ANA MARÍA OTERO

Se rompió el hechizo y sólo con eso se agotó el encanto. ¿Dónde quedó todo aquello que en algún momento pareció ser tanto?

Nunca hubo duda: todo era producto de la imaginación. ¿De la tuya, de la mía, o ni siquiera ahí existía?

Un sueño que alguien en algún momento creyó soñar, aunque sin llegar nunca a olvidar que aquello no era del todo real.

Un episodio elaborado, una imagen edulcorada, tan minuciosamente manipulada que tal vez por un breve instante incluso semejó ser verdad.

Pero ahora es poco más que un recuerdo difuso, para bien o para mal condenado al olvido, el lugar más adecuado, aquel en el que nunca daño podrá causar.

http://anamariaotero.com

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