ECONOMISTA

24

Se puso de pies mientras se daba la vuelta, para quedarse frente a mi. Yo seguía inmóvil pensando en lo que me acababa de decir.

– Bueno pues ya he terminado de medir, ¿que pasa que no contestas?

– Ehhh, si, perdona, si, creo que han pasado unos 15 años, dije yo saliendo del trance en el que estaba.

– Tienes una familia estupenda y por lo que veo con el chalet no te ha ido nada mal las cosas…

– Si, no me quejo ¿y tu que tal en la tienda y eso?

– Pues yo como siempre, en la tienda, mis padres ya se jubilaron hace un par de años y ahora la llevo yo y bueno me casé hace 5 años…

– Pues me alegro que te vaya bien a ti también.

– ¿Sabes que conozco a tu cuñada Marina?, va a mi gimnasio, somos amigas, vamos juntas a pilates y spinning.

– Ah Marina, ¿y como sabes que es mi cuñada?

– Hombre, tampoco es tan grande la ciudad y los Álvarez todos sabes quienes son, me llevo muy bien con ella y también conozco a su marido Pablo, el hermano de tu mujer, les tengo en el Facebook a los dos y en alguna foto familiar te había visto junto con tu mujer.

Esto se empezaba a poner interesante, o sea que me había estado siguiendo la pista y eso que pensaba que ya no se acordaría de mi, pero vaya si lo hacía. Yo por supuesto que también había fisgoneado en su perfil en las redes sociales y había visto alguna foto de ella y de su marido, un señor unos 10 años mayor que yo no conocía.

– Tranquilo, no le he dicho a Marina que te conozco, me dijo Cristina.

– Tampoco pasaría nada.

– Ya, no pasa nada, supongo entonces que cuando me viste el otro día en la tienda le dijiste a tu mujer quien era yo.

– No, no la dije nada a Claudia.

– Como dices que no pasa nada, no sé porqué no lo has hecho, tampoco sería tan raro que se lo hubieras dicho, al fin y al cabo fuimos novios unos 6 años.

– Lo que yo le diga o deje de decir a mi mujer es cosa mía, dije yo un poco enfadado por el tono de chulería que mostraba Cristina.

Casi sin quererlo me estaba empezando a llevar a su terreno y ya habíamos empezado a discutir. Por un momento me pareció como si no hubiera pasado el tiempo y recordé los tiempos en los que éramos novios.

– Tranquilo, no te enfades…solo quería saber si le habías hablado a tu mujercita de mi…

– En esta casa no te voy a permitir que llames a Claudia mi mujercita, así que agradecería que te fueras…

– ¡Vaya carácter que has echado!, antes no eras así…

– Antes era un crio, ahora ya tengo casi 40 años, para que vengas a manipularme otra vez.

– ¿A manipularte?, pero si no te he dicho nada, solo te he preguntado si le habías hablado a tu mujer de mi…

– No, no la he dicho nada, hay ciertas cosas que prefiero no contar.., además tu no quedarías precisamente en muy buen lugar.

– ¿Ah no?, ¿porque?

– Sabes muy bien lo que me hiciste, como te portaste…

– ¿Y como me porté?

– Prefiero no decirlo y que te vayas de mi casa, por favor.

– No, dime como me porté, quiero escucharlo…

– ¡¡Como una zorra, joder!!, ¡te portaste como una zorra!, dije yo empezando a ponerme bastante alterado.

Entonces Cristina me miró y me dedicó una sonrisa maléfica, morbosa y lasciva, al momento supe que había caído en su trampa, es lo que ella estaba esperando. No me contestó a mis insultos, con calma abrió el bolso y lentamente sacó un cigarrillo.

– Aquí no puedes fumar, dije yo.

Ella ni me contestó, abrió la ventana un poco y mientras se encendía el cigarrillo volvió a mirarme a los ojos.

– Así mejor, ¿no?, dijo ella dando una calada.

– Te he dicho que te vayas por favor y que no fumes…

– ¿Así que como una zorra, eh? me porté contigo como una zorra, ¿y porqué exactamente?

– No creo que tenga que decirlo, ¿o es que no te acuerdas?

– Lo que me acuerdo es que era algo consentido entre los dos, era un juego y tú lo aceptabas…creo que te gustaba.

– No sé con cuantos tíos me pusiste los cuernos, yo no lo aceptaba, pero tu me gustabas, era joven y pensé que cambiarías, estaba encoñado contigo.

Cristina volvió a reírse, estaba de pies frente a mi con las piernas cruzadas y un brazo sobre su vientre mientras con la otra mano iba dando caladas al cigarrillo. La imagen eran muy excitante con esa minifalda y las botas tan altas.

– Claro que te gustaba, ¿no te acuerdas lo cachondo que te ponías cuando te contaba lo de mis ligues?, dijo expulsando el humo del tabaco por la boca.

– No quiero hablar de esto Cristina, es agua pasada, por favor vete, dije tímidamente bajando la cabeza.

Ella se empezó a acercar, los tacones sonaron por toda la habitación hasta que se puso delante de mi. Me conocía perfectamente y sabía que llevaba empalmado desde hacía un rato.

– No sé ni con cuantos tíos te puse los cuernos, ¿te acuerdas tu?

– No, no me acuerdo.

– Fueron muchos la verdad, muchos de ellos ni te enteraste, no te quise decir nada, pero lo hubieras aceptado igual, ¿verdad?, yo creo que te enteraste de unos 15 tíos o así a los que me follé…

– 12, dije yo.

– Ah 12, jajajaja, ¿ves como si que te acuerdas bien?, llevabas la cuenta y todo, pues 12 te diría a ti, pero fueron mas, muchos mas, calculo que serían unos 30, joder te puse los cuernos con unos 30 tíos y tú seguías detrás mío.

Levanté la vista sorprendido y me encontré frente a frente con Cristina, dió otra calada y después me echó el humo por la cara.

– ¿Ya estás cachondo verdad?, al final va a ser que no has cambiado tanto, dijo pasándome un dedo por la mejilla.

Ese solo contacto casi hizo que me explotara la polla, no sabía que es lo que me pasaba, pero temblaba de excitación como un corderillo. 15 años después Cristina seguía siendo la misma puta y yo el mismo gilipollas. Luego volvió a la mesa donde estaba apoyada antes y siguió hablando.

– La verdad es que perdí la cuenta de que con cuantos te puse los cuernos y sé que te lo podría haber contado, pero algunos preferí guardármelos para mi, recuerdo un domingo que fuimos a comer a casa de tus padres, te dije que llegué un poco tarde porque había estado con las amigas tomando el vermut, aunque ese día había quedado con un chico que conocí la noche anterior y estuvimos follando en su coche en un polígono en las afueras, hicimos de todo durante dos horas aquella mañana de domingo…

– Prefiero que no sigas hablando Cristina, te pediría que te fueras.

– ¿Sabes?, cuando te dejé no tardé mucho en echarme otro novio,un tío de verdad, no como tu, estuve casi un año con él, no veas como follaba y que polvazos echábamos…

– No me interesa lo que hayas est…

– Déjame seguir, ya te digo que estaba con este chico y éramos la hostia en la cama, pero a mi me faltaba algo, físicamente eran unos encuentros increíbles, pero a mi me faltaba el morbo y ya sabes a lo que me refiero, me daba mucho mas morbo lo que hacía contigo que los polvazos con él, así que no tardé en ponerle los cuernos, me lo hice con un colega suyo que sin follar la mitad de bien que mi novio hizo que me corriera 5 veces, el morbazo de la infidelidad.

Cristina seguía hablando mientras no dejaba de fumar y a cada palabra mi polla palpitaba debajo de los pantalones, yo escuchaba sumiso con la cabeza agachada que levantaba alguna vez para mirarla.

– Por supuesto que en cuento se enteró me dejó, pero me dió igual, desde ese día supe lo que tenía que buscar, un cornudo que aceptara todo como tú y me puse a ello, no te creas que me fue fácil, tuve que echarme varios novios y ponerle los cuernos a todos, algunos me perdonaban pero no eran tan sumisos como yo quería y no era lo que yo tenía en mente, así hasta que conocí a mi marido en la tienda, estaba casado y vino con su mujer a comprar una mesa de salón, pero bueno esa es otra historia, el caso es que dejó su mujer, a sus hijos y se puso a salir conmigo, no tardé en ponerle los cuernos y él me perdonó, cuando ya se los había puesto varias veces era un pelele en mis manos como tú, le encantaba que le contara como me habían follado, luego fuimos a clubs de intercambio y allí me veía follar con otros, así hasta que nos casamos y ahora ¡¡menudo cornudo tengo en casa!!, ¿sabes lo que es esto?, dijo enseñándome el tatuaje de la dama de picas que llevaba en su muñeca.

– Si, es como una marca.

– Exacto, una marca, muy bien dicho, esto es para que todos sepan que mi marido es un cornudo y que yo follo con el que me de la gana, me lo hice un poco antes de nuestra boda hace 5 años, fue mi regalo de bodas, jajajaja. ¿Tu también me hubieras dejado hacerme el tatuaje verdad?.

– Cristina para ya por favor, vete de mi casa…

Pero ella no tenía ninguna intención de detenerse, se había terminado el cigarrillo, lo apagó en la cornisa de la ventana y dejó allí la colilla. La habitación se había convertido en una mezcla de humo, morbo, erotismo y dominación. Se acercó de nuevo hacia donde yo estaba y me puso la dama de picas delante de la cara.

– Mira esto, ¿me hubieras dejado cornudo?

– Cristina, por favor.

– ¡Contéstame!.

– Si, dije yo en bajito para luego bajar la cabeza.

