El director hizo una pequeña presión con el dedo corazón y se dio cuenta de lo que estaba tocando, ¡no podía creérselo! ¡¡parecía que no llevaba bragas!! Y ella seguía allí pegada a él, totalmente abierta de piernas, incluso le pareció escuchar un pequeño suspiro cuando rozó su cuerpo.

Volvió a presionar con el dedo y ahora si, Claudia gimió, siendo un poco mas audible. Estaba claro que la jefa de estudios se estaba dejando meter mano. Don Pedro analizó la situación, Claudia se había presentado en su despacho en minifalda, sin ropa interior, se pegó a él y casi le había incitado a que metiera la mano allí, él no había hecho nada reprochable, solo se había dejado llevar. Giró un poco el brazo como si se lo estuvieran retorciendo y en esa postura quedó la palma de la mano hacia la entrepierna de Claudia, luego sacó de nuevo el dedo corazón y recorrió la rajita de ella, varias veces de arriba a abajo, solo rozando con suavidad, hasta que llegó al punto mas húmedo.

La entrada de la vagina de Claudia.

Miró a su jefa de estudios que había apoyado un codo en la mesa apoyando la mano en la frente, le pareció ruborizada y ¡¡se estaba dejando sobar por completo!!. Se decidió a ir un poco mas allá y volvió a presionar. Un par de centímetros de su dedo entraron dentro de ella, Claudia ya no pudo ahogar su gemido.

¡El viejo le había metido un dedo en el coño!

– Ahhhh, Don Pedro, ¿que hace usted?, preguntó inocentemente.

Y de repente él retiró la mano como si le hubiera dado un calambrazo.

– Lo siento, dijo cogiendo otro papel de la mesa.

En ese momento Claudia sintió un gran vacío en su interior, lo había estropeado por preguntarle que es lo que estaba haciendo, si hubiera esperando esa reacción ella misma le hubiera sujetado por el brazo a el viejo para que no sacara la mano, pero fue todo tan rápido que no le dió tiempo.

Se había quedado allí, abierta de piernas a su lado con el coño hirviendo de calor. Prácticamente a punto de correrse,

Incluso estuvo tentada de decirle que volviera a meter la mano, pero aquello ya hubiera sido muy descarado, se levantó colocándose la falda, ahora la mancha de humedad en la silla negra era un círculo de unos 10 cms y Don Pedro se dió cuenta como lo había puesto todo con sus flujos. Recogió los papeles y se despidió rápidamente del director, éste cuando se vió solo en el despacho pasó la mano por la silla absorbiendo la humedad de Claudia, luego se llevó el dedo a la nariz y aspiró el olor que emanaba.

¡¡No podía creérselo, olía a coño de Claudia y no solo eso, también había tenido su dedo dentro de ella!!

Estuvo unos minutos mas pasándose el dedo por la nariz, no se cansaba de esa fragancia, ese aroma a coño limpito, mmmmmmmmm, así sabía su jefa de estudios, ¡¡¡era delicioso!!!. Cuando se quiso dar cuenta tenía la picha dura como un palo. Ni se acordaba la última vez que había tenido una erección sin la pastillita.

Claudia ni tan siquiera se detuvo en su despacho, cogió el coche y se volvió a casa junto con David y sus hijas. “Pero ¿que es lo que he hecho?”, “madre mía que vergüenza, he dejado al cerdo de Don Pedro tocarme el coño”. Se tapaba la cara con las manos y negaba ahora totalmente arrepentida de lo que había pasado golpeando el volante. Pero eso no era lo peor.

Lo peor es como le latía el coño, como si fuera el corazón, lo sentía perfectamente, no podía dejar de pensar en detener el vehículo en cualquier sitio para masturbarse, pero lo pensó bien y Claudia se dirigió a su casa para intentar tranquilizarse un poco. Tenia que analizar en frío todo lo que le estaba pasando, ella no era así, en unas semanas todo había cambiado, chateaba con un desconocido, tenía fantasías con sus alumnos y ahora se dejaba meter mano por el director del instituto. Y sin embargo se sentía mas viva y sexual que nunca.

Aparcó el coche y respiró hondo, no le había dado tiempo a ponerse las braguitas que llevaba en el bolso. Entró en casa y saludó a su marido que estaba terminando de fregar los cacharros en la cocina y a las niñas que estaban viendo la tele en el salón.

– Te he dejado preparada la comida, dijo David.

– Vale, voy a subir a cambiarme y ahora bajo.

Se puso ropa cómoda para estar en casa y se miró en el espejo de la habitación, todavía tenía la cara ruborizada y los pechos hinchados, señal de que estaba muy excitada. Si las niñas no hubieran estado en casa ya estaría sentada sobre la cara de su marido para que le comiera el coño.

Cuando terminó de comer se puso a pintar un poco en unas hojas junto con las niñas, David se quedó mirando desde la puerta del salón su mujer, llevaba puestas unas gafas de pasta negras y explicaba muy bien como hacer la tarea a sus hijas. Parecía una mamá ejemplar. Luego salieron al patio y estuvieron jugando un rato.

Y así hasta las 20:30 que Claudia tenía partido de pádel con Mariola, llegó al club 20 minutos antes y su amiga estaba jugando un partido junto a Lucas, parecía que había muy buena química entre los dos, estaban bromeando y riendo constantemente, no le había dicho nada Mariola de que tenía partido antes.

Al salir de la pista Lucas saludó a Claudia.

– Hola profe, he intentado cansar poco a Mariola, jajaja.

– A ver si es verdad, no sabía que se iba a jugar dos partidos seguidos, dijo Claudia.

– Aguanto perfectamente los dos partidos, estoy muy en forma, bromeó Mariola y luego se despidió con dos besos de Lucas. – hablamos guapo…

– Venga hasta la semana que viene, vamos hablando por whatsapp, dijo él.

Como sabía que a Claudia no le hacía gracia este tipo de situaciones no hizo ningún comentario al respecto sobre Lucas, jugaron el partido y luego se fueron juntas a el vestuario para darse una ducha.

– Veo que te llevas fenomenal con Lucas, dijo Claudia.

– Si, la verdad es que cada vez nos llevamos mejor, pero como me dijiste que no querías hablar de estos temas, por ser alumno tuyo y tal, no te digo nada.

– Bueno, no es alumno este curso, solo tengo una hora de tutoría con él a la semana, mira sin ir mas lejos esta mañana hemos tenido una.

– ¿Te molesta que juegue con él?

– No, puedes hacer lo que quieras, tranquila por mi no hay problema…

– Es que no solo voy a jugar con él, jajajaja, ya me entiendes, dijo Mariola dándola un pequeño codazo a Claudia.

– Ten cuidado, que es menor.

– Ya lo sé, tranquila, voy a esperar a Marzo del año que viene que cumple los 18, sé que todavía quedan 10 meses, pero mejor, así va a ir creciendo poco a poco el morbo entre los dos, aunque ya me pone mucho, me lo follaría ahora mismo, jajajaja…

– ¡Mariola!.

– Tranquila que no lo voy a hacer, y no te voy a dar detalles cuando pase, jajajajaja.

– Si, si mejor, no quiero saber nada.

– Por cierto, dentro de un mes nos vamos a Madrid a pasar un fin de semana, una amiga tiene casa allí, ya sabes, vamos a ir a ver una obra de teatro, cenita y luego de fiesta, ¿te apuntas?…

– Pues no parece mal plan, luego se lo digo a David y te confirmo.

– Perfecto, contamos contigo entonces…

– No lo sé seguro.

– Contamos contigo Claudia, no me falles.

Llegó a casa tarde, las niñas estaban acostadas y apenas cenó un sándwich vegetal que le había preparado su marido. Eran casi las 11 de la noche.

– Habíamos quedado luego con Toni, a las 00:00, dijo David mostrando el portátil que estaba sobre la mesa, -¿tienes ganas?

– Si, ¿porqué no?, voy arriba un momento, ahora bajo.

Entró Claudia en la habitación y se puso frente al espejo. Comenzó a desnudarse lentamente recordando todo lo que había pasado durante el día, cuando estaba sin ropa se observó los pechos, se los acarició lentamente y luego se miró el coño, lo llevaba casi rasurado excepto un pequeño triangulito en el pubis, perfectamente recortado. Había dejado a Don Pedro que metiera la mano allí, quizás no quería llegar a tanto en un principio, pero luego el cerdo sudoroso del director le introdujo un dedo en el coño y ella gimió.

Jadeo como una guarra en el oído de Don Pedro.

Y estaba dispuesta a mas, claro que si, hasta se hubiera dejado masturbar, eso es lo que mas le asustaba, como había perdido por completo el control de su cuerpo, ¡si hasta se había quitado las bragas presentándose allí caliente como una fulana pidiendo guerra!. Y luego estaba lo de Lucas, no era mas que un crío, pero los flases por su cabeza cada vez se repetían con mas frecuencia, se imaginaba que follaba con Mariola y que tenia una preciosa polla. Juvenil, depilada, grande y dura.

Eso la ponía fuera de si y también vestirse cada vez mas sexy para pavonearse delante de los alumnos la iba gustando mas y más. Desde luego que el día había sido muy movidito y llevaba toda esa calentura acumulada en su interior.

Se puso unas mini braguitas blancas y después una camiseta de tirantes interior sin nada mas debajo en donde se la transparentaban los pezones. Así fue bajando por las escaleras y se puso delante de David que la esperaba sentado en el sofá.

– ¿Que te parece?

– Joder Claudia…hoy creo que vamos a pasar de Toni…

– Me apetece chatear con él, ¿que te parece si en la media hora que falta hasta que nos conectemos me vas haciendo un pequeño masaje?, necesito relajarme, dijo tumbándose en el sofá.

– A ver si te me vas a dormir…

– Pues tendrás que irme tocando un poco, ya sabes donde para que no me duerma..

David se quedó un poco sorprendido, Claudia le estaba pidiendo que la metiera mano mientras la hacía un masaje, eso tampoco lo habían hecho nunca.

– Empieza por las piernas, así despacio, por la cara interna de los muslos, asiiii…muy bien, mmmmmmm…

David se esmeró todo lo que pudo e intentó ser sutil en el masaje, no sabía si era lo que quería Claudia, iba masajeando las piernas y de vez en cuando como si no quisiera la cosa le rozaba el coño a su mujer, eso parecía que la estaba gustando, porque a cada golpe Claudia emitía pequeños gemiditos.

– Asiiii…mmmmmmm, eso es, despacio…mmmmmmmmm, despacio…

Ella cerró los ojos y fantaseó con que era Don Pedro el que le estaba rozando el coño, al momento humedeció las braguitas y a cada contacto de David ella gimoteaba y mecía lentamente las caderas, solo quedaban unos minutos para conectarse con Toni.

– Despacio, mmmmmmmmm…me estás empezando a poner cachonda…

Pero David no iba mas allá, seguía con el masaje arriba y abajo, por los gemelos, luego volvía a subir por los muslos, la cara interna, otro golpecito en el coño…

– Mmmmmmmm, no bajes tanto ya, solo por los muslos, ahhhhhhh…asíiii, eso es, mmmmmmmm, me estás volviendo loca…

De repente sonó el ordenador que estaba abierto sobre la mesa, era Toni24.

– ¿Hola pareja, estáis ahí?

38

Llegué como cada mañana a trabajar a la fábrica de zapatos, una de las máquinas nuevas que habíamos comprado seguía parada porque se había estropeado una pieza y no daban con ella. Solo el ver esa máquina así era una gran derrota para mi, además iban a venir Pablo y Gonzalo a hacerse cargo de la situación que parecía enquistada.

A primera hora les tenía en la fábrica.

– Ya os dije que no debíamos haber comprado esas máquinas, ahora mira, la producción casi parada y sin gente para trabajar, dijo mi cuñado Gonzalo.

– ¿Te han dicho cuando mandan la pieza?, me preguntó Pablo.

– En principio, en una semana espero que esté aquí…

– Una semana como mínimo, sino es bastante mas, menudo desastre tenéis montado aquí, dijo Gonzalo.

– Déjame el teléfono de los de la empresa, ya me encargo yo, dijo Pablo.

Entró en mi oficina y comenzó a hacer llamadas, Gonzalo y yo nos quedamos fuera hablando sobre cosas del trabajo.

– La has jodido pero bien, cuñadito…

– No me llames eso, te lo he dicho muchas veces Gonzalo.

– No te enfades hombre, que era broma, ya te sacará del apuro Pablo, como siempre…

Al rato salió Pablo de la oficina con cara de pocos amigos, nunca le había visto así de enfadado.

– He estado hablando con el ingeniero y me dice que posiblemente sea la pieza esa que decís, pero puede que tarde en llegar casi un mes, mas luego montarla y que vuelva a funcionar correctamente…tenemos un buen problema, dijo Pablo.

– Podemos llamar a los 6 que tuvimos que despedir para que sigan trabajando ahora, dijo Gonzalo.

– Claro y luego cuando arreglemos la máquina les volvemos a despedir, dijo Pablo.

– Debería llamarles éste, dijo Gonzalo señalándome con el dedo.

– No tengo problemas en hacerlo.

– Hablaré con Carlota, hay que contratar gente, si no quieren los que estaban habrá que buscar a otros nuevos, dijo Pablo.

– Les llamo yo si quieres.

– Déjalo David, nos encargamos nosotros, dijo mi cuñado Gonzalo dándome unos golpes en el hombro como si fuera El jefe y luego se fueron de la fábrica.

