ECONOMISTA

14

Acosté a las niñas después de que hubieran cenado, entré en la habitación y Claudia estaba en la mesa de escritorio preparando un trabajo en el que llevaba tiempo involucrada de intercambio de alumnos extranjeros. Llevaba unas 4 horas trabajando sin descanso, tenía puestos unos pantalones vaqueros viejos de estar por casa y una camiseta blanca de manga ancha, junto con las gafas de pasta negras que le daban un aire intelectual morbosillo, incluso así vestida mi mujer era muy atractiva.

– Ya están las niñas en la cama, por si quieres ir a verlas, sabes que no tardan mucho en dormirse, dije yo.

– Gracias cariño, ahora voy a verlas, dijo quitándose las gafas y estirando la espalda sobre la silla.

Me puse detrás de ella y masajee un poco sus hombros.

– Mmmmmmm si, un masajito ahora no me vendría nada mal.

– Primero tenemos que cenar y luego si quieres vemos alguna serie o película.

– No me apetece mucho cenar, voy a tomar un vaso de leche con un ibuprofeno, que tengo la cabeza súper cargada y me voy a echar a dormir.

Fue a la habitación de las niñas y después de arroparlas y darlas unos besos se vino de nuevo a la habitación.

– Venga anda acuéstate,que te traigo yo el vaso de leche con algo para que comas, la dije.

Al poco Claudia se durmió y yo solo en el salón me puse a cenar viendo un rato la tele. Media hora mas tarde cogí mi ordenador portátil y me conecté a Internet como solía hacer muchas noches. Abrí el chat y puse mi nick deibiz, al otro lado estaba conectado Toni24 y comenzamos a hablar por privado.

Conocí a Antonio hace unos 4 años, por aquel entonces Claudia estaba embarazada de nuestra segunda hija. Yo por esa época no estaba nada bien, me tenía muy preocupado el tema de la falta de erección para poder penetrar a mi mujer y también estaba muy triste porque no había podido embarazarla y habíamos tenido que recurrir a la fecundación in vitro.

Eran unos temas delicados que no quería hablar con ningún amigo o conocido, así que me refugié en internet y entré en algunos chats para al menos poder desahogarme. Así es como conocí a Antonio, bueno Toni24 en la red, le dije que si se había puesto ese nick por la edad y me dijo que no, que era por el tamaño de su pene, que tenía 30 años. Me hizo bastante gracia la ocurrencia.

Y así es como comenzamos a hablar, cogimos mucha confianza y acabamos contándonos prácticamente nuestras vidas. Después de 4 años deibiz y Toni24 no nos conocíamos en persona, pero nos podíamos contar cualquier cosa sin ningún problema y lo sabíamos todo el uno del otro.

Empecé contándole como en los últimos meses estaba sufriendo de impotencia para poder mantener relaciones sexuales con ella, él por su parte tenía novia, aunque había tenido un episodio en el pasado que le había dejado muy marcado. Hacía unos años había conocido a una pareja a través del chat que le habían propuesto hacer un trío, era una pareja de unos 45 años y se fijaron en él por su enorme polla. No tardaron en empezar a quedar, me dijo que era un matrimonio muy atractivo, él un empresario y ella una mujer de familia bien que estaba muy buena, una morena con unas tetazas enormes operadas.

Le sorprendió que ese tipo de gente recurriera a los chats para buscar a personas para hacer un trío y en un principio pensó que se trataba de una broma. Quedaron en un restaurante elegante y efectivamente se presentó el matrimonio, en todo momento fueron muy educados y cuando terminaron de comer se fueron a una habitación de hotel.

Lo que quería el matrimonio no era hacer un trío, sino que Antonio se follara a la morena de tetas operadas delante del marido. Esto le sorprendió todavía mas, pero finalmente una vez en el hotel se dijo que ya no había marcha atrás. Al final terminó follándose a la morena mientras que su marido se masturbaba observando la escena.

A Antonio le pareció brutal aquello, nunca había sentido nada igual.

La excitación y morbo del aquel día no lo había experimentado antes, no sabía porque era, pero el hecho de que el marido estuviera allí mirando y dejando que se follaran a su mujer a Antonio le puso fuera de si, lo mismo que a la mujer del empresario. Me contó con todo detalle como fueron los encuentros y que es lo que hacía con la mujer, decía que lo que mas les gustaba era cuando le chupaba su enorme polla sin dejar de mirar a los ojos al marido, alguna vez no podía aguantarse y terminaba corriéndose en la boca o por su cara mientras el marido se tocaba.

Estuvieron casi un año donde tuvieron unos 15 encuentros, finalmente dejaron de verse, Antonio piensa que la mujer quería probar con otros tíos y que cuando encontraron a otro dejaron de llamarle a él.

Yo por mi parte también le conté toda mi relación con Claudia, como me usaba sentándose en mi cara, como me follaba el culo con los arneses y finalmente como me dejaba masturbarme mientras se ponía en alguna pose provocativa para que la mirara y también le conté con detalle los cuernos que me puso mi ex Cristina.

Conocíamos perfectamente nuestras vidas.

En los últimos meses Antonio había comenzado a salir con una chica que se llamaba Marta, incluso me enseñó alguna foto de ella como yo antes había hecho con Claudia. No eran fotos desnudas o comprometedoras, sino fotos vestidas normales, nos daba morbo enseñarnos a nuestras respectivas parejas e incluso hablar de ellas.

Al final terminábamos fantaseando y hablando de todo tipo de situaciones que hacía que nos excitáramos hasta que acabábamos masturbándonos frente al ordenador. La fantasía que mas nos ponía era que Claudia y yo quedábamos con él y luego nos íbamos a un hotel donde Antonio se follaba a mi mujer con su enorme polla, mientras yo me sentaba a mirar como lo hacían.

Cuando Antonio y yo ya teníamos un buen calentón nos decíamos todo tipo de cosas a través de la pantalla, lo que mas le gustaba a él era insultarme o humillarme, me llamaba cornudo o putita y me detallaba como serían los encuentros con Claudia, me decía cosas mas o menos de este estilo y terminábamos desvariando poniendo cosas muy fuertes.

– “¿te gustaría mirar cornudo?, iba a dejar bien follada a tu mujercita, iba a saber lo que es una buena polla de verdad, no como tu mierda de polla que no se te pone ni dura, si la hubiera conocido antes hasta podría haberla dejado preñada, que no vales ni para eso puto cornudo”.

Yo me hacía unas pajas tremendas leyendo lo que me escribía Antonio, a veces nos poníamos las cam para enseñarnos las pollas y masturbarnos a la vez, había días que no hablábamos de sexo, aunque eran los menos, solo comentábamos como nos había ido el día, otras veces hablábamos de su novia Marta de como se la follaba, otras veces de los trabajos…

Era como una vía de escape para los dos, podíamos contarnos cualquier tipo de cosas sabiendo que el otro no nos iba a juzgar desde el otro lado.

