ECONOMISTA

47

Estaban en frente del espejo como dos quinceañeras, poniéndose sombra en los ojos y pintándose los labios. Mariola se había puesto un minivestido negro muy ajustado, se le marcaba el tanga y le hacía un grandioso culo aquel trapito, Claudia no le iba a la zaga, con un mono negro de manga corta y pantalón corto también, las dos llevaban unos taconazos bien altos. La amiga de Mariola que les había dejado dormir en su piso estaba allí con ellas en el baño.

– Vaya dos, vais a arrasar esta noche, estáis increíbles, vaya dos pibones, jajajajaja

– Venga anímate Inés, hace mucho que no salimos, he venido a pasar este finde contigo, dijo Mariola.

– Ya te dije que hoy no salía, mañana si salimos las tres, teatro, cena y luego de marcha.

– No sé si vamos a aguantar dos noches, dijo Claudia, – estoy desentrenada.

– Bueno, no lo deis todo hoy, jajajaja, dijo Inés.

– Ya sabes que eso no se controla, vamos a ir a cenar al XtreetXO y luego donde nos lleve la noche…

– Que envidia me dais, lo vais a pasar muy bien.

– Pues ya estamos listas…

Antes de salir sonó el teléfono de Claudia.

– Espera que es mi marido, le contesto y ya te prometo que me olvido del móvil el resto de la noche…

Llamé a mi mujer sobre las 22:00 de la noche del viernes. Hablamos un poquito, pero parecía que ella tenía prisa por colgar.

– Nos has pillado a punto de salir, nos estamos dando los últimos retoques, me dijo.

– Seguro que estáis guapísimas, dije yo, – podías mandarme una foto para ver como vais vestidas…

– Casi mejor que no, que sino no vas a poder dormir…

– ¿Tan guapas estáis?

– Pues si, estamos increíbles, jajajaja, dijo mi mujer que parecía estar de bastante buen humor.

– Venga pasarlo bien, ¿cuantas vais a salir?

– Nada, al final esta noche solo Mariola y yo.

– Bueno, tener cuidado, un beso.

– Otro para ti.

Para mi sorpresa a los dos minutos de colgar recibí una foto por el whatsapp, era de mi mujer. Abrí el archivo y me quedé de piedra.

Era una foto de mi mujer con Mariola.

Tragué saliva y casi se me puso dura de golpe, estaban en el baño de un piso y supongo que la otra amiga les hacía la foto, se la había hecho de frente, pero también se las reflejaba por detrás a través del espejo. Me llamó la atención como se agarraban por la cintura y las dos se reían a carcajadas, parecía que Mariola le estaba dando un golpe con las caderas a mi mujer, iban muy maquilladas, con los labios pintados y enseñaban pierna de forma muy sensual. El vestidito de Mariola era de infarto, pero no era menos el mono escotado de mi mujer.

Se iban a tener que estar quitando a los tíos de encima toda la noche. Solo de pensarlo me acabé de empalmar.

Encendí el ordenador y casualmente estaba conectado Toni24.

– Hola, Toni, que tal?

– Pues mira, aquí haciendo algo de tiempo, he quedado ahora con Marta, que viene a casa a cenar cuando salga de la tienda, y tu que tal?, está Claudia por ahí?

– No, este finde se ha ido a Madrid, aquí me ha dejado solo…

– Vaya, esta noche no me podré conectar, ésta se queda a dormir…

– Vais a follar, no?

– Por supuesto, jajajajaja, pienso echarla un buen polvazo…y tu que tal solo en casa?, tienes planes?

– Pues aburrido, he llevado a las niñas con los suegros, así que aquí estoy mirando algo en internet…

– Y donde ha ido Claudia?

– Se ha ido a pasar el finde con una amiga a Madrid, a salir por allí un par de noches…

– Mmmmmmmmmmmm, eso suena interesante.

– Y eso que no te he enseñado la foto que me acaban de mandar…

– Es buena la foto?

– Pufffff, brutal, se me ha puesto dura solo de verla.

– Jajajajajaj, ya te estás poniendo cachondo que pueda hacer algo esta noche sin ti?

– Ya sé que no va a hacer nada, pero tal y como van las dos les van a estar entrando tíos toda la noche y eso me da morbo…

– Mmmmmmmmmmmmmmm, me estás calentando a mi…mándame la foto…

– Está bien, abre la aplicación ….

Le mandé la foto a una aplicación donde puede verla pero no puede descargarla ni hacer capturas de pantalla, yo sabía que esta conversación que estaba teniendo con Toni la iba a leer Claudia así que tenía que tener cuidado con lo que ponía o lo que le mandaba.

– JODER!!!!! Están buenísimas, DIOSSSSSSSSSSSS, tu mujer y su amiga, se llamaba Mariola, no?

– Si.

– Está muy buena también, vaya vestido lleva, pero Claudia es la hostia, como le queda ese monito negro, vaya piernas!!!, tienes razón tío, no se les van a despegar los tíos de encima.

– Tu crees?

– Seguro, con un poco de suerte conoce a uno que le gusta y se la termina follando esta noche…

– Mmmmmm, calla, calla.

– Te encantaría que pasara, verdad cornudo?

– Sabes que si.

– Ya te estás meneando la polla?

– Si, me pone mucho que te guste mi mujer.

– Claro que me gusta, yo también me he tenido que sacar la polla para meneármela un poco mirando la foto de tu mujer y su amiga, pero no quiero correrme, que llega ahora mi novia…

– La tienes dura?

– Durísima cornudito, ni te imaginas como me pone tu mujer!!!. Te gustaría verla?, a tu mujer le vuelve loca mi polla, ya sabes como se corre mirándola…

– Si, le gusta mucho.

– Claro, esto es una buena polla y no lo que tu tienes cornudito, que encima ni se te pone dura…

Me hizo una video llamada que yo acepté, apareció en la pantalla del portátil la enorme tranca de Toni. Se daba golpes con ella en la mano para demostrar lo empalmado que estaba.

– Vaya rabo, está durísima, dije yo.

– Te gustaría tocármela?

– Siii…

– Mmmmmmm, que cornudo eres, seguro que me pajearías delante de tu mujer…

– Mmmmmmm, si que lo haría.

Comencé a masturbarme mientras chateábamos.

– Te estás pajeando?

– Si.

– Enciende la cam tu tb, quiero verlo, quiero ver como te pajeas…

Conecté la cam del ordenador y ahora en la video llamada los dos nos mostrábamos las pollas mutuamente.

– Estás bastante empalmado, se te ha puesto dura esa pollita que tienes, jajajajajajaja

– Sigue hablando, dije masturbándome delante de él.

– Quieres que vea como te corres?

– Si, quiero que lo veas…

– Te gusta mi polla?

– Si, es muy grande…

– Ya sé que te gustaría tocármela, pero me la chuparías también?.

– Ahora te haría cualquier cosa.

– Mmmmmmmmmmmm, y me la chuparías delante de Claudia?

– Si a ella le pone eso, si lo haría…

– Joder que cornudo eres, te metería toda la polla en la boca para que tu mujer viera lo putita que eres, jajajajajaja

– Mmmmmmmmmmmmm, sigue…

– Después de que me la chuparas me follaría a tu mujer, a una tía como Claudia hay que follársela bien y tú no sabes, verdad?, dímelo…

– Si, tienes razón, no sé follar…

– Jjajajajjaaj, ya lo sé, no tienes ni puta idea…y te gustaría que me la follara yo?.

– Si, quiero que te la folles.

– Mmmmmmmmmmmmmm, cuando queráis podemos quedar…

– A mi me encantaría quedar, para que follarais, te lo digo en serio.

– Lo sé cornudo, tranquilo, cuando quedemos toda esta polla que estás viendo va a estar dentro de tu mujer y tú después de chupármela vas a abrir bien sus piernas para que se la meta, si quieres puedes agarrarme la polla y ponerla dentro de ella tu mismo…

– Me voy a correr…sigue…

– Esta noche van vestidas como zorras, alguna las sobará el culo y querrán follar con ellas…

– Mmmmmmmmmmmm…

– Puede que tu mujercita acabe esta noche con una buena polla metida en su coño…

– Sabes que esta tarde se lo ha depilado?.

– Ah si?, MMMMMMMMMMM, que bueno!!!, has visto como lo hacía?.

– Si.

– Y la has dicho algo?

– No, pero me ha dado morbo que lo estuviera haciendo, era como si se lo estuviera arreglando para otro…de pensar eso me excité.

– No me extraña, eso es que piensa follar con otro y con ese gesto te lo ha insinuado, te ha dicho me voy a depilar el coño para este fin de semana que no voy a estar contigo…no hacían falta las palabras…

– Mmmmmmmmmmmm…

– Cuando quedéis conmigo quiero que tu la depiles el coño para mi, lo harás cornudo?

– Joder siiiiii, me voy a correr, me voy a correr…

– Muy bien quiero verlo cornudo, mmmmmmmmm, así eso es….jajajajajajaja

Empecé a eyacular delante del ordenador, llevaba muchos años chateando con Toni y él sabía perfectamente lo que tenía que decirme para llevarme al orgasmo.

– Te has pegado buena corrida David, me ha puesto cachondo esta charla, cuando llegue Marta la voy a echar un polvazo…

– Mmmmmmmmmmmmmmmm.

– Pensaré en Claudia mientras me la follo.

– Joder, no empieces otra vez…

– Ya se te pone dura de nuevo, cornudo?, jajajjajaja…

– Casi, jajajajjaja

– Oyes David, hacia tiempo que no hablábamos solos.

– Si, mucho tiempo.

– La verdad es que estoy disfrutando mucho cuando nos conectamos Claudia, tu y yo, quería daros las gracias.

– No hay de que, a Claudia le encanta, desde que nos conectamos contigo tiene unos orgasmos increíbles, hemos estado hablando lo de conectar la cam, yo creo que dentro de poco hasta podrás vernos…

– Ah si? MMMMMMMMMMMMMMMMMMMM QUE BUENO!!!!!! Ahora si que me la has puesto dura del todo, que buenas noticias!!!!

– Sabes que leerá esta conversación.

– Lo sé, espero que te guste Claudia leer lo cornudo que es tu marido y saber que le gustaría pajearme y chupármela delante de ti…

– No empieces…

– Te volverá loco chupármela delante de tu mujer, a mi no me gustan los tíos, pero me daría morbo que me la comiera delante de Claudia…

– Mmmmmmmmmmm

– No te empalmes otra vez cornudito, jajajajaja

– Ya casi estoy…

– Me gustaría ver por un agujerito que es lo que está haciendo ahora tu mujer, en serio van espectaculares, están muy buenas las dos…si no follan esta noche es porque no quieren…

– Calla, mmmmmmmmmmmmm, ahora estarán cenando, digo ya, jajajajajaja.

– Bueno David, me voy a preparar que en nada llega Marta, yo creo que me la voy a follar antes de cenar.

– Pasadlo bien.

– Ciao.

Cerré el ordenador y me quedé repasando toda la conversación sabiendo que lo iba a leer Claudia. Me excitaba mucho saber que ella iba a leer lo sumiso que puedo llegar a ser si ella me lo pidiera, aunque eso mi mujer ya lo sabía. Cada vez se excitaba mas humillándome y se mojaba cuando fantaseábamos en que yo le preparaba pollas de otros para que luego se la follaran. Eso la volvía loca.

Me puse una película y luego me quedé leyendo un rato en la cama, sobre la 1:30 me quedé dormido pensando que estarían haciendo en ese momento Claudia y su amiga Mariola en Madrid…

48

La música estaba muy alta y las luces muy bajas, le habían dicho al taxista que las llevara al sitio que estuviera de moda y de repente estaban en aquella disco. Habían tenido que hacer cola para entrar y estaba claro que no era un pub cualquiera, se veía bastante exclusivo por como iba vestida la gente, los coches que pasaban en la calle….Mientras esperaban la cola por otra puerta parecían que entraban los Vips, incluso algún famoso.

