PENÉLOPE

A penas tenia 17 años y en la fiesta del pueblo, salimos todas las amigas y amigos, montamos en las atracciones, lo pasamos genial, y luego en la verbena donde todo el pueblo se reunía para bailar.

Estaba sentada viendo como bailaban todos, y un hombre, amigo de la familia con 46 años, se acerco a mi con un vaso de sangría, que me ofreció para beber, y me invito a bailar, era muy amable y con mis padres se llevaba bien, eran amigos de siempre, desde la infancia y me dio confianza.

Acepte bailar con el, y era divertido, me hacia sonreír, lo pase bien, después de un largo rato bailando, comento que debía ir a casa a recoger unas cosas importantes, y me invito a que le  acompañara y así podríamos hablar mas, y acepte porque vi a mis amigos bailar cada uno con chicos y chicas y dije que era un hombre divertido, amigo de mis padres y me trataba como a una adulta, y fui tranquila.

Al llegar a su casa después de casi veinte minutos de viaje en coche, me convenció para pasar a su casa y si deseaba arreglarme o pasar al baño y acepté.

En su casa me ofreció un refresco y acepte, pase al baño y al salir estaba esperándome, me invito a ir a su dormitorio y le dije que no, entonces me cogió del brazo y casi me arrastro a su habitación, donde sin decir nada, de un empujón me tiró sobre la cama, sólo vi como se desabrochaba la cremallera de su pantalón y sacaba su polla, que empezó a menear con su mano y rápidamente se tumbo encima de mi para arrastrar mi braga a un lado y sin más medio su polla en mi vagina y empezó a moverse como un loco, deprisa y jadeaba cerca de mi oído, notaba el calor de su aliento y un olor asqueroso y nauseabundo.

Yo lloraba, no podía dejar de llorar y le pedía por favor que dejara irme, y de repente se movió de forma extraña  y saco su  polla y termino encima de mis bragas con movimientos y se tumbo a mi lado. 

Me levante y fui al baño corriendo, me lave con fuerza todo, lave mi braga y sin parar de llorar. Cuando salí, estaba arreglado y me llevo agarrándome de un brazo al coche, me monto en el asiento y condujo sin decir nada.

Cuando estábamos llegando a la fiesta, paró y cogiéndome del jersey me dijo que si decía algo de lo que había pasado, me mataría y que lo que había pasado no era nada para lo que me  podía pasar…

Calle toda mi vida aquello, nadie jamas se entero de lo que había pasado, y lo cuento ahora con 58 años.

Ahora he conseguido hablar de lo que me ocurrió siendo una niña.

Penelope 2020

www.womanpenelope.es

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