ECONOMISTA

18

No tuve fuerzas para ir a trabajar esa mañana, le llamé a Pablo para decirle que no me encontraba muy bien y aplazar la reunión que habíamos concertado el día anterior. Las horas se me hicieron muy largas y estuve encerrado en casa toda la mañana esperando a que Claudia regresara del trabajo. En mi cabeza retumbaba la advertencia que me había hecho Claudia antes de irse con las niñas.

– Luego al mediodía vamos a hablar muy seriamente.

Sobre las tres de la tarde llegó mi mujer del instituto, me extrañó que no viniera con las niñas, parece ser que las había dejado en casa de sus padres, lo que me preocupó todavía mas. Entró en casa y se cambió de ropa sin decirme nada. Yo estaba sentado en el salón esperándola, con gesto serio entró y se puso en el sofá a mi lado. Me quedé mirándola en silencio sin saber muy bien que iba a pasar.

– Bueno, ¿no piensas decir nada?, creo que tienes mucho que contar, me dijo.

– Oyes Claudia, no te pongas así, no es nada lo de el ordenador, mira, solo es un tío con el que hablo y ya está.

– ¿Un tío con el que hablas y ya está?, ¿te piensas que me voy a conformar con esa porquería de explicación?, vas a tener que hacerlo mucho mejor, he leído así un poco rápido lo que habláis, joder me dan ganas de vomitar, mi marido diciéndole a ese tío todas esas cosas, incluso hablando de mi, me parece enfermizo, tu no estás bien David, de verdad que no…

– Hablo con él de cosas que no puedo con nadie de nuestro entorno mas cercano.

– Mira, te he aguantado mucho y he hecho cosas que jamás imaginaría que iba a hacer, te he consentido lo de los consoladores, lo de ponerme los arneses, todas esas rarezas, quizás ahora no debería estar tan sorprendida de lo que he leído esta mañana, pero quiero que me cuentes todo, quien es ese tío, que es lo que habláis, desde cuando tienes contacto con él, ¿os habéis visto en persona?, ¿habéis mantenido relaciones?, ¡dios es que no puedo creérmelo!, dijo Claudia poniéndose las manos en la cara.

– Noooo, pero que dices, claro que no, nunca le he visto en persona, joder yo no he tenido relaciones con nadie desde que estoy contigo, eso tenlo claro, nunca te he engañado.

– ¿Y porqué hablas con ese tío?, le pones cosas como que te gustaría chupársela, que te gustaría meneársela, cosas así, ¡¡es asqueroso!!…

– No Claudia, son cosas que decimos los tíos cuando estamos calientes, ya sabes, decimos todas las guarradas que se nos ocurren.

– Venga ya David, o sea ¿que te masturbas hablando con él?

– Si, eso no te lo voy a negar, nos hemos masturbado muchas veces mientras hablamos nuestras cosas, pero solo por ordenador.

– ¿Desde cuando llevas hablando con él?.

– Mira, si te digo la verdad, empezamos a hablar cuando te quedaste embarazada de Blanca, en esa época me sentía fatal, no había sido capaz de embarazarte yo y encima estaba pasando lo de nuestros problemas, ya sabes…que no podíamos hacerlo porque no se me ponía, se me juntó un poco todo, no sabía con quien hablarlo y un día me conecté a un chat y empecé a hablar con este chico…

– Pero de eso son mas de 4 años.

– Si, llevamos hablando unos 4 años, nos hemos contado nuestras vidas, hemos hablado mucho de vosotras, o sea de nuestras mujeres, bueno él ahora tiene novia, de lo que hacemos, de nuestras relaciones sexuales, todo ese tipo de cosas, ya sabes…para mi es como un amigo sin conocerle, una especie de confidente…

– No me lo puedo creer que lleves hablando por internet con un tío mas de 4 años, me dejas alucinada, ¿y también le has hablado de mi?, ¿y que más, le has enseñado fotos mías?

– Si, pero fotos normales, vestida normal, solo para que supiera como eras.

– Pero tu eres tonto, a saber donde acaban esas fotos.

– Claudia son fotos normales, que pones en tu Facebook o instagram, no saques las cosas de quicio y solo se las he enseñado, no se las he mandado.

– Y todas esas cosas que le decías, que si te gustaría ver como me folla, que si serías un buen cornudo, que si te gustaría chupársela, no sé ni que más, porque me he sentido tan mal que no he podido ni seguir leyendo…

– Mira Claudia, son fantasías y ya está, él vive en Jaén y está muy lejos, nunca nos hemos visto, ni nos vamos a ver, no le des mas vueltas, ya te he dicho que es un amigo virtual mío, vale, de vez en cuando nos calentamos y nos hacemos unas pajas hablando guarradas, no creo que eso sea tan grave, ¿no?

– Pues hombre no será grave para ti, yo me he quedado en estado de shock esta mañana, no se lee todos los días como tu marido le dice a otro tío que le gustaría chupársela o decirle que te gustaría ver como “me follaría a mi como una cerda”. ¿A ti te parece eso normal?

– No sé si es normal o no, son solo fantasías, de verdad que no tienes que darle mas vueltas.

– Es que no me lo puedo creer, llevas 4 años hablando con un desconocido por internet, todas esas noches que te quedabas en el salón, ¡¡eso es lo que hacías!!, hacerte pajas con un tío mientras dice todas esas cosas de mi…y le dejas que me llame guarra, puta, zorra, es de vergüenza…

– Claudia, tranquilizate, de verdad…

Mi mujer ya había cogido carrerilla, se había puesto de pies y no dejaba de hablar mientras andaba de un lado al otro del salón.

– Y todas esas cosas que dices que le harías, ¿que pasa, que eres gay?, ¿te ponen los tíos?, ¿te gustaría de verdad chupársela?, ¿o prefieres hacerle una paja a esa “enorme polla” como dices tu?.

Yo no sabía ni que contestar, Claudia había leído mas de lo que había pensado.

– Claro que no, sabes que no soy gay…

– Tengo mis serias dudas, todo eso de los arnés, de que te folle el culo, de lo que hacemos y luego conmigo no te comportas como un hombre, ¡¡pero si no eres capaz ni de follarme!!, no se te pone ni dura…

– Eso es un golpe bajo Claudia, ya sabes mis problemas de…

– Yo no sé si serán problemas o que, lo mismo es que prefieres hacerte pajas con ese tío por el ordenador antes que follarte a tu mujer.

– Mira, es mejor que dejemos este tema, no quieres que vuelva a hablar con él, pues tranquila que no lo volveré a hacer.

– Yo no voy a prohibirte nada, ¿que lo que te gusta es eso?, pues tu mismo chico, pero a mi no vuelvas a ponerme una mano encima, te lo digo muy en serio.

– Estás sacando las cosas de quicio Claudia, podrías probar tu, me gustaría que hablaras un día con Antonio, para que veas que tampoco es para tanto…

– Ah que ahora se llama Antonio tu amiguito, ¿pero que dices?, ¿como voy a hablar yo con ese?.

– ¿Y porque no?

– Porque yo no tengo nada que hablar con ese señor.

– No sé, podría ser hasta excitante, tomárnoslo como un juego mas…ya sabes que muchas veces hemos fantaseado de hacer un trío, esto sería como hacer un trío pero sin los riesgos de vernos en persona.

– Deja de decir bobadas, yo no voy a hablar nada con “Antonio”, ¿me has oído bien?…y tu tampoco vas a volver a hablar con él si quieres seguir conmigo…

– Pero habías dicho antes…

– Ya sé lo que había dicho antes, pero ahora te digo que se acabó, ¿me has oído bien?, se acabó joder, ¡¡no quiero que vuelvas a hablar con él!!, sino no vas a volver a verme, ni a mi ni a las niñas, te lo aseguro.

– Claudia…eso no…

– Pues ya sabes lo que tienes que hacer, no quiero hablar mas de este tema, ah y una última cosa, cada semana me vas a enseñar el chat ese, así para que vea que no has vuelto a hablar con él. ¿te queda claro?

– Si, dije yo con un fino hilo de voz.

– Y esto no se me va a olvidar tan fácilmente, te lo advierto, dijo Claudia saliendo del salón y dando por finalizada la conversación.

Los siguientes días la convivencia con mi mujer se hizo fría y distante, hasta las niñas se dieron cuenta de que algo pasaba entre nosotros, yo me refugié en el trabajo y a finales de semana me reuní con Pablo para explicarle mi propuesta de modernizar la fábrica de zapatos y hacerla mas productiva. A Pablo le parecieron perfectas mis ideas, pese a las contras que ponía mi otro cuñado Gonzalo y aceptó comprar unas máquinas que yo le había estado enseñando.

Por lo menos en el trabajo me iba bien, ahora las preocupaciones las tenía al llegar a casa, recuerdo una noche que iba a acostarme y Claudia seguía bastante distante conmigo.

– No podemos seguir así, ¿cuando se te va a pasar el enfado?, dije yo.

– Pues ya se me irá pasando, por cierto trae el portátil y ábreme el chat, quiero comprobar que no sigues hablando con tu amiguito.

Yo sin decir nada fui a por mi ordenador personal y luego me metí en la cama e hice lo que ella me pidió. Cuando comprobó que llevaba mas de dos semanas sin hablar con él parece que se sintió satisfecha.

– ¿Que pasa, le echas de menos?

– No, te echo de menos a ti, ya hace dos semanas que no hacemos nada…

– Claro, ahora te acuerdas tu de tu mujer, como no te puedes hacer pajas con ese tío.