Como odiaba a aquel tipo, me subía la tensión cada vez que se presentaba en el trabajo, no sé quien se pensaba que era, si no fuera por Carlota estaría por ahí en un trabajo de mierda ya que no tiene estudios y no sabe hacer la ni la o con un canuto.

Fui al colegio a buscar a las niñas y luego me llamó Claudia que iba a venir a comer tarde, que tenía la última reunión con Don Pedro. Cuando regresó pasamos un día familiar y a última hora de la tarde mi mujer se fue a jugar un partido de pádel, así que tuve que bañar a las niñas, darles de cenar y acostarlas antes de que Claudia llegara por la noche.

Para que negarlo, el día había sido muy malo, una mañana de perros en el trabajo y sin poder desconectar por la tarde haciéndome cargo de las niñas. Menos mal que quedaba la noche, en la que habíamos quedado para conectarnos con Toni24.

Esperé pacientemente que regresara mi mujer, cenó algo rápido y luego se subió a la habitación, tardó un rato en bajar, pero cuando lo hizo se había puesto muy sexy con unas braguitas pequeñas de color blanco y una camiseta interior de tirantes también blanca en el que se le marcaban las tetazas y los pezones descaradamente. Se puso delante de mi.

– ¿Que te parece?

En ese momento me la hubiera follado, pero me dijo que antes le apetecía jugar un poco con Toni24. Parecía que mi mujer estaba mas excitada de lo normal, no sé que tal día habría tenido, desde luego que no había parado casi por casa, pero se tumbó en el sofá y me pidió que le hiciera un masaje por las piernas hasta la hora en la que habíamos quedado.

– Espero que no te quedes dormida…

– Si sabes donde tocar no creo, me dijo Claudia como insinuando que la metiera mano.

Yo estaba alucinando con la actitud de mi mujer, generalmente cuando me pide un masaje es porque quiere relajarse, pero aquella noche es como si quisiera que la fuera sobando para estar luego mas excitada. Cerró los ojos y se dejó hacer. Fui amasando sus fibradas piernas poco a poco empezando por los gemelos y luego por los muslos, pero eso no es lo que Claudia se esperaba.

– Por la cara interna de los muslos, así muy bien, mmmmmmmmm, dijo mi mujer ronroneando.

Así que la hice caso y empecé a acariciarla por esa zona, me pareció que tenía la entrepierna mas caliente de lo habitual, sin llegar a tocar ya desprendía calor ahí, estaba claro que había llegado excitada a casa. ¿Que habría pasado durante el día?. Al primer roce con mis dedos en su coño Claudia gimió.

– Mmmmmmm, así, despacio, tócame despacio…

Viendo el estado en el que se encontraba mi mujer no era muy difícil darle una caricia que le proporcionara placer, pero yo se lo hacía desear, bajaba por todas las piernas y al llegar arriba le tocaba sutilmente con el dedo indice en el coño, como si el masajista hubiera dado allí sin querer. A cada contacto Claudia gimoteaba, incluso empezó a mover levemente las caderas.

– Mmmmmmm, me estás empezando a poner cachonda…mmmmmmmm, jadeó mi mujer.

Ese lenguaje era impropio de ella en la vida cotidiana, salvo cuando estábamos ya metidos en faena, o sea que para mi mujer esto eran los preliminares. Escucharla decir eso hizo que se me pusiera dura al momento, seguí con las caricias solo por los muslos y tocando cada vez con mas frecuencia, haciendo presión sobre su coño.

A cada contacto Claudia gemía como si la estuvieran penetrando.

De repente sonó el ordenador, yo ese día hubiera pasado de Toni24, pero Claudia se incorporó al momento, tenía los ojos medio cerrados, una cara tremenda de satisfacción y placer, estaba relajada, pero a la vez muy excitada. Pude leer en la pantalla el mensaje que había llegado.

– Hola pareja, ¿estáis ahí?

Claudia se giró un instante y me dijo.

– Hoy no te corras, ¿me has oído?, quiero que me la metas, me dijo justo antes de ponerse a chatear con Toni ignorándome por completo.

Me puse detrás de ella como hacía siempre, casi prefería que no me hubiera dicho nada porque solo de pensarlo me metía mas presión para intentar retener mi orgasmo.

– Ahora vuelvo, dije yo.

Subí al dormitorio y busqué en la caja donde guardábamos nuestros juguetes, cogí la última polla realística que le había regalado a Claudia, un juguete de unos 22 cms por 5 de ancho, ¡¡era enorme!!, cuando la compré solo pensaba en las medidas de Toni24 y quería que fuera lo mas parecida a su miembro, también saqué de la caja un bote lubricante y me bajé de nuevo al salón.

Claudia no había dejado de hablar con Toni, me vió lo que llevaba en la mano y no dijo nada, siguió a lo suyo, estaban hablando de que tal les había ido el día. En cuanto él la preguntó por los alumnos o el director del instituto mi mujer prefirió cambiar de tema, ella seguía queriendo guardar discreción en esos asuntos.

– ¿Y que llevas puesto?

– Una camiseta blanca interior y las braguitas a juego.

– Mmmmmmmmmm, me encantaría verlo…

– Dice David que se me transparentan los pezones.

– Joder, dile al cornudo que gracias por la información, jajajaja.

– De nada.

– ¿Estás hoy excitada?

– Si, bastante.

– MMMMMMMMMMM…¿Ya quieres verme la polla?

– Como quieras tu.

– Quiero que me lo pidas, Claudia, dime que te enseñe la polla.

– Enséñamela…

De repente Toni24 hizo una video-llamada y apareció su enorme verga ocupando toda la pantalla del ordenador, se dió varias sacudidas y luego se golpeó con ella la mano como si fuera una barra de acero dura. Cortó la llamada y siguió escribiendo.

– ¿Que te ha parecido?

– Bien.

– ¿Solo bien?, dime que te ha gustado.

– Si, me ha gustado.

Claudia se giró y me cogió una mano para que se la metiera en el coño.

– ¡Tócame, estoy muy excitada!, estate preparado, dentro de poco quiero que me la metas, no me falta mucho, dijo quitándose las braguitas.

– He traído esto, dijo mostrándola a Claudia la polla de goma.

Ella no me respondió, solo volvió a chatear con Toni, se abrió de piernas y yo comencé a masturbarla desde atrás mientras ella escribía. Comenzaron con la fantasía que tenían últimamente mientras chateaban juntos.

– Imagínate que quedamos a cenar los tres, David, tu y yo, luego iríamos a una discoteca, le pediríamos a tu marido que nos fuera a pedir unas copas para que nos dejara solos. ¿Te gustaría ser como Sofía, verdad?. Nos enrollaríamos delante de todos, a David le encantaría ser un cornudo cabrón, luego iríamos al coche y seguiríamos besándonos en la parte de atrás mientras tu marido conduce y nos lleva a un hotel. ¿Te gusta?

– Si.

– Me tocarías la polla por encima del pantalón, luego me la sacarías y me harías una paja delante de David, en el coche, él miraría por el retrovisor como disfrutas con una polla gigante, no como la suya…¿Me harías una buena paja para que lo viera el cornudito?

– Si, te haría una paja…

– Mmmmmmmmmmmmmmmm, estarías muy cachonda, luego mirarías por el retrovisor y te agacharías para meterte mi polla en la boca, me la chuparías delante de David, igual que hacía Sofía con su marido, te pondrías muy cerda…

Claudia se giró moviendo ya las caderas en círculos a toda velocidad.

– ¡¡No puedo mas!!, ¡¡necesito que me folles!!

– No puedo Claudia, si te la meto me voy a correr, espera un momento, dije echando lubricante en la enorme verga de juguete.

– ¡Vamos date prisa!, ¡prepara eso de una vez!

Cuando estaba lista puse la base en el sofá apuntando hacia arriba, Claudia se echó hacia atrás, sin pensárselo se subió en la polla de juguete y poco a poco comenzó a empalarse en ella. Era un contraste brutal, el pequeño cuerpo de mi mujer con aquel trozo de silicona que parecía que no podía caber dentro de ella.

Toni24 seguía escribiendo, pero mi mujer ya estaba concentrada en otra cosa, yo sujetaba la polla como un mamporrero, así hasta que el culo de mi mujer tocó los huevos del juguete. ¡¡Tenía dentro los 22 cms del pollón de silicona!!.

– ¿Estás Claudia?, ¿que estáis haciendo?, ¿Ya estáis follando?, preguntó Toni24 al ver que no le hacíamos caso.

Mi mujer subió las dos rodillas en el sofá y luego se echó hacia delante apoyando las manos en la pequeña mesita del salón donde estaba el ordenador.

– Sujétame para que pueda escribir, me dijo.

Yo pasé una mano sobre sus axilas, así no podía caerse, con la otra seguía sujetando la base del consolador, luego ella siguió chateando a la vez que movía despacio su cuerpo arriba y abajo cabalgando a un ritmo lento sobre la polla de goma.

– Me ha dicho David que no me puede follar, estoy con un juguete…

– ¿Estás con un juguete dentro de ti?,mmmmmmmmmm, cuéntamelo todo, como es el juguete, como estás puesta, dime todos los detalles que puedas…

– Pues es una polla de silicona, bastante grande.

– Mmmmmmmmmmmm, ¿mas grande que la de tu marido?

– Si, bastante mas…

– Jajajajaja, ¿y mas grande que la mía?

– Deben ser parecidas de tamaño dice David…

¿Te gusta tener una polla tan grande dentro de ti?, ¿te llena?

– Si, me gusta, me gusta mucho..claro que me llena, casi no me cabe…

– ¿Como estás puesta?

– Estoy sentada sobre ella.

– ¿Te las estás follando?

– Si.

– Mmmmmmmmmmmmmm, ¿rápido o despacio?

– Despacio.

– ¿Y David que hace?

– Sujetándolo.

– Mmmmmmmm, como un buen cornudo, jajajajaj, eso es lo que le encantaría, coger una polla de verdad y metértela dentro, yo le dejaría la mía si quiere meterla dentro de ti, ¿Quieres verme la polla y moverte al ritmo que me la meneo?

– Siiiii…

– Pídemelo.

– Quiero verte la polla, enséñame la polla.

Toni24 volvió a realizar una video-llamada y en cuanto se conectó comenzó a masturbarse delante de nosotros por la cam, Claudia se echó hacia atrás sin perder detalle de lo que veía en la pantalla, moviéndose al ritmo que lo hacía la mano de nuestro ciber-amigo sobre su polla. Se quitó la camiseta quedándose completamente desnuda.

Claudia Álvarez estaba sentada sobre una polla de juguete de 22 cms, con su marido detrás y viendo en una pantalla de ordenador a un tío masturbándose para ella. Increíble.

Miré hacia abajo para ver como meneaba su pequeño culo, en ningún momento dejé de sujetar por la base el juguete de silicona, los movimientos de Claudia cada vez eran mas amplios, subiendo y bajando hasta tocar con sus glúteos en mi mano, luego volvía a subir y se dejaba caer con fuerza. Una de las veces se le salió el juguete de dentro con lo que arrastró una gran cantidad de flujos que fueron a caer al sofá, la polla se quedó extendida a lo largo de la raja del culo, yo mismo la ayudé para que se la volviera a introducir.

– Ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhh, ¡¡estoy a punto de correrme!!, me dijo.

Toni24 cada vez se masturbaba mas rápido y Claudia seguía cabalgando al ritmo que lo hacía.

– ¿Quieres que haga algo?, pregunté yo.

– ¡¡Tócame las tetas!!, ¡tócamelas!

– ¿Te gusta tener una polla tan grande dentro?

– MMMMMMMM, SIIII, SIIIIIII…

– ¿La prefieres antes que la mía?

– AHHHHHHHH, siiiiii, ahhhhhhhhhhhh, la prefiero antes que la tuya.

– Dime que prefieres la polla de juguete antes que la mía…

– Siiiii, prefiero una polla de mentira antes que la tuya, cornudo…

– ¿Te gustaría estar sobre la de Toni?, es enorme, me encantaría verte follada por esa verga…

– MMMMMMMMM, MMMMMMMMMMMM, ¡¡¡voy a correrme!!!!

– Dime que te gustaría follar con Toni, igual que hacía la puta de Sofía en un hotel con su marido…

– Siiiiiiii, siiiiiiiiiiiiii…

– Llámame cornudo, por favor…

– AHHHHHHHHH, ahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ¡¡¡me corro, cornudo, me corrooooooo!!!

Claudia se echó un poco hacia atrás y sin dejar de moverse se acarició el clítoris para pegarse una señora corrida, cuando terminó siguió meciéndose lentamente todavía con la polla de silicona dentro de ella mientras no dejaba de ronronear, yo seguía amasando sus pechos pegado a su espalda.

– Ohhhhhhhh, diooosss, que bueno, que bueno…

Era como si tuviera ganas de mas, no había quedado satisfecha del todo, Claudia seguía cachonda a pesar de que acababa de llegar al orgasmo. Yo estaba detrás de ella muy empalmado, todavía no me había corrido y en ese momento no sabía muy bien que hacer.

Cogí a Claudia como si fuera una muñeca y la tumbé boca abajo en el sofá, lentamente fui sacando el juguete de su interior que volvió a ir acompañados de sus flujos, el coño de mi mujer quedó tremendamente abierto y enrojecido como yo nunca se lo había visto. No pude aguantarme mas, me puse encima de ella y se la metí sin apenas resistencia.

Claudia no dijo nada, solo se dejó hacer mientras yo la embestía desde atrás en golpes secos y duros sobre su culo, tenía la vagina tan dilatada que mi polla apenas hacía fricción contra sus paredes, no sentía placer físico, era todo mas psicológico, no hacía mas que pensar que esa tenía que ser la sensación de follarte a tu mujer después de que otro tío con la polla mucho mas grande que la tuya lo acabara de hacer.

