MAGALI DE LA CALLE

Deseaba con prisa su cuerpo,
Y el manantial de su boca,
Buscaba la humedad,
Su aroma exquisito.
Noches y noches,
Desvelados por el amor,
Noches y noches,
Paraíso en la tierra.
Él hacía estremecerme,
Se hacía temblor,
Besaba cada rincón,
Amaba cada parte.
En silencio el cuerpo parece melodía.
Cuando hay oscuridad somos ciegos
Ciegos, adivinando partes de la piel,
Ciegos, admirándonos con todos los sentidos.

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