– Claudia, no seas así…no digas tonterías…

Mientras estábamos hablando sonó el ordenador, señal de que había recibido un mensaje al tener el chat abierto. Miramos la pantalla y era Toni24.

– hola, donde t metes que estás desaparecido?

Claudia me miró como esperando a ver que iba a hacer.

– ¿Te mueres de ganas de hablar con él, verdad?

– No, no es eso, toma el ordenador, podrías hablar tu con él, así ves que tampoco es para tanto, dije yo.

– ¡¡Que te he dicho que no!!, yo no tengo nada que hablar con él.

– ¿Y porque no?, podría estar bien, sería como un juego…

– Para juegos estamos, yo no voy a chatear con un desconocido, vete olvidándote de eso, dijo Claudia cerrando el portátil.

– Bueno piénsalo, podríamos pasarlo bien, así ves que tampoco es tan grave lo que he hecho e incluso podríamos reconciliarnos y añadir un poco de picante a nuestra sexualidad, de verdad Claudia te lo pido, reconsidera lo de chatear con Antonio…

19

Claudia y Mariola quedaron el sábado por la tarde en un centro comercial junto con sus hijas, cuando terminaron de comprar se sentaron a tomar un refresco en uno de los restaurantes de la planta alta, mientras las tres niñas correteaban por allí.

– Alba ten cuidado, que ellas son mas pequeñas.

– Es un encanto tu hija, mira como cuida a las dos mías, dijo Claudia.

– Si, no tengo queja, es muy buena.

Se acercó el camarero y les trajo las dos bebidas en una bandeja, Mariola se le quedó mirando y vió que era un chico de unos 22-23 años bastante guapete.

– ¿Te has fijado en el camarero?, dijo Mariola.

– Si, no está nada mal.

– ¿Nada mal?, ese te quitaba a ti las penas en unos minutos, no sé que te pasa Claudia pero últimamente te noto triste, estás como apagada.

– ¿Se me nota?, dijo ella.

– Por supuesto, ¿tienes algún problema en casa?

– Bueno, digamos que no estoy en el mejor momento con mi marido, aunque es algo largo de contar.

– ¿Y porque no quedamos otro día y me lo cuentas tranquilamente?, el finde que viene se queda Alba con mi ex, deja a las niñas con tu marido o donde tus padres y salimos a cenar el sábado y luego nos vamos un poco de fiesta, ¿te parece?

– Vale, me vendrá bien salir un poco.

– Yo hace un par de años estaba igual que tu, no tiene porqué ser el caso, pero es que ya no aguantaba a mi ex marido, no es que él hiciera nada, pero no me sentía bien conmigo misma, estaba deprimida, no tenía ganas de nada, y cuando digo de nada es de nada, ya me entiendes, decidí que tenía que dar un giro a mi vida, no me apetecía estar con él.

Mariola sacó el móvil y le enseñó unas fotos a Claudia.

– Mira, esta soy yo hace 3 años.

– Madre mía, ¡menudo cambio!, te has cortado el pelo, estabas mas gordita, ¡¡pareces otra!!.

– Si, ahí ya no me sentía bien sobre todo físicamente, no me veía atractiva, no estaba a gusto ni con mi cuerpo, ni con José Luis, ni con mi vida en general, cuando nos conocimos tu y yo hace dos años me acababa de separar, estuve unos meses muy tranquila haciendo ejercicio, rápido me puse en forma.

– Ahora estás todavía mucho mas guapa que cuando nos conocimos.

– Y más que pienso estar, eso me dicen todos, que estoy estupenda, jajajaaja, tu tienes pinta de que siempre has estado buenísima, dijo Mariola

– Jajajajaja, no te creas, después de que naciera Blanca me tocó ponerme las pilas…se me quedó buena barriga…

– Si, te entiendo, pero ahora estás genial, tenías que ver a mi ex como me mira ahora, me come con la mirada y eso que se ha echado novia, en el fondo es un buen hombre y Alba le quiere mucho y él la educa muy bien, pero yo no podía seguir, de verdad que quería un cambio en mi vida…bueno que me desvío del tema, entonces lo dicho, el fin de semana que viene quedamos y me pones al día de tus problemillas…

– Vale, hecho.

Como habían acordado el sábado siguiente se fueron a cenar las dos juntas, eligieron un restaurante mas bien tranquilo para poder hablar. Durante la cena Claudia no le contó mucho a Mariola de sus problemas personales, era muy reservada y sobre todo en este tipo de cosas, pero después salieron a tomar unas copas y se le fue soltando la lengua con el alcohol.

Las dos iban estupendas con unos vaqueros súper ajustados y unos buenos taconazos, Mariola era morena y medía unos 10 cms mas que Claudia, que por la mañana había pasado por la peluquería para parecer mas rubia todavía. Eran dos Milf de 38 y 37 años que estaban de fiesta y muy atractivas, dos pibonazos que cada vez que entraban en un bar no pasaban desapercibidas.

No tardaron en acercarse a ellas dos hombres de unos 40 años, pero Mariola les despachó con mucha naturalidad.

– Con lo buena que estás, vamos a estar toda la noche espantando moscones, dijo Mariola.

– Tu tampoco estás nada mal, jajajaja, dijo Claudia. – voy a tomarme otra copa que hoy tengo que olvidar las penas.

– Tu ya vas un poco contentilla.

– Y tu…

– Jajajajajaja.

Después terminaron en un sitio mas tranquilo, donde al menos la música no estaba muy alta y podían hablar.

– Bueno, cuéntame que es lo que te pasa con tu marido, suéltalo, no te lo guardes dentro, estaría bien que se lo contaras a alguien, dijo Mariola.

– Buffff, es complicado, no sé ni por donde empezar.

– Pues por el principio, ¿estás bien con tu marido, no?, vamos que digo que no estás pensando en separarte ni nada de eso.

– No, yo le quiero mucho, es muy bueno, trabajador y las niñas le adoran.

– Pues me le pones bien, ¿y cual es el pero?, porque después de lo que me has dicho viene un pero, yo al mio también le quería mucho, era bueno, trabajador y Alba le adoraba…

– Mira, hace poco le descubrí que hablaba con otro tío por internet.

– ¿Que hablaba de que?

– Pues de sus cosas, hablaban de sus parejas, o sea de mi, fantaseaban, bueno cosas de esas, era como un compañero de pajas de mi marido…

– ¿Pero se conocen o algo?

– No, solo por internet, o eso me ha dicho él.

– ¿Y que me quieres decir, que a tu marido le gustan los hombres?, no te sigo…

– No, creo que no, le gustan las mujeres…bueno no sé, ya no sé ni que pensar, en la intimidad me pide cosas raras, cosas que no sé si son normales.

– ¿Ah si?, ¿me lo quieres contar?

– Es que…me da un poco de vergüenza…contarte nuestras intimidades.

– Tranquila no se lo diré a nadie, además yo no tengo problemas en contarte las mías, jajajajaja, luego te cuento lo de mis ligues jovencitos, pero primero tu, que veo que necesitas desahogarte y llevas años con eso dentro.

– Pues para empezar, por ejemplo hemos estado mas de cuatro años sin tener relaciones con penetración, hasta hace poco que tuvimos una vez, pero esa casi no cuenta…

– ¿¿¿Cuatro años???, no me fastidies, ¡¡¡pero si tu estás en lo mejor ahora!!!, cualquier tío mataría por follarte, y me dices que ¿lleváis cuatro años sin tener relaciones?, pero que le pasa a tu marido?, no me fastidies…¿le pasa algo?

– No exactamente…

Y Claudia empezó a hablar y una vez que comenzó ya no pudo parar. Le contó absolutamente todo a Mariola, llevaba muchos años en los que no tenía una amiga en la que poder confiarle sus secretos y ahora se desahogó con Mariola, le dijo lo de los problemas de erección de David, lo del sexo oral, como se ponía encima de él para poder correrse, lo de su marido por el chat y hasta lo de los arneses, también le contó que se enfundaba pollas de goma para poder encular a su marido, eso fue lo que mas vergüenza le dió contar, pero una vez que había empezado no se iba a detener, le contó con todo detalle que tenía varios arneses y hasta los tamaños, como se follaba a David y lo que hacían con ellos. Mariola escuchaba atentamente sin interrumpir a Claudia, así hasta que terminó de hablar. Se miraron las copas que estaban vacías.

– Creo que necesito otra copa, hoy me voy a emborrachar, dijo Claudia.

– Vamos a la barra, yo también, jajajaja

– Bueno ¿y que te parece lo que te he contado?, dirás que mi marido no es muy normal.

– Mira Claudia, no te voy a decir que tampoco es que seáis los mas normales del mundo, pero no es para tanto, cada uno en la intimidad de sus casa tienen sus rarezas y tampoco hay que darle mas vueltas, siempre que a los dos os guste, está claro, porque ¿a ti también te gusta hacer esas cosas verdad?

– Si, pero yo preferiría tener sexo normal, como tienen todos.

– ¿Y que es sexo normal?, para vosotros eso es lo normal, disfrutáis de esa manera y ya está, por lo que me cuentas a tu marido le gusta un poco el tema de la sumisión hacia ti, lo que le excita es el tema de la humillación y cosas de esas.

– Si, mas o menos…

– Le gusta que le insultes, que le llames maricón, cornudo y esas cosas, tampoco me extrañaría que le gustara lo de fantasear en verte con otros, ¿verdad?

