SARA LEVESQUE

En el viaje hacia cualquier cumbre, la mochila es mi casa y la propia montaña se convierte en mi hogar.

La cima que uno se empeña en conquistar cree que es de su propiedad. Entonces se impone la Vida y una gran verdad: tú perteneces a la montaña hasta que bajas y quitas los pies de su inmensidad.

Si no la respetas, no solo no saldrás vivo de ese lugar; nunca te van a poder encontrar. ©

Un comentario sobre “La montaña

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