MARTINA17

Mediodía 15 de Julio

Hernán

El día empezó con una sorpresa agradable que hizo que me sintiera el rey del mundo yendo en un puto hot rod con una rubiaza como chofer y todo parecía que iba a mejorar. El viaje fue apacible y corto, apenas tardamos media hora en llegar a un pequeño pueblo costero pero en lugar de ir a la playa principal atestada de turistas Aldara se dirigió a unas montañas en el litoral. Aparcó el descapotable en una pequeña llanura cubierta de hierbas y mientras yo cargaba las pocas cosas que habían traído ella comenzó el descenso a la playa a través de unas escaleras excavadas en la piedra del acantilado. Era imposible aparcar los ojos del hermoso trasero embutido en unos shorts rosas ajustados que se contoneaban a cada paso que daba. El camino era algo complicado, y en invierno, posiblemente fuera intransitable, las lluvias y heladas harían resbaladizas las escaleras y un paso en falso sin duda llevaría a una muerte segura producto de caer a un mar embravecido debido a las grandes olas y los fuertes vientos que azotan esta costa en los meses más fríos. Sin embargo ahora estas mismas escaleras les conducían a una pequeña playa de arena dorada lamida por aguas calmadas y transparentes dignas de salir en un folleto turístico de algún país caribeño. Al llegar a la arena pude ver a Aldara descalzarse lo que me permitió ver sus hermosos pies con las uñas pintadas de un curioso color blanco rosado. Pensé que nos quedaríamos ahí mismo pero Aldara me indicó que la siguiera y avanzamos al otro extremo de la playa, mucho menos transitado que la entrada. Durante el trayecto me percaté de que apenas había nadie en la playa, solo dos parejas más y una familia con dos niños gemelos de unos 11 años que se esforzaban afanosamente en llenar de cangrejos un pequeño cubo verde. Nos sentamos delante de unas grandes piedras cónicas que sobresalian de la arena como si fueran dos totems prehistóricos que según ella nos darían sombra. Abrimos unas cervezas. Aldara se quitó el short y casi entró en shock, solo llevaba un pequeño tanga negro de hilo, cuando se quitó la camiseta pude ver sus enormes pechos blancos coronados por dos areolas rosas de las que surgían los pezones desafiando la gravedad como las torres de un castillo. De inmediato se me puso dura como una piedra. Me tumbé boca abajo fingiendo querer broncearme la espalda mientras de reojo la observaba. Hablamos de tonterías sin importancia y ella se fue al agua a refrescarse. Eso me dió un descanso que permitió a mi erección perder fuerza, lo cual en estas circunstancias era toda una alegría ya que no quiero espantarla tan pronto. Aldara no es como las demás golfas de gimnasio, es sexy y provocativa, pero no calientapollas, era obvio el efecto de su cuerpo sobre cualquier hombre que la mirara pero ella no lo hacía para calentar, ella simplemente es así y si alguno se calentaba era problema de él y no de ella. El pecado está en la mente no en el cuerpo, el cuerpo es mío, la mente es de ellos, si se calientan es por su culpa, no por la mía. Estas palabras me las dijo un día en el gimnasio cuando medio en broma medio en serio le dije que debía poner cachondos a muchos de los presentes con sus leggins, y ciertamente esas palabras resumen muy bien su filosofía al respecto de este tema, por eso, bajo ningún concepto puedo mostrar debilidad ante ella a causa de su cuerpo o me desechará rápidamente como amigo. Conseguí mucho en poco tiempo para perderlo todo en 10 putos minutos, pero si quiero más debo conseguir más información para saber por donde atacarla. Veinte minutos después volvió del agua para tumbarse a mi lado y decidí comenzar la operación “confidencias” con la intención de saber más de ella y su relación con el sardinero.

-Oye Aldara ¿y cuánto lleváis juntos Yago y tú?

-Unos 10 años, lo conocí cuando trabajaba de modelo.

-¿De modelo? Vaya, no me extraña que lo fueras.

Ella me miró y sonrió levemente antes de contestar. -No pienses que era una modelo de pasarela. ¿Ves esos catálogos de tiendas de informática donde una chica navega por internet en el último ordenador portátil o donde una chica está sentada cómodamente en el nuevo sofá de oferta? Pues yo era esas chicas.

-Jajajaja lo mejor es tomarmelo a broma y a la vez halagarla. -Bueno, pero si no llegaste a más fue por qué no quisiste. ¿Por cierto, como es que casi nunca hablas de Yago?

Ella me mira fijamente. Puedo ver tristeza en sus ojos. Pasa algo. -No estamos muy bien, bueno, mejor dicho yo no estoy muy bien, el si lo está conmigo. Yo lo quiero y él me quiere pero…

“BINGO, JODER BINGO!!!! PROBLEMAS EN EL PARAÍSO”.Ahora debo ir con calma para no cagarla.-Si dices que hay amor todo puede mejorar Aldara.

Aldara se lleva a la boca la cerveza y toma un largo trago.-Ya tengo 38 años. Yago y yo hace tiempo que queremos tener hijos, pero he tenido tres embarazos y los tres terminaron en aborto. No me queda mucho para perder definitivamente la posibilidad de tener hijos. El dice que podemos adoptar o contratar un vientre de alquiler, pero yo quiero ser madre de verdad, si no por mucho que quiera al niño nunca me sentiré completa.