Era una de las pocas veces en que mi mujer no llevaba la iniciativa, ahora mandaba yo, empotrando su culo mientras Claudia seguía sin apenas moverse, solo gemía tímidamente, tras varias acometidas mas no pude aguantar y me corrí, clavé salvajemente mi polla con otro golpe seco y me dejé llevar echando todo mi semen dentro de ella.

– Ahhhhhhhhhhh toma joder, tomaaaaaaaaaaa, me corrooooooooo….

Pensé que habíamos terminado, me quedé unos segundos disfrutando de la sensación de acabar de correrme dentro, pero Claudia quería mas. Se giró para que me saliera de dentro de ella y luego pasó a tumbarse boca arriba, se abrió de piernas y dijo.

– ¡¡Cómeme por favor, cómeme, necesito correrme otra vez!!

No podía creérmelo, mi mujer estaba insaciable, no me quedó mas remedio que agacharme y bajar lentamente hasta su coño, seguía bastante abierto, pero ahora mi semen manaba de él a borbotones, me quedé mirando esa maravilla, pero Claudia no podía esperar mas.

– ¡¡Vamos cornudo, cómeme, cómemelo, ahhhhhhhhhhhhhhh!!

Levanté un poco las piernas de ella y comencé con un tremendo lametón desde su ojete hasta la vagina recogiendo todo el semen que se la escurría, Claudia me sujetó por el pelo.

– Mmmmmmm, asiiii, eso es…muy bien…ahhhhhhhhhh….cómemelo…

Durante un rato estuve jugando con la lengua dentro de su coño, intentando lamer todo lo que podía de su interior, me encantaba sentir el sabor de mi propio semen mientras le comía el coño a Claudia. Luego pasé a su clítoris, me lo metí en la boca absorbiéndolo y a la vez jugando con mi lengua en el pequeño botoncito. Mi mujer enloqueció de placer.

– Asíiiiiii cornudo, no te pares, sigue cornudo, me voy a correr otra vez, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhh..¡me corro!, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…me corro, ahhhhhhhhhhhhhh….

Sus caderas cayeron de golpe sobre el sofá y en el siguiente contacto sobre su clítoris ella me retiró la cabeza.

– Para, para, joder ¡¡me he corrido dos veces!!

– ¿Estas bien Claudia?, pregunté a mi mujer que respiraba agitada con los ojos cerrados.

– Fenomenal, nunca había estado tan bien, dijo mirándome y haciéndome una caricia en el pelo.

Luego comenzó a reírse.

– Vaya pintas tienes, me dijo.

Yo llevaba el pelo despeinado, seguramente tuviera la boca roja de hacer presión sobre ella y de mis labios se escapaban restos de mi propio semen que dejaba escurrir barbilla abajo. Me limpié con la mano como si me acabara de comer un plato de macarrones y no tuviera una servilleta a mano.

– Te encanta esto, me dijo Claudia.

– Si, pero no me negarás que a ti también…no te había visto correrte así en la vida…

– Hoy tenía mucha tensión acumulada de todo el día…

– Si, puede ser, pero en cuanto se conecta Toni al ordenador te excitas un montón…

– ¿Es lo que querías, no?, no te molesta…

– Si, es lo que quería, lo que me pregunto es si te gustaría dar el siguiente paso…

– ¿El siguiente paso?, dijo mi mujer todavía desnuda y abierta de piernas.

– Si, el siguiente paso, hacer como la pareja esa de la que nos hablaba Toni, Sofía y su marido el empresario…¿te gustaría quedar con él de verdad?…, a mi ya sabes que no me importaría, es más, me encantaría verte follar con él…te lo digo en serio Claudia, no es ninguna fantasía, me encantaría quedar con Toni, ir a cenar los tres y luego ¡¡quiero verte follar con él!!…

39

Entró en los jardines del hotel y habían preparado como una especie de lunch de bienvenida. Cogió un refresco cuando se cruzó con uno de los camareros y se puso a buscar a algún colega conocido. No tardó en ver a algunos con los que tuvo unas palabras, así hasta que se dió cuenta de que Paloma estaba al lado de un árbol con otra mujer.

Víctor fue andando hasta ellas y saludó con dos besos a la mujer de su amigo. Estaba espectacular con una falda blanca de tubo hasta las rodillas y una camiseta morada con cuello de pico, llevaba el pelo de manera informal recogido en una coleta y a pesar de que apenas iba maquillada Paloma le pareció en ese momento la mujer mas sensual del planeta.

– ¿Que tal, a que hora has llegado?

– Pues me vine ayer, tengo muchos amigos en Barcelona y así aproveché para cenar con algunos de ellos, dijo Paloma.

– Ah, yo me he venido en el AVE esta mañana, que pena que no hayamos coincidido.

– Pues si.

Luego le presentó a la mujer con la que estaba hablando.

– Esta es Gemma, es de aquí de Barcelona, también otorrina.

– Encantado, dijo Víctor dándola dos besos.

La acompañante de Paloma era un poco mas baja que ella, mediría sobre 1,65, rubia, atractiva, con el pelo largo y muy poco pecho, aunque tenía un culazo de infarto, rondaría los 40 años y a Víctor le era muy familiar, conocía de algo a aquella mujer, pero no se acordaba muy bien.

– Os dejo un momento, dijo Paloma acercándose a saludar muy efusivamente a un médico de avanzada edad al que parecía que tenía mucho cariño.

Víctor de repente se quedó a solas con Gemma y empezaron a hablar sobre el congreso y sus respectivos trabajos en el hospital, así hasta que ella le dijo.

– ¿No te acuerdas de mi, verdad?

Víctor se sorprendió por la pregunta y luego se quedó mirando fijamente a su acompañante. Claro que la conocía. Congreso de Segovia hacía unos 10 años.

– Segovia, dijo Víctor.

– Ah, pues si que te acuerdas, que sorpresa encontrarte aquí.

En un principio no la había reconocido, pero Víctor no olvidaba fácilmente cuando se follaba a una mujer y menos si estaba casada. Fue en un congreso de Segovia, Gemma era un caso especial además, pues recordaba que acababa de contraer matrimonio cuando tuvieron la aventura aquellos días, estaba muy cambiada, por aquel entonces ella llevaba el pelo mucho mas corto y no tenía la cara tan afilada como ahora, claramente había ganado con los años.

Se conocieron en aquel congreso de Segovia y follaron dos noches seguidas a pesar de que Gemma apenas llevaba unos meses casada. No la había vuelto a ver desde aquel día.

– ¿Y que tal te va?, ¿familia, hijos?

– Si, sigo casada y tengo una niña de 7 años.

– Muy bien, estupendo…

Mientras hablaban fueron dos colegas donde estaban y le saludaron a Víctor.

– Pero mira quien está aquí, ¿que pasa, tío?, le dijeron dándole un abrazo, – no sabíamos que venías, esta noche tenemos que salir de fiesta, eh?, la vamos a liar…

Casi se le llevaron a rastras a tomar una copa.

– Perdona, ahora te le devolvemos, le dijeron a Gemma.

– Disculpa…

– Ya vemos que sigues igual, no pierdes el tiempo, lo primero las mujeres, jajajajaja, les oyó decir Gemma a los amigos de Víctor mientras se alejaban.

No le quedó mas remedio que tomarse un par de vinos con aquellos dos antiguos compañeros a los que conocía de varios congresos, cursos y noches de fiesta. Mientras estaba con ellos se fijó en Paloma que estaba casi a su lado, seguía hablando con el señor mayor al que trataba muy fraternalmente y con cariño como si fuera su padre. Ella también le miró de reojo y fue sorprendido como un chiquillo pequeño mirando lo que no debía, rápido desvió la vista, pero ya era tarde, luego fueron varias veces mas en la que siguieron en contacto visual.

Empezaba su ritual de cortejo. Si tenía alguna duda cuando llegó, el verla con esa falda tan ajustada se le disiparon todas. Se moría por follarse a Paloma y si había alguna posibilidad estaba dispuesto a cruzar la linea roja de la que tanto presumía.

Después subió a la habitación del hotel, colocó la ropa en el armario y se pegó una ducha antes de bajar a comer. El servicio era tipo buffet, cogió la comida y buscó a Paloma, pero ella estaba sentada comiendo con el señor de antes así que se puso con los dos amigos que le hacían gestos con los brazos para que se sentara con ellos.

Durante la tarde fueron las charlas del congreso y cuando terminaron se subió de nuevo a la habitación. Se tumbó en la cama, estaba cansado, pero tenía que bajar a cenar, además los dos amigos ya le habían advertido.

– Cuando terminemos de cenar, nos han habilitado una pequeña sala de fiesta para poder tomarnos una copa, contamos contigo…

– Esta noche no, chicos estoy cansado.

– Venga no nos fastidies, tienes que bajar, ya verás como lo pasamos bien y seguro que ligamos…

Bajó a la cena y en una de las mesas estaban Gemma, Paloma y otras dos médicos, Víctor se quedó unos momentos hablando con ellas preguntando que les había parecido el congreso.

– Luego me han dicho que tenemos una pequeña sala para tomar unas copas, ¿os vais a quedar?, preguntó Víctor.

– No, yo hoy prefiero acostarme pronto, ha sido un día muy largo.

– De eso nada Paloma, claro que nos vamos a pasar a tomar algo, dijo Gemma.

– Vale, pues luego nos vemos.

Se despidió y se fue a sentar de nuevo en la mesa con los dos amigos.

– ¿Ya estás otra vez ligando con la rubia?, como eres, ¡no pierdes el tiempo!, dijo uno de ellos.

– La verdad es que está muy buena, pero yo prefiero a la morena, a la Mónica Bellucci, ¡tiene un cuerpo de infarto!, dijo el otro.

– ¿Mónica Bellucci?, preguntó Víctor.

– Si, la morena esa de la blusa negra, no me digas que no se parece…

– Ah Paloma.

– ¿Se llama Paloma?, ¿la conoces?

– Claro, desde hace muchos años, íbamos juntos a clase en la universidad, la conozco desde primer curso, está casada con uno de mis mejores amigos, ya os digo que llegáis un poco tarde con ella, tiene dos hijos…

– Ohhhhh, pues que pena…¿y la rubia también esta casada?

– Pues creo que también, aunque a ella apenas la conozco de otro congreso, dijo Víctor.

Siguieron hablando durante la cena hasta que terminaron y luego pasaron a una especie de sala con barra, como un bar pequeñito, donde fueron muchos de los médicos que habían estado en el congreso. Estaba Víctor con sus dos amigos cuando vieron entrar al grupo de las 4 chicas que estaban en la mesa de Paloma.

– Ahí vienen tus amigas.

– Voy a pedir una copa, les dijo Víctor.

Se acercó a la barra y justo coincidió con Gemma que estaba pidiendo copas para las tres acompañantes, le presentaron a las otras dos médicos que no conocía y luego se quedaron a solas.

– No sabía que te ibas a quedar en el hotel, luego se te va a hacer tarde para volver a casa y mañana hay que madrugar, empezaban de nuevo las charlas a las 9:00, dijo Víctor.

– Bueno, voy a disfrutar todo el congreso aquí, además no vivo exactamente en Barcelona, sino en un pueblo a 50 minutos y al final he decidido quedarme el finde en el hotel para no estar yendo y viniendo con el coche…

– Ah pues estupendo.

– Ya sabes como es la vida con hijos, está difícil poder escaparte dos días, así que aquí estoy, me han dado permiso, jajajaja.

-Jajajajaja, yo no tengo ese problema, no tengo que dar explicaciones a nadie, estoy soltero.

– Hombre, yo tampoco es que tenga que estar dando explicaciones, ya no somos unos niños…

– No quería decir eso, por supuesto que no somos niños, por cierto estás muy cambiada de cuando nos conocimos en Segovia.

– ¿Ah si?, ¿para mejor o para peor?

– Para mejor, por supuesto, el pelo mas largo te queda muy bien y pareces mas delgada, se nota que haces deporte…

– ¿Deporte?, la verdad es que no haga nada desde hace años.

– Pues nadie lo diría…

– Tu sigues igual que siempre, veo que no has cambiado.

– Si que he cambiado, 10 años son muchos años.

– Ya sabes a lo que me refiero, a lo de ligón jajaja, aunque físicamente también has ido a mejor…

– Bien bien.

Era evidente el coqueteo que se traían, Víctor no había tenido que hacer mucho esfuerzo para comprobar que Gemma estaba receptiva a un posible encuentro sexual de nuevo. Se quedó mirando detenidamente a su acompañante, llevaba unos pantalones vaqueros azul claros bastante ajustados con unas sandalias con cuña y en la parte de arriba como una blusa de seda roja con media manga, seguía teniendo un tremendo culo como hacía 10 años y aunque era muy guapa, se notaba que habían pasado los años, ya no tenía la cara de niña de Segovia.

Luego miró hacia el grupo de Paloma y no la vió entre sus acompañantes. Se sintió decepcionado pues Paloma no estaba en la sala de fiestas y ni tan siquiera se había dado cuenta de cuando se había ido.

Víctor salió un momento fuera para ir al baño y Paloma estaba justo fuera hablando por teléfono, se vieron y al pasar por su lado le dijo.

– Dale recuerdos a Andrés.

