ALMUTAMID

Aunque me sentía mal tenía el orgullo de haber cumplido con mi deber. Y no os confundáis. Yo no quería hacer daño a María. De no existir Viqui yo habría luchado por ella o al menos tenido más paciencia. Mi intención ahora consistía en demostrarle que yo era un mal novio pero el mejor amigo. No quería perderla, la valoraba mucho y era consciente de que mis calentones habían provocado situaciones que yo tendría que haber evitado conociéndola. Y más cuando Claudia me advirtió que María estaba enamorada de mí.

Pero yo quería mantener su compañía. Había estado muy a gusto con ella hasta que cometí el error de forzarla a expresar sus sentimientos hacia mí. Y mi gran error había sido pensar con la polla y confundir su interés en mí con sus ganas de tener algo físico. Y eso en la cabeza de María estaba muy lejos y yo mejor que nadie tenía que haberlo sabido. Pero la polla se pone dura y nubla el cerebro. Además, a un chaval que hasta entonces no se había comido una rosca y de golpe se sentía deseado no le pidáis contención.

Ahora me tocaba remar para que María no se sintiera utilizada por mí. Y realmente no tenía claro cómo hacerlo. Necesitaba que supiera mi aprecio a la vez que deseaba que me aborreciera como pareja. La única idea que se me ocurrió es que me viera tontear con más chicas y me viera como una especie de pervertido (en su mente) que una chica como ella no se merecía. Pero debía hacerlo con cuidado para que no se sintiera ofendida y me mandara a la mierda. No iba a ser fácil pero yo lo intentaría.

Pero aquí aparecía Viqui en mi mente. Después de solucionar, o eso creía yo, el problema con María tenía hacer lo posible para que cuando se me hinchara la polla no anduviera buscando con quien refregarme a la primera de cambio y mantenerme fiel. Se lo merecía y más después de lo que habíamos pasado. Total, mucha niña sentada, mucho piquito y cachete en el culo pero en las fiestas tras los partidos sólo Marina había ido más allá y dudo que volviera a ocurrir.

Creo que estaba empezando a controlar mi vida y las vacaciones ayudarían. De hecho el viernes apenas había clases y decidí volverme por la mañana. El jueves no había partido ya e intenté quedar con María para despedirme pero al salir de clase y comentárselo me dijo que tenía que preparar la maleta y no tenía tiempo para tomar café ni nada. Me despedí de Teresa y Chusa con un abrazo y dos besos pero cuando llegué a María se puso rígida al abrazarla y se limitó a ponerme la mejilla y desearme buenas vacaciones. Parecí evitar el cotacto físico conmigo o muestras de cariño a pesar de su aparente normalidad.

De Víctor y Claudia me había despedido la noche anterior. Claudia me dedicó un “que disfrutes” y me guiñó un ojo. Se me presentaban 10 días por delante para estar con Viqui…

Llegué a media mañana del viernes de Dolores a mi ciudad, con tiempo para llegar a casa, deshacer el equipaje y poco más pues mis padres estaban trabajando a esa hora y mi hermana en el instituto. Al medio día me fui a esperar a Viqui a la salida de su instituto. Cuando me vio esperándola en la acera de enfrente saludándola con la mano salió corriendo hacia mí y casi me tira saltando para abrazarme. Estaba monísima con sus leggins de deporte y una camisetita con su sudadera amarrada a la cintura. Nos dimos un beso a la vista de todo el mundo, qué diferente de lo que habría pasado con María.

Cogí su mochila en mi hombro y nos fuimos paseando a su casa con Viqui agarrada a mi cintura. Éramos en ese momento una típica pareja adolescente pero yo la sentía más fuerte después de haber superado nuestro susto. Hicimos planes para toda la semana. Como a los dos nos gustaban las cofradías nos pasaríamos toda la semana juntos. Y yo esperaba que con algún contacto especial…De hecho quedamos en que en cuanto yo supiera cuando me dejaba mi padre el coche la recogería con él y le pareció buena idea.
Por fin fue el sábado el día que me dejaba el coche y decidimos retomar nuestra costumbre de ir al cine. Pero el viernes hicimos botellón con el grupo de mis amigos y sus amigas e hicimos planes comunes para la Semana Santa. Por fin llegó la hora de separarnos del grupo. Me moría de ganas de sentir su piel después de tanto tiempo. En cuanto nos separamos del grupo empezamos con achuchones y abrazos parándonos a cada pocos metros para besarnos.

