ALMUTAMID

Física y Me levanté a media mañana y Óscar y Marina ya no estaban en la habitación. Marina había dejado mi camiseta en la silla y yo la eché con la ropa sucia imaginándola manchada del semen de mi compañeros de habitación aunque aparentemente se lo había tragado todo. Pero previamente la olí por la parte más alejada del cuello y pude reconocer el perfume que solía llevar la chica.

Me puse unas calzonas y salí al baño a asearme antes de bajar a desayunar pero por la escalera subía la voz del conserje recriminando Óscar que hubiera metido a alguien de noche en la residencia. Bajé la escalera y pude escuchar mejor lo que ocurría:

-Óscar, estás advertido. Ya te hemos pillado más veces. No puedes meter a nadie a dormir en la residencia. Esto te va a provocar la expulsión…
-Vamos a ver- decía Óscar- que no ha dormido aquí. Ha venido esta mañana para terminar un trabajo que tenemos que hacer…
En ese momento me vieron aparecer y Óscar continuó:

-…pregúntaselo a Luis. Él te dirá que es verdad lo que estoy diciendo.
-Luis, ven un momento. ¿Es verdad que esta chica no ha dormido en vuestro dormitorio y que ha venido esta mañana a hacer un trabajo?

Con seguridad respondí:

-Así es. Pero el trabajo lo ha hecho ella y parece que muy bien, porque Óscar estaba tirado en la cama.

Ambos me miraron agradecidos pero Marina intuyó lo que significaban mis palabras y me sonrió. Se despidieron y cuando subimos a la planta de arriba Óscar me agradeció el gesto diciéndome que me debía una y que le pidiera un favor. Le quité importancia pero le dije que ya me lo cobraría cuando me hiciera falta.

Tras desayunar me pasé por las habitaciones de mis amigos. Víctor estaba enzarzado en unos ejercicios de Física y lo dejé tranquilo hasta el almuerzo y me fui a buscar a Claudia a su dormitorio.

-Pasa- me dijo Vanessa- ahí está tu amiga.

Claudia estaba tirada en la cama con unos culottes de deporte ajustados y una camiseta de tirantas con los cascos puestos mientras leía un libro. Se levantó al verme y quitó la música para saludarme.

-¿Qué tal a anoche?
-Salí con la gente del equipo y muy bien. Pero con toque de queda ya sabes. Me tuve que volver dejando a la gente de marcha.
-Sí es un rollo lo de la hora. Mira ya que estás aquí nos vienes bien.-dijo Claudia con cara de guasa.

La miré extrañado y continuó:

-Vanessa tiene un examen de anatomía. Le cae el aparato reproductor y dice que no sabe como es el masculino…
-Canija, yo he visto más pollas que tú fijo…-respondió Vanessa con la misma guasa.

Me hizo gracia el apodo de canija pues era el mismo que Óscar usaba conmigo.

-Pero las has visto con otros ojos, Vanessita. No para estudiarlas…jajaja.- respondió Claudia.-Y Luis ya me dejó usarlo de maniquí de anatomía.
-Pero sin desnudarme-aclaré.-Pero vamos yo tengo un compañero de habitación al que le encanta que le estudien los genitales…
-¿Está el imbécil de Óscar en tu dormitorio?- preguntó Vanessa.
-Creo que sí.
-Ahora vengo- respondió Vanessa seca y salió del dormitorio.
-Se cuece tormenta- dije yo.
-Y eso?-preguntó Claudia.
-Óscar se ha traido a Marina esta noche al dormitorio y creo que Venessa lo sabe.-expliqué.
-¿Ves Luis? Mi consejo. No te líes con la gente de la residencia y menos con un capullo como Óscar.
-¿Sabes que a principio de curso se liaron Vanessa y Óscar en mi habitación pensando que yo estaba dormido?-le confesé.
-No lo sabía pero sí que estos dos se lían de vez en cuando. Yo creo que Vanessa está pillada, que no se qué le habrá visto…
-Si es lo mismo que yo le he visto en las duchas…jajajaja- comenté jocoso.
-Mira ni por sus músculos, ni porque tenga la mejor polla del mundo me lío yo con un idiota como Óscar…
-Ya, pero se ve que no todas son como tú. Que mucho animarme a mí, pero tú no sales con nadie.
-No tengo tiempo de eso ahora…-respondió rehuyendo el tema como siempre.
-Pues hija mía te picará abajo como a todo el mundo…
-Luisito, Luisito…que no te voy a contar mis intimidades…

Me despedí de ella para dejarla estudiar hasta la hora de comer pero al llegar a mi dormitorio se escuchaba una fuerte discusión entre Óscar y Vanessa. Me di media vuelta y aproveché para bajar a la sala de televisión y mandarle un mensaje a Marta para tomar un café esa tarde.

Marta no contestaba y empecé a resignarme a pasarme la tarde del sábado o aburrido o estudiando. Por fin después de comer, comida en la que la bronca entre Óscar y Vanessa a causa de haber metido a Marina en la residencia había sido la comidilla, nunca mejor dicho, Marta me contestó. Se había acostado muy tarde y no había mirado el móvil hasta entonces.