– El día de la boda le puse a mi marido los cuernos con un primo suyo, era mayor, unos 50 o así y estuvo tonteando conmigo todo el día, el típico primo mayor y gracioso, antes del baile le dije que me ayudara a llevar los regalos de boda, subimos a la habitación del hotel y en dos minutos ya se la estaba chupando, el tío no se lo podía creer, dejé que me follara con el vestido de novia puesto, luego bajé a el baile y como que no hubiera pasado nada… por la noche se lo conté a mi reciente esposo mientras le hacía una paja, esa fue nuestra noche de bodas…¿que te parece?

– Cristina no sigas por favor, por favor, te lo pido por favor.

– Shhhhhh, dijo poniéndome el dedo en la boca, – todo lo que he hecho con él lo podría haber hecho contigo, tu podrías haber sido él, ¿sabes? desde que nos casamos hace 5 años no hemos vuelto a follar y él lo consiente, solo le gusta mirar como lo hago con otros, a parte de que me deja acostarme con quien quiera, además él nunca me ha follado el culo, como tu, pero a otros si que les dejo, eso le da muchísimo morbo…

Cristina dió un paso para atrás para que la viera bien y comenzó a subirse lentamente la falda mirándome a los ojos. Llevaba unas medias tipo panty y unas braguitas negras debajo.

– ¿Tengo mejor culo que antes, no?, dijo dándose una vuelta para que se lo viera bien.

– Cristina, ¿que haces joder?, para, para, estate quieta…

– ¿Te gustaría comerme como en los viejos tiempos?

Yo comencé a temblar de los nervios, no sabía ni lo que estaba haciendo, me tenía totalmente sumiso y dominado, no era capaz de pensar, era como si hubiera anulado mi voluntad. Aquella mujer era el mismísimo demonio.

– No, no, dije moviendo la cabeza, – ¡vete de mi casa!

Ella se acercó de nuevo y me pasó uno de sus dedos por los labios.

– Abre la boca.

Obedecí y ella me metió un dedo dentro, me lo movió por toda la boca, sacándolo y metiéndolo, levanté la mirada y volvimos a mirarnos a los ojos

– Chupa, ¡como si fuera una polla cornudo!, mmmmmmmm, eso es, muy biennnnn….

Sacó el dedo y me puso la muñeca pegada a los labios.

– ¡¡Besa el tatuaje, bésalo, córnudo!!

Yo comencé a dar besitos por su muñeca, besos rápidos y tiernos, estaba enloquecido de placer mientras decía todo el rato “no, no, no”, sujeté su brazo para seguir besuqueando la dama de picas. Cristina me puso la mano en el hombro y tiró hacia abajo haciendo que me pusiera de rodillas, ya me tenía totalmente a su merced. Su cuerpo estaba a escasos centímetros de la cara, luego me sujetó por la cabeza y apretó contra su entrepierna, me pegó el coño a la boca y pude volver a aspirar su olor a través de las medias, ella gimió.

– Mmmmmmmm, ahora vas a ser bueno y me vas a comer hasta que me corra, túmbate joder…

La sujeté por el culo, pero ella me retiró las manos, levantó la pierna y me clavó uno de los tacones en el hombro haciendo que cayera tumbado boca arriba, pasó una pierna sobre mi y se quedó de pies delante mostrándome desafiante su entrepierna, luego comenzó a bajarse las medias hasta que pude verla el coño totalmente depilado, aquella visión fue demasiado para mi polla que explotó bajo los pantalones mientras yo me tapaba con las manos.

– No, noooo, que hemos hecho, nooooo, noooo, dije yo a la vez que mi corría me calaba por completo dentro del calzón.

– No puedo creerlo, te has corrido en los pantalones, jajajaja, sigues como siempre, ¿solo con verme el coño ya te corres?, jajajaja, todavía eres mas patético que mi marido, me tenía que haber casado contigo, dijo Cristina.

Yo temblaba como un perrillo mientras ella se subía las medias y se colocaba la falda, dando por terminado el encuentro. Luego se puso el abrigo y fue recogiendo sus cosas.

– ¿Te corres así de rápido también con tu mujercita?…

– Vete y no vuelvas nunca, dije sentado en el suelo.

Vino andando hacia mi posición y me rozó el hombro cuando pasó por delante de mi.

– Cuando quieras repetimos, me ha encantado, ya sabes donde encontrarme, dijo saliendo de la habitación para ir escaleras abajo.

No podía creer lo que había pasado, me quedé varios minutos sentado en la futura habitación de mi hija pequeña tratando de asimilar lo sucedido. Estaba claro que Cristina venía con la idea en mente de hacerme esto y yo había caído en su juego, ella no tenía nada que perder, no podía denunciarla en el trabajo para que la despidieran, al fin y al cabo la tienda era suya, tampoco tenía miedo de que se enterara su marido puesto que era un puto cornudo y yo ahora tenía que tener la boca cerrada porque de decir algo el único perjudicado iba a ser yo, ella no arriesgaba nada, para Cristina solo había sido otra historia más con la que posiblemente complacer a su marido por la noche mientras se la narraba…

Todavía temblando me pegué ducha y después fui a buscar a nuestras hijas a la salida del cole.

25

Cuando regresé con las peques Claudia estaba en casa, me llamó desde la planta de arriba y subí, se encontraba en la habitación donde Cristina me había humillado unas horas antes.

– Te has dejado la ventana abierta, me dijo.

– Si, es que he abierto todas las de casa, para ventilar un poco, mentí yo.

– ¿Y no será porque alguien ha fumado aquí?, dijo Claudia mas seria.

No sé como lo hacía pero ya me había vuelto a pillar, entonces lo recordé, la colilla del cigarro que se había fumado Cristina, la había dejado en la ventana y a mi se me olvidó tirarla. ¿La habría visto Claudia?

– He entrado en la habitación, me olía raro, como a tabaco, me ha extrañado que estuviera la ventana abierta y al ir a cerrarla me he encontrado eso, mira ven, dijo haciéndome un gesto para que me acercara a la ventana.

Yo fui hacia allí y efectivamente estaban los restos del cigarro de Cristina.

– ¿Has estado fumando?, me preguntó mi mujer.

– No, sabes que hace mucho que no fumo, perdona, ha sido la chica de la tienda de muebles, dije yo confesando antes de que pareciera de que intentaba ocultar algo.

– O sea que ¿has dejado que fume aquí la tía esa de la tienda de muebles, quien ha venido, la chica esa que nos atendió, la alta?.

– Si, esa, me preguntó que si no me importaba y mientras iba midiendo se ha echado un cigarrillo.

– Y tu la has dejado, nada, lo mas normal del mundo, viene aquí a casa 5 minutos y se echa un cigarro, menuda educación tiene y tu pareces tonto, aquí no fumamos ninguno y le dejas a una de fuera que venga aquí a fumar, pienso llamar luego a la tienda para quejarme, porque no me parece ni medio normal.

– ¿Para que vas a llamar?, voy a quedar yo mal, me ha pedido permiso y yo la he dejado, ya está, porque llames no vamos a solucionar nada.

– Pues claro que pienso llamar, ¿quien se cree esa que puede venir a mi casa y echarse un cigarro?

– No le des tanta importancia Claudia, no es para tanto, me dijo que había tenido un día duro y que ni para echar un cigarro había tenido tiempo y empezamos a hablar y al final pues la dejé…

– Venga vamos a comer, que pareces tonto y recoge eso, dijo señalando la colilla, – tengo un poco de prisa, luego por la tarde he vuelto a quedar con Don Pedro y después tengo partido de pádel con Mariola.

Así quedó la cosa, no sabía realmente si Claudia iba a llamar a la tienda de muebles a quejarse o si no lo iba a hacer, tampoco me extrañaría que lo hiciera, lo que no sé es que la contestaría Cristina, tampoco veía a mi ex pidiéndola disculpas, por un momento pensé que hasta se podía chivar de lo de la mañana. ¿Sería capaz Cristina de contarle a Claudia lo que había pasado?

Durante la comida estuve dándole vueltas a este tema, estuve ausente y distraído, no entendía que es lo que me había pasado un par de horas antes, como Cristina había vuelto a jugar conmigo. Lo peor es que me sentía muy culpable, no por la sumisión sino por haber puesto los cuernos a Claudia, consideraba que era una infidelidad hacia mi mujer, sin embargo seguía excitado, no se me había pasado el calentón, volver a acordarme todo lo relacionado con Cristina me sacaba de mis casillas y ahora se había cruzado otra vez en mi vida.

La puta de Cristina había estado en mi casa recordándome el pasado, los cuernos que me ponía y yo no solo me había puesto cachondo, había caído sumiso a sus pies dejando que me restregara el coño por la cara mientras ella se reía de mi.

Después de comer estuve recogiendo un poco y luego me fui al sofá con las niñas y Claudia a ver una película. A media tarde mi mujer cogió una carpetilla y me dijo que se iba a pasar unos minutos por el instituto para hablar con Don Pedro y que luego tenía partido de pádel con su amiga Mariola.

– Volveré sobre las 21:00 o así…

Se preparó el paletero y se puso un conjunto para jugar, camiseta de tirantes, una sudadera blanca encima y abajo unas mallas negras.

– ¿Vas a ir así al instituto?, pregunté yo extrañado.

– Si, va a ser un momento, es dejar estos papeles a Don Pedro y luego me voy a jugar.

Me extrañó que Claudia fuera así a hablar con su director, esas mallas deportivas no me parecían muy apropiadas, era un giro de 180 grados en su vestuario, una cosa es que fuera con ropa holgada y otra que ya se presentara vestida de esa manera, a mi no me importaba en absoluto, pero tampoco lo veía normal con la personalidad de Claudia. Ella siempre se había preocupado mucho por ese tipo de detalles.

Nos dimos un beso para despedirnos y me quedé con las niñas haciendo las tareas del cole. No habían pasado 20 minutos desde que Claudia se había ido cuando recibí un mensaje de whatsapp al móvil.