– Bueno…mas o menos…

– Lo sabía, seguro que a tu marido le excita lo de pensar que estás con otros hombres.

– Si, esas cosas le ponen mucho.

– ¿Pero como fantasía o alguna vez te lo ha propuesto de verdad?

– Yo creo que como fantasía, nunca lo hemos hablado como algo serio.

– ¿Y a ti?, ¿te gustaría estar con otros?, si a tu marido le excita y te deja, no le veo cual es el problema…

– Yo no valgo para eso, quita, quita, yo solo he estado con él, no podría estar con otros hombres.

– A ver Claudia, tampoco te digo que conozcas a un tío y ya te vayas con él a la cama, pero fantasea con tu marido, hablar de estas cosas, seguro que mejoráis mas vuestra vida sexual y sino con ese de internet, me has dicho que tu marido quiere que hables con él, ¿no?, pues hazlo, no pierdes nada por probar…

– No sé…después de todo lo que hemos pasado por ese tema…como le voy a decir ahora que quiero hablar con su amigo…

– Aquí no hay medias tintas, si quieres estar con tu marido tenéis que llegar a un consenso sobre las cosas que os gustan a los dos, tienes la mente muy cerrada Claudia, hay que disfrutar mas, mira cuando llegues esta noche a casa te tienes que reconciliar con David, dile que esta noche te han entrado muchos tíos en la discoteca y ese tipo de cosas, seguro que le vas a poner a mil y luego…pues al lío, jajajajaja, ya me entiendes…

– Estoy medio borracha.

– Mejor, esta noche quiero que llegues borracha a casa y te folles literalmente a tu marido, eso es lo que menos me cuadraba de todo, que hayáis estado cuatro años sin hacerlo.

– Y no sabes lo que tuve que decirle para que se excitara…y poder hacerlo…

– Cuenta, cuenta…

– Pues me pidió que le hablara de Don Pedro, el director del instituto, jajajaja, dijo Claudia tapándose la cara, – le excitaba pensar que me miraba el culo o que yo le ponía…

– ¿Y está bueno el Don Pedro ese?.

– Noooooo, por dios, es un viejo, tendrá sobre 70 años, debería estar jubilado, pero no veas como mira a las mujeres, tiene pinta de que es un viejo verde de esos…

– Pues déjale que te mire, a ti te gusta ir guapa y que se fijen en ti, no me lo niegues…

– Si, como a todas, ¿no?, pero no Don Pedro, ahhh, es…muy viejo…aggggggghhhhhh…noooooo…

– ¿Y te mira de forma lasciva o que?

– No sé, mira a todas las profesoras, alumnas, ya sabes, son cosas que se notan…pero es inofensivo, es un pobre hombre, ahora tengo que pasar mas tiempo con él en su despacho por un programa que estamos haciendo en el instituto de intercambio de alumnos.

– ¿Los dos solos?

– Jajajaja, si, pero no pienses cosas raras.

– Pues si dices que es inofensivo, deja que te mire, provócale, cuando quedes con él vete con estos pantalones, ponle cachondo y luego se lo cuentas a tu marido…para jugar…

– Nooooo, no voy a hacer eso…

– ¿Y los alumnos que?, ¿te gusta que te miren?, debe de ser muy morboso estar rodeado de esos jovencitos que irán cachondos todo el día, además con esta ropa tan sexy que te pones…

-No, en el instituto no llevo esta ropa, tengo una ropa aparte para ir a dar clase, no tan sexy, por ejemplo estos pantalones no me los pondría nunca para ir al instituto.

– ¿Como?, ¿estás de coña, no?, tu tienes que vestir como a ti te gusta y si te miran con otros ojos es problema de ellos, eso no es ir provocando ni nada, tienes un cuerpazo y debes lucirlo orgullosa, tienes una mentalidad muy antigua, ¡¡¡por Dios!!!. lo primero que tendrías que hacer es coger toda esa ropa y tirarla a la basura, no me fastidies…

– No sé.

– ¿Pero esa otra ropa te gusta?

– Algunas cosas no están mal.

– Pero no te las pondrías para el día a día.

– No, solo para ir al instituto.

– Pues tu misma te has contestado, tu debes vestir como a ti te gusta, no puedes estar pensando si vas provocando o si es inapropiado, tu vistes muy bien Claudia, tienes mucha clase, otra cosa es que vistieras de manera vulgar, pero no es el caso…

– Podría ir poco a poco cambiando el vestuario, dijo Claudia pensativa.

– Esa es la mentalidad y ahora vamos a tomarnos otra copa…

Mariola miró hacia el culo de Claudia y comenzó a reírse.

– ¿De que te ríes?

– Nada, nada, me estoy imaginando como debes estar con una polla de esas que usas con tu marido ahí colgando, con lo buena que estás me pongo hasta cachonda de pensarlo, hasta me lo haría contigo, dejaría que me follaras…

– Jajajajajaja

– Jajajajajajjajajaja, ahora voy a contarte lo de mis ligues con los jovencitos, en el último año y medio he estado con unos cuantos, es lo mejor, sexo sin compromiso, solo follar por follar, porque nos apetece…

-Jajajajaja, cuenta, cuenta…

Las dos se estaban riendo a carcajada limpia, cuando terminaron de hablar se les acercaron un par de chicos de unos 30 años que estaban bastante bien, guapos, elegantes y con muy buena presencia.

– Hola chicas, ¿podemos invitaros a una copa?…

20

No sé que hora sería cuando llegó Claudia de madrugada, estaba yo solo porque habíamos dejado a las niñas en casa de sus padres. Se metió en la cama y se pegó a mi.

– ¿Estás despierto?, me dijo.

– Si, ¿que hora es?

– Tarde, creo que ya es de día…

Me giré para darle un beso y al cogerla por la cintura no me esperaba lo que me encontré.

– Joder Claudia, ¡estás desnuda!

– ¿Te ha gustado la sorpresa?, he pensado que podíamos arreglar lo nuestro, dijo intentando poner voz sensual, aunque se notaba que iba pasada de copas.

– Puffff…,madre mía, además estas borracha…

Claudia me agarró de las manos y las bajó hasta su culo, luego se acerco mas y con un leve movimiento de su cuerpo contra mi la polla ésta comenzó a desperezarse. Yo mientras apretaba sus nalgas y estuve un buen rato sin dejar de sobar los perfectos glúteos de mi mujer.

– ¿Te gusta mi culo?

– Me encanta, ya lo sabes, tienes un cuerpazo perfecto, dije agarrándola con la otra mano uno de sus pechos, – te lo he dicho muchas veces, pero es verdad, estás mas buena que cuando tenías 23 años y empezamos a salir.

– ¡¡Quiero que esta noche me folles!!, ¡¡por favor, quiero que me folles!! dijo palpándome la polla por encima del pijama en lo que parecía una súplica.

– ¡¡Claudia!!

– Shhhhh tranquilo, sé como hacer para que se te ponga dura, ¿sabes que esta noche he ligado?

– ¡¡¿¿Como dices??!!, dije intentando incorporarme un poco en la cama.

– Sssssshhhhh, qúedate tumbado, no te pongas nervioso, dijo sacándome la polla del pijama y comenzando a meneármela.

– ¿Que es eso de que has ligado?.

– Ya sabes que hemos salido solas Mariola y yo…y bueno…nos han entrado un par de tíos…

– ¿Donde?

– Y que mas de eso, pues en un bar, no sé ni como se llama, me llevó Mariola, estaban bastante buenos los chicos, nosotras íbamos borrachas y les hemos seguido un poco el rollo.

– ¿Estaban buenos?, ¿cuantos años tenían?.

– Pues no lo sé, hombre no eran jovencitos, pero tampoco tendrían mas de 30…

– ¿Y que es eso de que les habéis seguido el rollo?, dije yo.

Me sorprendía este comportamiento de Claudia, es evidente que iba borracha, pero de todas formas nunca había actuado así, me gustaba el tono de voz que usaba, un tono sucio que yo desconocía, pero no solo era su voz, eran sus gestos, era todo…se había metido en la cama desnuda y de buenas a primeras me había sacado la polla para meneármela de manera impúdica. Además tampoco me cuadraba mucho lo de que le habían entrado un par de tíos y les habían seguido el juego, Claudia es bastante arisca en ese aspecto, alguna vez que hemos salido juntos en cuanto ha venido algún chico a hablar con ella les ha cortado en seco muy rápido, yo no salía de mi asombro ante lo que estaba sucediendo, pero mi mujer no dejaba de hablar y de masturbarme a la vez…

– Les hemos dejado que nos invitaran a un par de copas y luego hemos estado hablando con ellos.

– ¿Han intentando ligar con vosotras?.

– Jajajaja, por supuesto, ¿acaso lo dudabas?

– ¿Que os han dicho?

– Pues yo he estado casi toda la noche hablando con uno y Mariola con el otro, al final me ha dicho que si le acompañaba a su casa…

– Joder ¿en serio?

– Pues claro, pero le he dicho que no, soy una mujer casada, jajajajaja, eso si, Mariola no está casada, el otro chico si que la quería llevar a su casa, posiblemente estén liados ahora mismo…

– Vaya con tu amiga, no pierde el tiempo.

– Pues si y hace bien, en el fondo me ha dado hasta un poco de envidia, estaban muy buenos los dos…

– ¿Te da envidia que tu amiga haya ligado con ese chico?

– Un poco si, seguro que ahora se lo está pasando muy bien, ¿me hubieras dejado irme con el otro chico?