Una vez dentro Mariola y Claudia se pidieron una copa por la que tuvieron que pagar ni mas ni menos que 18 euros cada una.

– Vaya precios, jajajajaja.

– Es lo que tiene salir por Madrid, dijo Mariola.

Fueron a la pista de baile con las copas en la mano y por el camino las detuvieron un par de chicos, no tendrían mas de 25 años, iban vestidos elegantes, con americana, camisa blanca y los dos llevaban el peinado igual, rapado por abajo y flequillo alto, parecían sacados de un catálogo.

– Hola, ¿que tal? A vosotras no os habíamos visto nunca, ¿como os llamáis?

Claudia les miró con cara de borde.

– ¿Y a ti que te importa?, preséntate tu primero, un poco de educación…

– Vaya perdona, dijo poniéndose la mano en el pecho a modo de excusa uno de los chicos, creí que me conocías, yo soy…

– Ya no nos interesa, gracias y ahora déjanos que vamos a bailar.

Los chicos comenzaron a reírse por el pedazo corte que les habían pegado aquellas dos mujeronas, tampoco pareció importarles mucho porque en pocos minutos estaban rodeados de varias jovencitas muy guapas.

Estuvieron bailando un rato y después volvieron a la barra a pedirse otra copa. 18€ mas. Desde la barra se quedaron mirando a los dos buenorros que cada vez estaban acompañados de mas chicas.

– Podías haberles dejado decir sus nombres al menos, dijo Mariola, – la verdad es que están buenísimos.

– Esta noche es para nosotras, dijo Claudia levantando la copa para brindar con su amiga. – necesitaba una noche así.

– ¿Que tal va todo con tu marido?

– Pues bien, bueno parecido a lo de siempre…con nuestros juegos, ya sabes que hablamos con un tío por internet…

– Si, ya me lo dijiste, me encantaría leer esas conversaciones que os traéis entre manos…

– Jajajajaja, noooooooooo, me moriría de vergüenza…

– La conversaciones de tu marido bien me las enseñaste…

– Si, pero eso era distinto, era para que me dieras tu opinión…

– Pues también te daría mi opinión de lo que hablas con el tío ese, jajajajaja.

– Jajajajajaja.

– ¿Son muy fuertes o que?

– Pues imagina, dijo Claudia, – no hay mucha censura que digamos.

– ¿Te lo estás pasando bien con esto del chat, verdad?

– Siiii, no había tenido unos orgasmos así en mi vida, jajajajaja.

– Jajajajaja.

– Y todavía lo mas fuerte, ahora quiere David que quedemos con el que chateamos en persona.

– Mmmmmm, eso suena muy morboso, ¿te encantaría quedar con el de la polla grande?

– Noooooooooo, eso ya si que no, me gusta mucho la discreción, nunca se sabe quien puede estar al otro lado de la pantalla.

– ¿No te gustaría follar con otro tío?. Solo has probado con tu marido y además si te anima él a hacerlo…

– Nunca me lo he planteado sinceramente, estoy bien así.

– Eso es que nunca has probado con un tío que te folle como un animal y te haga correrte muchas veces, entonces no dirías eso, jajajaja.

– Puede ser, pero prefiero seguir así, estoy a gusto, aunque me sigue pareciendo fuerte lo de hablar con ese tío, no se lo he contado a nadie, solo lo sabes tú, es una locura!!

– Si te contara yo mis locuras, dijo Mariola.

– A ver, cuenta cuenta…

– Pues mira, la semana pasada, sin ir mas lejos, me acosté con mi ex…

– ¿Como?, no fastidies Mariola…

– Si, no sé que me pasó, llevaba todo el finde sin sexo, estaba Alba dormida, cenamos con una botellita de vino, una cosa llevó a la otra y terminamos teniendo sexo salvaje en la cocina…

– ¿Y que tal fue?

– ¿El sexo?, ¡¡un desastre, como siempre con él!!, jajajaja.

– Jajajajaja, ¿y habéis hablado luego?

– No, ya le dejé las cosas claras, no volverá a pasar, no sé porqué me acosté con él, me sentí deseada y casi lo hice por pena, para que vea lo que se está perdiendo, dijo Mariola pasándose la mano por el lateral de su cuerpo.

– ¡Que cabrona!

– Jajajajajaj

– Oyes, pues no está mal el sitio este al que nos ha traído el taxista, dijo Claudia

– No, se nota que es algo exclusivo, mira los dos de antes, están rodeados de chicas y no dejan de hacerse fotos con ellos, no sé quienes serán.

Mariola se acercó a la barra y le preguntó al camarero.

– ¿Oyes me puedes decir quienes son aquellos dos chicos?

– ¿No lo sabes?.

– Pues no, ¿que son futbolistas?

– No, jajajajaja, son Tomás y Sandro de Mujeres hombres y viceversa….

– Ahhhhhh el programa ese de los guapitos…

– Si, ese.

– Vale, gracias.

Volvió Mariola junto a Claudia.

– Son de esos de Mujeres hombres y viceversa, deben ser famosillos, aunque no me suenan…

– ¿Y eso que es?, dijo Claudia.

– Es un programa que echan en la tele de chicos y chicas que buscan novia…bueno da igual, mejor no lo veas, jajajaja.

– Vale.

A pesar de que Claudia y Mariola iban muy sexys pasaban casi desapercibidas porque había muchas chicas jóvenes que lucías vestidos incluso mas atrevidos y cortos. De repente se les acercaron dos hombres que rondarían los 40-43 años, eran bastante atractivos, sobre 1,80, bien vestidos, uno de ellos iba con camisa azul y destacaba el reloj que llevaba en la muñeca, el otro parecía algo mas cortado con camisa blanca, aunque también bastante guapo.

– Hola, ¿que tal chicas, podemos invitaros a una copa?

Mariola se le quedó mirando de arriba a abajo y antes de que pudiera contestar el hombre volvió a preguntarlas.

– ¿Sois de aquí?

– No, estamos de visita a una amiga y conocer la noche madrileña.

– Pues perfecto, nosotros podemos hacer de anfitriones, si queréis,

A pesar de que estaban los 4, solo hablaban Mariola y él.

– ¿Vais al mismo gimnasio tu amiga y tu?

– ¿Y tu que sabes si vamos o no al gimnasio?.

– Esas piernas que tenéis no son de salir a andar.

– ¿Me lo tomo como un cumplido?

– Por supuesto. ¿Aceptáis esa copa?.

– Espera que le pregunto a mi amiga.

Mariola habló con Claudia y tras unos segundos en los que estuvieron debatiendo que hacer finalmente Mariola se giró hacia los chicos y les dijo que declinaban la oferta.

– Venga no seáis así, ¿es porque estáis casadas?, mi amigo también, solo queremos tomar una copa…

– Yo no lo estoy, mi amiga si…

– ¿Y me presentarías a tu amiga?, la verdad es que las dos sois muy guapas…nos habéis llamado mucho la atención…

– No sé ni como te llamas…

– Víctor, ¿y tu?

– Yo Mariola…

Se volvió hacia su amiga llevando a Víctor por el brazo.

– Este es Víctor, te presento a Claudia.

Después de dos besos, estuvieron hablando un poquito, algo le dijo al oído que le hizo reír a Claudia, aquel hombre sabía como tratar a una mujer y hacerla sentir especial, además desprendía mucha seguridad en si mismo y eso se notaba enseguida.

– Venga que, ¿aceptáis esas copas?, dijo Víctor.

– Bueno, vale, dijo Claudia.

– ¿No decías que esta noche era para nosotras sola?, jajaja, le dijo Mariola al oido.

– Venir que os presento, este es mi amigo Andrés, estas son Mariola y Claudia, dijo mientras se daban besos a modo de presentación.

Después Víctor ya no se separó de Claudia en toda la noche, estuvieron hablando de sus respectivas vidas, Víctor le contó que era médico, ella le dijo que estaba casada, tenía dos hijas y que era profesora de instituto. Mariola y Andrés no tuvieron tanta complicidad, él era mas paradillo y Mariola lo último que quería era tener una aventura con un tío casado, a pesar de que Andrés era muy guapo y todo un caballero.

Sin embargo no quiso interrumpir a su amiga que parecía que se lo estaba pasando muy bien con Víctor, no sabía de que estarían hablando, pero Claudia se reía constantemente incluso le llegó a poner la mano en el hombro a él a modo de pequeño tonteo. Nunca la había visto así tan desinhibida y coqueteando con otro hombre, cuando siempre había sido muy cortante con ellos.

Mas tarde llegó la hora de despedirse.

– Me gustaría quedar otro día contigo, ¿vienes mucho por Madrid?, dijo Víctor.

– No, no suelo venir y en cuanto a quedar ya sabes que estoy casada, así que no es posible.

– Déjame que te invite a cenar un día, si quieres hasta puedes venir con tu marido, aunque preferiría que vinieras sola, claro…

– Ya se lo diré a mi marido a ver si quiere que cenemos los tres.

– Vale.

– Te lo decía de broma, eh, jajajaja.

– Ya, ya lo había cogido…

– Bueno, ¿me das tu teléfono al menos?, insistió Víctor.

– Mejor no, hasta aquí.

– Ohhhhhhhhh, es una pena, me gustas mucho Claudia, eres increíble, dame tu número de teléfono, por favor…

– Noo, dijo con la cabeza Claudia.

– Pues nada, al menos me alegra haberte conocido.

– Nos vamos a ir.

– Yo creo que nosotros también, os acompañamos.

Mientras salían Mariola iba hablando con Víctor, no sabía que la estaría diciendo aunque Claudia no tardó en descubrirlo. Salieron las dos chicas y fuera había varios taxis esperando, cogieron uno hasta la casa donde se quedaban a dormir, por el camino fueron hablando.

– Oyes, pues no estaba nada mal el médico ese, dijo Mariola.

– Si, era muy guapo, quería que quedáramos otro día, pero le he dicho que no.

– Anda, ¿porqué?

– Pues porque estoy casada.

– Pero si tu marido te deja…

– Yo no quiero hacer eso, ya lo sabes..

– Si mi marido me hubiera dejado follar con ese tío, no me habría separado nunca, jajajaja.

En ese momento sintieron que la mirada del taxista se las clavaba a las dos a través del retrovisor, Mariola se dio cuenta, pero siguieron hablando como si nada.

– Mañana si quieres volvemos a quedar con ellos.

– Mejor que no, además no tenemos ni sus números, me pidió el teléfono, pero no se le he querido dar.

– Yo si le he dado el mío, dijo Mariola.

– ¡¡¿Porqué?!!

– Porque me gusta para ti, hacéis muy buena pareja.

– Yo ya tengo una pareja, tengo marido, dijo enseñando el anillo de la mano.

– Sabes a lo que me refiero, no me digas que no te imaginas follando con ese tío, parece que es de esos que saben lo que se hacen, ya me entiendes, dijo levantando las cejas y mirando justo al retrovisor para cruzar su mirada con la del taxista.

– No voy a quedar con él.

– No tienes que quedar con él, solo follar con él y luego tan tranquila se lo cuentas a tu marido mientras le haces una paja, seguro que le encanta, jajajajaja.

El taxista se revolvió incómodo en el asiento, seguro que se acababa de empalmar solo de escuchar hablar así a aquellas dos MILFS.

– ¿Usted que piensa de esto?, dijo Mariola al taxista, mientras recibía un codazo de Claudia.

– ¿Me dice a mi?

– Si, claro, a usted.

El taxista aprovechó un semáforo para darse la vuelta al hablar con ellas.

