ALMUTAMID

Me desperté con un poco de frío, desnudo y destapado. Me giré y tenía el cuerpecito de Marta tumbado a mi lado boca abajo. Tenía un rostro plácido de estar durmiendo relajada aunque con el pelo oscuro revuelto sobre su cara. Me fijé en su piel morena en ese momento un poco erizada seguramente porque también tenía algo de frío y bajando mi mirada por su espalda llegué a su culito respingón que daban ganas de pellizcar contra el que yo había soltado la furia de mi follada unas horas antes penetrándola desde atrás.

No hay algo más agradable que el despertar sereno de una mañana tras una noche de sexo. Y qué sexo. Marta me había sorprendido con su mamada, con sus intensos orgasmos y como había aplaudido mi final casi salvaje penetrándola con fiereza con su cuerpo casi inerte bajo el mío. No me empalmé con el recuerdo porque tenía una de mis habituales erecciones matutinas ya plantada con mi nabo tieso caído de lado señalando a mi compañera de cama.

Cuando volví a subir mi mirada a su cara me encontré con sus ojos abiertos y un largo suspiro espabilándose. Una sonrisa iluminó su cara y seguramente otra la mía quizá con más cara de bobo.

-Bueno días, princesa…
-Mmmmmmm-respondió desperezándose-¿cómo has dormido?
-Mejor que nunca.-respondí estirándome yo también.
-Pues no te veo relajado-dijo mirando hacia mi erección.
-Si contigo vestida al lado me levanto así, desnuda ya ni te digo…-respondí acariciando su espalda haciéndola estremecer-…y más sabiendo las cositas que sabes hacer…

Marta me sonrió algo ruborizada con esa mezcla de inocencia y pudor que ponen algunas chicas a pesar de su desnudez. Pero me dijo:
-Si quieres te relajo…

Puse una sonrisa maliciosa y me puse boca arriba con los brazos por detrás de mi cabeza dando a entender que tenía mi cuerpo a su antojo y le pregunté:

-¿Y qué se te ocurre?

Marta sin cambiar de postura acerco su cara a la mía y me besó. Mientras me besaba sentí su mano bajar por mi pecho y abdomen y pasearse cerca de mi polla sin llegar a tocarla.

-Así no me relajas…me pones más nervioso.-respondí pasando mi mano bajo su cuerpo para pegarla más a mí.
-Aunque hay un problemilla…-dijo Marta.
-¿Qué ocurre?- respondí acariciándola.
-Estoy totalmente pringadita allí abajo porque alguien soltó toda su lechita anoche ahí dentro…y se me ha ido escurriendo toda la noche…
-¿Es algo que se pueda solucionar con una ducha?-pregunté sacando llevando mi otra mano a su culo.
-Claro…
-¿Y prefieres la ducha antes o después?-pregunté intentando colar mi mano entre sus nalgas para llegar a su raja.

Marta apretaba las piernas impidiéndomelo pero tomé su mano llevándola directamente a mi polla tiesa y le dije:

-Esto no puede esperar y a mi nuestra pringue no me molesta…

Marta me pajeó suavemente y sonriéndome relajó las piernas dejándome alcanzarla por detrás. No sé si sería mi semen o ya su nueva excitación pero mi dedo se humedeció al alcanzar su entrepierna. Entonces sin que Marta se moviera me monté sobre ella como la noche anterior encajando mi verga entre sus piernas ya abiertas y con mi peso sobre su cuerpo, mi pecho pegado a su espalda y mi cara por encima de la suya la besé y le pregunté:

-¿Estás lista?
-Ajam…

Dirigí mi misil de nuevo hasta chocar con su humedad. Marta de nuevo me ayudó pasando su mano bajo su vientre para dirigir mi nabo a su cueva. Una vez insertado el glande hice el primer empujón con las caderas metiendo media polla del tirón. No era la pringue, Marta estaba mojada y lista para ser penetrada al despertarse sólo con nuestra conversación. Se había levantado caliente como yo. Sin embargo al hacer el gesto de sacarla un poco para volverla a meter un poco más sentí que resbalaba de forma diferente dentro de su coño. Estiré los brazos levantando mi pecho de su espalda para ver como mi polla entraba en su raja y pude ver efectivamente los grumos de mi corrida de la noche anterior pegados a mi polla y a sus labios. Lejos de darme asco me excitó aún más y se la metí con más ganas, tanto que creo que le hice daño pus lanzó un gemido lastimero aunque no me dijo nada. Yo envalentonado dejé caer mi cuerpo de nuevo sobre su espalda cubriéndola por completo y le dije:

