haberlo conseguido.

Me sentí en ese momento mejor con él y le pregunté por Vanessa. No sé por qué lo hice pero tuve ese arranque de camaradería. Por supuesto Óscar me contó que se enrollaban de vez en cuando. Yo le expliqué que la chica estaba pillada por él. Si sinceridad fue apabullante: Lo sabía. Pero él no engañaba a ninguna. No iba a tener una relación estable con ninguna. Ese año acababa la carrera y probablemente no volviera a la ciudad. Pasaba de relaciones a distancia porque lo suyo era más “corporal”. Yo aun así le pregunté:

-¿Y de verdad les dices que no quieres compromiso y se lían contigo?
-Y repiten, churrita. La que prueba esto-dijo agarrándose el paquete- repite. Te hablan todas de cariñitos, parejitas y tal, pero lo que quieren es que les des caña. Porque son tan guarras como nosotros pero no lo reconocen.

Y bajando la voz me dijo:

-No veas como grita Vanessa cuando se la clavo. La tía lo único que quiere es tenerme en exclusiva para ella, pero ¿qué quieres que haga si esto -se agarró otra vez el paquete- las vuelve loca a todas.
-¿Y Marina?-pregunté.-Porque sabes que os oí la otra noche.
-Ahn, Marina es otra historia. Marina pasa de relaciones. Ella solo quiere caña. Es como yo pero en tía. Marina me gusta de verdad pero nos pondríamos los cuernos demasiado, jajaja. Está buena, ¿ehn?
-Pues me la he tirado…-dije orgulloso.
-Jajaja. Ni de coña, canijo…-me dijo con cara de incredulidad.
-Me la tiré hace tiempo y el día que ganamos la liga…
-Espera, espera…¿Marina y tú? Esa diosa del Olimpo ¿Contigo?-preguntó con cara de desprecio.

El problema de los cachas creídos es que se piensan que las mujeres solo viven por sus músculos. Y alguna habrá, pero otras buscan algo más, y ese parecía ser el caso de Marina. Por lo que para Óscar era impensable que una chica como ella viera algo en un “canijo” como yo. Y yo quería aprovechar su desconcierto y por un momento hacerle sentir como él nos hacía sentir a los demás.

-Sí, qué culazo tiene. Y como la mama…

La cara de desconcierto de Óscar era espectacular. Sé que le estaba haciendo daño, pero como lo estaba disfrutando a pesar de su cambio de actitud conmigo. Así que para suavizarlo le dije:

-…pero tranquilo, Óscar. ¿Sabes por qué me la mamó hasta el final? Por agradecerme que te salvara el culo con el conserje. Así que es una buena amiga tuya y mía…

Había encontrado su punto débil. El pobre estaba tan colado por Marina como Vanessa por él, pero había dado con la horma de su zapato. Marina pasaba de novios y se pasaba por la piedra al que le apetecía.

Tras mi pequeña victoria moral sobre Óscar y tras comprobar que todos somos vulnerables pensé en mi talón de Aquiles. Le mandé un mensaje a Marta pero me contestó que no había terminado. Ya me avisaba a ella. Probé en la habitación de Claudia, solía estar sola por las tardes porque Vanessa tenía algunas prácticas por la tarde. Me invitó a estudiar con ella aunque no pude evitar contarle lo sucedido con Óscar pero eludiendo detalles. Pero como se suele decir “la policía no es tonta”.

-A ver Luis…que le dices a Óscar que él está pillado por la Marina esa como Vanessa por él y se e viene abajo. Conozco a ese capullo lo suficiente para decirte que algo más habrá para que se quede así.
-Bueno, Marina tiene sus aventuras…-expliqué.
-Pero eso Óscar lo sabe. Tiene que haber sido algo que le haya jodido más. No sé déjame pensar…

Claudia pensaba mirando hacia arriba con su dedo índice en la barbilla. Parecía una extraña estatua helenística en aquella postura, aunque no daba el canon griego, tan delgada. Pero sentada en la silla con las dos piernas abiertas y cruzadas arriba dándome una buena vista de su chochete bajo el short negro de deporte y un top de tipo deportivo que le dejaba toda la barriga al aire estaba a mitad de camino d lo excitante y lo cómico.