– Pues pienso que si el marido de esta mujer la deja acostarse con otros es que es gilipollas.

– Es usted un antiguo…

– Puede ser, no me gustaría que mi mujer se fuera por ahí tirando a otros, ni tampoco me gustaría que tuviera una amiga como usted.

– ¿Una amiga como yo?, a que se refiere a que esté tan buena?, dijo subiéndose el vestido si es que se podía mas, para enseñarle toda la pierna e incluso parte de las braguitas.

– No, me refiero a una tía tan ZORRA, dijo el taxista llenándosele la boca mientras decía la palabra.

– Uyyyyyy, que grosero…

– Déjalo Mariola que vas borracha…

– Que este tío me ha insultado…

– Aquí las dejo, pueden coger otro taxi, allí hay una parada.

– Pero será cabrón, encima no nos lleva a casa, voy a llamar a la policía.

– Llame usted a quien quiera, dijo el taxista.

– No la hago caso, yo le pago la carrera, dijo Claudia, dándole un billete de 20 sin esperar el cambio.

Se fueron a la parada para coger otro taxi, de vuelta a casa ya no volvieron a hablar mas del tema. Entró Claudia a su habitación y se puso un pijama fino para dormir, ya hacía calor al ser verano. Cuando miró el whatsapp tenía varios mensajes de un número que no tenía en la agenda, se quedó bastante extrañada.

– Hola, me ha gustado mucho conocerte, espero que a ti también te haya gustado, me has parecido muy interesante y me gustaría seguir hablando contigo. 4:16

– No sé quien eres. ¿Como tienes mi número?. 4:34

– ¿Has conocido a mucha gente esta noche?. 4:34

– No, solo a un pesado, pero no le quise dar mi teléfono. 4:34

– Touché, jajajaja. 4:35

Al día siguiente al levantarse estaba Mariola en la cocina.

– ¡¡Eres una cabrona, le has dado mi número a Víctor!!.

– Solo he hecho lo que te hubiera gustado hacer a ti, si no te gusta bloqueale…

El móvil de Claudia volvió a vibrar.

– Buenos días, ¿estás hoy por Madrid?, sigue en pie mi oferta para comer o cenar juntos. 10:48.

Era un mensaje de Víctor, pero Claudia ni se molestó en contestarle. Después de desayunar fueron a dar un paseo y se echaron una pequeña siesta. Luego empezaron a prepararse para ir al teatro y a cenar.

– Esta noche tenemos que volver a salir de fiesta, a ver si ligamos en Madrid, dijo Mariola.

– Hoy no me apetece salir, después de cenar me vuelvo a casa y tu ya si quieres te quedas de fiesta con tu amiga, dijo Claudia.

– Noooooo, no seas cabrona, hoy dijimos que salíamos las tres.

– Vale, pero no nos quedamos tan tarde como ayer.

– No, hoy nos vamos a quedar mas, jajajajaja.

Durante el día Claudia estuvo mirando el móvil constantemente, era como si en el fondo quisiera seguir recibiendo mensajes de Víctor. Por la mañana no le había contestado, pero tampoco le había bloqueado, así que podría seguir mandándola mensajes, aunque ya no la había hecho mas. Claudia, Mariola y su amiga se fueron al teatro, luego a cenar y cuando terminaron pensaron en volver al mismo sitio donde habían estado la noche anterior.

Claudia no podía dejar de pensar en ningún momento en el médico, posiblemente volviera a encontrarse con él en el mismo sitio y de repente se puso muy nerviosa. Entraron en el local, pero Víctor no estaba, durante la noche varios chicos fueron a hablar con ellas, la amiga de Mariola no daba crédito.

– Joder chicas, así da gusto salir con dos mujeres como vosotras, estamos rodeadas de hombres toda la noche, jajajajaja.

Mas tarde que la noche anterior como había prometido Mariola regresaron a casa. Ya en la soledad de su habitación Claudia volvió a mirar el móvil. Nada. Ningún mensaje de Víctor. Se quedó dudando unos instantes y ahora fue ella la que le escribió. No supo porqué lo hizo.

– Esta noche hemos estado en el mismo sitio de ayer, no te he visto. 6:56.

Se quedó esperando unos minutos, pero el whatsapp no le llegaba al otro lado así que se echó a dormir. Por la mañana en cuanto se despertó encendió los datos del móvil nerviosa como una adolescente para ver si Víctor le había contestado. Bingo.

– Vaya, que sorpresa me he llevado, me gusta que me escribas. No me fastidies que ayer salisteis tb, haberme avisado antes, no suelo ir mucho allí, el viernes fui porque hacia tiempo que no salía con Andrés, ¿sigues en Madrid?, si es así te invito a comer. 9:46.

49

El domingo por la tarde volvió Claudia de su viaje por Madrid, se lo debía de haber pasado muy bien, aunque tenía pinta de estar bastante cansada. Lo primero que hizo fue pegarse una ducha y luego ponerse algo de ropa cómoda para estar por casa, unos shorts vaqueros y una camiseta blanca.

– Menos mal que mañana no tengo clase, me dijo.

– Si, pero las niñas tampoco, jajajaja, espero que no se levanten muy pronto.

Estuvimos cenando en el patio y luego acostamos a nuestras hijas, cuando lo hicimos nos quedamos otro rato hablando en el patio.

– ¿Y que tal por Madrid?, que no me cuentas nada.

– ¿Que quieres que te cuente?, hemos salido el viernes y el sábado, a cenar los dos días, el sábado estuvimos en el teatro, la verdad es que lo hemos pasado muy bien…

– ¿Mucha fiesta?

– Si, demasiada, ya no estoy acostumbrada y menos a salir dos días seguidas, lo voy a pagar toda la semana. ¿Y tu que tal solo en casa?

– Pues muy bien, tranquilo, bueno ayer me conecté y estuve hablando un rato con Toni por la tarde…

– ¿Ah si?, ¿no harías nada, no?…

– Ya lo leerás…

– Mañana si te parece bien, hoy no me apetece hacer nada de nada, estoy molida.

– Si, tranquila, ya lo suponía.

– Esto David, quería comentarte una cosa…

– Si, dime…

– Verás, conocí el viernes a un tío en Madrid…

Esto se ponía interesante, Claudia empezó a contarme que había conocido a alguien en Madrid y la notaba que estaba incómoda, yo diría que hasta ruborizada, solo con escuchar esas palabras se me hizo un nudo en el estómago y mi polla palpitó bajo las bermudas. En cuanto pronunció esas palabras se me puso dura como por arte de magia y me puso muy nervioso. Claudia me iba a confesar que había conocido a otro.

– No hice nada con él, tranquilo, es solo, que bueno…ehhhh, estuve hablando con él y luego Mariola le dió mi teléfono, no pasó nada, solo quería que lo supieras.

Las explicaciones de Claudia eran muy atropelladas, solo parecía que quería excusarse, pero el hecho de que me lo hubiera contado ya me parecía significativo, si no lo fuera no me habría dicho nada. Intenté tranquilizarla y que me lo contara todo con mas detalle.

– No te entiendo bien, mas despacio…¿cuando le conociste?

– El viernes, después de cenar cogimos un taxi y nos llevó a un sitio que estaba de moda…vinieron a hablar con nosotras dos chicos, nos dijeron que eran médicos, se nos presentaron y tal, estuvimos hablando un rato con ellos y luego nos invitaron a unas copas…

– ¿Y aceptasteis, no?

– Si, éste que te digo habló con Mariola y luego me le presentó a mi.

– ¿Como se llamaba?

– Víctor, pero vamos no es importante.

– ¿Y estaba bien el tal Víctor?

– Si, era atractivo.

-Mmmmmm, esto se pone interesante.

– No empieces David.

– ¿Y como era?

– ¿Como era?

– Si, de físico, como era físicamente.

– Da igual eso.

– Descríbele por favor.

– Pues no sé, un tío normal, unos cuarenta y poco de años, moreno, guapete, peinado a raya con algo de canas por los lados, barba de tres días.

– ¿Altura?

– Un poco mas que tú, sobre 1,80 mediría.

– Entiendo, ¿y estuviste mucho rato hablando con él?

– Si, ya te he dicho que nos invitaron a unas copas, luego estuvimos un rato hablando y al final me pidió el teléfono, quería invitarme a cenar otro día.

– ¿Y que le dijiste?

– Pues que no, que no era de Madrid y que además estaba casada, ¿que le voy a decir?

– Podías haber aceptado, ya sabes que no me hubiera importado, ¿porqué le dijiste que estabas casada?

– Anda y que le voy a decir, si quieres le digo que estaba soltera, además que estuviera casada no parece que le detuviera mucho, me dijo que si querías tu podíamos quedar a cenar los tres.

– ¿Los tres?, ¿quería cenar conmigo también?

– Si, eso me dijo, que con tal de cenar conmigo no le importaría que estuvieras tú.

Solo la idea ya me puso cachondo, el tal Víctor le había propuesto a mi mujer que podíamos cenar los tres juntos. Era todo muy morboso, aunque Claudia no lo viera así. Yo solo pensaba, ¿que le pasa a ese cabrón, quiere tirarle los trastos a mi mujer delante de mi?

– Tenías que haber aceptado cenar con él, incluso si quieres yo no tengo problema en acompañarte un día, dije yo.

– No quiero cenar con otro hombre.

– Hubiera estado bien, piénsalo Claudia, podría haber sido el inicio de …bueno, un juego nuevo…

– No empieces otra vez con lo mismo David.

– No es empezar otra vez con lo mismo, es que creo que ese tal Víctor te gustó o que pasó algo con él, sino no me lo hubieras contado, mira lo del chat con Toni tampoco querías al principio y no me negarás que no te gusta…

– No pasó nada con él y si te lo he contado es porque tiene mi teléfono y me mandó algún whatsapp…, solo eso…

– ¿Puedo ver los mensajes?, es por curiosidad, tranquila.

Claudia me dejó el móvil, tampoco se habían intercambiado muchos mensajes, Víctor le había invitado a comer, pero mi mujer le había dicho que no. Lo que me pareció muy curioso es que mi mujer a altas horas de la madrugada le mandara un whatsapp diciéndole que habían estado en el mismo sitio de ayer y no le había visto, como si esperara hacerlo y se sintiera decepcionada. Luego él la invitaba a comer y mi mujer le decía que no, que iba a comer con sus amigas y que por la tarde ya se volvía a casa. Lo último que venía era un mensaje de Víctor reiterando querer volver a quedar con ella para comer.

Mi mujer no volvió a contestarle.

– ¿A que se dedicaba?

– Me dijo que era médico, ¿por?.

– Solo por saberlo.

– Bueno David, vamos a dejarlo no quiero volver a hablar de este tema.

– Si te digo la verdad Claudia es que me gustaría que siguieras hablando con él por el móvil…

– ¡¿Como?!

– Si, es como lo de Toni, nos lo podríamos tomar como un juego, algo con lo que morbosear, puedes tontear un poco con él por whatsapp, además creo que ese tío te gustaba.

– No tiene nada que ver que me gustara o no, me parecía atractivo, pero no quiero seguir mandándome mensajes con él.

– ¿Y porqué le mandaste el whatsapp después de llegar de fiesta?, eso es que te acordaste de él…

– Fue una tontería, llegaba de fiesta y…no tenia que haberle escrito, ahora le he dado pie a que se piense algo que no quiero.

– Te acordaste de él al llegar de fiesta…

– Puede ser, ahora me arrepiento…insisto en que no quiero que piense que quiero algo…

“Y es que parece que si quieres algo”, pensé yo.

