ALMUTAMID

Volví a la residencia contento y relajado. Todo el día juntos, charlando a gusto, contándonos nuestras cosas. Noche de estudio bien aprovechada y final feliz. Si me lo cuentan una semana antes no me lo creo. ¡Y con una niña tan bonita¡

Mi alegría se torció a medias pues cuando llegué al dormitorio me encontré un calcetín en la puerta. Tenía que meter un día en la residencia a Marta sólo por joder a Óscar. Me fui al dormitorio de Víctor y llamé, pero no me contestaba y tampoco quería hacer mucho ruido a las 2 de la mañana. No insistí y me fui al dormitorio de Claudia. Estaba despierta estudiando. Vanessa no estaba ¿estaría con Óscar de nuevo? Siempre había escuchado que “pueden más dos tetas que dos carretas”. ¿ocurriría lo mismo con las pollas?

Me ofreció su cama y ya dormiría ella en la de Vanessa. Me quedé en calzoncillos y me eché a dormir. Caí rendido a pesar de haberme despertado tarde el día anterior. Supongo que estaba relajado y tranquilo.

Me desperté escuchando hablar a Vanessa y Claudia.

-Así no vas a conseguir nada…-decía Claudia-para él eres sólo una tía con la que pasar un rato, una amiguita más. Óscar vive de creerse que le gusta a todas y con tu actitud no va a cambiar nunca…
-Pero es que sabe aprovecharse de mí…me busca, me enreda y al final…
-Y al final te echa un polvo que es lo único que quiere de ti.
-Bueno, yo también lo disfruto, tía. Si estuviese bueno pero follara mal no tendría tanto éxito pero es que es una máquina.
-Si te conformas con eso…-insistió Claudia.
-¡Claro que no me conformo con eso¡ Pero mejor eso que nada…mientras está entre mis piernas no está en las de otra…
-Pues para eso vas a tener que vivir con él entre tus piernas, porque en cuanto se salga va a buscar otras piernas entre las que colarse…

Me levanté en medio de la conversación y Vanessa se sobresaltó al verme despierto pensando que le contaría algo de lo escuchado a Óscar. Pero Claudia le dijo:

-De Luis te puedes fiar, le salvó el culo a Óscar la última vez por camaradería, no por amistad. Además nuestro Luisito se ha echado una monada de novia y sólo tiene ojos para ella.

-¿Y por qué me he ido a enamorar del tío más cabrón de la residencia?-se preguntó Vanessa.
-Pues Vanessa -respondió Claudia- porque te has dejado engatusar por un cuerpo bonito, cuatro palabras agradables y algún buen polvo. Pero el resto está vacío…

Vanessa se volvió a mí y me preguntó:

-¿Tú podrías estar con varias chicas a la vez?

Titubeando respondí:

-Depende del tipo de compromiso que tuviera con ellas…
-¿Ves Claudia?-dijo Vanessa con vehemencia- son todos iguales. No es Óscar. Es la condición masculina. Piensan con la polla y no tienen corazón.
-No Vanessa…-dijo Claudia- desde que Luis tiene pareja no me tira los trastos.
-¿Te he tirado los trastos?- pregunté. O mejor dicho me preguntaba a mí mismo ¿Claudia era consciente de que me gustaba? ¿Se me notaba más allá de las situaciones de tensión sexual siempre bien resueltas por ella?
-Eso no viene al caso ahora. Lo que quiero que entienda Vanessa es que Óscar no le conviene y cada vez que la utiliza viene peor.
-¿Conque tú eres la que me ha dejado sin habitación esta noche?-pregunté con guasa.
-No te quejes Luisito- respondió Claudia. Que has dormido a pierna suelta mientras yo estudiaba.
-Bueno ¿y si bajamos a desayunar?- dije para escapar del trance.
-Pues vístete- me dijo Claudia- que vas a ir marcando el pilindrín por toda la residencia.
-Teniendo pilindrín y no pilindrón como Óscar no hay peligro…-dije en broma poniéndome los pantalones.
-Idiota…-me dijo Vanessa- pero ese paquetillo no parece tan pilindrín…dijo mirando hacia mi bragueta.
-Vanessa que te pierdes por una polla, jajaja-replicó Vanessa.
-Que es broma, niña, que solo era para subirle el ánimo al muchacho…, jajaja.
-El niño ya está muy subidito de eso y sabe sus armas-dijo Claudia saliendo por la puerta.