Viqui no se había arreglado mucho reservando sus vestiditos y falditas de primavera para los días de Semana Santa así que aquella noche llevaba un vaquero con una blusita y una chaqueta encima. Desde que le había visto la blusa ya pensaba en como desabrocharla.
Camino de su casa hay un parque que a aquella hora ya estaba cerrado, pero nos saltamos la valla y nos colamos en él. A pesar de estar cerrado tenía algo de iluminación, pero por fin encontramos un banco de madera de esos que no tienen respaldar y nos sentamos uno frente al otro con las piernas a cada lado bajo la sombra que las ramas de un árbol hacían en las tenues luces de las farolas del parque.
Nos comíamos las bocas con ganas y en menos de un minuto su blusa estaba desabrochada alcanzando un sujetadorcito blanco que contenía sus pechos. Me gusto verlo, pero más me gustó bajar la copa para liberar su pecho que en cuanto sopesé a acaricié pude lamer y succionar entre gemidos de aprobación de Viqui.

-Cuanto te echaba de menos…mmmm-dije liberando la otra teta.
-¿A mí o a mis tetitas?-preguntó Viqui complacida.

Levanté mi cabeza de sus pechos y le dije:

-A ti…-y bajando la cabeza besé un pezón y continué- ….y a ti…..-repitiendo la operación con el otro pecho-…y a ti.
Y bajando mi mano a su entrepierna apretada cpor el pantalón repetí:
-Y a ti…

Viqui rió mi ocurrencia y me imitó pero se saltó todos los pasos y mirándome a los ojos posó su mano en mi paquete evidentemente apretado por mi erección y dijo:

-Yo también te echaba de menos, jijiji…

La postura era imposible para tocarnos los sexos por lo que me levanté del banco y me desabroché el pantalón mientra Viqui observaba lo que la semioscuridad dejaba ver. Sin remilgos me bajé el calzoncillo y mi polla saltó tiesa hacia fuera y arrimándome a mi novia poniéndosela casi en la cara le dije:

-Ella también te ha echado muchísimo de menos.

Viqui pasó su pierna por encima del banco quedando frente a mí que intenté colocarme entre ambas para acercar más mi polla a su cara. Estaba tan mona con la blusa abierta y los pechos desparramados que directamente le dije:

-Tengo condones en la cartera. Aquí no nos ve nadie…

Viqui negó moviendo la cabeza y respondió:
-No me gusta hacerlo en la calle Luis…ya veremos cuando tengamos sitio…

Subió su mano agarrando mi polla pajeándola a escasos centímetros de su cara descubriendo mi glande hinchado.

-Hoy no está tan limpita…pero…-y diciendo esto me besó el glande.

Bueno. No iba a mojar el churro pero mi novia me ofrecía una mamada Sin queja por mi parte. Entonces se la introdujo en la polla casi hasta la mitad notando como su lengua rozaba el tronco y la volvió a sacar.

-Sabe diferente…pero sigue estando rica…-me sonrió.

Volvió a metérsela en la boca emitiendo sonidos guturales de aprobación poniéndome más cachondo aun y la agarró empezando a mover su cabeza más rápidamente sorbiendo mi glande. Iba al grano. Como siguiera así me iba a ordeñar en minutos. Pero qué rico mamaba. Y más cuando soltó con la mano mi polla para poder metérsela más adentro. Su mano empujaba mi culo para penetrar su boca más profundamente. Ya sabía que no íbamos a follar así que me iba a dejar ir hasta que me viniera el orgasmo y avisarla.

Ella seguía a lo suyo. Pude ver que con la mano que no me agarraba el culo se acariciaba la entrepierna por encima del pantalón. Ella parecía disfrutar el momento también. Entonces el cosquilleo de las pelotas se volvió mucho más intenso y empecé a gemir hasta decir suave:

-Viqui…me corro…

Pero ella seguía chupando como el día de la ducha. Insistí:

-Para, para, que me viene ya….ahgg, Viqui…para…

Viqui chupaba, succionando fuerte desoyendo mis palabras. Pero yo esta vez no la empujé. Sentí como explotaba el primer chorro dentro de su boca con un fuerte “arggghhhhhh” de mi boca y como mi chica ponía una cara extraña sin dejar de chupar, como de desagrado, pero no soltaba mi polla que soltaba chorros tras semanas de acumulación hasta que la sensibilidad de mi glande fue tan alta que le pedí que para, más que pedir supliqué con la voz aguda.