-Marta…siento decirte que te tengo que follar fuerte…

Su respuesta fue sobresacar más su culo para darme más libertad de movimiento y yo de nuevo estiré los brazos y empecé a bombear como la noche anterior. Iba a ser un polvo rápido pero la postura me cansaba, así que me salí de ella y tomándola de la cadera le pedí que se pusiera de rodillas en la cama. Marta obedeció y apoyando sus manos en la pared me ofreció su sexo. Yo abrí las piernas para quedar a su altura y la penetré con facilidad ahora sí por lo mojada que estaba y porque veía por fin su sexo. La tomé de la cadera y una vez comprobado que me podía mover empecé un rápido mete y saca.

De inmediato Marta gemía al ritmo de mi follada. Yo rebufaba y los grumos se escurrían por sus piernas y mis pelotas. Sus gemidos se agudizaban y mis pelotas se hinchaban. No caímos en la cuenta que era de día y estábamos montando un poco de escándalo pero en ese momento sólo nos preocupábamos del polvazo. Además era mi tercera corrida en pocas horas y estaba aguantando como un campeón.

Fueron 15 minutos de bombeo permanente y Marta me regaló otros de sus orgasmos espectaculares cuando empezó a temblar de nuevo, más aun estando de rodillas y sus gemidos se pagaron en un grito que terminó ahogado en su garganta. Pero yo no había llegado y estaba a punto así que seguí bombeando hasta que exploté en el orgasmo más intenso de los tres que había tenido con mi nueva novia. Lo más sorprendente es que ella empezó a temblar de nuevo con “ayes” dolorosos y un gritito ahogado. ¡Se corrió dos veces en 5 minutos¡

De nuevo me pidió que no la sacara quedándome es la misma postura con mi polla dentro de su cuerpo hasta que ésta empezó a perder tamaño y se resbaló hacia fuera derramando la mezcla de mis dos corridas y sus fluidos por las piernas de ambos. Me tumbé derrotado y Marta se dejó resbalar quedando de nuevo boca abajo en la postura inicial. Me giré hacia ella y me la comí a besos en la frente y la mejilla mientras Marta recuperaba la respiración y tragaba saliva con los ojos aun cerrados.

Ufff, qué sudada pero qué gusto. Esta niña me iba a reventar. Tres polvazos en un día. Estábamos saliendo desde el jueves y ya había follado con ella más que con Viqui. Y desde el primer momento. Y qué polvos, como se tragó mi polla, qué orgasmos…como tiembla y después se queda inerte, jajaja. Espectacular. No me podía imaginar nada así cuando me rechazó la primera vez que fui por ella y mucho menos después de dormir una noche entera sin que pasara nada. ¡Y a pelo¡

Tumbado en aquella cama con la luz inundando la habitación mirando al techo recuperando el aliento mientras mi polla exhausta perdía todo su vigor llena de grumos de mi propia corrida. No sé cuánto tiempo pasé en ese estado pues Marta estaba como yo pero boca abajo. Desde luego nos habíamos cogido con ganas.

Por fin sentí su mano en mi pecho acariciándome. Me giré para mirarla. Estaba igual que al despertar con el pelo alborotado medio tapándole la cara pero sudando con su espalda perlada de gotitas.

-Uffff, Luis…que buen despertar.

La pegué a mí y se subió sobre mi pecho mirándome con media sonrisa. Le quité el pelo de la cara y me preguntó:

-¿Cómo estás?
-En el cielo…
-¿No tienes hambre?
-Ni pensaba en eso…sólo en ti.