Me dijo que le daba pereza vestirse para salir a tomar café y se echaría una siesta, pero me proponía quedar de noche con el grupo para salir. Le recordé el horario de la residencia y me invitó entonces directamente a hacer botellón y tomar unas pizzas en su piso. Ya tenía plan.
Después de hablar con ella me eché una siestecita. Me desperté y me interesé en saber que había pasado con Vanessa. Óscar me contó que se liaban de vez en cuando pero que no salían ni nada, y que se había puesto hecha una fiera cuando se enteró que Marina había pasado la noche aquí. Óscar no entendía su actitud aunque yo intuía que la chica se habría sentido molesta de que Óscar se follara a otra en la residencia cuando todo el mundo sabía que tenías “algo” con ella.

-No me la he follado esta noche y se lo he dicho- respondió Óscar- si le he explicado que tú estabas aquí. Y la muy….mejor me callo, no se lo cree.

¿Cómo se lo va a creer? Pensé si te la habías tirado a ella misma estando yo dentro…Le quité importancia y le dije que ya se le pasaría. Como tenía tiempo me pasé por la habitación de Claudia y estaba Vanessa allí. Se repetía la escena de la mañana pero al revés. Claudia estaba en el escritorio y Vanessa tirada en su cama escuchando música y mandando mensajes. Cuando llegué Vanessa se bajó de la litera y me dijo:

-Mira que bien me vienes. Luisito.-me dijo al verme.
-¿Y eso?-pregunté extrañado.
-Me vas a servir de maniquí de anatomía…-me dijo malhumorada.

Claudia miraba con cara de coña y media sonrisa.

-¿Del aparato reproductivo?-pregunté dudoso.
-Sí, claro. ¿O es que no tienes?
-Ya te he dicho que lo tiene bien puesto, jajaja-respondió Claudia con guasa.
-Pero no me voy a sacar la churra aquí en medio.-dije cortado.
-Ésta dice que ya te la ha visto y yo no me voy a asustar.-dijo Vanessa muy seria.
-¿Esto tiene que ver algo con Óscar?
-Claro que tiene que ver con ese idiota. Dile muy claro que prefiero estudiarte la churra antes que volver a tener nada que ver con la suya.
-Vale, que era una forma de mostrar tu cabreo.-respondí algo más tranquilo.
-Bueno, Luis-terció Claudia-aprovecha y se la enseñas a Vanessa, quien sabe si…

Vanessa se volvió bruscamente y le dijo a Claudia:

-Mira niñata, yo no voy liándome por ahí con cualquiera. ¿Qué quieres dar a entender?
-Estoy quitándole hierro, Vanessa-respondió mi amiga-estás muy encendida y dices tonterías. Si aceptas mi opinión nunca te tendrías que haber planteado nada con alguien como Óscar. Es un picaflor que sólo piensa en meterla en caliente con quien sea. Y tú deberías saberlo mejor que nadie pues contigo no se ha planteado nada más que eso.

Vanessa se quedó parada pensando lo que había dicho Claudia con su inteligencia habitual y me dijo:

-Perdona Luis si tú no tienes culpa de nada. Es que ese cabrón ha jugado conmigo mucho tiempo nada más que para llevarme a la cama y yo se lo he dejado. Pero se acabó. Ya no aguanto más sus faltas de respeto.

Se volvió a poner los cascos y volvió a subirse a su litera. Estaba jodida.

Claudia salió al pasillo conmigo y le reproché:

-¿Por qué le has dicho que me la has visto? Se va a pensar que nos hemos liado.
-¿Y es malo? Somos libres. ¿Tan fea soy que no te liarías conmigo?
-Mira Claudia, yo me liaría contigo encantado. Tú eres la que siempre has puesto pegas.
-Pues ya tienes tu chisme…los chicos pensarán que soy otra muesca en la culta de tu pistola.
-No me interesa la muesca, me interesaría más la persona…-respondí serio.
-No te preocupes Luis, le dije que te vi desnudo accidentalmente en tu dormitorio. Nadie va a pensar que nos hemos liado.

Claudia jugaba de nuevo conmigo. Cada día me desconcertaba más su doble juego a picarme y pararme.

Unos meses antes las palabras de Claudia me habrían vuelto loco. Sólo pensar que quisiera tener algo conmigo era un sueño. Pero a estas alturas sus tetitas ya no me ponían tan nervioso. Aunque sí su ambigüedad. ¿Qué quería decirme? ¿Qué le gustaría liarse conmigo? ¿Que yo le gustaba? No. Ya no más juegos. Ella a sus estudios y yo a mis líos que bastantes tenía ya en la cabeza.