Entró en el baño y mientras meaba se alegró de haber bajado a cenar y quedarse a tomar una copa como le habían pedido los colegas. Comenzó a pensar en Paloma, llevaba unas sandalias en los pies junto con un pantalón negro de vestir y en la parte de arriba una blusa blanca cruzada en V. Era todo un mujerón y le gustó mucho a Víctor que llevara el pelo recogido en una coleta, aunque estuviera arreglada eso le daba un estilo mas juvenil e informal. Cuando salió del baño ella seguía en el mismo sitio, pero ya no estaba hablando por teléfono, estaba revisando los whatsapp, disimulando, como si le estuviera esperando.

– Vaya por fin, no hemos podido hablar en todo el día, dijo Víctor.

– Si, la verdad es que ha sido un día de locura, es lo que pasa en estos congresos, te encuentras con tantos conocidos, hay que saludar a mucha gente…

– Desde luego, ¿te quedas a tomar una copa por lo menos, no?

– Ya me iba a subir a la habitación, mañana nos tomamos esa copa que no hay que madrugar el domingo.

– Venga Paloma, que hay que aprovechar, solo son dos noches, vamos que se lo digo a Andrés que no te lo has pasado bien eh, jajaja..

– Una rápida, aunque de verdad que no me apetece nada…

– Vaaaaaaaaamos, dijo Víctor empujándola por la cintura.

Cuando volvieron a entrar en la sala de fiesta, ya había mas compañeros, la música estaba mas alta y la gente empezaba a estar mas animada.

Se presentaba una noche interesante.

40

Se le quedaron mirando el resto de colegas al entrar en la sala acompañado de Paloma que sin duda llamaba la atención por donde pasaba. Eso le gustaba mucho a Víctor, que el resto viera quien era el que mandaba. Quien se quedaba con la mas guapa.

Fueron a la barra y Paloma se pidió un Martini, luego comenzaron a charlar.

– Te he visto antes hablando con Gemma, parece que os habéis caído bien, dijo Paloma.

– No es eso, bueno…eh te lo voy a contar, ya nos conocíamos.

– ¿Ah si?, no me ha dicho nada, fuimos compañeras cuando hicimos la especialidad, ¿y de que os conocéis?

– Pues lo típico, de algunos congresos, ya sabes, al final nos conocemos todos…

De repente Paloma se le quedó mirando, Víctor esbozó una media sonrisa antes de dar un trago a su copa y ella se dió cuenta de lo que pasaba.

– ¡No me lo puedo creer!, ¡no me digas que habéis estado enrollados!, eres incorregible Víctor.

– Fue hace muchos años, por lo menos 10, en un congreso en Segovia, si te digo la verdad no la había vuelto a ver, pero no se lo digas, tu como si no supieras nada…

– Por aquella época creo que ya tenía novio…

– Estaba casada, bueno, recién casada, dijo Víctor subiendo las dos cejas hacia arriba.

Ahora fue Paloma la que sonrió negando con la cabeza, cogió una pequeña silla de barra que había y se sentó sensualmente cruzando las piernas.

– Voy a sentarme que estoy cansada, ¡ay como eres!, ¿y ya estabais haciendo planes para esta noche, no?, os he visto hablando antes.

Le pareció interesante que Paloma le dijera eso, estaba pendiente a todos sus movimientos, incluso parecía estar un poco celosa.

– No lo sé, solo estábamos hablando…

– Pues parecía que estuvierais coqueteando, aunque claro ahora sabiendo que ya habíais estado juntos lo entiendo todo…

– Me empieza a recordar esto a los tiempos de la universidad, jajajaja…

– ¿Y eso?

– Si, no te moleste, cuando estaba con otras chicas y era como que me tenía que justificar siempre contigo, sin que me lo pidieras te daba explicaciones, no sé porque lo hacía…

– Es verdad, no entendía muy bien tu comportamiento, parecía que te gustaba, pero luego pasabas de mi, siempre me hacías lo mismo, te enrollabas con cualquiera de mis amigas, jajajaja…

– Pues ahora sigo igual, tengo que estar con otras para evitar tentaciones…

– Ya no tenemos 18 años Víctor, pero te sigues comportando igual, tendrías que madurar un poco…

– Eso es un golpe bajo.

– Jajajaja, si perdón.

– Y entonces que pasaba, ¿te molestaba que me enrollara con tus amigas?, nunca me lo habías dicho…

– Yo no he dicho eso, he dicho que te enrollabas con ellas aunque parecía que la que te gustaba era yo.

– Si, es que así era, pero Andrés era mi mejor amigo y ahora me alegro mucho que no pasara nada entre nosotros, yo no te hubiera dado la vida que te ha dado Andrés…y ahora que ha pasado tanto tiempo, dime, ¿que me hubieras dicho si te hubiera pedido salir en la universidad?

– No tiene sentido hablar de esto ahora Víctor, no lo sé…

– Sé que te gustaba, esas cosas se notan…

– Bueno anda vamos a dejar el tema, dijo Paloma apurando la copa, – creo que me voy a subir a la habitación…

– Esta bien, descansa, mañana nos vemos, dijo Víctor marchándose junto con sus amigos.

Mientras salía Paloma se encontró con otro antiguo conocido en la puerta de la sala de fiestas y se quedó hablando un par de minutos con él, cuando ya se estaban despidiendo vió salir a Víctor junto con Gemma y pasaron justo a su lado, la llevaba agarrada por la cintura.

– Hasta luego.

Le parecía increíble que en tan poco tiempo ya se la estuviera subiendo a la habitación, tuvo incluso que esperar y hablar mas tiempo con el antiguo conocido porque no quería coincidir con ellos en los ascensores. A pesar de que había pasado casi 25 años Paloma volvió a sentir aquello que le pasaba en la universidad, cuando siempre se iba a follar con otras y pasaba de ella, aunque sabía que ese no era el caso, pero sintió lo mismo. Tuvo un ataque de celos total al ver como Víctor le restregaba descaradamente en sus narices que se iba a tirar a su amiga Gemma. Pero ¿y que mas le daba a ella si estaba casada con Andrés?.

Entraron besándose en la habitación mientras se iban desnudando, cayeron sobre la cama y Víctor le quitó los pantalones junto con el tanga con mucha prisa, le dejó la camisa puesta pues no le interesaban sus tetas, solo quería metérsela. Se puso un condón rápidamente y sin mas previos se la introdujo a Gemma poniéndose encima de ella en un misionero apresurado.

Apenas aguantó tres minutos follándosela duro hasta que se corrió dentro, sin avisar y sin tan siquiera cambiar de postura. Luego se echó a un lado y se quedó mirando al techo con la mirada perdida.

Gemma no entendía nada, no es lo que esperaba desde luego, ¿que había sido aquello?, le recordaba como un gran amante y se había dado cuenta de que para Víctor solo había sido un agujero donde descargar y aunque eso no la importaba, es mas, le daba morbo, pero si que la hubiera gustado un poco mas de interaccionar entre los dos.

– ¿Estás bien?, le preguntó Gemma.

– Si, perdona, estaba recuperándome, ha sido muy intenso…

– Ya lo creo…parece que no estabas aquí conmigo…estabas con la cabeza en otra parte…

– No, lo siento si te ha dado esa impresión…

Gemma se puso de medio lado pasando una pierna por encima de las de Víctor, éste se quitó el preservativo, le tiró al suelo y luego pasó un brazo alrededor de Gemma en una muestra de cariño. Ella le acarició el estómago y se quedó mirando el miembro de él que seguía bastante duro.

– Tienes una polla preciosa, es tal como la recordaba…

– ¿Como dices?

– Si, tu polla, te digo que es perfecta, no es que haya visto muchas, pero ninguna como la tuya, es grande, proporcionada y muy bonita, ¿sabes?, no he podido olvidarme de tu polla desde lo de Segovia…

– Pues gracias.

– ¿Te gusta Paloma, verdad?

Le sorprendió la pregunta tan directa, Víctor se levantó de la cama y se quedó medio recostado apoyado en sus codos.

– ¿Y eso a que viene, estoy aquí contigo, no?

– No te preocupes, es lo normal, en la universidad les tenía a todos loquitos, sigue siendo muy guapa, yo creo que ahora mas todavía ¿habéis tenido algo juntos cuando erais mas jóvenes?

– No, ella es la mujer de mi mejor amigo.

– Ahhh, entiendo…la verdad es que no me importa que te guste…no me molesta ni nada de eso…

Gemma se bajó de la cama y cogió el pantalón que estaba echo una bola en el suelo, desenrolló el tanguita que había dentro y luego se lo puso.

– Estuve 10 minutos para ver que ropa interior me ponía y mira donde ha terminado, ni te has fijado, dijo volviendo a la cama mientras se quitaba la camisa y el sujetador.

– Anda ven aquí, dijo Víctor.

Entró en la habitación y se sentó en la cama. Seguía con la misma sensación que a los 18 años, ¿cuantas noches lloró por él?. Siempre era igual, siempre le hacía lo mismo, entre su grupo de amigas todas hablaban de Víctor, de que si era muy guapo, de que si era un cabrón que solo las quería para follar, pero todas terminaban cayendo en sus redes, se folló a 6 de su grupo de amigas mas muchas conocidas de su clase o de otras universidades. Le gustaban todas, pero pasaba olímpicamente de ella. ¿Porqué lo hacía si era la mas guapa?. Por la noche mientras estaban de fiesta parecía que Víctor estaba interesado en que podían tener algo, pero luego se ponía hablar con otra chica e inmediatamente se la llevaba a cualquier sitio para tirársela. Además se la restregaba por las narices pasando por su lado agarrado con la otra.

Le había hecho lo mismo con Gemma, le había insinuado que para él era una tentación y que le gustaba, pero en un par de minutos ya se estaba yendo con ella a la habitación. Y una vez mas había tenido que cruzarse con él mientras se iba con una amiguita suya a follar.

Ya no tendría que importarle esas cosas, ahora Paloma era una mujer de 42 años segura de si misma, casada con Andrés y con una familia perfecta, le hubiera gustado llamar a su marido y escuchar su voz, pero era tarde, así que se metió en la cama. Cerró los ojos y lo primero que visualizó fue a Gemma y Víctor pasando ante ella y después perdiéndose por el pasillo.

Encendió la luz y se sentó en la cama, por un momento se le pasó por la cabeza el poder hacer una tontería con Víctor, se quedó tan asustada con esa sensación que se levantó y se puso a hacer la maleta. Iba a largarse corriendo de allí, quería evitar cualquier tentación con Víctor o lo que era peor que luego por la noche volviera a restregarle que se acostara con otra mujer. Las dos opciones le aterraban. Unos minutos mas tarde se tranquilizó y volvió a acostarse, al fin y al cabo era una noche. Solo una noche más y no volvería a coincidir con Víctor en muchos años. Ella podía superar esa situación con facilidad o al menos eso pensaba.

Comenzaron de nuevo a besarse, ahora los dos estaban desnudos excepto por el tanguita de Gemma, la polla de Víctor seguía dura, ella le fue besando por el abdomen hasta que llegó abajo. Se la iba a chupar.

– No me importa que pienses en ella, incluso si quieres puedes llamarme Paloma, me da morbo, dijo Gemma justo antes de metérsela en la boca.

Estaba claro que a Gemma le daba igual como la tratara, por su comportamiento era evidente además que el sentirse usada p que se la follara pensando en Paloma le daba incluso mas morbo. Gemma no quería mimitos ni cariños, solo que la usara como un agujero donde meterla.

Le pasó la lengua por todo el rabo mientras le miraba directamente a los ojos, luego le chupó los huevos e incluso tuvo algún acercamiento con la lengua en la zona escrotal muy cerca de su ojete.

– ¡¡Me encanta tu polla, me encanta!!, y se la engulló casi hasta la mitad.

Con su miembro dentro trató de metérsela lo mas profunda posible, así que varias veces se tocó la campanilla atragantándose con ella.

– Que grande la tienes, cabrón…agggggggggggggghhhhhhhhh, casi me ahogo…

La otorrina había perdido todas las formas, estaba claro que poniéndole los cuernos a su marido en aquella habitación se le habían desatado los infiernos. Se la mamaba sin estilo, como una choni, como una puta de carretera. Pero ella no quería eso.

Quería que se la follara de nuevo.

Se puso a cuatro patas ofreciéndole su magnífico trasero a Víctor.

– Vamos métemela, ¡¡fóllame otra vez!!

Víctor se puso un condón y poniéndose de rodillas detrás de ella se la metió por el coño sin apenas esfuerzo.

– Ahhhhhhhhh, que bueno, dijo Gemma.

– ¿Te gusta zorra?

– Ommmmmmmmmm, si, dame duro, dame duro, ¡¡llámame Paloma!!

Víctor entró en su juego y mientras se la follaba con ganas cerró los ojos pensando en la mujer de su mejor amigo.

– Toma Paloma, toma, ¿te gusta Paloma?, ¿te gusta que te folle duro Paloma?, PLAS, dijo soltando un azote.

– MMMMMMM, siiii, eso es, me encanta, sigue, sigue, di su nombre…dilo otra vez….¡llámame Paloma!, dame…

Gemma estaba descontrolada, movía su culo con fuerza lanzándolo hacía atrás para buscar las embestidas de Víctor, la polla de él la llenaba por completo y la encantaba como sonaban los cuerpos al chocar, hacía años que su marido no se la follaba así.

– ¡¡¡PALOMA, PALOMA, PALOMA!!!!, dijo Víctor empotrándola tan fuerte que cayeron en la cama uno encima de otro.

Se quedaron unos segundos así, ella tumbada boca abajo y Víctor encima de ella.