– Bueno, yo solo te pido que te escribas con él de vez en cuando, que no perdáis el contacto, si quieres tu no le digas nada, pero si te vuelve a escribir me gustaría que le contestases…hazlo Claudia por favor, por contestarle no va a pasar nada…

En ese momento no tenía ni puta idea de la caja de truenos que estaba abriendo.

50

El despertador sonó pronto el lunes, Claudia se dió medio vuelta y me dijo que tuviera un buen día, las niñas todavía no se habían levantado. Bajé a la cocina y desayuné yo solo, me esperaba un día duro en la fábrica, se suponía que además nos iban a pintar la oficina para el martes o el miércoles y a traernos los muebles nuevos.

Entré en la fábrica y la oficina ya estaba vacía, todo lo que había con anterioridad, mesas, estanterías y cuadros estaban a un lado. Sebas llegó detrás de mi.

– Voy a echar de menos estas mesas, llevaban aquí muchos años, ¿al menos podría quedarme con mi silla?

– Hay que renovarse Sebas, pero claro que puedes quedarte con tu silla, faltaría más…

Al rato llegaron los operarios y mi cuñado Gonzalo que venía con otro señor que no conocía.

– Si, esta es la oficina que tienen que pintar, le dijo.

– Está bien, ahora traemos los colores que nos dijo Cristina, dijo el señor que debía ser el pintor.

Por lo que parecía, mi ex también había elegido el color del que iban a pintar mi lugar de trabajo. Al momento entraron dos jóvenes cargando botes de pintura, rodillos y una escalera. Me dieron ganas de irme a casa, no iba a tener donde sentarme en toda la mañana.

– ¿Que tal el fin de semana, cuñadito?

– Pues poca cosa, he estado en casa, Claudia se fue a Madrid con una am…

– Ya sabes que mañana nos traen los muebles de la oficina nueva, vendrá tu ex novia, la larguirucha, jajaja, me dijo que quería ver como nos quedaba de bien…es muy profesional.

– No me cabe duda de eso…

– Hay que tirar toda esa mierda que está ahí fuera…

– Sebas me ha dicho que se quería quedar con su silla…

– ¡No me jodas!, le van a traer una silla mil veces mejor, a ver si vamos a poner la oficina nueva y moderna y nos vamos a quedar con la antigüedad esa, le dices que no puede ser.

– Pues se lo dices tu, que yo le dije que sin problema se podía quedar con la silla.

– Está bien, yo se lo digo, ¡hay que joderse, todo lo tiene que hacer uno!

Salió fuera y sin cortarse un pelo llamó al encargado de la fábrica, no sé que le diría pero señalaba con el dedo hacia el montón de muebles apilados en la pared. El viejo Sebas asintió con la cabeza y volvió a su trabajo.

A la una le dije que me iba a casa, antes eché una ojeada a la oficina y tuve que reconocer que estaba quedando muy bien, el techo blanco y las paredes de un amarillo muy clarito, pero por esa mañana ya no soportaba mas a Gonzalo.

Antes de volver a casa me pasé por la tienda de informática para comprar una webcam de alta definición

Sobre las 9:30 de la mañana Clara y Blanca entraron en la habitación de Claudia.

– Venga mamá despierta que queremos desayunar.

Por lo general a esa hora ya llevaba una hora levantada, pero ese lunes estaba pagando las consecuencias del fin de semana en Madrid. Después de desayunar las niñas se pusieron a ver la tele y Claudia desayunó tranquila mientras leía la prensa en su Ipad.

A media mañana las niñas la dijeron que se querían dar un baño en una pequeña piscina que teníamos en el jardín. Mientras jugueteaban en el agua las niñas Claudia salió al patio con las gafas de sol puestas y encendió el portátil. Sentía curiosidad por leer la conversación de su marido con Toni24 la tarde del sábado.

Cuando se dispuso a hacerlo le vibró el móvil, era un mensaje de whatsapp, en ese momento pensó que era Víctor y miró con rapidez el mensaje, se sintió decepcionada cuando vió que era de su madre en el grupo de Familia que tenían.

Se acordó del médico que había conocido el viernes por la noche, ya habían pasado dos días, pero no podía sacársele de la cabeza, tampoco ayudaba mucho su marido que se pasó la tarde del domingo insistiendo en que quedara a cenar con él, pero eso no era posible, no tenía ningún sentido quedar con él, ¿para que iba a cenar con ese hombre?, ¿que es lo que pretendía David?.

¿Tan en serio hablaba cuando la decía que la dejaría acostarse con otros hombres?

Ahora ya no se trataba de una fantasía, era un hombre de verdad, con su cara y su nombre y que además estaba muy bueno, sin embargo Claudia no pensaba en lo que podía pasar con él, solo se le venía a la cabeza que es lo que pasaría si la gente se enterara o la viera que estaba cenando con otro hombre en Madrid. Ella era Claudia Álvarez, su padre era conocido por media ciudad y además era Jefa de estudios en un instituto y madre de dos hijas, no podía permitirse que la pillaran cenando con un desconocido y tirar por tierra el apellido de la familia, el rumor correría como la pólvora, se enterarían todos, la familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus alumnos…No, ella no podía arruinar su vida por una estúpida cena.

Abrió el portátil y comenzó a leer la conversación de su marido con Toni, las niñas seguían chapoteando en el agua y Claudia apoyó los dos pies en la silla, abriendo ligeramente las rodillas.

“ Lo sé cornudo, tranquilo, cuando quedemos toda esta polla que estás viendo va a estar dentro de tu mujer y tú después de chupármela vas a abrir bien sus piernas para que se la meta, si quieres puedes agarrarme la polla y ponerla dentro de ella tu mismo”.

Cuando leyó esa parte su coño ya estaba completamente empapado. Si no hubieran estado las niñas se hubiera masturbado en ese momento. Prefirió cerrar el portátil y se puso de pies.

– Venga niñas, salir ya, que lleváis mucho tiempo en la piscina, dijo totalmente ruborizada y con los pezones duros como piedras…

Por la noche nos bajamos al salón, habíamos quedado con Toni, seguimos la rutina de poner el ordenador portátil sobre la mesa y Claudia se sentó en el sofá, conmigo detrás. Nos conectamos al chat y allí estaba como casi siempre a esa hora Toni24. Íbamos a tener una sesión de ciber sexo.

– Hola chicos, que tal?

– Pues bien, y tu?

– Yo como siempre, que tal tu viaje por Madrid Claudia?, le tenías muy nervioso a tu marido el viernes por la noche, jajaja.

– Ya lo sé, os he leído la conversación que tuvisteis.

– Ah si?, y te gustó?

– Si.

– Te gusta cuando le llamo a tu marido cornudo y le digo cosas como que no sabe follarte?

– Ya sabes que si.

– Todo esto te pone mucho, verdad?

– No creo que tenga que contestarte a eso.

– Es evidente.

– Por eso.

– Y donde está ahora el cornudo de polla pequeña?

– Sentado detrás de mi, como siempre.

– Mmmmm, bien, así me gusta. Hola cornudo, voy a poner cachonda a tu mujer otra vez para que se corra pensando en mi polla.

– Te dice que hola.

– Jajajaja, bueno cuéntame que tal por Madrid?, zorreasteis mucho?, me enseñó una foto David de como ibais vestida tu amiga y tu, estabais para follaros las dos.

Claudia se giró pues no sabía nada de lo de la foto.

– ¿Le mandaste la foto?

– Si, pero tranquila que lo hice por la aplicación esta del…que ya sabes que no se puede copiar ni hacer captura de pantalla, me pone que te vea.

– Ya te he dicho que no me gusta que mandes fotos mías y menos sin mi permiso, nunca se sabe quien puede estar al otro lado.

– Tranquila Claudia, Toni vive a muchos kms de aquí y además ya sabes que es de confianza, nunca haría nada que pudiera molestarnos.

– No te la tenía que haber mandado.

– Me gustó mucho que lo hicieras, me puse muy cachondo, así las dos vestidas, solo pensaba que os iban a estar entrando tíos toda la noche.

– Tampoco fue para tanto…

De nuevo volvió a ponerse delante del teclado.

– Así que te gustó la foto.

– Si, me puso mucho, no sé si tanto como a tu marido, pero si, no me pajee con ella porque había quedado con mi novia en casa, pero luego ella pagó las consecuencias.

– Hiciste algo con ella?

– Claro, en cuento llegó me la follé pensando en ti…

– Mmmmmmmmm.

– Aunque hubiera preferido follarte a ti.

Mi mujer me cogió las manos para ponérselas sobre sus tetas, quería que la empezara a sobar pues ya se había puesto cachonda. Agarré sus pechos por encima de la camiseta y ella gimió, pero seguía tecleando.

– Dime que llevas puesto ahora, preguntó Toni.

– Braguitas blancas y camiseta también blanca de tirantes.

– Mmmmmmmmmm, con sujetador debajo?

– No, sin sujetador.

– Se te transparentan los pezones?

– Si.

– Mmmmmmmmmmmm, como Nicole Kidman en Eyes Wide Shot, eso me encanta, y las braguitas como son, pequeñas?

– Si, normales, de estar por casa…me gustan que sean pequeñas, me parecen mas bonitas.

– Muy bien, me dijo David que te depilaste el coño antes de ir a Madrid, ya lo habrás leído.

– Si.

– Lo hiciste?

– Si.

– Porque?, tenías pensado que alguien te lo viera?

– Puede, nunca se sabe, jajaja.

– Mmmmmmmmmm.

– La verdad es que me gusta llevarlo arreglado, no tenía nada que ver si me lo ven o no, me gusta ir bien.

– Me gustan los coños depilados, el tuyo tiene que ser una delicia, me encantaría comértelo y luego follarte, cuando quedemos nosotros quiero que lo lleves depilado, acuérdate…

– Jajajaja, vale…

Claudia ya no podía mas, se giró hacia mi.

– Venga baja la mano.

Yo la obedecí y se la metí entre las braguitas hasta alcanzar su coño, luego comencé a masturbarla con suavidad, aunque Claudia estaba desatada, subió los pies en el sofá y abrió las piernas, en esa postura aunque era incómoda seguía tecleando, pero así la podía tocar mejor.

– ¿Te gustaría que te lo comiera ahora delante de tu marido?

– Mmmmmmmmmm siiiii…

– Seguro que ya estás deseando verme la polla para poder correrte…

– Si, quiero verla, enséñamela.

– ¿No te vale con la de tu marido?

En ese momento tragué saliva, yo estaba detrás de ella con el pene medio flácido, era ridículo totalmente comparar nuestras pollas. Eso me excitó mas si cabe.

– No, quiero ver la tuya.

– ¿Porque?

– Porque me gusta mas.

– ¿Y la de tu marido no?

– Me gusta la tuya.

– Dime como es la polla de tu marido, descríbemela…

– Venga enséñamela, quiero correme.

– Antes descríbeme la polla de tu marido…

– Pues es pequeña, fea y casi nunca se le pone dura, te vale con eso?

No estaba mintiendo mi mujer, solo que cuando leí eso si que se me puso bastante dura.

– Jajajajaja, muy bien descrita, está bien, voy a enseñarte la polla, quiero que te corras como una buena zorra.

Toni no pudo apreciarlo, pero cuando llamó zorra a Claudia ésta gimió mas alto mientras la masturbaba. Hubiera sido un buen momento para poner la webcam nueva y convencer a mi mujer de que se mostrara por ella, lo que pasa es que estaba tan a punto de correrse que pensé que ya habría otro día para hacerlo.

…Toni24 llamando…

En la pantalla apareció el enorme rabo de nuestro ciber amigo, cada vez que se conectaba parecía que la tenía mas y mas dura y mas y mas grande. Me seguía pareciendo sorprendente como se le podía poner así semejante verga.