– ¡¡Claudia!!

– Es solo una pregunta…¿te hubiera gustado?

– No lo sé Claudia, creo que no, eres mi mujer…

– ¿Entonces porque la tienes tan dura?

– Ummmmm Claudia, no lo sé…

– Claro que lo sabes, siempre me dices que te gusta verme hablar con otros o que intenten ligar conmigo, en el fondo te hubiera gustado que estuviera con ese chico…

– Si sigues meneándomela voy a correrme…

– ¿Yaaa?…, es solo imaginarte eso y ya te corres, ¿te gustaría verme con otro?

– Pufffffffff, para, para…

– ¿Te gustaría verme follar con otro?..

Tuve que retirar la mano de mi mujer porque sino mi corrida era inminente, pero ella no se iba a detener, se puso sobre mi y agarrándome la polla se la metió en el interior, luego comenzó a cabalgarme muy despacio.

– ¿Te gustaría verme follar con otro?, me repitió de nuevo…

– Claudia no sigas…joder…no voy a poder aguantar si sigues diciendo eso…

Los movimientos de Claudia sobre mi eran tremendamente excitantes, se meneaba con mucha sutileza intentando lo mas posible retrasar mi inminente eyaculación.

– Mmmmmmmmmmmmmmm, que ganas tenía de volver a follarte, tranquilo, no pasa nada, córrete si quieres…ya contaba con ello, pero que sepas que luego voy a sentarme en tu cara y vas a hacer que me corra…

– Despacioooo…dioossss…

– No puedo moverme mas despacio, jajajaja, tranquilo, no te aguantes mas, ahora dime, ¿te gustaría verme follar con otro?

– Ahhhhh, siiiiiii, si me gustaría.

– ¡¡Dímelo!!, di que te gustaría verme follar con otro…

– Me gustaría verte, ohhhhhh ohhhhhhhh, me gustaría verte follar con otros…

– ¿Y me dejarías hacerlo?

– Siii, si te dejaría, puedes follar con quien quieras…siiii, te dejo…

Claudia se inclinó hacia abajo pegándose a mi cuerpo, puso mis manos sobre su culo para que se lo apretara y me susurró al oído.

– Como un buen cornudo…

– Me voy a correr, me voy a correr…

– ¿Ya te corres cornudo?

– Me corro, ¡¡¡¡me corroooo!!!, ahhhhhhhhhh, ohhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, diossssss…

– Cornudo, cornudo…asíii muy bien, sigue corriéndote cornudo…sigue corriéndote…

Descargué dentro de Claudia que seguía encima de mi con sus suaves movimientos, aunque me acababa de correr mi polla seguía dura y palpitando dentro de ella, había sido la hostia, mi mujer estaba completamente desatada y que me hubiera llamado cornudo me había vuelto loco de placer, pero ella no había terminado, no se había corrido. Rápidamente se salió de mi tapándose el coño con la mano y con esfuerzo trepó hasta ponerme la vagina en la boca, luego quitó la mano y todo el semen que llevaba dentro se escurrió de manera abundante por mi cara.

– Toma abre la boca, trágatelo, jajajajaja y luego ¡¡haz que me corra joder!!

Cuando ya tenía la boca llena del semen que había caído y empezaba a derramarse por mi garganta, Claudia buscó el contacto de su coño contra mi lengua y comenzó a moverse, pero a mi me costaba concentrarme en chupárselo.

¡En ese momento me estaba tragando mi propia corrida!

Pero Claudia estaba concentrada en lo suyo, se amasaba con fuerza las tetas y se restregaba contra mi lengua sin importarle que estuviera debajo. Yo solo era una lengua que la ayudaba a correrse, intenté apartarla un momento para avisarla de que me costaba respirar con la lefa bajándome hasta el estómago.

– Claudia, me ha caído en la boca, casi no puedo respirar, dije buscando un poco de aire…

– No te pares ahora, ¡¡estoy a punto de correrme!!, trágatelo y cállate joder, trágate la puta corrida cornudo y no vuelvas a interrumpirme, dijo mi mujer totalmente fuera de si.

Y dicho esto volvió a restregarse contra mi, como tantas otras veces había hecho para unos pocos segundos después correrse mientras balanceaba su clítoris contra mi lengua.

– Ya me viene, ya me viene, ahhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, CORNUDOOOOOOO, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh, mmmmmmmmmmmm… que bueno…diosss que bueno.

Se quitó de encima y se puso a mi lado, todavía respiraba jadeante y se me quedó mirando fijamente, no caí en la cuenta de que mi cara debía de ser un poema llena de semen y sus propios fluidos. Me retiró unos restos de la comisura de los labios, como si fuera un niño pequeño y me estuviera limpiando y luego me puso el dedo en la boca para que se lo chupara.

– Te has dejado esto, jajajajaja.

Yo sumiso abrí la boca y dejé que me metiera el dedo dentro, luego ávido lo chupé sin dejar de mirar fijamente a los ojos de Claudia que se reía borracha y extasiada de placer.

21

Al día siguiente mi mujer amaneció con una resaca tremenda, lo que había pasado unas horas antes me parecía un sueño del que no me quería despertar. Habíamos tenido un sexo fantástico. La preparé el desayuno y se levantó totalmente ojerosa.

– Hacía tiempo que no bebía tanto, ¿oyes te importa pasarte tu a buscar a las niñas a casa de mis padres?, no tengo ganas de salir, me dijo Claudia.

– No, sin problemas, ahora en un rato me preparo y voy a por ellas.

Me acerqué a mi mujer para abrazarla y darla un beso.

– Ayer estuvo muy bien, me alegro que ya se te haya pasado el enfado, vas a tener que salir mas a menudo.

– Quita quita, que ahora voy a estar toda la semana echa unos zorros y no te creas que se me ha pasado el enfado del todo…por cierto antes de ir a buscar a las niñas déjame el portátil que quiero ver que no has vuelto a hablar con ese tío del chat…

– No empieces otra vez con eso, sabes que no he vuelto a hablar con él, vete un rato al sofá que voy a preparar la comida, esta tarde hacemos un domingo de sofá, manta y película.

Antes de salir de casa para buscar a las niñas la dejé a Claudia el portátil, no hacía falta que abriera el chat porque ella ya conocía la contraseña.

– No tardo mucho en volver, cuando termines con eso vete poniendo la mesa para comer…

Claudia abrió el ordenador y comenzó a leer las conversaciones pasadas que su marido había tenido con Toni24, no entendía como David podía decirle esas cosas, la fantasía preferida de su marido era que el tal Toni se la follara delante de él con su enorme polla de 24 cms. Sin embargo no sabía porqué pero el leer aquello ya no la daba tanta repulsa como la primera vez que lo hizo, era como si se estuviera acostumbrando de leerlo tantas veces y por un momento incluso empezó a sentir una sensación extraña en su interior.

Aunque no lo iba a reconocer le daba algo de morbo aquello y hasta se ponía un poco cachonda. Luego veía las video llamadas finalizadas que se hacían entre ellos y se llegó a imaginar que se dirían y como sería el pollón del tío que hablaba con su marido. Se la quedó grabada la frase de su marido “me ha encantando ver como te corres mirando la foto de mi mujer”. Sintió que los pechos se la ponían duros y tuvo que cruzar las piernas para intentar calmar el calor que emanaban sus muslos. Y lo peor fue cuando de repente recibió un mensaje, no se lo esperaba, era de Toni24.

– Hola tío, cuanto tiempo, que tal te va?

Claudia cerró de golpe la tapa del portátil como si pudieran verla desde el otro lado de la linea y dejó el ordenador en la mesa de su escritorio, luego cogió el móvil y llamó a su amiga Mariola.

– ¿Que tal anoche?, yo me he levantado con una resaca terrible.

– Yo igual, dijo su amiga al otro lado del teléfono.

– Bueno ¿y que tal con el chico, hubo tema o no?

– No, jajajaja, no hubo nada, me acompañó hasta un taxi y nada más, nos pasamos un poco de copas, sino si que me le tiro, jajajajajajaja, solo nos dimos unos besos…

– Jajajajajajaja, yo con mi marido si que tuve algo, ahora le he mandado a buscar a las niñas…

– Bien, ¿ya os habéis reconciliado?

– No del todo, en ello estamos, he estado leyendo ahora las conversaciones que tenía con su amigo virtual, de vez en cuando le controlo para que no sigan hablando, me siguen pareciendo muy graves, pero parece que ya no habla con él.

– No le des mas vueltas a eso, tienes que perdonarle.

– He estado pensando que me gustaría que las leyeras tu y me dieras tu opinión, la verdad es que no sé ni que pensar.

– ¿Que te gustaría que leyera yo las conversaciones de tu marido con su amigo?, no sé, me parece un poco fuerte Claudia, sería como invadir su intimidad, es una cosa privada de él, ni tu deberías hacerlo.

– De verdad me gustaría que lo hicieras, me da un poco de vergüenza, es algo muy íntimo de mi marido, pero tendrías que leerlas para ver que te parecen y me des tu opinión…

– Claudia yo preferiría no hacerlo…pero si tu quieres…pásate un día por casa y lo hablamos…

El lunes fui con entusiasmo a trabajar y lo primero que hice fue llamar a Pablo para volver a concertar una reunión con él y explicarle el tema de la maquinaria que íbamos a comprar para modernizar la fábrica. Quedamos el miércoles y a media mañana aparecieron por allí: Pablo, Gonzalo y su mujer Carlota, que iba como la administradora del grupo “Álvarez”. Entramos en mi oficina y nos sentamos los 5, también nos acompañaba Sebas, un operario que era como el segundo encargado, llevaba trabajando allí casi 40 años.

