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Sobre la 13:00 llegamos a la casa rural que habían alquilado para toda la familia los padres de Claudia, ya estaban ellos junto con nuestras dos hijas a las que estaban poniendo crema para bañarse a la piscina.

– Mami, mami, nos vamos a bañar.

– Papá ¿te bañas con nosotras?, dijo Blanca.

– Claro que si, llevo hasta el bañador puesto, la dije.

– Es muy bonita la casa, tiene de todo, pasad a verla, dijo Pilar.

– Ahora la vemos, David antes de bañarte vamos a subir las maletas a la habitación, venga saca todo del coche, contestó Claudia.

También estaban Pablo, junto con Marina y sus 4 hijos, era sin duda lo mejor del fin de semana, poder ver a mi cuñada en bikini. Tenía un cuerpazo, era alta, esbelta, juvenil a pesar de los 43 años y los 4 hijos, pero esas tetas nuevas le quedaban de maravilla y el culito aunque no estaba tan duro como el de mi mujer también me ponía mucho.

Nos dimos dos besos y tras estrechar la mano de Pablo salí a buscar las maletas. La casa era enorme, con varias habitaciones en la planta de arriba, no le faltaba detalle, aparte de la piscina y un pequeño parque infantil para que jugaran los niños. Dejamos las cosas en nuestra habitación que a parte de la cama de matrimonio tenía dos camas supletorias para las niñas.

– Me voy a poner el bikini y ahora bajo, dijo Claudia.

– Yo voy bajando para estar pendiente de las niñas.

Cuando regresé a la piscina Marina ya estaba en el agua con los 6 niños, iba ella muy fashion con un bikini negro de estos de nuditos por los lados, cuidando a los peques, pero intentándose mojar lo menos posible con las gafas de sol puestas.

Desde la ventana de la habitación se veía la piscina, Claudia se quedó asomada unos instantes, su padre y Pablo se tomaban una cerveza sentados en el porche, seguramente estarían hablando de negocios y su marido acababa de entrar en la piscina donde estaba Marina con todos los niños. Cerró la puerta de la habitación y sacó el bikini de la maleta, era de color blanco, no tenía nada especial, sin tiras ni nada en la parte de abajo, como si fuera una braguita pequeña.

Todavía se acordaba de lo que había pasado la noche anterior, se había mostrado desnuda ante Toni y había tenido uno de los mejores orgasmos de su vida, le parecía increíble haber llegado a esos extremos y masturbarse sin ningún pudor ante un desconocido por el chat. Luego estaba lo de David, le había humillado conscientemente haciendo que se le bajara la polla para luego volvérsela a poner dura, al final terminaron echando un polvo que disfrutó porque estaba muy excitada, pero no podía negar lo evidente y es que después de haber tenido dentro el enorme juguete previamente a la penetración de David, la polla de éste se le había quedado pequeña.

Cerró la puerta de la habitación y tras echar un último vistazo a lo que pasaba debajo se apoyó desnuda en la ventana, se metió la mano entre las piernas sacando el culo hacia fuera y pensando en el pollón de Toni calmó su calentura con la habitual masturbación diaria. Apenas tardó 30 segundos en correrse. Luego se puso el bikini y bajó a la piscina.

Casi a las 14:30 llegó mi cuñado Gonzalo junto con su mujer Carlota, la verdad es que no traían muy buena cara, ella como siempre tristona y Gonzalo con gafas de sol que parecían cubrir una buena resaca del día anterior. Hacia mucho calor y mi cuñado iba en pantalón corto junto con un polo azul, Carlota llevaba una falda ancha intentando disimular su enorme cadera junto con una camiseta roja de tirantes. Yo seguía en el agua con Marina y los niños, ya llevábamos casi una hora de baño. Me encantaba estar con ella, entre nosotros siempre nos hemos llevado muy bien y la mayoría de las veces nos ocupábamos de los niños mientras estaban jugando y el resto de la familia hablando.

Gonzalo no tardó en coger una cerveza y se puso a hablar con mi mujer que estaba en bikini sentada en el porche. Bueno mas que hablar le miraba las tetas desde arriba, o eso me parecía a mi. No me gustó como lo hacía aunque en cierta manera lo veía lógico pues yo estuve haciendo lo mismo con Marina en la piscina.

– Venga, no has subido las maletas y ya te estás tomando una cerveza, protestó Carlota.

– Buenoooo, que ahora las subo, déjame que me tome una cervecita con tu hermana, que hace mucho calor, ¿has visto como me trata?, pues así todo el día, le dijo a mi mujer intentando establecer una complicidad con ella.

– Vamos saliendo del agua que ya viene la paella, dijo mi suegro.

Efectivamente había encargado una paella para comer. Durante la comida estuve haciendo unas fotos y luego se quedaron de tertulia un poco, yo les dije que me iba a echar la siesta. Los niños se fueron a jugar un rato a la zona infantil.

Me asomé a la ventana vigilando un poco a los peques, parece que Marina había tenido la misma idea que yo, pero en vez de subirse a la habitación se echó la siesta en bikini en una de las tumbonas. Estuve un rato mirándola y no tardé en meterme la mano bajo las bermudas. Me parecía muy degenerado masturbarme mientras la veía, pero a la vez era morboso, me la estuve meneando unos minutos, aunque no llegué a correrme. Luego decidí echarme la siesta.

Cuando bajé estaba Gonzalo en la piscina, junto con Carlota y Claudia, los 6 niños jugaban con ellos, sobre todo con Gonzalo que hacía de monstruo y les iba persiguiendo por el agua, cuando alcanzaba a alguno se le subía al hombro y se iba a por mas niños.

– Ahhhhhhhhhh, soy el hombre del saco, dijo agarrando a tres niños a la vez.

– Ten cuidado que ya no estás para muchos trotes, dijo Carlota.

– Puedo con estos y con muchos mas, dijo Gonzalo, si queréis os cojo a vosotras dos.

Soltó a los niños y poniéndose en medio de su mujer y Claudia las agarró por las piernas levantándolas a las dos a la vez. Con el gesto seguro que tocó el culo a mi mujer porque puso la mano muy cerca de sus glúteos. Las lanzó a las dos hacia atrás metiéndolas en el agua.

Desde fuera le rieron la gracia, sobre todo al ver lo enfadada que salía su mujer.

– Eres un estúpido, dijo Carlota saliendo del agua echándose el pelo hacia atrás.

Pasó a mi lado, llevaba un bañador de cuerpo entero de color rojo, intentando disimular sus caderas, pero lo que no podía era ocultar sus enormes tetas, que botaban salvajes a cada paso que daba. Con el pelo mojado, lo guapa que era y esas tetas tan descomunales me la hubiera cascado allí mismo. Además el carácter que tenía todavía hacía que me pusiera mas. Tenía que ser una gozada poderte follar a semejante hembra con esa mala hostia que se gastaba Carlota.

Cogí la cámara y estuve haciendo unas cuantas fotos a la piscina, donde estaban los niños. Ahora Gonzalo charlaba tranquilamente con mi mujer en uno de los lados. Los niños se le acercaban para que siguiera jugando con ellos.

– Vale ya chicos, dejarle descansar un poco al tito Gonzalo.

– Vamos saliendo para fuera que hay que merendar, dijo mi mujer.

Yo me acerqué donde mi suegra y también la hice una foto, luego a Pablo y su padre, que estaban sentados en una mesa tomando una cerveza.

– ¿No os vais a bañar o que?, les dije yo.

La verdad es que hacer fotos a todos no era mas que una excusa para ir hasta la zona de las hamacas donde Marina recostada con una pierna semi flexionada estaba leyendo un libro. Sin que me viera hice una foto, aquel muslo tenía que inmortalizarlo.

– Haber cuñada, una fotito.

Marina bajó el libro y sin cambiar la pose empecé a tirar fotos.

– Quítate las gafas de sol para que se te vea mejor.

Aquellas fotos eran de paja obligatoria, el pelo le caía por uno de los hombros, la pierna medio flexionada le hacía unos muslazos apetitosos y lucía orgullosa sus nuevas tetas. Era todo clase y sensualidad.

Tuve que parar sino se me hubiera puesto dura, para disimular, seguí haciendo fotos a la zona infantil y luego al resto de la casa, aunque estuviera vacía. Ya era el fotógrafo oficial del fin de semana.

Mientras mi suegra Pilar les daba la merienda a los niños Pablo se metió en el agua y cogió una pelota que había en el agua, a ambos lados de la piscina estaban colocadas unas pequeñas porterías.

– Venga ¿echamos un partido?, hacemos dos equipos, dijo mi cuñado.

El primero que se tiró al agua fue Gonzalo, detrás fue su mujer Carlota y sin pensarlo Claudia fue detrás. Esto se ponía interesante.

– Vamos cuñadito, ¿no te atreves?, me retó Gonzalo.

Me tiré de cabeza poniéndome al otro lado, yo quería jugar en contra suya.

– Marina, nos falta uno, dijo Pablo a su mujer.

Se levantó de la hamaca, dejando el libro y las gafas de sol y se tiró también de cabeza con mucha suavidad sin apenas salpicar.

– Yo voy con David, dijo chocándome la mano, me encantó que hiciera eso.

– Yo con Claudia, dijo Gonzalo pasando la mano a mi mujer por detrás de su hombro.

Carlota vino hacia nuestro lado. Yo creo que la daba lo mismo en que equipo jugar con tal de ir en contra de su marido, pero casi mejor que hubiera ido con ellos porque era nula para el deporte, como si jugáramos con uno menos, entre Gonzalo que se ponía de espaldas a nuestra portería y no había manera de impedir que nos metiera goles, Claudia que era una gran nadadora y Pablo que se defendía bien en la portería teníamos poco que hacer.

Marina se puso de delantera y entre los dos les metimos varios goles, mientras Carlota deambulaba por la piscina con sus grandes tetas. Sería el hombre mas feliz montándome un trío con mis dos cuñadas, pero me tendría que conformar con jugar un estúpido partido de waterpolo en la piscina.

Lo peor fue ver como Gonzalo y mi mujer no dejaban de marcarnos goles y para celebrarlos o bien chocaban, o se daban un abrazo o incluso mi mujer se subió un par de veces en la espalda de Gonzalo y éste la llevaba a cargas hasta su campo.

La humillación estaba siendo total.

– Última jugada, el que marque gana, dije yo.

Gonzalo y yo empezamos a forcejear al lado de nuestra portería para ganar la posición, mi cuñado era mucho mas grande que yo y aunque intentaba ponerme delante no lo conseguía, nos picamos un poco e incluso llegamos hasta a darnos alguna patada. Cuando Claudia le lanzó la bola, salté con todas mis ganas para intentar adelantarme, Gonzalo giró un poco el cuerpo y me metió el codo en la boca agarrando después la pelota, luego a cámara lenta metió gol en nuestra portería mientras yo me echaba la mano a la cara.

Me hizo un corte en el labio y empecé a sangrar como un cerdo.

– Ten cuidado cuñadito, que te vas a hacer daño, joder te me has tirado encima.

Salí del agua cubriéndome la boca mientras Gonzalo no dejaba de excusarse.

– Ha sido sin querer, ni le he visto.

Así terminó el partido, Claudia se me acercó para ver que tal estaba, pero yo la aparté de mala hostia.

– Déjame en paz…

– Oyes que yo no he hecho nada, veo que sigues teniendo muy mal perder, dijo mi mujer.

No terminó muy bien el día, aunque luego por la noche en la cama me disculpé con Claudia. Cuando estábamos en la habitación, las niñas dormían a nuestro lado, encendí el portátil para pasar las fotos de la camara.

– ¿Tienes que hacer eso ahora?, dijo Claudia.

– Si, prefiero pasarlas día a día, ya sabes para irlas guardando y así voy borrando algunas que no hayan salido bien.

– Bueno, yo me voy a dormir.

Empecé a ver las fotos en la pantalla del ordenador, rápidamente busqué las que me interesaban. Las de mi cuñada Marina a cuerpo completo en la hamaca. Cuando comprobé que Claudia ya estaba dormida miré con detenimiento las fotos haciendo incluso algunos aumentos de su cara, o de sus piernas y sobre todo de sus tetas. Había tirado unas 12 fotos muy parecidas todas entre ellas, cambiaba un poco la expresión de la cara y en las tres últimas ella se había quitado las gafas de sol.

Me dieron unas ganas terribles de pajearme, pero preferí guardarlas para otra ocasión mejor. Sin ninguna duda la paja con esas fotos iba a ser de nivel. Cogí 9 fotos y las guarde en otra carpeta, para que no hubiera tantas de Marina, sino cuando las viera mi mujer me iba a preguntar que para que la había hecho tantas fotos.

Luego fui repasando las otras fotos, de los niños, de la casa, de la paellada y las de la piscina. Me fijé detenidamente en una en la que Claudia estaba en el agua hablando con Gonzalo, la mirada de él estaba en las tetas de mi mujer y al ser mucho mas alto que ella me imaginé las vistas que debía de tener. Claudia estaba tremenda con ese bikini blanco y el necio de mi cuñado no perdía detalle de su cuerpo.

También aumenté esa foto, cada vez mas grande, hasta que estaban los dos en la pantalla y Gonzalo clavaba los ojos en los pechos de Claudia. No sé porqué pero se me puso mas dura incluso que con las fotos de Marina. Dudé seriamente de si levantarme al baño para aliviarme, si no lo hice fue para no despertar a las niñas, pero con el recuerdo de esa foto en la cabeza y la polla tiesa me costó mucho dormirme.

Bien temprano ya estaban las niñas despiertas, Claudia se bajó con ellas a desayunar y yo me quedé otro rato en la cama. Cuando me levanté estaban todos abajo excepto Gonzalo que seguía en la cama. Por la cocina estaba trasteando Marina, llevaba el bikini puesto y en la parte de abajo un short vaquero, se me acercó y me puso el dedo en la barbilla.

