ECONOMISTA

32

Aunque estaba sentado detrás de Claudia casi podía percibir la fuerza que con le latía el corazón, intenté tranquilizarla pasando mis brazos por su cintura.

– Tranquila, estás muy nerviosa…

Le temblaban ligeramente los dedos mientras escribía, pero no por ello se detuvo. Pensé que iba a ser una primera charla tranquila, donde hablaran un poco de todo, sin embargo estaba muy equivocado, Toni24 tenía muchas tablas en esto del chat y enseguida llevó a mi mujer por el camino que él quería. A parte me supongo que él también debía de estar muy excitado, ya que Claudia para él era como una diosa, llevábamos muchos años pajeándonos con ella y ahora de repente estaban chateando con mi mujer.

Estuvieron unos 5minutos hablando de sus cosas, Toni le contó en que trabajaba, que su novia se llamaba Marta, pero echas las presentaciones ya fue directo al tema que quería.

– Todavía no me creo que estemos chateando, ya sabrás la de veces que hemos hablado de ti tu marido y yo.

– Si, algo he leído.

– Tengo que reconocerte que estoy bastante nervioso y excitado.

– Yo también estoy nerviosa.

– ¿Y excitada?

– No corras tanto…

– Jajajaja, está bien, ¿Y David como está?

– Aquí sentado detrás de mi, leyendo todo.

– ¿Y él está excitado?

Yo que estaba leyendo detrás del hombro de Claudia le dije que le pusiera que si.

– Me dice que si.

– Mmmmmmm, me encanta…compruébalo…

– ¿Como dices?

– Que lo compruebes, mira tu a ver si está excitado, tócale.

Sorprendentemente Claudia le hizo caso y echó la mano hacia atrás para tocarme el paquete en un gesto que no esperaba, me puso a mil ese leve contacto.

– Si, lo está.

– ¿Como lo sabes?

– Lo he comprobado, como me dijiste.

– ¿La tiene dura?

– Si.

– Mmmmmmm, bien bien, me gusta que esa pollita se le ponga dura, aunque si te digo la verdad yo también la muy tengo dura. ¿Te gustaría verla?

Claudia miró hacia atrás sin entender muy bien que es lo que Toni24 le proponía, para mi gusto estaba yendo demasiado rápido con mo mujer, era la primera vez de mi mujer por el chat.

– Dile que te mande una foto, dije metiendo la mano por dentro de su pijama para tocarle las tetas desde atrás como había hecho un rato antes.

– Dice David que mandes una foto.

Al momento apareció una foto de la tremenda polla de Toni en la pantalla, lo llenaba todo aquel miembro, era inmenso, grande, duro, palpitante y lleno de venas, Claudia se quedó mirando absorta ese pollón y su respiración se agitó mas al momento.

– ¿Te gusta?

– Parece que es bastante grande.

– Pues si, es casi el doble que la de tu marido, ¿te imaginas lo que tiene que ser follar con una polla así?

– No sé…

– ¿Estás excitada Claudia?

Por un momento mi mujer se detuvo y dejó de teclear, se giró un poco y me dijo.

– Vamos a dejarlo, esto es un error…no funciona…no me gusta…

– Venga déjate llevar, ya hemos roto el hielo, ahora no te pares, dije yo.

– Es que no sé que contestarle, es muy directo en las preguntas.

– ¿Y te dejas intimidar por un tío que no conoces de nada y ni puede verte?. Pues sé directa tú también.

El chat sonó a través del portátil. Claudia se giró decidida.

– ¿Estás ahí?

– Si, perdona, estaba hablando con David.

– ¿Te decía que si estás excitada?

– Puede que si, un poco.

– ¿Solo un poco?, vaya, ¿y David como sigue?

Ella echó la mano hacia atrás y volvió a palparme la polla a través del pantalón.

– Pues sigue igual.

– ¿Está cachondo de ver como hablas conmigo, verdad?

– Me dice que si.

– Jajajaja, es un pobre cornudo, ¿que está haciendo?

– Está detrás de mi.

– Mmmmmmmm, ¿te está tocando?

– Si.

– ¿Donde?

– Arriba.

– ¿Las tetas?

– Si.

– MMMMMMMMM, que suerte, tienes muy buenas tetas, ya sabrás que he visto alguna foto tuya, en ropa eso sí, las tetas no te las he visto, jajajaja.

– Gracias por el cumplido.

– De nada, o sea ¿que te está sobando?

– Si, me está tocando, la palabra sobar no me gusta.

– Está bien, pues tócale tu a él también.

– Si le toco no puedo escribir.

– Solo tienes que echar la mano hacia atrás y hacerlo de vez en cuando, para ver si sigue estando empalmado, ya sabes que David se nos viene abajo enseguida, jejejeje.

Me gustó mucho que Toni hiciera referencia a mis problemas de erección, eso no hizo que me viniera abajo, todo lo contrario, se me puso mas dura si cabe cuando Claudia volvió a palparme.

– Sigue igual, está muy excitado.

– ¿Y tu, sigues igual o ya estás mas excitada?

– Un poco mas.

– Mmmmmmm, eso me encanta, yo llevo un rato que no dejo de tocarme pensando en ti, tendrías que ver como estoy.

Claudia no respondió nada a eso.

– Dile a David que baje la mano y te acaricie el coño.

No tuvo que decirme nada, en cuanto lo leí en la pantalla le hice caso y metí los dedos entre el elástico de sus braguitas.

– ¿Lo ha hecho?

– Si

– Que él me diga como estás

– Dice que está muy húmedo y caliente, tecleó mi mujer.

Yo estaba masturbando a Claudia que ya no reprimía los gemidos, por como la iba subiendo el calentón sabía que no iba a poder seguir escribiendo mucho mas tiempo.

– ¿Te está tocando?

– Si.

– ¿Te gusta?

– Si.

– Dile a David que me diga como llevas el coño y tu escribe lo que él diga.

– Dice que depilado, muy depilado.

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm, ¿Te gusta llevar el coño totalmente depilado?, a mi me encantan los coños rasurados.

De nuevo Claudia no le contestó a esto, solo se dejaba masturbar esperando que él escribiera de nuevo.

– ¿Vais a follar?

– No lo sé, supongo que si.

– Dile a David que si va a poder follarte, porque seguro que o se le pone floja o se corre antes de metértela.

– Dice que si me va a follar.

– ¿Con esa mini polla?, ¿no preferirías la mía?

Yo también jadeaba detrás de su oído, desde atrás no dejaba de masturbarla y tocar sus hinchados pechos y ella de vez en cuando me tocaba el paquete, así hasta que Claudia me liberó la polla del calzón y me la agarró directamente para empezar a meneármela muy despacio.

– Me gusta la de mi marido.

– ¿Esa polla tan pequeña?

– Para mi no es pequeña.

– Eso es porque no has probado otras, dime que tiene la polla pequeña, venga dímelo…

Mi mujer no se atrevía a seguir tecleando.

– Díselo, por favor, gemí en su oído.

Claudia escribió.

– Tiene la polla pequeña.

– MMMMMMMMMM, muy bien, es un buen cornudo, ¿te gusta llamarle cornudo, verdad?

– Si.

– Pues dímelo a mi también, quiero escuchártelo decir.

– David es un cornudo.

– MMMMMMMMMMMMM, sigue, otra vez.

– David es un cornudo.

– MMMMMMMMM, otra vez, dime que es un cornudo con la polla enana.

– David es un cornudo con la polla pequeña.

– ¿Te folla bien?

– Si.

– Dime la verdad…

Aquello ya estaba descontrolado, Claudia y yo nos masturbábamos mutuamente y ella apenas me soltaba la polla para escribir, luego me la volvía a agarrar, hacía tiempo que no veía a mi mujer tan excitada y gimiendo tan alto. Le quité la parte superior del pijama y la dejé desnuda de cintura para arriba.

– Dile que no, que no te follo bien, la dije al oído.

– Dice que no.

– ¿Tu marido dice eso?, jajajaja.

– Si.

– ¿Y tu que dices?.

– Que no.

– MMMMMMMM, ya sabía yo que no te follaba bien, dímelo.

– Mi marido no me folla bien.

– ¿Porque?

Claudia se giró hacia mi y me besó en la boca, estaba a punto de correrse ella también.

– Voy a correrme, me dijo.

– Contéstale, venga, ya queda poquito, puedes poner lo que quieras, por favor, por favor…

– ¿Porqué no te folla bien?

– Porque no sabe, no sabe follar.

– Es un inútil, con lo buena que estás, joder, tenía que follarte como un animal, ¿te corres con él?

– Algunas veces.

– ¿Mientras te folla?.

– No, con el sexo no.

– Joder, ¿tan malo es follando?

– Si, es muy malo.

– Sigue.

– Es muy malo follando, cualquiera lo haría mejor…

– Sigue joder.

– Es muy malo, no sabe follar el muy cornudo.

Claudia pareció enloquecer a punto de correrse, no podía creerme lo que estaba leyendo, me soltó la polla que descansó palpitante sobre su espalda desnuda.

– Tiene la polla pequeña y ni se le pone dura, es un cornudo, tecleó ya fuera de si.

-Sigue, sigue, sigue escribiendo ohhhhh, me encantaaaaaa, ahhhhhhh Claudia, gimoteé a su oído.

– Es un cornudo, con la polla pequeña y no sabe follar, no sabe follar.

De repente comencé a eyacular irremediablemente sobre la espalda de mi mujer que se había olvidado por completo de mi, solo se giró un poco cuando notó el esperma caliente en su cuerpo.

– ¿Preferirías mi pollón verdad?

– Si, éste acaba de terminar en mi espalda.

– ¿Ah si?, ¿se ha corrido? jajajaja, no esperaba menos del cornudito, ¿te ha dejado cachonda?

– Si, como siempre…

– Que cornudo inútil.

Claudia cerró la tapa del portátil. y fuera de si se quitó la parte de abajo del pijama.

– Túmbate, me ordenó jadeante.