Dándole vueltas a la cabeza me duché y me arreglé para ir a casa de Marta. Quedaba algo lejos de la residencia, pero a buen paso en media hora estaba allí. Cuando subí Marta me abrió la puerta. No estaba arreglada. Seguía con ropa de andar por casa. Un pantaloncito corto y una camisetita en la que se marcaba la forma de su sujetador. Así vestida se comprobaban mejor sus formas menudas aupada sobre unas chanclas aunque se le comprobaban unas piernas bonitas de piel suave y morena.

-¿Aún no estás arreglada?-pregunté dándole dos besos.
-Todavía no sabemos si saldremos o nos quedaremos en el piso.

Me hizo pasar al salón y me senté en el sofá junto a ella mientras me explicaba los planes. Me contó que compartían el piso tres chicas y que solían cenar mientras hacían botellón allí y después decidían si salían de marcha o se quedaban. Por eso se les solía hacer tan tarde. Pero ahorraban dinero así. Mientras me lo explicaba salió una de sus compañeras. La había visto llegar con ella la noche anterior así que ya la conocía. Al igual que ella iba con ropa de andar por casa. Se llamaba Sara y estaba en segundo curso de Filología, por lo que teníamos asignaturas en común. Y al cuarto de hora llegaron de la calle la tercera inquilina con su novio. A ella no la conocía. Ambos estaban en cuarto de derecho y eran los mayores. Venían juntos de comprar unas pizzas y bebida, cervezas, refrescos, hielo y ron.

Nos presentaron y empezamos a preparar la mesa tras echar cuentas y pagarles los demás nuestra parte. Pusieron música y empezamos todos a charlar y comer con las cervezas. Yo al principio estaba cortado pero Marta me hablaba seguido para que no me aislara de la conversación. Incluso les contó a todos mis hazañas futbolísticas. Dándome cuenta de que realmente seguía nuestros partidos. Además lo contaba con emoción relatando jugadas y goles. Recordaba perfectamente mis jugadas en el partido contra Óscar y como fui fundamental en la victoria a pesar de no terminar el partido. Me sorprendió mucho.

Al final me integré bien en el grupo y me lo estaba pasando bien. Más cuando despejamos la mesa y empezamos a servirnos copas. El alcohol hacía que cada anécdota terminara en carcajadas. Apenas había reparado en Marta unos días antes y parecía que nos conocíamos desde hacía mucho tiempo.

Llegó el momento de decidir si se arreglaban para salir o no. La pareja rápidamente dijo que ellos se quedaban en casa. Marta me preguntó pero les dije que yo tenía horario en la residencia y que me tendría que ir de todas formas. Al final Sara tuvo pereza y ambas decidieron quedarse en el piso conmigo pues la noche anterior habían vuelto muy tarde.

La pareja se retiró al dormitorio de la chica. En cuanto se fueron Marta me susurró:

-No salen nunca. Se quedan todos los fines de semana follando. Él duerme aquí los findes. Casi vive aquí.
-Que envidia…se me escapó.
-Todos los tíos sois iguales. Pensando en eso…
-No. Envidia de tener una novia con la que dormir todos los fines de semana…

Marta me sonrió como si le hubiese gustado la respuesta y Sara dijo:

-Bueno, ¿qué hacemos?¿Jugamos a algo?
-Cartas no-dije-la última vez que jugué al streep póker terminé enseñando el pilindrín.
-Pues aquí ibas a tener ventaja. Dos para ti, jajaja.-dijo Marta-pero paso de cartas. Mejor. ¿Por qué no jugamos a verdad o te atreves?
-¿Me puedo fiar de vosotras?-pregunté cauteloso.
-Somos muy inocentes-respondió Sara mirando a Marta sonriendo.
-Empiezo yo- dijo Marta-Luis, ¿Verdad que te has liado con María?

Tras llevar meses con la mentira tampoco era un problema para mí decir tranquilamente:

-No. Sólo somos amigos.
-Te toca Sara-dije.
-Marta, ¿verdad o te atreves?-preguntó.
-Verdad.
-¿Verdad que te gusta un chico de tu clase?

Marta la miró abriendo mucho los ojos pero terminó respondiendo algo cortada.

-Verdad…
-Me toca-dije. Sara ¿verdad o te atreves?
-Verdad
-¿Tú sabes quién es ese chico que le gusta a Sara?
-No me lo ha dicho pero creo que se quién es…

Marta se levantó con la excusa de ir al baño. Mientras Sara me preguntaba por detalles de la facultad, partidos, si llevaba mucho sin novia…
Marta regresó pero ya era mi hora de irme.

-Chicas tengo que irme o me cierran la residencia.

Sara entonces dijo:

-Marta, tu amigo Luis es muy majo. Puedes invitarlo cuando quieras. Lástima que te vayas cuando la cosa se ponía divertida.
-Si me invitáis a dormir…-dejé caer pero Marta rápidamente dijo:
-Algo no me ha sentado bien y creo que me voy a acostar.
-Vaya. Lo siento. Yo me retiro.-dije.

Me despedí con dos besos de Sara y Marta me acompañó a la puerta. Tras desearle que no fuera nada nos despedimos con dos besos y un abrazo. Que lastima que una noche divertida acabara tan bruscamente.

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