Aquella noche fue como una más, empezamos hablando cosas cotidianas y terminamos haciéndonos una paja fantaseando como se follaba a mi mujer delante de mi. Desde hacía una temporada habíamos incorporado otra variante a nuestros juegos, yo cuando estaba muy cachondo me dejaba llevar y le había sugerido varias veces que me gustaría agarrarle la polla para meneársela yo mismo o incluso meterme su polla en la boca delante de Claudia. Él me decía “vamos chúpamela cornudo, chúpamela delante de tu mujer, que vea como te comes mi polla, ¿te gustaría ahora tener mi polla para ti?”

Esas cosas me ponían cachondísimo, yo a mis 37 años nunca había estado con un tío, ni me cuestionaba mi sexualidad, de hecho tengo que decir que me gustan todas las mujeres, es que es superior a mi, me las follaría a todas, pero de un tiempo a esta parte había empezado a fantasear con probar una polla, la idea de tocar a otro tío o besarme con él no me gustaba nada, pero la idea de agarrarle la polla o chupársela si que me atraía, sobre todo hacerlo delante de mi mujer, luego buscando en internet pude comprobar que era algo bastante normal y nada raro aquella fantasías.

Esa noche Antonio conectó la cam y se meneó su enorme rabo para que viera como su corrida salpicaba por todos lados. Me gustaba ver como lo hacía, aunque no pudiera verle la cara, me ponia mucho la idea de que se masturbara mientras me decía que estaba viendo una foto de Claudia.

Además me lo decía cuando ya estaba a punto “voy a correrme viendo una foto de la pija de tu mujer, está buenísima y se merece que me corra con ella”.

Así pasaron 4 años en los que Antonio se convirtió en mi compañero de pajas y de momento lo iba a seguir siendo, nunca habíamos hablado de conocernos en persona, no nos hacía falta, cada uno tenía su vida en ciudades distintas y su novia o mujer, aunque yo sé que lo que a él le gustaría sería quedar con Claudia y conmigo, pero yo le había hablado de mi mujer y le había dicho que ella nunca iba a acceder a un encuentro y menos de tipo sexual, se lo dije una vez hacia tiempo y él ya no había vuelto a insistir en el tema.

Mejor así, solo nos conectábamos, hablábamos de nuestras cosas y terminábamos con una paja virtual. Y así hasta otro día.

15

Mario y Lucas acababan de terminar de jugar y cuando ellos salían de la pista entraban Claudia y Mariola. Al salir se cruzaron con su profesora que iba con un conjuntito blanco y morado de minifalda y camiseta de tirantes.

– No sabía que jugabais tan bien, dijo Claudia a los chicos intentando ser simpática al entrar en la pista.

No le gustaba haberse encontrado con sus dos alumnos, era algo que desde siempre la había incomodado y menos vestida con aquella minifalda tan provocativa. Los dos jóvenes que estaban sudando a penas acertaron a decir.

– Gracias Srta Claudia, ¿ahora juega usted?

– Si, ahora jugamos, a ver que tal se nos da…

Y sin mas se despidió de ellos y entraron en la pista, Mariola se acercó a Claudia y le dijo medio en bromas.

– ¿Quien son esos dos jovencitos tan guapos?.

– Son alumnos míos…

– Pues a ver si me los presentas, dijo Mariola dándola una pequeña palmadita con la pala en el trasero.

Luego se pusieron a jugar y Mario y Lucas se quedaron fuera de la pista haciendo como que estiraban mientras veían como se movían la profesora y su amiga.

– ¿Has visto que buena está?, tiene unas piernas cojonudas ¡y menudo culo!, dijo Lucas.

– Si, está muy buena, dijo Mario mas tímidamente.

– Y vaya tetones, ¡¡joder como la botan cuando corre!!, no sabía que Claudia tenía esas tetas, como siempre va vestida como una mojigata, se me está empezando a poner dura…

– Calla anda, que nos van a oír, no seas basto, jajajajaja.

– La morena que va con ella no está nada mal tampoco, vaya miradita no has echado, un repaso de arriba a abajo, también tiene su polvazo, vaya caderas y que culazo tiene también, es otro pijita como Claudia, vaya morbo…

Alargaron el estiramiento mas de lo debido y luego se quedaron una media hora viendo jugar a Claudia y Mariola.

– Oyes tío no te rías, pero te lo digo en serio, no voy a poder levantarme así, me he empalmado, dijo Lucas

– Venga ya.

– Que es verdad, ¡¡se me ha puesto dura!!, dijo mostrando el bulto con disimulo a su amigo.

– Jajajaja, estás fatal, aunque no me extraña, porque yo como nos quedemos mucho mas también me va a pasar lo mismo.

– Mario, ¿me harías un favor?

– Dime.

– ¿Me harías un dibujo con Claudia vestida así con un conjuntito de padel?

– Jajajajaja, está bien, nunca lo había pensado, pero lo intentaré, ¿alguna sugerencia?

– Si, que tenga la falda un poco levantada y debajo lleve un tanguita, eso me pondría a mil…

– Veremos a ver que puedo hacer.

– Bueno anda, te dejo, me voy a ir a casa a hacerme una paja, jajajajaja

– Nos vemos en clase, yo me voy a pegar una ducha, jajajajaja…

Un rato mas tarde Claudia y Mariola habían terminado de jugar su partido y hablaban sentadas en la cafetería del club de padel. Se habían conocido hacía un par de años en el club y a Claudia le gustaba mucho la naturalidad de su amiga, sentía que con ella podía hablar y contarle cualquier cosa. En un principio entablaron amistad jugando al pádel, pero ahora también se veían fuera de la pistas muchas veces y de vez en cuando quedaban a tomar un café o incluso se habían ido alguna vez juntas de compras. Mariola se había convertido en su mejor amiga.

– Hemos jugado muy buen partido, dijo Mariola.

– Si, no ha estado mal, hemos empezado un poco nerviosas.

– A lo mejor es porque teníamos público, jajajajaja.

– ¿Y eso?

– ¿No te has dado cuenta de que nos han estado viendo esos dos jovencitos con los que te has saludado antes de empezar a jugar?

– No, no me había dado cuenta…

– Anda que ya te vale, vamos que no te quitaban ojo y lo de antes te lo decía en serio, a ver si para otro día me los presentas, que no estaban nada mal.

– Pero sin son alumnos míos, tendrán 16 o 17 años…

– Pues estaban bien buenos, al rubito no me importaría tirármelo, bueno y al otro también, eso sí, cuando cumplan los 18, jajajajaja.