Se limpió la espalda con la mano y luego me metió los pringosos dedos en la boca, yo quedé boca arriba en el sofá lamiendo y limpiando sus dedos. cuando terminé ella fue bajando poco a poco hasta que me puso el coño en la boca sin dejar de sobarse las tetas.

El solo contacto de la lengua sobre su clítoris hizo que Claudia se pegara la mejor corrida de su vida, mientras se restregaba contra mi cara.

– AHHHHHHHH, AHHHHHHHHH, DIOSSSSSSSSSS, SIIIIIIIIIIII, AHHHHHHHHHHHHH, dijo estrujándose los pechos con los ojos cerrados.

Luego se quitó de encima y se quedó sentada desnuda en la alfombra a los pies del sofá, tenía la mirada perdida como si acabáramos de hacer algo de lo que ya se arrepintiera, cogió el pijama y sin vestirse ni decir una sola palabra subió por las escaleras, no pude evitar mirar su culazo mientras se iba, cuando llegué a la habitación Claudia se estaba pegando una ducha.

No quise decir nada para no agobiarla y dejar que todo siguiera igual, ella lo tenía que ir aceptando y asimilando esto poco a poco, pero por como se había corrido después de chatear con Toni no tenía ninguna duda de que ésto solo era el comienzo.

Y desde luego que no estaba equivocado.

33

No habían pasado ni dos días cuando Claudia estaba de nuevo chateando con Toni24, para ser la segunda vez a mi mujer ya se le había pasado el miedo, parecía que había hecho esto toda la vida. Comenzaron hablando cosas cotidianas, Toni le contó algo sobre su novia Marta que trabajaba en una tienda de ropa y se la describió un poco físicamente, luego terminaron chateando sobre el tipo de relaciones que tenían, que es lo que a Marta le gustaba en la cama y esas cosas.

Yo de nuevo volví a sentarme detrás de ella leyendo que es lo que iba escribiendo mi mujer.

– El otro día estuvo muy bien, es una pena que David se corriera antes de tiempo, podríais haber pegado un buen polvo, ¿y puedo saber que es lo que llevas puesto?

– Un pijama.

– Venga Claudia, puedes hacerlo mucho mejor, dime que llevas debajo del pijama, como es tu ropa interior.

– Llevo un sujetador negro y unas braguitas negras de encaje.

– ¿Es un conjunto?

– Si.

– ¿Siempre llevas esos conjuntos hasta para estar por casa?

– Depende, mas o menos si, aunque tengo otra ropa interior para hacer deporte.

– Entiendo, ¿y que tal David, donde está?.

– Aquí sentado detrás de mi, como el otro día.

– Dile que aguante un poco mas, jajajajaja. ¿Esta excitado el cornudito?

– Si.

Esta vez ni tan siquiera lo comprobó con la mano, no hacía falta, la tenía pegada a su espalda.

– Me encanta. ¿Te ha contado algo de mi, por ejemplo que una temporada estuve viéndome con un matrimonio?

– No.

– ¿Te gustaría que te lo contara Claudia?

– Si, podría estar interesante.

– Pues hace años una pareja se puso en contacto conmigo a través del chat, él era un empresario que estaba casado con una chica andaluza, era una morena muy atractiva, los dos tendrían sobre 45 años. La primera vez quedamos en un restaurante que ellos me dijeron y estuvimos hablando un rato, yo no podía creerme que ese tipo de gente hicieran esas cosas, ya me entiendes, se notaba que eran de buena posición social, cuando alguien tiene dinero se nota, a parte de que el marido tenía una educación exquisita, ella también debía ser de buena familia, tenía mucha clase. Esa misma noche fuimos a un hotel de cinco estrellas que pagó el marido, quería que me follara a su mujer.

– ¿Y lo hiciste?

– Claro, aunque tengo que reconocer que estaba muy nervioso, también para mi era la primera vez, ellos se notaba que también eran novatos, hicieron mucho hincapié en el tema de la discreción.

– ¿Y que pasó aquella noche?

– Mmmmmmmmm, ¿así que quieres detalles eh Claudia?

– Si.

Mi mujer me cogió una mano e hizo que se la metiera por dentro de las braguitas, ya estaba muy cachonda otra vez. Me dió mucho morbo que le gustaran tanto ese tipo de historias, al fin y al cabo es lo que yo pretendía que Claudia me hiciera a mi alguna vez.

– Pues entramos en la habitación y nos servimos una copa, estuvimos un rato hablando, al final el marido me preguntó ¿te gusta mi mujer? Y yo le dije que si, que claro, ella se quitó el vestido y se quedó en ropa interior. Llevaba un conjunto de estos con liguero y todo, estaba un poco delgada, pero tenía buenas tetas, se notaba que eran operadas, empezamos a besarnos, todo muy suave y sin prisas, luego el marido se sirvió otra copa y se alejó de nosotros, entonces es cuando entendí que no iba a participar, que solo quería mirar, era un cornudo mirón, como tu marido…

Yo masturbaba a Claudia muy despacio, no quería que termináramos como el otro día, aunque yo estaba bastante excitado detrás de ella, la polla me estaba palpitando de nuevo pegada a su espalda.

– Dime algo Claudia, dime que tu marido es un cornudo.

– David es un cornudo.

– MMMMMMMMM…

– Sigue por favor.

– ¿Te está gustando la historia Claudia?. Es totalmente cierta.

– Si, me está gustando.

– ¿Estás excitada?

– Si.

– ¿Mojada?

– Si, me está tocando David.

– MMMMMMM, bien, veo que no perdéis el tiempo.

– Sigue con la historia.

– Está bien, pues nos fuimos a la cama, ella y yo, bueno me dijeron que se llamaba Sofía, le quité el sujetador y estuve un rato jugando con sus tetas, ya sabes, tocándoselas, chupando, etc…luego bajé sus braguitas y ya estaba muy excitada, la penetré con los dedos y luego me la comí, la chupé el coño hasta que se corrió por primera vez. Cuando terminé le miré al marido y seguía muy tranquilo con la copa en la mano, luego él le dijo a su mujer “te toca a ti”.

Me acerqué al oído de Claudia.

– ¿Que tal vas?

– Estoy muy excitada, tócame mas despacio…no quiero correrme todavía, dijo mi mujer con los ojos semi cerrados y voz sensual.

Era increíble lo cachonda que estaba Claudia, ni me imaginaba que esto del chat pudiera ponerla tanto y eso que solo era la segunda vez, no sé si era por la novedad o por la historia que estaba contando Toni24, pero estaba claro que quería pegarse una buena corrida sin prisas.

– Sofía me desabrochó el pantalón y me sacó la polla, cuando vió el tamaño que tenía se rió un poco y luego me hizo gracia porque se la enseñó al marido como diciendo, “pues mira, es verdad, la tiene enorme”, me la meneó muy despacio y suave, casi ni sentía su mano, entonces el marido le dijo “chúpasela” y ahí se terminó su clase y su dinero, ya solo era una zorra de tetas operadas intentándose meter lo mas posible mi pollón en la boca, no dejaba de mirarle al marido a los ojos, eso me ponía mas caliente todavía, reconozco que la primera vez no aguanté mucho, se lo avisé que parara o sino me iba a correr en su boca.

– ¿Y lo hiciste?

– No, la primera vez me dijo su marido que me corriera encima de ella, lo hice por sus tetas y un poco por su cara.

– ¿Y luego?

– Yo me quedé tumbado en la cama, recuperándome, ella se acercó donde estaba el marido y se sentó en sus piernas, se estuvieron haciendo cariñitos y hablándose en bajito, yo no les escuchaba, ella le sacó la polla y comenzó a masturbarle muy despacio, al poco me vieron que ya estaba de nuevo a punto y su marido me dijo “quiero que te folles a mi mujer”, ella vino a la cama y me puso un preservativo, le pregunté al marido que como quería que lo hiciéramos y él me dijo “como vosotros queráis”, echamos un buen polvo, en distintas posturas, ella encima, yo encima, a cuatro patas, de lado, el marido se estuvo masturbando mientras follábamos, era muy morboso, luego el marido la dijo que volviera a chupármela y me dijo que me corriera en su cara y después se corrió él pajeándose, ¿tú se la chupas a David, Claudia?

– No.

– ¿Porqué?. ¿No te gusta?

– No mucho, tampoco me lo pide.

– ¿Estás caliente?

– Si.

– ¿Se la chuparías ahora?

Claudia ya movía las caderas cada vez mas rápido, incluso había abierto los piernas para facilitar que la masturbara.

– Mas despacio, mas despacio, no quiero correrme, ahhhhhhhhhh, gimió mi mujer mirando hacia atrás.

– Contéstale, dije yo

Luego tecleó.

– No lo sé.

– ¿No te apetece chupársela al cornudo de David?, imagina que eres Sofía que me la está chupando a mi…

– Venga contesta.

– Si, lo haría.

– ¿Quieres que te lo mande yo?, ¿es eso lo que te gusta, que te lo ordenen?

– Si.

– Chúpasela al cornudito de tu marido, chúpale la pollita…

Claudia se giró y me besó en la boca con lengua, luego me sacó la polla y se fue agachando sin soltármela.

– ¿Que haces, Claudia que haces?, dije yo sorprendido.

Me parecía increíble que le hiciera caso a Toni24, pero mi mujer estaba como ida,hipnotizada, totalmente cachonda y fuera de si, se agachó sobre mi polla y sin titubeos se la metió por completo en la boca.

¡Claudia me estaba chupando la verga!

Y que manera de hacerlo, nunca me la había comido así, con ese ansía y succionando bien fuerte, como si quisiera aspirarme la leche que estaba por salir de un momento a otro, mamando arriba y abajo, acompañando con la mano, era el séptimo cielo. La sujeté por el pelo haciéndose que se apartara.

– ¡Para, para o me corro!, no puedo mas, joderrrrrrrr…

Ella me hizo caso, me soltó la polla y se giró de nuevo para volver a ponerse frente al teclado, mientras se limpiaba la saliva de su boca con la mano.