Me besó. Y siguió diciendo:

-Tengo un problema más grave que antes…
-¿Qué te pasa? ¿Te he hecho daño?-pregunté alarmado.
-¿Daño? Jajaja, que va. Esta cosita- dijo rozando mi polla alicaída con su dedo- se ha portado muy bien.
-¿Entonces?-no entendía que me decía.
-Pues que se ha portado tan bien…que tengo dos corridas en mi chochito que se me están saliendo. No puedo salir así al baño, me va a chorrear mucho por las piernas. Necesito que me traigas papel para limpiarme un poco y ya ponerme las bragas sucias para ir a la ducha.
-Claro, claro, por mi princesa lo que haga falta.

Me levanté pero Marta seguía en la misma postura. Desde allí veía su cuerpo tumbado con su culo prieto por tener las piernas muy juntas. Me fui a poner los calzoncillos pero eran los únicos que traía.

-Marta ¿me prestas algo para salir tapado? Voy a pringar los únicos calzoncillos que traigo.
-Coge la sábana de arriba, hemos pringado tanto la cama que tengo que cambiar las sábanas.

Me enrollé la sábana en la cintura como una toalla y salí al pasillo. El baño estaba a la izquierda. La puerta estaba cerrada. Llamé y una voz masculina me dijo que ya salía. Se abrió la puerta y salió uno de los tíos con los que habíamos estado Marta, Silvia y yo de marcha la noche anterior. Me vio con la sábana y me dijo:

-Enhorabuena chaval…

Pasé al baño y aproveché para coger un rollo de papel higiénico y limpiarme un poco por encima. Regresé al dormitorio sin cruzarme con nadie. Marta no se había movido. La avisé y le dije que traía el papel. De nuevo ocurrió una de esas extrañas situaciones con las mujeres. Se giró con las piernas pegadas dejándome solo ver la sombra de su pubis. Y cuando fue a abrir las piernas para limpiarse un poco me pidió que me diera la vuelta y no mirara.

-Pero si acabamos de follar…-repliqué.
-Pero me da vergüenza que me veas limpiándome con las piernas abiertas…

Me encogí de hombros y me di la vuelta. Viqui se levantó, se puso un albornoz que tenía colgado detrás de la puerta y se fue al baño. Yo me quedé esperándola en el dormitorio. Aproveché para quitar la sábana de abajo donde efectivamente se había quedado un buen reguero por donde había pasado el chochito de Marta. Me fijé en las fotos que tenía en un tablón con corcho en la pared donde tenía la mesa de estudio. Aparecía en varias fotos con un chico casi tan bajito como ella, también muy moreno. No sabía si era su hermano, un amigo o su exnovio.

Regresó duchadita envuelta en su albornoz y me dijo que pasar a ducharme yo. Me prestó una toalla de ducha y envuelto en la sábana fui al baño. Ducha rápida con buena limpieza y enjabonado de polla y huevos. Me enjuagué los dientes en pasta de dientes que encontré y regresé envuelto en la toalla al dormitorio.

Marta ya se había vestido con un pantaloncito corto y una camiseta de tirantas por la que asomaban los tirantes del sujetador. Sin pudor ninguno me quité la toalla quedando desnudo delante de Marta para ponerme los calzoncillos. Mientras me los ponía le dije:

-Y ves a mí haciéndome darme la vuelta para no verte y tú sin perder puntada.

Marta se acercó me dio un pico frotándome la espalda y me dijo:

-La diferencia es que vosotros estáis deseando enseñarnos el pirulí mientras que a nosotras solo nos gusta el de nuestro chico.

Y poniéndome derecho agarrándome el paquete le contesté:

-¿Y que te parece el de tu chico?
-Qué tontorrón eres, jajaja…venga vístete.