Les estuvimos explicando el proyecto y Pablo parecía encantado, precio, tiempo que tardarían en suministrar las máquinas, en montarlas, etc…, pero Gonzalo solo hacía que poner pegas a todo, finalmente fue mi cuñada la que habló.

– El desembolso de dinero va a ser muy fuerte, espero que lo tengas claro Pablo, dijo la hermana de Claudia.

– Si, vamos a hacerlo, David y Sebas, vosotros os encargáis de todo, llamar al proveedor y comprar las maquinas, lo habéis presentado muy bien, enhorabuena.

Luego Pablo y Gonzalo estuvieron dando una vuelta por la fábrica y Sebas y Carlota se pusieron a hablar.

– ¿Que tal te va todo, hacia tiempo que no venias a visitarnos?, dijo Sebas que era un señor adorable de 60 años.

– Es que tengo mucho trabajo, dijo Carlota poniendo una mano sobre el hombro de Sebas.

Era de las primeras veces que veía a mi cuñada tratar con cariño a una persona, que no fueran los sobrinos.

– Conozco a Carlota desde que tenía 4 años, la traía Manuel a la fábrica y se ponía a corretear por aquí, todavía no habías nacido tú ni tu mujer Claudia, me dijo Sebas.

– Si, me acuerdo y tu me dejabas la bata y me la ponías y yo decía que iba a trabajar también, jajajajaja

– Jajajajajaja.

Me quedé mirando a Carlota mientras charlaba amigablemente con Sebas, llevaba una falda hasta las rodillas que no podía disimular su anchísimo culo, pero de cintura para arriba estaba muy buena, a sus 44 años era toda una belleza de cara, rubia y ojos azules y además tenía unas enormes tetazas que amenazaban con reventar los botones de la camisa. Me imaginé follándomela en mi oficina desde atrás mientras le colgaban los pechos, daban ganas de hacerlo a lo bestia y mas siendo la mujer del necio de Gonzalo. La hermana de mi mujer me daba mucho morbo, después de mi cuñada Marina y mi ex Cristina era la tercera tía con la que mas pajas me había hecho.

Cuando se fue la visita me quedé hablando con Sebas en la oficina.

– Pobre chica, con lo alegre que era de pequeña y ahora, bueno en fin…, dijo Sebas.

– Si, pero no me extraña…ya sabes Gonzalo.

– Menos mal que se ha ido de la fábrica, han sido muchos años aguantando a ese tío, contigo estamos mucho mejor.

– Gracias Sebas, tu eres el que mas tiempo lleva aquí, deberías ser el jefe y no yo…

– La familia es lo primero en los negocios, dijo…pasa en todos los sitios…

– Yo tampoco soporto a Gonzalo, aunque sea de la familia.

– Valiente sinvergüenza, lo tiene todo, vago, necio, déspota y putero, dijo Sebas.

– ¿Putero también?, eso no lo sabía, dije yo.

– Venga no me digas que tu no lo sabías, si lo sabe toda la fábrica, a parte de que no se cortaba de alardearlo, la pobre Carlota tiene mas cuernos…le gustan las señoritas de compañía, mas otras amigas que tiene él por ahí…es un personaje…

– Pues no, no sabía nada.

– Oye pues de esto ni una palabra, tu como si no supieras nada…

– No, tranquilo, tampoco pensaba decirla nada a Claudia.

Llegué a casa y comí tranquilamente con mi mujer y las niñas, luego Claudia me dijo que tenía que ir al instituto por la tarde.

– He quedado con Don Pedro, ya nos queda poco tiempo para preparar lo del programa de intercambio de alumnos, iré de 18:00 a 19:00, pero antes de ir al instituto quiero echarme un poco a descansar.

Se despertó sudando de la siesta, era la tercera vez en apenas unos días que soñaba lo mismo. ¿Que me está pasando?, se preguntó Claudia. No sabia si era por la conversación que tuvo con Mariola o desde que había vuelto a follar con su marido, fantaseando con ello, pero estaba claro que algo sucio e impúdico se le había metido en la cabeza.

Otra vez soñó con Don Pedro, el director del instituto, el mismo sueño que las anteriores veces, estaban en su despacho, ella plantada de pies en el medio. El viejo se levantaba de su silla e iba muy despacio hacia ella, luego dando vueltas sobre su cuerpo la iba sobando el culo y las tetas mientras no dejaba de decir guarradas.

– Estás muy buena zorra, tienes las tetas muy grandes y el culo muy duro, es una pena que vengas con esta ropa de vieja y ahora ¡desnúdate!

– ¡Pero Don Pedro!

– ¡He dicho que te desnudes puta!.

El director se transformaba en un sádico sexual en su sueño y ella obedecía todo lo que él la pedía. Se fue desnudando poco a poco, primero el jersey, luego se quitó el pantalón quedándose en una ropa interior muy fea que ella nunca había tenido, pero se le aparecía en el sueño sin saber porqué.

– ¡Quítate ese asqueroso sujetador, quiero verte las tetas!.

Claudia se desabrochaba despacio el sostén y luego lo dejaba caer el suelo para después cruzarse de brazos ocultándose los pechos.

– ¡No te tapes puta, enséñame las tetas!, así eso es, pon los brazos en jarra, muéstrame esos pezones tan ricos que tienes!, ¡estás para follarte Claudia Álvarez, tiene mucha suerte el cornudo de tu marido! ¡y ahora quítate las bragas esas de vieja que llevas!

Luego ella se iba bajando poco a poco las bragas hasta que quedaba totalmente desnuda frente al viejo.

– ¿Te gusta que te vea así, eh?, todos los alumnos deberían verte así, seguro que te gusta, eres muy puta, ¡y ahora vete a dar clase!, ¡enséñales a tus alumnos lo zorra que eres!

– Pero Don Pedro, ¡¡no puedo salir así de su despacho!!, ¡estoy desnuda!

– ¡¡Que te calles puta!!, le contestó con un buen azote en su culo.

– Noooooooo, por favor…

Pero Don Pedro ya no la hacía caso, con una sonrisa maléfica sacaba a empujones a Claudia de su despacho hasta dejarla en medio del pasillo del instituto donde podían verla todos sus alumnos, ella se tapaba como podía, pero los alumnos la miraban y se reían, luego ella se despertaba sobresaltada.

No le gustaba en absoluto aquel sueño y le parecía sucio y obsceno, sin embargo sus partes íntimas no pensaban lo mismo.

Cuando se despertaba estaba húmeda, excitada y muy cachonda, tanto que sentía un impulso irrefrenable de masturbarse, sin embargo nunca lo hacía. Eso estaba muy mal y además seguro que en unos días dejaría de soñar con aquello y volvería a la normalidad.

Antes de que saliera subí a la habitación y Claudia se estaba preparando para la reunión con el director del instituto.

– Oyes, mañana sin falta vamos a ir a la tienda de muebles para comprar la habitación de Blanca…

– Vale, sin problemas.

En cuanto escuché eso ya me excité, eso significaba tener que ir a la tienda donde mi ex-novia Cristina trabajaba, solo con verla me ponía nervioso, Claudia por supuesto no sabía nada de esto ni quien era ella, se estaba vistiendo para ir al instituto, se había puesto una camisa blanca y estaba buscando entre los pantalones para ver que se ponía, mi mujer tenía dos partes en el armario, la ropa que se ponía en el instituto para dar clase y la ropa para el resto de días, la del instituto era mucho mas holgada, vaqueros mas amplios, faldas mas largas, en el otro lado los vaqueros eran súper ajustados, las faldas mas cortas, tenía leggins, pantalones de cueros, camisetas con escote…

Yo cogí un vaquero de los uso diario y se los di.

– Toma, ponte estos, te quedan muy bien, nunca los has llevado…

Claudia me miró extrañada y cogió los pantalones.

– Sabes que no uso esta ropa para ir al instituto, me dijo.

– Esto no es para dar clases, solo es una reunión informal de trabajo con Don Pedro.

– Para mi es lo mismo…

– Pues para mi no, además no entiendo porqué tienes que ponerte este tipo de ropa para dar clases, a ti te gusta vestir de otra manera, deberías ir poco a poco dejando de usar todo esto, dije señalando la parte del armario con la ropa que ella utilizaba para dar clases.

– Otro como Mariola, ella me dijo lo mismo.

– ¿Lo ves?, si te lo dice también tu amiga será por algo.

– Me gustaría, pero estoy mucho mas cómoda así vestida, por lo menos cuando estoy con mis alumnos, a esas edades son hormonas revolucionadas, no quiero contribuir a que se alteren mas por mi culpa.

– Buena forma de decir que no quieres que se pongan cachondos por tu culpa, jajajaja, además tu misma lo has dicho, hoy no vas a estar con tus alumnos, solo con Don Pedro.

Me puse detrás de ella y comencé a darle besitos por el cuello.

– Luego me puedes contar si te ha mirado el viejo y podríamos repetir lo del otro día.

– ¿Así que esas son tus intenciones?, ya decía yo, mira el otro día te seguí un poco el juego porque no quería que estuviéramos enfadados, pero el tema este de fantasear con Don Pedro no me pone nada de nada.