Tras el desayuno me fui a mi dormitorio para coger la toalla y ducharme. Había dormido probablemente con algún resto de la corrida provocada por la paja de Marta esparciéndola por las sábanas de Claudia. Tampoco sería gran cosa pero así estaba aseadito para volver por la tarde a casa de mi novia. Si todas las tardes de estudio iban a terminar con sexo iban a ser los mejores exámenes de mi vida.

Con unos pantalones cortos y un polo me fui después de comer con mi mochila a su casa. Eché unos calzoncillos de recambio a la mochila por si acaso. Llegué al piso y me abrió Silvia. Dos besos y sonrisita maliciosa. Me acompañó al dormitorio de Marta y avisó que llegaba con mucha coña:

-Marta, el tío que te hace gritar…
-Deja ya la coña, por favor-contestó mi chica.

Silvia nos dejó solos y cerramos la puerta. Marta me besó y me abrazó como si lleváramos meses sin vernos. Estaba monísima otra vez con unos pantaloncitos muy cortos por los que casi se escapaban sus nalgas y ya entendía el piercing, pues todas las camisetas de verano que le había visto hasta entonces eran cortitas dejando su barriguita al aire. Esa tarde tocaba comparar apuntes. Yo contaba con la ventaja de que muchos eran de María, que los cogía muy bien. Cuando Marta comparó me los pidió y evidentemente no se los iba a negar así que nos fuimos a un chino, que aunque era domingo estaba abierto y tenía fotocopiadora. Visión de negocio en una ciudad universitaria.

Salimos a la calle con la misma ropa pus era un momento. Marta no es una mujer despampanante, es pequeñita, con poco pecho y curvas señaladas más por la delgadez de su cintura que por la rotundidad de sus caderas, pero vestida con aquel pantaloncito y la barriguita al aire llamaba la atención y notaba como los tíos la miraban. Pasé por minutos en los 5 minutos de ida a la tienda, 10 allí para hacer las copias y otros 5 de vuelta del orgullo, al cabreo de un imbécil que no dejaba de mirarle el culo en la tienda a los celos por más que el que tocaba esa piel andando por la calle era yo, que me dediqué a marcar territorio c no soltándola un instante y cogiéndole el culo en más de una ocasión de forma evidente. Esa es la absurda inseguridad a pesar de que ella había decidido meterme en su cama. Por un momento me planteé decirle que se cambiara de ropa la siguiente vez, pero me sentí ridículo imaginándome lo que ella pensaría. Es lo que hay…

De regreso reordenamos los apuntes y Marta preparó algo de picar mientras terminábamos. Formábamos buen equipo. Bueno con María en lo académico también pero ya sabemos lo que pasó en lo personal. Esa semana tenía que quedar con ella para terminar el último trabajo. Esperemos que estuviera de mejor humor.

Cuando caía la tarde le dije que estaba cansado a lo que me respondió:

-Si quieres lo dejamos ya por hoy y mañana nos vemos en clase. Me da que van a apurar hasta el último día…

Me extrañó su respuesta y le pregunté:

-¿Hoy no quieres tumbarte un ratito conmigo?
-¿Tú estás cansado o quieres otra cosita?
-Las dos cosas…-respondí sonriendo.
-Bueno si quieres nos tumbamos un ratito pero sin meternos mano, ¿vale?
-Bueno…

Me eché en la cama y ella se acomodó a mi lado, igual que la noche anterior pero vestidos aunque nuestras piernas se rozaban. Evidentemente nos dimos varios besos y a mí me dieron ganas de tocarla pero después de lo que me había dicho no me atrevía, así que intenté provocarla hablándole:

-¿Sabes que puedo hacer que te corras sin escocerte?
-Jijiji, ¿y cómo es eso?
-Comiéndote el chochito tan rico que tienes…
-Jijiji, Luis…que me pones nerviosa…es que me da vergüenza, ¿sabes?
-Pero ya nos hemos visto desnudos…-argumenté.
-Pero eso es muy íntimo…sólo llevamos unos días saliendo.
-Claro…sólo para mí…-le susurré al oído.-Tú me la chupaste y yo quiero darte el mismo gusto a ti…
-Bueno…no te la chupo más…y así tú no tienes que…-la puse un dedo en la boca para que no continuara.
-Tampoco te pases…

Reímos los dos.

-Bueno-siguió diciendo-ya veremos si te dejo que metas tu carita por ahí…

Nos quedamos otro rato tumbados hasta que se me empezaba a hacer tarde para cenar en la residencia. Nos despedimos de nuevo entre besos y abrazos y palabras cariñosas. Quedamos a mitad de camino entre su casa, la residencia y la facultad para ir juntos a clase al día siguiente. Bueno. Era demasiado chollo que todos los días hubiera final feliz…

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