Una vez terminé d evestirme salimos al salón donde estaba los dos novios de derecho, Silvia y el chico que había visto en el baño que después supimos que se había liado con Silvia. Al vernos empezaron a aplaudir. Nos quedamos cortados. Hasta que Silvia dijo:

-Que buen despertar tenéis jajaja, se os escuchaba en toda la manzana…

Marta y yo nos miramos colorados como tomates y disimulando salimos del piso para desayunar en la calle…

En cuanto salimos a la calle nos dio la risa. Estábamos tan enfrascados el uno en el otro y el otro en el uno que ni se nos pasó por la mente el escándalo que estábamos montando. La siguiente vez tendríamos que controlar nuestras expresiones de placer si había alguien en el piso.
Más que a desayunar nos fuimos a comer pues ya era mediodía. Nos tomamos un par de cervezas con un bocadillo en una de las terrazas que llenaban ya las calles de la ciudad en la espléndida primavera que estábamos disfrutando. Aprovechando que estábamos en la calle hicimos planes para poder estudiar y de paso poder estar juntos. Aunque estábamos en la misma clase y teníamos las mismas asignaturas yo había planteado un calendario de exámenes distinto al suyo así que decidimos estudiar juntos en su casa los exámenes comunes y en los otros vernos cuando saliéramos a despejarnos.

Como novatos agobiados por los exámenes decidimos aprovechar el silencio de las noches para estudiar pero eso estaba limitado por el horario de la residencia así que Marta me ofreció su casa para las noches anteriores a los exámenes y así irnos juntos a la facultad. La idea de dormir con Marta aunque fuese antes de un examen me sonaba a gloria.

Después de comer nos fuimos a la residencia. A diferencia de lo ocurrido con María entró conmigo al dormitorio. Le presenté a Óscar que a su espalda me guiñaba el ojo como medida de aprobación. Me cambié de ropa y me puse a organizar los apuntes cuando Óscar salió mientras Marta observaba la habitación.

Entonces llamaron a la puerta. Abrió Marta. Era Claudia. Me levanté raudo y las presenté. La amabilidad de Claudia chocó totalmente con el desprecio que había mostrado con María. De hecho tanta amabilidad empezó a chocarme cuando Claudia dijo:

-Qué callado te tenías Luis que salías con esta niña tan mona…
-Bueno…-dijo Marta- sólo llevamos dos días…
-Pero ni contarme que le gustabas, niña…-replicó Claudia.-Este Luis se guarda las cosas y no cuenta nada.

Estaba empezando a ponerme muy nervioso por si dejaba caer algo de mi rotura con Viqui o de María. Pero Claudia debió advertir mi nerviosismo porque cambió de tema:

-Bueno, y todo el curso en clase ¿y ni os hablabais?
-Sólo se fijó en mí cuando me senté con él después de un partido y le dije que estaba en su clase.-explicó Marta.

Más que sentarse conmigo se sentó sobre mí, pensaba yo y tirándome los trastos.

-Pero yo ya me había fijado en él…-terminó mi novia.
-Bueno, nuestra estrella deportiva tiene muchas admiradoras…-argumentó Claudia.
-Pues no se ha notado, hija, porque a dos velas…-dije sin pensar.
-Bueno, tus historias habrás tenido…-soltó Claudia.
-Eso, que no me has contado nada, jajaja- rio Marta metiéndose bajo mi brazo.
-Bueno, yo tampoco te he preguntado a ti…la verdad es que me da igual con quien estuvieras antes si ahora estás conmigo…-dije.
-Ainssss, que romanticón se pone mi Luisito, jajaja- soltó Claudia- Marta encantada de conocerte, ya nos veremos aunque ahora con los exámenes no salgo nada.

Se dieron dos besos y después Claudia me abrazó diciéndome:

-Enhorabuena, es una niña estupenda. Cuídala.

De nuevo la hermana mayor. De nuevo mi desconcierto ante sus palabras. Y de nuevo sus pechitos clavados en mí en un abrazo.

-Que agradable-me sacó Marta de mis pensamientos- ¿sois muy amigos?
-Bueno, ella, Víctor y yo somos los íntimos de la residencia, porque Óscar es un capullo. Creo que sale con Marina la de la facultad.
-Marina no sale con nadie y sale con todos. Ya me entiendes.-comentó Marta.
-Pues yo sé que se han enrollado.-dije inocentemente.
-Luisito. Hablando en plata, por el chocho de Marina ha pasado media universidad…

Pues sí, pensé hasta yo…chocho y boca, jajaja.