– Seguro que un poco si, el otro día estabas muy excitada y volvimos a hacerlo después de cuatro años y lo del sábado por la noche también estuvo muy bien…

– ¡¡Que pesado te pones!!, trae esos pantalones a ver si así te callas, no quiero seguir hablando de esto.

Claudia me quitó el pantalón de la mano y ante mi sorpresa comenzó a ponérselos, eran tan ajustados que tuvo que dar unos cuantos saltitos para podérselos ir metiendo, una vez puestos marcaba culo como nunca lo había hecho yendo vestida al instituto, ella se giró y se miró el trasero en el espejo.

– No sé como me he dejado convencer para ponerme estos pantalones…

– ¡¡Estás tremenda!!, ponte las botas altas que sabes que me encantan.

Yo mismo se las pasé y mi mujer me hizo caso, una vez vestida Claudia iba realmente sexy, con las botas por encima de las rodillas, el pantalón vaquero marcando culazo a lo bestia y arriba se puso un jersey verde ajustado de cuello alto en el que dejaban poco a la imaginación de la forma de sus bonitos pechos.

– Vuelvo enseguida, dijo dándome un beso antes de irse a la reunión con Don Pedro…

Llegó Claudia al instituto y antes de ir a el despacho del director se pasó por el suyo para coger una documentación, se preguntó como se había dejado convencer por su marido para ponerse esa ropa, iba muy sexy y algo provocativa, pero tampoco era una cosa escandalosa, además Don Pedro era un viejo que no la excitaba, ni hacía que tuviera la menor fantasía o interés sexual en aquel señor, pero su marido tenia razón, aunque no se lo hubiera dicho nunca había adivinado que la miraba con ojos libidinosos, eso si, Claudia no le había dado importancia porque trataba así al resto de profesoras también.

Picó en la puerta y esperó a que contestaran del otro lado.

– Si, pasa, he debido cerrar sin darme cuenta, dijo Don Pedro.

Claudia entró y se quedó mirando a su director, tenía mas de 65 años, cerca de los 70 y se podía haber jubilado hacía tiempo, pero le seguía gustando ir al instituto, llevaba un traje antiguo que le quedaba grande por lo delgado que estaba y unas gafas también anticuadas. Se notaba que faltaba una mujer en su vida, era mas que un pobre hombre, no sabía porqué en sus sueños se le aparecía como un sádico sexual. Antes de sentarse Claudia puso todas las carpetas en la mesa y se quitó el abrigo, quedándose de pies frente a él.

– ¿Puedo colgarlo en algún sitio?.

– Ehhh, si, perdona, allí en ese perchero, dijo Don Pedro que se había quedado como hipnotizado por la figura que lucía su jefa de estudios…

Claudia con toda tranquilidad fue andando y puso el abrigo en el perchero, lo hizo despacio e incluso se inclinó un poco mas de lo debido para que Don Pedro la pudiera mirar bien el culo, luego volvió a la mesa y se sentó frente a él. Fue sacando muy despacio toda la documentación y se la fue dando a su director.

– Este es el listado definitivo de los alumnos para el intercambio de estudiantes…

Don Pedro fue leyendo poco a poco y Claudia se le quedó mirando. No sabía porqué se estaba comportando de esa manera, ¿sería para contentar a su marido?. Aunque en el fondo ella sabía que no, pero desde que había entrado en el despacho del director era como si algo se hubiera desatado dentro de ella. El corazón se la había acelerado y su entrepierna se había humedecido involuntariamente, además todavía estaba caliente por el sueño que había tenido durante la siesta. Tuvo que aceptar que la situación le daba mucho morbo, los dos allí solos en su despacho y con muy poquita gente mas por el instituto, por un momento se le vino a la mente que podía jugar un poco con aquel viejo que tantas veces la había mirado de manera lasciva. ¿Porqué no?

Iba a ser eso, solo un juego inocente, pero seguía con el corazón latiendo deprisa y por un momento estuvo a punto de disculparse y con cualquier excusa dar por terminada aquella reunión.

– Has hecho un gran trabajo Claudia, dentro de poco serás la directora de este instituto, yo no podría hacer estas cosas sin ayuda, ya estoy muy mayor.

– Estos de aquí son los alumnos que van a venir, aquí viene todo, edad, centro del que vienen…

De repente Claudia simuló que la llamaban al móvil.

– Si me disculpa un momento, sabe cosas de familia.

– Si por supuesto, atienda a la llamada.

Se puso de pies y en vez de salir del despacho se fue al fondo para que Don Pedro pudiera verla.

– Oyes ahora no puedo hablar, estoy en una reunión, dijo.

Sintió como los ojos de Don Pedro se clavaron en su culo y miró fugazmente hacia atrás para sorprender al director y confirmarse en su intuición. Estaban a unos 4 metros y él la miraba atentamente, Claudia se puso de perfil y tiró del jersey hacia abajo como tapándose, pero con eso solo consiguió que sus tetas se insinuaran mas a través de la tela.

– Oyes mamá, que de verdad que ahora no puedo hablar, que sí que en cuanto salga te llamo.

Hizo un gesto de resignación hacia el director como si al otro lado de la linea su madre seguía hablando y hablando sin parar, volvió a girarse para mostrarle de nuevo al viejo su imponente culazo y después dió por terminada su práctica de exhibicionismo, para colgar la inexistente llamada.

– Perdona, ya sabes como son estas madres, no escuchan.

– Nada no te preocupes…oye esto del tema administrativo no lo entiendo muy bien, dijo con una hoja en la mano.

Entonces Claudia en vez de sentarse fue de pies al otro lado de la mesa y se puso a su lado, apoyó la mano en el hombro de Don Pedro y se inclinó hacia la mesa.

– Todavía estamos pendientes de recibir parte de la subvención de la consejería de educación…

Mientras Claudia hablaba, sin querer rozó levemente con uno de sus pechos en el hombro de Don Pedro, fue un contacto leve y muy sutil, pero seguramente el director se dió cuenta y Claudia recibió automáticamente un chispazo de excitación, se estaba poniendo cachonda, aquello se la había descontrolado pensó, no había querido llegar tan lejos, pero volvió a la carga esta vez apoyando sin ningún pudor el peso de sus tetas en la espalda de aquel anciano que parecía encantado con la situación. Así estuvo un par de minutos, hasta que se dió cuenta de que unas perlas de sudor empezaban a vislumbrase por la frente de Don Pedro.

Ella sintió que las mejillas se la habían puesto coloradas y los pezones duros así que decidió terminar ese juego y volvió al otro lado de la mesa para sentarse.

– ¿Se encuentra usted bien, Don Pedro?

– Si, si, estupendo, dijo pasándose la mano de la frente para limpiarse el sudor.

– Voy a tener que irme marchando.

– Si, claro por supuesto, la semana que viene podíamos volver a quedar y así vamos viendo el tema del dinero que es lo que mas me preocupa.

– Si, la semana que viene, ya le diré que tarde me viene bien.

De repente Claudia se sintió avergonzada de su comportamiento y recogió las hojas a toda velocidad para meterlas atropelladamente en la carpeta, luego cogió el abrigo y sin ponérselo salió rápido del despacho del director. Avanzó unos metros, se metió en su despacho y cerró la puerta.

“Joder que he hecho”, se dijo a si misma.

Tenía una pequeña taquicardia e incluso le sudaban las axilas, se miró al espejo y tenía las mejillas enrojecidas como si estuviera abochornada, pero eso no era lo peor, solo con andar notaba lo mojada que estaba. Se sentía tan empapada que incluso se miró la entrepierna por si se le habían llegado a humedecer los pantalones.

Se acercó a la mesa y se sentó para intentar recuperar la respiración, pero no podía, inmediatamente se le venían a la cabeza las imágenes de lo que acababa de pasar y cada vez se sentía mas avergonzada. Y mas cachonda. Casi sin querer se apretó un pecho y gimió, lo tenía duro, grande y sensible, hasta los pezones estaban tan tiesos que le rozaban el sujetador provocándola un extraño placer.

“No, no, no puedo hacer esto”.

Pero cuando se quiso dar cuenta ya se había desabrochado los botones del pantalón, disimuladamente como si alguien pudiera verla se metió la mano dentro y se acarició el coño por encima de las braguitas y luego volvió a apretarse las tetas por encima del jersey. Instintivamente se detuvo, aquello no estaba bien pero cuanto mas intentaba reprimirse mas caliente se ponía. Miró hacia abajo y vio los botones todavía abiertos de su ajustado pantalón y de nuevo metió la mano por dentro.

“Solo un poquito mas”, pensó.

Al segundo contacto gimió y se echó hacia delante para apoyar un codo en la mesa, abrió las piernas y se introdujo un dedo en el coñito, luego la otra mano la pasó por dentro del jersey y se agarró uno de sus pechos, en ese momento la hubiera gustado no llevar sujetador, pero la dio igual, solo quería sobarse las tetas, que hacía unos momentos había tenido sobre el cuerpo esquelético de Don Pedro, mientras se masturbaba.

Se subió el jersey hacia arriba dejando a la vista los pechos y después se sacó las tetas del sujetador, hacer eso en su despacho de jefa de estudios era muy obsceno, pero eso todavía la excitaba mas. Se imaginó por un momento que Don Pedro entraba en su despacho y la pillaba así, sentada con las piernas abiertas, el pantalón desabrochado y una mano dentro del coño mientras enseñaba impúdicamente las tetas.

Y peor era si entraba un alumno y la pillaba así, por eso hasta podían echarla del instituto. ¡¡¡Sería un escándalo!!!.

