MAGALI DE LA CALLE

La piel abierta,
Derribando los espacios,
Con sabor a sal,
Calcinada, hinchada.
La mente recorría lugares
Antes que las manos,
Cada cuerpo encendía al otro,
Cada cuerpo respiraba el otro.
La sangre se derramaba,
Corría con furia
Él la tomaba,
La saboreaba.
Se escapaba el mundo,
Hacían trinchera en esa habitación,
Repetían, rasgaban,
Respiraban como fuego.

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