– ¡¡Joder eres una cerda, espera, no te muevas, voy a darte por el culo!!, ¡¡tienes un culazo tremendo!!

– ¡¡Nooooo, eso no!!, la tienes muy grande, vas a hacerme daño, ¡por el culo noooo!, dijo Gemma.

– Por el culo si, ha eso has venido puta, a que te deje bien follada, ¿no quieres que te de por el culo, Paloma?, dijo restregándole la polla por el ano.

El que volviera a llamarle como su amiga hizo que venciera su mínima resistencia.

– ¡¡Vale, pero hazlo con mucho cuidado por favor!!

– Pídeme que te la meta por detrás, quiero que me lo pidas puta cerda, PLAS…

– ¡Dame por el culo!, ¡dame por el culo!…ahhhhhhhhhhhhh, siiiiiiii, dame por el culo…

Víctor se echó un salivazo en la mano y luego con brusquedad le metió un dedo por el ano a Gemma para mojárselo bien, repitió la misma operación, pero sobre su polla dejándola lubricada.

– ¡No te muevas, te la voy a meter!

– Ahhhhhhhhhhh, despacioooo, joder que dolor, despacio….ahhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Víctor siguió empujando pero Gemma estaba muy tensa, apenas le entraba un poquito y no hacía mas que gritar por el dolor, a pesar de ello le seguía ofreciendo el culo para ser follado. Aquellos gritos los tenía que estar escuchando medio hotel.

– Ahhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhh, me duele mucho, me duele mucho…

– Relaja el culo zorra o te va a doler de verdad…

Por mas que lo intentaron aquello era imposible, Gemma tenía el ano cerrado y lo único que estaban consiguiendo era mortificarla por el dolor.

– No puedo, no puedo, me duele mucho, ¡joder que daño!, incluso creo que me lo has roto, dijo ella echándose a un lado y palpándose con la mano.

– Lo siento, no quería hacerte daño, ¿estás bien?

– Si, tranquilo, es que me ha dolido mucho, pero ya se me va pasando…

Víctor seguía a su lado totalmente empalmado, antes de que se le bajara la erección se puso encima de ella sentándose en su estómago y comenzó a meneársela a toda velocidad, luego quedó erguido ante ella y le advirtió.

– Me voy a correr, ahhhhhhhhhhhhhh, me voy a correr…

– Vale, hazlo, córrete si quieres en mi cara…

– En tu cara no zorra, ven aquí…

La sujetó por su rubia melena y girando la cabeza comenzó a eyacular por el pelo de Gemma pringándoselo por completo, aquello era una guarrada absoluta. Ella se echó la mano a la cabeza y palpando vio que tenía el semen de Víctor por todo su cuero cabelludo.

– Joder cabrón, me has dejado el pelo asqueroso, ¿pero a ti que te pasa?, ¡nunca se me habían corrido en el pelo!

– Puedes ducharte si quieres antes de irte a tu habitación, tendríamos que descansar un poco, mañana hay que madrugar…

– Si, voy a ducharme, no puedo a ir a la habitación así, ¿te duchas conmigo?

– No, yo ya me voy a quedar en la cama, me está entrando sueño, me ducharé mañana antes de bajar a desayunar…

41

Al día siguiente se levantó temprano y cuando entró en el comedor estaban desayunado Gemma, Paloma y las otras dos médicos de la noche anterior, Víctor les saludó con la mano y se sentó con sus amigos que estaban en otra mesa.

– ¿Que tal ayer con la rubia?, nos abandonaste muy pronto…

– Bien, la verdad es que estoy agotado, no hemos podido descansar mucho.

– Jajajajaja, ¿te ha tenido la rubia toda la noche en función, eh?.

– Si, mas o menos…

– Joder hoy ha venido con una minifalda que está muy cachonda, tiene buenas piernas y un señor culo.

– Si, tiene buen culo, si.

Efectivamente cuando terminaron de desayunar Víctor se fijó en Gemma que llevaba una faldita blanca con rayas azules en horizontal, era corta por encima de medio muslo y se le marcaba mucho el culo donde él había intentado meter la polla unas horas antes. Iba muy vestida y ahora parecía una médico respetable y elegante, en nada se parecía a la zorra que se metía a la ducha con el pelo pringoso por una corrida. Cuando se quiso dar cuenta Paloma ya había desayunado y no se encontraba en el comedor, ni tan siquiera pudo hablar con ella.

Por la mañana terminaron las charlas sobre la 13:00, luego tenían tiempo para comer y descansar un poco, pues a las 17:00 se reanudaban las mismas. Víctor bajó pronto, quería echarse un rato de siesta. Sobre las 15:30 entró a la habitación después de haber comido y cuando llevaba un minuto en la habitación oyó que le tocaban en la puerta.

Se levantó con un pantalón corto de dormir y camiseta y al abrir se encontró con Gemma.

– Hola, ¿que tal?, hoy casi no hemos hablado.

– Me pillas a punto de echarme la siesta.

– Bueno, pues lo dejamos para otro momento.

Víctor tiró del brazo de Gemma y la metió en la habitación, luego la besó y metió la mano debajo de la falda que había provocado toda la mañana la mirada de los colegas durante las charlas. Se encontró con las dos nalgas duras apenas cubiertas por un tanga de hilo que se la metía entre los cachetes. Tiró de la falda hacia arriba y siguieron besándose hasta que cayó sentado en la cama, Gemma se puso sobre él y le bajó el pantaloncito para sacarle la polla.

– ¡Quiero que me folles otra vez!.

– Chúpamela antes, dijo Víctor empujando el cuerpo de ella hacia abajo.

En cuanto la tuvo de rodillas se cogió la polla y abofeteó con ella la cara de Gemma, esto pareció encantarla ya que puso cara de guarra mientras se lo hacía.

– ¿Te gusta que te den pollazos en la cara?

– Si, me encanta, me gusta que me des con la polla.

– Pues toma otra, ZAS, dijo volviendo a golpear con ella en su mejilla., – y ahora métetela en la boca, vamos, ¿para eso has venido, no?

Gemma se puso a chupar con ansia, no dejó un solo centímetro sin salivar, hasta tuvo unos segundos para meterse las pelotas de Víctor en la boca. Le empujó para que cayera tumbado en la cama y luego volvió a ponerse sobre él.

– Venga ponte un condón y métemela, no puedo esperar más…

Se colocó el preservativo y Gemma apartándose el tanga se dejó caer sobre su polla.

– ¡¡Ahhhhhhhhh, que bueno!!, me encanta tenerte dentro…tendríamos que quedarnos toda la tarde follando en vez de escuchar esas estúpidas charlas, ahhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhh…

Movía su culo con amplitud arriba y abajo haciendo con chocaran con fuerza los cuerpos. Mientras follaban se fue quitando la camisa y el sujetador hasta que quedó desnuda, Víctor tiraba del tanga para acompasar el ritmo al que follaban y se lo clavaba en la raja del culo lo que ponía mas caliente a Gemma.

– Date la vuelta, ¡¡quiero verte el culo mientras me follas!!

Se salió de dentro y volvió a ponerse encima de Víctor pero esta vez de espaldas, apoyó las manos en las piernas de él y siguió cabalgándole.

– ¿Te gusta mi culo?, dijo ella moviéndolo sensualmente.

– Me encanta, tienes un buen culazo. PLAS, dijo soltando un azote en una de sus nalgas.

– Puedes darme mas si quieres, no me importa.

– ¿Te gusta esto?, PLAS.

– Ahhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiii, dame otra.

– Toma, PLAS, PLAS.

– Ahhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Y a partir de ahí comenzó un desenfreno de sexo y azotes duros, que retumbaron otra vez por los pasillos del hotel. No tardó Gemma en tener la nalga derecha completamente colorada y cada manotazo era una mezcla de dolor y placer. ¡¡Menudo escándalo estaban montando!!, pero eso la daba igual, que se enteraran todos de una vez: se la estaban follando como lo puta que era. Gritaba como una posesa a cada azote y botaba descontrolada sobre la polla de Víctor poniéndose las manos en los pechos.

– Ahhhhhhhhhhhhh, no puedo más, dijo Víctor empujando a Gemma hacia delante.

Inclinándose un poco tuvo el tiempo justo para apoyar el rabo sobre el glúteo enrojecido de Gemma y descargó por el culo y la espalda, con varias ráfagas que casi la llegaron de nuevo hasta el pelo. Gemma quedó tumbada boca abajo con la cara en los pies de Víctor, se giró un poco y recogió con la mano el semen que tenía por su cuerpo.

– ¡Te me has corrido encima, mmmmmmmm me encanta!, dijo metiéndose los dedos en la boca., – para otra vez quiero que te corras en mi cara…

Cuando terminaron de limpiarse, Gemma se vistió y le dijo antes de irse de la habitación.

– ¿Nos vemos luego por la noche?, no, es la última y quiero aprovechar.

– Claro, luego nos vemos.

Pasaron las charlas de la tarde y al subir a la habitación Víctor se arregló para bajar a cenar. Después de la ducha se puso una camisa azul clarita con dos botones desabrochados y un traje encima, llevaba la barba canosa de tres días que le hacía todavía mas atractivo y se quedó un rato mirándose en el espejo.

¿Como acabaría la noche?. Era la última oportunidad que iba a tener para estar con Paloma.

La cena de despedida del congreso se hacía en un sitio distinto al comedor donde habían estado estos días, era un salón mas grande y se fueron sentando por mesas redondas, como si fuera una boda. Por suerte sus amigos ya estaban hablando con el grupo de Paloma y Gemma y se sentaron todos en la misma mesa. Paloma se había puesto una falda oscura y ajustada de cintura alta que le llegaba a las rodillas, llevaba una blusa negra con escote en forma de V que caía muy hacia abajo, casi se le veía el ombligo, además era como si no llevara sujetador por el bamboleo de sus pechos y encima una especie de americana, se había dejado el pelo suelto y oscurecido los ojos con el maquillaje. Los compañeros de Víctor se la comían con la mirada, las curvas de esa mujer eran divinas y mas si cabe cuando se quitó la americana y quedó con los brazos descubiertos. Era toda una belleza de la época barroca, de cuerpo con volumen, cintura estrecha y caderas anchas, brazos redondeados y carnosos, piel blanca y pechos grandes, por el centro se la veían parte de las tetas, unas ubres grandes y llenas de venas que daban ganas de tocar y chupar. ¡Espectacular!

Sin embargo parecía que esa noche Gemma quería competir en belleza con ella, se había puesto un vestido rojo bastante corto y también muy ceñido, le quedaba muy bien el contraste del pelo rubio con los labios pintados muy de rojo al igual que las uñas.

Durante la cena estuvieron hablando de cosas del trabajo, Víctor apenas pudo estar con Paloma pues se encontraba justo al otro lado la mesa, pero la estuvo mirando toda la noche y ella a él, era casi inevitable al tenerse frente a frente.

Cuando terminaron de cenar les habían habilitado de nuevo una pequeña sala de fiesta como la noche anterior. Víctor se fue con sus dos amigos que no dejaban de piropear a Gemma y Paloma.

– ¿Habéis visto a Paloma?, no me jodáis, hoy si que era Mónica Bellucci, ¡¡que curvas tiene esa mujer, es sexualidad pura!!, ¡ y parece que no lleva sujetador!, ¡¡menudas tetas!!, me da igual que sea la mujer de tu amigo, hoy voy a intentar ligar con ella, le dijo uno a Víctor.

– Pues Gemma no está nada mal con ese vestido, vaya culazo que se la marca, me está volviendo loco con el vestidito rojo, llevo toda la noche mirándole las piernas y las dos veces que se ha levantado al baño lo hacía para que la mirásemos el culo, ¡era descarado!, ¿te la piensas follar otra vez esta noche Víctor?, joder yo me la estaría tirando toda la noche a esa diosa…

– No tengo planes, lo que surja, dijo Víctor.

Hoy sí que la noche estaba mucho mas animada que la anterior, fueron a la sala de fiesta casi todos los médicos que habían estado en el congreso ya que al día siguiente no había que madrugar. Víctor estaba hablando con una de las médicos amiga de Gemma y Paloma con las que había estado cenando, solo la había conocido del congreso y le pareció incluso receptiva a que podían tener algo, sin embargo perdió el interés en ella cuando le dijo que estaba soltera.

Se fijó que uno de sus amigos estaba hablando con Paloma, le hizo gracia que cumpliera su promesa de intentar ligar con ella, aunque sabía que no tenía ninguna posibilidad, se fue a la barra y se pidió una copa y un Martini observando como avanzaba la situación. Casi por sorpresa se encontró con Gemma.

– ¿Que haces aquí tan solo nene?

– Ah, hola, nada, pues pedir una copa, ¿quieres algo?

– Voy servida, dijo Gemma mostrándole el vaso que llevaba de la mano, – tranquilo que sabe cuidarse ella sola.

– ¿Como dices?

– Si, te lo digo por Paloma, veo que no la pierdes ojo, creo que sabe cuidarse sola.

– Ah, no, no es eso, estaba viendo lo que tardaba en quitarse de encima a mi amigo, jajajaja.

– ¿Te interesa a ti?

– No entiendo tu pregunta.

– Digo, que si estás interesado esta noche en Paloma, durante la cena tampoco has dejado de mirarla, o te crees que no me he dado cuenta?

– ¿Que pasa que me estás controlando?, jajajajaja.

– Claro, esta noche te quiero para mi…

– ¿Estás celosa de Paloma?

– Un poco si, me gustaría que me desearas a mi como la deseas a ella…

– Hoy estás muy guapa, podrías tener al médico que quieras de esta sala…

– Pero te quiero a ti.