Viqui, con la misma cara de desagrado escupió el contenido de su boca y se limpió con la mano echándose a un lado dejando mi polla tiesa, palpitante y brillante por su saliva.

-Uffff-dije recuperando el aliento.
-¿Te ha gustado?-preguntó limpiándose con un kleenex que llevaba en el bolso.
-No me lo esperaba, princesa. Ha sido increíble. ¿No te ha dado asco?
-Un poquito, pero ha sido soportable. Ya te dije que te echaba de menos…
-Ven princesa mía….-la acerqué a mí y la besé. Sabía a semen, pero si a ella no le daba asco a mí menos me iba a dar.-sabes rarita, jajaja.

Me dio un cate en mi culo todavía desnudo y respondió:

-A ti, capullo. Y si te disgusta….se acabó.
-No me disgusta nada….-y la besé de nuevo- pero yo también te echaba de menos.

Desabroché su pantalón y metí la mano en su braga. Su vello púbico ya había crecido de nuevo y estaba algo más rígido. Cuando llegué a su raja estaba empapada. Miré a mi alrededor y sin pensármelo la apoyé contra el tronco del árbol que nos daba sombra y le bajé pantalones y bragas. Me molestaba estar agachado y tuve que levantarme para acomodarme calzoncillo y pantalón y con prisa volví a agacharme encajando mi cabeza entre sus piernas que no podía abrir demasiado por tener los pantalones a medio muslo. Suficiente espacio para colar mi lengua y mi mano. Como ella sin miramientos empecé a lamer su raja mientras metía un dedo en su coño. En unos minutos Viqui se retorcía de placer contra el tronco resbalando sus pies mientras mi barbilla se mojaba de las segregaciones de su placer.

Cuando apartó mi cabeza me levanté y la besé diciéndole:

-Yo no pongo cara rara…me encanta comerte y que te corras en mi cara…
-Ains, Luis, qué cosas me dices y me haces….

Tras unos momentos de besos y arrumacos postorgásmicos. Nos recompusimos y salimos abrazados del parque.

Aquella noche había descubierto algo que ya intuí el día que Viqui me la comió en la ducha de su casa. Yo hasta ahora tenía una idea del sexo basada en lo puramente corporal. Ver, tocar, sentir hasta explotar en un orgasmo. Aquella noche yo casi no había visto. Me había corrido en su boca a oscuras y casi ni veía como mi nabo se perdía en su boca. Pero en el instante en que empecé a lanzar chorros y la semioscuridad tan sólo me permitía comprobar como Viqui gesticulaba al notar y seguramente saborear mi semen con mi polla totalmente hinchada y palpitante mi mente había provocado en mí más placer que mi cuerpo. La sensación de cierto dominio o al revés, mejor dicho, la sensación de entrega de mi chica recibiendo mi corrida, algo que seguramente no le gustaba, sólo para complacerme había activado en mi cerebro algún tipo de glándula escondida que me había generado mucho más placer que el simple orgasmo. ¿Era eso el morbo?

Aun así, Viqui siempre era muy educada cuando algo no le gustaba y no lo expresaba abiertamente sino que se negaba dando rodeos pero firmemente. Necesitaba saber que había sentido ella y si volvería a repetirlo. Y además necesitaba saber si había sido fruto de la excitación del momento o había sido algo preparado. Y esa noche, en el coche de mi padre después de un buen polvo podría ser el mejor momento para intimar la charla contarnos lo que sentíamos al hacernos nuestras “cositas”.

Vísperas de Domingo de Ramos. Quien conoce mi ciudad, para los amantes de la poesía podemos llamarla Ocnos, sabe que disfruta las vísperas como ninguna. La gente aquí vive con tanta intensidad los momentos que una vez que llegan significa que se están acabando. Siguiendo un símil sexual, es como cuando desvirgas a tu chica y sabes que ese momento lo recordarás pero nunca se repetirá. La ilusión previa en ocasiones es mayor al disfrute momentáneo. Por esa razón las vísperas en mi ciudad se llenan de bullicio en las calles, emoción contenida y muchas ganas de vivir.
Por ese motivo Viqui y yo dedicamos la tarde-noche del sábado a pasear por el centro para disfrutar del ambiente. Para ir al centro no necesitábamos coche ni pagar parking, pero para lo que yo quería hacer después sí. Así que como dos señores nos plantamos con el Octavia de mi padre en el centro, haciendo cola para entrar a un parking y sabiendo que el dinero que habría costado el cine se iba en dejar el coche allí.