– ¿Que tal tienes el labio?, me dijo.

No sé ni lo que contesté. Solo con ese leve roce cerca de mi boca me había alegrado el día.

Cuando salí fuera Carlota estaba preparando a las niñas para bañarse. Otra que me alegró el día. Se había quitado el horrible bañador del día anterior y llevaba un bikini blanco como el de Claudia, aunque se cubría la parte de abajo con un pareo. Le colgaban las tetazas de una manera alucinante. Decidí que era buen momento para empezar a hacer fotos.

– Haber esos niños tan guapos vamos a hacer unas fotos y otra a Carlota, venga una sonrisa.

Estaba de pies a dos metros de mi. Aunque no me sonrió tampoco pude hacer nada para que no fotografiara sus enormes melones embutidos en el sujetador. Ya tenía otra foto de paja.

Se metieron los niños en el agua con ella, estuve haciendo mas fotos, luego se unió Marina, que se quitó el short vaquero antes de meterse en la piscina. Me gustó mucho como se desvistió antes de darse el baño. No quise fotografiarla porque ya iba a dar mucho el cantazo, pero con la excusa de que estuviera en el agua con los niños si hice muchas fotos de ella y Carlota, hasta las dije que se pusieran juntas una vez.

– Una foto de mis dos cuñadas, muy bien…

Otra foto para paja.

O me tranquilizaba un poco o me iba a tocar subir a la habitación a cascármela. Decidí meterme a bañar con ellas y con los 6 niños, jugando con ellos se me pasó bastante el calentón.

Mientras nos bañábamos mi suegra estaba tomando el sol junto con mi mujer y en otra mesa estaban hablando Manuel, Gonzalo y Pablo. Estaba claro que hablaban de trabajo, mi cuñado se daba muchos aires como si él fuera uno de los jefes, a mi la verdad es que me importó tres narices de lo que estuvieran hablando, yo solo estaba pendiente de los movimientos de pechos de Marina y Carlota.

Vino Claudia hasta la orilla de la piscina.

– Oyes David, venga un poquito mas y salís que estos niños ya llevan mucho rato en el agua, me subo un momento a la habitación, ahora bajo.

– Vale, ahora en 5 minutos salimos.

Entró Claudia en la habitación y después de echar una ojeada rápida por la ventana se encerró en el baño quitándose la ropa frente al espejo, bajó la tapa del water y se sentó apoyando los pies en ella para quedar abierta de piernas.

Empezó a masturbarse con una mano mientras con la otra se acariciaba las tetas, se le acumulaban tantas fantasías en la cabeza que no podía quedarse con una para correrse, se acordaba sobre todo de Toni en el ordenador, como se había masturbado delante de él hacía dos noches. Había sido tan guarra, luego se imaginaba a Mariola chupándosela a Lucas, casi nunca fantaseaba que estaban follando, solo a Mariola con la polla de su alumno en la boca, también le venían imagines de Don Pedro en su despacho, ella se sentaba sobre su mano y cuando él metía dos dedos dentro ella subía y bajaba sobre ellos, tenía muchas cosas en mente para hacer con su director cuando volviera en Septiembre y por último estaba Víctor, el atractivo médico que había conocido en Madrid, cada vez que pensaba en la proposición de cenar con él en Madrid le daba un pequeño pinchazo en el estómago.

De repente le vino una pequeña convulsión y se corrió ahogando los gritos con la mano que antes tenía sobre sus pechos. Luego se puso el bikini y volvió a bajar a la piscina con toda la naturalidad del mundo.

El resto del día me pasé haciendo todas las fotos que pude, centrándome especialmente en mis cuñadas Marina y Carlota. Una de las veces se juntaron con mi mujer, me acerqué mientras las tres se bebían una cerveza con limón, estaban de pies y llevaban puesto en la parte de arriba el bikini, tenían unas tetas fantásticas las tres, Marina con sus pechos recién operados, Carlota y sus enormes melones y mi mujer con algo intermedio entre las dos, pero también con unas tetas grandes y redonditas.

Durante la tarde fotografié varias veces mas a Marina que ya debía de estar mosqueada de que andara detrás de ella constantemente, incluso pude sacar fotos de su culo y unas cuantas mas tumbada de nuevo en las hamacas de la piscina.

En el atardecer coincidieron mi mujer Claudia junto a Gonzalo, ambos estaban sentados charlando tranquilamente, me acerqué con la cámara en la mano.

– Que pesado estás con las fotos, dijo mi mujer.

Gonzalo se acercó a Claudia y pasándola el brazo por detrás me echó una sonrisa bastante cínica mientras me decía.

– ¿Que tal llevas ese labio, cuñadito?

– Pues un poco, mejor, todavía me duele un poco.

Mi mujer se levantó diciéndome que teníamos que irnos preparando para salir a cenar fuera, mis suegros nos iban a invitar a un restaurante por el pueblo. Como Gonzalo también se ponía de pies aproveché para hacerles otra foto juntos, se había quedado detrás de mi mujer y le puso las manos sobre los hombros como si fueran pareja. Me dió especial morbo esa foto, por la diferencia de altura entre ambos y por las confianzas que se iba cogiendo Gonzalo con Claudia.

Subimos a la habitación y mi mujer volvió a decirme que me estaba poniendo un poco pesado con las fotos.

– Luego bien que os gusta a todos que os las pase, si no las hago yo no las hace nadie, no tenía que habértelas hecho con Gonzalo, se toma muchas confianzas…

– Y tu bien que le animas venga a hacer mas fotos…

– Tranquila que no te vuelvo a hacer ninguna con él.

Cuando volvimos de cenar y estaba en la cama encendí el portátil como la noche anterior para pasar las fotos, esperé a que Claudia y las niñas estuvieran dormidas y empecé a repasarlas. Había juntado un buen número de fotos interesantes. Como la noche anterior separé unas cuantas que eran muy cantosas de Marina o de Carlota y las puse en una carpeta aparte muy bien escondida.

Abrí la foto de mi mujer con Gonzalo y me quedé repasándola bien, mi cuñado detrás de Claudia tenía las manos sobre los hombros de ella, los dos sonreían y las tetas de Claudia lucían mas poderosas que nunca en ese bikini blanco. Por unos segundos me imaginé que Gonzalo bajaba las manos y le agarraba las tetas a mi mujer y yo como un pasmarote les hacía otra foto.

“Muy bien cuñadito, así me gusta que hagas una foto mientras le sobo las tetas a Claudia, sigo diciendo que es mucha mujer para ti, jajajaja”.

Luego estuve repasando las que tenía de mis dos cuñadas apartadas, no tardé nada en empalmarme, me hubiera gustado conectarme con Toni para compartir las imágenes y saber su opinión al respecto. Amplié varias veces el generoso escote de Carlota, las piernas y el culo de Marina, sus tetas recién operadas, su cara, su pelo, hasta me llegaba su olor a través del ordenador. Me acomodé la polla bajo el pijama. Empezaba a necesitar urgentemente descargar los huevos. Pero no fue esa noche.

El domingo ya era el último día que íbamos a estar en la casa rural, para comer yo iba a preparar una parrillada y me habían dejado encargado de hacerla. Mientras los demás en una mesa se tomaban una cerveza y los niños jugaban en el parque yo iba poniendo la comida en la parrilla.. Marina se me acercó con una lata de cerveza en la mano.

– Toma David, que siempre al cocinero se le tiene olvidado.

– Gracias Marina.

– La verdad es que tiene muy buena pinta todo.

Estuvimos hablando un rato hasta que se acercó Gonzalo y como siempre, lo hizo para meter la pata.

– Bueno chicos, así que los tres tenemos una amiga en común.

Marina y yo nos quedamos callados, aunque sabíamos perfectamente a quien se refería, no queríamos hablar de mi ex, pero Gonzalo siguió insistiendo.

– Si, Cristina, la chica de la tienda de muebles, por cierto Marina gracias por la recomendación, nos ha dejado la oficina estupenda.

– Vale, ya se lo diré.

Estaba claro que en todo este asunto Marina había sido muy discreta, pero mi cuñado no iba a serlo.

– ¿Sabes que fue muchos años novia de éste?, que pequeño es el mundo, siguió hablando Gonzalo.

– Bueno si, algo sabía, en el instituto o algo así, supongo que hace siglos, dijo Marina de como si nada.

Yo no sabía que decir, prefería que se callaran y hablaran de otra cosa, pero ya era tarde. Lo siguiente que escuché fue la voz de mi mujer detrás de mi.

– ¿Quien era la novia de “éste” en el instituto?

Marina salió huyendo con las excusa de ir a echar un vistazo a los niños y nos quedamos allí los tres.

– Cristina, la de la tienda de muebles, dijo Gonzalo.

Evidentemente por la cara de mi mujer no sabía nada de aquello, así que mi cuñado disfrutó humillándome mas si cabe.

– Si, la chica esta alta, ¿sabias que habían sido novios en el instituto ella y tu marido, no?

– Ehhhh, si, claro, claro, dijo Claudia.

– Decía que que pequeña es la ciudad, al final nos conocemos todos.

– Ya está bien Gonzalo, dije yo intentando zanjar el tema, pero él seguía insistiendo.

– Tiene buen gusto para las mujeres tu marido, aunque seáis completamente distintas…

Cuanto mas hablaba Gonzalo mas se iba torciendo el gesto de Claudia. Apurando la cerveza dió un último trago y nos dejó allí solos.

– Luego vamos a hablar en casa tu y yo, me advirtió mi mujer ante la sonrisa burlona de mi cuñado.

Otra vez me iba a tocar dar muchas explicaciones, aunque esperaba salir del paso con facilidad, tan solo tenía que decir que Cristina había sido una novieta del instituto hacía muchos años y que casi no me acordaba de ella cuando la vimos en la tienda de muebles.

Comimos por última vez en la casa rural y luego después de darnos un baño y dejar que los niños jugaran en el parque por última vez nos fuimos para casa. En el viaje de vuelta Claudia iba muy callada en el coche y en cuanto acostamos a las niñas bajamos al salón para hablar.

– No paras de dejarme en evidencia, ¡toda la vida igual!, no he pasado mas vergüenza que hoy en la vida, ¿así que tu y la de la tienda de muebles habéis sido novios? y me imagino que lo sabían todos menos yo, ¿porqué no me lo has dicho?, ¿tanto te costaba?, ¡joder hasta Gonzalo lo sabía!, ¿tienes algo que ocultar o que?…

– Fue hace mucho tiempo, cuando nos atendió en la tienda no le quise dar importancia…habían pasado tantos años…

– Si no me lo cuentas es cuando me pienso que es porque sí le das importancia.

– Éramos novios en el instituto Claudia, mira cuantos años han pasado, casi 15 años…

– ¿Solo eso?, en el instituto, o sea que fue una novieta pasajera…

– Bueno…eh…no exactamente…

Pude haber dicho que si, que Cristina había sido una novia del instituto y haber terminado así la historia, pero no sé porqué, se lo conté todo a Claudia. En el fondo es como si quisiera que ella conociera todo lo que me había hecho Cristina.

Le conté que estuvimos casi 6 años, lo de las infidelidades, como me ponía los cuernos con el que le daba la gana, como me trataba, incluso como me arrastré con ella al final de la relación. TODO. Incluso en algunas cosas entré en detalles, cuando ella me engañaba y al día siguiente quedábamos para que ella me relatara lo que había hecho. El humillarme así con mi mujer hizo que me excitara mucho. Me encantaba esa sensación y cuando terminé de hablar estaba empalmado.

– O sea que al poco de que ella te dejara empezaste a salir conmigo.

– Si, mas o menos, unos pocos meses después.

Yo estaba sentado en el sofá mientras Claudia no dejaba de andar de un lado a otro, no podía estarse quieta.

– No sé que pensar, estoy bloqueada y ¿entonces con lo que pasaste con ella no se te ocurrió que me gustaría haberlo sabido el día que fuimos a comprar la habitación de Blanca?

– Estuve dudando de si contártelo o no y…al final lo dejé pasar…

– ¡¡La colilla en la ventana!!, exclamó Claudia de repente, – cuando estuvo fumando aquí, ¿estuvisteis hablando, verdad?, algo pasó, ¿de que estuvisteis hablando?, ¿pasó algo?, y no me mientas…

– No, de nada, no hablamos realmente de nada, dije yo mintiendo, pero me había puesto tan rojo que yo mismo me delaté.

– ¡No me vueltas a mentir joder!, ¡¡cuéntame la verdad!!, ¿¡¡que pasó ese día.!!?

– Yo Claudia, no quería, ehhhh, yo…ehhhhh, ella…no, empecé a balbucear empezando a lloriquear.

Claudia se acercó a mi completamente enojada y me abofeteó como a un imbécil. Caí de espaldas en el sofá con la mano en la cara y ella descubrió mi tremenda erección.

– ¡La tienes dura!, ¡¡no me lo puedo creer!!, ha sido contarme lo que te hizo esa zorra y te has puesto cachondo, ¡¡la tienes dura!!, lo tuyo es de locos…¡¡dime que pasó el día que vino a casa!!, no te lo voy a repetir más.

– No pasó nada, empezamos a hablar del pasado, ella se rió de mi, me dijo que seguía igual, que se lo había pasado muy bien conmigo cuando éramos novios, la dije que se fuera de casa, pero no quiso, ella seguía hablando mas y más, riéndose de mi, me dijo que había sido un buen cornudo y que me había engañado con mas de 30 tíos…yo la dije que se fuera de casa, pero no se iba Claudia, se lo pedí por favor…, ¿que podía hacer?

– ¡Echarla con dos cojones, que son los que te faltan!!, ¡sigue hablando, cuéntamelo todo!

Fui a incorporarme pero Claudia no me dejó.

– No te muevas, sigue hablando, ¿que mas pasó?

