ROSA BURGADA

¿Vives o sobrevives?

Empiezas sobreviviendo siempre, seguro. Lo de ponerte a vivir es difícil, porque la mirada que hay en este mundo es capacitista… Lo primero es entender esa idea de capacitismo. Es más habitual oír hablar de racismo: pensar que hay razas y que unas son más valiosas que otras. Cuando hablamos de capacitismo es pensar que solo hay una manera de hacer las cosas y que eso es más valioso que otras maneras. Por ejemplo, las personas que nos movemos de manera diferente y que, a lo mejor, para hacer las tareas cotidianas necesitamos un asistente personal… Hay una forma de autonomía peculiar ahí: hago las cosas con las manos de mi asistente y mis propias decisiones… Eso, que habitualmente la gente lo ve como una situación de dependencia, si realmente tengo ese apoyo, es una forma de autonomía, porque es mi manera de hacer las cosas.

A veces se ve más claro cuando, en vez de una persona, quien te ayuda es un apoyo tecnológico. Por ejemplo, esta silla de ruedas eléctrica… cuando yo voy por la calle, el movimiento lo hace la silla, pero nadie piensa que la silla me está paseando, porque todo el mundo tiene claro que yo tomo las decisiones sobre esa acción. Entonces tiene sentido pensar que yo estoy paseando con el movimiento de la silla, pero con mis decisiones. En cambio, cuando en lugar de ser algo tecnológico es una persona, automáticamente esa persona “válida” es un sujeto y yo -el “inválido”- soy un objeto sobre el cual actúa. Se ve como una forma de dependencia, en vez de una forma de autonomía. La dependencia aparece cuando no hay el apoyo: claro, si necesito ese apoyo para mi forma de autonomía y no está, pues ahí es cuando se da una situación de dependencia.

El mundo está pensado en términos de que solo hay una manera de hacer y, por supuesto, esta manera de hacer está muy ligada a una cierta idea de productividad… Por ejemplo, cuando tú miras cualquier baremo de los que deciden si se te pone la etiqueta de persona con discapacidad o no, las preguntas que te hacen son si puedes cortar la carne con un cuchillo, si puedes abrir una puerta… Nadie te pregunta si eres gracioso o si amas o si te aman… A nadie le importa un pimiento todo lo que no sean acciones concretas que tienen que ver con cómo de productivo nos va a resultar este individuo si lo aislamos de la comunidad. Porque todas esas preguntas son que lo puedas hacer “por ti mismo”, sin contar con los demás.

Esa visión, de que solo hay una manera de hacer las cosas – que es sin los demás-, no deja de ser una ilusión, una fantasía, porque en realidad todo lo hacemos siempre contando con la comunidad, pero parece que cuando un asistente personal sostiene el vaso para que yo beba, soy dependiente porque esa persona está ahí dándome ese apoyo. Y cuando alguien que no tiene diversidad funciona lo hace sin que esté el asistente, queda invisibilidad que ese mismo vaso lo están sujetando miles de personas que han hecho posible que ese vaso llegue ahí y no piensan que ese vaso se está sujetando por la fuerza de voluntad de la persona con diversidad funcional y que está dando el 200 por ciento para realizar ese simple acto.

Parece que la diferencia entre el 32 por ciento y el 33 por ciento de discapacidad es una cosa increíblemente importante. Al tener un 33 por ciento de discapacidad, ya se te considera persona con discapacidad.  Pero si tienes un   31 por ciento o un 32 por ciento se te considera   persona autónoma y que no necesitas ningún tipo de ayuda en tu vida cotidiana.

 Todo eso tiene que ver con que se invisibiliza toda esa interdependencia porque la sociedad se ha articulado de una manera que hace posible esa forma de autonomía mayoritaria de hacer las cosas con las propias manos. En cambio, no se ha articulado para que esa otra forma minoritaria de hacer las cosas -con las manos de otra persona y tus decisiones- sea posible también.

El mundo está pensado de una manera muy estrecha; casi para que sobrevivas… lo que hace es tolerarte. Hace poco había un artículo en El País que hablaba de cómo por fin se está reconociendo que el programa de exterminio nazi de las personas con discapacidad fue un ensayo que permitió luego el holocausto. Todas las técnicas que se utilizaron para eliminar a judíos, gitanos, maricas, etc., todo antes se probó en un programa -que se llamaba Action T4– con personas con discapacidad, sobre el que prácticamente nadie dijo nada… Se entendía que eso tenía sentido.

El caso es que esto se publicó hace poco. Hace poco que se está reconociendo la violencia extrema que siempre se ha ejercido sobre los cuerpos diferentes y las maneras diferentes de hacer las cosas. Entonces, con sobrevivir parece que todo el mundo está contento. 

Ahora como no se nos mata, se nos tolera más   con la consecuencia de que se nos visibiliza más pero siempre hemos existido ……  y muchas-os de nosotras-os SOMOS SERES COJONUDOS y estamos en el mundo para vivir la vida a nuestra manera ….  libremente.

COJONUDA.WORDPRESS.COM

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