ISA HDEZ

La tarde se presentaba tranquila con todo preparado y meditado para que el evento resultara sencillo, pero elegante y agradable a todos los asistentes. Sin embargo, su corazón estaba agitado y no encontraba la razón para ello. Pensaba que sería por los nervios de la ceremonia o más bien por las consecuencias que el acto tendría. Había pensado mucho en ese día y tardó demasiado en aceptar dar el paso. Por ello no entendía por qué se sentía tan azarosa. Cuando llegó al lugar parecía una reina destacando por su belleza y, según avanzaba al lugar preferente estaba esperándola, esbelto, con su atuendo para la ocasión, como un príncipe. Pero observó en su mirada un halo de indiferencia o de ausencia como si la confundiera y no fuera ella la esperada, como si su corazón estuviera ocupado y deseara salir corriendo al acabar el acontecimiento programado. Su llanto interior no la dejaba disfrutar, recrear, ni aguzar la atención del hecho que estaban realizando. Los dos parecían ausentes, sus mundos viajaban a destinos diferentes. Todos los presentes confundían sus lágrimas que anegaban su bello, triste y amargo semblante. Ella presentía la soledad que le aguardaba. ©

Un comentario sobre “La decepción

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s