– Disculpa un momento, dijo Víctor yendo hacia Paloma al ver que por fin su amigo había dejado de insistir con ella.

Cogió el Martini de la barra y se acercó hasta Paloma con las dos copas en las manos.

– Toma, para ti, le dijo dándole el vaso redondo.

– Muy atento, gracias.

– ¿Que tal, te ha dado mucho la paliza mi amigo?, jajajajajaja.

– Si, un poco si, la verdad, jajajaja.

– No hemos tenido mucho tiempo para hablar estos días.

– Estos congresos al final entre las charlas y saludar viejos conocidos se ponen casi imposibles.

– Estás muy guapa hoy, bueno como siempre, pero eso ya lo sabes, esa blusa te sienta de maravilla.

– Gracias.

– Soy ahora la envidia de todos hablando contigo, ¿has visto como nos miran?

– A ti siempre te miran todas Víctor, sobre todo Gemma que no nos pierde ojo, jajaja, ¿que tal ayer con ella?, os vi que os ibais juntos…

– Bien, bueno normal, pasamos la noche juntos…

– Aunque no nos ha dicho nada, ya me lo imaginaba, es de las que te gustan, ¿de las casadas, no?

– Si, ya lo sabes.

– Yo no estoy muy de acuerdo en eso que haces, pero ella tiene mas culpa que tu, al fin y al cabo son las que tienen una familia fuera de aquí…

– Si, yo estoy libre de hacer lo que quiera…pero bueno tan poco es tan malo lo que ha hecho Gemma, solo ha disfrutado de un poco de sexo fuera del matrimonio, si sabe bien separar lo que son las dos cosas tampoco es tan malo, no creo que le haya sido infiel a su marido muchas veces y seguro que ahora está mejor con él…ha venido aquí a desmelenarse un poco y desconectar de su vida cotidiana…

– Tal y como lo dices parece que Gemma hasta le ha hecho un favor a su marido.

– Tampoco quería decir eso…

– Dejemos el tema, por cierto le queda muy bien ese vestido rojo, siempre te llevas a la mas guapa.

– La mas guapa eres tu, pero como no puedo estar contigo me tengo que conformar con la segunda, dijo Víctor.

– Y ahora intentas ligar conmigo, jajajaja.

– Ya sabes que respeto a las mujeres y novios de los amigos, dijo Víctor levantando las manos como en gesto de paz.

Aunque luego se acercó al oído de Paloma y le dijo.

– Bueno, contigo haría una excepción.

No pareció gustarle mucho el comentario a Paloma que se enfadó ligeramente.

– Ese comentario está fuera de lugar y lo sabes Víctor.

– Si, lo sé, quizás no tenia que haberte dicho nada, pero estos días no he podido dejar de mirarte, te he estado buscando con la mirada todo el rato para ver donde estabas y sé que a tí te ha pasado lo mismo, hemos estado pendientes el uno del otro constantemente…

– Víctor déjalo ya…

– Si te digo la verdad, me volvieron los viejos fantasmas cuando te volví a ver en la cena por la despedida de Jaime, no sé como lo haces para estar cada día mas atractiva y sensual, yo no iba a venir a este congreso hasta que me dijo Andrés que venías tu.

– O sea, ¿que has venido por mi?, deja de decir chorradas.

– Te lo digo en serio Paloma…

– ¿Y que se supone que te tengo que decir?, oh gracias Víctor, venga vámonos corriendo a la habitación…por favor, no está bien esto que estás haciendo, ¡te estás pasando!

– Prefiero decírtelo y que sepas la verdad, sé que no vamos a hacer nada y que cuando le cuentes esto a Andrés dejará de hablarme, posiblemente tengamos una buena bronca…

– No entiendo lo que estás haciendo Víctor, mira prefiero no decirle nada de esto a Andrés, voy a pensar que te has tomado unas copas de vino de más en la cena y…

– Si, la verdad es que algo he bebido…sino no tendría el valor para decirte esto…pero es evidente que no voy borracho…además tu también te has tomado tus copas de vino durante la cena, que te he visto…

– Claro y como he tomado vino ahora intentas ligar conmigo.

– Te desinhibías mucho con el vino en la universidad, te conozco bien Paloma…

– No le voy a contar nada de esto a Andrés, pero no sigas Víctor, o me veré obligada a hacerlo.

– ¿No estás a gusto aquí ahora conmigo?

– Si, estoy bien, sabes que me gusta hablar contigo, pero eso no tiene nada que ver, no me gusta lo que está pasando ahora…

– O quizás te asusta que estás demasiado a gusto, le dijo Víctor de nuevo en el oído.

– No sigas Víctor.

– Vamos a tomar otra copa y te prometo que no intento ligar mas contigo.

– Vale, pero no intentes nada mas.

Se fue con Paloma a la barra, le gustaba mucho a Víctor como estaban discurriendo los acontecimientos. Se había declarado sin tapujos a Paloma y aunque parecía que no le había gustado mucho le había dicho que no le iba a contar nada a Andrés, eso era una buenísima señal y sabía que con esa afirmación ella le había dado mucha chance para seguir intentándolo. Además era verdad que durante la cena había visto a Paloma beberse tres copas de vino y también sabía desde la época universitaria que eso le bajaba las defensas, además Andrés se lo había confirmado muchas veces que le seguía pasando lo mismo.

Todo se le estaba poniendo de cara. No iba a volver a tener otra oportunidad como esa en la vida, ¿pero realmente quería follarse a Paloma?. Tenía unos principios y era la mujer de Andrés, posiblemente el único amigo de verdad que le quedaba, ¡¡pero es que estaba tan buena!!. Aquí la pregunta es clara y quien no se la ha hecho alguna vez.

Si se te pusiera a tiro, ¿te follarías a la mujer de un amigo?

42

Pidieron otras dos copas, pero pronto se vieron rodeados por los médicos con los que habían compartido la mesa para cenar, Gemma, las otras dos médicos y los amigos de Víctor, hicieron un grupo y estuvieron hablando un rato al ritmo de la música. Víctor quería deshacerse de ellos para seguir a solas con Paloma, pero no sabía como hacerlo, sobre todo de Gemma que no se separaba de su lado, esperando el momento de irse a la habitación del hotel para follar de nuevo.

– Voy a salir un rato fuera, se está cargando mucho el ambiente, dijo Paloma.

El resto del grupo iba yendo y viniendo, hablando con gente, así que Gemma y Víctor se quedaron a solas un instante.

– Cuando quieras nos vamos, dijo Gemma.

– No tengas prisa, nos lo estamos pasando bien.

– Es que se está haciendo tarde, ya me entiendes.

– Gemma, tu haz lo que quieras, yo me quiero a quedar un rato más, hace mucho tiempo que no salía con Paloma, que es una amiga de toda la vida y no me quiero ir todavía…

– O sea que es eso, ¡¡tú lo que quieres es follarte a Paloma!!

– Bueno, ya lo que me faltaba, una escena de celos, mira Gemma, no voy a discutir contigo, déjame solo, por favor.

– ¡Eres un cabrón!

– Estás muy buena, si lo que quieres es follar, te das una vuelta y te aseguro que candidatos no te van a faltar, te puedes follar al que quieras, dijo Víctor acercándose a ella.

Gemma cogió el bolso y le dejó con la palabra en la boca diciendo algo que Víctor no pudo entender. Al poco volvió a entrar Paloma y se encontró al amigo de su marido sin nadie que le acompañara en la barra.

– Vaya, que solo te han dejado, ¿donde se ha ido todo el mundo?

– Pues cada uno a lo suyo, jajajaja, me he quedado a solas con tu amiga Gemma y no veas que escenita de celos me ha montado.

– ¿Ah si?, ¿y eso?

– Pues quería que subiera con ella a la habitación y la he dicho que me apetecía mas quedarme aquí contigo tomando una copa.

– ¿Y por eso se ha enfadado?

– Si, se ha puesto como una fiera y luego va y me suelta que si lo que quiero es follarte a ti, perdón por la palabra, pero es lo que ha dicho.

– Es un poco fuerte.

– Pues si, ¿pero sabes que es lo mejor de todo?

– El que…

– Que en parte lleva razón, no quiero irme con ella porque prefiero estar contigo…

– Víctor no empieces otra vez…

– Yo no quiero ligar contigo, ni ser el sustituto de Andrés, tu tampoco quieres eso, pero no me negarás que entre tu y yo siempre ha habido…digamos…una química especial…

– Yo por mi parte ya te digo que no…

– Puedes decir lo que quieras, pero desde que nos conocemos tenemos ahí como una tensión sexual no resuelta…

– ¿Y hoy por ejemplo, es un buen día para resolverla, no?

– Si, por ejemplo.

– ¿Pero tu te escuchas hablar?, ¿me estás proponiendo que subamos arriba a la habitación a tener sexo?, ¡¡soy la mujer de tu mejor amigo!!, siempre me habías respetado eso…hasta hoy…¡te estás pasando!…

– No te enfades Paloma, la verdad es que me atraes mucho, muchísimo, eres la sexualidad echa mujer, hoy estás increíble con esa blusa y ese escote que no puedo dejar de mirar, estoy harto de decirme a mi mismo que no me gustas, pero es mentira, todas las veces que me iba con otra deseaba estar contigo, esa es la verdad…

– Vamos a dejar aquí esta conversación o no me vas a dejar mas remedio que hablar con Andrés y contarle esto, ya vas borracho y no sabes lo que dices…mañana lo verás de otra manera.

– Sabes que no estoy borracho y no me importa que hables con Andrés, asumo las consecuencias de lo que estoy haciendo, ¿estás tu dispuesta a asumir las consecuencias de hacer algo que estás deseando?

– O sea que según tu, estoy deseando irme contigo.

– No solo hoy, desde la universidad, yo era el que te gustaba…pero al final te fuiste con Andrés…

– No sigas por ahí Víctor, va a ser mejor que aquí zanjemos la conversación, esto no debería haber pasado nunca, me voy a la habitación…

– De acuerdo, te acompaño…

– Casi prefiero que no, no quiero dar lugar a malas interpretaciones y menos que me acompañes…

– Tranquila, no pienso volver a intentar nada, solo quiero acompañarte, dijo Víctor.

Paloma salió rápidamente de la sala de fiestas, sin despedirse de nadie, no quería que la vieran saliendo con Víctor que fue unos metros detrás de ella. Se quedaron en la puerta del ascensor sin decir una palabra, la situación era tensa entre ambos debido a la conversación que acababan de tener. Subieron a la cuarta planta y Víctor fue con Paloma hasta la puerta de la habitación, ella abrió con la llave y pasó dentro.

– Muchas gracias por haberme acompañado.

– ¿Al final no me invitas a pasar?, dijo Víctor apoyándose en la puerta.

– Dijiste que no ibas a intentar nada.

– Te engañé, jajajaja, lo siento era broma..,solo somos dos amigos que vamos a charlar, nos podemos tomar una copa, tranquilamente…

– Creo que no procede que entres en la habitación, no quiero dar pie…

– No vamos a tener otra oportunidad como esta…y lo sabes…

– Víctor por favor, dijo Paloma empujando la puerta tímidamente para cerrarla.

– Déjame pasar, lo estás deseando tanto como yo…

– Víctor…

– No pienso irme.

Paloma entró en la habitación y se dio por vencida dejando la puerta semi abierta.

– Mira haz lo que quieras, dijo andando hacia el mueble bar, – no sé que hay aquí que podamos tomar.

Víctor entró despacio detrás de ella y con cuidado cerró la puerta, Paloma estaba agachada y notó que se ponía a su lado.

– Deja eso, dijo Víctor ayudando a Paloma a incorporarse.

Se quedaron frente a frente y por un momento pareció que el corazón se le iba a salir por la boca.

– Gracias por dejarme entrar, dijo Víctor en bajito poniéndose delante de ella. – shhhhhhhhhh, estás muy nerviosa, estás temblando, shhhhhhh tranquila, dijo poniendo las manos sobre sus hombros.

En ese instante Paloma se sintió como la chiquilla de 18 años de la universidad, sabía que se le había caído la coraza de mujer madura y segura de si misma, Víctor había conseguido desnudarla sin tan siquiera tocarla. Cruzó los brazos intentando protegerse.

– Hemos esperado mucho tiempo para llegar hasta aquí…

Víctor comenzó a besar la mejilla de Paloma repetidas veces, ella seguía en la misma postura, sin inmutarse.

– Te deseo Paloma, te deseo mucho, dijo Víctor bajando sus besos hasta llegar al cuello de ella.

– Para, para, ¿que estás haciendo?

– Estoy haciendo lo que deseas y no te atreves a hacer, dijo susurrando cerca de su oido.

Sabía que el cuello es el punto débil de TODAS las mujeres, si se dejaba trabajar esa zona ya la tenía preparada para poder hacer otras cosas. Siguió besando y chupando el cuello de Paloma, pasando una mano por el otro lado para atraerla contra su boca. Por primera vez se le escapó a ella un pequeño suspiro.

– Hoy te toca a ti Paloma, por fin te toca a ti, quiero estar contigo, siempre lo he querido, dijo Víctor buscando su boca en un beso que ella apenas correspondió y luego separando los brazos de su cuerpo.

De nuevo volvió a buscar su cuello, siguió besándola ahí hasta que Paloma habló de nuevo.

– Víctor, esto está mal, dijo casi en un jadeo.

