FERNANDO

Antes de la hora de comer llegamos a nuestro destino. A las chicas les gustó muchísimo el chalet donde nos íbamos a alojar. Deshicimos las maletas, nos cambiamos de ropa y fuimos a hacer algo de compra. Cristina aprovechó y se fue a una tienda donde vendían ropa de baño y al rato se juntó con Noelia y conmigo con una gran sonrisa en su cara.

—Te aseguro que solo vas a tener ojitos para mí. Dijo Cristina con picardía.

Solo escuchar eso ya me puso la polla morcillona, pensando en un traje de baño minúsculo tapando mínimamente lo más íntimo de esa mujer. De seguro que me tendría que partir la cara con algún chulito de playa que se cree con derecho a intentar follarse a todas las mujeres que desea.

Ese día Cristina nos invitó a comer en un restaurante y por la tarde nos fuimos a la playa y como me dijo solo tendría ojos para ella. Un bikini azul turquesa con una braguita pequeña que se metía en su culo deliciosamente y la parte de arriba tapando como podía sus exuberantes tetas era lo que hacía que no despegase los ojos de ella. Toda la tarde estuve excitado y Cristina fue la causante, no paraba de rozarse conmigo, pegando su culazo a mi polla y frotándose descaradamente. Noelia jugaba con nosotros ajena a nuestros manejos, pero mis manos bajo el agua acariciaba el cuerpo de esa hembra increíble que me tenía al borde del colapso.

Hubo más momentos “calientes” tanto en la playa como cuando nos duchamos y cenamos los tres juntos. Cuando se duchó Noelia, Cristina y yo nos buscamos como dos animales en celo, nos comimos la boca como bestias sedientas de sexo y nuestras manos no se estaban quietas, acariciando, amasando y agarrando partes sensibles de nuestro cuerpo. Volteé a Cristina que de inmediato pasó sus manos hacia atrás apoderándose de mi erección por encima del bañador mientras mis manos se metían por dentro de su camiseta y se apoderaban de sus grandes tetas.

—Mi amor…necesito…necesito follar contigo, decía Cristina moviendo sus caderas lascivamente, joder…vaya pollón que tienes, quiero sentirlo dentro.

—Te voy a dejar el coño abierto y lleno de leche. Estoy deseando ver tu coñito de cerca para comerlo y follarlo con la lengua.

Cristina giró su cuello buscando mi boca, bajé mi mano y la metí por su braguita de baño apoderándome de un coñito lampiño y suave y empapado de sus jugos.

—Siiiiiii mi amooor…no pareeees.

Mis dedos jugaban en su rajita inundada, ella abrió mucho más sus piernas y me apoderé de su clítoris haciendo que gimiese de placer, mientras sus manitas se aferraban a mi durísima polla en esos momentos.

—Alfonso sácatela, necesito verla. Dijo con necesidad esa diosa.

Fue ella la que sacando mis manos de su cuerpo, se dio la vuelta y se arrodilló frente a mí, deshizo el nudo del elástico de mi bañador y me lo bajó hasta las rodillas. Mi polla saltó furiosa frente a su cara mirándola fijamente con su único ojo, ella me miró con los ojos muy abiertos mientras ponía sus manitas sobre mi piel y una descarga de placer recorrió mi espalda.

—Por diooos cielo, es…es enorme.

Como una niña impresionada con un juguete que no se esperaba, sus labios besaron mi glande para seguidamente y con algún esfuerzo por su parte meterse una parte de mi polla en su boquita. Cerré mis ojos y eche mi cabeza hacia atrás mientras mis manos se metían entre sus cabellos y agarrando su cabecita empezaba un suave movimiento de caderas follandome la boca de Cristina. Cuando la volví a mirar, ella fijaba sus ojos en mi mientras una mano suya se perdía por su entrepierna.

—Cariñoooo…gemí excitado, me…me voy a correeer.

Ella gimió excitada cerrando sus ojos en señal de placer, mi orgasmo era ya imparable, cuando oímos como se abría la puerta del baño y salía Noelia diciendo en voz alta «¡¡SIGUIENTE!!»

El susto que nos metimos Cristina y yo fue monumental y se nos cortó todo el rollo. Recompusimos nuestras ropas con la velocidad del rayo y para cuando apareció Noelia, los dos estábamos uno en cada punta del salón. Cristina me cedió la vez para que me fuese a duchar y así Noelia no se percatase de la tremenda erección que tenía. Antes de entrar al baño esa mujer increíble me paró y me besó nuevamente, susurrando en mi oído:

—Se que quieres masturbarte, pero no lo hagas mi amor, aguanta solo un poquito, ¿Lo harás por mí?

—Por ti hago lo que me pidas…Te quiero Cristina. Me atreví a decir.

Vi como la cara de Cristina se iluminaba y sus ojos se humedecían ligeramente. Volvió a besarme y me lo preguntó como si no creyese lo que había oído.

—¿Me quieres? ¿En serio? Mi amor, yo te quiero más que a mi vida, estoy loca por ti. Afirmó Cris.

—Yo estoy igual que tú, te quiero con todo mi ser. Le confesé.

Volvió a besarme con cariño y se separó de mí, me quedé mirándola según se alejaba y no pude dejar de admirar ese culito provocador. Cristina se dio la vuelta y me pillo mirándola descaradamente, ella solo se limitó a sonreír con picardía y a lanzarme un besito volado.

Ese primer día finalizaba y cenamos algo de embutido. Todos estábamos muy cansados por el madrugón que nos habíamos dado, por el viaje de más de siete horas y por la tarde en la playa. Noelia fue la primera en irse a dormir, la acompañamos a su cuarto en el piso de arriba y la dimos el beso de buenas noches. Pensé que en ese momento Cristina y yo terminaríamos lo que habíamos empezado, pero realmente estábamos muy cansados y bostezábamos a cada momento, así que con dolor por parte de los dos nos despedimos y cada uno se fue a su habitación, Cristina en otra habitación del piso superior y yo en la habitación que había en la planta baja. Pensé que debido a la excitación y a esa cama que no conocía, me costaría dormirme, pero fue cerrar los ojos y caer en un profundo sueño.

Esa noche fue muy especial, soñé que Cristina y yo estábamos juntos de nuevo, su boca recorría mi verga dura como una piedra mientras una manita suya amasaba con mimo mis huevos, incluso olí su fragancia, el olor de su excitación…dios mío como necesitaba follarme a esa mujer que me tenía loco de deseo. Joder la sensación era tan intensa que me iba a correr poniendo todo perdido, pensé en mi sueño, eso de alguna manera me hizo despertar topándome con la visión del coño de Cristina en primer plano mientras ella en un 69 me comía la polla. Me costó centrarme, ella había encendido la luz de la mesilla y puesto el aire acondicionado y entonces hice la pregunta más ridícula que se puede hacer en esos momentos:

—Cris…Cristina…que…jodeer ¿Qué haces?

Cuando oyó mi voz Cristina me dejo de mamar la polla para ponerse encima de mí y comerme la boca con gula.

—Follame mi amor, follame que no aguanto más, no puedo dormir pensando en ti, necesito ser tuya.

Cristina había perdido el juicio y en su mente solo existía la palabra follar. Su coño no paraba de babear y su cara reflejaba lo decidida que estaba para llevar a buen fin sus deseos. Se tumbó en la cama y se abrió bien de piernas mostrándome un coñito precioso rojo como su pelo con unos labios mayores muy abiertos mostrando su clítoris, sus labios menores y su vagina dispuesta a acoger mi polla.

—¿Y si Noelia se despierta? ¿Si nos descubre? Pregunté tumbándome sobre su cuerpo.

—Ya no me importa que nos vea, sabe que nos queremos.

Las caderas de Cristina se movían con desesperación notando la punta de mi polla rozar su coñito. Mi boca devoraba sus tetas y los gemidos de esa loba eran cada vez mayores. Apunté a su vagina y dejé ir la mayor parte de mi polla en su interior.