– Acabo de hacerlo.

– Mmmmmmmmmmmm, muy bien, así me gusta, que me hagas caso, ¿se la has chupado a David?, ¿pero muy poquito no?

– Me ha dicho que parara o que se corría.

– ¿Y no quieres que se corra en tu boca como hacía yo con Sofía?

– No, eso me da asco…

– Vaya que pena, de todas formas has estado poquito, ¿te hubiera gustado chupársela mas tiempo?

– Si, eso si, pero ya sabes que se corre muy rápido…

– JAJAJAJAJA, ya lo sé, que cornudo es, ¿te está masturbando?

– Si.

– ¿Y vas a correrte?

– Si.

– Yo también voy a correrme, ¿quieres verme la polla mientras lo hago?

– Si, quiero verlo.

Al momento Toni24 hizo video llamada y Claudia la aceptó sin preguntarme, yo seguía detrás de ella masturbándola y cada vez movía mas rápido las caderas, estaba claro que no la faltaba mucho a mi mujer. De repente en la pantalla apareció el pollón de Toni, se la meneaba con ligereza delante de la cam.

– Voy a correrme Claudia, voy a hacerlo, dime que me corra…

– ¡¡¡Córrete, córrete!!!, tecleó.

El cuerpo de mi mujer comenzó a convulsionarse en el momento que la polla de Toni24 escupía chorros y chorros de semen.

– Ahhhhhhhhh, córrete córrete, córrete, córrete, chillaba ahora Claudia teniendo un orgasmo brutal sin dejar de mirar la pantalla, como si Toni pudiera escucharla.

Se estaban corriendo los dos a la vez y yo no quería ser menos, con la mano que no masturbaba a Claudia me sacudí la polla varias veces aprisionándola contra la espalda de ella hasta que eyaculé también.

Cuando terminamos Claudia estaba jadeante con las piernas abiertas y toda mi lefa por su espalda, pero eso no pareció importarla.

– ¡Joder que bueno!, dijo.

– ¿Te ha gustado?, pregunté yo.

– Tu que crees cornudo, dijo con una sonrisa extasiada como si estuviese drogada.

– Me encanta que me llames eso…

Claudia se tumbó boca abajo en el sofá.

– Anda límpiame y luego hazme un buen masajito en la espalda, cornudo…

34

A la mañana siguiente quedé con Claudia en que iba a acercarme a la tienda de muebles para dejar la señal por el pago del dormitorio, a decir verdad podía haber hecho una transferencia o insistir en que fuera mi mujer la que hiciera el pago, pero algo en mi quería volver a la tienda para ver a Cristina.

No había quedado muy conforme con lo que había pasado en mi casa el día que vino a tomar las medidas, me quedé con una sensación extraña y desagradable, Cristina no solo me había humillado, me puso el coño en la cara e hizo que me corriera en los pantalones, con estar apenas 5 minutos en mi casa le habían bastado para hacer de mi lo que le había dado la gana con nula resistencia por mi parte y además de alguna manera le había sido infiel a mi mujer con ella. Tenía que volver a verla y quitarme esa sensación tan mala que se me había quedado desde nuestro encuentro.

Salí del trabajo un poco antes de la hora y me fui al polígono donde estaba la tienda de muebles, había estado toda la mañana dándole vueltas al encuentro virtual de Claudia con Toni24 la noche anterior, no daba crédito a lo que había pasado, como Claudia me había chupado la polla, como se había corrido con él y ésto hizo que a pesar de haber tenido sexo la noche anterior ya estuviera muy excitado. Y ahora me tocaba ver a Cristina. Aparqué en el parking de la tienda y muy nervioso me bajé del coche, tenía que tranquilizarme o ella lo iba a notar. Claro que lo iba a hacer.

Cristina huele el miedo a distancia.

Entré en la tienda sin saber muy bien a que iba allí, en un primer vistazo no pude verla lo que me calmó unos segundos, pero yo no había ido a eso, en el fondo quería encontrarme con mi ex y además quería dejar zanjado lo que había pasado en mi casa. Estaba firme y decidido. Se iba a enterar esa puta de quien soy yo.

Se me acercó una chica joven y me preguntó si podía ayudarme en algo.

– Si, venía a pagar una señal.

– Ah vale, si mira, es en esa oficina, acompáñeme, dijo señalando una puerta a unos 10 metros de donde nos encontrábamos.

Fuimos andando hasta allí y la chica picó en la puerta, estaba cerrada, luego se asomó.

– Cristina, es un cliente que viene a pagar una señal.

Desde donde estaba yo no podía perla, pero ya con solo escuchar su nombre me puse todavía mas nervioso.

– Si, pasa, me dijo la chica.

Entré en la oficina y Cristina estaba sentada al otro lado de una mesa de su despacho mirando algo en la pantalla del ordenador, parecía muy ocupada, levantó la vista y me vió, algo cambió en su cara en cuanto se dió cuenta de que era yo el que estaba allí de pies delante de ella. Se quitó las gafas y las dejó sobre la mesa.

– ¡Vaya que sorpresa!, esto si que no me lo esperaba, hola David, pasa y cierra la puerta…

Yo no hice caso a lo de cerrar, fui andando hasta la mesa y me quedé de pies delante de ella.

– Venía a pagarte la señal por lo de la habitación.

– Si, claro, dijo levantándose.

Pasó a mi lado y conteándose como una fulana fue hasta la entrada para cerrar ella misma la puerta. Por lo menos esa mañana no llevaba botas de tacón alto pero estaba tremenda con una camisa a cuadros convenientemente abierta hasta mostrar un poquito de escote, unos vaqueros súper ajustados que no disimulaban sus caderas y unos zapatos de tacón.

Estaba jodidamente buena la zorra de ella.

Volvió a su sitio y se sentó, luego me hizo el gesto con la mano para que yo también tomara asiento. Buscó en una pequeña carpeta.

– Si, mira, con las medidas que tomé así va a quedar la habitación, como habíamos quedado, ¿te parece bien?

Yo miré el boceto de la distribución de los muebles, mientras Cristina señalaba con un boli.

– Aquí va una cajonera alta, como dijimos, tiene 4 cajones, ponemos uno de cada color.

Según iba señalando yo me quedé mirando el tatuaje de su muñeca, ella lo hacía a propósito y sabía que tal y como estaba poniendo la mano tenía que verlo. Aquella dama de picas hizo que al momento volviera a empalmarme, ella no dejaba de señalar cosas en el papel, pero yo apenas la escuchaba. Solo quería pagar y salir huyendo de allí. Sin saber muy bien porqué me tenía de nuevo como paralizado.

– Al final entre los dos cuadrados de arriba, mas la mesa, bueno ya os dije que os regalábamos un colchón para la cama de abajo, en total son 2340 euros. Solemos pedir un 20% de fianza, aunque entre nosotros hay confianza, ¿no?

– 468 euros, dije yo.

Cristina cogió la calculadora e hizo la operación.

– Se te siguen dando bien los números. ¿Efectivo o con tarjeta?

– Tarjeta, ¿no te hace falta el DNI, no?

Ella sonrió, le di la tarjeta y la pasó por el datáfono, luego me imprimió el recibo y me lo grapó con la factura.

– En un par de meses os llegarán los muebles, dejamos pendiente el resto, dijo con la factura en la mano.

– Si, 1872…

La dejó apoyada sobre la mesa, como si no tuviera intención de dármela todavía y luego me miró con cara extraña, ahora no era la Cristina profesional, de repente era Cristina la dama de picas, se tocó el pelo pasando su larga melena por encima de un hombro. La conocía muy bien, ya iba a empezar de nuevo con sus juegos.

– El otro día estuve con tu cuñada Marina en la sauna, estuvimos hablando de ti.

– ¿Y tú que tienes que estar hablando de mi?, ya te dij…

– Está muy buena desnuda, la vi en el baño, ¿no te pone tu cuñada?, dijo interrumpiéndome.

Era como si pudiera leerme la mente, ¿como sabía ella que me gustaba Marina?, desde siempre había sido mi musa pajillera, era alta, atractiva y con mucha clase, perfectamente podría haber estado dando las noticias en un canal o presentando un programa cuando terminó la carrera de periodismo.

– Nadie diría que ha tenido 4 hijos, ¿te gustaría saber como es desnuda??, tiene un cuerpazo, no es que me gusten las mujeres, pero si, me follaría a tu cuñada, ¿nos imaginas juntas?…

– No tengo que estar escuchando estas tonterías, me voy…

– Me lo pasé muy bien el otro día en tu casa, es una pena que me bloquearas en el whatsapp.

– No quiero hablar de eso.

– ¿Lo pasaste bien o no?

Intenté coger la factura poniéndome de pies, pero Cristina se me adelantó.

– Siéntate un momento por favor, quiero enseñarte una cosa, me dijo.

– Si no quieres darme el resguardo del pago de la señal quédatelo, pero esto que estás haciendo no es muy profesional que digamos…

– Por favor siéntate y te lo doy, de verdad.

Ya me estaba cansando de los jueguecitos de Cristina, solo quería perderla de vista lo mas pronto posible, así que hice lo que me mandó y me volví a sentar.

Cogió el ratón del ordenador y lo movió mirando a la pantalla, luego la giró y me mostró lo que había en ella.

– Esto es lo que estaba viendo cuando has entrado.

Me quedé a cuadros, en la pantalla de su ordenador había porno, pero no un porno cualquiera, era del que nos gustaba a ella y a mi, un tío se estaba follando a la actriz Mistress T mientras el supuesto marido miraba a escasos centímetros del cuerpo de su mujer.

– ¿¿Pero que es eso??

– Jajajajaj, lo sabes perfectamente…

Cristina se puso de pies y vino andando hasta mi lado, yo estaba como petrificado en la silla sin poder dejar de mirar la pantalla. Me pasó un dedo por el hombro y luego me acarició la mejilla poniéndose detrás de mi.

– ¿Te gusta?