– Cuando quieras follar con esta polla no tienes mas que decirlo Claudia, estaré encantado en metértela hasta el fondo, eso sí, quiero que esté delante el cornudo de tu marido y que nos corramos los dos en sus narices, dijo ahora por voz Toni.

Claudia se echó hacia atrás sin dejar de mover las caderas, me retiró la mano y ella misma se acarició el coño.

– Mmmmmmmmmm, voy a correrme, voy a correrme…tócame las tetas, apriétame los pezones, me dijo echando la cabeza hacia atrás.

Yo la hice caso y aunque se hubiera corrido igualmente en cuanto la pellizqué los pezones mi mujer empezó a correrse con los ojos cerrados. Yo miraba la pantalla del ordenador y Toni se la seguía meneando delante de nosotros.

– Ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh que buenooooo, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiii…siiiiiiiiiiiiiiiii…siiiiiiiiiiiiiiiiii…

Cuando Claudia consiguió abrir los ojos después de su orgasmo se encontró con la polla de Toni en la pantalla del ordenador, se seguía masturbando aunque mi mujer ya había terminado.

– Espero que no te haya molestado por lo que puse antes, me dijo.

– ¿Lo de mi polla?

– Si, ya sabes que lo digo como parte del juego.

– Si, lo sé, no te preocupes, no me ha molestado.

Efectivamente ya sé que lo decía como parte de un juego, pero era evidente y los dos lo sabíamos que ella pensaba eso de mi pene, aunque a mi no me importaba, es mas me daba muchísimo morbo leer todo ese tipo de cosas que escribía mi mujer.

– ¿Que hacemos, dejamos que se corra Toni?, dijo mirando la pantalla.

– Por mi sí.

– ¿Tu quieres correrte?, me preguntó a mi.

– La verdad es que si, estoy excitadísimo…

– Mira vamos a hacer una cosa, siéntate al lado de la mesa y mastúrbate, quiero veros a los dos a la vez…

– ¿A Toni y a mi?

– Pero…

– Venga David, hazlo por mi…

Estaba claro que mi mujer no había terminado de humillarme por esa noche, pero la idea me pareció tan buena que la hice caso. Me senté en la mesita del salón al lado del ordenador portátil, Claudia comenzó a teclear.

– ¿Estáis ahí?, escuchamos a Toni.

– Espera Toni, no te corras, David va a masturbarse también, os quiero ver a los dos a la vez, tecleó Claudia.

– Mmmmmmmmmm, quieres compararnos?, dijo Toni.

– Si..

– Está bien, pero sigue escribiendo y dime cosas, tu ya te corriste?

– Si, ahora quiero que lo hagáis los dos, para mi.

– Mmmmmmmmmmmm, vale, dime como se ven nuestras pollas, dime cosas, quiero correrme mientras me escribes cosas Claudia.

Me cogí la polla intentando ponerme en la misma posición que Toni, apuntando con ella hacia arriba, Claudia me miró y siguió escribiendo.

– Léeme lo que pones, dije yo.

– Se está masturbando a mi lado, apenas se la puedo ver por encima de la mano, leyó en alto mi mujer.

Aquello fue como otra punzada en mi estómago, pero quería más.

– Sigue leyendo, ohhhhhhh, dije sin dejar de meneármela.

– Yo creo que no la tiene ni dura, es patética comparada con la tuya, vamos quiero ver como te corres, una corrida de verdad.

– ¡¡Me voy a correr Claudia, me corro!!, dije yo.

– Mi marido se está corriendo, se le va escurriendo el semen por la mano, no tiene ninguna fuerza.

– Ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhh….

– Venga Toni córrete tu, demuéstrale a mi marido como lo tiene que hacer…

Yo ya me había corrido, pero ella seguía escribiendo y Toni pajeándose delante de ella.

– Estoy a punto, ¿te gustaría terminármela tú o preferirías ver como lo hace tu marido?, dijo Toni

– Hoy quiero terminártela yo, córrete para mi, pensando que soy yo la que te lo hace, siguió leyéndome Claudia sin que yo se lo pidiera esta vez.

– ¿Te gustaría agarrarme la polla?

– Si, me gustaría.

– Ahhhhhhhhhhhhhhh,tomaaaaaaaaa, tomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa….

– Que buena, que pedazo de corrida, mmmmmmmmmmmmm.

Yo miré la pantalla y efectivamente la polla de Toni soltaba lechazos abundantes en todas las direcciones y mi mujer prácticamente ni parpadeaba mirando tal espectáculo. La comparación con la corrida que acababa de tener yo era simplemente bochornosa.

Dimos por terminada la sesión de sexo despidiéndonos de Toni y quedando con él de nuevo para el jueves por la noche.

51

– Gracias por venir Judith.

– Me he escapado, tenía muchas ganas de verte, dijo dándole un pico a Víctor que estaba preparando la comida en la cocina.

– ¿Que le has dicho a tu novio para poder venir un lunes por la tarde?

– Como tenía luego guardia por la noche, le he dicho que he cambiado la guardia con una compañera que me lo ha pedido para hacer la tarde también.

Judith entró en el salón y dejó en una silla una pequeña mochila que llevaba para hacer noche en el hospital. Volvió a la cocina y Víctor se la quedó mirando, llevaba una minifalda vaquera con camiseta blanca de tirantes y su pelo rojo recogido en una coleta.

– ¿Me acompañas a la mesa?, preguntó Víctor.

– Ya he comido antes de salir de casa, tu come tranquilo, te espero.

– Me va a ser difícil comer contigo delante, desde que has entrado solo estoy pensando en follarte…

– Tenemos hasta las ocho, tu verás…

Víctor entró al salón con un plato de ensalada de verano y se sentó a la mesa.

– Ponte de pies aquí, quítate la camiseta.

Judith le obedeció y se quedó de pies desnuda de cintura para arriba, delante de él. Puso los brazos en jarra enseñándole las tetas y esperando otra indicación del médico.

– Me encantan tus tetas y tu piel pecosa, eres tan clarita, ven aquí…

Avanzó hasta él y le puso los pechos delante de la cara.

– ¿Quieres que te coma las tetas?, dijo dando un pequeño bocado a una de ellas.

– Ummmmmmm…

Luego se metió una teta en la boca apretándoselas con las manos y al rato pasó a chupar el pezón del otro pecho. Se las comía con fuerza, con ansia. Judith ya estaba jadeando.

– Súbete la falda, mmmmmmmmmmmmmmm, así, quiero verte las braguitas, me gustan mucho también, siéntate aquí…

Con la falda remangada se subió encima de Víctor que puso las dos manos sobre el culo de la enfermera.

– ¡Que culazo tienes!, dijo dándola un pequeño azote.

– ¿Te gusta?, ¿no crees que estoy gorda?

– ¿Gorda?, jajajaja, que bobadas dices, tienes un culo como dios manda, dijo dando otro azote y luego apretando sus nalgas para que se bambolearan – de los que suena bien mientras te los follas desde atrás, me gusta todo tu cuerpo, tienes unas curvas divinas, ni se te ocurra adelgazar un gramo…

– Me gusta mucho cuando me dices esas cosas…

– Además hoy me das mas morbo, estás sudando…

– Hace mucho calor…

– Suéltate el pelo, así mucho mejor, ¿tienes calor?, si quieres bajamos a la piscina y nos damos un baño.

– Ya sabes que no puedo hacer eso…

– ¿Porqué no?

– Porque podría verme alguien…

– Aquí no te conoce nadie, vivimos poca gente en esta parcela.

– Siempre te puede conocer alguien, es una ciudad muy pequeña.

– Me gustaría que bajaras a la piscina, que te vieran conmigo, que dijeran joder quien es la pelirroja esa que va con el médico, ¡¡menudo culo tiene y vaya tetas!!, me encantaría presumir de ti, echarte crema delante de los vecinos, comernos la boca en la piscina, que nos llamaran la atención porque hay niños delante…

– ¡Que ideas mas morbosas tienes!

– No me digas que no te has puesto cachonda de pensarlo, eres como yo, te encanta el riesgo, para otro día traete un bañador y nos bajamos, te vas a poner tan cerda que vamos a tener que subir a follar como animales…

– Ummmmmmmmmmmm Víctor, deja de decirme esas cosas…

– No solo te llevaría a la piscina, te llevaría a mas sitios, de compras, a cenar, follaríamos en los baños de los restaurantes, en los probadores de las tiendas, me harías mamadas en el cine viendo una película…alguno te acabaría conociendo si, pero eso te daría mas morbo…

– Me estás poniendo muy cachonda, dijo Judith sacándole la polla a Víctor.

Se apartó las braguitas y puso el coño directamente sobre el miembro de él dejándose caer, luego se frotó delante y atrás restregándole la polla a lo largo de toda la rajita.

– ¿Hace cuanto que no follas con tu novio?

– Desde ayer.

– ¿Y que tal fue?.

– Bien, como siempre, pero no quiero hablar de él ahora.

– ¿Se la chupaste?

– Si.

– ¿Te dió por el culo?.

– No.

– ¿No?, joder tu novio es imbécil, yo te daría por el culo todas las veces.

– A lo mejor soy yo la que no quiere.

– ¿Como follasteis?

– Me puse sobre él.

– ¿Como estás ahora conmigo?

– No, tumbados en la cama.

– ¿Se corrió dentro?

– Si.

– Así que vienes con la leche de tu novio dentro de ti, para luego follar conmigo.

– Se corrió ayer, no creo que quede mucha leche dentro, jajaja.

– ¿Ya quieres que te folle?

– Mmmmmmmmmmmm, si, quiero que me la metas…

– ¿A mi no me la vas a chupar?

– Lo que quieras, si quieres te la chupo…te haría ahora cualquier cosa…

– No vuelvas a follar con tu novio un día antes de hacerlo conmigo y si lo haces que no se te corra dentro, no me gusta.

– Venga olvida eso…¿quieres que te la chupe?

– ¡Ven aquí zorra!.

Víctor se puso de pies y agarrando por el pelo a Judith hizo que se se agachara, quedó de rodillas en el suelo y de golpe la metió la polla en la boca, luego sujetándola por la cabeza comenzó una follada salvaje metiéndosela hasta el fondo, ella apenas podía respirar, pero se dejó hacer.

– ¿Te gusta que te follen la boca eh?, ohhhhhhhhhhh, toma zorraaaaaa…

Una de las veces que Judith pudo zafarse de su polla se quedó mirando hacia arriba.

– ¿Vas a follarme ya?, por favor…

– Que te calles, te follaré cuando yo diga, ¡¡ven aquí!!, dijo Víctor volviéndola a sujetar de la cabeza y metiéndosela en la boca de nuevo.

Ahora ya no solo la sujetaba por la cabeza sino que pegaba golpes fuertes de cadera para follarla brutalmente, hasta que en una última acometida se quedó con la polla en la garganta de la pelirroja.

– Ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh, tomaaaaaaaaaaaaaaa, me corroooooooooooooooo, me corrooooooooooooooo, trágatelo, trágatelo puta, mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm, trágatelo joder…

Judith se separó de él tosiendo, el semen se le escapaba de la boca y quedó de rodillas mirando hacia abajo.

– Cofff, cofffff, eres un cabrón, joder…coffff, coffff, dijo ella mientras recogía con la mano la lefa que le caía por los labios, – te has pasado.

– Cállate y vete a ducharte mientras voy comiendo, luego voy a darte por el culo…

52

El martes por la mañana fui un poco mas tarde de lo habitual al trabajo, como nos traían los muebles nuevos no tenía mucha prisa en ir por la oficina. Cuando llegué sobre las 9:15 estaban allí mi cuñado Pablo, Gonzalo, Carlota y mi ex novia Cristina, vaya suerte que tenía, para un día que llegaba tarde me encontré con toda la comitiva allí.