– Estás fatal Mariola, jajaja.

– ¿No me digas que no te ponen estos jovencitos?, a mi me excitaría mucho ser su profesora y estar todo el día rodeado de adolescentes cachondos…además con lo buena que estás tu…tienes que ser como un mito erótico para ellos…

– Nunca me he planteado esas cosas, hay que saber guardar las distancias con los alumnos y no dar pie a malos entendidos, fuera de clase prefiero no tener relación con ninguno de ellos, si me cruzo con alguno le saludo por educación, pero trato el mínimo…

– Como no son alumnos míos, para otro día me los presentas, jajajaja, pero ya te aseguro que follarte a un jovencito es una gozada, aunque ya sé que tu no eres de esas, además estás casada, yo últimamente me estoy enrollando con bastantes veinteañeros y no veas que pasada, como follan, que potencia, parece que no se cansan nunca…

– Así estás tu de guapa, jajajajaja…

– Pues no te digo que no, desde que me separé de mi marido todos me he dicen que he rejuvenecido bastante, también se nota el haber empezado a hacer deporte, está mal que lo diga, pero si, estoy estupenda ahora con mis 38 años, se me ha puesto el culazo duro como una piedra, caderas siempre he tenido así que esas son imposibles de quitar, pero vamos tu tampoco tienes de que quejarte, por que estás buenísima Claudia, un día tienes que salir de fiesta conmigo y mis amigas, vamos a arrasar, jajajaja…

– Pufffff, hace que no salgo así de fiesta con amigas, ahora están todas casadas y con hijos, ya no tenemos tiempo para esas cosas, para salir algún día a tomar una copita con David tenemos que dejar a las niñas con mis padres.

– Pero eso no es lo mismo, yo me refiero a salir un día de amigas, de chicas…a pasarlo bien, jajajaja.

– Bueno, un día salimos, me parece perfecto.

– Te tomo la palabra, ¿eh?, un día salimos de fiesta y nada de excusas…

Después de tomarse un refresco se fueron las dos para las duchas. Poco a poco comenzaron a desvestirse hasta que se quedaron desnudas. Tenían los cuerpos muy distintos, Claudia era pequeñita, rubia, culo redondo y unas buenas tetas, Mariola mediría sobre 1,67, morena, tetas pequeñas y un culazo también muy buen puesto aunque con algo de caderas. Lo que si que llevaban el pelo muy parecido, las dos media melena a la altura de los hombros y siempre perfectamente peinadas, se notaba que pasaban semanalmente por la peluquería.

Claudia se quedó mirando de reojo el cuerpo de su compañera, le llamó la atención lo cuidado que llevaba el vello púbico, apenas un triangulito de pelo muy bien arreglado, ella por su parte ya hacía años que lo llevaba completamente rasurado, se sintió extrañamente atraída por Mariola, eso no le había pasado nunca, pero Mariola desprendía muchísima sexualidad y eso se notaba. Se fijó mucho en su cuerpo, tenía las tetas pequeñas pero bien puestas y aquel culo era como hipnótico para ella, a muchas tías de 20 ya las gustaría tener el culo de Mariola, era generoso, con buenas caderas, pero ni rastro de un mínimo de celulitis, su amiga además sabía que estaba buena y se comportaba como tal, eso le gustaba mucho a Claudia, una mujer de bandera que sabe lo que tiene y lo que quiere, tan segura de si misma.

Durante las siguientes semanas coincidieron varias veces mas en el club de pádel con Mario y Lucas, al fin y al cabo estaban jugando el mismo torneo aunque en diferentes categorías, aunque apenas cruzaron un par de frases. Así hasta que llegó el fin de semana de las fases finales. Ambas parejas habían llegado a cuartos de final y tenían que jugar tres partidos durante el fin de semana, a primera hora de la mañana ganaron sus respectivos partidos de cuartos de final y un rato mas tarde tenían que jugar las semifinales, por lo que durante la espera se fueron a cafetería, allí volvieron a cruzarse los 4.

– Hola, ¿que tal le ha ido Srta Claudia?.

– Bien, hemos ganado, ya estamos en semifinales, ¿y vosotros?

– Nosotros también hemos ganado.

– No me extraña, jugáis muy bien, dijo Mariola interviniendo en la conversación.

– Éste sobre todo, dijo Lucas pasando el brazo por el cuello de Mario, es una máquina.

– Bueno, yo soy Mariola, dijo acercándose a los chicos a modo de presentación.

Ellos no se lo esperaban y se quedaron bastante cortados cuando ella les plantó un par de besos a cada uno a la vez que ellos decían sus nombres.

– A Claudia ya la conocéis, oyes a ver si alguna vez quedamos para jugar algún mixto, dijo Mariola.

Enseguida su compañera le echó una mirada reprobatoria por lo que acababa de decir, se acordó que Claudia le había dicho varias veces que no quería tener ningún tipo de relación con sus alumnos fuera del club y disimuló como pudo.

– Alguna vez, si os apetece, podríamos jugar algún partido mixto o incluso apuntarnos a algún torneo, en este club suelen hacer alguno de chico-chica, dijo Mariola.

– Si claro, cuando queráis, ¿Te paso mi teléfono?, dijo Lucas, Mario es mas profesional y no tiene tanto tiempo para este tipo de torneos, pero yo estaría encantado si alguna vez me llamas para jugar.

Intercambiaron su número de móvil allí de pies en la cafetería y después se sentaron cada pareja por separado en una mesa. Claudia no tardó en mostrarse enfadada con su compañera.

– Anda que ya te vale, te digo que no me gusta lo de tener relación fuera de clase con los alumnos y tu vas y les dices de jugar un partido.

– Ya, se me ha escapado, luego me he dado cuenta, pero bueno Claudia no te enfades, si tu no quieres jugar a mi no me importaría jugar con ellos, sobre todo con el rubito de ojos azules ese tan callado, ¡es tan mono!.

– ¿Mario?.

– Si, ese, aunque el moreno tampoco está nada mal.

– Pero Mariola, si tendrán 16 o 17 años.

– ¿Y que?, no me digas que no están para comérselos, jajajaja, mira así mejor, les voy conociendo ahora y en un año en cuanto cumplan los 18 ya me los puedo tirar, ¡menudo morbazo tía!, si a ti no te importa pienso quedar con ellos y mas adelante ya se verá…

– Haz lo que quieras, pero yo prefiero quedarme al margen, si alguna vez juegas con ellos tendrás que buscarte a otra compañera para ese día.