-¿Te cae mal?-le pregunté.
-Me da igual. Nos saludamos y poco más. Nos movemos en ambientes distintos-y girándose a mí me dijo- en mi chochito solo entras tú…

Casi me empalmo de golpe. Si no hubiera echado tres polvos en menos de 24 horas habría puesto el calcetín en la puerta. Me conformé con besarla y abrazarla.

Se supone que ese día íbamos a empezar a estudiar, pero hacía calor y decidimos pasar la tarde fuera y empezar a estudiar cuando anocheciera hasta la hora en que me tuviera que volver a la residencia. Guardé los apuntes en una mochila y nos fuimos a tomar café a una terraza. Allí empezó el interrogatorio que me temí tras las perlas de Claudia…

El interrogatorio no fue muy grave. Más curiosidad que desconfianza. Y no tuve reparos en contarle mis novietas del instituto, evidentemente sin los detalles sexuales que vosotros conocéis, pero eso sí, rebajé lo mío con Viqui de noviazgo a simple rollete y alejé en mi relato el tiempo en que lo habíamos dejado para que Marta no se pensara que mientras yo tenía una historia en mi ciudad andaba los jueves después de los partidos sobando culos, entre otros el suyo el día que se me sentó encima despertando mi interés y algo más.

Por supuesto de María nada. Y no por ocultamiento propio interesado, sino principalmente porque no era plan de contarle las dos pajas que me había hecho después de los masajes mucho menos que empezamos a salir a escondidas y a partir de ese momento ni pajas ni nada. Yo en realidad más que ocultarlo por mí, pues ya a Viqui poco le iba a importar, lo ocultaba por María. Pues a Marta tampoco creo que le molestara después de haber roto.

Evidentemente yo también tenía curiosidad en saber de su pasado. Y el suyo me resultó más chocante que el mío propio a pesar de mis líos de faldas.

Marta había tenido un novio desde 4º de Eso hasta que se vino a la universidad. Como yo vive en una ciudad con universidad propia pero donde no hay facultad de Traducción e Interpretación. Su novio era militar. Bueno. No era. Es. Ambos querían desarrollar sus carreras sin que su relación lo impidiera pero, con ella a casi 300 km de su ciudad y él primer en la escuela militar en Cartagena y después habiéndose ido voluntario a Afganistán decidieron que era imposible. Así, que sin pelear, sin más problema que la distancia habían decidido cortar y rehacer sus vidas. Ahí llegó mi extrañeza y tuve que preguntar:

-¿Le quieres todavía?

Con sinceridad me dijo que sí, pero que ya de otra manera. Lo había echado mucho de menos pero cuando consiguió adaptarse al ambiente universitario reinició su sistema operativo y decidió abrirse a otras relaciones. Y ahí había aparecido yo.

-Por eso no has estado con nadie en todo el curso…-asentí.
-Por eso y porque ya te dije que mi cama y mi corazón no son para andar entrando y saliendo…

Ahí le di el toque picante y le dije al oído:

-Pero hay otro sitio de ti donde una cosita mía se lo pasa muy bien entrando y saliendo…

Me dio un beso y me sonrió. Pero volví a ponerme serio:

-Tu y yo nos vamos a separar cuando termine el curso.

-Pero Luis vivimos como a 100km, podemos vernos y pasar el curso juntos después. Hasta compartir piso…

Ahí me acordé de Viqui, no pude evitarlo. Y es curioso lo que cuando ella lo dijo me pareció la mejor idea del mundo. Sin embargo ahora no me imaginaba compartiendo piso con mi novia. ¿Y si peleábamos? Ya habría tiempo de hablarlo.