– Anda que vaya horitas, dijo Gonzalo intentando dejarme en evidencia delante de Pablo y su mujer Carlota.

– Es que como hoy traen los muebles, intenté excusarme.

Varios operarios estaban metiendo unas mesas dentro y otro chico en la oficina nos estaba montando las estanterías.

– Mira, también hemos comprado un portátil, que mi ordenador estaba muy viejo, dijo Gonzalo.

“Será para ver porno y leer el Marca, porque no pegas palo al agua”, pensé para mi.

– Está quedando genial la oficina, dijo Cristina.

Me fijé en mi ex, llevaba unos shorts vaqueros muy cortos, que realzaban sus kilométricas piernas, con un polo azul clarito y unas sandalias veraniegas con un poco de cuña, me encantaba como se tocaba el pelo mientras hablaba con Gonzalo y es que éste no dejaba en cierta forma de tontear con ella, sin importarle que estuviera delante Pablo y sobre todo su mujer Carlota.

– Si, está quedando muy bien, se nota que tienes buen gusto para todo, dijo el cretino de mi cuñado.

– Bueno, veo que esto ya está, me voy a ir a tomar un café que luego tengo muchas cosas que hacer, dijo Pablo dando el visto bueno.

– Espera Pablo que te acompaño, no te muevas de aquí que ahora vuelvo, le dijo Gonzalo a mi ex.

Por supuesto tenía que ir con Pablo para hacerle un poco mas la pelota, mientras Carlota estaba haciendo un medio inventario de todo el material que estaban trayendo, luego se acercó donde estábamos Cristina y yo.

– Ya está, ha quedado muy bonita la oficina, ¿tu eres la amiga de Marina, no?, dijo.

– Si, nos conocemos desde hace unos años del gimnasio.

– Ella fue la que nos recomendó tu tienda.

– Si, ya me lo dijo, gracias por confiar en mi, espero que me llaméis mas veces.

– No lo dudes. Oyes por cierto, ¿donde se han metido mi hermano y Gonzalo?

– Se han ido al bar de aquí al lado a tomar un café, Pablo dice que tenía prisa.

– Anda que avisan bien, bueno yo también os dejo, dijo Carlota despidiéndose fríamente de nosotros.

Por un momento me quedé a solas con Cristina, la gente estaba trabajando por la fábrica y los operarios de su tienda de muebles estaban terminando de dejar la oficina en perfectas condiciones.

– ¿Te tiene mucho cariño la hermana de tu mujercita, eh?, jajaja

– Eso no es asunto tuyo.

– No tiene nada que ver con Gonzalo, vaya carácter tiene tu cuñada, Gonzalo es mas sociable, aunque a veces es un poco…no sé como decirlo…

– ¡Gilipollas!

– No quería decir eso, un poco fanfarrón quizás, pero no parece mal tío.

– Eso es que no trabajas con él.

– Puede ser, no me gustaría tener un jefe como él.

– Gonzalo no es mi jefe.

– ¿Ah no?, yo creía que si.

– Los dos somos los encargados de la fábrica por igual…

– Vale no te enfades, tranquilo.

– Oyes ¿sabes algo de la habitación de nuestra hija Blanca?, cuando van a llegar los mueb…

– Quiero que volvamos a vernos otro día, dijo Cristina de repente.

– ¡¿Que?!

– Lo que has oído, quiero volver a quedar contigo otro día, ¿no te gustó lo que pasó en el almacén?, cuando quieras repetimos.

– Shhhhhhhhhh cállete joder, aquí puede escucharnos cualquiera, dije paranoico mirando hacia los lados.

– Me encanta como me comes el coño, solo de pensarlo ya me pongo cachonda…

– ¡Cristina!

– No me digas que no te apetece, pero si te corriste como cuando éramos novios, me dijo acercándose a mi.

– ¡Estás loca, que te calles!.

– Se te pone dura de pensarlo, ¿verdad?, seguro que ya estás hasta empalmado de pensar en volverme a meterme la lengua en el culo.

– No quiero quedar contigo, en cuanto terminéis te largas y no vuelvas mas por aquí, dije entrando en la fábrica y acercándome a Sebas.

Lo peor es que tenía razón, hizo que se me pusiera dura con tan solo pensar en volver a tener un encuentro con ella. Por suerte llegó mi cuñado Gonzalo, se puso a hablar con Cristina y al momento me hizo una seña con la mano para que me acercara.

– ¿Que pasa?, dije yo.

– Nada, que voy a salir de nuevo otra vez, voy a acompañar a Cristina a tomar algo, en un rato volvemos, me dijo Gonzalo.

El rato fue casi una hora, cuando llegaron ya estaba todo montado, entramos Cristina, Gonzalo, Sebas y yo en la oficina.

– Ha quedado increíble, si no estuviera casado te invitaba a cenar, jajaja, dijo Gonzalo a Cristina.

– Que yo también estoy casada, jajajaja.

– Normal, lo raro sería que no lo estuvieras.

“Y siguen con el tonteo”, pensé yo. “A ver si dejan de hacerlo delante de todos que me está dando hasta vergüenza ajena”.

Tenían razón, la oficina había quedado muy bien, tengo que reconocer que el cambio era abismal, de una vieja oficina de la fábrica de zapatos con muebles de toda la vida había quedado una bien moderna con mesas, sillas, paredes recién pintadas y halógenos en los techos. Cristina sacó su móvil e hizo una foto de la nueva oficina.

– Si no os importa voy a hacer unas fotos, luego me gusta enseñarlas si vienen clientes nuevos, dijo haciendo fotos desde varias perspectivas, luego Gonzalo se sentó en su silla, presidiendo la oficina.

– ¿Que tal estoy?, si quieres puedes tirar otra foto conmigo, dijo en una actuación que ya empezaba a rozar lo ridículo.

– No puedes estar mejor, dijo Cristina peloteando a mi cuñado, sabiendo que me fastidiaba mucho lo que estaba haciendo y tirando otra foto de él.

– ¿No me dices nada cuñadito?

– No estoy para tonterías, vamos a trabajar que llevamos un par de días que no hemos podido hacer nada, dije poniéndome en la que se supone que era mi mesa nueva.

– Bueno, pues si ya está todo, nosotros nos vamos, dijo Cristina.

Gonzalo rápidamente se puso de pies para acompañar a mi ex hasta la puerta.

– Una cena no, pero si pasas por aquí me das toque para un café a media mañana, dijo mi cuñado.

– Cuenta con ello, dijo Cristina. – creo que en breve tengo que pasarme por este polígono industrial para otra oficina, ya tengo tu número, te llamo.

Y así quedó la conversación hasta donde pude escuchar. No había manera de sacar a aquella mujer de mi vida. Me quedé con el presentimiento de que no iba a ser la última vez que iba a ver a Cristina por la fábrica de zapatos.

Así fue, no tuve que esperar mucho tiempo.

No le quise contar nada a mi mujer de que habíamos puesto los muebles nuevos de la oficina en la tienda de Cristina. Era una tontería a la que no le dí mucha importancia. Dos días mas tarde me levanté para ir al trabajo, era jueves y luego tenía tres días libres. Los padres de Claudia nos invitaban a toda la familia a una casa rural con piscina, para comer, disfrutar, descansar y que jugaran los niños, querían pasar el fin de semana con los 6 nietos.

A mi la idea no es que me gustara mucho, tener que aguantar otros tres días al fanfarrón de Gonzalo, mi único aliciente era poder ver a Marina en bikini e incluso a Carlota, hacía tiempo que no veía sus tetazas en traje de baño.

Además por la noche habíamos quedado para conectarnos con Toni24, mi intención era probar mi nueva webcam, el problema es que había que calentar lo suficiente a mi mujer para convencerla que la pusiéramos, tenía muchas ganas de que Toni también pudiera ver a Claudia mientras se masturbaba.

No quise despertarla y bien temprano salí para la fábrica de zapatos emocionado por lo que pudiera pasar de noche, llegué el primero como de costumbre y a los pocos minutos Sebas, antes que lo hicieran los operarios y el último Gonzalo que lo primero que hizo fue ponerse a preparar un café.

La mañana transcurrió con normalidad, pero sobre las 11 o así se presentó de nuevo Cristina por la oficina, pasó dentro y Gonzalo se puso se pies.

– Buenos días, ¿se puede?, dijo ella.

– Hola Cris, te estaba esperando, oyes salgo un rato a tomar algo, me dijo Gonzalo.

Me quedé solo en la oficina pensando en lo que acababa de pasar, era evidente que mi cuñado estaba esperando la visita de Cristina, tenían que haber quedado ya, posiblemente vía móvil, aquello no me gustaba nada, esperaba que solo fuera una coincidencia, aunque tratándose de mi ex sabían que pocas veces se trataba del azar.

¿Estos dos seguían con su tonteo o eran solo cosas mías?

Durante la mañana Claudia estuvo preparando las maletas para pasar el fin de semana en la casa rural junto a su familia. Cuando terminó dejó a las niñas viendo una película en la tele y subió arriba a pegarse una ducha refrescante, pues era verano y hacía bastante calor.

Una vez en la ducha y sin preocupaciones Claudia se masturbó, había cogido la costumbre de hacerlo ahora al menos una vez al día, le daba igual el sitio, podía ser en la cama, en la bañera, la ducha, viendo la tele, incluso en el coche alguna vez. Se acariciaba el coño y en menos de un minuto conseguía llegar al orgasmo, necesitaba correrse para quedarse tranquila, al menos hasta el día siguiente. No podía dejar de pensar constantemente en el sexo y aquellas masturbaciones rápidas le ayudaban a aliviarse.

A media tarde llevamos a las niñas a casa de mis suegros, habíamos quedado con ellos que se quedaban a dormir en su casa y al día siguiente ellos las llevaban a la casa rural. Cuando dejamos a las niñas Claudia y yo nos fuimos a cenar tranquilamente a una terracita.

– A ver que tal pasamos el fin de semana, la verdad es que no me apetece nada tener que aguantar a Gonzalo, dije yo.

– Bueno David, olvídale, siempre estás igual, disfruta de las niñas, de la piscina, llévate un libro, come y descansa, no quiero que pongas mala cara, encima que nos invitan mis padres.

– No, si no lo digo por tus padres.

– Es que siempre estás con los mismo, que si Gonzalo esto, Gonzalo lo otro, vamos a cenar tranquilamente…

-Si, mejor, prohibido hablar de él y cambiando de tema luego hemos quedado con Toni…¿recuerdas?

– Si.

– ¿Te apetece?

– Ya veremos, me dijo Claudia cogiendo la carta del restaurante para empezar a leerla.

– Hace buenísimo aquí, luego nos quedamos a tomar una copita sí te animas…

– Mira que horas de llegar, encima vienes borracho y echo un asco, ya habrás estado de putas como de costumbre, dijo Carlota.

– Pues no, no he estado de putas hoy, borracho no te lo voy a negar, dijo Gonzalo.

– No sé como puedo aguantar esto, tendría que mandarte a la mierda, ¡no te soporto!

– Hazlo si te atreves, pero te vas a quedar mas sola que la una, estás amargada…

– ¡¡Como quieres que esté con un borracho y un putero como tu!!

– Si folláramos mas no tendría que irme de putas, hace meses que no nos acostamos y sinceramente me da la mismo, cada vez me apetece menos, ¡mira como estás!, te estás poniendo muy gorda, ¡podrías cuidarte un poco!

– ¡Cabrón!, el día menos pensando te pongo la maleta en la calle, ¡no me provoques!

– ¡Hazlo joder, hazlo!