– Me hizo ponerme de rodillas…, dije con voz temblorosa.

– ¡¡No me lo puedo creer!!, dijo Claudia tapándose la cara con las manos.

– Y ya está, no pasó nada mas…

– ¡¡Sigueeee joder!!

– ¡Me dijo que se lo comiera, que fuera bueno y se lo comiera!, pero yo no lo hice, de verdad que no, no lo hice, no hicimos nada, dije empezando a sollozar.

– Por el amor de dios, ¡encima no te pongas a llorar, eres patético!, ¿¿le comiste el coño a esa zorra en la habitación de tu hija??

– ¡¡No, no lo hice Claudia, de verdad que no!!, tienes que creerme Claudia, no lo hice…antes me…ehhhhhh, bueno…ehhhhhhhh…me corrí en los pantalones, me corrí sin que ella me tocara, dije sollozando y tapándome la boca como si me diera vergüenza lo que acababa de decir, – me corrí en los pantalones…

– ¿O sea que me estás diciendo que mientras te ponías de rodilla ante ella te corriste encima?

– Si, eso es lo que ocurrió Claudia, te lo digo de verdad, ¡¡no pasó nada entre ella y yo!!

– ¿Tan cachondo te puso que hizo que te corrieras?

– No sé lo que me pasó Claudia, se había estado burlando de mi, recordándome lo de los cuernos, ya sabes que eso me excita mucho…

– ¿Por eso eres así, por esa zorra?

– ¿Así como?.

– Así, de la manera que eres, un puto cornudo que quiere que me acueste con otros hombres, ¿de verdad quieres que sea como esa fulana?, ¿eso es lo que te excita?

– No, Claudia, no quiero que seas como ella.

– ¿Se lo hubieras comido?

– ¿¡¡Como dices!!?

– Que si no te hubieras corrido en los pantalones lo hubieras hecho…

– No lo sé Claudia, puede que si, esa mujer es como el diablo, me anula la voluntad, no lo puedo evitar…

– Pues ahora lo vas a hacer conmigo, dijo dándome otra bofetada y tumbándome de nuevo…

– ¿Que voy a hacer…que?

Claudia se quitó el pantalón corto junto con las braguitas quedándose desnuda de cintura para abajo, se fue subiendo sobre mi hasta que me puso el coño delante, luego se dejó caer sentándose en mi cara.

Yo no daba crédito a lo que estaba pasando.

Se restregó contra mi boca con furia, con ganas, con mala hostia, descargando la rabia acumulada durante nuestra discusión. Me agarró del pelo empotrando su coño contra mi lengua, apenas podía respirar, pero a Claudia eso le dió igual, unos segundos mas tarde ya se estaba corriendo.

– ¡¡Cómemelo, cómemelo!!, ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhh…

Yo que estaba con toda la tensión acumulada del fin de semana me apreté el paquete acordándome de mi ex, de las tetazas de Carlota, del cuerpo de Marina y con un par de frotamientos me corrí dentro del pantalón a la vez que ella lo hacía y sin que se diera cuenta.

Se quitó de encima y volvió a ponerse el pantalón. Observó la mancha que tenía en la entrepierna después de haberme corrido y mirándola a los ojos pude adivinar perfectamente lo que estaba pensando,“yo también puedo hacer que te corras sin tocártela”. Sacó su móvil del bolso y me lo lanzó.

– Esta tarde me ha vuelto a escribir Víctor.

Miré su Whatsapp y efectivamente tenía un mensaje del tío que había conocido en Madrid.

– Hola Claudia, no te creas que me he olvidado de ti, seguimos teniendo pendiente una cena juntos, ¿cuando te pasas por Madrid?. 18:24

Ella no le había contestado, pero al enseñarme el teléfono me dejaba bien claras sus intenciones.

– ¿Entonces le contesto, no?, eso es lo que te gusta…

– Lo que tu quieras.

Comenzó a subir escaleras arriba con el teléfono en la mano, cuando estaba en el segundo escalón se giró hacia mi.

– No quiero que vuelvas a ver a esa zorra. Si me entero que lo haces, no vuelves a saber nada de mi ni de las niñas y te lo estoy diciendo completamente en serio.

Desde luego que no estaba bromeando y veía a mi mujer perfectamente capaz de cumplir sus amenazas. Me quedé pensando en lo que acababa de ocurrir, todavía estaba perplejo ante la reacción de Claudia. Le había contado mi relación con Cristina, lo que había pasado mas o menos en la habitación de nuestro chalet (omitiendo algún detalle) y aunque se había enfadado, como respuesta me había plantado el coño en la cara para que se lo comiera. No me lo podía creer.

Supongo que ya había aceptado por completo mi comportamiento. Otra posibilidad es que se hubiera puesto cachonda al escuchar lo que hacía Cristina conmigo, que también podría ser. Seguramente se habría puesto en su lugar y no le había desagradado la idea de hacerme todas esas cosas. El caso es que a mi me dio mucho morbo contárselo a Claudia, además me había quitado un peso de encima, ya no tenía secretos para ella (excepto lo que pasó en el almacén).

Además le había dado carta blanca para hacer lo que quisiera.

Cuando subí a la habitación Claudia estaba whatsapeando por el móvil recostada en la cama.

– Si, es lo que estás pensando, estoy hablando con Víctor, debería quedar con él y hacerte lo mismo que me has contado abajo, pero el caso es que si lo hago sería como ella y yo no soy así, no te hagas ilusiones, no pienso quedar con Víctor, buenas noches, dijo dándose media vuelta y acostándose en la cama.

– Esto Claudia, ¿te podría pedir..

Claudia cogió su móvil y lo lanzó al lado de la cama donde estaba.

– Toma, para que te quedes tranquilo, lee lo quieras…

Me había leído el pensamiento sin tener que pedírselo, por supuesto que quería ver que es lo que se había escrito mi mujer con el hombre que había conocido en Madrid. Desbloqueé el móvil y comencé a leer los whatsapp entre ellos.

– Hola Víctor, ¿que tal?, no tengo pensado pasarme por Madrid en todo el verano, vacaciones y tal, de todas formas ya sabes mi respuesta. 23:15

– Hola, gracias por contestar, pensé que no querías saber nada de mi, que pena que no puedas venir. 23:16

– No insistas, no puedo cenar contigo. 23:16

– ¿Porque?. 23:16

– Ya lo sabes, no creo que tenga que decirlo. 23:17

– Me da igual que estés casada, ya te lo he dicho, incluso no me importaría que viniera tu marido si así te parece mejor. 23:18

– No creo que a él le parezca una buena idea. 23:18

– Yo tampoco quiero que venga, prefiero cenar contigo a solas, en eso estamos de acuerdo. 23:18

– Bueno Víctor, te voy a dejar. 23:19

– Como quieras, yo seguiré insistiendo mientras no me bloquees, de todas formas me gustaría seguir hablando contigo por whatsapp. 23:19

– Ya veremos. 23:19

– Un beso Claudia. 23:19

Así terminaba la conversación de mi mujer con Víctor, no es que hubiera habido un gran avance pues Claudia seguía sin querer cenar con él, pero leyendo un poco entre lineas se podía deducir que él iba a seguir insistiendo y se le veía tan seguro de si mismo que yo ya no empezaba a ver nada descabellado la posibilidad de un encuentro entre ellos, a pesar que de momento Claudia no le había dado muchas opciones.

Víctor no tardó en demostrarme que no debía menospreciar sus habilidades en seducir a una mujer.

55

Después de aquella noche en la que le conté a Claudia mi relación con Cristina nos volvimos a dar un tiempo con nuestros juegos sexuales. Llegó el mes de agosto y fuimos 20 días de vacaciones a la playa, donde solo estuvimos pendientes de las niñas, no nos conectamos con Toni, pero Claudia si que siguió escribiéndose con Víctor, aunque nada importante, lo suficiente como para no perder el contacto.

Hasta el 1 de septiembre no volvíamos al trabajo Claudia y yo, a finales de agosto ya estábamos de vuelta de vacaciones y me pasé un día por la fábrica, a ver que tal iba todo. Cuando llegué estaba Sebas solo en la oficina, me puso un poco al corriente de como iba la producción y luego le pregunté por Gonzalo. Se le cambió el rostro.

– Tu cuñado está poco por aquí, no sé si me estoy metiendo donde no me llaman, pero les han visto juntos varias veces, Gonzalo ya no se corta…

– ¿Que les han visto juntos?, ¿a quien?

– Pues a Gonzalo y a la chica alta esa que nos puso los muebles de la oficina, venía mucho por aquí últimamente y ya sabes que esta es una ciudad pequeña, les han visto comiendo algún día y hasta cenando…

No me lo podía creer, Gonzalo y Cristina se estaban viendo. Estaba claro que mi cuñado solo iba detrás de ella para pegarle un polvo, pero Cristina me daba mas miedo, no sé que intenciones podría tener y después de la discusión que había tenido con Claudia por su culpa, de momento prefería no decirla nada de este asunto, tampoco sabía seguro si se estaban acostando o solo eran amigos. Tenia que ir con pies de plomo en todo este posible affair, lo que hiciera Gonzalo no es que me diera igual, pues en parte me afectaba tanto en lo familiar como en lo laboral, pero si lo que hiciera Cristina. Claudia ya me había dejado bien claro que quería tenerla bien lejos y que no volviera a acercarme a ella.

Al día siguiente habíamos quedado en casa de Mariola para ir a la piscina donde ella vivía y así pudieran jugar las niñas, a mi no es que me apeteciera mucho el plan, pero me tocó aceptarlo. Llegamos allí y después de llamar a su piso esperamos a que bajara, venía con su hija y luego entramos en el recinto de la piscina privada.

Se quitaron los vestidos y tengo que reconocer que tanto Claudia como Mariola tenían dos cuerpazos. Me gustaban mucho las piernas de la amiga de mi mujer que terminaban en un señor culo que se encargaba de lucir con una braguita brasileña. Si las mirabas desde atrás parecían dos jovencitas de 20 años.

Hablando de jovencitos teníamos a nuestro lado a un grupo de 6 chicos de entre 18-22 años que no le quitaban ojo a Claudia y Mariola, incluso empezaron a hacer comentarios sin cortarse un pelo de que les pudiéramos escuchar.

– No están nada mal, vaya dos mamis, mmmmmmmmm, jajajaja.

Uno de los chicos intentaba sin éxito que los otros se callaran.

– Cortaros un poco tíos, que es vecina mía.

No sé si Claudia y Mariola les llegaron a escuchar, porque estaban hablando, pero si lo hicieron lo disimularon bien, yo mientras les echaba crema a las niñas les eché una mirada inquisitoria para que dejaran de hablar de mi mujer y su amiga, pero no pareció resultar mucho.

– Que buenorras están las dos, jajajaja.

Preferí no hacerles caso y me metí al agua con las tres niñas, las dos nuestras y Alba, la hija de Mariola y dejé a Claudia que se pusiera al día con su amiga.

– Bueno ¿y que tal el verano?, buenas vacaciones os habéis pegado, dijo Mariola.

– Si, no ha estado mal, hemos estado en la playa y luego hemos ido unos días al norte, pero ya se acabó, el día 1 empiezo otra vez en el instituto a preparar las clases y eso ¿y tu que tal?

– Pues como siempre, trabajando y con Alba, también estuvimos una semanita en la playa.

– ¿Y de chicos como te ha ido?

– De eso mejor ni hablar, llevo dos meses sin estar con nadie.

– ¿Dos meses?, eso es mucho para ti, jajajaja.

– Si, no veas que ganas tengo de echar un polvo, jajajaja.

– Jajajaja, pues mira, ahí tenemos un grupo de chicos y parece que te miran mucho.

– Te mirarán a ti, uno es vecino, no está mal, pero no quiero rollos con nadie que viva en el mismo edificio, además es bastante jovencito.

– Lucas también es jovencito, dijo Claudia.

– Si, pero…no sé, no es lo mismo.

– ¿Y como te va con Lucas?, ¿os seguías viendo?

– Si, quedamos de vez en cuando para jugar, si te digo la verdad, cada vez me pone más, no sé si voy a poder aguantar hasta Marzo que cumpla los 18, jajajaja.

– Jajajajaja.

– Oyes, tu marido se lleva muy bien con las niñas.

– Si, es un padrazo…

– Pero…

– ¿Como que pero?

– Si, que tal y como lo has dicho siempre viene un pero después.

– No hay ningún pero, estoy muy bien con David, yo creo que nunca hemos estado mejor que ahora, aunque a veces le mataría.

– ¿Y eso?

– Me enteré hace un mes que había pasado algo entre su ex y él, bueno…es una historia larga y complicada de contar…

– Pues suena interesante, cuando quieras me pones al día.

– Vale.

– ¿Y que tal con el tío ese de internet?, ¿os seguías conectando y esas cosas?

– Si, bueno mas o menos, ahora en verano lo hemos dejado un poco, pero si, seguimos en contacto, también te lo contaré, cada vez lo pasamos mejor.

– Mmmmmmmmmmmmmmmm, no veas como me gustaría leer esas conversaciones y mas últimamente con lo caliente que voy, jajajaja.

– Jajajajaja.

– Y hay mas…

– ¿Mas?.

– Si, ¿sabes con quien me estoy escribiendo?

– No.

– Con Víctor, el tío que conocimos en Madrid.

– No me fastidies, ¿y David lo sabe?, dijo Mariola.

– Pues claro, quien te crees que me animó a que me escribiera con él.

– ¿David?

– Si y Víctor quiere que quedemos, yo siempre le digo que no, que estoy casada y tal, pero él sigue insistiendo, incluso me dice que le da igual que vaya con David, que nos invita a cenar a los dos.

– ¿Ir a cenar David y tu con Víctor?

– Si.

– Que fuerte, ¿y tu marido está dispuesto?