– No Cristina, no, Cristina nooo, no empieces de nuevo, dije en una súplica que sabía que era una victoria para ella.

Se inclinó sobre la silla y me susurró al oído.

– Cuando has entrado estaba muy, pero que muy cachonda, es una pena que aquí no podamos hacer nada, estaría feo que te folles a la jefa en su despacho, no?, dijo pasando la mano hacia delante y comprobando que ya la tenía dura.

– Cristinaaa, dije gimoteando.

– A la vuelta tenemos un almacén en una nave pequeña, no hay nadie, ¿te apetece que vayamos?, dijo pasando el dedo indice arriba y abajo muy despacio por encima de mi polla.

– No, noooo, dije negando con la cabeza pero sin moverme de la silla.

– ¿No te apetece chuparme el coño como en los viejos tiempos?, el otro día me dejaste con las ganas y seguro que tu también te quedaste con ganas de volver a saborearme, si quieres puedes empezar por comerme el culo, me vuelve loca, dijo en mi oído dándome un pequeño mordisquito en el lóbulo de la oreja.

Estaba a punto de volver a explotar dentro de los calzones, pero una segunda vez ya hubiera sido demasiado bochornoso, incluso para mi. Me levanté de golpe y la aparté de mi lado.

– ¡Quítate zorra!, ¡¡no vuelvas a tocarme!!.

Con toda tranquilidad ella se fue andando hasta su silla y se sentó, volvió a girar la pantalla del ordenador y extendió el brazo para darme la factura.

– Calle Miguel Castaño 16, está aquí a la vuelta, en 10 minutos estoy allí, espérame en la puerta…

Le arranqué de la mano la factura y salí disparado hacia el coche, en cuanto entré dentro intenté tranquilizarme, el corazón parecía que se me iba a salir por la boca y la polla me palpitaba con mucha fuerza. Miré el reloj, la 13:23, “en 10 minutos estoy allí me acababa de decir Cristina”.

Me apoyé en el reposa cabezas y respiré hondo varias veces antes de arrancar, no quería seguirle el juego a Cristina así que decidí irme para casa, pero al momento la vi salir de la tienda, se iba poniendo una fina chaqueta negra y andaba moviendo escandalosamente sus caderas. Se montó en el coche y luego salió del aparcamiento.

Casi inconscientemente la seguí en el coche, solo hubo que girar una calle, yo iba muy despacio, como para que no me viera, ella aparcó, se bajó del coche y entró en una especie de nave que tenía una puerta pequeña.

Con las dos manos en el volante mi cabeza no hacía mas que darle vueltas a su proposición “¿no te apetece comerme el coño como en los viejos tiempos?”, con tan solo escuchar esas palabras estuvieron a punto de hacer que me corriera y ahora se repetían constantemente en mi interior.

Hasta su voz me ponía cachondo.

No podía dejar de pensar en su coño, en su olor, en como me dominaba, en que me gustaría volver a tener mi lengua sobre ella y además mi polla tenía vida propia desde hacía un rato, no paraba de latir. Me palpitaba con mucha fuerza.

Nunca Claudia me había llevado a esos grados de excitación y morbo. Nunca.

“No, no lo hagas, tienes una mujer y dos hijas maravillosas, ¿es que quieres tirar toda tu vida por la borda solo por esa zorra?”. Me dije a mi mismo. “Solo una vez, necesito estar con ella una vez mas”. Al final aparqué y me bajé coche. Me acerqué despacio a la puerta de la nave y con timidez toqué con la mano, como no contestaba nadie la abrí y entré dentro.

Estaba todo oscuro, excepto a la derecha que había una pequeña oficina con la luz encendida y la puerta entreabierta. Con las piernas temblorosas fui andando hasta allí, pasé a la oficina y Cristina estaba de pies esperándome, apenas había una mesa, un par de sillas, una cajonera alta y en la pared un calendario de 2012 señal de que ese lugar se habría utilizado hacía años. Ella me miró como si no se sorprendiera de verme.

– Acércate, me dijo.

Lentamente fui donde estaba ella y me puse delante, la miré a los ojos esperando otra indicación por su parte, tuve que inclinar la cabeza hacia arriba pues con los tacones era mas alta que yo, estaba muy nervioso, el corazón se me iba a salir del pecho.

– Así me gusta, que me obedezcas. ¿te sigo poniendo mucho, verdad?

– Ya lo sabes…

– ¿Que te apetece hacer?, dijo acariciándome el pelo.

– No lo sé Cristina…

– Llevo toda la mañana caliente, se me están ocurriendo muchas cosas para hacer contigo, dijo bajando la mano y acariciándome el pecho.

Aquellas palabras me excitaron enormemente, Cristina era capaz de cualquier cosa y yo cuando estaba con ella no tenía voluntad, eso me daba miedo a la vez, pero me había costado dar el paso de estar allí y ahora no me iba a detener.

Se dió la vuelta y se apoyó sobre la pared sacando el culo hacia fuera.

– ¡Bájame los pantalones!

Cristina no quería perder el tiempo, me puse detrás de ella y pasando las manos hacia delante la desabroché el pantalón, una vez que estaban abiertos los botones tiré por los laterales con mucho esfuerzo, le quedaba tan apretado que apenas podía meter los dedos por dentro para hacerlo, ella comenzó a mover las caderas para facilitarme que pudiera bajárselos, pero no podía, cambié las manos y tiré desde atrás como si quisiera verla el culo, ella me ayudó tirando por los laterales y así tras un minuto de forcejeo el vaquero fue cediendo poco a poco.

Poniéndome de cuclillas fui tirando hacia abajo hasta que el culo de Cristina quedó delante de mi cara. Me volvían loco aquellas nalgas que sin duda alguna habían mejorado con los años, mi ex tenía buenas caderas y un culo ancho, pero se notaban sus horas de gimnasio en él, con 20 años no tenía ese culazo.

– ¡¡Vamos deja de mirarme y cómemelo joder!!, dijo tirándome del pelo para aplastarme la cara en sus posaderas.

Abrí los glúteos con las manos y luego me lancé a devorar aquella maravilla, primero con lametazos fuertes y amplios sobre la raja del culo como si fuera un perro y luego ya centrándome mas en su pequeño agujero del ano donde intentaba meterle la lengua dentro.

– Ummmmmmmm, que bien, ¡¡se me había olvidado lo bueno que eras con la lengua!!, eso es, ¡chúpame el ojete!, dijo Cristina en un lenguaje soez que no le pegaba para nada con la ropa elegante que llevaba.

Yo me volví loco con la cabeza metida en ese manjar, a parte Cristina no dejaba de mover las caderas lo que hacía que me costara respirar cada vez mas, me eché un poco hacia atrás para poder tomar aire, pero Cristina no paraba de menear su culo delante de mi cara, le besé tiernamente un glúteo y luego le pegué un pequeño mordisco.

– ¡¡Vamos no te pares, usa la lengua joder, la lengua!!, ¡¡méteme la lengua en el culo!!

Volví a la carga lamiendo su ano haciendo presión para intentar meter un centímetro dentro, en ese momento se me pasó por la cabeza ponerme de pies para encularla, pues era algo que nunca me había permitido, pero estaba tan excitado que sabía que no iba a poder hacerlo sin correrme antes.

Intenté no pensar en mi propio placer porque sino me habría corrido en los pantalones sin tocarme, prefería obedecer lo que me ordenaba.

Cristina estaba fuera de si moviendo su cuerpo contra mi cara, incluso se metió la mano entre las piernas y comenzó a acariciarse el coño ella misma.

– ¡¡Diosssss que bueno, vas a conseguir que me corra!!.

De repente se quedó quieta y se dió la vuelta, cruzamos la mirada, no sé que pensaría de mi al verme allí de rodillas ante ella, con la cara enrojecida por la presión de sus nalgas y la boca llena de saliva.

– Sigues siendo patético David, tendrías que verte la cara, anda ven aquí, ahora sibvas a hacer que me corra…

Me centré en el coño que tenía delante, no lo llevaba totalmente depilado, la había crecido un poco el pelo desde la última vez que se lo había rasurado, una semana posiblemente, puse la cara contra él y me encantó esa sensación de que me picara el pelito que iba saliendo.

– ¡¡Vamos, chúpame el coño, chúpamelo!!, usa esa puta lengua que tienes…

Con los pantalones a medio bajar le era muy difícil a Cristina poderse abrir de piernas, así que sacó la cadera hacia delante, yo con las manos separé un poco sus muslos para trabajarle el coño, me encantó recordar el olor que emanaba, a parte de que estaba muy mojada, intenté meter un dedo dentro de ella, pero me apartó la mano.

– ¡Quita tus manos de mi!, ¡¡solo usa la lengua joder, no me toques!!

Yo puse la lengua dura como a Cristina le gustaba y comenzó a restregar el clítoris contra ella moviendo sus caderas delante y atrás, la agarré por el culo para hacer mas presión aunque no hacía falta porque ella me tenía sujeto por la cabeza.

Aunque habían pasado muchos años la conocía bien. Estaba a punto de correrse. Su cuerpo comenzó a convulsionarse.

– ¡¡Ya lo tengo, siiiiiiii, siiiiiiiii, masssssssssss, massssssssssssss, ahhhhhhhhhhh, siiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhh ,siiiiiiiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!, dijo Cristina pegándose un tremendo orgasmo.

En cuanto volvió a sentir mi lengua sobre su cuerpo, ella dió un respingo como si la molestara y me empujó hacia delante haciendo que cayera de culo.

– Ahora no diosssssssss, que estoy muy sensible, mmmmmmmmmmm…

Me miró tirado en el suelo y luego se rió.

– Joder, sigues siendo buenísimo con la puta lengua, ¡¡que orgasmo he tenido!!..ven ponte de pies, esto tengo que recompensártelo.

Al incorporarme me fui quitando el polvo que tenía por los pantalones, Cristina seguía con los suyos a medio bajar, no sé que es lo que quería hacer conmigo una vez que se había corrido.