—¡¡¡AHHHHHHH!!! DIOOOOOS QUE GUSTOOOOO. Casi grito Cristina.

Su coñito era estrecho y apretaba mi polla de una forma que era deliciosa y que de seguro haría que me corriese en nada de tiempo, saqué mi polla para volver a meterla de nuevo y volver a oír gemir a mi diosa.

—Vamos campeón, dijo Cris excitada, demuéstrame lo que sabes hacer con esa polla.

Mi cariño hacia ella hizo que fuese delicado en mis embestidas. Veía su cara, sus ojitos cerrados, para abrirlos mientras me sonreía y me besaba, pero llegó un momento en que su gesto cambió.

—Solo eso, ¿con el pollón que tienes y solo sabes hacer eso? Dijo Cris decepcionada.

—Si soy brusco puedo hacerte mucho daño y no quiero que sufras, quiero que disfrutes.

La mano de Cristina bajó hasta mi polla y la palpó, la agarró empujando hacia su coño a la vez que elevaba sus caderas.

—¡¡¡VAMOS, FÓLLAME COMO ES DEBIDO MARICON!!! ¡¡¡HAZME GRITAR DE PLACER!!!

Empuje algo más y noté como hacia tope en su útero. Cris se aferró a las sábanas y puso sus ojos en blanco mientras gemía guturalmente.

—Asiiiiii…revienta el coño a esta zorra, haz que no pueda cerrar las piernas…métela todaaaa.

—Te voy a destrozar el coño puta, vas a desear no haberme dicho eso.

De un enérgico golpe de caderas se la metí hasta el corvejón, el grito que dio Cris se tuvo que escuchar nítidamente en el silencio de la noche y a partir de ahí inicié un bombeo brutal que hizo que esa diosa de fuego alcanzase su primer orgasmo en poco tiempo.

—Me corroooo…me corroooooooooo.

Note como el coñito de Cris se aferraba a mi polla como si fuese una tabla de salvación. Ella me miraba enfebrecida, esa cara de salvaje, de ninfómana desatada no la conocía. Hasta que termino su orgasmo se aferró a mí con sus piernas para no dejarme salir, pero cuando noté como jadeando aflojaba su presa sobre mí me salí de ella, necesitaba tranquilizarme o si no me correría en breve y esta diosa no se conformaría con un orgasmo.

—¿Qué haces? Preguntó jadeando. ¿Por qué me la sacas?

—Shhh…calla y no hables zorra. Solo disfruta.

Fui bajando por su cuello, sus tetas, su tripita, hasta llegar a ese coño increíble. Mi lengua lamió desde su anito hasta su clítoris para posar mis labios sobre ese botoncito del placer y hacer jugar mi lengua con él. Enseguida las piernas de Cris se abrieron mucho más y mi boca y mi lengua jugó con todo su sexo arrancándola gemidos y haciendo que su respiración se disparara. Mi dedo buscó su anito, estaba empapado de sus jugos, empecé a jugar con él pero sin penetrarla y noté como su respiración se aceleraba aún más.

—Diooos mi amor que me haceees…sigue…sigue no pareees.

Mi lengua empezó a follarla mientras mi dedo se metía por su anito sin la oposición de Cristina que elevó sus caderas gimiendo de gusto.

—Cabrón me voy a correr otra vez…jodeeeer.

Me faltaban manos, boca y lenguas para satisfacer a esa puta insaciable. Me puse de rodillas y la mire como un sátiro.

—Ponte en cuatro putita, te voy a reventar.

Ella rió con picardía, y de inmediato se puso en cuatro dejándome ver todo ese culazo impresionante y su coñito que no paraba de babear juguitos. Su anito era como toda ella, precioso, rosadito y cerrado mi boca fue hacia ese lugar y lo chupé y follé con mi lengua.

—Mi amor no aguanto más, necesito correrme, gemía con desesperación Cristina.

No me hice de rogar, mi polla estaba a reventar y mis huevos estaban cargados desde la mamada de Cristina antes de cenar. Apunté mi verga en su coñito y se la metí hasta que mis huevos rebotaron en su clítoris.

—Siiiiiii…follameeeee.

Notaba como su coño se abría para alojar mi tremendo balano, veía como devoraba todo mi cipote una y otra vez hasta que mis huevos columpiándose rebotaban en su clítoris haciéndola gemir. Puse mi dedo gordo nuevamente en su anito y empecé a estimularlo, Cristina estaba tan entregada que veía como ese agujero se abría y cerraba debido a los espasmos de placer hasta que haciendo algo de presión empecé a follarle con el dedo gordo su culito.

—Me corroooooo mi amoooor… no pareeees.

Empecé a empotrarla con fuerza haciendo que ese culazo vibrase como la gelatina ante mis acometidas y Cris, mi diosa de fuego se derritió con sus corridas.

—Asiiiii…no pares…no pares…sigueeeeeee…me corroooo otra vez…siiiiiiii.

Mi orgasmo no tenía vuelta atrás, así entrase Noelia en la habitación en ese momento, no pararía por nada del mundo hasta que llenase el coño de Cristina de leche. Noté de nuevo las contracciones de los músculos de su vagina sobre mi polla, iba a correrse de nuevo y ya no me pude aguantar más, ver como mi polla entraba y salía de ese coñito y sus nalgas con mi dedo metido en su anito me hicieron explotar.

—Cristinaaa…me corrooooooo.

—Diooooos siiiiiiiii…llena mi coño de lecheeee.

Creo que nunca me había corrido de esa manera, clavé mi polla hasta los mismísimos huevos en el coñito de Cris solo con el primer latigazo de semen en su interior esa diosa levantó su cabeza y abrió su boca para tomar aire explotando en uno de los orgasmos más violentos que he visto en una mujer. Tembló y se retorció como una serpiente mientras mi polla no paraba de soltar leche en su interior.

Cuando nos tranquilizamos, cuando recuperamos nuestras respiraciones, acaricié la espalda de Cristina que ronroneaba todavía con mi polla clavada en lo más hondo de su ser. Mi dedo gordo todavía estaba clavado en su culo y las caderas de Cris, se mecían suavemente. Primero saqué mi dedo de su culo provocando su estremecimiento, haciendo que sus riñones se elevasen ligeramente para seguidamente sacar con cuidado mi polla de su interior.

Vi su coñito más enrojecido aun de lo que era. Estaba muy dilatada y su vagina se veía distendida, su mano se dirigió a su coñito del que empezaron a caer goterones de semen que ella recogió, para seguidamente erguirse y voltearse hacia mí, mientras lamia con glotonería su mano. Me besó con lujuria notando mi propio sabor. Aunque en principio me dio asco, enseguida eso cambió por una sensación de placer que nunca había sentido e hizo que mi polla volviese a erguirse. Cristina acarició mi cara y me miro muy intensamente.

—Dios que polvo, nunca había tenido algo tan grande dentro de mí y nunca había tenido tantos orgasmos…joder me has destrozado.

—¿Te he hecho daño? Pregunté preocupado.

—Mi amor, ha sido un dolor placentero, me has metido el útero en el estómago, pero te aseguro que he disfrutado como nunca lo he hecho.

Nos metimos entre las sábanas y nos abrazamos, mientras nos mirábamos con cariño. Amaba a esa mujer, pero la diferencia de edad me seguía asustando, y temía que me hiciese daño y destrozase mí ya maltrecho corazón. En mi cabeza se repetía una y otra vez como una mujer tan bella e inteligente se había ido a fijar en un simple fontanero cincuentón.

—Alfonso, antes de que lleguemos a más, quiero que sepas algo.

Su mirada cambió y eso me asustó de alguna manera. Ahora que había encontrado una mujer que me decía que me quería, habría algún pero, como pensé en su momento, no podía ser todo tan bueno.

—Soy muy puta, muy guarra en la cama. No digo que no a nada y me gusta hacer las mayores cerdadas que puedas imaginar. Cuando estoy excitada pierdo los papeles y me gusta el sexo duro que me follen con saña, como si me violasen.