Paseamos, visitamos algunas iglesias ya preparadas para el inicio de las procesiones y cenamos en un local típico cerveza y montaditos. Cuando lo creí conveniente le dije que fuéramos a buscar el coche y no puso reparos. La verdad es que iba monísima. Yo iba como un pavo real andando a su lado cogida por el hombro presumiendo de chica. Aunque por la noche refrescaba se había puesto una faldita como de hilos entrelazados beige y rosa algo en forma de campana con un top beige a juego de tirantas y una chaqueta. La primavera florecía y Viqui con ella a juego con los azahares y paraísos que daban aroma y color a la ciudad.

Salimos del parking y cruzamos el río pero en vez de dirigirme a nuestro barrio salí de la ciudad en dirección a nuestro polígono. Viqui me sonrió y apoyó su cabeza en mi hombro dando a entender que aprobaba la idea y yo aproveché para poner mi mano sobre su muslo cubierto por una fina media cuando no tenía que agarrar el volante o cambiar de marcha.

Llegamos al polígono. Había más coches pero con distancia y espacio suficientes para no vernos. Aunque en alguno se adivinaba la actividad interior por los movimientos. Nos pasamos al asiento de atrás corriendo con la risa tonta del niño travieso para que nadie nos viera o reconociera.
Nada más sentarnos estábamos ya enlazados en besos y abrazos. Desde luego se notaba que ambos nos teníamos ganas. Para facilitarlo Viqui se puso frente a mí con sus rodillas a ambos lados de mis caderas, sentada sobre mis muslos. Pero nada más posar mis manos en sus muslos las medias me estorbaron y se hice saber. Se bajó de mi regazo y sentándose a mi lado se sacó las panties dejándome ver sus braguitas color carne. Pocas cosas hay más sexis que una mujer quitándose las medias.

Las colocó en el asiento delantero y recuperó su posición sobre mis muslos para retomar nuestros besos mientras mis manos ya tocaban su piel directamente. Me encantaba sentir su piel algo más fría que la mía en la palma caliente de mis manos. Viqui tampoco perdió el tiempo y me quitó el jersey y abrió mi camisa. Sus manos algo frías se calentaban sobre la piel de mi pecho arrancándome gemiditos de aprobación.

Estaba tan encandilado con mis manos en sus muslos y sobando su culo por dentro de la braga que me había olvidado de sus pechos, aún más cuando Viqui doblando su espalda daba buena cuenta del mío besándolo mientras me acariciaba. Su lengua rodeaba mis pezones produciéndome sensaciones que acrecentaban mi deseo. Cuando Viqui decidió volver a mi boca, yo decidí quitarle el top, pero al hacerlo me detuve observándola. Llevaba un sujetador color carne de los que no llevan tiranta y se abrochan sólo a la espalda. Apretaba sus pechos haciéndolos asomar por arriba de la prenda como dos bolas apretadas. Supongo que debía ser algo para embellecer el escote, pero como ella ese día llevaba cuello alto no se dejaba ver hasta desnudarla. La mantuve erguida en mi regazo mientras yo echado hacia a atrás miraba su torso. Viqui tenía el pelo caído sobre su cara. Se lo recogió hacia atrás y sin yo decirle nada pasó su mano atrás soltando el broche del sujetador que cayó liberando sus pechos que descendieron por efecto de la gravedad.

-Ten…son tuyas…-me dijo.

Y yo obediente alargué mis manos para sostener cada teta en una pasando mi dedo pulgar por cada pezón. Viqui cerró los ojos y se mojó los labios en señal de aprobación. Yo la tomé de la cintura y acerqué su torso para adelantando ligeramente la cabeza poder lamer y chupar sus pezones como tanto me gustaba, y a juzgar por sus gemidos, a ella también.

Aprovechando la postura colé una mano por la braga de Viqui y tras superar sus nalgas encontré con facilidad los labios de su coño teniendo en cuenta el calor que manaba y como mi dedo corazón se abría paso entre ellos comprobando su humedad. Solté su pezón de mis labios y sin dejar de rozarle el coño le dije al oído:

-Me muero de ganas por metertela ya…

Viqui gimió al oírme pero acercando su boca a mi oído respondió:

-Podemos hacer otras cositas…

Su respuesta me alarmó y saqué mi mano de su braga para decirle:

-Viqui, ¿pasa algo? ¿no quieres hacerlo conmigo?