-Ya está…-dijo al fin- por eso Óscar está jodido. Pero Luisito, ¿otra?
-¿Otra qué?-pregunté.
-Tu rubita de siempre, Marta, tu amiguita de las fotos y ahora Marina. Chico estás que te sales…
-Yo no he dicho eso…-me defendí.
-Pero no lo niegas…

Me senté en su cama nervioso por lo que podría implicar aquello y le dije:

-Vamos a ver. Con María no ha habido nada. Desde que estoy con Marta no he tenido nada con nadie más. Y con Marina fue entre que Viqui me dejó y estar con Marta…
-¡Lo sabía¡, jajaja.

Claudia se levantó de la silla se sentó en mis rodillas y me besó tiernamente la mejilla diciéndome:

-Si es que eres muy guapo, Luis. Normal que tengas tanto éxito. Y con una de 22, chavalote, jajaja. ¿Te has calzado a una de 22?
-Yo no he dicho lo que pasó entre nosotros…-balbuceé.
-Luisito, Luisito. Esas tigresas no son de dos besitos…seguro que has picado a Óscar dando pelos y señales…jajaja.
-Bueno dejamos el tema y vamos a estudiar ¿no?
-Para una historia interesante que me vienes a contar y ahora quieres estudiar…cuéntame lo que le has dicho, jajaja. Que no me voy a asustar…
-Que me da vergüenza contarle estas cosas a una chica…-me intenté escabullir.
-Pero si soy tu amiga, tu confidente, a la única que le contaste lo de tu chica en tu ciudad…¿Qué secretos tenemos? Si te he visto hasta desnudito…-me dijo Claudia mientras me pellizcaba la mejilla sentada en mi rodilla.

Por un lado me cabreaba el tono de su conversación como si yo fuese un niño pequeño cuando los dos éramos de la misma edad. Por otra parte me estaba dando un morbo terrible hablar de aquello con Claudia sentada en mis rodillas. Así que busqué una salida a aquello:

-La verdad es que lo sabes todo de mí y yo muy poco de ti. Nunca hablas de tu vida antes de aquí, ni de tus exnovios…además no te he visto desnuda como tú a mí.

Claudia se quedó cortada por mi salida algo brusca. Se levantó de mis rodillas y me dijo:

-Llevas razón. Pero ahora no te lo voy a contar. Pero que sepas que te contaré mi vida.-respondió seria pero volviendo al tono jocoso de antes continuó- ¿Qué quieres verme las tetitas?

Claudia se pasaba las manos por el elástico inferior del top como si se lo fuese a levantar mientras yo le respondí:

-No estaría mal…

Pero ella inmediatamente negó con la cabeza y me dijo:

-Nene, si no tuvieras novia…pero por muy amigos que seamos están feos estos jueguecitos. Te dejo tranquilo con lo de la Marina esa y vamos a estudiar.

Con Claudia siempre en el límite pero siempre sin atravesarlo. Envidiaba su capacidad de jugar y controlar.

Sin embargo el sol iba cayendo y no tenía noticias de Marta. Viendo que se hacía tarde me salí al pasillo y la llamé por teléfono. No me lo cogió, pero al minuto recibí un mensaje suyo:

“Vete a la mierda. Nunca podría haberme imaginado que fueras así”

No entendía que pasaba y le escribí:

-¿Pero qué ha pasado?
-Déjame tranquila. Mañana no me recojas y no quiero volver a saber de ti.

Se me aceleró el pulso. Noté presión en el estómago y el pecho y tenía ganas de llorar. ¿Pero qué habría pasado? Ni bajé a cenar ni fui capaz de dormir en toda la noche.