—Cuando te refieres a las mayores cerdadas, ¿A qué te refieres? Orgias, lluvia dorada, coprofagia, gang bang, tríos, BDSM, fisting…

Vi la cara de alucinada de Cristina, como no entendiendo lo que le había comentado, me quedé un poco desconcertado, esas eran auténticas cerdadas.

—No…no entiendo eso que me has dicho, dijo tímidamente, para mí las mayores cerdadas es que mi hombre me folle por todos mis agujeritos y se corra en ellos.

—Pues mi amor, entre lo puta que eres tú, y lo vicioso que soy yo, creo que lo vamos a pasar muy bien.

Que queréis que os diga, con 29 años y esa candidez, me enamoró más aun. Cristina era un diamante en bruto queriendo aprender más y de seguro que la enseñaría a ser más puta aun. Nos quedamos callados los dos, muy abrazados. Al tener el aire acondicionado puesto hacía que nuestros cuerpos se diesen calor y eso hacía que tuviésemos un contacto muy íntimo. En mi cabeza revoloteaba la misma pregunta desde que empecé a notar que Cristina quería algo más de mí.

—Cris, ¿te puedo preguntar algo?

Cristina me miro preocupada, muy seria, como esperando algo malo.

—Claro cielo, puedes preguntarme lo que quieras. Contestó intranquila.

—Bueno, nos hemos confesado que nos queremos, nos llevamos muy bien y hemos follado como hace tiempo que no lo hacía con nadie. Eres bellísima, joven e inteligente y…y ¿Por qué yo? Un fontanero cincuentón.

—Ya, entiendo. Dijo Cristina. Como te dije me enamoré de ti incluso antes de conocerte, eres todo lo que he buscado en un hombre, tienes unos valores que hoy en día ya se van perdiendo y créeme, tu edad y con lo que ha pasado esta noche sé que tú eres el hombre de mi vida. ¡¡Ah!! Y que seas fontanero es lo de menos, no te avergüences de ello.

—Pero nos llevamos más de 21 años. Dije con preocupación.

—Mira Alfonso, te voy a contar algo. De siempre, desde que tengo uso de razón me han gustado los hombres más mayores que yo. Perdí mi virginidad con un hombre de 45 años siendo una tierna adolescente y durante un par de años me enseñó a amar el sexo a ser una buena puta en la cama. Casi todas mis relaciones han sido con hombres mucho más mayores que yo, salvo la última que tuve que fue con un chaval dos años mayor y me constató que los jóvenes no son lo mío y que los hombres mayores me hacen perder la cabeza. Además, mira mis padres, se llevan 20 años y nunca he visto pareja más feliz.

—Vaya, creo que he tenido mucha suerte al conocerte.

—No mi amor, la suerte la hemos tenido los dos.

Apagué la luz de la mesilla y nos quedamos los dos dormidos como angelitos. No sé cuánto tiempo había pasado cuando oí como golpeaban la puerta suavemente, eran las diez de la mañana y supuse que sería Noelia. Cristina estaba adormilada y se incorporó también mirándome asustada.

—Tranquila mi amor no pasa nada. Dije dándole un beso de buenos días a Cris. Pasa Noelia.

Cuando se abrió la puerta y Noelia vio que estábamos juntos en la misma cama arrugó su naricilla y sonrió con picardía.

—Ahora entiendo el jaleo que había ayer por la noche y no me dejó dormir. Dijo Noelia

—Noelia, no es lo que piensas solo estuvimos hablando, quizás un poco alto y claro…

—Alfonso, no soy tonta, no hace falta que te excuses.

—Bien jovencita, pues danos un momento para que nos vistamos, desayunemos y nos preparemos para irnos a la playa.

Cuando se cerró nuevamente la puerta del dormitorio, fui consciente de que Noelia, ni niña, se hacía mayor. Como bien dijo ella no era tonta y sabía lo que había ocurrido en esa habitación. ¿Para qué engañarla? Pensé, seguro que en el colegio hablarán entre las amigas, habrá oído conversaciones de adolescentes, incluso en películas o alguna vez que en internet se haya topado con alguna página no recomendable para menores, intenté justificar su precocidad. Fuera lo que fuese me alegró que supiese que Cris y yo estábamos juntos.

—¿Sabes? Noelia sabía que esto iba a ocurrir, porque notaba lo que sentía por ti. Fue ella la que hizo que me enamorase de ti.

Miré a Cristina, si ya de por si era una mujer bellísima, los matices de su rostro según se había despertado junto a su melena pelirroja y alborotada le daban un aspecto tierno y aniñado que la hacían aún más deseable. La besé con pasión haciendo que nuestras lenguas jugasen entre ellas y eso unido a su cálido cuerpo desnudo junto a mi hizo que mi polla se llenase de sangre y se pusiese dura como el mejor acero. Cris hizo que me incorporase y apoyase mi espalda en el cabecero de la cama mientras ella se sentaba a horcajadas sobre mi sexo dejando que los labios de su coñito mimasen y acariciasen mi polla.

—Dios que pollón tienes, es algo increíble decía excitada.

Notaba como sus babitas empapaban mi verga hasta dejarla mojada y brillante. Su coño destilaba fluidos sin control embarrándome todo mi vientre. Mis manos y mi boca se adueñaron de esas increíbles tetas que tenía y me dedique a lamer, morder y chupar hasta hacerla gemir de placer mientras abrazaba mi cabeza contra su pecho. Cristina hizo que la mirase, su rostro estaba desencajado por el placer, me besó mordiendo mi labio inferior y metiendo su manita y levantando su culo apuntó mi polla en su coñito y se dejó caer gimiendo de gusto.

—Auummmm mi amor, me encanta sentirla dentro, notar como me abres.

Mis manos se fueron a su perfecto culo, lo amasaban y ayudaban a que mi polla entrase y saliese de ella mientras mis dedos jugaban con su anito. A diferencia de la noche anterior que literalmente me follé a esa diosa, esa mañana casi me pedía sin decirlo que la hiciese el amor con calma, mi polla entraba y salía casi en toda su longitud de ese coñito, mientras sus caderas tenían un movimiento sensual e hipnótico. Sabía que no iba a durar mucho, el calor abrasador de su vagina estaba fundiendo mi aguante y junto a sus gemiditos en mi oído me estaban llevando al nirvana del placer. Como adivinando mis pensamientos y con la voz más sensual que os podáis imaginar susurró en mi oído:

—Estoy deseando que me folles el culito y me dejes bien abierta para ti.

Eso de alguna manera hizo explotar mi orgasmo. Fue imposible pararlo imaginando a esa criatura celestial con su culo en pompa y mi polla entrando y saliendo de él.

—Diooooos…Criiiis…me corrooooooo. Balbuceé.

Clavé mi verga todo lo que pude en el coñito de Cristina mientras empezaba a regar el interior de esa mujer de fuego. Note su cuerpo temblar y besándome gimió su orgasmo junto con el mío mientras me vaciaba, creo que fue uno de los polvos más rápidos, sabiendo los dos que Noelia nos esperaba para desayunar. Aun así nos permitimos el lujo de darnos cariño cuando logramos tranquilizarnos, mientras mi polla seguía en su interior.

Nos hubiese gustado ducharnos juntos, pero mientras ella se duchaba yo me fui a preparar el desayuno de todos y por supuesto a partir de ese momento cada vez que podíamos nos demostrábamos nuestro cariño y nuestro deseo con tórridos besos mientras nuestras manos buscaban las partes más sensibles de nuestros cuerpos.

Ese día Cristina estrenó otro bikini que me dejó sin habla. Era un tanga que subía por encima de sus caderas y dejaba sus ingles a la vista tapando su coñito con celo. La parte de arriba contenía a duras penas sus tetas mientras marcaba descaradamente sus pezones. Me quede embobado mirándola y me seguía preguntando como una diosa así estaba conmigo.

—¿Me queda bien? ¿No crees que es muy atrevido?