– Bájate los pantalones, quiero ver como estás…

No tardé en hacerle caso a lo que pedía, tiré de los calzoncillos hacia abajo y mi polla saltó empalmada delante de ella.

– Mmmmmmm, que recuerdos, la tienes muy dura, dijo acariciando con el dedo sobre mi capullo.

Bruscamente me giró y me dió un empujón para caer sobre la mesa, apoyé las manos en ella y mi culo quedó expuesto, Cristina se puso rápidamente detrás y me sujetó por las caderas como si fuera a follarme. Noté su pubis contra mi culo, nuestros cuerpos desnudos estaban pegados.

– Esto te encantaba, dijo dándome un golpe de caderas duro y seco que sonó PLOP.

Mi polla palpitó. Literalmente ya me estaba babeando.

Luego otra embestida, PLOP, mi verga volvió a vibrar.

– ¿Esto no te lo hace tu mujercita, verdad?

Me sorprendió que en ese momento se acordara de ella, pero oír de su boca el nombre de Claudia hizo que me pusiera mas cachondo, si es que podía estar mas.

– Si, si me lo hace…

– ¿Ah si?, ¿la pija de tu mujercita te hace estas cosas?, no le pega nada, dijo con otro golpe de caderas contra mi culo.

– Ahhhhhh, gimoteé.

– ¿Te acuerdas de mi mientras te lo hace?, PLOP…

– Ohhhhhhhhhhh

– ¿Te gusta?, PLOP…

– Ahhhhhhhhhhh….

– ¿Te gusta cornudo?, PLOP

– Ahhhhhhhhhhhhh….

– Saca más el culo hacia fuera, PLOP.

– Ahhhhhhhhh…

– Toma, PLOP.

– AHHHHHHHHHHH…

– Toma cornudo, PLOP.

– Ahhhhhhhhhh…

A cada embestida mi polla palpitaba y yo gemía mas alto, unas poquitas mas y me iba a correr. Cristina me tenía bien sujeto por las cinturas y simulaba que me estaba follando como si tuviera una buena polla, me hubiera encantado que se pusiera un arnés para penetrarme de verdad. Mis piernas comenzaron a temblar y me fallaron las fuerzas, tuve que apoyar los codos sobre la mesa, pero ella me incorporó tirándome del pelo y volví apoyar las manos en la mesa, luego Cristina se inclinó sobre mi y me agarró la polla.

Me hubiera corrido igual sin que me la tocara.

De todas formas comenzó a meneármela, fueron 6 o 7 sacudidas previas a que mi polla explotara, disparando semen con fuerza sobre la mesa, salían volando a la distancia de un metro por lo menos. Hacia años que no me corría con esa potencia, mientras Cristina no dejaba de pajearme con suavidad, exprimiendo hasta la última gota.

– ¡¡¡Ahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhh!!!!

– Mmmmmmmm, córrete, asiiii, cornudito, asíiiii, muy bien, córrete…

Cuando terminó se miró la mano que tenía restos de semen y me la metió en la boca para que se la limpiara, yo todavía estaba jadeando con las manos apoyadas en la mesa y aunque se me había pasado el calentón dejé que lo hiciera. Ávido fui chupando sus dedos uno a uno hasta que ya no hubo ningún resto sobre ellos.

– Me encanta, sigues siendo un cornudo obediente, jajajajaja, dijo Cristina subiéndose los pantalones y arreglándose el pelo.

Yo también comencé a vestirme dispuesto a irme, Cristina se dió cuenta de que iba a marcharme y se sacó un cigarrillo.

– Espera no te vayas todavía…

– Yo creo que ya has conseguido lo que querías, ¿no?

– Si, bueno ha estado muy bien, pero tu también es lo que querías, ¿no?, sigues siendo muy bueno con la lengua, joder ya lo creo… si te digo la verdad ahora me arrepiento de haberte dejado, es muy difícil conseguir un cornudo como tu, ni mi marido llega a tu nivel, jajajaja, me gustaría volver a quedar otro día, creo que lo podemos pasar muy bien.

– Mira Cristina, esto ha sido un error, es mejor que no volvamos a vernos, yo ahora tengo una familia y tú también estás casada…

– Ya lo sé y si te digo la verdad me encanta que le hayamos hecho también una buena cornuda a tu mujercita, ¿sabes que me cae muy mal?, y por mi marido no te preocupes, ésto le encanta…

– No me gusta que hables mal de Claudia, no le llegas ni a la suela de los zapatos como mujer…

– Ya, ya, por eso te vuelve loco estar conmigo, jajajaja…

– Vete a la mierda Cristina, no quiero volver a saber nada de ti, dije andando hacia la puerta.

– Llámame, todavía podemos pasarlo muy bien, jajajaja, dijo dando una calada al cigarrillo…

Salí del almacén sabiendo que no había actuado correctamente, le había sido infiel a Claudia y eso no me gustaba nada. Me subí al coche y fui a casa para comer con mi familia.

Estaba firme y decidido a no volver a ver a Cristina. Ahora si que era parte del pasado. Sin embargo era solo recordarla y tener una sensación de excitación y sumisión que con Claudia no había alcanzado nunca. Ese morbo te consume por dentro y solo había una manera de que Claudia se pusiera a su nivel y poder olvidar definitivamente a Cristina.

Tenía que conseguir que Claudia me hiciera un cornudo de verdad.

35

Era viernes por la noche, Antonio entró en la tienda de ropa donde trabajaba su novia Marta, quedaban unos 5 minutos para el cierre, apenas había gente.

– En cuanto cerremos me cambio y nos vamos, le dijo Marta.

– Vale, te espero fuera.

No le gustaba esperar a su novia en la tienda, le incomodaban las miradas de sus compañeras de trabajo, era como si se rieran de él o algo así, como si le consideraran poca cosa para Marta, y eso que no sabía que entre ellas le llamaban Mortadelo, por supuesto que Marta tampoco conocía el mote.

Llevaban mas de un año viéndose, no se le podía considerar aquello una relación o que fueran novios todavía, porque no conocía a nadie de su familia y a muy poca gente del círculo cercano de Marta. Es verdad que cuando empezaron a salir ella le pidió tiempo, acababa de tener un divorcio traumático y no quería nada serio, Antonio sabía que empezó a quedar con él solo por el sexo, pero ahora era distinto llevaban mas tiempo y quería saber si aquello iba a ir a algún sitio o no, sin embargo todavía no quería agobiar a Marta con estos temas.

Lo mejor era dejar el tiempo pasar.

Un rato mas tarde salió Marta ya cambiada de la tienda, se dieron un beso y se subieron a la planta alta del centro comercial para cenar. Ella llevaba una camisa de cuadros de la tienda y unos leggins en la parte de abajo, desde luego que era una mujer con curvas, sobre todo en la parte de arriba pues tenía unas tetazas descomunales.

Cenaron como dos amigos cualquiera sin apenas hacerse ningún gesto de cariño, luego estuvieron dando una vuelta y sobre las 00.30 se metieron en el cine para ver una película.

La verdad es que la película era una mera excusa, en una sala medio vacía en cuanto se apagaron las luces las manos de Antonio fueron sobre su cuerpo en unos pocos segundos. Marta miró hacia los lados para volver a comprobar que en su fila no había nadie.

– Venga sácame la polla que ya estás tardando.

Marta le desabrochó el pantalón y con cuidado le sujetó la enorme verga para sacársela de los pantalones con cuidado. No se cansaba de aquella polla tan grande, en la penumbra del cine se quedó unos segundos observando esa maravilla.

Se sentía poderosa y muy guarra con aquel miembro en la mano, apenas podía rodearla con los dedos en cuanto se le ponía dura y después de jugar con ella un poco comenzó a masturbarle muy despacio. Marta ya estaba mojada, en cuanto le veía la polla se dejaba hacer lo que él quisiera.

– Desabróchate la camisa…

Sin dejar de tocarle, con la otra mano Marta se fue quitando los botones uno a uno, cuando terminó no dijo nada, solo esperó a que Antonio le volviera a dar otra orden.

– Ábrete un poco la camisa, así, eso es…

Ella se apartó un poco la prenda y le mostró sus dos grandes pechos a Antonio, estaban embutidos en un sujetador negro que parecía una talla mas pequeña debido al tamaño que tenían, Antonio alargó la mano y le sobó las tetazas con desgana, como si fuera una puta.

– ¡Quítate el sujetador, quiero verte las tetas esas de guarra que tienes!

– ¿Pero aquí?, pueden verme…

– Pues que te vean, esas tetas de guarra son para enseñarlas…

Por unos segundos ella tuvo que soltar la polla de Antonio, se echó las dos manos a la espalda y se desabrochó el sujetador, luego con agilidad se lo sacó y lo guardó en el bolso.

– Vuélvete a abrir la camisa, enséñamelas como si fueras una puta…

Antonio la miró de nuevo y ella se mantenía con la prenda abierta mostrando sin ningún pudor sus dos grandes tetazas, eran inmensas a decir verdad, unas tetas naturales fantásticas, aunque debido al tamaño la fuerza de la gravedad estaba empezando a hacer su trabajo. Otra vez puso la mano sobre ellas, le encantaba el tacto además, eran muy suaves y lo que mas le gustaba era que cuando Marta se excitaba se ponían mas duras y calientes.

Y ahora estaban muy duras y calientes.

– ¿Te atreves a quitarte la camisa?, dijo Antonio.

– No, eso es demasiado, protestó Marta, al fin y al cabo estaban en un cine público aunque hubiera poca gente.

– Me da igual, ¡¡hazlo!!, como si estuvieras en topless en la playa, te encantaría hacerlo verdad?, venga vamos, tienes los pezones durísimos con solo pensarlo…

– No, noooooo, eso nooooooo…

Antonio sonrió, luego le puso la mano en el cuello por detrás, le acarició unos segundos en esa zona y después hizo lo mismo con su pelo rizado, antes de tirar de él hacia abajo.

– ¡Chúpame la polla, zorra!