Como no pegaba ojo por la angustia de no entender qué pasaba me levanté muy temprano. Intenté despejarme con una larga ducha pero por más que me exprimía los sesos no entendía que habría podido pasar para que Marta reaccionara de esa manera. Apenas nos conocíamos de unas pocas semanas y se me hacía imprescindible en mi vida. ¿Qué habría pasado? ¿Qué cosa horrenda le habrían contado para despacharme de esa manera? ¿Por qué no me lo decía a la cara? Demasiadas preguntas.

Llegué a la facultad casi media hora antes de empezar las clases y me aposté en la reja de entrada para esperarla. Primero llegó María que me saludó con un escueto hola pasando a mi lado. Ni me fijé en ella la verdad. Casi a la hora apareció Marta. Salí a su encuentro pero cuando me vio intentó esquivarme.

-Marta necesito saber qué ha pasado, para reconocerlo o negarlo. Pero por lo menos saberlo…
-No tenemos nada que hablar…déjame que llego tarde.
-¿Y si te han engañado? ¿Tan poco valgo para ti que no me das ni el derecho a defenderme?
-Déjame o grito que me estás acosando…
-Dime al menos el delito…¿es que es justo condenar sin defensa?

Pero todo fue en vano. Marta entró en el edificio y yo me quedé en la puerta sin entender nada. Por más que repasaba en mi mente qué podría ser no me cuadraba una reacción tan airada y sin derecho de réplica, No fui capaz de entrar en clase. Me fui a la cafetería a intentar encontrar una causa.
Repasé en orden cronológico inverso. Lo de Marina fue antes de empezar a salir. Ya estábamos tonteando pero no era para ponerse así. Otra opción se ha enterado de lo de María, pero fue mucho antes de empezar nosotros. La tercera opción es que se haya enterado de que yo estaba con Viqui a la vez que con María. No le afecta tampoco pero entiendo que le parezca mal.

De todos modos en los tres casos quién se lo ha podido contar. Lo de Marina ha podido ser una venganza de Óscar, pero él no conoce a Marta. Vanessa se lo podría haber dicho, pero ella tampoco la conoce, sabe que existe pero no sabe quien es. Sólo Claudia la conoce en la residencia.
Lo de María se lo podría haber contado la propia María, pero ella era la primera que quería ocultarlo. De todos modos estando con Marta la rechacé, pero si está cabreada conmigo a podido confundirle.

Lo de Viqui sólo lo sabe Claudia. Aunque Marta si sabe lo de María podría haber atado cabos y pensar que ese rollete que le conté que había tenido coincidía con el tiempo en que salía con María. Pero yo no lo había dado fechas, simplemente le conté que había tenido ese rollete en la época de Navidad. Sólo Claudia sabía que había estado con ella hasta feria. ¿Pero qué interés va a tener Claudia en joderme así?

Mierda. Mi vida en la residencia se estaba desmoronando. Mis dos mejores amigas podrían haberme traicionado, Claudia y María. Pero mi compañero me la podría haber jugado. Tenía que ser Óscar, no veía a las chicas capaces de una traición así. Le iba a partir la cara aunque él me machacara a mí…

En un día se pasa de la gloria a la miseria. De la alabanza pública por el éxito deportivo a sentirte abandonado. Pensé en buscar a Óscar en su facultad pero no tenía ni idea de donde encontrarlo allí así que decidí encararlo en la residencia, en la privacidad de nuestro dormitorio.
Aquella mañana sólo tenía dos clases y las perdí las dos. No era grave. Me fui a la residencia y esperé en el dormitorio a que Óscar volviera. No comí nada. Tenía el estómago cerrado entre el disgusto de Marta y el odio de pensar quien la habría provocado. A pesar de todo y debido a no haber dormido en toda la noche dormité un rato tirado en mi cama.

Como a las 15:30 apareció Óscar por el dormitorio. Había pensado como enfrentarlo pero llegado el momento me quedé mudo hasta que cuando llevaba unos minutos en el dormitorio me levanté con cara de pocos amigos y me fui hacia su mesa donde estaba sentado y le dije:

-¿Estarás contento?
-¿Contento? ¿Por qué?
-Ya me has jodido. Es lo que querías, ¿no?-pregunté de forma amenazadora.