—Cris te queda increíble y te hace aún más deseable, pero si me dejas darte mi opinión, te propongo que este lo estrenes en otra playa que conozco, a la que vamos es demasiado familiar y sé que a más de uno le va a dar un infarto según te vea.

—Creo que tienes razón. Entonces no te enseño el tercero que me compré, dijo con picardía, ese te lo enseñaré en la intimidad.

Subió a cambiarse y nos fuimos a pasar el día en la playa. Aun con el bikini que llevaba puesto que era más discreto, los hombres la miraban desnudándola con los ojos. Creo que si hubiese tomado la decisión de ir con el otro bikini me hubiese tenido que partir la cara con alguno que se fijaba en ella con descaro.

A los pocos días de estar de vacaciones fue inevitable que al ponernos en el mismo sitio siempre,  hiciésemos amistad con un matrimonio que tenía una niña de la edad de Noelia. Las niñas fueron las que digamos fuese inexcusable el que las dos parejas empezásemos a hablar. Ellos eran de Sevilla, de unos 45 años, muy agradables y simpáticos, se llamaban Angel e Inma y hacían muy buena pareja. No pude dejar de fijarme en como ese hombre calvo y regordete miraba a Cristina con deseo, como también no pude dejar de fijarme en lo buena que estaba esa mujer pese a su edad. Esto de alguna manera nos vendría muy bien a la larga ya que los días de playa serían más amenos.

Desde el día que Cris y yo follamos como desesperados, no volvimos a dormir en camas separadas. Noelia fue consciente e incluso creo que le gustó la idea de verse en ese ambiente “familiar” con dos de las personas que más quería. A la semana de haber llegado, y compartiendo de forma tácita lecho Cris y yo, noté movimiento en la cama, miré el reloj del teléfono y vi que era temprano, cuando me di la vuelta vi a Cristina vistiéndose.

—Cariño es pronto, ¿A dónde vas tan temprano?

—Siento haberte despertado mi amor, tengo cita a primera hora en el salón de belleza para depilarme.

—¿Depilarte? Dije sorprendido, pero si tienes la piel como el culete de un bebé.

—Puede ser, dijo dándome un beso, pero es algo que hago de forma habitual, algo así como el ir a la peluquería. Sigue durmiendo amor, cuando despiertes estaré aquí.

Eso hice y estando desayunando Noelia y yo sobre las once apareció Cristina con una gran sonrisa y unos churros. Se subió a cambiar y cuando bajó supe que debajo de esa camiseta grande iba totalmente desnuda. Me miró con picardía y dio un besito al aire. Desayunamos entre miradas enfebrecidas y haciendo “piececitos” como dos púberes ilusionados con su nueva situación. Cuando Noelia terminó, nos dio un beso a cada uno y dijo que iba a su habitación a cambiarse. Según nos quedamos solos en la cocina Cris se levantó y poniéndose a mi lado se levantó la camiseta mostrándome su piel nívea y su sexo imberbe.

—Tócame mi amor, dijo Cris en un susurro, veras que suavecito esta.

Mis dedos se fueron a su entrepierna, estaba empapada, ella se limitó a abrirlas ligeramente para que mis dedos entrasen dentro de ella y la masturbasen. Mi polla estaba ya a reventar y Cris con cuidado apartó un poco las cosas del desayuno y sentándose en la mesa frente a mí se abrió bien de piernas mostrándome esa preciosidad de coño que poseía.

—Cómeme el coño mi amor.

Saqué mi polla y empecé a masturbarme mientras mi boca se apoderaba de esos labios y de su clítoris arrancando gemidos de placer de la garganta de mi amante. Ella tapaba su boca para que no la oyese mientras sus caderas ya se movían descontroladas. Necesitaba follarme a esa diosa de nuevo, mi polla reclamaba ese coñito y apartando la silla donde me encontraba sentado la ayudé a sentarse a horcajadas sobre mi polla que entró dentro de ella del tirón y hasta las pelotas. Ella abrió mucho los ojos y ahogó un gran gemido pero sí susurró en mi oído.

—¡¡¡Ahhhhh!!! Diooooos mi amor…me corroooooo.

Se abrazó a mí con fuerza emitiendo gemiditos casi inaudibles mientras sus caderas se movían descontroladas y notaba su cuerpo temblar. Estaba tan excitado viendo como esa niña increíble se corría con mi polla clavada hasta la empuñadura, que noté como mi orgasmo estallaba dentro de ella. No la avisé, solo me tensé y noté como mi polla se ponía granítica y empezaba a palpitar escupiendo semen en el interior de Cris que se retorcía de placer al notar como la iba llenando. Sabíamos el peligro que corríamos, que Noelia podía aparecer en cualquier momento, pero todos los minutos en que nos podíamos demostrar nuestro cariño los aprovechábamos a tope. Nos quedamos quietos los dos disfrutándonos, su cabeza apoyada en mi hombro mientras acariciaba mi cara.

—Cariño, sé que me vas a matar pero quiero que hagas algo por mí. Me dijo Cris.

En esos momentos con mi polla todavía clavada en lo más hondo de su ser no sabría decirla que no a nada. Además Cris era muy mimosa y sus arrumacos y ronroneos me volvía loco.

—Pídeme lo que quieras, no se decirte que no. Dije todavía flotando por el polvo recién echado.

—Mañana…mañana tienes cita a primera hora para que te depiles tú también. Dijo Cris con algo de miedo.

—¡¡¡Q…QUEEEE!!! Casi grité asustado.

—Shhhhh mi vida calla que Noelia nos va a oír, tranquilo. Dijo cris levantándose y sacando mi polla de su interior.

Cuando vio que de su coño empezaban a salir fluidos y semen, se dio la vuelta para alcanzar papel de cocina y poder limpiarse dejando su perfecto culo a escasos centímetros de mi cara. La abracé contra mi mientras mis labios besaban ese par de perfectas nalgas que poseía, estaba en sus redes pero la idea de “depilarme” me parecía rocambolesca. Una vez terminó se volvió a sentar a horcajadas sobre mí y me besó con cariño.

—Mira mi amor, empezó diciendo, uno de mis deseos más ocultos, de los que casi nunca hablo con nadie es que mi pareja, mi HOMBRE, recalcó, tenga sus genitales libres de vello, vamos que no tengan ni un solo pelito, que mi boca pueda lamer, chupar y comerse sus huevos y su polla sin que como a los gatos se me haga una bola de pelo en la garganta. Dijo exagerando un poco la comparación.

—Ya mi vida, pero eso duele mucho ¿No? Además, que vergüenza, voy a tener que estar desnudo delante de un tío mientras toquetea mis “partes nobles” Dije intentando evitar tan mal trago.

—Emmmm…bueno, técnicamente te lo debería de hacer un hombre, pero ese salón de belleza solo contrata chicas, dijo Cris con cara de intranquilidad.

—¡¡¡¿COMOOO?!!! Volví a gritar, ¿QUE ENCIMA ME LO VA HACER UNA MUJER? OSEA NO, DEFINITIVAVMENTE NO. Dije levantándome y quitándome de encima a Cris.

Ella se sentó en la silla y me miró traviesa apoyando su mentón en la palma de su mano mientras mordía seductoramente su dedo meñique sabiendo que me tenía en sus manos.

Al día siguiente a las nueve de la mañana entraba puntual en el salón de belleza y una mujer atractiva de mediana edad se acercaba a mi sonriendo, mientras unas seis mujeres me miraban inquisitoriamente aumentando mi intranquilidad

—Hola buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

—Yo…yo…bueno ayer mi…mi pareja vino a depilarse y…este…bueno…

—Ahhh, tú debes de ser Alfonso ¿No? Dijo ella con naturalidad e interrumpiendo mi tartamudeo.

—Si ese mismo, dije resignado a mi destino.

—Bien, estate tranquilo. Dijo esa mujer viendo mi azoramiento. Acompáñame y no temas, la persona que te va a depilar tiene muy buena mano, aquí vienen muchos hombres a depilarse y nunca se han quejado.