– Shhhhhhhhh, eres preciosa, me vuelves loco…

Las manos de Víctor se apoyaron en la cintura de Paloma y otra vez intentó besarla, esta vez si, ella le empezó a corresponder un poco, abrió tímidamente los labios dejando que Víctor metiera la lengua dentro, luego él subió las manos metiéndolas por dentro de la blusa y tocó los enormes pechos de Paloma, ¡era increíble!, ¡efectivamente no llevaba sujetador!. Tantos años con los que había fantaseado en poder tocar aquellas tetas y ahora por fin las tenía en sus manos, eran mejores de lo que había pensado, unas tetazas enormes, calientes y duras maravillosamente perfectas.

Se quedaron mirando unos segundos allí de pies y cuando Víctor volvió a besarla en la boca tiró con fuerza de la blusa a los lados desnudando sus pechos que botaron ante el respingo que dió Paloma al verse sorprendida. Se quedó unos segundos mirando las tetas de la mujer de su amigo, tantas veces se las había imaginado y ahora las tenía allí delante, luego se las acarició con fuerza apretándoselas hacia arriba.

Esta vez el beso fue mas sucio y Paloma también le buscó con su lengua, Víctor ya estaba desatado, le quitó el cinturón de la falda y sacó la blusa que tenía metida por dentro, otra vez se quedó unos segundos contemplando las tetas de ella como si quisiera retenerlas en la memoria.

– Tienes unos pechos perfectos, la de veces que he soñado con esto…

Las areolas eran grandes y tenía los pezones hinchados, Víctor no puedo resistirse y se agachó para meter uno de los pechos en la boca, Paloma ya no suspiraba, ahora gemía mientras Víctor le comía literalmente las tetas.

– Víctor, tenemos que parar, ummmmmmmmm, no sigas, ahhhhhhhhh, no sigas…mmmmmm, para por favor…mmmmmmmmmmm, para…

Pero Víctor ya no iba a detenerse, bajó las manos para tocarla el culo por encima de la tela de la falda mientras seguía mamando sus pechos, comprobó el ancho, tacto y dureza de sus glúteos, la falda era tan ajustada que no podía meter las manos por debajo así que tiró de ella hacia arriba poco a poco hasta que aparecieron unas braguitas negras de encaje muy bonitas, pero a Víctor lo que mas le gustó fue el detalle de las medias eróticas hasta medio muslo que llevaba y que le sentaban como un guante a Paloma en esas majestuosas piernas.

– ¡¡Voy a follarte joder, voy a follarte!!, dijo Víctor fuera de si sacándose la polla precipitadamente y tirando de Paloma hacia arriba por las asilas para sentarla en la mesa.

Pero tras escuchar esas palabras y ver el miembro de Víctor delante de ella Paloma entró como en una fase de negación, se vió allí con la falda subida, con las tetas desnudas dejándose manosear y lamer por Víctor y se acordó de Andrés y de sus dos hijas. ¿Que coño estaba haciendo?. ¿Lo iba a tirar todo por la borda por un polvo como si fuera una adolescente?. Ya no era una niña, es verdad que estaba muy cachonda, pero tenía que tener fuerza de voluntad y poder controlar esos instintos, aunque se tratara de Víctor al que había deseado durante años.

– ¡¡Para, para!!, ¡¡que estamos haciendo joder!!, dijo apartando a Víctor con fuerza y bajándose de la mesa de repente.

Se puso de lado bajándose la falta y luego se cubrió los pechos.

– ¡Vete de aquí!, ¡¡no vuelvas a tocarme!!, nooooooo, que hemos hecho…

Víctor no sabía como reaccionar, se vió en la habitación de Paloma con la polla en la mano y su primera reacción fue acercarse a ella para intentar calmarla al ver que estaba muy nerviosa.

– Lo siento Paloma, tranquilízate, ¿estás bien?

– Vete de aquí, por favor…

– Perdona, yo creí que lo deseabas tanto como yo…

– ¡Que te vayas!…

Salió de la habitación, al momento supo que la había cagado y se arrepintió de todo. Había pasado la linea roja que tantas veces se prometió que no iba a cruzar. No había tenido fuerza de voluntad y ahora Paloma a la que quería lo estaba pasando mal, además dió por supuesto que Andrés dejaría de ser su amigo. Y con razón, como puedes ser amigo de alguien que intenta follarse a tu mujer. No era mas que un cerdo.

Estaba enfadado consigo mismo y no sabía donde ir, pero su otro yo estaba excitado, le podía la ira y le gustaría poder dar marcha atrás en el tiempo. Pensó en volver a la fiesta, aunque ya no tenía sentido, no le apetecía seguir con la juerga después de lo que acababa de pasar. Entonces se bajó a la tercera planta del hotel andando y caminó por el pasillo hasta que llamó con los nudillos en la puerta de la habitación. TOC, TOC, TOC.

Oyó pasos dentro y alguien se acercó a la puerta.

– ¿Quien es?

– Soy yo, Víctor.

Gemma abrió la puerta y se le quedó mirando, todavía llevaba el vestido rojo puesto e iba maquillada, por lo que Víctor dedujo que acababa de llegar.

– Hombre, ¿que haces aquí?, ¿no te habías ido con Paloma?

– Vengo de su habitación, al final no ha querido tener nada conmigo…

– ¿Y ahora vienes aquí?

– Si.

– Tendría que mandarte a la mierda, yo no soy el segundo plato de nadie.

– Tu solo quieres follar, lo mismo que yo…

Ella se apartó de la puerta y le dejó pasar. Comenzaron a besarse salvajemente y Víctor la llevó hasta la mesa en la que antes había estado apoyada Paloma, le dió la vuelta y pegó el paquete contra su trasero, luego la empujó hacia delante y tiró de la falda hacia arriba, para posteriormente bajarla con brusquedad el tanguita.

El culazo de Gemma quedó delante de él, se puso un preservativo y sin miramientos se la metió por el coño. Se vieron reflejados en el espejo que tenían delante, Víctor la embestía desde atrás y le gustaba ver la cara de placer que Gemma ponía y como se apartaba el pelo de la cara.

– Puedes llamarme Paloma si es lo que quieres, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….

– Nooo, ¡¡hoy voy a llamarte zorra!!, eso es lo que eres, ¡¡una zorra asquerosa!!

– Ahhhhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhh, sigueeeeeeee….

Gemma levantó la mirada para volver a verse en el espejo, le gustaba como con el polvo el pelo se le iba a la cara y a pesar de que ella lo retiraba en la siguiente embestida se le volvía a poner delante, se chupó el dedo ella misma y se le corrió un poco el pintalabios, luego ella con la mano se quitó el color de los labios, entre el pelo revuelto y el pintalabios corrido parecía una vulgar puta. Eso la calentó mas. Ni tan siquiera se había quitado el tanga que hacía presión en los dos tobillos sin dejarla abrir mas las piernas.

– Mmmmmmmmmmmm, que bueno, que bueno, sigueeee…

– Ven, agáchate, ponte de rodillas, dijo Víctor sacando la polla de dentro, tirando de Gemma hacia abajo y quitándose el preservativo.

Comenzó a meneársela delante de Gemma que pareció enloquecer.

– ¿Quieres correrte en mi cara?, te dejo que lo hagas, no me impor…

No había terminado de decir la frase cuando Víctor comenzó a eyacular en el rostro de Gemma que estaba encantada.

– Asiiiiiiiiiii, eso es, mmmmmmmmmmmm, eso es…….córrete por toda mi cara, vamos, ¡córrete en mi cara!!

Gemma se levantó para mirarse en el espejo, tenía el rostro totalmente cubierto de semen, incluso parte le había caído dentro de la boca y le escurría hacía su precioso vestido rojo.

– Eres un cerdo, ¡me encanta como me has dejado!, dijo riéndose ante Víctor que se había sentado en la cama, pero con la mirada perdida y la cabeza y su pensamiento fuera de la habitación.

– Tengo que irme, dijo poniéndose en pie.

– ¿Ya?, si acabas de llegar, ¿no te quedas otro rato?

– No, prefiero irme, hasta mañana.

– ¿Vienes aquí a follarme cinco minutos y ahora te vas?, oyó que decía Gemma mientras le daba la espalda.

Víctor se fue a su habitación y se metió en la cama. No podía dejar de pensar en Paloma y en su amigo Andrés. ¿Que había hecho?. Y lo peor de todo es que él no se había detenido, si ella se hubiera dejado a estas alturas todavía seguirían follando seguramente. A su vuelta a Madrid tendría que aceptar las consecuencias de sus actos.

Al día siguiente bajó a desayunar, pronto, pero no se encontró con nadie conocido, preparó la maleta y se dió un pequeño paseo por las calles de Barcelona. Volvió al hotel y bajó a recepción, le hubiera gustado al menos despedirse de Gemma, pero no la encontró y tampoco a sus dos amigos. De Paloma tampoco tuvo noticias.

Cuando llegó a la estación del AVE casualmente Paloma estaba allí esperando, volvían en el mismo tren.

– Hola Paloma, creo que volvemos en el mismo AVE.

– Hola.

Eso fue todo lo que le dijo la mujer de su amigo que tenía cara triste y compungida.

– Siento mucho lo que pasó ayer, ojalá lo pudiera borrar, tu no hiciste nada, fui yo el que tuvo la culpa, se lo diré a Andrés que tu no tuviste nada que ver y aceptaré las consecuencias…

– No, de momento no le digas nada, si alguien tiene que hablar con él soy yo, tu mejor no le digas nada, ya encontraré el momento para explicarle lo que pasó ayer…

– Claro, como tu prefieras.

Paloma sacó un ebook y se puso a leer delante de Víctor.

– Deberíamos hablar lo que pasó ayer…

Pero ella ya no le respondió. No volvieron a hablarse en todo el camino de vuelta a casa.

A las 8:50 del lunes tenía los primeros pacientes esperando en la puerta la Dra Capdevila. Dió los buenos días y luego entró en la consulta donde estaba su auxiliar.

– ¿Que tal la mañana, tenemos muchas citas?

– Si, como siempre, al completo.

– Que bien, ¿tenemos café preparado?

– Si, claro, ¿ha sido un fin de semana duro, eh?

– ¿Se nota?

– Si, tiene usted ojeras, no se preocupe, le preparo un café solo y luego me cuenta que tal le ha ido el congreso…

Se puso la bata blanca y estuvo charlando un rato con la auxiliar mientras tomaba el café. Cuando terminaron Gemma se puso tras la mesa y esperó a que entrara el primer paciente.

– Ya son las 9, vete llamando, empezamos la semana…

43

Quedamos a comer en una de las mejores bodegas de la cena, la excusa no era otra que el 50 cumpleaños de mi cuñado Gonzalo. Habían sido unas semanas difíciles para Claudia y sobre todo para mi, ella estaba inmersa en los exámenes de Junio y yo seguía con los problemas de la máquina nueva en la fábrica, todavía seguía sin funcionar aunque ya no quedaba mucho para solucionar el desastre que teníamos, lo malo es que Pablo me había vuelto a “colocar” a Gonzalo en la fábrica con la excusa de este problema.

Ahora se suponía que los dos éramos los encargados, aunque mi cuñado no tardó en ocupar mi mesa en la oficina como antes cuando él era el único jefe, además se pasaba el día dando órdenes en la fábrica, incluso a mi, al que consideraba un inútil por lo que había pasado.

Llegamos a comer toda la familia, mis suegros Manuel y Pilar, Pablo y Marina junto con sus cuatro hijos, ella como siempre iba estupenda, pero había una novedad que era muy evidente, ¡¡se había puesto pecho!!. Si, mi cuñada Marina se había operado las tetas, no habían dicho nada, pero se notaba bastante, se había plantado unas de un tamaño mediano, pero las lucía orgullosa, habían quedado muy bien. Si ya estaba buena antes ahora estaba para pegarle un buen polvazo.

Todos nos dimos cuenta del detalle, pero fue el gañán de Gonzalo el que abrió la boca.

– Te ha quedado fantástico el retoque, aunque no te hacía falta, dijo mirándole las tetas a Marina descaradamente.

Si pretendía decirla un piropo, para Marina fue algo violento que Gonzalo estuviera alabando sus tetas nuevas allí delante de toda la familia, incluso para Pablo que hizo caso omiso al comentario. Y es que mi cuñado seguía tan patoso como siempre.

El ser un gilipollas no se cura con la edad, este tío será un capullo toda la vida, aunque tengo que decir que a sus 50 años se conservaba muy bien, era grande y muy moreno de piel, con el pelo canoso algo rizado, lucía una americana veraniega azul clarita con lo que parecía un nuevo rico debido al color de su piel, no es que tuviera cuerpo de gimnasio, pero para el poco ejercicio que hacía se conservaba bien, era lo que se dice un fofisano.

A la que no la hacía falta operarse el pecho era a su mujer, Carlota, que yo cada vez que la veía parecía que tenía mas culo y mas tetas. La hermana de mi mujer tenía unas tetazas inmensas, grandes y descomunales, ese día llevaba puesta una camisa blanca y aunque la llevaba cerrada seguía teniendo un buen escote.

No se porqué cada vez que veía a mis cuñadas me entraban unas ganas locas de pajearme.

Claudia por su parte llevaba unos vaqueros nuevos, muy ajustados y rotos por las rodillas, no había tenido problemas en gastarse 200 euros en ellos y otros 600 en los zapatos de tacón, arriba llevaba una blusa blanca sin mangas y una chaqueta fina negra. Estaba espectacular, también Gonzalo le regaló los oídos a mi mujer.

– Y tu cuñada, cada vez estás mas guapa, la dijo en uno de los jardines de la bodega antes de pasar a comer.