“Ostia, aquí puede existir una posibilidad para poder correrme dentro de su coño” Tomo otro trago de cerveza y quedo unos minutos en silencio simulando pensar que decir aunque realmente ya sé a dónde llevar la conversación.-¿Sientes que el te rechaza por eso?

-Al contrario, él me apoya y dice que no me preocupe. Soy yo la que lo rechazo por sentir que lo defraudo. El sabe por lo que estoy pasando y prefiere darme espacio hasta que yo misma aclare mis ideas.

Era el momento de soltar la bomba de forma casual como si no tuviera más intenciones que animarla a ella.- No te agobies, quizá no sea culpa tuya. El motivo de que eso suceda no siempre es por la madre. El feto lo hacéis entre dos, a veces los espermatozoides del hombre son defectuosos. La naturaleza es sabia y el cuerpo de la mujer rechaza el feto por estar formandose con problemas. Tomo trago de cerveza y miro al mar como no dando importancia a mis palabras aunque soy consciente de que he lanzado el primer órdago de la partida y ahora solo tengo que esperar a ver si el resultado de mi jugada termina en un éxito.

La espera no tarda mucho. Minutos despues Aldara se viste en rápido y en silencio.

-Venga vamonos, son las 6 de la tarde, acabo de acordarme que tengo cosas que hacer.

“Y una mierda, lo que pasa es que tienes mucho en que pensar”. No pregunto ni le digo ni tan solo media palabra, solo recojo mis cosas y la sigo de nuevo mirando ese culazo que con suerte romperé pronto.

Aldara

El clima de este día es perfecto y servirá para relajarme en la playa. A Hernán también le vendrá bien un día de relax antes de comenzar en su nuevo destino. Estando ambos estresados aunque de forma distinta y por motivos de distinta gravedad pasar un día tumbados en la arena nos vendrá bien para olvidarnos de todo aunque sea por unas horas. El al contrario de otros hombres no me trata como una presa que cazar. Al menos hasta ahora siempre me trata con respeto y la única vez que por error me tocó se apartó inmediatamente y se disculpó azorado. Otro en cambio habría mostrado decepción en lugar de vergüenza como el.

Al llegar a la playa lo guio escaleras abajo. El camino si no se conoce puede ser peligroso y lo último que necesitamos es que esta excursión acabe con una tragedia. Lo llevo a las piedras donde Yago y yo nos solemos poner, tengo la piel muy pálida e incluso con cremas protectoras de factor máximo mi piel se quema, Hernán es pelirrojo e imagino que tiene el mismo problema que yo por lo que sin duda será un buen sitio gracias a la agradable sombra que producen las dos grandes rocas. Al principio dudo si quedarme en short y camiseta de tirantes pero finalmente me despojo de la ropa que me cubre, si se molesta bueno… es su problema, no el mío, pero tal y como supuse el no se comporta como un baboso. No hace ninguno de esos comentarios respecto a mi que los hombres creen ingeniosos pero que realmente resultan estúpidos y patéticos. El simplemente se acuesta en la arena observando el mar y se comporta con naturalidad. El calor apreta y voy al agua, algunos me miran pero Hernán no, el sigue somnoliento tumbado sobre la toalla y no da importancia a mi top less. Es de agradecer que aún siendo hombre piense en mi como en una amiga sin importar mi sexo y no como en un posible coño que reventar, el sabe que no lo hago por calentar, si lo hago es solo por ponerme morena y sentir la brisa marina sobre mi piel sin que nada la obstaculice, la única razón por la que no me quito el minúsculo tanga que llevo es por que hay unos niños cerca y los padres quizá podrían enfadarse.

Bebemos unas cervezas y hablamos un buen rato sobre nuestras vidas. Termino desahogandome con el. Al ser alguien ajeno a mi relación con Yago siento que con Hernán puedo hablar con sinceridad sin que nos juzgue. Dice cosas en las que nunca había pensado, tal vez mi útero no fuera el problema. Eso me da mucho en que pensar pero !!!!joder!!!!. Los putos crios que vi antes jugando en la arena no son tan inocentes como pensaba. Se han subido a un saliente del acantilado y están mirandome pajeandose como monos en celo Rápidamente recojo las cosas y me visto. Se acaba de fastidiar el día. Como los padres los vean y se percaten de lo que está pasando vendrán a reprenderme y lo que menos necesito es que unos padres furiosos vengan a avergonzarme en público cuando la culpa es de ellos por no controlar a sus pequeños bastarditos cachondos.

Avanzamos en silencio a través de la playa y subimos al coche. El viaje de vuelta parece más lento pues no dejo de pensar en lo que Hernán me dijo. Aunque me propone tomar un café le pido que me indique donde vive y lo dejó a la puerta de su casa ya que tras el baño en el mar necesito una ducha para quitarme el salitre pues no me siento cómoda con la piel tirante. Entro en casa dejando la bolsa al lado de la puerta y me dirijo directamente a la ducha cuando Yago de improvisto aparece saliendo de su despacho.

-Oh vaya, no sabía que estabas aquí. Agita un sobre frente a su cara para que lo vea. Se que no te va a gustar, pero acabo de ver esto y tenemos que hablar.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s