– Ayyyyy que puritana no has salido Claudia, no me digas que no te ponen esos chicos, ni aunque sea un poquito…

– Prefiero no hablar de estos temas Mariola, si te digo la verdad me incomodan bastante…

– ¿Te incomoda hablar de sexo o hablar de tus alumnos? ¿o de tener sexo con tus alumnos?, Jajajaja

– Bueno, de las dos cosas…

– Tu y yo vamos a tener que hablar un poco de estos temas, tengo que ponerte al día de mis rollos con jovencitos aunque ya sé que estás felizmente casada, jajajaja, tenemos que salir un día de fiesta tu y yo, verás como con un par de copas nos soltamos bastante.

– Vale, eso está hecho, pero vamos a dejar el tema de mis alumnos.

– No te preocupes, aunque te apuesto lo que quieras a que ellos están hablando ahora de nosotras, sobre todo de ti, solo hay que ver como te miran, te comen con los ojos…

– Mariola vale ya, por favor…

– Jajajajaja, ya me callo…

A 10 metros en otra mesa de la cafetería del club de padel estaban sentados Lucas y Mario.

– Joder tío que bueno, ¿te imaginas quedar un día para jugar con Claudia y su amiga?, dijo Lucas.

– No sé, parece que a la profe no le ha hecho mucha gracia cuando ha dicho de quedar para un mixto.

– Si, no ha puesto muy buena cara, jajaja, pero la amiga también está bastante buena, pienso quedar con ella algún día, no me importaría tirármela.

– Anda que tu también, solo porque te haya dado el número de teléfono y te haya dicho de quedar a jugar un día tampoco es que eso signifique que ya quiere follar, jajajaja…

– Ya te digo yo que si, a esas zorras se las huele a distancia, está pidiendo polla a gritos la tal Mariola, ¿no me digas que no te gustaría follarte a esa pija?

– Es algo mayor para nosotros, pero sí, está muy buena, menudo culazo tiene.

– ¿Mayor?, a mi no me lo parece, esa si que es una MILF cojonuda, además a través de ella podríamos tener mas contacto con Claudia e incluso saber algo de su vida personal.

– No creo que Mariola te vaya a contar nada de Claudia.

– Eso es lo que piensas ahora, si te la estás follando lo mismo se le suelta un poco la lengua.

– Jajajaja, anda que no alucinas tu ni nada, vaya película te estás montando.

– A la que me quiero montar es a Mariola o a la Srta Claudia, o a las dos si se dejan, jajajaja, dijo Lucas.

– Venga anda, no te desconcentres, que todavía nos queda jugar dos partidos.

– Si, va a ser mejor que dejemos de hablar de estas cosas, que ya se me está poniendo dura…

Terminaron de jugar el torneo en el que los chicos quedaron campeones y Mariola y Claudia perdieron la final en segunda categoría de chicas. A la entrega de trofeos estaban todos juntos e iban llamando para la entrega de copas y regalos. Casualmente Lucas y Mario se pusieron cerca de las chicas y Lucas se puso a hablar un poco con Mariola.

– Ha sido una pena que perdierais la final, pero habéis jugado muy bien todo el torneo, le dijo él.

– Si, vosotros si que jugáis bien.

– Pues nada cuando queráis ya sabes, tienes mi número para jugar, o alguna vez si cuadra algún torneo mixto.

– Dalo por hecho que te llamaré, dijo Mariola.

– Espero tu llamada, dijo Lucas empezando a flirtear con ella.

Una semana mas tarde Lucas recibió un mensaje de whatsapp.

– Hola, soy Mariola, te apetece jugar un partidito esta semana?

Enseguida llamó a su compañero de instituto.

– Ni te imaginas quien me acaba de escribir para jugar esta semana, Mariola,¿te animas?.

– Si, porque no, dijo Mario, podemos jugar un mixto, lo mismo hasta viene Claudia, pero yo solo podría el viernes.

– Vale, yo se lo pongo.

Lucas le contestó el mensaje.

– Si, perfecto, oyes que Mario también se anima, podemos jugar un mixto, solo habría que buscar a otra chica, pero tendría que ser el viernes.

– Vale genial, déjalo de mi parte, yo busco a una chica, dijo Mariola.

– Muy bien, cuando la tengas me confirmas la hora.

– No tardo nada, ahora te digo…

– Ciaoo

– Ciao.

Le hubiera gustado despedirse mandándola un besito por whatsapp , pero Lucas pensó que era demasiado pronto todavía para esas confianzas, ya habría tiempo mas adelante para esas cosas.

16

Judith se quedó tumbada en la cama boca arriba, estaba cubierta de semen y Víctor a su lado tenía la mirada perdida mirando al techo.

– ¡Como me has puesto cabronazo!, dijo retirándose un pegote de leche de su ojo izquierdo.

Se quedó mirando la mano y luego incorporándose vio que había pocas partes de su cuerpo que no hubieran recibido la eyaculación de su amante, se levantó para mirarse en el espejo.

Su imagen era un poema, la cara había sido cruzada por tres disparos de la corrida del médico y su joven, voluptuoso y pecoso cuerpo estaba bañado en blanco desde el ombligo hasta arriba, le había llegado hasta el pelo. Viéndose así se volvió a poner cachonda, se sobó las tetas y se acaricio un poc en el coño. Le excitaba mucho ponerle los cuernos a su novio con aquel tío. No podía remediarlo.

Y se dejaba hacer de todo.

Al momento se levantó Víctor y se puso detrás de ella frente al espejo.

– Me has dejado como una puta, dijo Judith.

– Es lo que eres, a mi me encantas así, dijo Víctor pasando las manos por sus costados para agarrarla las pringosas tetas.

– No empieces otra vez…

– ¿Te pone muy cerda verte así, verdad?

– Me conoces muy bien, dijo ella echando la mano hacia atrás para agarrar el flácido pene de Víctor

– Espera un poquito, que no tengo 20 años, dame 10 minutos para recuperarme que sino me vas a matar Judith, además tengo que mear.

– Es que no se que me pasa contigo, acabamos de follar y ya tengo ganas de mas…me dejaría hacer cualquier cosa que me pidieras.

– ¿Cualquier cosa?, dijo Víctor

– Si, lo que me pidieras.

– ¿Dejarías a tu novio por mi?

Judith miró hacia abajo y pensó la respuesta.

– Llevo muchos años con él y le quiero, además sé que eres un mujeriego y que no puedes estar solo con una tía, ¿con cuantas estás ahora?..pero si, podría planteármelo dejar a mi novio por ti.

– Bueno, tranquila, no quiero que dejes a tu chico, me encanta follaros a las tías que tenéis novio, es lo que me da morbo, si le dejaras no sería lo mismo…

– ¡Eres un cabronazo!

– Y eso es lo que te pone de mi, mírate en el espejo con toda mi corrida encima y todavía no te has limpiado, te pone cachonda verte así.