Nos metimos en una habitación, y me señaló un biombo. En ese sitio había una camilla y una especie de cómoda con todos los utensilios que se utilizan imagino para depilar y una estantería llena de toallas. Me metí detrás del biombo y esa mujer me dio un par de instrucciones y me dejó allí solo.

—Desnúdese de cintura para abajo y con una de las toallas tápese y túmbese en la camilla. Y relájese, enseguida vendrá la chica que le atenderá.

Y ahí estaba yo, temblando como un primerizo en un burdel y maldiciéndome por haberme dejado liar por Cris. Ahuequé la toalla y eche un último vistazo a la “pelambrera” que tenía adornando mis genitales cuando oí como se abría la puerta y entraba una joven de no más de 22 o 24 años morena y de pelo negro azabache. Era muy guapa y aunque su uniforme blanco la ocultaba bastante se apreciaba que poseía un cuerpo muy bonito.

—Hola Alfonso, buenos días, me llamo Mari Carmen y me han dicho que es tu primera vez para depilarte, que tenga paciencia contigo, ¿Es así? Dijo esa chica con simpatía y un marcado acento andaluz.

—Bueno, sí. Afirme sobresaltándome al notar como esa mujer me despojaba de la toalla dejándome expuesto ante sus ojos.

—Tranquilo Alfonso, veras como esto no es tanto como parece. Otra cosa al tener que toquetear tus genitales es normal que tengas una erección, no te preocupes ni te sientas violento, es algo natural y no me voy a escandalizar, estate tranquilo. Ahora abre bien las piernas y vamos a empezar.

Vi cómo se ponía unos guantes de látex y mirando vi cómo me agarraba la polla y la movía viendo la obra a realizar. Empezó con un cortapelos eléctrico a recortarme el exceso de vello. Ella tenía agarrada mi verga por la base y la movía a su antojo para acceder a los sitios más difíciles, en un principio no me importó, estaba más pendiente de su trabajo que del “manoseo” al que me estaba sometiendo. Fue muy cuidadosa y me depiló desde mi ano hasta los huevos, inglés y pubis y parte del pene que también tenía pelos. Al final, con tanto manoseo, mi polla estaba en su máximo esplendor, mostrándose desafiante ante esa joven que con la excusa de comprobar si había quedado algún “pelito” se había quitado los guantes de látex y manoseaba mis genitales sin pudor alguno.

—Mari Carmen, como…como sigas haciendo eso me voy a terminar corriendo…ufffff. Dije excitado.

—Mamen…llámame Mamen, joder Alfonso vaya badajo que tienes y vaya huevos, desde que he visto lo que tenías entre las piernas mi coño no ha parado de encharcarse.

Yo me dejaba hacer, de acuerdo que podía haber parado eso inmediatamente, pero esa chica era puro vicio y miraba extasiada mi polla. Cerré mis ojos y pensé en Cris, en que era ella quien me estaba haciendo ver las estrellas cuando noté algo caliente y húmedo en mi polla. Miré y Mamen estaba haciendo honor a su diminutivo y me estaba haciendo una señora mamada.

—Joder Mamen…jodeeer… como sigas así me corro.

—No quiero que te corras todavía, quiero follarte.

—Alguien puede entrar. Dije asustado.

—Hay una luz encendida fuera que indica que estoy trabajando y estamos en una habitación insonorizada para amortiguar los posibles gritos de clientes “quejicas” Te aseguro que nadie nos molestará.

Solo yo podía parar eso, pero ni quería ni deseaba que parase. En esos momentos mi cabeza estaba en mi polla y solo deseaba profanar el coño de esa niña que pedía a gritos que la follase. Vi cómo se quitaba su pantalón y su tanga y mostraba su coñito totalmente depilado, estaba brillante por sus fluidos y ese olor penetrante a mujer excitada llego a mi nariz haciendo que mi polla diese un espasmo.

—¿Tienes preservativos? Preguntó la morena mordiéndose el labio y acariciándose el coño.

—Veras, mi pareja y yo no utilizamos preservativos, nunca los he utilizado, siempre lo hago a pelo.

—Ufff…joder cabrón, me tienes a mil, dijo agarrándome la polla. Mi Paco y yo también lo hacemos a pelo, sé que debería utilizar protección, pero ahora mismo quiero esto dentro de mi coño.

De no sé de dónde saco un botecito de gel de una conocida marca de preservativos y embadurnó mi polla con él notando al instante una agradable sensación. Se subió a la camilla y poniéndose en cuclillas, con la punta de mi polla rozando sus labios miro al cielo mientras ella solita se ensartaba hasta los huevos.

—Pacoooo…perdóname mi…mi amoooor…¡¡¡AHHHHH!!! Diooos que polloooon.

—Joder que estrechita eres, como aprietas.

—Es que nunca me he metido algo tan grandeee…joder…jodeeeer…me corroooooo.

Y sin apenas habernos movido, solo dejando que mi cipote se acomodase en su interior Mamen se corrió como una perra salida. Cuando se tranquilizó se quitó su blusa y su sujetador y me mostraba unas tetitas no muy grandes pero si muy apetecibles. Agarre su culo y fui yo quien moviendo mis caderas empecé a follármela con penetraciones profundas que la hacían gemir escandalosamente. Estuvimos así como unos diez minutos, con mi polla entrando y saliendo de su coñito como una perforadora, notaba mis huevos empapados de sus jugos y mi orgasmo que ya no podía retener más y se lo dije.

—Me voy a correr Mamen…no aguanto más.

—Dentro…hazlo dentrooo…llenameeee.

Me corrí como un animal en su interior mientras ella temblaba con otro orgasmo intenso atravesando su cuerpo. Cuando nos tranquilizamos ella se tumbó en mi pecho y pude acariciar su cuerpecito y su culo, pequeño, suave y blandito.

—Ha sido una pasada, dijo con algo de fatiga Mamen. Nunca me había corrido así con nadie.

Diciendo esto sacó mi polla de su interior poniendo todo perdido, se bajó de la camilla e inmediatamente se limpió con una toalla ya que su coño parecía una pequeña fuente de fluidos y semen. Se vistió rápidamente y yo me iba a levantar pero me paró antes.

—Espera, déjame que te limpie bien. No me gustaría que tu pareja viese como te he dejado la polla y los huevos de mis jugos después de la follada que me has dado.

Me limpió bien con unas toallitas húmedas y luego me dio una loción para evitar la irritación al haberme depilado, aunque creo que los jugos de esa mujer fueron un bálsamo difícil de superar. Nos despedimos con un pico en los labios y ella abriéndome la puerta me despidió mientras recogía su lugar de trabajo.

Nunca me había pasado algo así, que una mujer solo y únicamente quisiera follar conmigo nada más conocerme, bueno, el caso es que cuando me conoció estaba con todo al aire y no sé, si me pongo en su lugar y soy yo el profesional y una tía que esta buenísima se abre de piernas para mí para que le arregle el “chichi”…uffff, creo que mis manos se comportarían lascivamente.

No pude evitar tener remordimientos pensando en Cris. Hacia solo una semana que nos habíamos confesado nuestro amor y ya le había sido infiel y esa no era mi manera de ser. No era tan promiscuo y como creo que comenté me gustaba la exclusividad por ambas partes y eso ya no lo había cumplido. Esto no volvería pasar pensé para mí, miré la hora todavía era pronto busqué la churrería donde Cris compró los churros y cuando salí vi en un pequeño callejón un sex shop, sentí curiosidad y me acerque a mirar.

El local era pequeño, en apariencia, lleno de mostradores y vitrinas con cientos de artículos para el sexo, había de todo y la mayoría no tenía ni idea para lo que servían. Vi unos consoladores monstruosos y otros pequeños que parecían bolígrafos algo gruesos, la verdad no sabía que es lo que hacía allí hasta que una vocecilla sensual sonó a mi espalda.

—¡¡Hola!! ¿Puedo ayudarte a encontrar lo que buscas?