– Si, me dice que si, pero no sé si a la hora de la verdad se atrevería.

– ¿Y tú lo harías?, se nota que quieres cenar con ese tío y… no solo cenar, ya me entiendes…

– ¡Mariola!.

– Vamos no seas ingenua, no vais a Madrid solo a cenar con él, Víctor quiere acostarse contigo, tu también quieres hacerlo y tu marido, bueno…tu marido os va a acompañar, joder solo le va a faltar ponerse unos cuernos en la cabeza y llevar una vela en la mano, tiene que estar encantado con todo esto…

– No quiero dar ese paso Mariola, una cosa es fantasear, pero otra ya…

– No le des tantas vueltas, ya lo hemos hablado mil veces, disfruta de la vida, vete a Madrid a cenar con Víctor y tu marido, si no pasa nada por lo menos seguro que echáis luego un buen polvo David y tú…dejaros llevar, a ver como transcurre la noche, Víctor tiene pinta de que sabe lo que se hace, pero no descartes que si vas, aunque te acompañe tu marido, seguramente termines follando con Víctor…

– ¡No pienso hacer eso!

– Claro que si, ya te lo estás planteando, bueno, ya te lo has planteado quiero decir, ¿como te lo has imaginado?, con tu marido delante, en un hotel, en su casa….

– ¡Mariola shhhhhhhhhhhh!, que nos van a oir.

– Jajajaja, me encanta, siempre tan formal y tan correcta.

– Shhhhhhhhhhh calla, ya salen del agua David y las niñas…

– Tenemos que seguir hablando de esto Claudia, no pienso dejarte en paz con ésto..

Volvimos a las toallas y en cuanto llegamos nos dejaron la merienda para las niñas y mi mujer y su amiga se levantaron para irse a bañar. Miré hacia atrás y el grupo de chicos no perdía ojo de los cuerpos de las dos. Yo reconozco que también me quedé mirando el culo de Mariola, era espectacular, con unas buenas caderas, redondo y grande, casi perfecto, no es el que de Claudia estuviera mal, un culito pequeño, fibroso y duro, pero ya le tenía muy visto, además la braguita brasileña que llevaba Mariola de color azul hacía que parte de la tela se la metiera entre las nalgas.

“Vaya culazos tienen las mamis”, escuché a los chicos detrás de mi.

Yo seguía dando la merienda a las niñas, ahora hacía como que no les escuchaba, pero los jóvenes no pararon de decir toda clase de guarradas sobre mi mujer y Mariola.

“Me gusta mas el culo de la de azul”, “A mi me pone la rubia, es pequeñita pero vaya tetones tiene”, “Son dos pijas de cuidado, menudo polvazo las echaba”. “Yo quiero una así cuando tenga 40 años”

Con ese tipo de comentarios empecé a excitarme, si no hubiera estado con las niñas me hubiera empalmado, me ponía mucho que hablaran así de Claudia y de su amiga. Ellos se imaginarían que yo era el marido de alguna de ellas, pero no por ello se cortaron en los comentarios.

Las dos MILF se quedaron todavía hablando un rato de pies antes de entrar en la piscina, eso hizo que pudiera observar mejor a Mariola.

Llevaba una media melena perfectamente peinada, se notaba que se cuidaba mucho, vientre plano, piernas perfectas, pecho normal, culo trabajado. Si la viera a menudo seguro que sería mi tercera musa pajillera junto con mis dos cuñadas. Entre los comentarios de los chicos y ver a mi mujer y su amiga en bikini terminé la jornada de piscina bastante cachondo.

Llegué muy excitado a casa, pero Claudia no tenía ganas de follar esa noche, así que me tuve que dormir con el calentón acumulado durante toda la tarde.

Así llegamos al 31 de agosto, era nuestro último día de vacaciones, al día siguiente comenzábamos con nuestros respectivos trabajos, Claudia en el instituto y yo en la fábrica de zapatos. Como despedida del verano por la noche habíamos quedado en conectarnos con Toni24, acostamos a las niñas y después de cenar nos bajamos al salón con el ordenador portátil.

Claudia llevaba puesto solo un conjunto de ropa interior blanco, desde que encendíamos la cam cuidaba un poco mas lo que se ponía, sabiendo que iba a ser vista por Toni. En cuanto se puso la luz verde de nuestro ciber amigo nos situamos como siempre, ella sentada delante y yo detrás. Hacía un mes que no nos conectábamos y mi mujer estaba muy excitada y con ganas de correrse. Era algo que yo notaba enseguida. Comenzó a chatear con él.

– Hola chicos, cuanto tiempo, dijo Toni.

– Hola, tecleó Claudia.

– Que tal el verano?…

– Pues bien, pero lo bueno se acaba.

– Si, las vacaciones pasan pronto, digo estos ya pasan de mi.

– No, es que entre los viajes y tal, no hemos tenido mucho tiempo de conectarnos.

– La verdad es que tenía ganas de hablar con vosotros, llevamos tiempo sin hacer nada.

– Nosotros también teníamos ganas.

– Mmmmmmmmmmm, bien bien, vais a conectar hoy la cam?.

– No sé, ya veremos…

– Vale, bueno Claudia, cuéntame algo, que tal el verano?, habéis follado mucho?

– Lo normal, jajajaja, y tu?

– Yo bastante, he estado con Marta de vacaciones una semana en la playa y hemos follado todos los días.

– Todos los días?

– Si y algún día hasta dos veces.

– Mmmmmmmmmm.

– Te gusta eso Claudia?, a ti tb te follaria todos los días, ya sé que David no puede, pero yo sí.

– No, David no puede.

– Y tu querrías follar a diario?

– Posiblemente.

– Si te follaran bien como yo, te aseguro que te apetecería a todas horas, aunque ahora eso ni te lo plantees, normal con un marido que muchas veces ni se empalma, jajajaja.

– Bueno, últimamente si se le pone dura, está mejorando.

– Esta mejorando el cornudito?

– Un poco si, por lo menos se le pone dura.

– Y te folla bien?

– Mejor cambiemos de tema.

– Jajajajaja.

En cuanto empezaron a hablar de mi y humillarme me empalmé como un toro. No creo que faltara mucho tiempo para que Claudia me pidiera que empezara a tocar su cuerpo. La dije que hablaran un poco de Víctor como la otra vez, eso es lo que faltaba para que mi mujer se pusiera bien cachonda.

– Me dice David que te cuente que me sigo escribiendo por whatsapp con Víctor.

– Ya me lo imaginaba, lleváis unos dos meses en contacto, no?

– Si, mas o menos.

– Te pone mucho ese tío, se nota, en el fondo me da envidia, creo que al final vais a quedar de verdad con él, aunque a mi me gustaría que quedarais conmigo.

– No te he dicho que vayamos a quedar con él.

– Pero lo vais a hacer, tu lo estás deseando y el cornudo de tu marido ni te digo…

Claudia me cogió las manos y las puso sobre sus pechos.

– Tócame, ya me estoy empezando a excitar.

– Es hablar de Víctor. y ya te pones cachonda, dije sobándola las tetas desde atrás.

– Vais a ponerme la cam hoy?, escribió Toni.

Claudia miró hacia atrás como esperando una respuesta por mi parte, yo sabía que ella estaba deseando encenderla y enseñar su cuerpecito a nuestro ciber amigo.

– Quiero que te vea desnuda, dile que si…

Mi mujer se puso a teclear de nuevo.

– Si.

– MMMMMMMMMMMMMMM, ya se me acaba de poner durísima, cuando quieras nos conectamos.

– Espera, no corras.

– Quieres estar todavía mas cachonda?

– Si.

– Si quieres sigo hablando de Víctor, ese tío es el que de verdad te pone caliente como una zorra.

Yo seguía amasando sus tetas desde atrás y Claudia comenzó a gemir.

– Quítame el sujetador, me pidió.

– No, espera, quiero hacerlo delante de Toni, me gustaría que me lo mandara él cuando conectemos la cam.

Claudia me agarró el paquete por encima del pijama y echando la cabeza hacia atrás y después de darme un pequeño pico me dijo susurrando.

– Que puto cornudo eres…

Eso me puso fuera de si, Claudia volvió a girarse para seguir escribiendo, él ya se había empezado a montar una fantasía en forma de relato entre Víctor, mi mujer y yo.

– Vais a quedar los tres en un restaurante, tu tienes que ponerte especialmente guapa, marcando curvas, con un buen escote, tienes que dejarle claro el cuerpazo que tienes y hacer que te desee mas si cabe, David te acompañará como un buen cornudo, porque quieres que te acompañe la primera vez, no?

– Si, quiero que venga él también.

– Yo creo que el primer día ya te va a follar y David va a estar delante mirando, posiblemente te lleve a su piso y allí va a hacer de todo contigo, tu marido no te habrá follado así en la vida, cuando empieces a hacerlo con Víctor ya no podrás parar, querrás quedar con él todas las semanas para que te folle.

Claudia volvió a sobarme la polla otro poquito, ya movía sus caderas y eso significaba que quería que bajara mis dedos a su coño.

– Me está poniendo mucho, me dijo.

– Dile que te llame ya, vamos a vernos por la cam, dije mientras seguía jugando con sus tetas.

– Vale, dijo mi mujer gimiendo…

Sin esperar mas, directamente fue Claudia la que hizo la video llamada, Toni no tardó en responder. Como siempre su enorme polla salió a pantalla completa en nuestra portátil, en un recuadrito abajo nos veíamos a nosotros, yo le estaba tocando los pechos a mi mujer que estaba sentada en el sofá.

– Hola chicos, MMMMMMMMMMMMMMM, ¡que sorpresa!, gracias por llamarme, ¿te gusta ésta Claudia?, dijo sacudiéndose la polla ante nosotros y ya hablando en vez de escribir.

– Si, parece que está muy dura, respondió Claudia

– MMMMMMMM, me encanta tu voz, mira que dura me la pones, tus tetas son fabulosas, tiene mucha suerte el cornudo de tu marido, me encantaría ser yo el que estuviera detrás de ti…

– Está deseando quitarme el sujetador cuando se lo pidas, dijo Claudia.

– MMMMMMMM, que bueno, ¿y tu quieres hacerlo?, ¿quieres enseñarme las tetas, Claudia?

– Si.

– Joder que bueno…

Parece que mi mujer también había perdido la vergüenza a hablar con él por la webcam, a mi me excitaba especialmente que lo hiciera, yo no decía nada y seguía detrás de ella en un segundo plano.

– Vamos cornudo, obedece a tu mujercita y quítale el sujetador, muéstrame sus tetas, MMMMMMMMMMMMM, eso es, eres muy obediente, ¡me encantan!.

Yo no había tardado ni un segundo en cumplir su orden, en cuanto me lo pidió desabroché el sujetador y pasándolo hacia delante dejé a Claudia en topless delante de Toni. Apoyó los brazos a ambos lados del sofá y sin ningún pudor le mostró las tetazas a nuestro ciber amigo.

– ¡¡JODER QUE TETAS TIENES!!, venga cornudo tócaselas un poco para mi, juega con ellas, quiero ver que tacto tienen, como se le mueven, a ver si están tan duras como parecen…

Yo pasé las manos por debajo y apreté sus tetas hacia arriba, sopesándolas un rato, luego hice el movimiento más rápido para que Toni viera como se bamboleaban sus pechos.

– MMMMMMMMMMMMMMMM, ¡¡como se la mueven!!, con esas tetas se la tienes que poner durísima a tus alumnos, ¡me encantan!., pellízcala un poco los pezones para que se la pongan mas duros…

Claudia seguía dejándose sobar los melones, sin perder de vista la polla de Toni, se puso mas cachonda escuchándole hablar, sobre todo cuando dijo lo de sus alumnos se la escapó un pequeño gemido y después otro cuando le hice caso y la retorcí los pezones que ya estaban tiesos.

– Maravilloso, mmmmmmmmmmmmmmm, ahora las braguitas cornudo, ¡quítaselas muy despacio!, llevas una ropa interior muy bonita Claudia, de zorra con estilo, pero ahora quiero verte el coño, vamos cornudo ¡baja las braguitas a tu mujer!

Tiré de los laterales y Claudia me ayudó levantando las caderas, luego fui poco a poco bajando su ropa interior hasta que se la quité por completo, mi mujer puso los dos pies apoyados en el sofá quedando abierta de piernas y mostrándole el coño sin ningún tipo de vergüenza. Toni no dejaba de menearse la polla que cada vez parecía mas grande y dura, no sé si era porque se iba a acercando a su cam.

– ¡DIOSSSSSSSSSSS, QUE COÑAZOOOO!, BUAAAAAAAAAAAA, QUE GOZADA, tiene que saber riquísimo, estaría horas comiéndotelo…acaríciate para mi…hazlo zorrita…

Claudia fuera de sí bajó la mano y comenzó a masturbarse, incluso en la cam se apreciaban los jugos de su coño de lo mojada que estaba.

– MMMMMMMMMMMMM, tócate, eso es, tócate para mi, métete un dedo dentro.

De nuevo le obedeció mi mujer y se introdujo un dedo con facilidad, estaba tan excitada que le hubiera hecho caso de cualquier cosa que le hubiera pedido en ese momento.

– Cornudo, coge la cam y acércala al coño de tu mujer, quiero vérselo mas de cerca.

Claudia se giró hacia atrás y me dio un pequeño beso para decirme en un gemido.

– ¡Hazlo, cógela y obedece!

Salí de detrás de ella y pase por un lado, cogí la cámara que estaba enganchada en la parte de arriba de la pantalla del portátil y la acerqué hasta la entrada del coño de mi mujer. Yo me quedé agachado a su lado viéndolo todo a unos escasos 50 cms, Claudia ahora se metía y sacaba dos dedos de dentro arrastrando gran cantidad de flujos cada vez que lo hacía, estaba tan empapada que se le había empezado a escurrir la humedad hacía el culito.