Ella se giró para intentar darle un beso.

– Ni se te ocurra besarme así, límpiate la boca puta…

Judith se retiró el semen de la cara con los dedos y después se los chupó uno a uno mirando a Víctor con cara de guarra.

– Me encanta, no había conocido a una chica como tu…eres tan puta…

Ella se puso en cuclillas para meterse la polla de Víctor en la boca.

– Espérate que me estoy meando mucho.

Y de repente se le pasó la idea por la cabeza. Ella mismo se lo acababa de decir “me dejaría hacer cualquier cosa que me pidieras”.

– ¡Voy a mearte encima!, dijo Víctor.

Judith se quedó sorprendida de las palabras del médico, estaba agachada con la cara a escasos centímetros del flácido pene de él y sabía que hablaba en serio, nunca le habían hecho eso, ni tan siquiera se había planteado que un tío le hiciera una lluvia dorada.

– ¿Te lo han hecho alguna vez?

– No me lo ha hecho nadie, pero eso no sé si me va a gust…

– Cállate, has dicho que podía hacerte lo que quisiera, ¿ni tu novio te lo ha hecho?

– No, nadie.

– Pues ven aquí guarra, ¡voy a mearte encima, voy a ser el primero!, dijo Víctor agarrándola con fuerza por el pelo.

Así la arrastró unos metros hasta meterla en la ducha.

– ¡Vamos entra ahí!

– Víctor esto…

– ¡Que te calles joder!!

Ella accedió y de repente se encontró de rodillas metida en la mampara del cuarto de baño. Aquello era humillante y ella sabía que se lo iba a dejar hacer, estaba demasiado caliente para negarse, Víctor iba a mearse encima de ella.

– ¡Agárrate las tetas!

Judith se apretó los pechos hacia arriba juntándolos y se los ofreció a Víctor para que hiciera lo que tenía pensado, no tardó en cumplir su palabra y de repente un chorro amarillo salió de su pene con potencia alcanzándola en el canalillo, le dió con tanta fuerza que salpicó hacia arriba y en un gesto instintivo ella apartó la cara. Fue como una descarga eléctrica sentir la meada de él sobre su cuerpo, al instante sintió la necesidad de meterse la mano entre las piernas para masturbarse.

– ¿Te gusta, eh,? jajajajaja, dijo Víctor riéndose.

Ni tan siquiera le contestó, ella siguió tocándose mientras recibía el pis sobre sus tetas. Estaba cachonda, rabiosa, fuera de sí. Todavía quería mas.

– ¡¡Méate en mi cara, cabrón!!. ¡méate en mi cara!, le dijo ella.

No tuvo que repetírselo dos veces, apuntó hacia sus pecosas mejillas y Judith cerrando los ojos recibió el caliente líquido por su rostro. Víctor sabía lo que a ella le gustaba cuidarse su melena rojiza por lo que le dedicó unos buenos segundos también a mearse sobre su pelo

– ¡Abre la boca puta!, ¡¡¡voy a mearte en la boca!!!!

Y Judith obedeció, se dejó inundar hasta que sintió que el pis le llegaba hasta la garganta. En ese momento ya todo le daba igual. Llevaba 30 segundos recibiendo una ducha de oro líquido y tenía todo el cuerpo mojado. Siguió masturbándose sin retirar la cara hasta que alcanzó el orgasmo.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiii, glupppp, glupppppppppp, ahhhhhhhhhh, glupppppppppppp, ¡¡¡échamelo en la boca, méate en mi boca!!!!!!

Le brotaba el pis por ambas comisuras de sus labios, la tenía a rebosar y tenía su pelo rojo tan empapado como si hubiera estado horas bajo la lluvia. Después se quedó sentada en el frió suelo de la ducha descansando de la corrida que se acababa de pegar.

La imagen de ella era dantesca, Víctor sintió incluso algo de lástima, aunque estaba claro que había sido un juego consentido. Cogió el grifo de la ducha y abrió el agua caliente para después comenzar a lavar tiernamete a Judith. Cuando terminaron los dos de ducharse mojados y abrazados terminaron follando de nuevo allí de pies poniendo a Judith contra la pared y embistiendo su amplio pandero.

– Tengo que irme ya, dijo Judith delante del espejo.

Se estaba acabando de peinar su precioso pelo rojo y ya estaba vestida. Llevaba unos vaqueros y zapatillas deportivas con una sudadera gris de Nike que a pesar de ello no disimulaba su grandes pechos. Víctor se quedó mirando a la enfermera de generosas curvas, era una chica muy atractiva y así vestida nadie podía adivinar lo que acababa de ocurrir en su casa.

– Me gustas mucho, dijo él.

– Tengo que ir al hospital, dijo Judith como si le acabaran de entrar las prisas, – le he dicho a mi chico que salía ahora a las 15.00. Me vendrá a buscar…ah por cierto, ¿el sábado vas a la cena de despedida por Jaime, el antiguo director del hospital?

– Si, claro, ¿tu también vas?

– Si, voy con mi novio, oyes te pediría discreción…bueno ya sabes…

– Tranquila Judith, no voy a ir a hablar con tu novio ni nada por el estilo, puedes estar tranquila, como si no nos conociéramos…

Paso a su lado y poniéndose el bolso en el hombro le dió un beso rápido en la mejilla para despedirse de su amante.

El sábado noche estaban cenando casi 100 comensales en un hotel de la ciudad, era una cena de despedida del antiguo director del hospital donde trabajaban Víctor y Judith. Habían juntado a los comensales en mesas redondas, mas o menos como en una boda.

En una de las mesas estaban Víctor y su colega Andrés junto a su mujer, Paloma, los tres eran de la misma promoción en la universidad, aunque Paloma no trabajaba en el mismo hospital que ellos. Desde el principio coincidieron en el grupo de amigos y Andrés se enamoró de ella prácticamente con 18 años. Víctor ya era un ligón cuando estaban en la universidad y aunque podía tener casi a la chica que se propusiera siempre había respetado a Paloma por lealtad a su amigo, se follaba a dos o tres chicas distintas al mes por aquella época y para una que realmente le gustaba a su amigo nunca hizo la menor intención de acercarse a Paloma.

Sin duda alguna era una mujer de bandera a los 42 años, después de dos hijos incluso había ganado unos kilos típico de la edad y se tiraba un aire a Mónica Belucci, alta, morena, labios carnosos, curvas generosas y caderas de infarto, de padres castellanos Paloma era una chica, educada y mas bien conservadora, aunque era simpática y caía muy bien en general entre sus colegas de profesión que la tenían como una gran otorrina. Todo un partido.

