MARC MELLADO

sabe un padre que no debe alimentarse del orgullo

pero algunos eligen no pasar hambre.

del mío recuerdo su escasa habilidad

para la cocina; supongo que por éso,

y porque el amor también

existe entre las migas del pan,

esa línea entre el orgullo y el olvido ha acabado

siendo tan delgada.

cierto día, después de levantarme

de la mesa, empecé a no soltar palabra.

me di cuenta de la importancia

del sonido en el proceso

de la comunicación,

precisamente,

porque todo estaba por delante de mí

y hacía más ruido

y, por entonces, mi tendencia a los silencios

era bastante desastrosa.

ahora me miro entre las grietas cada vez

más irreprensibles del espejo

y me presento así:

como una especie extinta de padre para tantas otras cosas

que una vez me arrinconaron.

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