Una muñequita de apenas un metro sesenta, ojos color miel y un cuerpecito muy bonito me miraba con una gran sonrisa, con sus manos a la espalda sus pies juntitos y moviendo sus caderas suavemente de adelante a atrás. No tendría más de veinte años pero con esa minifalda y esa camiseta casi transparente, sin sujetador y estando en el sitio que estábamos, joder, me dieron ganas de follármela, aunque quité esa idea de mi cabeza enseguida.

—Pues veras, no sé muy bien porqué he entrado, la verdad es que no busco nada en concreto, más bien curioseo. Confesé a esa chica algo azorado.

—¿Sabes? Todo el mundo quiere algo, dicen que entran a curiosear, pero buscan algo con que satisfacer a su pareja o a él mismo. Así que no tengas vergüenza, aquí estamos para lo que estamos, cuéntame que es lo que te preocupa.

La verdad y aunque me costase el reconocerlo me asustaba la juventud de Cris y su vitalidad, sus ganas de follar casi a diario y no es que me molestase pero si temía a un “gatillazo” con ella con la consiguiente vergüenza. ¿Le iba a contar eso a esa chica que no conocía de nada? Creo que historias como la mía tenía que escucharlas a diario, así que ¿Por qué no?

—Pues veras, algo increíble me ha ocurrido, una preciosidad pelirroja de 29 años se ha enamorado de mí, bueno, nos hemos enamorado los dos, es un volcán en la cama y yo con casi 51 años entiendo que quizás…no se si me entiendes.

—¿Qué no des la talla? Jajajajaja…rio la chica mientras agarraba mi brazo y me dejaba sentir su teta. Cielo, conozco a los hombres según los veo te aseguro que tú eres un semental, aunque un poquito de ayuda no nos vendrá mal ¿A qué no? Mira, ven que te muestro algo.

Serpenteamos entre los mostradores de la pequeña tienda, pero muy bien distribuida, hasta que llegamos a un rincón donde había solo cajas pequeñas imagino que de estimuladores o algo parecido. Estaba bajo llave y esa chica abrió la vitrina y saco una de esas cajas en la que se leía, «PENETRÓN»© Aumento de la libido, la erección y la eyaculación masculina. Tomando otra caja me la dio y en ella se leía «EMPOTREITOR» Lubricante de alto rendimiento. Especial para sexo anal. Solo leer eso hizo que mi polla ya empezase a ponerse morcillona pensando en el culito de Cris.

—Tanto uno como otro los he probado yo personalmente con mi chico y te aseguro que son la leche. Alguna vez en el show que hacemos los hemos utilizado con un resultado increíble.

—¿Haces un show? Pregunté impactado.

—Claro, respondió segura. Aparte de ser la dueña de este negocio, detrás de aquella puerta hay unas cabinas con un escenario donde “mis chicos” y yo damos un buen espectáculo, ya sabes, dijo guiñándome un ojo, sobre todo follamos y me tapan mis “huequitos” te aseguro que si te quedas a verme no te arrepentirás y si te gusto…bueno, por 300€ podrás follarme por dos horas. Dijo con picardía.

—Emmm…bueno, te aseguro que eres toda una tentación, pero me quiero centrar en mi chica. Dije evitando la incitación.

—Perdona, dijo ella disculpándose, es el negocio y hay que mantenerlo, son tiempos difíciles.

Seguimos charlando y al final me llevó a la estantería de los dildos y me hizo preguntas sobre Cris, algunas las respondí, otras me las reservé por ser demasiado personales, cogió un dildo normalito grueso y algo largo, tendría unos veinte centímetros.

—Mira, no sé si tu chica habrá tenido sexo anal, si no es así esto no lo intentes pero si lo ha practicado, cuando la estés follando el culo o el coño métele esto por el agujerito que le quede libre, veras que manera de correrse.

A estas alturas, con esa jovencita lujuriosa y la conversación que manteníamos, tenía mi polla como un bate de beisbol, y debido a mi indumentaria mi verga se marcaba perfectamente y mantenía una tienda de campaña dentro de mis bermudas. Esa chica me miró con deseo y se mordió su labio seductoramente, mientras nos íbamos al mostrador a que me cobrase, me volvió a mirar con lascivia y me lo dijo.

—Cielo, estas muy excitado y vaya pollon que marcas…50€ y follamos hasta que te corras.

—Solo esto encanto, en serio, eres una tentación, pero quiero llegar a casa para follar con mi chica.

Ella me miro con resignación, pero mostró una sonrisa traviesa, fue a buscar algo y me lo metió en la bolsa.

—Me has caído muy bien, esto te lo regalo yo para tu chica, es un plug anal para que la vayas dilatando y puedas follarla el culito.

Pagué lo que me llevaba, no fue barato, joder, casi trescientos euros, solo esperaba que valiese la pena lo que me llevaba. Antes de salir esa chica me llamó de nuevo.

—Solo un consejo, léete el prospecto del «PENETRÓN» y no te pases con las dosis, puedes pasar un mal rato.

—Muchas gracias, lo tendré en cuenta. Dije abriendo la puerta para salir.

—Emmm…de acuerdo, no me pagues nada pero fóllame, ¿Quieres? Insistió esa chica

Esa niña era una monada y una tentación enorme y en otras circunstancias no lo habría dudado, pero aunque sorprendido por esta inusual coincidencia de mujeres jóvenes queriendo follar conmigo, no iba a ser infiel de nuevo a la mujer que en esos momentos ocupaba mi cabeza y mi corazón.

—De veras, no me lo tomes a mal, pero quiero follar con mi novia y no quiero serle infiel.

Puso cara de disgusto, creo que no estaba acostumbrada a que un hombre la rechazase, solo levantó la mano con una sonrisa de conformidad y nos despedimos.

Cuando llegué a casa, Cris me esperaba preocupada. Según abrí la puerta vino corriendo hacia mí y me abrazó con cariño llenándome de besos. Me sentí un canalla al haberla engañado con la chica que me depiló, pero quise quitar eso de mi cabeza y centrarme en Cris.

—Cariño estaba preocupada y con cargo de conciencia al haberte metido en este lio ¿Te han hecho mucho daño? ¿Has pasado mal rato?

—No mi vida, no ha sido tan terrible como pensaba, a ver, duele, pero la chica que me ha atendido tenía mucha práctica y ha sabido tenerme entretenido hablándome y preguntando mientras me dejaba sin un pelito.

—¿Me dejas verlo? Preguntó traviesa.

—¿Y Noelia?

—Sigue durmiendo en su habitación, no he querido despertarla hasta que llegases. Comentó Cris acariciándome por encima de las bermudas.

Cristina agarró mi mano y me llevó al salón. Se sentó en el sofá abriendo sus piernas y dejándome ver sus braguitas mínimas que tapaban su sexo a duras penas. Mi verga ya empezó a llenarse de sangre, mientras ella me desabrochaba las bermudas y con delicadeza bajaba mis pantalones y mi slip. Cuando lo vio abrió mucho los ojos y se llevó una mano a la boca para acallar una exclamación.

—Dioooos mi amor es enooormeeee, exclamó por lo bajo mientras acariciaba mis huevos. Da gusto tocarlos, lo tienes todo muy suavecito.

Mi polla estaba ya dura como el granito y Cris no lo dudó. Se metió mi balano en su boquita y empezó a hacerme una mamada que hizo que mis piernas flaqueasen. No quería parar eso, vi la mirada de vicio de Cris y su manita que acariciaba su coñito por encima de la braguita, mientras que su otra mano masajeaba mis pelotas y sus dedos acariciaban mi perineo. No iba a durar mucho, la chica del sex shop me había puesto cardiaco y me había dejado a punto para Cris que mamaba de una manera increíble utilizando su lengua con maestría. Estaba demasiado excitado con los acontecimientos de esa mañana y mi orgasmo no quiso esperar, agarré la cabecita de Cris y empecé a follarme su boquita con saña.