Marta ni protestó, se metió el grueso miembro de Antonio en la boca, tenía que abrirla todo lo que podía pero ni aun así apenas le cabía, dejó caer el peso de las tetas sobre las piernas de él y luego comenzó la felación.

Le resultaba muy difícil hacerle una mamada en condiciones, lo mas que podía hacer era juguetear y darle muerdos sobre el capullo y después pasar la lengua por todo el falo de arriba a abajo. Con una mano se la meneaba fuerte y con la lengua le iba acariciando el frenillo.

– ¡¡UMMMMMM, que bueno puta!!!, ¡sigue chupando!

Marta cada vez se la lamía mas rápido, incluso empezaba a gimotear mientras lo hacía de lo excitada que estaba.

– ¡Tócate el coño mientras me la chupas!…

Se metió la mano libre por dentro de los leggins y comenzó a masturbarse a la vez que con la otra mano le pajeaba a Antonio mientras se la chupaba.

Les importaba una mierda la película que estaban poniendo.

Marta se sentía muy guarra con aquella polla tan grande en la boca, como tenía que hacer tanto esfuerzo para meterla dentro de vez en cuando se la sacaba y se daba pequeños golpecitos con ella sobre la cara.

– ¡Que puta eres!, ¡como te gusta lo de darte pollazos!

Ya se había metido dos dedos dentro del coño y se masturbaba con ganas, Antonio sabía que ya estaba donde quería. Había llegado el momento.

Sin decirla nada tiró de la camisa hacia atrás y luego Marta se dejó sacar una manga. Ya le daba todo igual, Antonio la iba a dejar en topless en medio del cine.

Ella misma le ayudó a sacarse la otra manga.

Cogió la camisa echa una bola y la puso en el asiento de al lado. Por un momento Marta se incorporó luciendo aquellas dos majestuosidades que tenía por tetas, mirando a los ojos a Antonio se limpió las babas que tenia por la barbilla y luego se restregó la saliva por los pechos apretándoselos en un gesto obsceno delante de su acompañante.

Nunca se había comportado así con ningún tío, ni tan siquiera con su ex marido, pero el hacer esas cosas que Antonio le obligaba la provocaba un calentón que no podía controlar.

Si Antonio se lo hubiera pedido la podía haber sacado así del cine, haciéndola subir por la escalera del medio mostrando impúdicamente las tetas.

Y ella hubiera aceptado.

Incluso para él era también demasiado, ya no aguantaba más, Marta se puso darle besos por el cuello a la vez que comenzó a meneársela rápido colocando la polla entre sus duras tetazas. No tardó en sentir la caliente leche de Antonio entre sus pechos.

– ¡¡Me corro, joder, me corro!!!

Luego se abandonó en la butaca del cine todavía con la polla dura y palpitante. Marta le mostró como la había puesto con su corrida, pero faltaba ella. Se la acababan de correr encima y estaba desnuda de cintura para arriba en el cine. Ansiosa volvió a restregarse el semen de Antonio sobre sus pechos, él no perdía detalle de lo que hacía Marta, ya estaba descontrolada y sabía que se iba a masturbar para calmar su calentura.

– ¡Que puta eres!, ¡te encanta todo esto!, anda métete los dedos en el coño y córrete, te dejo que lo hagas…

Con las manos pringosas se las metió dentro de los leggins y comenzó a masturbarse hasta que un minuto mas tarde sin importarle que hubiera mas gente en el cine se corrió entre gemidos que desataron las risas de los allí presentes, incluso algunos se giraron para ver de donde provenían los ruidos y vieron a una morena medio desnuda.

Se vistieron deprisa y luego abandonaron el cine entre aplausos de unos cuantos, Marta iba con la cabeza agachada para que no la reconocieran y pasando mucha vergüenza después de haberse corrido.

Antonio la llevó en coche hasta su casa y se despidieron hasta la siguiente noche.

– ¿Te vienes mañana a casa a cenar?, le dijo Marta.

– Por supuesto.

Arrancó el coche y se fue hasta su casa, se puso cómodo y encendió el ordenador, a pesar de que era tarde esperaba encontrarse con alguien para hablar por el chat, pero no había nadie. Toni24 les dejó un mensaja a Claudia y David.

– Esta semana estaré conectado todos los días a las 00:00.

36

A media mañana coincidieron en la cafetería del hospital, luego se sentaron juntos en una mesa, estuvieron un rato hablando de como iba el día hasta que Andrés sacó el tema.

– ¿Bueno y que tal?, dentro de dos semanas tenéis lo del congreso de médicos ese en Barcelona, ya sabes que a mi no me gustan esas cosas.

– Si, a mi tampoco me van mucho, voy de vez en cuando, lo único bueno es que está bien ver a viejos conocidos, dijo Víctor.

– Si y ligarte a alguna casada.

– Jajajaja, bueno eso también, aunque no te creas que se liga tanto en estos congresos.

– Coincidirás allí con Paloma…

– ¿Te vas a poner celoso ahora después de tantos años?

– No hombre, jajajaja, ya sabes que no tengo ninguna duda con Paloma, además últimamente estás que no paras, por cierto ¿que tal con Judith?

– Pues bien, ahí nos seguimos viendo en mi casa.

-¿Ya lleváis tiempo, no?

– Si, unos 7 meses.

– ¡Que cabrona!, ahí poniéndole los cuernos al novio con toda tranquilidad.

– No sé lo que duraremos, de momento lo pasamos bien y ya está.

– Bueno hablamos, que hoy tengo un poco de prisa, dijo Andrés apurando el café.

Por la noche estaba en casa con su mujer, salían desde la época universitaria, llevaban juntos casi 25 años, Paloma siempre fue la mas atractiva de clase, además era una otorrina muy reconocida, físicamente era morena, alta, con buenas curvas, ahora con los años y dos hijos había ganado algún kilo, estaba mas hecha, era mas mujer, toda una hembra. Se estaba poniendo crema por las piernas y Andrés tumbado en la cama la miraba de reojo por encima de un libro.

– Esta mañana he estado hablando con Víctor.

– ¿Si y que tal?, dijo Paloma sin mirarle.

– Pues nada como siempre, ya os veréis en Barcelona en el congreso.

– Si, supongo que coincideremos allí.

Cuando terminó de echarse la crema se puso de pies, llevaba un salto de cama color negro y debajo ropa interior también negra, no perdía la elegancia ni para dormir, se metió en la cama y Andrés le acarició en la pierna.

– Hoy no cariño, no me apetece, dijo Paloma abriendo una revista de medicina que tenía en la mesilla.

– Vale, oyes una cosilla te quería comentar.

– Si, dime.

– En Barcelona ten cuidado con Víctor, ya sabes que siempre intenta algo con las mujeres de los demás.

Paloma se quitó las gafas y miró a Andrés con gesto de incredulidad.

– ¿Ahora a que viene eso?, ¿después de todo lo que hemos pasado sigues teniendo miedo de Víctor?, ¿que te crees que me voy a acostar con él?

– No, no es eso es que…

– Claro que es eso, te crees que después de tantos años voy a ir corriendo a sus brazos, pensé que tenías otra idea de mi…

– No, no es por ti Paloma, claro que no tengo ninguna duda de ti, pero conozco bien a Víctor y seguro que intenta algo contigo, dice que respeta a las mujeres de los amigos, pero tu eres la única que no ha podido tener y sé que se vuelve loco por tí.

– Llevas con la misma historia toda la vida, incluso desde antes de casarnos y tener hijos, vamos a dejar el tema…

– Si, mejor, es que siempre se tiene que salir con la suya, ahora está liado con una enfermera del hospital, una jovencita que tiene novio y ya llevan viéndose unos meses.

– No sabía nada de eso, algo me habías dicho, pero creía que era algo puntual.

– Pues llevan tiempo viéndose a escondidas en casa de él, eso es lo que te quiero decir de Víctor que al final termina saliéndose con la suya.

– Con otras puede hacer lo que quiera, a mi siempre me ha tratado muy bien y con respeto y no ha intentado nada, puedes estar tranquilo…

Estaba en la cama semi tumbado y Judith a cuatro patas le comía la polla con mucha maestría, Víctor la sujetaba por el pelo y guiaba el ritmo de la mamada.

– Eso es, ¡¡cada vez me la comes mejor!!, mmmmmmmmmmm…

Judith levantó la vista y le miró mientras besuqueaba su capullo.

– Estás de foto ahora, dijo Víctor cogiendo el móvil, – ¿puedo hacerte alguna?

– Mejor no, nunca se sabe donde pueden acabar esas fotos.

– ¿No decías que podía hacer contigo lo que quería?

– Si, puedes hacerme lo que quieras.

– Menos fotos.

– Si, eso prefiero que no.

– Está bien, coge tu móvil, hay una cosa que me gustaría hacer.

Judith salió de la cama desnuda y rebuscó en el bolso para cogerlo, no sabía que es lo que pretendía Víctor. Se quedó de pies esperando nuevas instrucciones.

– Me gustaría que llamaras a tu novio mientras me la chupas, dijo Víctor.

– ¡¡¡¿Estas de coña?!!!

– Venga, me daría mucho morbo, él se piensa que estás de guardia, llámale y dile que estás aburrida en el hospital, tampoco es muy tarde, son las 00:15.

– No sé, es un poco fuerte…

– Por mi no te preocupes que no pienso hacer ruido, te lo prometo.

– Estás loco, dijo Judith volviéndose a subir a la cama con el móvil en la mano.

La muy puta iba a hacerlo, en cuanto empezó a buscar en la agenda a Víctor se le puso mas dura si cabe, luego marcó el número del novio.

– ¿Que tal nene?, pues aquí esperando, ahora que no tenia nada digo voy a aprovechar y te llamo.

Judith se metió la polla de Víctor en la boca y se puso a chupársela con el teléfono en la oreja, solo se la sacaba de la boca para poder hablar.

– ¿Y que haces?, ¿estás viendo algo?

Glup glup glup mamaba con fuerza mientras el novio apenas contestaba con monosílabos lo que hacía que no la diera mucho tiempo.

