MARC MELLADO

que no nos castigue el tiempo

como no queramos,

que al abrir la puerta nuevamente

venga el fresco y cotizado

aliento de los pájaros.

si hay que conocer la verdad

antes de que duela

nos convertiremos, a la fuerza,

en sabios, y con los años

nos desacostumbraremos

a la paciencia,

a la prisa, a la fiesta

de las tardes de hojas cayendo.

hay una ciudad ahí abajo deshaciéndose en deseos

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