Luego se masturbó furiosamente mientras no dejaba de pellizcarse los pezones y sobarse las tetas, intentó ahogar los gemidos, pero eso hacía que el corazón le palpitara mas deprisa y así siguió hasta que se corrió, Claudia Álvarez, la jefa de estudios se corrió en su despacho y cuando terminó se echó hacia atrás en la silla y se pasó la mano por la frente, seguía con el jersey subido mostrando los pechos y el pantalón desabrochado, pero todo la daba igual.

Supo que no iba a ser la última vez que se iba a masturbar en su despacho, aquello la había gustado muchísimo.

Antes de cenar llegó Claudia a casa, la noté rara y dió un beso rápido a las niñas y después de saludarme se subió a la habitación, yo fui detrás de ella.

– ¿Claudia, que te pasa, estás bien?, ni has hablado con las niñas.

– Si, perdona, es que solo quería darme una ducha…me pego una ducha rápida y bajo a cenar con vosotros.

Efectivamente así lo hizo, se desnudó y luego se metió en en baño, yo entré también y me quedé en la puerta de la mampara mirando el cuerpazo de mi mujer.

– ¿Que tal con el viejo?

– No me apetece hablar ahora y menos de Don Pedro, quiero desconectar del trabajo, dijo ella sin darme pie a nada.

Estuve unos segundos mirando como Claudia se enjabonaba su cuerpo desnudo hasta que ella me dijo que dejara de hacerlo.

– Es que estás buenísima Claudia, menudo cuerpo tienes, vaya tetas, vaya culo…

– Ya David, para, baja con las niñas que ahora bajo yo…

Al poco bajó mi mujer y cenamos todos juntos pero ella estaba muy rara, no sé que es lo que había pasado aquella tarde, pero estaba claro que algo había pasado. Cuando se fueron a dormir nuestras hijas le pregunté a Claudia que le ocurría.

– Nada, estoy muy cansada, me gustaría acostarme yo también…

– Estás rara, ¿ha pasado algo con Don Pedro?

– Déjalo David, no es el momento.

¿Como que no era el momento?, ¿me estaba sugiriendo que había pasado algo con el viejo de su director y no me lo quería contar? ¿O eran solo imaginaciones mías?, quizás lo había entendido mal y me estaba montando una absurda película…

22

Estaban Mario y Lucas sentados en un banco a las afueras del instituto, era la hora del recreo.

– Hemos vuelto a quedar tío, dijo Lucas.

– ¿Con Mariola?.

– Si, ya hemos jugado tres partidos de pádel en el último mes. Esa madurita tiene ganas de polla, se nota mucho.

– Tampoco exageres, de momento solo habéis quedado para jugar.

– Tu bien lo has dicho, de momento…

– ¿Y eso?, ¿tontea contigo o que?

– Si, mas o menos, el otro día al terminar de jugar me invitó a una Coca cola, me preguntó cuantos años tenía…

– ¿Y que la dijiste?

– Pues que voy a decir, la verdad,  me pone mucho esa zorra, debe tener sobre los 40 años, pero está buenísima, me gusta mucho su culo, el otro día llevaba unas mallas que joder me puso hasta cachondo mientras jugaba y es así tan pija y educada que me da muchísimo morbo, tiene una hija, pero así por lo poco que hemos hablado creo que está separada…

– O sea que tienes vía libre.

– Si, hablamos de vez en cuando por el whatsapp, sobre todo de pádel y de los partidos, estamos pensando en jugar una liga juntos, eso me supondría estar quedando con ella todas las semanas durante 6 meses, así afianzamos la relación de amistad, luego me la quiero follar. ¿Sabes que es lo que mas morbo me da de todo esto?, dijo Lucas.

– Dime.

– Que como es amiga de Claudia lo mismo luego se lo contaría todo, ¿te imaginas?, me la follo y luego Mariola va a contarle a Claudia como lo hemos hecho, con todo detalle, donde lo hemos hecho, como hemos follado, como tengo la polla, donde me he corrido…que Claudia cuando me esté dando clase y me vea se le venga a la cabeza todas las cosas que le haya dicho Mariola sobre mi.

– Jajajaja, vaya imaginación tienes, que yo sepa todavía estás muy lejos de poderte follar a Mariola, jugando al pádel un día a la semana va a ser un poco difícil, le contestó Mario.

– Bueno vamos a ir entrando que ya va a ser la hora, luego te veo en clase de inglés con Claudia.

– Venga tío, se despidieron chocando las manos.

Después de la última clase del día tenían la hora de recuperación de inglés con Claudia. Los dos amigos se sentaron juntos, no tardó mucho en llegar Claudia, pero aquel día estaba distinta, algo había cambiado. Los dos chicos se miraron y luego volvieron a fijarse en la profesora, si, no cabía duda, no iba vestida como normalmente lo hacía. Estaba mucho mas sexy y atractiva.

Claudia se había puesto unos pantalones vaqueros en un tono azul oscuro, eran mas bien vaqueros de estos tipos leggins, se la marcaban muchísimo las piernas, los gemelos, los muslos y llevaba un jersey gris que la tapaba hasta medio culo. Se había subido un poco las mangas y mostraba con mucha elegancia un pequeño reloj de plata, además iba mas maquillada de lo habitual y llevaba las uñas pintadas de un rojo intenso a juego con sus labios.

– Joder, me sacaría la polla aquí mismo, ¿has visto que pantalones lleva hoy?, dijo en bajito Lucas.

– Luego en casa tendré que dibujarla como dios manda, nunca había venido vestida tan provocativa, le contestó Mario.

De repente se iluminó el móvil de Lucas, parecía que le había llegado un whatsapp.

– Mira tío, me ha mandado un mensaje Mariola, ¡que casualidad!

– Guarda el móvil que te va a pillar Claudia.

– Me pone “¿que tal te viene para jugar el viernes?”

– A ver un poco de silencio Mario y Lucas, no habéis parado de hablar desde que empezó la clase, les dijo Claudia.

– Sorry, dijo Lucas y el resto se echó a reír.

Después Claudia les puso unos ejercicios y les dejó un rato para que les diera tiempo a hacerlos. Lucas sacó el móvil por debajo de la mesa y empezó a chatear con Mariola.

– El viernes me viene perfecto, escribió Lucas.

– Pues nos vemos a las 20.00, jugamos contra otra pareja del club.

– Vale me parece muy bien, pero luego me dejas que te invite yo a algo, por la Coca cola del otro día.

– Como quieras, pero no hace falta.

– Claro que si, oyes tenemos que mirar lo de la liga, me gusta jugar contigo.

– A mi también, cuando quieras, el viernes lo miramos y nos apuntamos.

– Oyes tengo que dejarte, estoy en clase de Claudia, jajajajajaja.

– Pues si, harías bien en dejar de usar el móvil, no sea que se enfade, jajajaja.

– Venga, hasta el viernes, Un beso.

– Un beso guapo.

– Lucas apaga el móvil, tenéis que tomaros mas en serio esta clase, a el próximo que le pille con el móvil le echo del aula, dijo de repente Claudia.

Cuando terminó la clase Lucas le enseñó a su amigo la conversación que había tenido con Mariola.

– Pues parece que si que va a querer algo contigo, dijo Mario.

– Me ha dado morbo hablar con ella en clase de Claudia, al fin y al cabo estaba tonteando con una amiga suya.

– Jajajaja, la verdad es que si, que tiene su morbo.

– Oyes, era una pasada como venía hoy vestida Claudia, esos pantalones le marcaban todo, que pena que el jersey la tapara un poco el culo.

– Si, esta noche la voy a dibujar tal cual ha venido.

– ¿Me haces un dibujo para mi también?

– Venga vale, pero ya sabes que no se lo puedes enseñar a nadie.

– Que nooo, que ya lo sé, solo una cosa, haz que el jersey sea mas corto en tu dibujo porfa…

– Jajajaja hecho. Eres un puto pajero.

– Pues si, hoy me he quedado con ganas de sacarme la polla en clase, en cuanto llegue a casa me voy a hacer una buena paja.

– Me lo imaginaba.

– ¿Y tu no te vas a pajear con ella?

– Yo tengo que dibujarla, no me puedo distraer con esas cosas.

– Si, si, Mario el don perfecto, que no se hace pajas.

– Jajajajaja, hasta mañana.

– Hasta mañana tío.

23

Me levanté especialmente nervioso. Por la tarde íbamos a ir a la tienda de muebles de la familia de Cristina, mi ex-novia, no me la pude sacar de la cabeza en toda la mañana, Claudia quería poner una habitación infantil para nuestra hija pequeña Blanca y allí es donde amueblamos el chalet cuando nos casamos.

Sobre las 18,00 llegamos a la tienda, era una nave bastante grande y tenía todo tipo de muebles, íbamos Claudia y yo junto con nuestras dos hijas. Nada mas entrar pude ver a Cristina y enseguida fue ella la que vino a preguntarnos que si necesitábamos ayuda. Al momento cruzamos las miradas y me reconoció, claro que lo hizo, pero no dijo nada, como si no nos hubiéramos visto en la vida, pero solo con tenerla delante ya me puse muy nervioso.

– ¿Puedo ayudaros en algo?

– Si, queríamos mirar una habitación infantil para esta niña de 3 años, dijo Claudia.

Cristina se acercó hasta donde estaba nuestra hija y se agachó de cuclillas.

– ¿Y tú como te llamas?