– ¡¡JODER, JODER!!

– ¿Te traigo una polla de goma?, pregunté yo.

Pero Claudia estaba a lo suyo, moviendo las caderas al ritmo que se follaba con los dedos para deleite de nuestro amigo.

– Nunca había visto un coño tan mojado, ¡estás chorreando puta!, dijo Toni.

– AHHHHHHHHHHHHH, se le escapó a Claudia.

– ¡Así mas fuerte, métete los dedos mas fuerte!, ¿te gustaría que te follara ahora Claudia?

– AHHHHHHH, siiiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiiii, mmmmmmmmmmmmm…

– ¡Dímelo, dímelo!

– ¡¡Quiero que me folles, quiero que me folles!!

– ¡Di mi nombre zorra!.

– Toni, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, Toniiii, quiero que me folles!!…

– Me llamo Antonio, llámame Antonio…

– Antonio, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, Antonio, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

– BUFFFFFFFFFF, joderrrrrr, voy a tener que dejar te tocarme o se me va a escapar todo, no he terminado todavía contigo…, muy bien cornudo, vuelve a dejar la cámara donde estaba antes, he disfrutado mucho viendo el coñazo de tu mujer con detalle, pero antes de correrme quiero que te la folles, ¿me has oído?, fóllate a la pija de tu mujer para mi, nunca la has tenido tan fácil, cachonda y dispuesta como ahora…

Volví a enganchar la cam en la parte de arriba de la pantalla y esperé a ver como se quería poner mi mujer, pero Toni se anticipó a nuestros movimientos.

– Siéntate en el sofá. que Claudia se te ponga encima enseñándome el culo y se te monte encima…

Ella se echó a un lado y yo me senté delante de la cam, solo se me veía del pecho hacia abajo, mi pequeña polla apuntaba hacia arriba esperando que mi mujercita se ensartara en ella.

– ¡Vamos Claudia a que esperas, siéntate encima!, ¡¡FÓLLATE A EL CORNUDITO!!

Claudia pasó una pierna sobre mi y se sentó encima quedando de espaldas a la cam, mostrando su fantástico culo, se inclinó un poco hacia delante agarrando mi polla y poniéndola a la entrada de su coño para luego dejarse caer mientras se la introducía poco a poco.

Tenia el interior tan caliente y mojado como nunca le había sentido, se movió hacia arriba y bajó hasta que mi polla estuvo dentro por completo, luego lo hizo varias veces mas, subiendo y bajando sobre mi, follándome muy lentamente.

– MMMMMMMMMMMMMMMMMMMM, MMMMMMMMMMM, JODERRRRRRR COMO FOLLASSSSS, MMMMMMMM, CLAUDIA PONTE UNA MANO EN EL CULO Y ÁBRETELO PARA MI, ¡¡QUIERO VÉRTELO!. MMMMMM, ¡¡no puedo aguantar mas, me voy a correr!!, dijo Toni.

Aquello fue el detonante para los dos, yo tampoco me pude aguantar mas, bastante que no me había corrido antes de metérsela, incliné a Claudia hacia delante para poder sacar la polla de su interior, se me quedó incrustada entre sus dos glúteos y la cogí con la mano en el momento justo en que empezaba a correrme sobre su culo y su espalda.

– ¡¡Me corro Claudia, me corrooo!

– ¡¡ME CORROOOOOO, ME CORROOOOOOOOOOOOOOO!!, dijo también Toni volviendo a cubrir de semen la pantalla de nuestro ordenador.

Pero Claudia no había terminado, seguía en la misma postura mostrando el culo a nuestro ciber amigo también a punto de llegar al orgasmo.

– ¡Ha sido la hostia!, ¡¡que bueno!!, joder cornudito, vaya mierda de polvo que le acabas de echar a tu mujer, seguro que ella ni se ha corrido, otra vez la has dejado a medias, jajaja, dijo Toni.

Yo seguía debajo de ella sin saber que hacer, le acariciaba el culo muy suave mientras Claudia jadeaba encima de mi sin moverse.

– ¡¡Vamos Claudia, métete la mano entre las piernas y tócate hasta que te corras!!, por mi no te cortes, dijo Toni.

No tuvo que repetírselo dos veces, ella tumbada sobre mi pecho se metió la mano en el coño y se puso a masturbarse con furia, moviéndose sobre mi como si estuviéramos follando. La imagen de Toni debía ser espectacular viendo el culo de Claudia y sus labios vaginales desde atrás. Yo no hacía nada, solo tenía las manos puestas sobre las nalgas de ella.

– ¡Quita las manos cornudo que no le puedo ver bien el culo a tu mujer!

Como si me hubiera dado un calambre las quité con velocidad dejando los brazos abiertos a ambos lados de mi mujer. Claudia ya gemía tan fuerte que incluso me dió miedo que pudiera despertar a las niñas.

– ¡Métela un dedo en el culo cornudo!, ahora que esta a punto mete un dedo en el culazo de tu mujer…

Me quedé petrificado ante la orden de Toni, nunca había hecho eso, era algo que Claudia me tenía prohibidísimo, pero en aquel momento con Claudia fuera de si, pensé que podría intentarlo, antes, eso si, le pedí permiso a mi mujer.

– ¿Lo hago?

– ¿QUEEEEEEE?, AHHHHHHHHHHHHHHHHH, dijo Claudia sin saber a que me refería.

Posiblemente con los gemidos ya no le había escuchado a Toni, así que me metí el dedo corazón en la boca empapándolo bien y lo bajé hasta su culo para rozarle el ano, me aseguré de que estuviera bien mojado, introduciéndoselo levemente en su interior para no cortar su inminente orgasmo y sin mas dilación se lo incrusté en el recto hasta la mitad.

– AHHHHHHHHHHHHHHH, ¿QUE HACES?, dijo Claudia en un medio grito-gemido.

– No sé, me lo ha pedido Toni, ehhhh…

El estrechísimo ano de Claudia me aprisionó el dedo y la sensación fue tan placentera que se me volvió a poner dura.

No me dijo mas, supongo que la encantó porque comenzó a correrse como una auténtica cerda, apenas escuchaba a Toni ya que Claudia me estaba gimiendo en la cara sin dejar de mover su cuerpo.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHHHHHH, AHHHHHH, AHHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!

En cuanto terminó saqué el dedo de su culo y al caer hacia abajo se dió cuenta de que estaba empalmado de nuevo, Claudia ya no tenía fuerzas, pero yo quería más. Por un momento me olvidé de ser un cornudo sumiso y quise ser yo el que mandara. Me salí de debajo quedando Claudia tumbada en el sofá, me puse detrás de ella y tirando de sus caderas hacia arriba hice que se pusiera a cuatro patas. En esos momentos Toni24 debía tener un primer plano de mi culo.

– ¿Vas a follártela otra vez cornudito?, eso es, ¡¡métesela como una perra!!

En cuanto sintió Claudia mi polla rozando su hinchado coño se dejó caer boca abajo y se giró como una serpiente empujándome con el pie.

– ¿¿¿Que coño haces???

Me echó hacia un lado y en ese momento Claudia quedó a la vista por completa de Toni24 que pudo verla hasta la cara y totalmente desnuda. Al darse cuenta de lo que pasaba se cubrió los pechos como si no se los hubiera visto antes y se sentó en el sofá.

– ¡Apaga eso, joder!, dijo señalando a la cam.

Yo me despedí con la mano de Toni24 antes de desconectar y me giré hacia mi mujer todavía con la polla dura.

– ¿Que hacías?

– ¿Tu que crees?, iba a follarte.

– Ahora no me apetece, si quieres hazte una paja…

– Vale, estoy muy excitado, ¡quiero correrme otra vez!, ¿te pones a cuatro para mirarte?

– Pero no tardes mucho y ni se te ocurra hacer lo de antes, dijo Claudia volviéndose a poner en esa posición con el culo en pompa hacia mi.

Ese fue el único reproche que me hizo Claudia a que le hubiera metido el dedito en el ano. Yo me puse a meneármela detrás de ella.

– Ha sido increíble Claudia, todavía estoy temblando de los nervios, me ha puesto mucho que te viera Toni así tocándote y luego que nos viera follar también.

– Vamos córrete, si quieres hazlo encima de mi…

Me acerqué mas casi rozando su culo mientras me masturbaba.

– Estabas cachondísima, hasta le has dicho a Toni que querías su polla, eso me ha puesto a mil…

– Vamos córrete, córrete, dijo Claudia en un gemido mientras se volvía a meter la mano entre las piernas.

– UMMMMMMMMMMMMM, me gusta cuando estás tan excitada Claudia…¿quieres que te la meta?, dije rozando su coño desde atrás.

– Ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, voy a correrme otra vez…

– ¡Dime que te la meta!

– ¡¡Ni se te ocurra cornudo!!, ¡¡¡no me toques con esa mierda de polla!!!!

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, no me digas esoooooo, diossssssssssssss…

– Prefiero volverme a correr así, tocándome antes que con tu polla, ¿me escuchas bien?, no quiero mas tu polla de cornudo dentro de mi…

Aquello ya fue demasiado para mi, mientras Claudia meneaba las caderas al ritmo que se masturbaba yo dejé mi polla apoyada sobre su culo y así comencé a correrme de nuevo sobre su espalda. Mi mujer al notar la leche caliente sobre su cuerpo también se corrió por segunda vez. No fue tan intensa como la primera vez, pero esta vez si quedó satisfecha, pensé yo, luego cayó boca abajo completamente sudorosa, esparciendo mi escaso semen por sus glúteos…

– ¡¡Diossss, me he corrido dos veces y me volvería a correr otra vez mas!!!!, dijo Claudia.

Aquello era increíble, mi mujer había tenido dos orgasmos y seguía sin estar satisfecha del todo.

– ¿Quieres que te lo coma?, pregunté yo.

– Noooo, lo tengo ahora todo muy sensible, no creo que pudiera soportarlo…además no es eso lo que me apetece…

– ¿Lo que te apetece?, no te entiendo Claudia…

– Da igual, déjalo…

– No da igual, dime que has querido decir con eso…

– Que da igual…

– No Claudia, por favor, dime que me has querido decir…

– Está bien, lo que me apetecería ahora es una buena polla, ¿me entiendes ahora?, una buena polla grande y dura que me follara bien…¡¡que me follara duro!!, eso es lo que me apetecería ahora y tu no puedes dármelo…

– Pero Claudia yo, si quie…

– ¡¡Cállate!!, dijo tocando con su pie mi pequeña pene flácido, – ¿tu crees que ahora me apetece esta polla de cornudito?

– Claudia yo…lo siento, no sé que dec…

– Joder eres penoso, prefiero verle la polla por cam a un tío que no conozco antes que la tuya…

– Yo, ehhhhhh, yo…

– Jajajajaja, me encanta esto, cuando empiezas a tartamudear,…y a ti ni te digo, jajajaja, era broma anda, jajajaja, yo creo que por hoy ya es suficiente..dame un beso y vamos a la cama que mañana hay que madrugar…

Que hija de la gran puta, me había vuelto a humillar. Y lo peor es que a mi me hubiera encantando que no fuera broma, que me dijera todas esas cosas de verdad, aunque por como me lo decía cada vez me costaba mas distinguir cuando Claudia lo hacia en serio o cuando para burlarse de mi. Estaba claro que mi mujer ya estaba desatada y con Toni, aunque íbamos a seguir disfrutando con la webcam, habíamos llegado a lo máximo.

Había que dar el siguiente paso.

56

Por la mañana nos levantamos pronto para empezar con la vida normal. Tuvimos que despertar a las niñas que todavía no tenían cole para llevarlas a casa de mis suegros. Claudia madrugó un poco antes y cuando yo lo hice ella ya estaba perfectamente vestida y maquillada para ir al instituto. Viéndola así era muy difícil imaginar lo que había pasado la noche anterior, ahora iba como una mujer sofisticada y moderna, de buena posición social, respetable y seria, pero unas horas antes se masturbaba furiosamente por la cam delante de un desconocido.

Me encantaba ese contraste.

Durante el viaje a la fábrica no podía sacarme de la cabeza lo que había pasado, Claudia cada vez iba un paso mas allá, empezó chateando con Toni, luego teniendo ciber sexo, luego conectamos la cam para que ella le viera la polla, mas tarde ya era Claudia la que se desnudaba delante de Toni y así hasta la última noche en la que mi mujer le había mostrado como se metía dos dedos en el coño y habíamos terminado follando delante de él.

Estaba claro que este juego le encantaba a Claudia, incluso encontraba en ella un puntito de sumisión y a la vez de exhibicionismo, cuando durante el ciber sexo a Toni se le escapaba algún insulto mi mujer lejos de enfadarse cada vez se ponía mas cachonda.

El siguiente paso era el mas difícil. Quedar con él en persona. Ahí ya no lo tenía tan claro que lo pudiera conseguir, Claudia era muy cuidadosa con el tema de la discreción y la intimidad, era lo que mas le preocupaba, además tener un encuentro con Toni significaría muy posiblemente follar con él y aunque Claudia estaba ahora disfrutando del sexo como nunca, no sé si querría llegar hasta ese punto.

Esa era la baza que tenía que jugar, como Claudia se había ido soltando hasta desinhibirse por completo y lo que estaba disfrutando del sexo. Los orgasmos que se pegaba por la cam eran sobresalientes. También estaba el tema de Víctor, yo seguía insistiendo para que quedara con él, era distinto a lo de Toni pues al médico ya le conocía en persona y sabía lo que se podía esperar si quedábamos con él.

Con todos estos temas en la cabeza llegué a la fábrica, por suerte Gonzalo cogía vacaciones y no le iba a ver en unos días. Al entrar Sebas me puso al corriente y luego estuvimos charlando un rato de asuntos personales.