Óscar se levantó rompiendo cualquier ventaja física que yo pudiera tener y me dijo ya cabreado:

-Mira enano no sé de qué coño me estás hablando pero si quieres una hostia te la estás buscando…
-Te has vengado de mí por lo que te dije de Marina.

Puso cara de no entender nada pero yo continué:

-Como te hice daño contándote lo bien que me la mamó tu chica has engatusado a la mía para que me deje.
-Mira, canijo, te estás haciendo la picha un lío y no se por donde vas.
-No me engañes-dije ya muy alterado- cuando pierdes pegas como en el fútbol, que me derribaste dos veces por impotencia…
-No digas idioteces. No sé qué carajo te ha pasado pero sea lo que sea yo no tengo nad que ver.
-Además cobarde…

Oscar me agarró de los hombros y yo intenté zafarme lanzándole un puño pero me contuvo el brazo. Era más corpulento y fuerte que yo.

-Tranquilízate, Luis, que no quiero hacerte daño- me gritó sujetándome.-Cuéntame qué pasa y te juro que te diré lo que sepa.

Me soltó y yo me apoyé en la pared derrumbado.

-Venga cuéntame…-insistió.
-Alguien le ha debido contar algo horrible de mí a Marta y me ha dejado. Ni me quiere contar que es…
-¿Quién es Marta?
-Mi novia…
-Vamos a ver Luisito. Me estás diciendo que una chavala que ni conozco te deja y yo tengo algo que ver…me pierdo…-respondió con cara de sorpresa.
-Yo te conté lo de Marina y pensé que te vengarías de mí…
-No te voy a engañar si te digo que me jodió lo que me contaste- se sinceró conmigo-pero conozco a Marina y por desgracia sé que tu polla y la mía no son las únicas que se ha comido últimamente. Ella se tira al que le apetece. Y sí yo me he sincerado con ella y me ha despreciado diciéndome que solo le sirvo para un polvo de vez en cuando, que estoy muy bueno, que si follo muy bien, que si mi polla es de las mejores…¿te suena? No le interesa más de mí…

Yo escuchaba en silencio con la cabeza baja apoyado en la pared.

– …¿Ayer? Me sorprendió que se liara contigo. No eres su tipo, le van más como yo. Pero no me jodió eso. Me jodió que un mindundi como tú que se cree de golpe que es el Tenorio viniera a refregarme la aventurita de la tía que me gusta sólo para joderme. Eso me dolió. Y también que me dijeras que hago lo mismo con Vanessa. Pues lo sé. Sé que soy un cabrón con las tías pero me jode que me lo recuerden. Al final ellas son como nosotros. Buscan carne. Si Vanessa fuese tan digna como para querer algo serio conmigo no vendría melosa a buscarme cada vez que le pica el chichi.
-Pero lo mío con Marta era diferente…-me lamenté.
-Pues te juro Luis que no te he jodido ni tenía intención de hacerlo. Sólo alguna vez se me pasó joderte tirándome a tu amiga Claudia…
-Ni lo intentes. No te soporta…
-Si tú supieras la de tías que no me soportan y han pasado por aquí…-respondió agarrándose el paquete en su gesto tan habitual- Pero bueno, que siento lo tuyo, pero yo no tengo nada que ver…
-Perdóname Óscar. La verdad es que estoy un poco desesperado. Marta ni si quiera me quiere contar que ha pasado.
-Un consejo. Luis. Si al primer cuento se ha puesto así. No merece la pena. La base de una relación es la confianza. Por eso ninguna va a más conmigo, no se fían, jajaja. Pero no sé qué barbaridad habrás hecho para que ni te coja el teléfono.

Al final no tuve más que agradecer las palabras de Óscar. Mis sospechas se reducían a dos personas, y cualquiera de las dos me dolería mucho que hubiera sido. El siguiente paso sería hablar con Claudia, tenía que sonsacárselo si era ella.

 

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