– Ahhh, que estabas viendo un capítulo de Fargo…

Glup glup glup.

– Pues yo estaba leyendo aquí un poco, dijo con la polla de Víctor pegada a la boca y al teléfono.

Glup glup glup.

– No te acuestes muy tarde, ah vale en cuanto termine el capítulo.

Víctor se dió cuenta de que no iba a durar mucho la conversación, se cogió la polla y se puso a masturbarse a toda velocidad delante de la cara de Judith, con la mano la hizo un gesto para que siguiera hablando, ella ya sabía lo que venía a continuación.

– Mañana me quedaré por la mañana a trabajar también, si quieres por la tarde vamos a comprar que tenemos la nevera vacía…no, hemos tenido pocos avisos de urgencias…si, luego si eso ya me hecho a dormir un poco…bueno cariño…

Le puso la polla delante y comenzó a correrse por toda su cara intentando ahogar los gemidos.

– Si, venga buenas noches, te quiero, dijo mientras recibió el tercer lechazo en pleno rostro.

¡¡Era increíble!!, actuaba como si nada, Víctor se estaba corriendo en su cara y ella se despedía con toda naturalidad de su novio, luego colgó el teléfono y los dos comenzaron a reírse. Judith se puso de pies con goterones de lefa por la boca, nariz y ojos.

– ¡¡Como me has puesto!!! ¿te ha gustado hacerme esto mientras hablaba con mi novio?

– Si, me ha encantado, es de pocas palabras tu novio, jajaja, he tenido que correrme rápido.

– Si, habla poco, dijo limpiándose la cara en el lavabo.

– ¿Estás caliente, verdad?

– Pues si, me ha puesto mucho lo que has hecho…

– Ven aquí Judith, ahora quiero que te masturbes para mi, por favor, coge un consolador y métetelo por el culo, voy a tumbarme tranquilamente para ver como te corres…

– ¡Eres un hijo de puta!, dijo la enfermera cogiendo una polla de goma y poniéndose después a cuatro patas delante de Víctor.

37

Cada vez se sentía mas cómoda con la ropa que utilizaba para ir al instituto. Ese día se había puesto una falda corta hasta medio muslo con unas finas medias negras y como siempre zapato de tacón, en la parte de arriba llevaba una camisa de cuadros por dentro de la falda lo que le daba un aire todavía mas pijo de lo que acostumbraba.

Mario se fijaba mucho en sus piernas, con los zapatos de tacón se le ponían muy duras y le hacían unos gemelos que se notaban trabajados en el gimnasio, no sabía cual era la parte que mas le gustaba de Claudia, el pelo rubio siempre lo llevaba perfectamente arreglado, era guapa con ojos verdes y una mirada que intimidaba a muchos alumnos, bajo la camisa se adivinaban unos buenos pechos, el culo era pequeño, duro y redondito y aunque era baja de estatura las piernas era uno de los atributos que mas destacaban en ella. Claudia era una mujer, pequeña, dura y compacta. Una MILF de 10.

Cuando terminó la clase se reunió en el pasillo con su amigo Lucas que estaba en la clase de enfrente y salió deprisa para ver marchar a Claudia.

– Está buenísima, ya ni sé la de pajas que me he hecho con ella, joder como iba hoy vestida, que ganas de que llegue luego la clase de recuperación, dijo Lucas.

– Si, hoy ha venido muy guapa, se nota que ya empieza a hacer calorcito y va con menos ropa, lleva unas semanas que se está soltando el pelo, me encanta cuando viene marcando culo a lo bestia en vaqueros o como hoy con esa mini faldita…

– ¿Estarás haciendo buenos dibujos, no?

– Si, estos días la estoy dibujando con ropa.

– Me encantaría verlos, ya lo sabes, a ver si me haces alguno nuevo.

– Jajajaja, vale, pásate por casa cuando quieras.

– Bueno yo de momento me tengo que conformar con su amiga Mariola, esta tarde tenemos partido de la liga de pádel.

– ¿Y que tal con Mariola?, ¿hay avances?

– Si, la verdad es que nos llevamos muy bien y hay mucho tonteo, pero poca cosa mas…

– ¿Tu crees que puedes tener algo con ella?, es mucha mujer para ti, jajajajaja.

– Claro que voy a tener algo con ella, me la pienso follar, jajajajajaja.

– Si, lo que tu digas, jajajajaja.

– Ya viene el profesor para la siguiente clase, voy para dentro, luego hablamos…

– Ciao tío.

Llegó Claudia a su despacho y se puso a repasar un poco la siguiente clase que tenía, cuando terminó se pasó por donde el director y le picó en la puerta.

– Don Pedro tengo listo todo lo del programa de intercambio de alumnos, es solo un momento, cuando tenga un minuto le dejo el papeleo y ya estaría preparado.

– Muy bien Claudia, estupendo, ¿te puedes quedar ahora?

– Dentro de 20 minutos tengo clase.

– ¿Y cuando termine esa clase?

– Es que hoy tengo clase de recuperación de 14:00 a 15:00…

– Si, es verdad, ¿luego ya sería un poco tarde no?…

– No me importa venir a las 15:00, así ya lo dejamos todo solucionado…

– Pues estupendo, a las 15:00 te espero aquí, dijo Don Pedro.

Volvió a su despacho y llamó a David.

– Oyes tengo reunión con Don Pedro, llegaré un poco mas tarde, vete dando de comer a las niñas, nada es para dejar ya cerrado lo del dichoso programa, es la última reunión y ya termino con esto, ¡que ganas tengo!

– No te preocupes, yo me encargo de las niñas.

– Llegaré sobre las 16:00 o así…

Finalizó Claudia la última clase y solo le quedaba la clase de recuperación, estaba esperando en su despacho y de repente se le ocurrió la idea, el día era muy caluroso y empezaban a sobrarle las medias, durante unos segundos estuvo discurriendo la idea, ¿se había vuelto loca?, ¿como se iba a quitar las medias?. Al fin y al cabo tampoco era una clase normal, solo una de recuperación a la que iban a ir 4 alumnos, pero dudaba, quizás era un poco provocativo ir mostrando las piernas, nunca lo había hecho. Luego se acordó de Don Pedro y de que tenía que pasarse por su despacho, sin saber porqué empezó a excitarse, se tuve que reprimir el meterse la mano entre las piernas, ¿porqué le ponía tanto provocar a Don Pedro?. Casi sin querer se dio cuenta de que había mojado sus braguitas blancas.

Finalmente se decidió, se subió la falda y tiró de las medias hacia abajo, tuvo que sentarse en la silla para quitarse los zapatos y poder sacárselas, luego volvió a ponerse los zapatos y se metió bien la camisa por dentro de la falda. Así estaba mucho mejor, por lo menos no iba a pasar tanto calor.

Llegó a clase y estaban los 4 alumnos, en cuanto la vieron así vestida le pareció ver que Lucas le daba un pequeño empujón con el brazo a Mario. ¿Sería por su ropa?. Pues claro que era por su ropa, hizo como que no que se había dado cuenta del gesto, pero no le gustó que sus alumnos empezaran a alterarse de ese modo por culpa de su vestuario.

– ¿Son cosas mías o la zorra ésta se ha quitado las medias?, cuchicheó Lucas a Mario.

– Se las ha quitado, si, se las ha quitado…antes las llevaba puestas seguro…

– Joder, ¡¡está impresionante!!, ¡¡menudas piernas y que culazo!!, hoy estoy muy salido tío, creo que me voy a sacar la polla…

– ¡Ni se te ocurra cabrón!

Los 4 alumnos se habían sentado en la primera fila, pero Lucas y Mario estaban en la mesa de la izquierda delante de la mesa de la profesora con Lucas pegado a la pared, por lo que si hacía lo que estaba pensando no podían verle.

Claudia les fue entregando unos ejercicios, los dos chicos se quedaron mirando su culo descaradamente y luego se sentó frente a ellos, les dijo que tenían 20 minutos para hacerlos.

Con un gesto rápido Lucas cumplió su palabra y bajo la mesa se sacó la polla para cubrírsela con la camiseta, luego bajó la mano e hizo presión sobre ella, le dió otro golpe a Mario para que mirara hacia abajo, éste se puso colorado en cuanto se dio cuenta de que Lucas se había sacado la verga de los pantalones y se la meneaba despacio bajo la mesa por encima de la camiseta. En otro movimiento se la guardó dentro de los pantalones, estaba claro que tenía mucha práctica en hacer eso. Se notaba que no era la primera vez.

Todavía lo hizo varias veces mas, se sacaba la polla y se la guardaba, nadie mas podía verle, a los otros dos alumnos a su derecha les tapaba Mario y Claudia estaba delante de él a un metro escaso, pero con las mesas delante. Así que Lucas en cuanto la tenía fuera se metía la mano por dentro de la camiseta y se pegaba unas sacudidas, luego se la volvía a guardar a lo que Mario estando a su lado cada vez estaba mas colorado, como si estuviera pasando vergüenza ajena.

Se quedó observando Claudia a sus alumnos, parecía que Mario estaba un poco rojo, aunque es verdad que hacía bastante calor, luego cruzó un par de veces la mirada con Lucas que estaba frente a ella, el chico sostenía la mirada con total descaro, por lo que fue Claudia la que tuvo que bajar la vista de nuevo al artículo de una revista que estaba leyendo.

Por unos momento se le pasaron por la cabeza el sueño que había tenido y como Mariola le chupaba la polla a Lucas, ni remotamente se podía imaginar que esa verga con la que había soñado ahora estaba suelta a un metro de ella y su alumno se la estaba meneando mientras la miraba. Intentó pensar en otra cosa, no podía permitirse el lujo de empezar a fantasear con alumnos, llevaba muchos años dando clase y eso siempre lo había llevado muy bien y lo había respetado, pero algo había cambiado desde que Mariola le contaba como se follaba a tíos de 20 años y desde que había empezado a quedar con Lucas, además sabía que su amiga estaba firmemente decidida a follarse a el alumno que ahora tenía delante, e incluso a contarle los detalles.