– Mañana tenemos que ir con toda la familia a la casa rural y tu vas y te me presentas así, me das vergüenza ajena…

– Mañana a la hora de la comida estoy perfectamente, tranquila, me voy a dormir…

– Si anda, vete a dormirla, ¡¡esta es la última que me haces!!, ¡tu no me humillas mas!, si me vuelvo a enterar que estás por ahí con tus amiguitas o me preparas otra de éstas no vuelves a pisar esta cas…

– ¡Que te calles, joder!, me voy a acostar, dijo Gonzalo dando tumbos por el pasillo.

Sobre las 23:30 de la noche llegamos a casa, por suerte Claudia ya había preparado maletas y comida para llevar a la casa rural durante la mañana. Subimos a la habitación y saqué el portátil.

– ¿Que te parece si hoy nos quedamos aquí en la cama?, dije yo.

– Por mi bien.

Me fui a uno de los cajones y busqué la webcam nueva que había comprado, se la enseñé a Claudia y me preguntó que para que quería eso.

– Me gustaría que Toni nos viera también, tranquila, no se nos va a ver la cara ni nada, no me digas que no te daría morbo.

– No creo que sea muy buena idea eso David, podría vernos, ya sabes que estas cosas no me gustan…

– Mira, tranquila ven…

Nos sentamos en la cama apoyados en el cabecero, Claudia estaba delante y yo me puse detrás como hacíamos siempre. Puse la webcam nueva en el portátil enfocando hacia abajo y luego la enchufé, era como una especie de prueba. En la pantalla aparecía Claudia de cuello para abajo.

– ¿Ves?, esto es lo que vería Toni, échate un poco hacia atrás que voy a tocarte.

La acaricié los pechos y después baje la mano hasta sus braguitas, Claudia miraba la pantalla para que no se la escapara ningún detalle, tal y como se veía era imposible que nadie nos pudiera reconocer, ni tan siquiera se veía el cabecero de la cama.

– Baja un poco mas la cámara por si me echo hacia atrás, dijo Claudia que ya había entrado en el juego rápidamente.

– ¿Entonces la ponemos, no?

Se quedó dudando unos instantes.

– Venga Claudia, solo de pensarlo te estás poniendo caliente, no me digas que no te pone la idea…

– Si, me gusta, pero no sé, me da corte…

– Ya ves que es imposible que nos reconozca, venga Claudia, lo estás deseando tanto como yo, no me digas que no te apetece…

– Está bien, ¡que pesado te pones cuando quieres!, vamos a probar hoy, así ya te quedas tranquilo…¿como me visto?, me preguntó Claudia.

– Siiiiiiiiiiiii, biennnnnnnnn, ¡joder que nervios!, es la primera vez que te va a ver, ponte un conjunto bonito para él, quiero que lo calientes al máximo, yo también estoy muy excitado, va a ser muy morboso.

Claudia salió de la cama y abrió el cajón de la ropa interior. Se quedó desnuda delante de mi y luego comenzó a ponerse un conjuntito negro erótico que yo la había regalado medio transparente con pequeños puntitos negros y un lazo rosa tanto en las braguitas como en el sujetador.

– ¿Este te parece bien?, dijo apretándose las tetas hacia arriba.

– Es perfecto, se te transparenta todo, pero es muy elegante y te queda genial, buffffffffff que cuerpazo tienes, se va a derretir, ven aquí vamos a ver como das en imagen, jajajaja.

Bajamos un poco la luz y luego Claudia volvió a sentarse delante de mi, hicimos otra prueba a ver como salíamos en la pantalla hasta que quedó perfecto a nuestro gusto. Ya solo teníamos que esperar que se conectara Toni24.

– Estoy muy nerviosa, dijo Claudia.

– Y yo, estoy temblando.

– Se te nota y además veo que estás muy excitado, dijo echando la mano hacia atrás para apretarme el paquete., – yo estoy igual…

. Quieta, no me roces que me corro, te lo digo muy en serio.

Justo en ese momento se puso la luz verde de Toni24 que significaba que se acababa de conectar.

– Bueno, pues allá vamos…

– Hola.

– Hola pareja, ¿q tal?

– Pues bien, como siempre.

– Con ganas?

– Si, hoy especialmente, tecleó Claudia.

– Y eso?

– Sorpresa, jajajaja.

– Mmmmmmm, bien, me gustan las sorpresas, además ya me cogéis cachondo, llevo un rato viendo porno, cuéntame Claudia que llevas puesto, escribió Toni directamente.

– Un conjunto de lencería negro.

– Me encanta, con tanguita?

– No, braga, es pequeña, pero no es tanga.

– Mmmmmmmmmmm, me gustan mas las braguitas que el tanga, me ponen mas, es como mas sofisticado, ¿tu sueles usar tanga Claudia?

– No, muy raras veces, depende de la ropa, pero muy muy ocasionalmente.

– Vais a follar hoy o que tenéis pensado hacer después de hablar conmigo?

– De momento no hemos pensado nada, a medida que vamos hablando improvisamos sobre la marcha.

Yo que seguía detrás de Claudia le dije a mi mujer.

– Cuéntale lo del tío ese que conociste en Madrid.

– ¿Para que?

– No sé, a ver que opina Toni.

Claudia siguió chateando.

– Me dice David que te cuente que el fin de semana que estuve en Madrid conocí a un hombre.

– Ah si?, cuenta, cuenta, quiero mas detalles, solo le conociste, no?, no creo que pasara nada…

– Si, solo le conocí, estuvimos hablando y nada más, pero Mariola le dio mi teléfono y me escribió por whatsapp.

– Suena interesante, y porque le dio el teléfono tu amiga y no se lo diste tu?

– Me lo pidió a mi pero no se lo quise dar…

– Por?, no te gustaba?

– Porque estoy casada, jajajaja, pero si, si me gustaba…

– Como era él?, joven no creo, has dicho que era un hombre…

– No, joven no, bueno, entre 40-45 mas o menos, 1,80, lo que mejor lo define es atractivo, con mucha confianza en si mismo.

– Entiendo, intentó algo contigo?

– Me invitó a cenar.

– Y?, le dirías que no, claro.

– Si, le dije que no.

– Y porque quiere David que me cuentes esto?, él habrá visto algo que le tiene inquieto.

– Si, dice que se nota que ese tío me gusta.

– Y te gusta?

– Si, me gusta, pero…

– Cuantas veces has pensando en que te gustaría aceptar esa cena con él?, dime la verdad, te lo has planteado ya…

– Puede ser, pero mas como una fantasía o algo así, aunque David quiere que cene con él de verdad…

– Cenar y lo que surja, claro…

– Eso parece…

– Y no te lo planteas seriamente lo de quedar con él?, es solo una cena, no mires mas allá…ya sé que David lo que quiere es que folles con él y todas esas cosas, pero tu no te plantees eso, solo es una cena entre dos amigos…y luego que pase lo que tenga que pasar…, como se llama por cierto?

– Víctor.

– Y dices que tiene mucha confianza en si mismo…tiene pinta de mujeriego?

– Si.

– Está casado?

– Me dijo que no.

– Y porque no quedas con el tal Víctor?, solo para cenar…y pruebas…

– No sé si me apetece hacerlo, el cenar con él puede implicar otras cosas y no creo que quiera esas otras cosas…

– Pues yo creo que si que quieres, solo pensarlo ya estás excitada y tu marido ni te imagino, el cornudito debe de estar temblando, jajajaja.

– De hecho Víctor me dijo que no le importaba que viniera mi marido también a la cena si así iba a estar mas tranquila.

– Mmmmmmmmmmmm, eso suena muy muy interesante, o sea que no le importa que vaya tu marido a la cena., si que está seguro de si mismo, y David que dice?, iría a la cena?

– Dice que si.

– Me lo suponía, jajajaja, imagínate lo que tiene que ser para él, quedar con un tío que ha invitado a su mujer a cenar y él ir como acompañante, en cierto modo estaría ya dejando ver que no le importa que su mujer cene con otro, con todas la implicaciones que eso conllevaría.

– Si, sé por donde vas.

– David no estaría en muy buena posición, cenando con un tío que quiere follarse a su mujer, literalmente, y él allí delante delante es como que lo estuviera consintiendo.

Claudia miró hacia atrás para asegurarse de que yo estaba leyendo la conversación.

– ¿Que te parece lo que estás leyendo?

Yo apoyé la cabeza en la parte alta de su espalda y pegué un resoplido, pasé las dos manos hacia delante agarrando sus pechos, mi polla palpitaba por encima del calzón rozando la tela de las braguitas de mi mujer.

– Que Toni tiene toda la razón, bufffffffff, esto es demasiado, voy a explotar sin tocármela, estoy temblando de solo imaginarlo…

Toni siguió con la supuesta fantasía en el hipotético caso que quedáramos con Víctor.

– Vamos a ponernos en situación, imagínate que quedáis un día como hoy, que llevarías puesto?

– Supongo que un vestido veraniego, tengo varios de minifalda, tampoco algo muy provocativo, no querría ir como una buscona.

– Muy bien, seguro que tienes alguno en mente, Víctor iría con una camisa blanca y posiblemente americana, cenaríais los tres y luego os invitaría a tomar una copa.

– Sigue.

– En el bar os separaríais un poco de David, él os observaría a un par de metros de distancia detrás de vosotros, os dejaría hablar solos, te pones en su situación?, sería muy humillante para él, pero te aseguro que estaría disfrutando y tendría la polla bien dura, a ti te gustaría que él estuviera así?

– No sé, supongo que si…

– Víctor se acercaría a ti y te agarraría por la cintura, poniendo su mano muy cerca de tu culo, David desde atrás lo vería todo.

– No me gustaría un contacto tan directo, nunca se sabe quien te puede ver, me gusta mucho la discreción.

– Eso lo haría mas peligroso y excitante, que os pudieran pillar.

Claudia me agarró la mano para que la bajara hasta su coño.

– ¡Yo también estoy muy caliente, vamos tócame!, me dijo.

Sabía que no faltaba mucho para el gran momento de conectar la webcam.

– Víctor bajaría la mano con mucho cuidado para ponerla encima de tu culo, pero muy suave, casi ni la notarías allí, pero sabrías donde tiene la mano, David podría correrse en los pantalones solo con ver eso…

– Pudiera ser.

– ¿Te besarías con él en público?

– No.

– Pero si te dejarías sobar el culo.

– No me gusta la palabra sobar.

– Llámalo como quieras, sobar, tocar, palpar, pero a mi me gusta sobar, es mas soez y tu te dejarías sobar el culo delante de tu marido…y además estarías cachonda, como lo estás ahora, estás muy cachonda Claudia?

– Si.

– Te pone fantasear que otro te folla delante de tu marido y terminarás haciéndolo, espero que ese otro sea yo, quieres verme la polla ahora?

Se me escapó un pequeño gemido en su oído y el corazón me latió a toda velocidad, casi se me salía por la boca.

– Ahora Claudia, vamos a hacerlo ahora, esto es lo que estábamos esperando, dije sacando la mano de sus braguitas.

– Vale, me respondió.

– Si, quiero vértela, tecleó mi mujer.

…Toni24 llamando…

De repente apareció la enorme polla de Toni24 en la pantalla, solo que esta vez había un cambio, se había abierto un pequeño rectángulo abajo a la derecha donde se veía el cuerpo de Claudia y mis manos apoyadas en sus caderas.

– ¡¡JODER!! ¡¡no me lo puedo creer!!, exclamó Toni por el micrófono al vernos.

Se quedó unos segundos en silencio en los que se debió quedar mirando detenidamente lo que se le abría en la pantalla, ahora ya no tecleaba para comunicarse con nosotros, lo hacía por voz.

– ¡¡Dios que cuerpazo tienes Claudia!!, esto es muy fuerte, ¡¡habéis conectado la cam!!!, estoy empalmadísimo, decirme algo, quiero oír tu voz, dijo sacudiéndosela ante la cámara.