– Ha llamado tu mujer muy enfadada a la tienda de muebles, quería poner una queja contra mi. 17.21

Era mi ex, no pensé que fuera a ponerse en contacto conmigo, pero ahora tenía mi número de móvil y podía mandarme mensajes o llamarme cuando quisiera. Comencé a sudar, no me gustaba nada esto.

– Si, lo siento, vió la colilla en la ventana, la dije que yo te había dejado fumar. 17.21

– No me puedo creer que no la recogieras, eres estúpido…y tu mujer quiere poner una queja contra mi, ¿no sabe que soy la dueña de la tienda?. 17.22

– Supongo que no. 17.22

– No te voy a decir por donde me paso yo la queja, aunque te lo puedes imaginar, donde has tenido la boca esta mañana. 17.22

– No quiero hablar estas cosas por whatsapp, no vuelvas a escribirme, te voy a bloquear. 17.23

– Ni se te ocurra bloquearme o le diré a la zorra de tu mujercita lo que ha pasado. 17.23

No me quedó mas remedio que cumplir mi promesa y efectivamente bloqueé el whatsapp a Cristina, no podía arriesgarme a que me escribiera un día que estuviera mi mujer delante y me pillara la conversación, pero el haber chateado con ella hizo que volviera a ponerme muy nervioso y excitado.

No sabía que es lo que me pasaba con esa mujer.

Por un momento pensé en subir a la planta de arriba para llamarla y decirla que no quería volver a saber nada de ella, que dejara de molestarme al teléfono, pero finalmente no lo hice. Tan solo tenía que esperar a que trajeran los muebles y una vez montada la habitación hacerla desaparecer de mi vida, para siempre.

Entró Claudia deprisa en el instituto, como era por la tarde esperaba que no hubiera alumnos que pudieran verla vestida así de sport. Efectivamente no había casi nadie y se dirigió al despacho de Don Pedro con una carpeta de la mano. Tocó en la puerta.

– Pasa Claudia te estaba esperando, dijo Don Pedro poniéndose de pies.

– Va a ser un minuto.

– No, tranquila, no tengas prisa, puedes colgar aquí el abrigo, dijo dirigiéndose hacia ella.

No le quedó mas remedio a Claudia que quitarse la cazadora que amablemente cogió el director para ponerla en un perchero. Le pareció raro que saliera a la puerta a recibirla pues nunca lo hacía, era como si Don Pedro había ganado en estatura, al ir ella en zapatillas deportivas y no llevar tacones ahora el director era un poquito mas alto que ella, mediría sobre el 1,60.

Don Pedro echó una buena ojeada al cuerpo de Claudia, nunca la había visto en ropa deportiva y le pareció raro que fuera así vestida, para ella no pasó desapercibida las miradas libidinosas del viejo (solo le faltó relamerse los labios) y se sentaron uno a cada lado de la mesa.

– Luego tengo partido de pádel, dijo a modo de excusa Claudia como adivinando el pensamiento de Don Pedro.

– No, no pasa nada, por supuesto que puedes venir como quieras, yo no me meto en esas cosas, si me permites decírtelo además te queda muy bien esa ropa de hacer deporte.

Claudia se ruborizó un poco por el piropo que le lanzó el viejo, estaba claro que iba ganando confianza a medida que se iban reuniendo en su despacho a solas, lo habían hecho 5 o 6 veces en las últimas semanas.

– Ya está solucionado lo del tema de la subvención de la Consejería, en unos días nos llegará el dinero.

– Estupendo, dijo Claudia, – solo nos queda confirmar un par de direcciones para que puedan acoger a este par de chicos.

Se inclinó sobre la mesa para pasarle una hoja a el director y éste casi sin querer se quedó mirando el escote de la sudadera que llevaba la cremallera bajada un poco.

“¿Así que quieres mirar viejo pervertido?” pensó Claudia.

– ¿Hace un poco de calor, no?, dijo desabrochándose la sudadera, – mejor me la voy a quitar.

– Como estés mas cómoda.

Debajo llevaba una camiseta de tirantes para jugar al pádel, aquello ya era demasiado, luego sin venir a cuento se inclinó de nuevo sobre la mesa y ahora sí que el peso de las dos tetas hicieron su trabajo mostrándose en casi todo su esplendor delante del director del instituto.

– Estos dos chicos de aquí son los que nos faltan confirmar las direcciones, yo sigo en contacto con ellos, esta semana ya les he llamado un par de veces.

Don Pedro intentaba no fijarse, pero le era casi imposible no mirar los pechos de su jefa de estudios que tenía delante de la cara.

– Si, si, entiendo…

Le parecieron los 10 segundos mas maravillosos de su vida hasta que Claudia volvió a sentarse en su silla. Se quedó con ganas de estirar el brazo y agarrar aquello que tenía delante. Si hubiera tenido unos años menos ya estaría con el pito tieso, aun así algo sentía entre sus piernas, como si se le estuviera hinchando, hacía tiempo que no tenía esa sensación.

Pero ella no se iba a conformar con eso, cogió la silla y se puso a su lado, muy muy cerca de él, tanto que incluso le rozó varias veces con la pierna, ella iba hablando y señalando nombres y otras cosas del programa de intercambio, aunque Don Pedro ya hacía tiempo que ni la escuchaba y solo asentía como un robot y aspiraba el olor que emanaba la rubia.

También le rozó las manos, todo muy fortuito y sin querer, o queriendo, e incluso alguna vez con los pies, parece que estaba jugando a hacer piececitos y él no lo pudo soportar más, de nuevo Don Pedro rompió a sudar, pero esta vez no fueron unas gotas por la frente, fue casi a chorro por la cara, el pelo y hasta por las axilas y manos.

– ¿Se encuentra bien?, está sudando, dijo Claudia sacando un pañuelo para ofrecérselo a el viejo. Luego se levantó y fue a su lado lo suficientemente despacio para que Don Pedro pudiera mirarla el culo en mallas deportivas.

Era el fin de fiesta.

– Tengo que irme, tengo partido ahora, dijo Claudia poniéndose la sudadera y luego la cazadora.

Salió del despacho de Don Pedro con una sonrisa traviesa, cada vez se divertía mas con todo aquello y solo tenía que pensar en alguna forma de ir un poco mas allá en su juego. Y no solo se divertía, también se ponía muy cachonda y porque tenía prisa por el partido de pádel, sino se hubiera metido otra vez en su despacho para masturbarse.

“Esta noche me toca follarme a mi marido, estoy demasiado caliente”, pensó Claudia mientras se dirigía al coche.

Volvió Claudia de jugar sobre las 21:00, las niñas habían cenado y estaban esperando a su madre para acostarse, cuando lo hicieron nos preparamos una cena ligera y estuvimos viendo un rato la tele. Mi mujer subió al piso de arriba y tardó unos minutos en bajar, yo seguía sentado en el sofá y de repente la escuché por la escalera y al llegar se puso delante de mi.

Se había puesto unas braguitas y sujetador negro casi transparentes. De la mano llevaba el último arnés que le había regalado. Pegué un bote nada mas verla.

– Las niñas están dormidas, dijo levantando una pierna para irse poniendo lentamente la polla de goma en su cintura.

26

Se sentó desnudo frente al ordenador y abrió la página del congreso de medicina que se iba a celebrar en Junio en Barcelona. Todavía recordaba la conversación que había tenido unos días antes con su colega Andrés en la cafetería del hospital.

– Sabes que a mi no me gustan esas cosas, Paloma si se ha apuntado, ¿tu vas a ir?

– Ehhh…pues todavía no lo sé, estoy pendiente de un viaje que tenía…

Le había pillado por sorpresa a Víctor, no tenía ni idea de que en Junio iba a celebrarse ese congreso y mucho menos de que iba a ir la mujer de su compañero. En un principio no es que estuviera muy interesado, pero enseguida cayó en la cuenta de que sería una buena oportunidad de poder estar con Paloma a solas. Esos congresos por lo general son muy aburridos, pero suelen terminar con alguna fiesta y muchos colegas tienen líos entres si, la de cuernos que se habrán puesto en ese tipo de reuniones.

Pensando en Paloma y casi sin querer fue rellenando la solicitud, no se la podía quitar de la cabeza desde la noche que coincidieron en la cena por el antiguo director del hospital. Y él no era así, tenía claro que le gustaba follarse a casadas o chicas que tuvieran novio, eso le ponía mucho y es lo que le daba morbo, pero las mujeres de los amigos no, eso siempre lo había respetado y era como una linea roja de que no todo vale, además Paloma no era una más, era la mujer de su mujer amigo. La linea roja por excelencia.

Por un momento se quedó pensando si borrar todo lo que había rellenado, tenía que sacarse esa idea de la cabeza.

– ¿Que haces?, se oyó detrás de él.

Se giró y Judith estaba tumbada en la cama boca abajo, las sabanas solo le cubrían hasta la mitad de la espalda y le encantó la imagen de la melena pelirroja totalmente despeinada. Ella se incorporó quedando medio recostada y le mostró desinhibida los pechos a Víctor.

– ¿Que hora es?, dijo ella.

– Son las 6:30, todavía puedes dormir media hora más si quieres.

– Da igual, me voy a levantar, me voy a pegar una ducha y si quieres preparo el desayuno, dijo saliendo de la cama.

La voluptuosa joven tan solo llevaba puestas unas braguitas blancas que se la metían entre las nalgas. Se acercó hasta donde estaba Víctor y le dió un beso desde atrás, cuando se iba a dirigir a la ducha el médico la cogió por el brazo tirando de ella.

– No, espera.

Empujándola contra el escritorio de un rápido tirón le bajó las braguitas, luego se puso a besuquear su generoso culo mientras con las manos la abría las nalgas. No tardó en meter la cabeza en aquel manjar y se puso a lamerla el ojete.