Se estuvieron poniendo al día durante la cena y juntos recordaron sus andanzas durante la época universitaria. Cuando terminaron de cenar dijeron de ir andando a una discoteca que se encontraba cerca del hotel. Durante el camino Víctor fue con Andrés mientras Paloma iba con un grupo de médicos que conocía del hospital.

– He visto en la cena a la pelirroja esa que te estabas tirando, ¿sigues con ella?, dijo Andrés.

– Si, a Judith, además ha venido con el novio.

– ¡No me jodas!, pues venía con un vestido azul espectacular, está muy buena.

– Si, la verdad es que está muy bien.

– ¿Cuanto tiempo lleváis juntos?

– Pues unos meses, unos 6 o así.

– Joder que zorra, menudos cuernazos tiene el novio, pobre chaval, ¿le has visto en la cena?

– No, prefiero no verle, si te digo la verdad me da igual, dijo Víctor

Llegaron al bar y se marcharon a la barra para pedirse una copa, mientras charlaban los dos amigos Judith pasó por delante de ellos agarrado de la mano con su novio, era un chico guapete y no desentonaba para nada con la belleza de la enfermera pelirroja, se pusieron a unos metros junto con otras enfermeras y enfermeros y sus respectivos, por primera vez Víctor y Judith cruzaron las miradas.

– Como te mira y el cornudo sin enterarse de nada, jajaja, ¡menudas tetas y que culazo tiene!, vaya curvas, dijo Andrés.

– No creo que tengas tu queja, Paloma ha venido muy guapa, dijo Víctor mirando hacia ella.

La mujer de Andrés se había puesto un vestido muy ajustado con la falda hasta las rodillas y un pequeño escote que aunque enseñaba poco insinuaba mucho.

– ¿Te gusta mi mujer?, dijo Andrés.

– ¿Como dices?, dijo Víctor extrañado ante la pregunta.

– ¿Que si te gusta Paloma?, ¿te parece una mujer atractiva?

– Claro que si, siempre ha sido muy atractiva, de hecho creo que era la mas guapa de la facultad.

– ¿Y porqué nunca intentaste nada con ella?, podías tener a la chica que quisieras.

– ¿Y eso a que viene ahora?

– No sé, siempre me lo he preguntado.

– Pues muy sencillo, tu eras mi mejor amigo y sé lo encoñado que estabas con ella, me parecía muy mal que para una que te gustaba en serio ir yo a por ella solo por echar un polvo.

– Eras un cabrón con las tías, te las follabas y luego ya no querías nada con ellas, te ibas a por otra, bueno y lo sigues siendo…

– Si, por eso no quise nada con Paloma, no quería hacerte eso, además ella también era amiga mía.

– Mira si te soy sincero y porque ya voy con el puntillo por el alcohol, jajaja, yo creo que a Paloma el que le gustaba eras tu y terminó conmigo porque no la hiciste ningún caso.

– ¿Eso te lo ha dicho ella?

– No, pero se notaba mucho, aunque ahora eso ya da igual, no estoy celoso de ti, al contrario, reconozco que en la facultad me dabas mucha envidia, siempre ligando, rodeado de chicas guapas, pero al final yo me quedé con la mejor, con la madre de mis hijos.

– Y yo me alegro mucho por ti, hacéis muy buena pareja. Te lo digo en serio.

– Al final no vas a ser tan mal tío, jajajaja, dijo Andrés.

– Jajajajaja.

– Aunque creo que el novio de la pelirroja no pensaría lo mismo.

En ese momento se acercó Paloma que vio a su marido riéndose junto con su amigo.

– ¿De que os reís vosotros dos?

– Nada, de cosas nuestras, dijo Andrés.

– Bueno, menos risas, ¿quien me saca a bailar?, dijo Paloma.

– Si a Andrés no le importa, me encantaría bailar contigo, dijo Víctor tomándola por la mano.

– Por favor, dijo Andrés señalando con su mano extendida hacia la pista.

Justo en ese momento se acercó el novio de Judith a la barra para pedir unas copas y se puso al lado suyo.

– Como está esto de gente, ¿tu también estás por la despedida de Jaime?, le dijo Andrés.

– Si, pero yo no trabajo en el hospital, he venido a acompañar a mi novia.

– Ahhhh, ya me extrañaba a mi, no me sonabas de haberte visto.

– No, no, yo no trabajo con vosotros…

– ¿Y por curiosidad, puedo saber quien es tu novia?

– Si, se llama Judith, es enfermera.

– No, no me suena.

– Es aquella de allí, la pelirroja que está con el vestido verde.

– Ah si, me suena, bueno te dejo, que lo paséis bien.

– Venga igualmente.

Andrés no sabía porque había entablado conversación con aquel chico, seguramente por el morbo de saber como era ese al que le estaban poniendo unos buenos cuernos. Le pareció un chico agradable y en el fondo sintió pena por él. Luego se quedó mirando como bailaba Víctor junto a su mujer, un baile casto y puro que no tenía nada de sensual, le pareció que su amigo estaba muy incómodo incómodo, como si estuviera tenso e incluso menos seguro de si mismo que de costumbre.

Era evidente que el mujerón de Paloma era capaz hasta de imponer hasta al propio Víctor y se sintió orgulloso de ella. No tardaron en volver a su lado cuando terminaron y después fue él el que sacó a bailar a su mujer. Ya no se separó de ella en toda la noche.

17

Como hizo su padre muchos años, Pablo pasó por la fabrica de zapatos a ver que tal iba todo, solo que estaba vez no iba con Manuel, sino con nuestro cuñado Gonzalo, si, era su nueva mano derecha y le llevaba pegado al culo todo el día. Yo ahora era el encargado de la fábrica y una vez que me había quitado el yugo de Gonzalo tenía ideas nuevas para aumentar la productividad del trabajo.

– Pablo me gustaría hablar contigo de lo de comprar esas máquinas, lo hemos estado mirando y aunque son un poco caras estarían amortizadas en pocos años, dije yo.

– No empieces con lo mismo, ya hemos hablado muchas veces de eso y sabes que a parte de que son caras, comprar esas máquinas supondría tener que despedir a gente, dijo Gonzalo.

– No pasaría nada, tampoco habría que despedir a tantos y Pablo podría colocarles en otra fábrica o empresa de la familia.

Pablo asistía callado a nuestra conversación mientras paseaba por las instalaciones y a la vez Gonzalo seguía dando ordenes a los empleados como si todavía fuera el jefe.

– ¿Y porqué tienen ahí esos palés? Si ya sabes que…

– Hemos cambiado varias cosas Gonzalo desde que no estás, había que modernizar un poco la fábrica, dije yo, – en estos dos últimos meses hemos aumentado la producción un 5 % sin tener que aumentar costes, solo con unos pequeños cambios, pero si compráramos esas máquinas, sería un aumento muy importante.