– Gracias, pero ya nos gustaría llegar a todos como tu a los 50, dijo mi mujer siguiéndole un poco el juego.

– Cuando tengas 50 vas a estar bastante mas buena que yo, jajajaja.

Durante la comida intentamos no hablar de cosas de trabajo, aunque fue difícil que no saliera el tema pues mi cuñado Gonzalo se encargó en sacar lo de la máquina estropeada y de como él estaba solucionando el problema para dejarme en evidencia en público.

Para rematar el día mi suegro Manuel pagó la comida, siempre ha sido muy generoso, pero no me parecía ni medio normal que Gonzalo se dejara invitar el día de su cumpleaños, tenia que haber sido él el que pagara la comida, luego para rematar mi cuñado dijo que él nos pagaba una copa.

Y durante una hora más tuvimos que estar aguantando las fanfarronadas de Gonzalo, con su vaso de Whisky y el puro en la otra mano. Yo por suerte me puse al lado de Marina y estuve un rato hablando con ella, además de vez en cuando íbamos juntos a vigilar a los niños que estaban en la zona de juegos. Me parecía un encanto de mujer y sus nuevas tetas la quedaban como un guante, aunque yo no hice ningún comentario al respecto.

Por la noche en la vuelta a casa iba hablando con mi mujer en el coche.

– Anda que estoy de Gonzalo hasta las narices, es un impresentable, mira que dejar que sea tu padre el que pague la comida, ¡¡manda narices!!

– Si, ya sabes que mi padre por donde va siempre tiene que ir con el dinero por delante.

– Todo el día hablando del trabajo y restregándome lo de la máquina, es que me saca de mis casillas y encima tonteando contigo y tú le sigues el juego…

– ¿Que yo le sigo el juego?, no digas tonterías, si me dice que estoy guapa, pues le digo que gracias y ya está.

– Pues que se lo diga a su mujer, que parece que está amargada…

– Oyes, no te metas con mi hermana.

– No me meto con ella, solo digo que parece que siempre está amargada, mira Marina todo lo contrario, tan feliz y tan estupenda con sus cuatro hijos, ¡no sé como lo hace!

– Es lo que tiene no trabajar, no tienes preocupaciones y además seguro que se hace sus retoques, lo de las tetas es evidente…

– Pues a mi me parece bien, no se ha puesto algo escandaloso, un pecho normal y bonito…

– Si, le quedan bien, dijo secamente mi mujer a la que se notaba algo de pelusilla con la belleza de Marina.

– De todas formas por si no nos habíamos enterado ya ha tenido que decirla algo el imbécil de Gonzalo, es que no le aguanto de verdad y ahora encima de jefe otra vez…

Las últimas semanas con Claudia habían sido difíciles, apenas nos habíamos conectado una vez mas con Toni24 y no quería ni oír hablar de mis propuesta de quedar con él en persona. Se negaba en rotundo, decía que una cosa era jugar por internet y otra cosa salir del anonimato y exponernos a revelar nuestra identidad. No estaba dispuesta a eso, además me dijo que bajo ningún concepto quería follar con otros hombres.

– No veo ni medio lógico que me pidas esas cosas de verdad, soy tu mujer y no me voy a acostar con otro, zanjó tajantemente el tema.

Cuando llegamos a casa llevamos a las niñas a la cama, no tardaron en dormirse y me pareció una buena oportunidad para tener sexo con mi mujer. Mientras ella se desmaquillaba fui a la caja de nuestros juguetes y cogí uno de los arnenes. Se lo enseñé a Claudia.

– ¿Te apetece hoy?

Ella no me contestó y siguió a lo suyo delante del espejo. Luego entró en la habitación y comenzó a cambiarse de ropa.

– Me gusta como te quedan esos pantalones, me daría morbo que me follaras con ellos puestos y los zapatos de tacón.

Sin decir nada mas, Claudia comenzó a colocarse el arnés por encima de los vaqueros, luego volvió a ponerse los zapatos de tacón y se puso de pies ante mi, que estaba sentado en la cama.

– Quítate el sujetador por favor…

Se desabrochó el sostén y lo lanzó al suelo, en ese momento me vi reflejado en el cristal del armario, Claudia estaba imponente ante mi, sujetándose la polla de goma y mostrándome sus dos preciosas tetas. Cualquier hetero no hubiera tenido la mas mínima duda en dejarse follar por mi mujer. Era la viva imagen de la sensualidad y el erotismo. Vi como acercaba el juguete a mi boca y me giré, ella no dijo nada, solo siguió aproximándose hasta que tocó con ella en mis labios.

– ¿Quieres chupar putita?

Ahora fui yo el que no contesté, abrí la boca y comencé a lamer el miembro de silicona, pero Claudia me lo retiró de golpe.

– Ponte de rodillas, un buen cornudo la tiene que chupar de rodillas…

Así lo hice, me tiré al suelo y mirándola a los ojos besé la polla de mi mujer, no fue solo un beso, fueron muchos por toda la longitud de la verga, cuando llegué arriba abrí la boca y me la volví a meter dentro.

– Eso es, chupa, chupa…

Me encantaba esa sensación de sumisión hacia mi mujer y por supuesto que Claudia lo sabía, cuanto mas humillado estaba mas dura se me ponía, así que se afanó en intentar metérmela mas profundo, hasta que me tocó la campanilla. Yo apenas podía mamar así porque no sabía dejarla en mi garganta, pero Claudia comenzó a follarme la boca, además me sujetó la cabeza para poder hacer conmigo lo que quería.

– Lo estás haciendo muy bien cornudo, pero que muy bien, vamos trágatela entera, ¡¡joder la tienes en la garganta!!, tomaaaaaaaaa, esto es lo que querías??

Tras un minuto tuve que sacármela de la boca para poder respirar un poco, tenía la barbilla llena de babas que caían hacia el suelo. Claudia me dió un pollazo en toda la cara, miré hacia arriba, vi las dos imponentes tetas de mi mujer y me dieron ganas de tocarlas, subí las dos manos y acaricié sus pechos, pero ella me quitó las manos.

– No uses las manos, solo la boca, dijo Claudia poniéndome la polla extendida en toda la cara.

En el movimiento mientras subía la polla me acarició desde la frente hasta la boca, luego seguí hacia arriba hasta que pude llegar con los labios a las tetas de mi mujer.

– Chúpamelas, pero no uses las manos, dijo Claudia apretándome la cabeza contra si.

Me dejó durante unos segundos deleitarme con ambas tetas, pero mi mujer no quería eso.

– Vuelve a chupármela, me dijo sacudiéndose la polla ante mi.

Yo de nuevo sumiso me agaché, ya hacía un rato que estaba preparado para que ella pudiera follarme el culo pero quise seguir mamándosela un rato mas, Claudia comenzó a reírse.

– ¡¡Como te gusta esto!!, jajajaja, me dijo.

– ¿Porqué te ríes?, dije yo dejando de chupar.

– No, por nada.

– Si, dímelo, quiero que me lo digas.

– Que no es nada de verdad, solo una tontería.

– Pues quiero saberlo, si es una tontería dímelo, ¿de que te reías?

– Que no es nada, solo una cosa que se me ha pasado por la cabeza…

– Pues dímelo, quiero saberlo…

– Me acordé un momento de Gonzalo, me preguntaba que es lo que pensaría si te viera así…

– ¡¡¡¿Gonzalo?!!!

Me sorprendió mucho de que de buenas a primeras nombrara al estúpido de mi cuñado y además sabiendo lo mal que me caía, además Claudia no era muy partidaria de estas cosas, es decir de fantasear con conocidos y mucho menos de un miembro de la familia. Ni mas ni menos que el marido de su hermana. Me quedé esperando una respuesta allí de rodillas, haciéndome un poco el ofendido, aunque con la polla pegada a la boca.

– Pues eso, como siempre te está fastidiando, te ningunea constantemente y se cree superior a ti, ¡no es mas que un idiota!, pero seguro que le encantaría verte así…

– ¿Así como?

– Así, con esta polla en la boca, dijo metiéndome el juguete dentro. – ¡¡vamos vuélvemela a chupar cornudo!!.

Yo parecí enloquecer en ese momento y me puse a chupársela lo mas cerdo que pude, era una mamada salvaje y fuera de mi. No sé porqué, pero que mi mujer me hubiera mencionado a Gonzalo me había sacado de mis casillas.

Me sentí tan cachondo, que no podía tenerla mas dura. Mi mujer sabía que fibra tocar para conseguir mi sumisión y humillación mas absoluta y aquella noche lo había logrado.

– Jajajaja, ¡¡que cornudo eres!!, vas a estar toda la vida a la sombra de Gonzalo, ¿no ves lo patético que eres?

– Mmmmmmmmmm, glup glup glup…

– Vamos chupa, eso es chúpamela, ¿te gusta una buena polla en la boca, verdad “cuñadito”?…

Aquello ya fue demasiado para mi, Claudia llamándome lo mismo que Gonzalo, dejé de chupar y me puse de pies, dándome la vuelta, me bajé el pantalón con una mano y ofreciéndola el culo le supliqué.

– ¡¡Métemela por favor!!, ¡¡no puedo aguantar mas, métemela!!, ¡¡venga Claudia, dame por el culo!!

– ¿Quieres que te la meta “cuñadito”?, dijo mi mujer golpeándome con la polla en las nalgas.

Yo moví el culo excitadísimo buscando que me penetrara, pero Claudia quería seguir jugando conmigo.

– ¡¡Estás excitadísimo cornudo!!, pídemelo otra vez, dime que te de por el culo, me encanta cuando me lo suplicas.

– ¡Dame por el culo Claudia, por favor!!, dame por el culo, ¡¡te lo pido por favor!!, ¡¡dame por el culo!!

– No me lo has preparado, dijo cogiendo el bote de lubricante.

Cuando fui a coger el bote me apartó la mano y ella misma comenzó a echarse el gel en la suya, luego sentí como un dedo de Claudia se iba abriendo pasa por mi ano.

– Joder que abierto tienes el culo, como un buen cornudo, jajajajaja, entra el dedo sin ningún esfuerzo.

– ¡Vamos Claudia, saca el dedo y métemela, no puedo esperar mas!

– Está bien, dijo embadurnando de lubricante la punta de la polla de juguete.

Empujó fuerte y muy despacio los 20 cms se fueron abriendo paso en mi culo. El dolor fue insoportable, pero Claudia no dejaba de introducirme su miembro, yo me quejé como una putita, pero mi mujer no me hizo caso.

– Ahhhhhhhhhhh, para, para, me duele, mas despacio…

– Cállate cornudo, ¿no querías que te diera por el culo?, pues ahora te aguantas.

– Ahhhhhhhhhhhhh, que dolor, dije cuando noté que al fin tenía todo el juguete dentro.

Claudia se quedó unos segundos quieta y luego fue poco a poco sacándome la polla para luego volver a meterla.

– Ahhhhhhhhh, despacio, despacio…diossss, me duele mucho…

De nuevo la volví a tener por completo enterrada en mis intestinos, Claudia me sujetaba de la cintura y me iba follando muy lento. Pero la sensación de dolor fue desapareciendo y se cambió por otra muy extraña en la que tenía el recto ocupado y pareciera como si me fuera a mear encima. A la siguiente embestida que Claudia me dio mi polla chocó contra mi propio estómago, yo me incliné un poco y le ofrecí todavía mas el culo a mi mujer.

– ¿Quieres mas, eh?, dijo volviéndomela a meter.

– Ahhhhhhhhhhh, siiiii…

Y ahí fue cuando Claudia comenzó a subir la velocidad con que me penetraba, el dolor desapareció del todo y ya solo quedaba placer.

Un placer maravilloso de morbo y sumisión mientras tu mujer te encula. Es fantástico.

Estaba tan empalmado que mi polla se balanceaba sin control a cada embestida de Claudia, golpeando contra la cómoda y luego contra mi cuerpo, arriba y abajo al ritmo en que mi mujer me follaba. No tuve ni que tocármela, sabía que estaba a punto de correrme, pero Claudia me dió la puntilla.

– ¡¡¡Toma cornudo, toma!!!

– ¡¡¡Que gusto Claudia, que gustazo, diossss!!!.

– ¿Te gusta esto cuñadito?, dime que te gusta…

– ¡Me gusta, siiiii, me gusta mucho!!

– ¡¡Toma cuñadito, tomaaaa!!!

– Ohhhhhhh Claudia me voy a correr, ohhhhhhhhhh, ohhhhhhhhhhhhhhhh…

– ¿Te vas a correr cuñadito sin tan siquiera tocártela?

– Siiiiiii, me corrooooooo, me corrooooooooooooooo….ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…

Claudia siguió follándome sin bajar el ritmo mientras mi polla disparaba semen en todas las direcciones, proporcionándome un orgasmo tremendo. Luego la sensación de tener el culo lleno ya no me gustó tanto, me retiré hacia delante y la polla de goma fue saliendo lentamente. Mi mujer me abrazó por la espalda y me dió un beso en el hombro. El juego de sumisión había terminado, ella misma se dio cuenta de que ese día habíamos ido demasiado lejos.

– ¿Estás bien?

– Si, si tranquila, dije con la cabeza agachada.

– Perdona si me he pasado, yo solo quería bueno…ya sabes, darte placer…¿te ha gustado, no?, mira como lo has puesto todo, no te había visto nunca correrte así…

– No te preocupes, ha estado bien…ahora te toca a ti…¿te apetece?

– Si, mucho, estoy muy excitada, vete limpiando esto en lo que me voy poniendo cómoda, no quiero que me toques, solo voy a sentarme en tu cara de cornudo…

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