– Joder Víctor, ¿todavía no has tenido suficiente?, dijo la enfermera jadeando.

Pero él no la escuchó, estaba entretenido tratando de meter la lengua lo mas posible dentro de su ano. Ella le sujetó por el pelo y se dejo hacer, por unos instantes se relajó, pero ya sabía lo que venía después, no tardó Víctor en situarse de pies detrás de ella, dejo caer un salivazo sobre su polla y luego se la restregó por las nalgas.

– Échate hacia delante, ¡¡voy a darte por el culo Judith!!

De un rápido movimiento se la metió con violencia y después la sujetó por las caderas.

– Ohhhhh, despacio, despacio, con cuidado, me has hecho daño joder.

Se puso a embestirla desde atrás, follándosela lo mas fuerte y rápido que podía, era como si quisiera romperla el culo.

– ¡¡Me haces daño, mas despacio!!, ahhhhh, ahhhhh…mas depacioooo…, dijo Judith casi gritando con un tono de voz que parecía una mezcla entre dolor y placer.

– ¡Cállate zorra!, sé que esto te encanta.

Judith giró la cabeza mientras se dejaba sodomizar y Víctor vió la cara que ella ponía, cerraba los ojos como si la estuviera doliendo mucho y abría la boca en busca de aire, pero los gritos poco a poco se fueron transformando en gemidos.

– Despacioooo, dijo Judith ahogando la voz.

– ¡Que te calles joder!, voy a correrme dentro de tu culo…

Sabía que Víctor ya no se iba a detener, la sujetaba por las caderas y hacía que los cuerpos chocaran con fuerza a cada penetración, parecían dos animales salvajes follando con desesperación allí de pies en la mesa del escritorio, a Judith ni tan siquiera le había dado tiempo a quitarse las braguitas, las tenía en los tobillos lo que la impedía abrir mas las piernas.

Cumpliendo su promesa comenzó a correrse dentro de sus entrañas y no dejó de embestirla hasta que hubo vaciado los huevos por completo. Luego se echó hacia atrás y cayó sentado en la cama, al instante le dió pena por Judith que seguía apo jadeante sobre la mesa del escritorio mostrándole su ano abierto, se la había follado como si fuera un trozo de carne, sin importar lo que ella le pedía.

La había utilizado para descargar, solo había sido un culo en donde meterla.

– Lo siento Judith, no sé que me ha pasado.

Ella se agachó para subirse las braguitas y luego se fue a la ducha sin decir ni una palabra.

Cuando Víctor escuchó el agua correr abrió de nuevo la tapa del ordenador portátil y se quedó mirando la solicitud ya rellenada para el congreso de Junio. Lo pensó dos segundos y le dió a enviar.

SOLICITUD ENVIADA CORRECTAMENTE.

27

Quedaron un viernes por la tarde en casa de Mariola, Claudia se presentó con el ordenador portátil de su marido metido en una funda.

– Pasa, Alba está en casa de una amiga, tenemos un par de horas, ¿estás segura de lo que vamos a hacer?

– No, la verdad es que me da mucha vergüenza que leas esto, pero quiero que lo hagas para que me des tu opinión, no sé muy bien que hacer con esto…

– Esto no está bien Claudia, ya me imagino lo que voy a leer, si quieres a tu marido deberías perdonarle y olvidar lo que ha pasado, te lo digo en serio.

– ¿Me pones un café?

– Claro, acompañame a la cocina.

Las dos amigas estaban allí de pies mientras Mariola iba poniendo la cafetera.

– Oyes tengo que decirte una cosa, espero que no te moleste.

– ¿Molestarme, porqué?, dijo Claudia.

– Bueno, he estado quedando para jugar al pádel con Lucas, ya hemos jugado unas cuantas veces, nos hemos apuntado a una liga, te lo digo porque como es alumno tuyo a lo mejor no te parece bien.

– ¿Y porqué no me lo has dicho antes?

– Tampoco ha surgido, te lo estoy diciendo ahora.

– Pues si te digo la verdad no es que me guste mucho que mi mejor amiga quede con uno de mis alumnos, desde fuera se puede ver, no sé…”raro”.

– O sea que soy tu mujer amiga, jajajaja.

– No cambies de tema, que te lo digo en serio.

– Es que es tan mono, me ha dicho que tiene 18 años.

– Es menor de edad.

– ¿Y que?, no me digas que no es guapo, eso si, no me le pienso tirar todavía, jajajajaja.

– ¿Lo dices en serio?

– Totalmente en serio, todavía quedan 11 meses hasta Marzo del año que viene.

– O sea ¿que me estás diciendo que te lo vas a montar con uno de mis alumnos?

– Si.

– Mira Mariola, te lo digo en serio que prefiero no saber mas de este asunto, de lo que hagas con Lucas no me cuentes nada, como si yo no lo supiera.

– Me parece bien, venga ya están los cafés preparados, ¿vamos al sofá y me enseñas eso de tu marido?

– Vamos.

Las dos se sentaron en el sofá con la taza de café en la mano, Claudia dejó su taza en la mesa y sacó el portátil, muy nerviosa fue abriendo el chat y una vez abierta le pasó el ordenador a su amiga.

– Toma, lee lo que quieras.

Mariola se recostó en el sofá, se pasó el pelo por detrás de la oreja y muy concentrada comenzó a leer mientras su amiga espera nerviosa su veredicto. Durante los 20 minutos que Mariola estuvo leyendo no cambió el semblante de su cara en ningún momento.

– Bueno, pues ya está, prefiero no leer mas, tengo suficiente…

– ¿Y?, ¿que te parece?

– Pues tenías razón en lo que es un poco fuerte, pero no sé… parece como una vía de escape que tiene tu marido, desde luego que a mi no me habría gustado que José Luis hiciera esto, pero solo hay dos formas de tomárselo y si le quieres se lo tendrás que perdonar.

– Me da muchísima vergüenza que hayas leído esto, pero tampoco se lo podía decir a nadie mas, contigo tengo mucha confianza para hablar de estos temas.

– Te lo agradezco Claudia, ya sabes que podemos hablar de cualquier cosa que quieras.

– ¿Y bueno, tu que harías?

– Pues por lo que parece, a David le gustaba masturbarse con ese tío, les pone fantasear con que te folla y tu marido mira, se hacen hasta video llamadas para ver como se corre mirando fotos tuyas y por lo que hablaban el tal Toni gasta una buena herramienta, jajajaja

– ¿Tu crees que mi marido es gay?

– Como mínimo es bisexual, o eso parece, porque si también le gustan las mujeres…

– Perdón que te he interrumpido en lo que harías si fuera yo.

– Por otra parte, también no me niegues que tiene su morbo, si mi marido hablara así de mi con otro tío me podría poner hasta cachonda, jajajaja, no te enfades, era una broma, está claro que a tu marido le pone el tema de que le humillen y todo eso de la infidelidad consentida, estas conversaciones me lo han confirmado, ya sé que tu no quieres estar con otros por lo que me dijiste el otro día, pero por ejemplo ¿no te has pensado en lo de incluirte en estas charlas por chat?. Podría ser muy excitante.

– Quita, quita, yo no valgo para eso.

– Nunca lo has probado a lo mejor te gusta.

Mariola se quedó mirando el ordenador y dijo.

– Vaya que pena, parece que Toni24 no está conectado ahora, sino hubiéramos hablado con él.

– Ni se te ocurra, dijo Claudia.

– Como quieras, pero piénsalo, podría ser un juego de pareja muy muy interesante para compartir con tu marido, ¿tu que sientes cuando lees estas conversaciones que tienen sobre ti?

– Pues no lo sé, me da cierto asco que mi marido hable esas cosas de mi así con un desconocido.

– Ya, pero no me negarás que tiene su morbo, también.

– Yo no se lo veo Mariola.

– Que si, tu hazme caso, perdona a tu marido, olvida esto y una noche que estéis calientes le sugieres que podríais hablar los dos con Toni24, tu solo una noche, por probar, si luego no te gusta, pues nada.

– Después de la discusión que hemos tenido por culpa del chat éste ahora ponerme a chatear con el otro no lo vería muy coherente.

– No sé Claudia, no sé si es que hoy me pillas caliente o que, pero yo esto lo veo excitante, que tu marido se masturbe con otro diciendo que te follarían y todas esas cosas me da bastante morbo. ¿Nunca te has imaginado la polla del tal Toni24?, debe de ser enorme por lo que dicen.

– Prefiero no pensar en esas cosas.

– Piénsalo, no es tan mala idea, puede ser un juego muy morboso lo de hablar con un desconocido por internet, no tienes nada que perder.

– Yo es que de estas cosas no me fio mucho.

– Pues yo he conocido a muchos chicos por internet o a través de aplicaciones y hoy en día es lo mas normal del mundo, por cierto llevo casi un mes y medio sin echar un polvo y estoy que me subo por las paredes.

– Jajajaja Mariola, como eres.

– Si, ya no me puedo aguantar mas, mañana he quedado por la tarde con uno de los fijos de mi agenda, un chico de 24 años que está buenísimo y no veas que polla calza, así toda depiladita, ufffffff, me derrito de pensarlo.

– No me pongas los dientes largos, jajajajaja, ¿y como has quedado con él?, ¿no tienes a Alba por la tarde?

– Tiene clase de pádel una hora, la dejo allí en el club y me vuelvo corriendo a casa, entre lo que voy y vengo tardo unos 20 minutos, así que he quedado aquí en casa con él, un polvo rápido, tenemos unos 30 minutos mas o menos antes de volver a recoger a Alba al salir de la clase de pádel.

– Que estress por dios, jajajajaja.

– Ya te digo, no vamos a tener mucho tiempo para previos, pero me da igual, se lo he avisado, necesito un buen polvo aunque sea rápido y sin quitarnos la ropa, jajajajajaja.