– Mañana me paso y lo hablamos detenidamente, quiero que me presentes un proyecto de lo que supondría esa inversión, dijo Pablo, – estás haciendo un gran trabajo, esta siempre ha sido una industria muy familiar, pero estoy de acuerdo contigo, tenemos que empezar a modernizarnos en muchos aspectos.

Gonzalo rabiaba por dentro, la cara que puso me recompensó por todos los años que le tenía que haber estado aguantando como jefe. Él seguía por la fábrica como si lo siguiera siendo y dando órdenes que no tenían ningún sentido, luego los empleados me miraban a mi y yo les hacía un gesto con la mano como que no le hicieran caso.

A la hora de la comida esperé a que llegara Claudia del colegio y le estuve contando lo que había pasado por la mañana.

– Lo estás haciendo muy bien cariño, me hubiera encantado ver la cara que ponía el necio de Gonzalo, jajaja.

Después por la tarde se encerró en la habitación de estudio que tenemos para que ella pueda trabajar, a última hora de la tarde me pasé a ver que tal estaba.

– Tengo mucho trabajo con esto del programa de intercambio de alumnos, la verdad es que lo estoy llevando yo sola, no tenía que haberme metido en este jaleo y encima Don Pedro no se entera de nada, ya se podía jubilar, ni sé los años que lleva de director del instituto.

– Le gustará estar rodeado de profesoras tan guapas como tu o de alumnas jovencitas, jajajaja.

– Anda déjate de bromas, que no es para reírse.

Ya por la noche Claudia se sentó en la cama mientras se ponía un poco de crema por las manos y por la cara, yo me senté detrás de ella y la rodeé con mis brazos.

– Hace casi dos semanas que no hacemos nada, dije yo.

– Lo siento mucho, es que llevo unos días de mucho trabajo, no tengo cuerpo…

Metí las manos por dentro de su camiseta y agarré sus pechos desde atrás, luego le dí unos pequeños besos por el cuello.

– ¿No te apetece un poquito?

– De verdad que no cariño, dijo apartando mis manos de su cuerpo, – pero si te apetece a ti, si quieres puedes tocarte ahora, no me importa.

– ¿Quieres que me haga una paja así como estoy ahora, detrás de ti?

– Si tu quieres, si.

Me metí la mano en el pantalón y me saqué la polla, apoyando la cabeza en un hombro de Claudia comencé a masturbarme mientras ella cogió el móvil y se puso a mirar los whatsapp pendientes como si yo no estuviera allí. Otra vez pasé la mano libre por dentro de su camiseta y volví a acariciarla un pecho.

– Tienes unas tetas perfectas, dije jadeando en su oído, – seguro que a Don Pedro le encanta mirártelas.

– Si, seguro, dijo ella sin hacer el menor caso del comentario que acababa de hacer.

– ¿Me terminas tu la paja?

– No cariño, estoy candada, hazlo tu…

– Está bien, ya me la hago yo solo…se las habrá imaginado muchas veces

– ¿Que se ha imaginado el que?, de que hablas…

– Tus tetas, el director se habrá imaginado tus tetas muchas veces, las tetas de su Jefa de estudios y el culo, también te mirará el culo. A ese viejo le tienes que poner muy cachondo…

– Venga termina, deja de decir esas bobadas que no me gustan nada…

– Joder, podías seguirme un poco el rollo, dije yo enfadado.

Mi polla había caído en picado y en ese momento ya no me apeteció terminarme la paja, Claudia se giró y me miró con cara de pocos amigos.

– ¿El rollo de que?, ¿quieres fantasear con Don Pedro?, ¡¡eso es asqueroso, no me pone nada hablar de ese viejo!!

– No te tiene que poner a ti, solo a mi, con que me dijeras alguna cosa ya me valdría para poderme correr, pero ya da igual, se me han pasado las ganas.

– No te enfades David.

– Si, si me enfado, llevamos dos semanas sin hacer nada, no me dejas tocarte, lo de tocarme a mi ya hace años que tampoco nada y muchas mas cosas…

– ¿Y a que viene esto ahora?, mira David, no quiero tener que volver a discutir ni hablar de esto, ya lo hemos tratado muchas veces, es lo que tu has ido eligiendo, lo que te gustaba, ahora no…

– ¡¡Que da igual!!, no vamos a discutir mas por esto.

Me levanté con mi portátil personal y dejé a Claudia sola en la habitación.

– Voy a terminar de preparar el informe para la reunión de mañana con tu hermano, dije yo.

– Pensé que ya lo tenías acabado.

– Si, pero voy a revisarlo y a modificar alguna cosilla.

Antes de salir de la habitación le di un beso a Claudia de buenas noches y luego me fui al salón como hacía muchas veces cuando ella estaba dormida. Cuando llevaba 20 minutos trabajando con el ordenador sentí que mi mujer bajaba por la escalera del chalet y se acercó hasta donde estaba yo. Venía tremendamente sexy con solo una camiseta que apenas tapaba su culo, de cintura para abajo estaba desnuda. Hacía años que no veía a Claudia así.

– Ya sabes que no me puedo dormir si estamos enfadados, me dijo

– No pasa nada Claudia, ya se me ha pasado, de verdad.

Ella se sentó a mi lado acurrucándose y me puso una de sus piernas sobre mi muslo, apartó el portátil y me acarició el paquete por encima del pantalón.

– ¡Claudia!

– ¿Estás bien?, dijo ella.

– Si, tranquila.

– Si crees que estás preparado no me importa, dijo empezando a darme besitos por el cuello y la oreja a la vez que seguía frotando con la mano sobre mi ya hinchado bulto.

Tiró del pantalón para bajarlo un poco a la vez que yo ayudaba levantando mi cuerpo, mi polla salió disparada como un resorte contra mi estómago. Claudia la agarró y comenzó a meneármela muy lentamente, mientras no dejaba de darme besos.

– ¡Está muy dura!, dijo ella en casi un gemido, ¿quieres tocarme?.

Levantó un poco la pierna que tenía sobre mi como para enseñarme su precioso coño, no me podía creer lo que estaba pasando.

– ¿Puedo?, dije yo.

– Ya sabes que no, no puedes tocarme cariño, no puedes, lo deseas pero no te dejo, ¿ves?, se te está poniendo mas y mas dura.

– Dios Claudia…madre mía, hacía años…

– Hacía años que no te hacía una buena paja, pero es que tampoco te la habías merecido, estás todo el día pensando en que te folle el culo y en chupar pollas de goma, ¿verdad maricón?, jajajaja , si, como te gusta que te llame maricón, ya se no te puede poner mas dura.