– Me dejaste el otro día un poco preocupado con lo de Gonzalo, ¿que tal sigue el tema?

– Pues mas o menos igual, la chica esa viene mucho por aquí a buscarle y ya te dije que les han visto juntos varias veces.

– Entiendo, ¿tu crees que tienen algo?

– No lo sé David, eso ya son temas en los que no me voy a meter, te lo dije mas que nada porque al fin y al cabo es de tu familia, sé que es complicado, pero ya te digo que me han dicho que hasta les han visto cenando y todo y algunas veces Gonzalo se ha ido a media mañana y ya no ha vuelto a trabajar, da que pensar…

-Pues si, bueno veremos como acaba esto y ahora Sebas, venga recoge todo y vete para casa, ya estás oficialmente de vacaciones también tu.

– Si solo son las 10 de la mañana.

– Vete para casa, venga…no te lo repito más.

Claudia entró al instituto y lo primero que hizo fue pasarse por el despacho de Don Pedro, no se había vestido muy provocativa, un vaquero ajustado, blusa blanca de manga corta y zapatos de tacón.

– Buenos días Don Pedro, ya estamos aquí otra vez, ¿que tal el verano?

– Pasa Claudia, pasa, dijo el director levantándose para darla dos besos.

– Ahora a las 9 tenemos la primera reunión.

– Si, a las 9, en cuanto lleguen todos los profesores, ¿te tomas un cafelito?

– Venga vale, ¿salimos al bar de fuera y nos lo tomamos allí?

– Perfecto, así nos ponemos al día y nos contamos que tal ha ido el verano.

Entraron en una pequeña cafetería que había a unos 100 metros del instituto y se sentaron en una mesa. No tardaron en venirle los recuerdos a Claudia de lo que había pasado con Don Pedro las últimas semanas de curso mientras preparaban el programa de intercambio de alumnos. Ella le había provocado descaradamente y quizás al final el juego se le había escapado un poco de las manos.

No esperaba ponerse tan cachonda y mucho menos presentarse en mini falda como una buscona en su despacho. Al final terminó con los dedos de el viejo metidos en su coño. Eso son cosas que no se olvidan. Y seguro que Don Pedro tampoco lo había hecho.

La primera noticia que él la dió le pilló en parte de sorpresa, digo solo en parte porque ya tenía una edad próxima a los 70 años.

– Este es el último año Claudia, luego me jubilo, después del verano cada vez me cuesta mas volver y aunque el instituto es mi vida también hay otras cosas, solo espero que cuando yo no esté pases a ser la directora, te lo digo a ti ahora, pero también se lo diré ahora a todos los profesores en la primera reunión.

– Bueno, pues hace bien, creo que ya se lo ha ganado.

Por una parte sintió una gran alegría ante la expectativa de ser la nueva directora del instituto. Era algo que deseaba, luego viendo allí al viejo frente a ella sorbiendo el café pensó que tenía que darle un buen último año. Y no solo en lo académico. Ya se la ocurriría algo. Solo de pensar en volver a tener los dedos del viejo dentro de ella hizo que empezara a excitarse de puro morbo ante la expectativa de retomar los juegos con él. Era solo un viejo inofensivo y eso la ponía mas cachonda.

Después de la reunión con los otros profesores en los que empezaban a preparar las clases se metió en su despacho. Como jefa de estudios tenía bastante trabajo y papeleo que hacer. Cuando ya estaba terminando la jornada recibió un whatsapp. Era Víctor.

– Hola guapa, ¿Que tal la vuelta al trabajo?, 13:10.

– Pues dura, pero bien ¿y tu que haces?, 13:11.

– Aquí en el aeropuerto esperando, me voy a pasar un par de semanas a Menorca, voy todos los veranos yo solo, un hotel pequeñito y encantador con vistas al mar. Allí desconecto de todo.13:11

– ¡Que suerte!, suena muy bien ese plan. 13:11.

– Cuando quieras estás invitada, me gusta ir solo, pero contigo haría una excepción, 13:12.

– No quiero estropearte el viaje, seguro que estás mejor solo. 13:12

– Ya te he dicho que contigo haría una excepción, ¿conoces Menorca?. 13:13

– No. 13:13.

– Es una isla con encanto, te enseñaría muchos rincones perdidos, calitas pequeñas donde estaríamos solos, cenaríamos todos los días con vistas al mar, ¿te imaginas?, solos tu y yo, sin preocupaciones. 13:14.

– Es una fantasía muy bonita. 13:14.

– Fantasía porque tu no quieres que se haga realidad, pero cuando quieras me lo dices, yo me encargo de todo, avión, hotel y estancia allí. 13:15.

– Bueno Víctor., pásalo bien. 13:15.

– Hablamos, un beso rubia. 13:15.

– Un beso. 13:15.

Llevaba mas de dos meses hablando con él por whatsapp y cuanto mas lo hacía mas interesante le parecía Víctor. El seguía insistiendo con lo de invitarla a cenar a Madrid, insistía e insistía, no se daba por vencido, sabía que poco a poco iba derribando las defensas de Claudia que cada vez se mostraba mas receptiva. No tenía remordimiento en escribirse con él, no se lo ocultaba a David que no solo lo conocía sino que él mismo la había animado a hacerlo, empezaba a ser algo rutinario, normal, pero en cuanto lo hacía se excitaba ante la perspectiva de poder quedar con él de verdad.

Los últimos meses habían supuesto para ella un cambio radical sobre todo con respecto al sexo, quizás su amiga Mariola había tenido algo que ver, hablaba del sexo y de follar con toda naturalidad, incluso quedaba con un alumno suyo al que tenía en mente tirarse cuando cumpliera los 18, ella también vestía de otra manera cuando daba clase y descubrió que no solo no la incomodaba sino que la gustaba sentirse deseada por aquellos jovencitos. Es mas terminaba algunas clases excitada y tenía que masturbarse en su despacho. Luego estaba lo de Don Pedro y por último los juegos por cam con su marido. Nunca pensó que eso la iba a gustar tanto, la noche anterior llegó a un punto tal de calentura que hubiera hecho cualquier cosa que le hubiera pedido Toni24.

A pesar de haberse corrido dos veces por la noche empezó a acariciarse el coño por encima de los vaqueros, se desabrochó tres botones y se metió la mano por dentro de las braguitas. El primer día en el instituto ya se hizo una paja en su despacho. No sabía que la pasaba, cada día era peor, su cuerpo estaba mas encendido, no conseguía calmarse ya con una sola masturbación. Ahora tenía que hacerlo dos veces al día, para estar medianamente tranquila. Era algo rápido y mental, en apenas 30 segundos conseguía llegar al orgasmo. Le daba igual el sitio.

Cuando terminó se puso el bolso, salió de su despacho y cogió el coche para ir a buscar a las niñas a casa de sus padres.

57

Los grandes y peludos huevos de Gonzalo golpeaban con violencia en el cuerpo de ella cada vez que la embestía. Cristina rodeó con sus largas piernas la espalda de él y no le dejó escapar hasta que se corrió dentro con un gruñido primitivo.

Luego se dejó caer a un lado y se quitó el preservativo lanzándolo al suelo de la habitación de hotel.

– Que bueno, uffffff, necesito un cigarrillo, dijo sentándose en la cama y cogiendo uno de la cajetilla.

Cristina se quedó tumbada desnuda mirándole sin decir nada.

– Te voy a echar de menos, mañana me voy unos días de vacaciones con mi mujer, la verdad es que no me apetece nada, dijo Gonzalo.

– Cuando vuelvas me llamas, dijo Cristina acariciando el pelo blanco que él tenía en el pecho.

– Cada vez me gusta mas estar contigo, me vuelves loco, me gusta todo de ti, hasta este tatuaje que llevas en la muñeca, por cierto, ¿que significa esta pica?, no te lo había preguntado nunca.

– Bueno ya sabes que mi marido y yo somos algo liberales, esto es como una marca, una manera de decir que yo puedo follar con quien quiera y que mi marido es un cornudito que me espera en casa.

– ¿Ah si?, jajajaja, no lo sabía, vaya cosas que hay hoy en día, me alegra que a tu marido no le importe que estés conmigo.

– No, no le importa y no te creas que es solo mi marido, a muchos les gustan estas cosas, he visto cada cosa en los clubs de intercambio…

– Suena interesante, ¿siempre te ha gustado esto de los cuernos consentidos?

– Si, mas o menos.

– Pero habrás tenido algún novio que no le gustaría esto, ¿no?

– Si, muchos, pero por eso yo creo que no terminaron funcionando esas relaciones.

– ¿Por eso lo dejaste con mi cuñado David?

– No, jajajajaja, mas bien todo lo contrario.

– ¿Como lo contrario?, ¿a David también le gustaban estas cosas?

– ¿A tu cuñado?, jajajaja, le encantaban, de hecho empecé gracias a él…

– ¡No fastidies!, ¡cuenta, cuenta!, jajajaja.

– Bueno, éramos jóvenes, supongo que a esa edad que teníamos uno no es consciente de que le pone que su novia se acueste con otros, lo descubrimos por casualidad.

– Jajajaja, me encanta, sigue…

– Tu cuñado siempre ha sido…no sé como decirlo, algo sumiso, le gustaba que le dominara, ya sabes que mandara yo.

– Ya me imagino, siempre ha sido un flojo…

– Empecé a jugar con su culo, le metía los dedos, esas cosas, a David le encantaba, hoy en día me le follaría con un arnés si estuviéramos juntos y a él le gustaría, seguro que hasta se lo ha pedido a su mujer.

– ¿A Claudia?, jajajaja, olvídate, mi cuñada no le hace esas cosas ni de coña, ¡menudo carácter tiene!

– Lo mismo te sorprendería, tu hazme caso, tu cuñada se folla a David por el culo…

– Joder, ¿y tu como sabes esas cosas?, ¿te lo ha contado David?

– No, pero ya te digo yo que seguro que se lo hace, dijo dándole una palmadita en el pecho.

– Si tu lo dices, pero no me pega mucho Claudia haciendo eso, bueno y sigue contándome lo tuyo con mi cuñado, me interesa mucho la historia.

– Es una historia larga, yo por aquel entonces iba mucho a los ciber, me gustaba curiosear por internet, meterme en los chats, esas cosas y así conocí a un chico en Cadiz.

– ¿Y que pasó?

– Pues que se lo conté a David, que me estaba enamorando de un chico con el chateaba, así hasta que me bajé a conocerle, pasé un fin de semana con él, nos acostamos, bueno lo normal y luego cuando volví se lo conté a tu cuñado, lo recuerdo perfectamente, estábamos en el coche en un lugar apartado, se puso como una fiera, tuvimos una gran bronca, me insultó, joder aquel día sacó el carácter, ¡estaba como loco!

– Y cortásteis ese día.

– Noooooooooo, jajajaja, todo lo contrario, terminamos follando en el coche, tu cuñado se puso cachondísimo cuando le conté que había estado con otro tío, ¡¡follamos como animales!!

– ¡¡No jodas!!, jajajajaja

– Si y aquello fue solo el inicio, no solo para él, también para mi, tengo que reconocer que me gustó, me dió mucho morbo y yo también me excité y a partir de ahí le puse los cuernos muchas veces…

– ¿Y que te decía David?, ¿lo sabía?

– Claro, le gustaba que le contara con detalle como follaba con otros, se ponía cachondísimo, al principio se hacía el ofendido y me hacía prometer que sería la última vez, pero yo le seguía poniendo los cuernos una y otra vez y a él cada vez le excitaba mas, así hasta que llegué a un punto que cada vez pasaba mas de David, al final me aburrí, le cogí cierto asco, no sé como decirlo, y le dejé, luego me venía suplicando y volvíamos a estar juntos, le dejé muchas veces y siempre venía arrastrándose detrás de mi para que volviéramos, era muy triste, luego estuve saliendo con un tío casado y a David le contaba todo, era como un amigo confidente.

– Un pagafantas.

– Si, mas o menos, cuando lo dejé con él volví otra vez con David…

– Jajajajajaja, que pelele, si ya sabía yo que mi cuñadito siempre ha sido un flojo, jajajaja.

– Ni te lo imaginas, por eso te digo que Claudia hace con él lo que quiere.

– Eso es evidente, pero de ahí a que se ponga un arnés y le folle por el culo…

– No me extrañaría que incluso ella también se follara a otros solo para tenerle contento, es que ni te imaginas como se ponía tu cuñado con estas cosas, se volvía loco…

– Vamos a dejar de hablar de él que me voy a tener que ir.

Justo en ese momento le sonó el teléfono a Gonzalo, lo cogió con desgana y torció el rostro al ver que era su mujer.

– ¿Que pasa?…si ahora voy…estoy donde quiero…que si, que ahora voy, venga hasta ahora…

– Era mi mujer, es muy pesada, no la soporto, me voy a pegar una ducha antes…

Cuando iba a salir de la cama Cristina le agarró por su gruesa polla para que se quedara, luego le fue besando por el pecho y cuando llegó abajo se apartó su larga melena antes de darle un sonoro beso en el capullo.

– ¿Quieres que te la chupe como despedida?, dijo dándole un lametazo en la polla.

– Mmmmmmmmmmmmmmmm, joder, que vicio tienes Cristina, diossssssssssssss, me vuelves loco, ahhhhhhhhhhhhhhh., despacio, despacio nena, así eso es, métetela entera en la boca puta y luego cómeme bien los huevos…

58

Estaba sentado en el fantástico restaurante del hotel con vistas al mar. Se había levantado una pequeña brisa agradable y Víctor degustaba el postre de la cena sin ninguna prisa. Era su última noche en el hotel familiar en el que se había hospedado en Menorca. A parte de la limpieza solo tenía 4 trabajadores, los dos dueños, unos señores mayores, su hija Arancha y otra camarera.