Claudia hizo un gesto de negación con la mano, no quería hablar.

– Por lo menos decirme hola.

– Hola, dijo Claudia.

– Estás buenísima, me encanta ese conjuntito que llevas, David toca sus tetas, dijo sin dejar de meneársela.

Yo volví a pasar las manos hacia delante apretando sus pechos hacia arriba, Claudia gemía a cada caricia en un estado de excitación tal que yo pensaba que podría incluso correrse jugando solo con sus tetas.

– ¡¡Que envidia me estás dando, parece que las tiene bien puestas!,¡quítala el sujetador!, ¡¡enséñame las tetas de tu mujer, cornudo!!, dijo Toni24.

Yo la susurré en el oído.

– ¿Quieres que lo haga?.

Ella se cubrió ligeramente impidiéndome que pudiera hacerlo, pero Toni siguió insistiendo.

– ¡Vamos enséñame sus tetas!, tienes que ser un buen cornudo y mostrarme el cuerpo de tu mujer, ¡¡hazlo joder!!, dijo volviéndose a sacudir la polla ante su cam.

– Déjame Claudia por favor, sé que lo estás deseando, dije apartando sus manos.

Puse las manos sobre las copas del sujetador y tiré de ellas hacia arriba, de repente las tetas de Claudia cayeron a plomo mostrándose en la webcam en todo su esplendor. Toni se puso de pies para verlo mas de cerca.

– ¡¡QUE TETASSSS!!, ¡¡SON PERFECTAS ESAS JODIDAS TETAS!!, ¡no puedo dejar de mirarlas!, dijo meneándosela mas rápido en la pantalla.

Aquello fue demasiado para mi, Claudia se estaba exhibiendo sin ningún pudor ante un desconocido, pero lo que me hizo correrme sin tocarme no fue que le enseñara las tetas, no, lo que me hizo correrme fue pensar en lo que iba a pasar luego, pues sabía que no iba a acabar así la cosa, la sola perspectiva de suponer que mi mujer podía mostrarle el coño o incluso masturbarse hizo que explotara en su espalda, pegando la polla en la tela de sus braguitas.

– Ahhhhhhhhhhh, me corro Claudia, me corro, dije en bajito.

Claudia echó la mano hacia atrás intentando agarrármela, no sé con que propósito, pero cuando llegó su mano ya estaba terminando de eyacular y lo único que hizo fue mancharse de semen. Luego pasó la mano hacia delante y la mostró ante la webcam.

– ¿Que es eso?, ¡¡¡no me jodas que ya se ha corrido el cornudito!!!!, podías haber avisado. ¿Se te ha corrido en la espalda?

– Si, dijo mi mujer.

– Parece que tienes una voz muy morbosa, que pena no poder escucharla mas, ¿me enseñas la corrida de tu marido?, date la vuelta…

Claudia obedeció y primero se puso de rodillas para luego darse la vuelta, en lo que se giraba mi mujer Toni me debió ver por la webcam detrás de ella.

– Jajajaja, vaya pollita se le ha quedado, no me extraña que no quieras follar con él, dijo.

Es verdad que después de haberme corrido se me había caído la erección en picado, pero a pesar de eso seguía excitado y nervioso por la situación. Ahora Claudia estaba de espaldas y se inclinó hacia mi levemente.

Le estaba mostrando a Toni24 todo su culazo.

– ¡¡BUFFFFFF, MENUDO CULO TIENES TAMBIÉN!!, ¡¡me encantaría que te bajaras las braguitas!!, vaya mierda de corrida te ha echado, así es normal que ese inútil no pudiera quedarte preñada, no falta mucho para que veas lo que es una corrida de verdad, dijo pegándose varias sacudidas mas.

Claudia iba a darse la vuelta pero Toni le pidió que no lo hiciera.

– Espera no te gires, quiero verte un poco mas ese pedazo de culo de guarra que tienes, vamos cornudo ahora baja sus braguitas, ¡¡enséñame el ojete de pija de tu mujer!!

Se quedó unas segundos mostrándose ante él, ahora teníamos las caras prácticamente pegadas, la respiración de Claudia estaba muy alterada y jadeaba como una perra después de haber hecho ejercicio.

– ¿Quieres que lo haga?, la pregunté yo.

– ¡No puedo aguantar mas, voy a correrme!, me dijo susurrando mientras se metía la mano entre las piernas.

– ¡¡Eso es, tócate el coño!!, mmmmmmmmmmmm que buenoooo, ¿quieres correrte eh?…¡¡que morbazo!!, ¡¡apártate las bragas, quiero ver como te metes un par de dedos!!, escuchamos la voz de Toni.

Claudia no le hizo caso y se dió la vuelta apoyando su espalda contra mi, puso las piernas como si fuera a dar a luz. Yo que me acababa de correr bajé el sujetador para taparle las tetas, pero Toni al borde del orgasmo quería seguir viendo sus pechos.

– ¡¡Quítala el sujetador cornudo, QUÍTASELO!, eso es Claudia, límpiate la mano de semen por la braguita, mmmmmmmmmmmmm, tócate, ¡¡tócate el coño!!

No les quedaba mucho para correrse a los dos, Toni se masturbaba furiosamente de pies frente a su cam y Claudia hacía lo propio abierta de piernas en la cama. Yo detrás de ella desabroché el sujetador y Claudia me ayudó a quitárselo quedándose tan solo con las braguitas. Ya todo le daba igual, solo quería correrse.

– ¡¡QUE TETAZAS JODER!!, ¡son perfectas!,¡vamos pija ahora apártate las braguitas joder!, ¡¡quiero verte el coño antes de que te corras!!

No tuvo que repetírselo dos veces, esta vez lo hizo ella misma, con la mano izquierda que tenía libre se echó las braguitas a un lado mostrando su empapado sexo a Toni24.

– ¡¡¡DIOSSSSSSSSSSSS!!!!, ¡¡¡¡QUE COÑOOOOO, QUE DEPILADITO, QUE DELICIA!!!!, ¡¡¡VOY A CORRERME!!!!, ¡¡¡MÉTETE LOS DEDOS DENTRO, MÉTETE LOS DEDOS Y ME CORRO!!!!.

Yo estaba empalmado de nuevo y mas cuando Claudia obedeció y se metió un par de dedos en el coño, masturbándose salvajemente. Toni se pegó unas sacudidas mas y apuntando a su cam comenzó a correrse, una lefada caliente, espesa y abundante que cubrió nuestra pantalla de ordenador.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHH CLAUDIA TOMAAAAAAAAA, TOMAAAAAAAAAAAA!!!

Después fue mi mujer la que tuvo su merecido orgasmo, yo era un mero espectador de lo que pasaba, ya hacía rato que había dejado de participar. Claudia no pudo reprimirse y también gimió bien alto para que Toni pudiera escucharla sacando las caderas hacia fuera.

– ¡¡¡AHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHH AHHHHHHHHHHHHHHH!!!

– ¡Eso es córrete, córrete, asiiiiiiiiii córrete zorra!, escuchamos la voz de Toni.

Salí de detrás de Claudia y di por finalizada la video llamada, Claudia quedó apoyada en el reposabezas de la cama, jadeaba sudorosa pasándose la lengua por los labios, todavía se apartaba la braguita mientras se acariciaba suavemente el coño con la otra mano a pesar de haberse corrido.

– Ha sido increíble, dije poniéndome de rodillas ante ella, – te follaría ahora mismo.

Claudia se quitó las braguitas quedándose en la misma posición y completamente desnuda, me mostró su enrojecido coño que brillaba de la excitación.

– ¡Hazlo, métemela!

Tiré de sus piernas hacía abajo para que quedara tumbada, me puse sobre ella y me dispuse a metérsela.

– ¡Vamos métemela cornudo!, a ver si hoy eres capaz…

Esta vez si, mi polla no bajó su dureza ni un ápice y con facilidad entró en el interior de mi mujer que gimió al sentirse penetrada.

– ¡Mmmmmmmm, que bien cornudo!

Estaba dispuesto a pegarla una follada de campeonato, comencé a moverme con ganas, embistiendo con fuerza sin embargo Claudia apenas gemía, parecía una muñeca inerte.

– ¿Que pasa cariño?

– Nada, tu sigue.

– ¿No te gusta?

– Que sigas te he dicho…

Y así lo hice, pero yo no podía concentrarme, la cara de mi mujer no expresaba nada, como si estuviera pensando en la lista de la compra. Entonces ocurrió de nuevo.

Mi polla fue perdiendo dureza hasta que se salió de dentro de ella.

– ¿Que haces?, ¡vuelve a metérmela!

– Yo, Claudia, es que…perd…

– Venga, ¿a que esperas?

Ella misma me agarró el pingajo con dos dedos y lo acercó a la entrada de su coño, me pareció ver que a Claudia se le escapaba un esbozo de sonrisa, pero debían ser imaginaciones mías pues estaba enfadada.

– ¡Que me la metas, joder!, ¡vamos!, dijo restregando mi alicaído pene por la entrada de su vagina.

Con los dedos empezó a meneármela intentando que mi polla volviera a ponerse dura, pero cuanto mas lo intentaba mas flácida se quedaba. Yo me puse en un estado de ansiedad que quería que terminara todo aquello e intenté levantarme de la cama quedándome erguido de rodillas.

– Déjame Claudia, no puedo, para…

Ella volvió a sonreír, esta vez no fueron imaginaciones mías.

– ¿No estabas tan dispuesto a follarme?, ¿que te pasa?, dijo pasándome el pie por el pene.

– ¿Que haces Claudia?, no entiendo nada.

Con el pie me empujó haciendo que cayera hacia atrás, luego se incorporó pero siguió abierta de piernas.

– Te he visto muy decidido a follarme, parece que se te ha olvidado quien manda aquí, se folla cuando yo digo, si tanto quieres que me acueste con otros tú no me la vas a volver a meter, ¿de acuerdo?

– Claudia…no sé que quieres decir…

– ¡¡Coge un consolador de la caja y fóllame con él, cornudo!!, ¡no querrás follarme con esa mierda de polla!!, dijo señalandomela con el pie.

Yo sumiso rápidamente salí de la cama y saqué la caja de los juguetes de nuestro armario. Cogí una polla realista y se la mostré a Claudia.

– ¿Esta te parece bien?

– Cualquier cosa mejor que esa mierda que te cuelga de entre las piernas.

De escuchar a mi mujer oír hablar así de mi pene hizo que se me volviera a poner duro, parecía que estaba jugando conmigo. Fui a coger lubricante para meterla el juguete de casi 20 cms.

– Deja eso, no va a hacer falta, estoy muy mojada, dijo Claudia acariciándose ella misma.

Me puse de rodillas entre sus piernas y con suavidad le fui introduciendo el consolador hasta que los huevos tocaron su pelvis, aquella enorme polla estaba dentro del pequeño cuerpo de mi mujer.

– ¡Vamos muévelo cornudo, muévelo!, mmmmmmmmmmmmm, ¡¡fóllame con eso!!

Yo ni que decir tiene que estaba empalmado de nuevo, cuando empezaba a follarla con el juguete Claudia retiró mi mano y ella misma se lo introdujo metiéndolo y sacándolo varias veces, así hasta que lo retiró por completo y cuando lo hizo con la inercia del movimiento me golpeó con la polla de juguete en toda la cara, para luego tirarla al suelo. No entendía nada.

– ¿Que coño haces?, dije poniéndome la mano en la mejilla, como un chiquillo que acaban de abofetear.

– Solo estaba jugando contigo, jajajajaja, ¿ya te has acordado quien manda, verdad?, anda ven aquí y ahora sí, vamos, aprovecha que la tienes bien dura otra vez,¡¡métemela cornudito!! y más te vale que me folles en condiciones…

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