Mi novia bajó la mirada respondiendo:

-Luis, después del susto que hemos pasado prefiero no correr riesgos…

-Pero princesa, si lo hacemos con condón…
-¿Y si fallan? Lo he pasado muy mal, Luis…
-Pero todo el mundo lo hace y no pasa nada. Lo que pasó fue culpa mía, que te la metí a pelo y me corrí dentro…pero con preservativo no pasa nada…

Viqui se echó sobre mí abrazándome pegando su cuerpecito desnudo al mío para abrazarse fuerte a mí.

-Ay, Luis, me da miedo. Pero yo quiero tenerte contento…¿quieres que te la chupe otra vez?
Abrí los ojos. Ahora entendía lo que había pasado la noche anterior.
-¿Por eso me dejaste acabar en la boca?-pregunté serio.

Viqui se quedó en silencio.

-Joder, Viqui. Yo no quiero que hagas nada que no te apetezca. Por mí, yo disfruto tu cuerpecito aquí conmigo, tocándote y con todo lo que hacemos. Pero si no te gusta algo que yo quiero hacer no tienes que hacerlo. Yo quiero disfrutar y que tu disfrutes. Yo quiero metértela porque tu deseas que yo te la meta. Y quiero que me la chupes porque me vuelve loco tu boquita pero quiero que te guste, no quiero obligarte…

Viqui se aferraba más a mí hasta que por fin habló:

-¿Conoces a mi amiga Pauli?
-Claro, la morena.
-Ella me notó tan preocupada cuando no me venía la regla que le conté lo que nos había pasado. Y me dijo que ella no lo hace con su novio, y que para tenerlo contento se la chupa y le deja terminar donde él quiera. En la boca también y que eso le encantaba…y pensé que a ti te gustaría.
-Pero princesa- dije apretándola contra mi cuerpo- me encanta que me la chupes, y me volví loco corriéndome en tu boca…y soy el más feliz dentro de ti…pero no quiero que hagas nada que te disguste.
-Es que Luis, te quiero mucho…y no quiero que por mi miedo me dejes por otra…
-Pero princesa-insistí-esto es una racha que te ha dado hasta que se te pase. Yo no te voy a dejar por eso…

Mentí mientras mi cabeza decía “Que no le dure mucho…que me muero de ganas de mojar el churro”

Viqui mientras seguía apretada a mi cuerpo como si no me quisiera dejar escapar mientras yo la apretaba con mis brazos sobre su espalda. Pero la curiosidad me pudo más que la prudencia y pregunté:

-Y ya que estamos…mmmm, ¿te gusta chupármela?
-A ver…-dijo Viqui pensándose la respuesta- así limpita como el día de la ducha me gustó…se siente todo…tu cosita durita, y se pone más gordita y como que sale un líquido más dulce justo antes…y eso está bien.
-¿Y ayer?
-Ayer sabía diferente…
-¿Pero te dio asco?
-Un poquito al principio pensando que fuese pipí. Pero se fue quitando el sabor y ya era como cuando la ducha, así dulcecito.
-¿Entonces te gusta?-insistí.

Y separándose de mí para vernos los ojos respondió:

-Cuando te la chupo me mojo mucho ahí abajo y me dan ganas de tocarme…

Me empalmé al instante escuchándola. Pero me daba más morbo la conversación.

-¿Y la corrida?
-Pues es más asco pensar lo que es que el sabor. Es saladita pero con un toquecito amargo. Lo único que el sabor dura mucho. La próxima vez me llevo un caramelo, jajaja.
-¿Entonces te gustaría repetir? No, por lo de antes, ehn, digo porque te apetezca.-aclaré.
-Ya veremos…-contestó acomodándose de nuevo acurrucada en mi pecho.
-Oye, y las chicas ¿habláis de estas cosas?-quise seguir curioseando.
-No contamos cosas privadas…pero, no soy la única de mis amigas que se la ha chupado a su novio,jajaja…

Al final se nos hizo tarde con la cháchara y nos volvimos sin final feliz sexualmente hablando. Al día siguiente era Domingo de Ramos y había que descansar, y la semana sería larga…

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