CAPITÁNTRUENO

Mientras, en la sede central de MINSE

Aitor Iruña –Responsable de Seguridad- rezaba el cartel en la puerta. Un pequeño cartel gris, con letras negras en Arial.
Como cada mañana Aitor se reunía con su equipo, eran 8 personas, 4 hombres y 4 mujeres, cada uno con una misión dentro del organigrama del departamento de seguridad. Ellos eran las cabezas visibles, eran los líderes, pero además de ellos, había decenas de “agentes” que eran los que realmente salían a la calle y cumplían las misiones que se les encargaba.

Estas misiones iban desde vigilar a alguien que intentara estafar a la empresa de seguros, hasta escudriñar por la red a empresas o empresarios, buscar los trapos sucios para emplearlos en las futuras negociaciones.

Aitor era el jefe, un tipo serio, de unos cuarenta y pocos años. Se había curtido en la Ertzaintza que finalmente abandonó, cuando MINSE le hizo una propuesta lo suficientemente golosa, como para dejarlo todo e instalarse en un precioso apartamento con vistas, por supuesto pagado por la empresa. Tenía un coche, personal a su cargo y hasta una secretaria, ni en sus mejores sueños se había imaginado esto.
A cambio, toda su vida giraba en torno a la empresa. Tenía que estar disponible siempre, eso le costó su relación con Itziar, su novia de siempre. Desde entoces, toda su vida social se limitaba a sus compañeros de equipo y algun que otro conocido o conocida de la empresa.

Aquella mañana, con su equipo esperándole en la sala de reuniones, Aitor recibió un mail
-Necesito todo lo que tengas del fin de semana, tanto de Andrés como de Elena.
Aitor tuvo entonces que variar el orden del día de su reunión de los lunes.
-Buenos días a todos. Lucia, necesito el informe del fin de semana de tu operación.
-Lo están preparando. Respondió Lucía, encargada de la operación Iriarte.
-Por favor, que se den prisa. Me aprietan de arriba
-Esta vigilancia se me está haciendo muy extraña.
-Nosotros no estamos para juzgar los encargos, estamos para ejecutarlos
-Pero no diréis que no os parece extraño

El resto afirmaban con la cabeza, pero Aitor no les iba a permitir cuestionar las ordenes que recibían.
-Repito, no estamos aquí para cuestionar, estamos para ejecutar.
Trataron más temas, otras operaciones, y concluyó la reunión, como siempre
-Para todo lo demás….Ya sabéis donde estoy.
La reunión se acabó, todos salieron de la sala, pero Lucía se quedó rezagada.
-Julia, espera un momento
-Dime Aitor
-A mí también me parece raro, no es normal vigilar al hijo de uno de los jefes, pero es por su seguridad…
-Y una mierda su seguridad…
-Es por su seguridad, parece ser que hay movimientos arriba y alguien teme que el “heredero” sufra algún accidente
-No te crees eso ni tú, ni quien ha dado la orden….Aitor, que tú y yo hemos estado en muchas juntos…Eso no se lo cree nadie.
-Ya. Pero hace mucho que deje de cuestionarme las cosas que hacen aquí.
-Vamos a tomar café, mientras mis chicos preparan el informe.
-Vamos pues.

El vuelo llegó puntual.
Julia y Andrés salieron de la terminal y cogieron un taxi, Julia le dio la dirección de IRIARTE.
Andrés no prestó atención, de hecho no había prestado atención a Julia durante todo el viaje.
Revisaba su móvil, varios mensajes. Empezó por Elena
-Voy a la oficina de tu padre, he hablado con él. No está enfermo, ni ingresado ni nada. Ahora te contare.
Casi una hora después
-Vas a flipar. Ven directo a la empresa. Vas a flipar.
Este mensaje le dejó más inquieto que el primero, y le dijo a Julia:
-¿Dónde vamos?
-A Iriarte
-¿No íbamos a ver a mi padre a la clínica?
-Primero a Iriarte
-Julia, no me toques los huevos. ¿Qué es lo que no me estas contando?
-Ya lo veras, no seas niñato
-Julia, me estas cabreando, y cuando me cabreo no soy capaz de razonar…
-Tú no razonas ni cabreado ni sereno. Piensas con la polla y así te va.
-¿Tu quien crees que eres para hablarme así?

Julia levanto la cabeza de su agenda, le miró a los ojos, arqueó las cejas
-¿De verdad me estas preguntando eso?
Andrés estaba empezando a calentarse, estaba sacándole de sus casillas, lo sabía, tenía que controlarse.
-Me da igual tía, me da igual todo lo que puedas decir o hacer, para mí no eres nadie
-Hace un rato no pensabas lo mismo….
-Hace un rato te he follado, porque es lo único para lo que vales, para que te follen, mi padre, el guaperas del otro día, yo, y quien sabe a quién más dejaras que te folle….

El taxista, dio un respingó en el asiento y miro por el retrovisor. Al fijarse en Julia, pensó: Si hay que follársela…..
-Eres un imbécil, un gilipollas, un niñato, no tienes ni idea de lo que está pasando, pero vas de macho alfa….Idiota
-Y tú de que vas? Crees que eres alguien, y solo eres la que se acuesta con mi padre, cuando él quiere….
-Relájate chaval…que te va a dar un ictus.
-Buffff

Andrés respiró hondo, y decidió no seguir. Miró hacia la ventanilla, estaban a punto de llegar.

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