—AHHHH mi amoooor que boquita tienes…asiiiii, trágatela toda…me voy a correr en tu boquita, puta…traga…tragaaaaaaa.

Empecé a correrme como un animal en la garganta de Cris que con esfuerzo y lágrimas en los ojos tragaba a duras penas. Saque mi polla ligeramente para que pudiese respirar y tragar y vi como su cuerpo temblaba y se corría con su manita dentro de sus braguitas. No dejó escapar ni una gota de mi corrida mientras mamaba mi polla y la dejaba limpia y reluciente. Recuperamos nuestras respiraciones besándonos y dándonos cariño y justo cuando me abrochaba las bermudas oímos la puerta de la habitación de Noelia, Cris se puso en pie y me besó notando mi propio sabor para seguidamente deshacer el beso y meter en mi boca sus dedos mojados de sus babitas.

—¿Soy tu puta mi amor? Quiero ser todo para ti.

Saque los dedos de mi boca y creo que nunca había sentido lo que sentí en ese momento por Cris. La besé intentando fundirme con ella ser parte de su cuerpo y no dejar de sentirla en ningún momento. La dejé de besar y ella me miraba feliz y salió natural de mi garganta según lo sentía todo mi cuerpo.

—Te amo, te amo como no te haces una idea.

Vi brillar los ojos de Cristina y como su carita irradiaba felicidad, en esos momentos entro Noelia con cara de sueño frotándose los ojitos. Vino hacia nosotros y se abrazó con cariño.

—Buenos días Cristina, buenos días Alfonso. Dijo mi niña con voz de sueño.

La cogí en brazos y ella cariñosamente me dio un beso, le pregunté si tenía hambre y ella asintió con su cabecita. Los tres nos fuimos a desayunar y en ese desayuno las miradas de complicidad, de cariño y amor no cesaron entre Cris y yo. Cuando terminamos y Noelia se fue a su cuarto a cambiarse, recogimos todo en silencio, Cristina agarró mi mano y me llevó a nuestro dormitorio para ponernos en traje de baño. Nos desnudamos completamente y volvía preguntarme como esa diosa estaba conmigo si con solo un chasquido de sus dedos podría tener al hombre que quisiera. Creo que adivinó lo que pensaba, vino felinamente hacia donde estaba y me abrazó con fuerza dejándome sentir todo su cuerpo desnudo pegado, fusionado con el mío, piel con piel.

—Dímelo mi amor, necesito oírlo de nuevo. Susurró en mi oído Cris.

—Te amo mi vida. Cada molécula de mi cuerpo te ama de forma irracional.

Aunque solo hacia un rato que me había corrido en la boca de Cris, mi polla se irguió insolente alojándose en el huequito que había entre sus piernas y su sexo y notando su humedad. Esa diosa era uno de los mejores afrodisiacos y me hacía sentir cosas que nunca había sentido, incluso con mi mujer, a la que amaba sin condiciones.

—Yo también te amo mi amor, te quiero, te quiero a rabiar, hagamos que esto no tenga fin.

Joder, estaba viviendo la mejor historia de amor de mi vida, una historia que ni en mis mejores sueños podría hacerse realidad, vaya, ni en las mejores novelas de Corín Tellado, seguro que no había algo tan intenso ni pornográfico.

Muy a pesar nuestro tuvimos que separarnos, Noelia reclamaba la presencia de uno de los dos para que la pusiésemos bronceador antes de ir a la playa. El sexo empapado de Cris y mi polla dura, férrea, eran motivos más que suficientes para haber follado hasta desfallecer, pero había prioridades y eran más importantes, ya tendríamos nuestros momentos de sexo desenfrenado

Como todos los días cuando fuimos a la playa Angel e Inma nos esperaban en el lugar de siempre, incluso ellos ponían toallas para reservarnos un lugar junto a ellos y así no tener que estar algo alejados. Eso de alguna manera nos condicionaba ya que Cris y yo necesitábamos nuestros momentos de intimidad cuando Noelia y la niña de ese matrimonio se iban a jugar, pero bueno, que le íbamos a hacer solo eran unas horas, horas que se convirtieron en el día completo ya que tanto Cris como Inma decidieron comer en el chiringuito de la playa.

El día transcurrió con tranquilidad y ya cuando nos íbamos a despedir vinieron las niñas y la hija de estos amigos se lo preguntó a sus padres.

—Mamá, ¿Se puede venir Noelia con nosotros mañana al parque acuático?

Fue un momento algo incómodo, esa pareja se miraron entre ellos como no sabiendo muy bien lo que decir. También era cierto que hacía muy poco tiempo que nos conocíamos y salvo las conversaciones de la playa muy superficiales no nos conocíamos de nada, así que decidí intervenir, pero se me adelantó Inma.

—Veréis, mi hermana y mi cuñado se van mañana con sus niños al parque acuático que hay aquí cerca. Siempre se llevan a nuestra niña ya que se lo pasan en grande, sé que no tenemos mucha confianza pero si la dejáis ir se lo pasará muy bien.

Cristina y yo nos miramos enfebrecidos y nos lo dijimos todo, tendríamos todo el día para nosotros, tendríamos intimidad y follaríamos hasta caer agotados.

—Por Noelia no os preocupéis, mi cuñado es muy “niñero” y disfruta tanto o más que ellos, nunca los pierde de vista. Dijo Inma a modo de información.

Miramos a las niñas que impacientes esperaban una respuesta afirmativa hasta que Cris sabedora de la respuesta se dirigió a Noelia.

—Pero tienes que prometerme que obedecerás en todo lo que te digan y se una niña educada.

—Lo prometo Cristina, dijo emocionada Noelia dando saltitos junto a su amiga.

Al final nos despedimos y quedamos en llevar a Noelia a su casa a las diez de la mañana. Cuando llegamos a casa y Noelia se metió en la ducha, Cris y yo nos enganchamos como dos desesperados comiéndonos la boca y metiéndonos mano.

—Mañana mi amor…mañana no quiero que salgas de mí, gemía excitada Cris, tendremos todo el día para nosotros.

Nuestras manos empezaron a desatar la calentura, la pasión que llevábamos en nuestro interior y que no dejábamos de exteriorizar a la más mínima oportunidad acariciando, sobando nuestros cuerpos y dejando que nuestros dedos tocasen puntos extremadamente sensibles. Cris fue la primera que arrodillándose me bajó en bañador y acariciándome los huevos empezó a mamarme la polla con gula mirándome con lujuria.

—¡¡¡FÓLLATE LA BOCA DE ESTA PUTA!!! Exigió.

Agarré su pelo formando una cola de caballo y afianzándola bien empecé una follada feroz en esa boquita oyendo el chapoteo de sus babas. Vi como su mano se bajaba a su coñito y empezaba a masturbarse y en esos momentos me acordé del dildo que había comprado esa mañana, si lo tuviese de seguro que le entraría sin problema.

No teníamos mucho tiempo, Noelia saldría enseguida del baño, mi orgasmo estaba a punto de explotar y miré con amor a Cris que sumisa me devolvía la mirada con sus ojos llorosos, notando sus arcadas.

—Criiiissss…Gemí susurrando su nombre.

Empecé a correrme como un animal clavando mi polla en lo más profundo de la garganta de Cristina mientras ella soltaba un gemido casi inaudible de placer notando su cuerpo temblar…¡¡¡SIGUIENTE!!! La voz de Noelia nos anunciaba que había terminado, teníamos como unos quince, veinte segundos como mucho antes de que apareciese por la puerta pero ni Cristina ni yo dejamos de disfrutar de ese orgasmo, era como si no fuese con nosotros, como si estuviésemos solos. No nos dimos prisa, cuando nos tranquilizamos, mi diosa de fuego sacó lentamente mi polla de su boquita, chupando, lamiendo para no dejar ni rastro de mi corrida.  Cuando terminó, me subió las bermudas y me besó con cariño, momento en el que entraba Noelia y nos sorprendía en pleno beso.

