MARC MELLADO

algún día volveré

a caminar por donde antes

hubo adoquines;

y mientras lo pienso, la rápida

electrificación

de las aceras y el tráfico

perpetuo van estrechando

el mapa de la ciudad

con sus luces

y sus cuartos de hora,

pero convierten, a un suelo

que nunca se ha quejado,

en un espacio más extenso -y cada vez

más deseoso

de un lento olvido-.

aunque todo el movimiento

de estos años

no ha valido para conservar

siquiera cualquier

pedazo de ese primer mundo que vi,

su recuerdo me ha dado suficiente

convencimiento para construir

una carretera.

por si acaso,

guardo en los bolsillos

la memoria del cemento

que fundó esa primera tarde, cuando la playa

era el lugar más cercano de la tierra

y se iba andando,

ahora que mis pies

ya son cuchillos.

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