Víctor llevaba una camiseta veraniega con dos botones desabrochados y vió que se le acercaba el dueño.

– ¿Que tal la cena Víctor?

– Todo estupendo Fermín, felicita otra vez a Marisa, tu mujer es una cocinera fantástica, tienes el mejor hotel de la isla.

– Muchas gracias, se lo diré de tu parte, ¿alguna cosa mas?, ¿café, una copa?, lo que quieras, ya sabes que estás invitado…

– Si, ponme lo de siempre.

– Por supuesto.

Fermín le recogió la mesa y cuando pasó al lado de su hija le dijo.

– Arancha llévale una copa a Víctor, lo de siempre, con un hielo solo.

Se quedó un rato más en la terraza tomándose la copa mientras observaba el mar con unas vistas privilegiadas, llevaba muchos años descansando en ese hotel y le había cogido cariño a la familia. Ya apenas quedaban un par de parejas mas en el restaurante y Arancha estaba terminando de recoger. Se fijó en la hija de los dueños, 28 años, sobre 1,70, muy morena de piel con un bronceado típico de la isla, buen cuerpo, pelo rizado castaño y de cara era muy guapa con unos ojos grandes y tristes. Era una chica resultona.

Cuando terminó la copa salió a dar una vuelta andando por la isla y luego volvió al hotel, eran las doce de la noche y no había nadie en la recepción, por lo que tuvo que abrir él la puerta con otra llave. Se metió en la habitación y se tumbó un rato en la cama a ver la tele, no había pasado ni 5 minutos cuando le tocaron en la puerta.

Se levantó a abrir y era Arancha que llevaba un vestido veraniego negro de flores. No le sorprendió en absoluto que fuera ella.

– Hola, pasa.

Se dió media vuelta y se sentó en la cama, Arancha se acercó de pies donde estaba él y se quedó esperando. Víctor metió las manos bajo su vestido y la sobó el culo un rato en silencio, ella llevaba un tanguita negro para que pudiera palpar bien sus glúteos.

– Pensé que no ibas a venir a despedirte…

Ella se sentó sobre él y comenzaron a besarse mientras Víctor no dejaba de tocarla el culo, le bajó las tirantes del vestido y le gustó mucho el detalle de que ella no llevara sujetador, subió los brazos hacia arriba y Víctor la quitó el vestido dejándola solo en tanga.

Llevaba mas de 10 años en los que siempre pasaba unos días en Menorca, conocía a Arancha prácticamente desde que era una cría, siempre le había parecido resultona y solo por respeto a sus padres no había tenido nada con ella. Hasta hace tres años. Por aquel entonces ella se había echado un medio novio en la isla y ese fue el detonante de que Víctor se interesara en ella. Una noche quedaron para salir de fiesta los dos y terminaron follando en la playa. Desde entonces se la había estado tirando, unas 3 o 4 veces durante las dos semanas que pasaba hospedado en el hotel de sus padres, a pesar de que Arancha seguía saliendo con el mismo chico.

Después de chuparle la polla se puso a cuatro patas completamente desnuda, no llevaba marcas de sujetador por lo que evidentemente hacía topless y en la parte de abajo el culo lo llevaba muy bronceado, tan solo llevaba blanquita la parte del tanga. Víctor se la clavó desde atrás y luego apoyando las manos en la espalda se la estuvo metiendo un buen rato.

Cuando estaba a punto de correrse hizo que se diera la vuelta y se quitó el preservativo rápido, Arancha quedó tumbada en la cama boca arriba y Víctor le metió la polla en la boca y comenzó a follársela así.

– ¡¡Voy a correrme en tu boca zorra!!, trágatelo todo, mmmmmmmmmmmmmmm, asiii, mmmmmmmmmmmmmmm, me corroooooooooo, me corroooooooooooooo…trágatelo, mmmmmmmmm….trágatelo zorrita…

Arancha le hizo caso y no dejó escapar ni una sola gota, luego estuvieron charlando tranquilamente un rato hasta que se despidieron.

Por la mañana después de desayunar ya le estaba esperando un taxi en el hotel para llevarle al aeropuerto, los dos dueños fueron a despedirle, se dió la mano con Fermín y dos besos con Marisa y Arancha.

– Muchas gracias por todo, la estancia ha sido perfecta.

– Te esperamos el año que viene, dijo Fermín.

– No lo dudes, en cuanto tenga unos días me hago una escapada.

– Pues aquí te esperamos…

En el taxi, cogió el móvil y se puso a escribir un whatsapp a Claudia.

– ¿Que tal las clases?, ¿has empezado bien el curso?, 11:14.

– Yo me vuelvo ahora a Madrid del viaje que te comenté a Menorca, cuando quieras te invito unos días aquí, te va a encantar. 11:14…

59

A mediados de septiembre las niñas habían empezado el colegio y Claudia y yo pasamos a recogerlas el primer día. Una madre se acercó a mi mujer y la dijo.

– Hola Claudia, este año nos gustaría que formaras parte del AMPA, estamos muy pocas y estaría bien contar contigo.

Sin ninguna duda para los otros padres era un orgullo que mi mujer formara parte de la asociación de madres y padres de alumnos, era muy conocida en el colegio por ser la hija pequeña de los Álvarez, además de que sabían que era profesora y jefa de estudios del instituto.

Mi mujer intentó negarse aludiendo que ya tenía mucho trabajo, pero al final lo hizo por las niñas. Era una cosa mas de la que preocuparse. Luego por la tarde teníamos que ir de tiendas, pues a finales de septiembre teníamos la boda de una prima suya y nos quedaban varias cosas por comprar.

Yo por mi parte en la fábrica ya había vuelto de vacaciones mi cuñado Gonzalo, sin duda alguna tenía buena cara, era como que hubiera rejuvenecido unos años, “si que le ha sentado bien la playa”, pensé para mi. Entró en la oficina de la fábrica y se sentó en su mesa.

– Bueno, ¿que tal todo por aquí, cuñadito?, ¿alguna novedad?…

– No todo bien, como siempre, ¿que tal las vacaciones?, y Carlota, dale recuerdos…

– La vacaciones muy bien, pero con ganas de volver, ya sabes, eso de estar con la mujer tanto tiempo juntos, jejejeje.

Sobre las 11 de la mañana recibió un mensaje al móvil.

– Tengo que salir un rato, espero que me de tiempo a volver, me dijo con todo el morro del mundo.

Ya no apareció en toda la mañana y eso que era su primer día. Durante la semana se ausentó dos veces mas, no estaba mal, tres días de cinco. Aquello era mas grave de lo que pensaba y no tardó mucho en explotar la situación.

Se avecinaban días muy movidos en la familia Álvarez.

Claudia estaba recostada en la cama abierta de piernas y se masturbaba frente al ordenador portátil, en la pantalla Toni24 también se estaba acariciando su enorme pollón. Yo estaba de pies a un lado de la cama, fuera de plano, viendo la escena también con el pene en la mano haciéndome una paja. Mi mujer estaba desnuda, tan solo llevaba puestas unas medias negras hasta medio muslo a petición de Toni.

Habíamos cerrado la puerta del dormitorio para intentar no despertar a las niñas que estaban al otro lado del pasillo. Claudia gemía moviendo las caderas sin dejar de tocarse y meterse dos dedos en el coño, que volvía a estar muy húmedo, como siempre que encendía la webcam. Solo se la veía del cuello para abajo, por lo que Toni también podía ver sus firmes pechos.

– ¿Donde está el cornudo?, dijo Toni24.

– Aquí al lado, se está tocando, dijo Claudia mirándome de reojo.

– Jajajaja, ¿la tiene dura?

– Parece que si, se está tocando y no se la veo entre los dedos…

– Di que te la enseñe, a ver si está empalmado el cornudito.

Yo que le escuché dejé de tocarme y me quedé frente a Claudia mostrándola mi polla que apuntaba hacia arriba.

– Si, tiene dura la pollita…

– Dile que quiero verle, que se suba a la cama.

Me subí de rodillas frente al portátil y me pegué un manotazo en el miembro para que bailara arriba y abajo.

– Si que tiene dura la pollita, jajajaja, hoy me apetece ver como se la meneas Claudia, ¿te parece bien?

– ¿Como quieres que lo haga?, dijo Claudia.

– Que hoy sea él el que se siente delante de ti, aunque me quede sin verte, quiero ver que tal haces las pajas…

Claudia abrió un poco mas las piernas como para hacerme hueco y que me sentara delante de ella.

– Ven, ponte aquí, me dijo.

Ahora era yo el que estaba frente a la webcam, no tardó mi mujer en pasar la mano hacia delante y agarrarme la polla. Me la iba a menear frente a Toni24. Empezó a hacerlo muy despacio, recreándose en las caricias, me la sujetaba con firmeza, pero sin apretar, subía y bajaba a la velocidad justa. Era una paja perfecta.

– ¡¡¡MMMMMMMMMMMMMM, que suerte tiene el cornudito, lo haces de maravilla!!!, dijo Toni masturbándose también frente a nosotros.

Después de varias sacudidas mas me soltó la picha y luego la acarició con un solo dedo por todo el tronco, hasta que llegó arriba a la zona del frenillo y se puso a jugar en círculos con él, mi polla tuvo un par de espasmos y se puso mas dura si cabe.

– ¡¡JODER QUE RICO!!, ¡¡vas a hacerle explotar al cornudo!!

Tenía toda la razón. Volví un poco la cabeza para decírselo a mi mujer, intentando besarla, pero ella apartó la cara.

– Voy a correrme…

– ¡Quita!, no quiero besarte, bastante que te estoy haciendo una paja cornudo..

Me la sujetó con dos dedos y siguió masturbándome muy despacio, que me la agarrara así era humillante y mas cuando Toni se la sujetaba con una mano y le quedaba espacio para otra mano en el trozo de carne que todavía se veía.

– ¡¡Voy a correrme!!, dije en voz alta.

– Jajajajaja, con dos deditos le vas a hacer terminar, sigue Claudia, sigue, haz que se corra, jajajaja…

Sin que tuviera que aumentar la velocidad de la paja comencé a eyacular, el semen le caía por los dedos y hacia abajo y no paró hasta que yo le detuve la mano.

– Ya, para, para…pufffff, que bueno….

– Jajajajaja, ha sido patética la corrida…de verdad Claudia empiezas a darme pena, necesitas una polla de verdad, dijo Toni sacudiéndosela delante de la cam.

Claudia se quedó con la mano manchada delante de mi sin saber muy bien que hacer con ella, Toni se dió cuenta del detalle.

– ¡¡Métele los dedos en la boca al cornudo, que te los deje bien limpios!!

Ella lo hizo sin pensárselo y yo saboreé sus dedos, relamiéndolos varias veces hasta que no quedó ni rastro de mi semen en ellos. Luego ya sobraba. Me bajé de la cama y les dejé otra vez solos como al principio.

– Me ha encantado, ahora dile al cornudo que saque una polla de goma, la ponga en la cama hacia arriba y ensártate en ella dándome la espalda, ¡¡quiero ver como mueves el culo cuando follas Claudia!!

– ¡Saca la mas grande, date prisa!, me dijo Claudia totalmente cachonda poniéndose de rodillas y empezando a dar la espalda al portátil…

– ¡¡Vaya horas de llegar, eres un sinvergüenza!!

– No empecemos con lo de siempre Carlota, déjame tranquilo, me voy a la cama…

– Mañana tenemos la boda de mi prima y te presentas así, ¡¡no te aguanto más!!, ¡¡¡quiero el divorcio!!!

Gonzalo se quedó parado bajo el umbral de la puerta y se giró, no se hubiera esperado nunca que Carlota le dijera eso.

– ¿Pero que dices?, ¿a que viene esto?

– ¡¡Viene a que te no te soporto más!!, no sé como tienes la poca de vergüenza de hacer como si no pasara nada, te han visto con la furcia esa ya muchos días, ¡¡hasta yo me he enterado, que soy gilipollas y la última en enterarme!!, así que ya lo debe de saber todo el mundo…

– ¿Enterarte de que?, no seas ridícula, Cristina es solo una amiga, nada más, no te montes películas…

– Así que se llama Cristina, ¿bien sabes de lo que te hablo, no?

– Pues no, alguna vez quedamos para almorzar y ¿que pasa?, te repito que es solo una amiga…

– Para almorzar, para comer, para cenar…¿cuanto tiempo llevas follando con ésta?

– ¡Deja de decir tonterías!, no me acuesto con nadie…

– Con quien no te acuestas es conmigo…estoy cansada de tus amiguitas y hacerme la gilipollas, pero esto ya no, quiero que recojas todo y te marches, ¡¡no quiero verte mas!!

– ¡Carlota, cálmate!

– Estoy muy calmada, debería haber hecho esto hace tiempo…

– ¡¡Tranquila!!, mañana vamos a la boda de tu prima y luego el domingo comemos y lo hablamos con calma…

– No hay nada de que hablar, lo tengo decidido, ¡¡me voy a divorciar Gonzalo, no te soporto mas!! y mañana no quiero que vayas a la boda…

– Si que voy a ir a la boda, no digas tonterías…¿como no voy a ir?

– Ya no pintas nada, no te quiero ver mañana con mi familia después de lo que me has hecho…

– ¡Pero que no he hecho nada!, ¡como te lo tengo que decir!

– ¡Se acabó!, me has oído, ¡¡se acabó!!.

– Vamos a la cama que estás muy nerviosa, mañana lo hablamos.

– Tu duermes aquí en el sofá, faltaría mas, han sido muchas veces, pero hoy ya no, después de follar con otra no te voy a dejar mas que duermas en nuestra cama…

– ¡Que no he follado con otra!

Carlota entró en la habitación y salió con la camiseta con la que dormía Gonzalo, una sábana, una almohada y se lo tiró todo encima del sofá. Éste no quiso seguir discutiendo con ella en el estado en el que se encontraba, prefirió esperar a la mañana siguiente para tranquilizarla y volverla a engatusar como siempre hacía.