Se le mojaron mas las bragas e instintivamente cruzó las piernas con fuerza. Ese día empezaba a estar muy cachonda.

Decidió dar por terminado el tiempo para hacer los ejercicios y los estuvieron corrigiendo, luego se levantó y practicaron un poco de inglés hablado, para finalizar les dió otros pocos ejercicios para que se los llevaran a casa. Les preguntó si tenían alguna duda y Lucas levantó la mano.

Le hizo la pregunta en inglés, algo sobre gramática, realmente le daba igual, solo quería hablar con ella mientras tenía la polla fuera, eso le daba mas morbo, Claudia sentada frente a él ni remotamente se imaginaba lo que pasaba bajo la mesa.

Cuando terminó la clase se quedaron Mario y Lucas los últimos en salir.

– Estás loco tío, no veas que vergüenza he pasado, cabronazo, dijo Mario.

– Jajajajaja, ¿y tu porqué?, si no estabas haciendo nada malo.

– Te la estabas meneando a mi lado, si nos llega a pillar…

– Que no me pilla tranquilo, tengo mucha práctica, me ha encantado estar tocándomela frente a ella mirándola a los ojos, no se ha enterado de nada, hoy no lo he hecho, pero para otro día lo mismo hasta me corro…

– Jajajajaja, estás fatal tío…

– Pues sí, lo que estoy es muy salido, voy a ir al baño a terminarme la paja que no quiero ir salidorro del todo cuando quede esta tarde con su amiguita Mariola, otra zorra que me pone a mil…

– Jajajaja, lo que yo te digo, bueno anda yo me voy para casa…

– Ciao

– Ciaoo…

Llegó Claudia a su despacho y recogió la documentación para ir luego donde estaba Don Pedro. Eran las 15:00 de la tarde y el instituto prácticamente estaba vacío, solo quedaba uno de los ordenanzas, pero Don Pedro le dijo que podía irse a casa, que dejara todas las puertas cerradas que ya abría él con su llave para salir.

Claudia sabía que estaba ante su última oportunidad de estar a solas con Don Pedro, hacía calor, estaba excitada e iba vestida muy provocativa, aun así se desabrochó un botón mas de la camisa. Estaba dispuesta a jugar un poco con el viejo, pero ese día era mas peligroso, aunque ella no quería se había puesto mas caliente de lo normal cuando se la pasó por la cabeza que Mariola quería tirarse a uno de sus alumnos.

“No pienses en eso, está muy mal, soy su profesora y la jefa de estudios”.

Pero cuanto mas intentaba apartar ese pensamiento mas caliente se ponía e incluso pensó en algo que pudiera darle mas morbo mientras estaba en el despacho de Don Pedro. “¿Y si me quito la ropa interior?”. Quitarse el sujetador ya podía ser demasiado, las tetas botarían libre bajo la camisa y posiblemente con el roce de los pezones en la tela se le iban a poner muy duros, se iba a dar cuenta, “¿bueno y que si se da cuenta?, que mire”, dijo dudando si hacerlo, pero luego pensó en otra posibilidad. Si se quitaba las braguitas no iba a ser tan descarado y el viejo no se daría cuenta.

Eso si era morboso, ¡¡estar en el despacho del director sin bragas!! ¡¡menuda guarra!!

Se subió la falda y se bajó las braguitas, luego se volvió a alisar la falda como si nada y metió la húmeda prenda interior blanca en su bolso, antes de salir de su despacho no pudo evitar meterse la mano bajo la falda y acariciarse el coño desnudo. ¡Estaba mojadísima!, solo fueron dos o tres caricias, sino se habría terminado corriendo.

Picó en la puerta de Don Pedro.

-¿Se puede pasar?

– Si, pasa Claudia, a ver si terminamos pronto que ya es tarde y querrás ir a casa.

– La verdad es que si.

Claudia se sentó frente a él en la mesa, a pesar de la temperatura Don Pedro no se había quitado la americana del traje, siempre la llevaba puesta, pero Claudia no podía pensar en otra cosa que no fuera que no llevaba nada bajo la falda y eso no hacía que ponerla mas y mas cachonda. Sacó una documentación de la carpeta y se la pasó al director del instituto.

– Aquí ya está todo resumido, el número de alumnos que viene, los que mandamos nosotros, las direcciones, el tiempo que van a estar, teléfonos de contacto…

Don Pedro se puso las gafas y empezó a leer las hojas que había cogido, entonces Claudia quiso hacer algo morboso, poco a poco sin que se diera cuenta el viejo se subió la falda hasta que puso el culo directamente en la silla.

¡Estaba desnuda frente a él!. Si el viejo se agachaba podría verle el coño.

– Aquí todo lo referente a la administración, dijo dándole otra hoja,

Actuaba como si nada y aquella situación la estaba sacando de sí. Por un momento deseó el contacto humano, estuvo muy tentada de tocarse el coño bajo la mesa, pero prefirió no hacerlo, ya se había dado cuenta de que quitarse las braguitas había sido un error, notaba como le goteaba el coño y era casi seguro que la silla debía estar mojada bajo su culo.

Tiró de la falda hacia abajo y se puso de pies, miró a la silla y efectivamente había un circulo de humedad de unos 3 centímetros. Cogió la pequeña butaca y se puso al lado de Don Pedro que seguía repasando la documentación.

El viejo tragó saliva cuando vió a Claudia sentarse a su lado, ella cruzó las pierna e instintivamente Don Pedro miró hacia abajo, nunca la había visto con una falda tan corta a su jefa de estudios. Ya le sobraba todo, la corbata, la americana y hasta la camisa, de repente hacía mas calor en el despacho, Claudia por supuesto que se dio cuenta de que el viejo se empezaba a ruborizar y a poner nervioso.

– Ves, esto es lo que le decía, ya se hicieron esos pagos, aquí los justificantes de las transferencias de los billetes de avión, dijo poniendo una mano sobre el huesudo muslo del director mientras con la otra señalaba al papel.

– Entiendo, has hecho un gran trabajo Claudia, el instituto no podría haber hecho esto sin ti…tengo que darte la enhorabuena, dijo tocando el muslo de ella a modo de felicitación con dos palmaditas suaves.

Pero Claudia no retiraba la mano del muslo del director, lo hacía con naturalidad, como si fuera lo mas normal del mundo tocar a alguien con el que estás hablando, hay gente que tiene esa manía, necesita estar tocando constantemente a la persona con la que charla, pero Claudia no es de esas, solo lo hacía para calentar al viejo y sin embargo lo hacía muy bien.

– Ha sido un trabajo duro, hemos invertido muchas horas, también usted ha colaborado mucho, mintió Claudia, pues sabía que Don Pedro no hubiera sabido ni por donde empezar sin ella.

Seguían repasando la documentación cada vez mas cerquita, entonces Don Pedro se vio con confianza de poner una mano sobre el muslo desnudo de su jefa de estudios.

La estaba tocando y ese mínimo contacto hizo que el coño de Claudia tuviera una pequeña contracción.

Ella también se empezó a ruborizar como Don Pedro, que ya hacía un par de minutos había roto a sudar, lo que mas morbo le daba de todo es que debajo de la falda no llevaba nada y la cara interna de los muslos estaba húmeda, unos centímetros mas hacia arriba y se le mojarían los dedos al viejo.

Aunque sabía que Don Pedro no se iba a atrever ir mas allá, en ese momento se le pasó por la cabeza con que el director la masturbara en su despacho y al instante otro chorro de humedad la impregnó la entrepierna. Descruzó las piernas y como sin querer se echó hacia delante para ver una hoja, entonces la mano de Don Pedro quedó todavía mas cerca de su coño, como a unos 5 cms, él no podía creer lo que estaba pasando, parecía que Claudia estuviera forzando ese encuentro.

¡Tenía la mano prácticamente en el coño de su jefa de estudios!

Tragó saliva y tiró del nudo de la corbata para que le corriera un poco al aire.

– Ya empieza a hacer calor, dijo Claudia.

– Es normal, estamos casi en Junio, aunque ya sabes el dicho de que hasta el 40 del mayo no te quites el sayo…

Tuvo que soltar las hojas para poder sacar un pañuelo del bolsillo izquierdo, a lo que no estaba dispuesto Don Pedro era a sacar la mano que tenía bajo la falda de Claudia. Le había costado mucho llegar hasta allí y quizás no iba a volver a tener una oportunidad como esa en su vida. Se secó el sudor de la cara y luego volvió a coger la hoja que había dejado sobre la mesa, pero no la prestaba atención, solo estaba concentrado en la mano bajo la falda de Claudia.

Y todavía se puso peor cuando ella volvió a cruzar la pierna derecha sobre la izquierda dejando aprisionada su mano entre ellas. Aquello ya era demasiado, no era un simple gesto de afecto al tocar a otra persona.

¡Don Pedro tenia la mano atrapada a escasos centímetros del coño de Claudia y ni tan siquiera ahora podía retirarla!.

– Bueno vamos a ir terminando, tengo que volver a casa a descansar un poco, luego esta tarde tengo partido de padel.

– Si, si, por supuesto, se nota que haces deporte, dijo Don Pedro tratando de echar un piropo a Claudia.

– Una hace lo que puede.

Claudia estaba ya a punto de explotar. Se le había ido de las manos el juego y con la mano del director entre las piernas no sabía como continuar aquello, pero estaba decidida a todo, le daba mucha tranquilidad saber que él era inofensivo y tenerle allí al lado sudando a chorros no hacía que ponerla mas y mas cachonda.

Ella misma también estaba bastante ruborizada, con las mejillas encendidas.

Volvió a descruzar las piernas en un último intento y se pegó a él mas si cabe, casi tuvo que poner una pierna sobre la de Don Pedro y notó que uno de los dedos del viejo le rozó el vello púbico.

¡¡Ahora si, Don Pedro tenía los dedos pegados a su coño!!…

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