Nuestra hija se metió detrás de las piernas de su madre sin soltarla en ningún momento.

– Se llama Blanca y como ves es muy tímida.

– Bueno, seguirme, vamos a ver que tenemos, seguro que os gusta algo, dijo Cristina.

Fue andando delante de nosotros y me quedé mirando a mi ex. La última vez que la había visto con detenimiento fue cuando fuimos a comprar muebles hacía unos 9-10 años y por aquel entonces ya había mejorado físicamente de cuando éramos pareja, pero ahora todavía estaba mejor, era todo un mujerón de casi 1,80 y había ganado mucho, pero que mucho con los años. Seguía teniendo sus fantásticas caderas y las seguía moviendo igual de provocativa al andar, llevaba una mini falda a medio muslo con medias negras y en los pies unos botines por los tobillos, tenía mas músculo y grosor en las piernas, incluso había ganado culo, no cabía duda de que también invertía sus horas en el gimnasio, como mi mujer. Hasta el pelo lo llevaba distinto, se había teñido un poco su larga melena y ahora era de un color castaño mas claro y aunque tenía el pelo igual de largo, casi hasta el culo, se lo peinaba con mas clase. Hasta la cara se la veía distinta, igual de fina y afilada, no se si sería el maquillaje o que, pero estaba mucho mas guapa.

Llegamos hasta los muebles infantiles y se puso a hablar con mi mujer mientras yo estaba con las niñas, a pesar de los taconazos que llevaba Claudia era casi 25 cms mas baja que Cristina, estuvimos viendo todos los dormitorios y al final mi mujer dudó entre dos, luego me pidió a mi que opinara.

– ¿Cual te gusta mas David de estos dos?, me preguntó mi mujer.

– Este de aquí está muy bien, me gustan estos colores y la distribución.

– Bueno, luego ya la distribución depende un poquito de como sea la habitación, ¿me habéis traído las medidas?, dijo Cristina.

– Si, las tengo aquí apuntadas, dije yo sacando un papel.

– Pues nada, si os decidís por este, acompañarme a la mesa y ya os preparo un boceto a lápiz de como quedaría mas o menos la habitación.

– A mi es que casi me gusta mas el otro dormitorio, dijo mi mujer dejándome en total evidencia.

No sé para que coño me preguntaba si ya tenía ella decidido el que la gustaba.

Yo seguía nervioso como un flan, no podía dejar de acordarme de cuando éramos novios, aunque habían pasado unos 15 años desde que me dejó me seguía acordando perfectamente de todos los cuernos que me había puesto la zorra esa. Se me venía a la cabeza como me había tratado, como había jugado conmigo, lo que hizo de mi y sin embargo la veías en la tienda y parecía toda una profesional centrada en su trabajo.

Pero a mi no me engañaba, yo sabía que seguía siendo una PUTA con mayúsculas, esas cosas por mucho que las quieras ocultar se siguen notando.

Llegamos a la mesa y nos sentamos frente a Cristina, cogió un lápiz y comenzó a dibujar la habitación de Blanca con las medidas que yo le había pasado, si ya estaba nervioso en cuanto vi el tatuaje que llevaba en la muñeca derecha me puse todavía mas infartado.

Era una dama de picas de aproximadamente un centímetro, la Q estaba dentro de la pica, para la mayoría sería un detalle sin importancia, un tatuaje incluso elegante, pero yo conocía el significado que eso tenía. Este dibujo dejaba ver que en una pareja la mujer está libre para tener otras relaciones y que el hombre que la acompaña solo es el cornudo consentidor que la quiere ver disfrutar con otros, incluso que la ayuda o anima a buscar otros amantes. El tatuaje también sirve para darle mas morbo al corneador sabiendo que está practicando sexo con una mujer casada que le pone los cuernos a su marido.

Es decir en el mundo cuckold (infidelidad consentida) la letra Q y el símbolo ♠ (que representan la carta de la baraja francesa “Reina de picas”) son el símbolo del cornudo, de una mujer que está casada con un marido cornudo. Es el indicativo, porque su significado es que la mujer que lo luce es una mujer libre de follar, que hace cornudo a su marido. Que el hombre que la acompaña, su querido esposo, es un cornudo consentido.

Durante unos segundos me quedé como hipnotizado mirando el tatuaje de su muñeca, no podía apartar la vista de él. En realidad no podía apartar la vista de Cristina en general, su cara, su pelo, las tetas a través del jersey, sus brazos. No me podía creer que fuera tan zorra y se hubiera tatuado eso. Pero lo que mas me inquietaba es que si yo hubiera sido su marido posiblemente también lo llevaría y me habría marcado como un cornudo para todos.

Me empalmé al momento con tan solo imaginarme eso. Pero no una erección de estas que se te pone gorda, no, no, una erección de estas dolorosas que no sabes ni como colocártela dentro de los pantalones. Mientras, Cristina seguía garabateando en un papel dibujando como iba a quedar la habitación de nuestra hija pequeña.

– De todas formas, tendría que pasarme por vuestra casa para tomar yo las medidas exactas, ¿que días os puede venir bien?, por ejemplo yo por las mañanas a última hora no tengo problema, dijo mi ex.

– Nosotros por las mañanas trabajamos, dijo Claudia.

– Bueno, si es a última hora, puedo salir yo un poco antes de la fábrica, dije yo.

– Pues entonces perfecto, ¿el viernes mismo?, dijo Cristina.

– Si, el viernes me viene bien.

No me lo podía creer, estaba quedando con Cristina delante de Claudia para que viniera a mi casa, aunque ya sé que era solo para tomar medidas de la habitación me inquietaba mucho la manera de mirarme y yo cada vez estaba mas nervioso y empalmado ante la posibilidad de volver a estar a solas con ella, no sabía ni porqué había dicho lo de que podía salir un poco antes del trabajo. Luego me pidió el teléfono y un rato mas tarde nos fuimos de la tienda.

Esa noche me costó conciliar el sueño, se me vinieron a la cabeza muchos recuerdos de cuando salía con Cristina. Estaba excitadísimo, al final tuve que masturbarme para quedarme un poco mas tranquilo y poderme dormir.

No fue mucho mejor la noche del jueves, al día siguiente iba a volver a ver a Cristina, estuve toda la mañana en la fábrica totalmente distraído, con la cabeza en otra parte, a media mañana le dije a Sebas que me marchaba para casa. Casi fue peor el remedio que la enfermedad, al estar en casa me puse mucho mas nervioso, aunque al fin y al cabo era una tontería, Cristina solo era una empleada de la tienda de muebles que iba a venir a casa a medir una habitación y sin embargo yo cada vez estaba mas y mas atacado.

Sobre la 13:00 habíamos quedado, me subí a la planta alta del chalet y me asomé por la ventana, un minuto mas tarde aparcaron un Golf delante de la puerta y Cristina se bajó del coche. Fue verla y el corazón se me disparó, me imponía mucho su presencia, pero no solo era eso, era también como se había presentado vestida. Llevaba una falda a cuadros bastante corta que le favorecía por sus largas piernas y se había puesto unas botas altas por encima de las rodillas que además tenían bastante tacón.

Para otro sería un detalle sin importancia, pero cuando éramos pareja ella sabía que ese tipo de botas me volvían loco y me daban mucho morbo, no podía ser casualidad que se las hubiera puesto ese día, además las usaba cuando venía a contarme como se había estado follando a otros o cuando yo se lo pedía porque quería que se pusiera muy sexy. En la parte de arriba llevaba un abrigo marrón desabrochado y un jersey negro, tocó el timbre y bajé rápido a abrir.

– Hola, pasa.

Cristina entró y echó una ojeada rápida a la planta baja.

– Tenéis una casa muy bonita, bueno ¿donde está la habitación de Blanca?

– Por aquí arriba, por las escaleras.

Ella fue subiendo delante de mi, iba contoneando las caderas descaradamente un poco mas de lo habitual y mientras yo iba detrás mirando como hipnotizado su culo y sus piernas, es una pena que llevara abrigo porque sino podía haberla visto las braguitas de lo corta que era la falda.

Cuando llegamos arriba ya la tenía dura. Aquella mujer era capaz de excitarme en unos pocos segundos con tan solo mirarla.

– Aquí es, dije yo.

Entramos en la habitación donde de momento solo teníamos una mesa grande con un ordenador y un par de librerías.

– Esta va a ser la habitación de Blanca.

Cristina se quitó el abrigo y lo puso sobre la mesa, estaba tremenda con el jersey negro metido por dentro de la falda que la marcaba un culo que yo no recordaba así y unos pechos casi perfectos. La falda era mas corta incluso de lo que me había parecido la primera vez y las botas le sentaban como un guante, se colocó su precioso pelo largo dejándolo caer por un lado de los hombros y luego sacó una libreta y un metro. Era pura sensualidad.

Se puso a medir una pared.

– ¿Te ayudo?, dije yo.

– No te preocupes, estoy acostumbrada, no hace falta…

Ella siguió con su trabajo en un tenso silencio que ninguno de los dos nos atrevíamos a interrumpir, medía la pared y luego apuntaba en el papel. Cuando terminó el último lado se inclinó sobre la mesa, para escribir, sacando el culo hacia fuera en una pose muy erótica.

– Me alegra que te vaya tan bien David, dijo sin mirarme.

– ¿Como dices?

– No hace falta que sigamos fingiendo que no nos conocemos, ¿no?, ¿cuanto tiempo ha pasado?, por lo menos 15 años, dijo Cristina mirando hacia atrás.

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