ESRUZA

Este relato me lo contó una amiga y me pareció interesante por eso decidí escribir sobre el comentario que me hizo, ella conoce al protagonista de la historia y es psicóloga, aunque nunca lo haya tratado como tal.

El había sido, desde su adolescencia, un ser inconsciente que vivía la vida como le placía, tomando de ella todo lo que deseaba. Ya siendo un adulto continuó con su vida de juergas y conquistas, ya no siendo libre para hacerlo, tal vez haciendo daño sin darse cuenta o, tal vez no le importaba, sólo vivir el momento, dando rienda suelta a sus instintos quizá sólo por probarse a sí mismo, desde mi punto de vista era un ser muy inseguro y egoísta.

Producto de unos padres irresponsables o inconscientes, que no supieron, no quisieron o no pudieron enseñarle valores y respeto hacia el ser humano; principalmente de una madre alcohólica que sólo pensaba en sí misma y no supo inculcarle valores y respeto hacia el dolor de los demás. Del padre no se sabe gran cosa, por lo que fue retirado de su hogar paterno y criado por unos abuelos que, por lo visto, tampoco supieron darle valores. Creció al viento, haciendo lo que quería. En realidad, no tuvo madre, en la correcta acepción de la frase, porque los abuelos tampoco supieron guiarlo y, este hecho, bien se sabe, que perjudica a algunos niños para su vida futura o, tal vez ya se trae.

Ya en edad adulta era parrandero, muy mujeriego; iba tras de cualquier símbolo de faldas, a las cuales tampoco importaba tener una aventura más; pero se topó con una mujer que no era del tipo de las que acostumbraba y la dañó terriblemente. Mi amiga no supo mucho al respecto, sólo detalles porque en realidad su amiga era muy discreta y nunca la consultó como psicóloga.

Hasta aquí esta historia que me fue contada someramente, sin detalles, pero que me hizo sentir mal al respecto porque creo que el daño que este hombre hizo, ya no se puede reparar.

A veces se piensa que el dolor no nos tocará a nosotros, pero el tiempo se encarga, por sí mismo, de enseñarnos que todos tendremos la parte que nos corresponde, más tarde o más temprano. Piensa, tal vez, que a él no le tocará y ojalá que así sea, pero la vida nos cobra dolorosamente el mal que hacemos, aun inconscientemente y, por desgracia, lo hace con quien más queremos, con quien pensamos que es lo más importante que tenemos. Justo o injusto así es.

La vida es la vida y nos cobra, no sabemos cuándo, pero nos cobra y se aprende dolorosamente y tarde, cuando ya no se puede reparar el mal que se ha hecho.

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