ESRUZA

“En el amor, aspiracional, ideal, no hay derechos: hay realidades tangibles. Las tomaste, bien. No, se fueron. Esa es la realidad..”

AMC

Me inspiraré en los renglones anteriores para el siguiente relato, espero no se moleste el autor, pero si es así, una disculpa. 

Este pequeño relato sabe a hiel, a desilusión, sentimientos negativos, arraigados a través de los años; incomprensibles, tal vez, para algunas personas, quizá repetitivos; muchas veces pronunciados. Las palabras frías, insensibles y rencorosas siempre  aparecen, y aparecerán, cuando los sentimientos han sido débiles o mentirosos.

En el amor, no se puede hablar de derechos, porque éste nace del corazón, de los sentimientos, no de la razón; no deben existir porque son fríos, calculados; tampoco se debe hablar de pertenencías, como algunos lo hacen, no somos cosas. No se puede hablar de nada tangible si no existió nada; la partida de la cual se habla, fue por eso. Faltó decisión, sensibilidad, amor; un poco más de todo eso. En el amor, también debe haber decisión.

La partida fue dolorosa, muy dolorosa para ella, aún duele, aunque sea difícil de entender. Hoy, él sólo guarda  rencor y  resentimiento, ella, aún guarda amor.

Si de su parte hubiera habido amor suficiente, la partida no hubiera ocurrido, pero sólo hubo cobardía, falta de amor o incapacidad para decidir; no en ella, en ella, sólo había amor y, tal vez, temor. Por eso no tomó esas “realidades tangibles”, no eran suyas. El amor no fue lo bastante fuerte de parte de él, si es que existió.  Sí, esas “realidades tangibles” se fueron, ella las dejó ir. Aun así, los sentimientos subsisten hoy en día, como una realidad tangible, no aspiracional, sí idealística, porque lo amó ciegamente.

Todo lo que digo en este relato, puede sonar a insensatez, pero quién no es insensato en el amor. Sólo aquéllos seres que se rigen, únicamente, por el cerebro podrán quedar a salvo. Ella era cerebral, para las cosas en que debía serlo, pero no para los sentimientos; en ellos se dejaba regir por el corazón; ¿equivocada?, tal vez lo esté para algunos.

El amor es así, a veces sabe a miel, otras a hiel, y éste sabe a hiel, pero no pasa nada; la vida sigue su curso, y habrá muchas historias como esta, desafortunadamente.

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