Se despertó pronto echo unos zorros después de dormir en el sofá, le dolía la espalda, los brazos y hasta la cabeza. Casi ni se acordaba de lo que había pasado el día anterior, entró en la habitación de Carlota y no estaba. La llamó al móvil, pero no se lo cogía así que empezó a preocuparse de verdad. Se puso a desayunar y al poco vino su mujer.

– ¿Donde estabas?

– He ido a la peluquería ¿o no lo ves?

– No me había dado cuenta, ayer no me dijiste nada…

– Te lo he dicho unas cuantas veces que hoy tenía peluquería a primera hora, pero no me haces caso, como siempre. ¿Al final vas a venir a la boda, no?

– Pues claro.

– Hoy es la última vez que vamos juntos a ningún sitio, luego vienes por la noche y mañana por la mañana recoges todo, yo me quedaré a dormir donde mis padres, vendré mañana por la noche, ya no te quiero ver aquí.

– ¿Pero todavía sigues con eso?

– Claro que sigo, ¡¡se acabó!!, ¿me has entendido Gonzalo?, ¡¡se acabó!!, hoy te dejo venir porque no quiero tener que estar dando explicaciones en la boda, no tengo ganas, todavía no lo sabe nadie, pero el domingo se lo diré a mis padres y a mis hermanos…

– ¡¡Carlota no puedes hacerme esto!!, ¡¡no tiene sentido!!, ¡¡Cristina es solo una amiga, joder!!

– No vamos a hablar mas, lo siguiente será a través de los abogados y a la boda vamos cada uno con su coche…

– ¡¡Carlota!!

– ¡¡Y ni se te ocurra montar hoy ninguna escenita que te conozco!!, estoy dispuesta a ser generosa en el tema del divorcio, pero como hoy montes el numerito voy a pelear hasta el último céntimo que te lleves…

Gonzalo se quedó sentado en la cocina con la taza de café y una galleta en la mano. Por un momento se le vino el mundo encima. Carlota le había dejado. Ahora era mas peligroso si cabe, un animal herido y aunque es verdad que ella le había advertido que debía comportarse en la boda familiar, seguía sin fiarse ni un pelo de Gonzalo. Ahora él ya no tenía mucho que perder e iba a hacer caso a su todavía mujer por el tema del divorcio y portarse bien.

Eso si, enseguida recapacitó y se dió cuenta de que iba ser el último acontecimiento que iba a vivir con los Álvarez. Y Gonzalo no sabía irse de los sitios sin armar ruido.

Claudia se levantó pronto para ir a la peluquería con su hermana, yo me quedé un poco mas en la cama y luego fui a despertar a las niñas. Desayunamos los tres y luego volvimos a subir a la habitación para prepararnos. Teníamos que ir a la boda de su prima, me parece lo peor del mundo una boda familiar, al menos en las de los amigos te puedes desmadrar, pero en las de la familia política hay que guardar las formas.

Llegamos a la iglesia y nos juntamos toda la familia, la prima de Claudia que se casaba no era una Álvarez, era prima por parte de madre, pero aun así había cerca de 300 invitados. A mi como siempre la que me parecía que iba mas guapa era mi mujer con un vestido rojo muy corto y escote palabra de honor y después mi cuñada Marina con un vestido también corto de color azul junto con una pamela del mismo color. Iba divina. La que no cambiaba era Carlota que estaba mas amargada que de costumbre, solo que esta vez el capullo de mi cuñado Gonzalo estaba extrañamente callado y pensativo, debían haber tenido una buena bronca. Para variar. En ese momento no sabía que es lo que pasaba.

Después de la misa, nos llevaron al jardín del hotel donde se celebraba la comida y nos pusieron un pequeño lunch, los niños jugueteaban en el parque y me acerqué a controlarles junto con Marina. Nos pusimos a hablar de nuestras cosas, era un encanto y cada vez nos llevábamos mejor, nos entendíamos perfectamente, teníamos una especie de complicidad, éramos de la familia, pero no unos Álvarez y eso nos unía de alguna manera.. El vestido azul le quedaba como un guante, le hacía un culito estupendo y llevaba un buen escote para lucir sus nuevas tetas. Aun a riesgo de quedar como un salido la dije que estaba muy guapa y que la quería hacer una foto con el móvil, ella me dijo que por supuesto y se dejó sin más. Otra foto que iba a ir a la carpeta que tenía escondida en mi ordenador solo para ella y Carlota, tenía pendiente hacerme una cuenta secreta en el chat para enseñarle esas fotos a Toni y pajearnos con mis cuñadas, sin que se enterara Claudia, por supuesto.

Pasamos a la comida y nos pusieron a la familia juntos en una mesa. Mis suegros, Pablo y Marina, con una trona para el pequeño, Carlota, Gonzalo, Claudia y yo, los niños comían en otra mesa. Gonzalo seguía irreconocible, muy pensativo y sin decir ninguna de sus estupideces, eso sí, los vasos de vino de su copa bajaban a una velocidad considerable.

Ya cerca de los postres fue Marina la que se atrevió a decirle algo, en plan de broma

– Estás muy callado hoy Gonzalo, ¿que te pasa?

– Nada, hay que irse animando poco a poco, dijo cogiendo la copa de vino y haciendo un brindis al centro de la mesa que nadie siguió para luego beberse su contenido, – ¡vivan los novios!, gritó después.

Carlota ni se inmutó como otras veces en las que se enfada mucho. Esta vez, sorprendetemente no dijo nada, como si le diera igual lo que hacía mi cuñado, era todo muy raro.

Llegó la hora del baile y estaba claro que Gonzalo empezaba a llevar una borrachera considerable. Me acerqué a la zona de los niños y coincidió que también estaba por allí Marina echando un ojo.

– Anda que va bueno Gonzalo, dije yo.

– ¿Tú también te has dado cuenta?, se está pasando con el vino.

– Lleva muy raro todo el día, seguro que ha vuelto a discutir con Carlota…

– Lo normal.

– Si, jajajaja, como siempre…

– Jajajaja…

– Bueno anda, vamos a echar un baile y a tomarnos una copita, ¿me aceptas un baile, no?

– Por supuesto, cuñado.

Entramos en la pista del baile y nos acercamos a la barra, a un lado había una zona para hacerse fotos divertidas, podías ponerte un disfraz o coger un cartel para hacer la foto. Cuando pasé estaba Gonzalo con Claudia y mi mujer llevaba un cartel en la mano que ponía “¿Quien me saca a bailar?”, Gonzalo la tenía sujeta por la cintura y se auto señalaba con el dedo, Pablo estaba haciendo la foto, luego me puse a su lado para hacer yo otra.

– ¿Hemos salido guapos cuñadito?, pásamela por whatsapp, dijo acercándose a mi.

Se quedó a mi lado esperando.

– Vale, ya te la mando mañana.

– Venga mándamela ahora, que luego se te olvida, dijo sacando el móvil.

No me quedó mas remedio que hacerlo, cuando le llegó el archivo se puso a ver la foto y luego la amplió, había agarrado a Claudia por la cintura peligrosamente cerca de su culo. Eso no me lo esperaba.

– ¿Hemos salido bien, no?, ¿te gusta la foto?, dijo riéndose.

No sabía a que se refería, desde luego que en la foto parecía que la estaba tocando el culo a mi mujer y el cabrón me lo estaba restregando por las narices. Era como si supiera que me gustaban esas cosas. Y de repente me vino un flash.

Joder, Cristina.

Se estaba viendo con Gonzalo y no era nada descabellado que le hubiera contado mis gustos sexuales o que incluso le hubiera hablado de la relación que habíamos tenido ella y yo. Pero me parecía muy descarado, no podía ser eso, además Claudia era la hermana de su mujer, no iba a sobrepasarse con ella y menos en una boda familiar.

Aturdido me dirigí a la barra junto con Pablo, Marina nos estaba esperando, se dieron un beso en la boca y la agarró por su cinturita. Me dió mucha envidia Pablo, poderse follar a semejante mujer, pero casi no tuve tiempo de pensar, en la pista de baile estaban ahora los bailes agarrados y Gonzalo manejaba el cuerpecito de Claudia con maestría.

Era como si llevaran bailando juntos toda la vida, lo hacían muy compenetrados y con el ritmo perfecto. A pesar de la borrachera Gonzalo seguía moviéndose muy coordinado. Cuando acabó la música se separó de mi mujer y se acercó a la barra para pedir dos copas.

– ¿Has visto como se baila, cuñadito?

– Ehhhh, si, no está nada mal…

– ¿No te molesta que baile con Claudia, no?

– No, claro que no.

– Ya me lo suponía.

– ¿Que quieres decir?

– Nada, nada, cosas mías, dijo riéndose antes de darle un trago al whisky que le acababan de servir y cogiendo la otra copa.

Otra indirecta del muy cabrón. Cada vez me parecía mas probable que Cristina le hubiera contado algo de mis gustos cornudo-sumisos y el muy gilipollas me estaba vacilando con el temita. Que Gonzalo se chulee a mi mujer delante de la familia no es mi ideal del morbo, pero no sé porqué el verles bailar juntos había conseguido excitarme a pesar de que mi lucha interior intentaba evitarlo. Además estaba claro que Gonzalo no tenía intención de detenerse cuando volvió en la búsqueda de Claudia con una copa en la mano.

Ahora sonaba un paso doble, se acercaron hasta donde estaba yo y me dieron las dos copas para que se las sujetara, luego Gonzalo puso sus manazas en la espalda de mi mujer y la llevó por la pista como una pluma. Claudia se lo estaba pasando en grande y nadie parecía darse cuenta de lo que sucedía, ni tan siquiera Carlota que hablaba con uno de sus primos ajena a lo que pasaba en la pista de baile sin controlar esta vez a su marido.

Terminaron de bailar y vinieron a por las copas que yo les sujetaba.

– Gracias cariño, dijo mi mujer dándome un beso, – voy a ver que tal están las niñas…

Se quedó Gonzalo a mi lado, en dos tragos se terminó la copa y pidió otra.

– Mas despacio, que te vas a coger una buena, le dije yo.

– Para eso son las bodas, bueno para eso y para bailar rozándote con alguna señora que tenga ganas, jajajajaj, eh no lo digo por Claudia tranquilo, dijo levantando las manos en son de paz.

– Estás ya borracho, vamos fuera si quieres a tomar un poco el aire, te acompaño…

– Voy bien “cuñadito”, me faltan un par de bailes mas con tu mujer todavía, tú puedes quedarte aquí mirando…¿eso es lo que te gusta, no?

– ¡¡¿Pero que dices?!!

– Que te gusta ver como baila Claudia, ¿no?, jajajaja.

– Ehhh, si, si me gusta ver como baila.

– ¿Solo ver como baila?, ¿o mas cosas?, jajajaja.

Ahora si, confirmado, Cristina le había puesto al corriente de mis inclinaciones y lo peor es que estaba borracho y se le estaba empezando a soltar la lengua. Tenía que detenerle como fuera.

– Vamos fuera, hazme caso, que te de un poco al aire…estás diciendo tonterías…

– ¡Que te calles, joder!, disimula lo que quieras, pero yo sé lo que quieres, tranquilo que en cuanto vuelva Claudia pienso seguir bailando con ella y lo que se deje…

– ¡¡Te estás pasando Gonzalo!!, ¡no te lo voy a consent…

– Si lo prefieres la sobo el culazo como antes en la foto, no me has visto pero se lo he tocado bien, mmmmmmmmmm, que duro, como me lo imaginaba y ella no ha dicho nada, no veas como me ha gustado siempre el culo de tu mujercita, tan pequeñito y duro…¿es eso lo que te gusta, “cuñadito”?

Me quedé en estado de shock. Gonzalo había perdido los papeles por completo y no paraba de hablar y decir ordinarieces sin sentido. ¿Como le iba a tocar el culo a Claudia y ella no hacer nada?. De todas formas si yo contaba esto era su final en la familia, pero a él parecía que no le importaba nada. Su figura se hizo mas grande cuando se pegó a mi.

– Si me das permiso lo vuelvo a hacer, yo creo que ella quiere, nada me gustaría mas que meter la mano bajo su vestido, ¿de que color lleva hoy las braguitas?

– ¡¡Estás borracho!!, eres un completo idiota, el lunes espero que te disculpes…la estás jodiendo, pero bien…

– ¿Te vas a chivar al suegro como un niño pequeño?, jajajajaaj, no te vayas hombre, dijo pasándome el brazo por el hombro, – te lo digo de verdad, si te excita eso dímelo, antes en la foto cuando la he tocado el culo a tu mujer no parece que la haya disgustado mucho…a decir verdad yo creo que le ha gustado, un culo durito, si señor…voy borracho, pero puedo apreciar todavía un culazo como el de Claudia, ¿te la follas por detrás?…

– ¡¡Te estás pasando!!, dije intentándome zafar de su brazo, aunque sin conseguirlo.

– Shhhhh, tranquilo, dijo agarrándome mas fuerte, – si no te la follas por el culo es que eres mas idiota de lo que pensaba…. ah…y de esto ni una palabra, voy a seguir toda la noche bailando con tu mujer e intentando lo que pueda, seguramente la sobaré el culo varias veces mas y tu vas a mirar como lo hago, ¿te parece bien?

– ¡Ni se te ocurra acercarte a Claudia!, dije al fin escapando de él y poniéndole un dedo en la cara a modo de amenaza.

Gonzalo empezó a reirse a carcajadas ante mi amenaza, luego me dió dos palmaditas en el hombro antes de dejarme plantado.

– Conmigo no tienes que hacerte el ofendido, jajajaja, pienso seguir toda la noche encima de tu mujer, disfruta del espectáculo “cuñadito”, me dijo al oido.

Continuará…

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