– Jajajajajaja.

– Me ponen mucho los jóvenes, por eso me das envidia todo el día rodeada de adolescentes cachondos, jajajaja, como sean todos como Mario y Lucas menuda suerte tienes, ya sé que no te gusta hablar de estas cosas, pero no me digas que no te has imaginado nunca lo que sería follar con un alumno, aunque sea solo como una fantasía.

– Mariola de verdad, que no me gusta hablar de esto, no creo que sea…

– Es una conversación informal entre dos amigas, no hay que ser siempre tan políticamente correctas, mira cuando me folle a Lucas si quieres te lo cuento, en el fondo te encantaría saber como folla o como tiene la polla, ¿verdad?

– ¡Mariola!

– Jajajajaja, me encanta picarte con estos temas, es que eres tan…no sé la palabra, si, eres tan correcta, eso, eres muy correcta, pero dentro de nada estarás fantaseando con tus alumnos ya verás.

– Bueno, creo que voy a tener que irme marchando a casa.

– Si, si, tu cambia de tema.

Claudia se puso de pies para salir por la puerta, llevaba el portátil de su marido en la mano, pero antes de salir le dijo Mariola.

– Esta semana hablamos y deja a tu marido si quiere que siga hablando por el chat con su amigo, así podrás seguir leyendo sus conversaciones, tiene que darte morbo seguro, no me lo niegues y participa tu también, no quieras ser siempre tan correcta, prueba una vez, sé que lo harás al final, ya me dirás que tal te ha ido…

– Venga adiós Mariola, esta semana te llamo…y pásalo bien mañana, jajajaja.

– Eso seguro.

28

Se cruzaron por los pasillos del gimnasio, Cristina estaba hablando con uno de los monitores, un chico alto y moreno de unos 28 años.

– Hasta el jueves Cristina.

– Eiiii espera, ¿vas a la ducha?, espera que yo también voy.

– Me voy un poco a la sauna.

– Te acompaño.

Se despidió del chico y se marchó a los vestuarios con su compañera de clase de pilates para ponerse un biquini.

– Ha estado muy bien la clase hoy.

– Ya te digo, tengo las abdominales que echan humo, jajajaja.

– Que bueno está el monitor ese, me le tengo que tirar, dijo Cristina.

– Jajajaja, si, es una pena que estés casada.

– Me da igual eso, mi marido no creo que tenga problema.

– Si no se entera, jajaja, era broma, dijo Marina.

– No, te lo digo de verdad, mi marido me dejaría, somos una pareja, digamos…liberal.

Marina se quedó extrañada ante la confidencia de Cristina, se conocían del gimnasio desde hacía unos años y nunca le había contado nada de eso.

– ¿Lo dices en serio?

– Totalmente en serio.

– ¿Que sois como Nuria Roca y su marido?, hace poco salieron en la tele diciendo que tenían una relación abierta.

– No exactamente, mas bien, yo soy la que tengo la relación abierta, yo puedo estar con otros, pero él no…

– Bueno, si lo acepta así, pues bien, cada pareja es un mundo.

– Desde luego que si, dijo Cristina quitándose las sudadas mallas para quedarse en braguitas.

– Pablo y yo somos mas normalitos, como las parejas de toda la vida…

– Ahora que dices de Pablo, por cierto, el otro día estuve en casa de tus cuñados, la hermana de Pablo, quieren poner una habitación para su hija pequeña.

– Ah no lo sabía, si, querían amueblar la habitación de Blanca, ¿y tu conoces a Claudia?

– No, de vista, sé que es hermana de Pablo y tal, pero al que conocía es a su marido.

– ¿A David?

– Si, del instituto, además estuvimos saliendo unos años.

– Anda que vaya casualidad, que pequeño es el mundo, no me digas, ¿que tu fuiste novia de David?

– Ya te digo que es pequeño…si fuimos pareja…

– ¿Y estuvisteis saliendo muchos año?, no os imagino juntos, físicamente eres todo lo contrario a Claudia.

– Si, casi 6 años.

– Ah, entonces fue una relación seria, vaya, no lo sabía

– Si, fue mi primera relación seria, pero fue hace muchos años, ya hace mas de 15 años.

Fueron andando hasta la sauna tan solo tapadas con una toalla, luego se metieron dentro, estaban solas allí. Se sentaron uno al lado de la otra con sus respectivos bikinis.

– Tienes muy buen cuerpo Marina, nadie diría que has tenido 4 hijos.

– Que va, mira el pecho se me ha quedado caído, ahora que el pequeño ha dejado de mamar me pienso operar.

– ¿Te vas a poner unas buenas tetas?

– No, unas pequeñas, pero quiero que estén firmes, ya se me ha olvidado lo que es eso, imagínate con 4 hijos.

– Pues ahora que lo dices te sentarían de miedo unas tetas nuevas, pero sigo pensando que no te hacen falta, te ves preciosa al natural.

– Tu lo dices porque a ti no te hace falta, no vas a comparar mis tetas con las tuyas, se nota que tu no has tenido hijos, lo tienes todo en su sitio, jajaja.

– Jajajaja, tampoco es para tanto, dijo Cristina palpando por sorpresa un pecho de Marina, – tienes buenas tetas.

Marina se quedó sorprendida de la espontaneidad de su compañera de gimnasio, le acababa de sobar los pechos con todo descaro en la sauna.

– Si alguna vez quieres probar con una mujer dímelo, le dijo Cristina con voz sensual.

– ¿También te gustan las mujeres?, eres una caja de sorpresas.

– No sabes cuanto.

– Pero yo soy solo de hombres, no me gustan las mujeres, pero gracias por la oferta, jajajaja.

– Jajajajaja, era broma mujer, nunca he probado con una tía, jajajajaja, aunque ya sabes lo que dicen, que todos tenemos una parte bisexual.

– Yo creo que no.

– Pues claro que si, solo tienes que buscarla, lo mismo que los hombres, también tienen su parte bisexual.

– Se lo preguntaré a Pablo, jajajaja.

– No hace falta que se lo preguntes, ya te lo digo en yo, son todos iguales, en cuanto les metes un dedo por el culito se les pone bien dura y se corren como corderitos, jajajaja.

– Jajajaja, no lo sabía.

– ¡Venga no me digas que no le has metido a tu marido un dedo por el culo!, ¡¡no me lo creo!!

– No, de verdad que no, ¿y eso dices que les gusta?

– Por supuesto que les gusta, prueba y ya me dirás, jajajaja.

– Jajajajaja.

A Marina le daba un poco de vergüenza hablar de estos temas, pero luego se quedó pensativa, nunca se le había ocurrido que a su marido le pudiera gustar esas cosas. Llevaban juntos toda la vida, había sido su único amante, Pablo era un buen hombre, trabajador y muy bueno con ella y los chicos, pero en la cama era muy tradicional, unos besos previos y luego penetración, un par de posturas y para terminar con el típico misionero.

Con los años habían perdido mucha pasión aunque Pablo seguía deseando a su mujer que era muy guapa y elegante, a pesar de los años que llevaban juntos se acostaban dos veces a la semana y Marina estaba satisfecha de su vida sexual.

Cuando llegó la noche Pablo estaba en la cama con unas hojas de excel repasando unas cuentas, Marina entró en la habitación.

– ¿Que tal el día?

– Puffff, pues como siempre, ya sabes, no sé en que hora se me ocurrió que Gonzalo fuera mi mano derecha, me deja en evidencia en todos los sitios, esto no puede seguir así.

– Ya te lo he dicho, habla con Carlota y se lo dices que prefieres ir solo o busca a otro que vaya contigo, búscale un sitio en alguna empresa o fábrica, desde que estás con él estás muy apagado y no me gusta verte así.

Marina se subió a la cama y le dió unos besos en el cuello a su marido.

– Anda, dejo eso, están los 4 dormidos, tengo una sorpresita para ti, ahora vuelvo.

Se metió en el baño y al poco salió con un conjuntito de lencería que se había comprado, era un sujetador y braguitas moradas, con un liguero a juego y unas medias a medio muslo de color blancas, fue andando hasta la cama y se subió gateando en ella. Comenzó a besar el pecho de su marido, luego subió hasta el cuello y le mordió la oreja.

– Shhhhhhh, estás muy tenso, tienes que relajarte, dijo sacándole la polla.

Se apartó su preciosa melena y agachándose se la metió en la boca sin previo aviso.

– Mmmmmmmmm Malena que bueno, ¡¡dios!!, hacía mucho que no me hacías esto…

Sintió como el miembro le iba creciendo poco a poco en la boca y en unos segundos ya estaba completamente duro, a pesar de ello le regaló a Pablo una mamada para que se relajara durante unos minutos mas, le pasó la lengua juguetona por todo el tronco y luego rodeó con ella en circulo varias veces su capullo hasta que volvió a introducírsela dentro.

– Me estás matando Marina, me estás matando, ahhhhhhh…

Se la sacó de la boca y subió hacia arriba para besar a su marido, le miró a los ojos mientras se la meneaba lentamente con la mano.

– ¿Quieres que te lo haga yo?, dijo Pablo.

– No, quiero que me la metas ahora.

Marina se puso boca arriba y él le sacó las bragas a toda velocidad, luego tumbándose sobre ella se la metió de un solo golpe y se puso a follársela en la postura del misionero. Pablo estaba muy excitado por la mamada que acababa de recibir, no era muy normal que su mujer le hiciera esas cosas, para ser exactos hacía años que habían dejado de hacer esas cosas, pero puntualmente Marina le hacía este regalo.