-Me encantaría ir a la playita contigo…-continué- y presumir de novia. Tú tan guapa y morenita paseando por la playa con el canijo blanco…
-Pues el canijo está muy bueno…-me guiño un ojo.
-¿Por eso te acuestas con él?
-Por eso y porque es inteligente, y educado…y amable…-y acercándoseme al oído susurró-…y además ya sé que folla muy bien…

Nuevo beso más largo que el anterior que se convirtió en excusa para cambiar de conversación sobre nuestro pasado y planes de futuro.
Hacía una tarde tan espléndida que nos costó volver a su piso para estudiar. Compramos unas hamburguesas, nos las comimos en su dormitorio y empezamos a estudiar ambos sentados en su mesa que pegamos a la cama para que sirviera de asiento quedando uno frente al otro con la mesa en medio. Marta se puso ropa cómoda de andar por casa, un short y una camisetita de esas como de lycra cortita dejando a la vista su ombligo con el piercing. Difícil concentrarse así, y más chocando nuestras piernas bajo la mesa. Aun así fuimos capaces de aprovechar unas cuantas horas. Cuando faltaba algo menos de una hora para irme le dije que necesitaba un descanso. Retiramos la mesa y nos tumbamos juntos en la cama charlando mientras Marta acariciaba mi pecho con la ropa puesta.

-¿Por qué no te quitas la ropa y te pones más cómodo?

Evidentemente obedecí tumbándonos de nuevo ahora yo en calzoncillos. Estábamos charlando sin más con algún piquito de vez en cuando con Marta echada de lado sobre mí acariciando mi pecho y jugando de vez en cuando con los 4 pelos que me bajan del ombligo y claro pasó lo inevitable. Me empalmé.

-Luis, tienes un resorte, jajaja.
-La culpa es tuya…
-Si no he hecho nada…
.Estar pegada a mí, acariciarme…
-No sé como puedes. Que sepas que me has dejado escocidita de esta mañana…
-No quería hacerte daño…-me disculpé.
-No has sido tú…es que soy muy sensible ahí abajo. Pero algo tendremos que hacer con esto tuyo. ¿Quieres que te haga una paja?

Me quedé hasta cortado. Nunca ninguna chica me lo había preguntado así abiertamente. No sabía si responder abiertamente que sí o rechazarla educadamente. Busqué la solución intermedia:

-Sólo si a ti te apetece tocarme…

Marta seguía jugando con los cuatro pelos de mi ombligo y cuando le respondí metió su mano dentro de mi calzoncillo encontrándose con mi polla hinchada.

-Mmmmm, como estás de rico Luis…

Sacó mi polla del calzoncillo. Era otro de esos momentos en los que me sentía orgulloso de ella. La veía tan grande, tan hinchada, con las venas marcadas sujeta por su manita.

En la misma postura en la que estábamos empezó a pajearme mientras yo bajaba mi mano a su culo, pero cuando intenté meterla por dentro del pantalón me dijo que no, que necesitaba que se le quitara el escozor para volver a tener sexo. Me limité a acariciar la piel de su espalda y el culo por encima de la ropa mientras Marta me besaba y me pajeaba con brío. Para excitarme más empezó a besarme el pecho mordiendo mis pezoncillos mientras no dejaba de machacármela. Tras unos minutos así cambió de mano para pajearme y con la otra me apretaba las pelotas. Está claro que no era la primera paja que hacía. Empecé a resoplar y a sentir el vértigo previo al orgasmo con el cosquilleo en las pelotas especialmente estimuladas por Marta y le dije:

-¡Ya viene! Ya…

Empecé a soltar chorros poco espesos pero que salían con fuerza manchándome la barriga y el pecho para terminar escurriéndose por la mano de Viqui que no dejaba de pajearme con una risita loca. Parecía disfrutar la paja, y yo más que tuve que pedirle entre estertores de placer que parara. Pero Marta me desobedeció limitándose a ralentizar el ritmo de su mano hasta que creyó que me había proporcionado el placer suficiente.

-Que guapo te pones cuando te corres…-me dijo dándome un pico-..Voy por papel para limpiarte, jajaja.

Volvió dejándome en la cama pringado de mi semen intentando encajar lo que acababa de ocurrir. Con Marta iba a vivir permanentemente con los huevos vacíos, jajajaja. Y no me importaba desde luego…

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