—Me gusta veros así, pero dejar algo para mañana. Dijo Noelia riéndose colorada como un tomate.

Eso hizo que tanto Cris como yo nos sorprendiésemos de su comentario, era como si supiese que al día siguiente que no nos íbamos a mover de la cama e íbamos a estar follando todo el día. Aunque lo deseaba, esa noche no ocurrió nada, Noelia estaba nerviosa con su excursión al día siguiente al parque acuático, con lo que acabó durmiendo con nosotros.

Esa noche no dormí bien, bueno ni Cristina ni yo dormimos bien, nos despertamos a menudo y juntábamos nuestras manos por encima de la cabeza de Noelia, que ella si dormía a pierna suelta, y nos acariciábamos tímidamente como aperitivo de lo que nos esperaba cuando estuviésemos solos.

Noelia fue la primera en despertarse y por ende nos despertó a nosotros. Enseguida se fue a su habitación para vestirse y que desayunásemos, momento en que Cris y yo nos quedamos solos.

—Anda, lleva tú a Noelia a casa de nuestros vecinos de playa, quiero prepararme muy bien para ti. Dijo Cris acariciando mi erección matutina.

Solo ese comentario hizo que soñase con un auténtico maratón de sexo con esa pelirroja explosiva imaginando lo que íbamos a hacer en un rato. Cuando fui a la cocina y me preparaba para desayunar me acordé de lo que había comprado en el sex shop, fui a mi habitación y a los pocos minutos estaba leyendo el prospecto del «PENETRÓN» Lo típico, no tomar en caso de sufrir alguna enfermedad vascular o del corazón, posible efectos secundarios y lo más importante, la posología.

«Administrar una gota de PENETRÓN por cada diez kilos de peso» en mi caso que casi pesaba 80 Kg. tendría que poner ocho gotas en medio vaso de agua. «ADVERTENCIA, SOBREPASAR LAS DOSIS, PODRIA CAUSAR EFECTOS NO DESEADOS. EN CASO DE SOBREDOSIS, PÓNGASE EN MANOS DE UN FACULTATIVO»

Bueno lo más importante estaba leído. Eché agua en un vaso y me dispuse a poner la ocho gotas correspondientes aunque cuando las eché me dije, «que diablos, hoy va a ser un gran día» Y estúpidamente doblé la dosis recomendada.

Cuando llegamos a casa de Angel e Inma ya empezaba a no encontrarme muy bien me notaba raro. Sentía mi polla dura como un poste y mi deseo por follar empezaba a ser preocupante. Según íbamos andando por la calle miraba a las mujeres de forma insana, como cachos de carne donde correrme. Angel me abrió la puerta y me saludó con afecto mientras daba un beso a Noelia que ajena a todo deseaba encontrarse con su amiguita. Fue inevitable que ese capullo que deseaba a Cristina se fijase en mi erección y cuando se levantó me miró con envidia.

—Cabrón con suerte, dijo golpeando levemente mi hombro, vas a dejarle el coño “escocío”

Yo me limité a sonreír, y solo le pregunté a qué hora pasaba a recoger a la niña.

—Pásate sobre las nueve de la noche y tráete a Cristina hombre, así nos tomamos unos vinitos.

Se lo agradecí aunque sabía que era por tener cerca a mi chica. Solo había que observarle para ver el deseo que tenía por follarse a Cristina. Cuando llegué a casa Cris ya me esperaba solo con una braguita tan pequeña que dejaba la parte superior de su coñito a la vista y unas sandalias con taconazo que la hacían unas piernas y un culo impresionantes.

No sé lo que me pasó. Se me nubló la vista y mi raciocinio me abandonó. Me vi agarrando de su hermosa melena a Cristina, mientras la arrastraba a nuestro cuarto. No hubo mamadas ni comidas de coño, ni tampoco hubo besos ni frases de amor dedicadas por mi para esa hermosa mujer, ella estaba algo asustada pero le fascinaba el sexo duro, casi como si fuera una violación.

Cuando entramos la empotré contra la pared mientras mantenía su melena agarrada y su cara pegada contra el blanco muro. Metí mi mano entre sus piernas y noté que estaba empapada, arranqué sus braguitas y como pude me quité mis pantalones y sin previo aviso me agaché y apunté mi polla en su coño.

—¿Preparada puta?

No la dejé responder, retomé mi posición mientras mis caderas se impulsaban hacia delante y le metí toda mi verga de tirón en su coño hasta que hizo tope en su útero. Chilló, chilló de dolor por que ese grito no era de placer, pero me daba igual, solo quería follar y correrme. Empecé una follada bestial, mi polla dura como el acero entraba y salía del coñito de Cris a toda velocidad, sentía sus babitas cayendo al suelo, creo que eso la ayudó a que fuese menos doloroso y al poco lo anunció entre jadeos.

—Me…me corro…me corroooooooooo.

Noté su cuerpo temblar, la tenía contra la pared y de las embestidas que le daba hacia despegar sus pies del suelo, estaba como poseído, a partir de ese momento Cristina empezó a correrse sin control y al cabo del rato, de un buen rato me lo pidió, casi me lo suplico.

—Me…me haces daño…decía agitada y con voz llorosa. Salte por favor, déjame descansar.

—Todavía no me he corrido zorra, pero quiero tu culo, te lo voy a llenar de leche.

—NOOOOO…POR EL CULO NOOOOOO…NOO…PARA…¡¡¡ARRGGGHH…JODEEER…DUELEEEEE!!! Grito Cristina intentando zafarse de mi

Cristina no estaba preparada para que la follase el culo, creo que ni se lo esperaba, pero mi polla entró hasta la empuñadura. El grito que pegó y como lloraba, no fue motivo para parar en mi alocada decisión de follar a toda costa y con quien fuera. Vi como en mi frenesí Cristina intentaba “escalar” por la pared arañando con sus uñas la pintura, queriendo sacar mi polla de su culo y terminar con ese suplicio, pero era tal mi ímpetu, mi empuje que ya ni sus pies tocaban el suelo, la tenía totalmente a mi merced.

—Por favor deja…me, deja…me, imploraba llorando y sin fuerzas.

Era mi presa y la había destrozado. En esos momentos me sentí poderoso y mi orgasmo estalló en su culo lanzando litros de leche. Nunca en mi vida me había corrido de esa manera tan brutal e intensa. Mi cuerpo estaba aplastando el cuerpo de Cris contra la pared que ya solo sollozaba sin fuerzas. Según la liberé y saque mi polla de su interior cayó como un fardo al suelo y cuando miré mi polla me asusté, estaba llena de sangre y heces. En ese momento recuperé mi poca cordura y fui consciente de la barbaridad que había cometido. Cuando levanté a Cris del suelo, un pequeño charco de sangre y semen yacía en el suelo como evidencia de la brutalidad de esa follada, llevé a Cris hacia la cama y separando sus nalgas vi su esfínter, dilatado, enrojecido y sangrando abundantemente, me asusté, me asusté mucho. Vestí lo mejor que pude a Cristina y la llevé al hospital; fue vergonzoso entrar en urgencias con ella en brazos y explicar lo que había ocurrido. La doctora que la atendió no me miró con buena cara, tuvieron que anestesiar la zona y darla cinco puntos por el desgarro tan bestial que tenía en su esfínter.

—No apruebo la brutalidad que ha cometido usted. Si de mi dependiese le denunciaría ahora mismo, pero su novia me ha insistido en que esa relación fue consentida por ella y fue consciente en todo momento del dolor que sufría y no quiso pararlo.

Mi polla estaba a reventar dentro del pantalón. Frente a mi tenia a una doctora que aun siendo poco atractiva, era una mujer con un coño y un culo donde meter mi polla. Estaba mal, muy mal, no era yo, era otra persona muy distinta a como solía comportarme, esa porquería que me tomé en el desayuno me había cambiado.

—Haga algo por ella, déjela descansar, cómprele las medicinas que le he recetado y en una semana que visite a su ginecólogo y al proctólogo.

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