Estaban follando a buen ritmo, Marina le puso las dos manos en el culo e incluso subió las piernas hacia arriba para que se la metiera mas profundo. Casi sin querer le rozó con el dedo el ano a Pablo pero este siguió a lo suyo sin inmutarse. Entonces se acordó de lo que le había dicho Cristina en la sauna “en cuanto les metes un dedito en el culo se les pone bien dura y se corren como corderitos”. Era algo que nunca había probado y ni tan siquiera se le había ocurrido.

Otra vez le rozó con el dedo en el ano, pero esta vez fue a propósito.

Pablo se quedó extrañado, pero no se detuvo, fue una sensación rara que Marina le acariciara esa parte, tenía que haber sido por casualidad, pero al momento su mujer volvió a rozarle en esa parte, fue algo molesto, no por la sensación, que mas bien fue placentera, sino por el hecho de que le estuvieran acariciando el culo. No quiso decirla nada y se dejó hacer, al poco el dedo de Marina le estaba estimulando el ano y tuvo una sensación que no había tenido nunca.

Pero él no podía dejarse hacer eso. Era un macho.

– ¡¿Que haces Marina?!.

– Shhhhh, tu sigue, no pares de follarme.

Le introdujo un poco la punta del dedo pero se dió cuenta de que no estaba lubricado, así que se lo metió en la boca y lo ensalivó completamente. Pablo no daba crédito a lo que estaba viendo, Marina se chupaba el dedo que acababa de tener jugando con su culo, aunque al momento se dió cuenta de lo que eso significaba, su mujer volvió a la carga y esta vez sí, se lo introdujo hasta la primera falange.

– ¡¡Marina por dios!!, ahhhhhhhhhh…

– ¿Te gusta?.

– Ahhhhhh, no sé, ahhhhhhh, me duele un poco…

Lo metió un poco mas hasta tener medio dedo dentro del ano de su marido, en la postura en la que estaban ya no podía introducirlo mas, luego lo movió hacia todos los lados presionando las paredes del recto. Pablo pareció enloquecer.

– AHHHHHHHHH, AHHHHHHHHH.

– ¡¡Muévete mas rápido, fóllame mas rápido!!

Pablo la hizo caso y se la folló lo mas salvaje que pudo mientras descubría el placer que puede dar un dedo metido por el culo.

– ¡Me voy a correr, me voy a correr Marina!

– ¿Quieres que lo saque?

– ¡¡¡Noooo, muévelo, muévelo mas, ahhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, asiiiiiiii, asiiiiiiiiiiii, me corroooooooo, me corroooooooooooo!!!.

Marina notó las contracciones del ano de su marido en el dedo mientras se vaciaba en su interior, eso sí una vez que se corrió enseguida le apartó la mano de su trasero mientras seguía encima de ella callado sin decir ni una palabra, ciertamente avergonzado de haberse dejado hacer eso.

Estaba pensativo, ¿que le había hecho Marina y porqué le había dado tanto gusto?

29

Mi mujer llevaba unas semanas comportándose de una manera muy extraña, no solo era que hubiera cambiado un poco la manera de vestir, ahora iba a clase como solía hacerlo normalmente en el día adía, con vaqueros mas ajustados o faldas mas cortas, además de sus encuentros con el director del instituto que me tenían muy mosqueado, había intentado sacarla algo de información o que fantaseáramos con ello, pero Claudia se había negado, no me quería decir nada de sus múltiples quedadas por la tarde con Don Pedro.

Era como si estuviera permanentemente cachonda o excitada, teníamos relaciones cada dos días, algo que no sucedía desde nuestra época universitaria, hacíamos de todo, solo en la última semana ella se había puesto el arnés para follarme el culo, otro día se había sentado en mi cara para hacer que se corriera y otro día me había estado llamando cornudo y ese tipo de cosas hasta que se me puso tan dura que volví a follármela. Ya digo que estaba siempre caliente, hace unos días al entrar en la habitación me la encontré desnuda, tan solo llevaba unas braguitas blancas y un arnés del que colgaba una polla de juguete, normalmente ese tipo de juegos solemos hacerlo cuando las niñas no están por la noche en casa porque se quedan a dormir en casa de mis suegros, pero ese día a mi mujer la dió igual a pesar de que la dije que las niñas podían oírnos. Nos bajamos a la planta baja y allí me folló por el culo a cuatro patas en el sofá, yo gimoteaba como un corderito y Claudia me decía “cállate cabrón, que vas a despertar a las niñas”, pero seguía follándome con fuerza a la vez que se reía “¿te gusta que te folle el culo cornudo cabrón?”.

Y como digo no solo eran esas cosas, lo que mas me sorprendió de todo es cuando un día me dijo que si quería podía volver a hablar de nuevo con mi amigo virtual de internet, que no la importaba. Eso fue lo que mas me descuadró de todo, porque es algo que en teoría le había sentado muy mal y que además me había prohibido expresamente.

Intenté pensar porqué ese cambio de opinión con respecto a que hablara de nuevo con Toni24 y a la conclusión que llegué es que quizás a mi mujer la gustaba leer lo que decíamos de ella, es decir se excitaba leyendo nuestras conversaciones, ¿por eso estaría tan cachonda las últimas semanas?. Ahora que ya había leído todo lo que hablábamos quería que retomara de nuevo para tener mas material con el que estar excitada. Era una posibilidad nada descabellada.

Cuando llegó la noche estaba tumbado en la cama con el portátil encendido, Claudia estaba en el baño echándose unas cremas por la cara.

– ¿De verdad que no te importa que vuelva a hablar con Toni?

– Mira, lo he estado pensando bien y tampoco voy a prohibirte nada, ya eres mayorcito.

– ¿Pero me vas a seguir controlando si hablo o no con él, verdad?

Aquella pregunta dejó algo descolocada a Claudia que no supo que contestar, así que preferí mejor no tensar la cuerda y no hablar mas de esto. Se me había ocurrido una idea y la iba a llevar a cabo en los próximos días.

Había perdido un poco el miedo a hablar con Toni, ya no era ningún secreto para mi mujer y estaba claro que me había perdonado, pero tenía que poner a prueba a Claudia, tenía que tener una nueva conversación sabiendo que luego ella lo iba a leer todo, a ver como reaccionaba.

Dicho y hecho, a la noche siguiente en cuanto Claudia se quedó dormida me bajé con el portátil al salón para estar mas tranquilo. Abrí el chat y me conecté, Toni24 ya estaba con el punto verde encendido.

– Hola Toni, ¿que tal te va?

– Cuanto tiempo, ¿pero donde has estado?, te he echado de menos, ¿que pasa ya no te haces pajas o que?, jajajajajajaja

– Pocas, pocas, mi mujer y yo estamos en un buen momento, ya me entiendes…

Estuvimos hablando casi media hora, poniéndonos al día de todo, me estuvo contando que seguía saliendo con Marta, me enseñó un par de fotos de ella y luego estuvimos hablando de Claudia, le conté como había cambiado las últimas semanas y que se encontraba en casi permanente estado de excitación.

Tenía que medir mis palabras muy bien, pues sabía que después esta conversación iba a acabar siendo leída por mi mujer.

– Tengo ganas de hacerme una paja con tu mujer, hace mucho que no lo hacemos, ¿que te parece?, no veas que empalmada llevo, me escribió Toni.

– Mmmmmmmmmmmm.

– ¿Te apetece que te haga una video llamada y así me ves la polla?

– No espera, todavía no, quiero hablar un poco mas de Claudia, venga pregúntame cosas.

– ¿Así que lleva unas semanas cachonda tu mujercita, no?

– Si, ni te imaginas, incluso ahora va vestida mucho mas provocativa al instituto.

– Querrá que se les ponga dura a sus alumnos, jajajaja.

– Lo que mas me mosquea es que está quedando por la tarde con el director del instituto y luego suele venir excitada a casa.

– ¿Con el viejo ese del que me hablaste?

– Si, con ese.

– ¿Te imaginas que se lo está montando con el viejo?, lo mismo follar no, pero tu mujercita se deja sobar por él.

– Mmmmmmmm me pone mucho pensar esas cosas, que el viejo la pega un repaso de arriba a abajo, no deja de mirarla en plan baboso, todo eso me encanta…

– ¿Y te gustaría que llegara a algo mas?, por ejemplo que se dejara sobar.

– Puffff, no lo sé, me da morbo la idea, pero…

– Claro que te encantaría, eres un cornudo y lo sabes, ¿verdad?, te gustaría que el viejo la sobara como una zorra a tu mujercita y luego llegara cachonda a casa, eso te volvería loco.

– Joder, sabes como ponerme a mil.

– Lo que pasa es que luego en casa, como eres un polla floja la dejarías insatisfecha, como siempre, ¿verdad cornudo?, lo que tu mujer necesita es un tío, un buen macho, con una buena polla como la mía que la deje bien follada.

– Sigue.

– ¿Ya te estás pajeando cornudo?

– Si.

– ¿Te gustaría que me follara a tu mujer?

– Si, me gustaría.

– ¿Quieres ver lo dura que se me pone solo de pensar en ella?.

– Mándame una foto de tu polla, de como la tienes ahora.

– Espera cornudo

…enviando archivo…

De repente apareció una foto del enorme rabo de Toni, estaba en completa erección y se le marcaban las venas por todos los lados, era como si estuviera a punto de reventar. De hecho lo estaba, se la agarraba con dos manos y todavía le sobraba un trozo de capullo por arriba.

– ¿Te gusta mi polla para tu mujercita?

– Mmmmmmmm si, me gustaría que te la follaras, seguro que lo harías mucho mejor que yo, a mi casi no se me pone dura y aguanto muy poco además.

– Jajajajaja, eres patético cornudo de mierda, no sé que hace un pibón como tu mujer contigo, hace años que tu mujer necesita un buen polvo, mírate, tu mujer en la camita y tu en el salón meneándotela con dos dedos la polla esa medio flácida que tendrás.

– Noooo, la tengo dura.