– Joder Claudia, me estás derritiendo…puffff…

Era fantástico recibir las caricias de mi mujer después de tantos años sin que me tocara, ella además no dejaba de decirme las cosas que sabe que me ponían a mil. No iba a poder aguantar mucho mas tiempo, estaba a punto de correrme en la mano de mi mujer que no dejaba de decirme cerdadas.

– ¿Tu crees que Don Pedro me mira aquí?, dijo sobándose un pecho por encima de la camiseta.

– Claudia, por favor, no puedo mas.

– O me mirará mas el culo…

De repente dejó de masturbarme y con tan solo un dedo recorrió varias veces de arriba a abajo todo el tronco de mi rabo.

– Parece que va a explotar de un momento a otro, dijo Claudia.

Pero no fue la última sorpresa que me tenía guardada, se recogió un poco la camiseta mostrándome mas si cabe el coño, luego pasó una pierna al otro lado y quedó sentada sobre mi, metió la mano entre las piernas y me agarró la polla de nuevo, luego inclinándose hacia adelante se la puso a la altura del coño.

Iba a follarme a Claudia después de tantos años. Bueno mas bien era ella la que iba a follarme a mi.

Se dejó caer con suavidad y mi erecto miembro fue entrando con toda facilidad en su empapado coño. Ella no dijo nada, tan solo se le escapó un largo y profundo gemido.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhh…

¡¡¡Después de tantos años estaba volviendo a follar con Claudia!!!

Por fin volvía a estar dentro de ella, ya no recordaba el calor y la humedad de su intimidad y lo excitante que era aquello. Puse las manos sobre sus firmes glúteos y me abandoné al placer de aquel inesperado polvazo. Con mi polla incrustada por completo en su interior ella se movió suavemente en un vaivén delante y atrás. No tuvo que hacer mucho mas.

De repente las pelotas se me pusieron duras y de ellas nació un orgasmo que se precipitó sin remedio en un suspiro, empecé a escupir semen a lo bestia en su interior en el polvo mas breve de la historia.

– ¡¡Me corro Claudia, me corro!!, dije cuando ya no había remedio de que parara.

La cara de mi mujer era un poema, no sé muy bien como describirla, era una mezcla de excitación y decepción.

– Tranquilo no pasa nada, por lo menos hemos podido volver a hacerlo, dijo ella acariciándome el pelo.

– Siento haberte dejado así Claudia.

– Que de verdad, que no pasa nada…

– Si que pasa, yo también quiero que te corras, vamos a hacerlo como siempre, siéntate en mi cara, dije yo.

– No creo que sea muy buena idea, dijo ella pasando un dedo entre los genitales y mostrándome la humedad que desbordaba de su interior.

– Me da igual eso, tu no te preocupes.

– ¿Estás seguro?

– Si, estoy seguro, venga vamos, ¡¡hazlo!!

Aparté a Claudia y me tumbé completamente en el sofá boca arriba, ella se puso la mano en la entrepierna como para que no escurriera nada a la tela del sofá. En un rápido movimiento se sentó en mi cara, todavía tapándose.

– ¿Quito la mano?, que va todo…

– Ven aquí, dije yo apartando los dedos que cubrían su vagina.

Se sentó en mi cara y al momento todo el semen que tenía dentro comenzó a caer directamente por mi rostro y por la boca. Miré hacia arriba y me crucé con la mirada de mi mujer que observaba perpleja como me caía mi propia corrida encima. Eso pareció volverla loca y empezó a frotarse contra mi con fuerza. Unos segundos mas tarde mi cara era una mezcla de semen y los jugos de mi mujer.

– ¡¡Saca la lengua y bébetelo todo!!, ¡¡¡hazlo maricón!!!, dijo Claudia fuera de si a un paso de correrse también.

Volví a poner las manos sobre su culo pero ella me las retiró de un manotazo.

– No me toques joder que estoy a puntito…tu saca la lengua y ponla dura…ahhhhhhhhhhhh…que es lo único que sabes hacer!!!

Restregándose con violencia unos segundos mas y apretándome del pelo contra ella se pegó uno de los mejores orgasmos de su vida. Estuvo casi un par de minutos moviéndose suavemente sobre mi mientras se recuperaba.

– No, con la lengua ya no que está muy sensible, dame besitos…así muy bien…

Se puso de pies a mi lado y me dejó tumbado en el sofá. Me miró la cara y observó que había restos de semen en ella, a mi una vez pasado el calentón de la corrida no es que me gustara mucho saborear mi propia lefa, pero el morbo de verme así humillado delante de mi mujer lo compensaba con creces.

– Uffff, que bueno, dijo ella.

Recogió un poco de semen que se me escapaba de la comisura de los labios y luego me introdujo el dedo en la boca para que lo chupara.

– ¿Está bueno?, dijo riéndose y manteniendo unos segundos su dedo dentro de mi para que yo lo degustara, me voy a la cama, no tardes…

Y en ese estado me dejó en el sofá. Aunque me había corrido apenas 10 minutos atrás volvía a estar excitado, que tu mujer te restriegue el coño por la cara después de que te has corrido en él no es algo que pase todos los días, además habíamos vuelto a follar después de tantos años y yo intuía que aquella noche era un punto y aparte en nuestra relación, en el que tendríamos que volver a replantearnos muchas cosas.

Cuando me limpié la cara encendí el portátil y me conecté al chat, por suerte como la mayoría de las noches estaba conectado Toni24.

– ¿Que tal Antonio?, ni te imaginas lo que me acaba de pasar con mi mujer después de 4 años…

A la mañana siguiente me desperté y Claudia ya me había dejado solo en la cama, estaba todo en silencio por lo que las niñas seguían dormidas así que supuse que era pronto, ni me acordaba a que hora me había acostado la noche anterior, se me hizo bastante tarde hablando con mi ciber amigo.

De repente se encendió la luz de la habitación y entró Claudia a toda velocidad con el pijama puesto y mi portátil del trabajo de la mano.

– ¿¿¿¡¡¡Se puede saber que coño es esto!!!???, dijo muy enfadada lanzando el ordenador a mi lado.

Mi corazón se puso a palpitar a toda velocidad, no podía creer que hubiera sido tan estúpido de haber dejado el ordenador sin cerrar y además con el chat abierto. No, por favor, que no fuera eso, aunque en mi fuera interno sabía que estaba jodido.

– ¿¿Quien es Toni24 y que haces tu hablando con ese tío??, gritó Claudia.

En cuanto dijo Toni24 se me congeló la sangre, no sé que es lo que había leído de nuestras conversaciones, pero supe que me iba a tocar dar muchas explicaciones. Por un momento me puse en lo peor, incluso se me pasó por la cabeza que Claudia fuera a dejarme. Me había metido en un buen lío…

Continuará…

Un comentario sobre “Cornudo (2) #Reload

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