– ¿La tienes dura cornudo?, jajaja perdona que lo dude, ¿tan dura como la mía?

– Tan dura como tu no, sabes que tu polla es mucho mejor que la mía.

– Pues claro que es mucho mejor, llevo un rato meneándomela pensando en tu mujer, en su culo, en sus tetas, en la cara de pija que tiene que sabes que me vuelve loco, no me queda mucho para correrme.

– ¿Vas a correrte pensando en mi mujer?

– Si, voy a correrme pensando en Claudia, acepta la video llamada cornudo, quiero que veas como tu mujercita me hace soltar litros de leche, son todos para ella.

..llamada de Toni24…

Le dí al botón de verde y al momento apareció Toni meneándose su enorme tranca a dos manos, como si con una una fuera demasiado peso para poderlo soportar.

– Es enorme, te tienes que pajear a dos manos de lo grande que es…

– Cállate cornudo que voy a correrme, dime que eres un cornudo y quieres que me folle a Claudia, dímelo.

– Siiii, soy un cornudo, quiero que te folles a Claudia, quiero que te folles a mi mujer Claudia.

Y la polla de Toni explotó en un tremendo orgasmo, llegó incluso a mojar la cam, a pesar de haberse corrido seguía bajando y subiendo la mano sobre su pringosa polla, era algo increíble como podía mantener la erección de aquel monstruo que no se bajaba ni un ápice.

– Joder, la sigues teniendo durísima.

– Buffff, es que tu mujercita me pone mucho, ya lo sabes. Me he quedado muy a gusto. ¿Tu te has corrido?.

– Estoy a punto pero prefiero reservarme para ella, bueno me voy a ir a la cama.

– Yo también tío que estoy que me caigo de sueño ahora, lo he pasado de puta madre como siempre, tenemos que repetir.

– Venga ciao.

– Ciao.

Repasé la conversación varias veces antes de irme a dormir, no quise tocar ni una coma, si Claudia quería morbo lo iba a tener. Sabía que tarde o temprano mi mujer iba a terminar leyendo el chat que acababa de tener con Toni24. Después me fui a la cama tremendamente excitado.

Durante la semana tuve otras dos conversaciones mas con Toni, en una fantaseamos con que Claudia se dejaba manosear por el director del instituto, en la otra salíamos de fiesta con Toni, Claudia y yo y terminábamos en un hotel donde él se follaba en todas las postura a mi mujer delante de mi.

Ya estaba la trampa preparada. Solo tenía que esperar a que Claudia leyera mis conversaciones con Toni para ver que efecto provocaban en ella.

30

Se despertó sudando, miró el reloj y eran las 4:23 de la madrugada. Otra vez había tenido un sueño erótico y lo recordaba perfectamente. Estaban en el despacho del director, pero esta vez no estaban solos, también se encontraban Mariola y Lucas. Su alumno estaba sentado en la silla del director y Mariola agachada le comía la polla.

Se fijó detenidamente en la polla de Lucas, era grande, joven, dura y viril, además tenía el vello púbico totalmente rasurado, su amiga no dejaba de chupar y lamer mientras miraba a Claudia de reojo. Era algo hipnótico, no podía dejar de mirar el miembro de Lucas que tenía un pinta increíble, por un momento tuvo envidia de Mariola y deseó ser ella la que estuviera allí de rodillas.

Claudia se encontraba de pies desnuda y el director justo detrás de ella le manoseaba las tetas como un depravado.

– ¿Has visto como la chupa la puta de tu amiga?, seguro que te encantaría estar con ella ahí mamando, dijo el viejo.

Luego bajó la mano hasta su culo y metió la mano entre las piernas de Claudia.

– ¡¡Estás empapada!!. ¿Te pone ver así a la puta de tu amiga?, otra que va de pija como tu y no sois mas que un par de zorras, jajajaja…

Mariola cada vez chupaba mas rápido, Lucas la sujetaba por la cabeza y levantando las caderas se puso a follarle la boca.

– Como siga así se va a correr dentro, ¡se va a correr en su boca!, dijo Don Pedro.

Estaba tan húmeda que gimió cuando el viejo le metió un par de dedos por el coño para empezar a masturbarla, luego Mariola se sacó la polla de Lucas de la boca y miró a Claudia ofreciéndola aquella verga.

– ¿Te gustaría chupársela?, sabe riquísima, dijo su amiga sonriendo.

Lucas se puso de pies, empezó a meneársela a toda velocidad delante del rostro de ella y unos segundos mas tarde comenzó a correrse por toda la cara de Mariola, nunca había visto a nadie correrse con esa potencia, los disparos de semen impactaban con violencia en sus ojos, boca y mejillas y además Mariola sonreía encantada.

– ¡¡¡Mira como se corre en la cara de la puta de tu amiga!!!, decía el viejo.

Cuando se despertó estaba tan excitada que se dió cuenta de que tan solo con el sueño ella ya estaba a punto de correrse también. No se lo podía creer, era la primera vez que soñaba con la polla de un alumno, aquello era repulsivo, toda la vida había estado luchando contra esa clase de sentimientos y ahora no podía sacarse de la cabeza la imagen tan lasciva de la verga de Lucas.

¡¡Era tan sucio y obsceno!!.

No se pudo aguantar, David estaba roncando y ella se bajó a la planta baja del salón. Se sentó en el sofá sabiendo que se iba a masturbar hasta alcanzar el orgasmo, sin embargo vió el portátil de su marido en la mesa. Lo encendió y luego abrió el chat para ver que David había tenido una charla erótica con Toni24 un par de horas antes. Nerviosa comenzó a leer.

Ya no había vuelta atrás se metió la mano dentro del pijama y se masturbó mientras leía como su marido fantaseaba con ofrecersela a Toni en un lujoso hotel y éste se la follaba de todas maneras posibles con su polla de 24 cms. Cuando estaba a punto de correrse cerró los ojos y dejó que el cerebro explotara en un millar de sensaciones, se le pasaron muchas cosas por la cabeza como si fuera un fotomontaje, Mariola, Lucas, pollas, Don Pedro, chat, sexo, corrida, pollas, semen, mamadas, Lucas, pollas, sexo, Mariola, David, Toni, semen, cara, Don Pedro, pollas, Lucas, despacho, semen, mamadas…

Fue un orgasmo majestuoso, largo, intenso y placentero.

Se sacó la mano del coño y se quedó mirando detenidamente los pringosos dedos. “Esto no puede ser, acabo de correrme y tengo ganas de mas, ¿que me está pasando?”.

“¿Que hago a las cinco de la mañana masturbándome en el sofá de casa?”.

31

El domingo nos levantamos tarde. Era una mañana primaveral y aprovechamos para desayunar con las niñas en el patio, Claudia nos preparó leche con unas tostadas y un zumo de naranja, luego estuvimos jugando un poco en el patio hasta que llegó la hora de arreglarnos.

Aunque yo no era muy de ir a misa Claudia les había dado una educación religiosa a las niñas y todos los domingos íbamos a la iglesia. Mi mujer no había faltado un solo día, a ella también le habían educado desde pequeñita de esa manera, a mi tampoco me importaba mucho ir, así que hacía el esfuerzo de tragarme la misa.

Durante la misa me fijé en Claudia, iba impecablemente vestida con unos leggins negros, botas altas y un jersey que le tapaba el culo, era una mujer de bandera, toda una milf y así rezando nadie diría que la noche del viernes se había sentado en mi cara para que la comiera el coño y además diciendo cosas para humillarme, cuando puse las manos sobre su culo ella las apartó violentamente diciéndome “¡¡no me toques cornudo, tu solo saca la lengua y haz que me corra!!”. Se me puso dura en la iglesia solo de pensarlo.

Después estuvimos comiendo en un buen restaurante en el que habíamos reservado y al terminar fuimos a dar una vuelta por uno de los centros comerciales de la ciudad. Sobre las 19.00 regresamos a casa para bañar a las niñas y después de cenar se quedaron dormidas muy rápido en lo que había sido una jornada agotadora.

Mi mujer y yo estábamos en el sofá de casa pensando que íbamos a cenar y que ver en la tele, ya se había puesto el pijama e incluso así vestida estaba atractiva. Era un pijama fino de color blanco, se notaba que debajo no llevaba sujetador y que las braguitas eran de color negro, se había quitado el maquillaje y tan solo se había dejado unas gafas de pasta de color negro.

– Ahora que están las niñas dormidas que te parece si esta noche jugamos un poquito, dije yo cogiendo a mi mujer y sentándola en mis rodillas.

Metí una mano por dentro de la camiseta y le agarré los pechos que botaban libres. Claudia tenía las tetas calientes y duras, se dejó hacer unos segundos mientras daba pequeños gemiditos, no tardaron mucho tiempo en ponerse tiesos sus pezones.

– Me encanta como estamos estos días, es como cuando teníamos 20 años, me apetece tener sexo todos el rato, dije yo.

– Si, ahora estamos muy bien.

– Bueno y ya que estamos, ¿me vas a contar que es lo que pasa con Don Pedro?, porque no me vas a negar que algo está pasando…

– Noooo, que dices, ¿que va a pasar?, ¿ya estás con tus fantasías?

– Venga no me digas que ese viejo no te mira cuando estáis a solas, pero si estás buenísima…

– Puede que me mire, aunque sea un poquito, dijo Claudia juguetona.

– Mmmmmmm, le encantaría tener las manos donde las tengo yo ahora metidas, tienes las tetas muy calentitas, ¿estás excitada, verdad?

– Un poco, dijo moviendo el culo sobre mi regazo.

– ¿Sabes?, me pone mucho que Don Pedro te mire, ese puto viejo tiene que llegar a casa bien cachondo.

– Ese viejo como dices es mi jefe…

– No es tu jefe, es solo el director del instituto y tu su jefa de estudios, eso si, tienes que hacer lo que te mande, que para eso es tu director, jajajaja.

– Vaya imaginación tienes…

– ¿Te pone que te mire?, ¿que se excite contigo?

– Claro que no.

– Dime la verdad, te gusta que te mire el viejo.

– No estoy a gusto con este tema, ya lo sabes…

– Venga Claudia, no seas así, es solo una fantasía, dime que te excita que te mire Don Pedro, ya la tengo durísima solo de pensarlo…

Ella me tocó el paquete por encima del pantalón para comprobarlo.

– Es increíble como se te pone hablando de estas cosas…

– ¿Vas vestida tan apretada estos días para que te mire el culo el viejo?

– Shhhhhhiiii, dijo Claudia arrastrando su contestación, – le dejo que me mire las tetas, voy hasta la percha y me inclino para que me mire el culo y después me pongo a su lado, le rozo, se pone muy nervioso, le entran hasta sudores, ¿te gusta esa fantasía?

– Joder Claudia, si, si, ¡¡me encanta!!, ¡sigue por favor!

– Cuando me levanto me pongo de pies detrás de él y le apoyo las tetas en la espalda unos segundos, me pongo tan acalorada que tengo que irme y después entro en mi despacho pensando en lo que acabo de hacer, a veces no puedo evitar tener que masturbarme, puffff…que excitada estoy David, estoy muy excitada, dijo mi mujer quitándose la parte de arriba del pijama.

Me puso las tetas en la boca y no me quedó mas remedio que comérselas, me puso muy cachondo la fantasía que me acababa de contar mi mujer.

Parecía tan real.

– ¡¡Eso es chupa, chupa!!, ¡cómemelas!, dijo Claudia apretando mi cabeza contra su pecho.

Unos minutos mas tarde las tetazas de mi mujer estaban hinchadas y muy sensibles, hacía mucho tiempo que no le hacía una comida de pezones, se los chupaba tan fuerte que pensé que la iba a hacer daño, pero ella se dejaba hacer echando la cabeza hacia atrás.

– ¡Hoy tienes que follarme David!, ¡tienes que follarme!

Parecía que esta noche tocaba penetración, cada día le apetecía una cosa a mi mujer, una vez no me dejaba ni tocarla, otra se ponía el arnés y me follaba el culo, otra me dejaba masturbarme mirando su cuerpo, otra se me sentaba en la cara. No sabía por donde me iba a salir.

Ella misma se puso de rodillas y me bajó el pantalón, mi polla saltó como un resorte, Claudia quedó ante ella y por un momento pensé que iba a chupármela, la sola idea hizo que me palpitara cuando me la sujetó con la mano.

Sin embargo me pareció que la peque estaba llorando…

– Un momento, calla, calla, dije yo.

– ¿Que pasa?

– Está llorando Blanca.

Mi mujer se puso el pijama a toda velocidad y yo hice lo mismo, los dos subimos rápidamente escaleras arriba, efectivamente nuestra hija estaba llorando.

– Mamá me hago pis…

Nos había cortado el rollo por completo, cuando terminó la acostamos y fuimos a ver a nuestra hija mayor para comprobar que seguía bien dormida. Bajamos la escalera riéndonos ante lo que acababa de pasar. Para los que tengáis hijos ya me entendéis, estas cosas suelen ser muy normales.

– ¿Seguimos?, dije yo.

– Venga vamos a cenar, anda, te preparo un revuelto de setas.

Terminamos de cenar y recogimos todo, luego nos pusimos a hablar de los quehaceres de la semana, parecía como si a Claudia se le hubiera pasado el calentón. Normal con tantas interrupciones.

– Por cierto, esta semana tienes que ir a la tienda de muebles a pagar una señal, me dijo mi mujer.

Solo con la idea de volver a estar con Cristina un nudo se me hizo en el estómago, intenté protestar y que fuera mi mujer la que fuera a hacer el pago a la tienda.

– Puedes ir tu a pagar, esta semana ando un poco liado.

– Prefiero que vayas tu, no me apetece ver a la chica esa después de lo que la dije por teléfono, ya sabes, lo del cigarro y tal, dijo mi mujer.

– ¿Podemos hacer una transferencia, no?

– Pues por poder me imagino que si, pero ya quedamos en que nos pasamos por la tienda y les hacíamos el pago, además no tenemos ni el número de cuenta…

– Venga déjalo, que me paso por la tienda.

Al final tuve que ceder, en realidad no es que lo estuviera haciendo, yo creo que en mi fuero interno deseaba volver a ver a Cristina. Era toda una caja de sorpresas aquella mujer y sabía que ese cosquilleo en el estómago no se me iba a quitar hasta que la viera dentro de unos días.

Con solo volver a pensar en mi ex y en el encuentro que tuvimos en la habitación de mi hija pequeña me excité de nuevo. Aquella noche tenía que tener sexo con mi mujer, estaba muy caliente, así que volví a la carga.

– He vuelto a hablar por el chat con Toni estos días atrás, como dijiste que no te importaba, le dije a Claudia de repente.

– Vaya, te ha faltado tiempo, dijo mi mujer.

– ¿Ahora te va a sentar mal de nuevo?, dijiste que podía hacerlo.

– Te dije que podías hacer lo que quisieras, no pensé que ibas a ir corriendo a chatear de nuevo con ese tío, parece que eso te gusta mas que estar con tu mujer.

– Pues claro que no, es distinto, además, me gustaría que leyeras lo que hemos estado hablando, las fantasías que tenemos contigo Toni y yo contigo…

Mi propuesto pilló totalmente por sorpresa a mi mujer que desde luego no se lo esperaba, antes de que pudiera decir nada seguí hablando.

– Así podemos rematar lo de antes, venga Claudia, no me digas que no puede ser morboso, lo leemos juntos y luego podemos hacer lo que quieras…

Cogí el portátil y ni le di tiempo a mi mujer a reaccionar, abrí el chat y le puse a mi mujer las conversaciones que había tenido durante estos días con Toni, tengo que reconocer que me puse muy nervioso y excitado a partes iguales, no sabía como iba a reaccionar Claudia.

Se sentó en el sofá con el portátil en sus piernas y yo me puse detrás de ella acariciándola los hombros, ella comenzó a leer en silencio y yo poco a poco la fui tocando las tetas por encima del pijama.

De primeras se dejó hacer. No era mala señal.

Claudia estaba absorta en lo que leía y mis manos cada vez estaban mas juguetones, cuando la metí las manos por dentro de la parte de arriba agarré sus pechos, mi mujer gimió por primera vez y ladeo un poco la cabeza cerrando los ojos.

Aquello era increíble, ¡¡Claudia estaba muy cachonda!!

Con el dedo iba bajando la conversación y leía todo lo que fantaseábamos con ella, yo por mi parte metí una mano por dentro de sus braguitas hasta que llegué a su coño, no dijo nada, no hacía falta, solo volvió a gemir y abrió un poco las piernas para facilitar que pudiera llegar a acariciarla bien.

– ¿Te excita lo que lees?

– Eres un cerdo cornudo, ¿así que quieres que otro tío me folle mientras tu miras?

– Siii, me encantaría…además que tenga buena polla como Toni24, quiero que quedes bien satisfecha…

Claudia echó la cabeza hacia atrás apoyándola en mi hombro y dejó de leer, yo seguía masturbándola y ella empezó a mover las caderas al ritmo que mi dedo la acariciaba ahí abajo, con la otra mano alternaba sus dos pezones duros pellizcándolos cada vez mas fuerte.

No creo que a mi mujer le faltara mucho para correrse.

Y de repente escuchamos un sonido en el ordenador, miramos la pantalla y era Toni24 que estaba conectado.

– Hola tío, que tal?, te apetece paja?

Aquella era la oportunidad que estaba esperando, mi mujer había aceptado mis conversaciones con Toni, la tenía en ese momento excitada y a punto de correrse y estábamos con el ordenador encendido con la posibilidad de hablar con él.

– ¿Quieres que hablemos con él?, por favor Claudia, prueba, no tenemos nada que perder, puede ser muy morboso, dije yo.

– Que no David, que te he dicho que no, venga apaga eso y sigue, ahhhhhhhhh…

Yo no me dí por vencido y cogí el ordenador que estaba sobre Claudia, me puse a teclear ante la atónita mirada de mi mujer.

– Estoy con mi mujer, está leyendo todo…

– ¿En en serio?

– Si, haz videollamada para vernos…

Mi mujer intentó bajar la tapa del portátil.

– ¿Pero que coño haces?, ¡¡no quiero que me vea esa tio!!

– Tranquila, no te va a ver, solo quiero que compruebe que estamos juntos los dos, va a ser un par de segundos, no se nos va a ver la cara…

En el ordenador ya estaba sonando la videollamada, yo le di a aceptar bajando un poco la tapa para que la cam solo enfocara nuestros cuerpos, espere dos o tres segundos y luego saludé con la mano a Toni para posteriormente dar por finalizada la llamada.

Era como para demostrarle que no le engañaba, que efectivamente esa noche estaba con mi mujer.

– Pues es verdad, ¡¡que fuerte!!, hola Claudia, soy Antonio.

Claudia se quedó parada, todo esto la estaba sobrepasando, pero notaba como se la había acelerado la respiración y el pecho la palpitaba con fuerza. Estaba a punto de conseguirlo, mi mujer iba a hablar con Toni24…

– David esto me da mucha vergüenza…

– Tu habla con él, a ver lo que sale, solo teclea y ya está, venga por favor…

Con los dedos temblorosos sobre el teclado Claudia comenzó a escribir.

– Hola, soy Claudia…

Yo detrás de ella también estaba muy nervioso, no daba crédito a lo que veía, ni mi polla tampoco. La tenía completamente dura. Luego me dispuse a leer y ver por donde discurría la conversación entre mi mujer y Antonio.

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