ALMUTAMID

El tema me tenía bastante cabreado. Dí el paso de salir con María porque lo nuestro de antes no era natural. Dos “amigos” que terminan con ella pajeándolo. Puestos los sentimientos sobre la mesa mi paso era normal. Sí, obviando que ya tenía otra novia. Pero lo que me mosqueaba era la actitud de María. Ni a la luz ni a escondidas. Parecía que no estábamos saliendo. Va a parecer que mi actitud se basaba sólo en mi deseo de follar con ella, pero no es así. A mí María me gustaba, y mucho. De hecho cuando estábamos diariamente en las clases, tomando café o haciendo los trabajos disfrutaba de su compañía y de su conversación, más madura en algunos aspectos que la mía.

Su problema empezaba con el sexo. Yo entiendo sus reparos cuando éramos solo amigos, pero ya de novios. Si no quería follar lo entiendo. Pero un achuchón es lo mismo. Tocarle las tetas, masturbarla aunque fuese vestida. Cada vez que recordaba el día que pude meter mi mano en su braga me empalmaba recordando la suavidad de su piel, el calor que manaba y como mi dedo se empapaba rozando su raja. Pero ella no parecía tener el mismo recuerdo agradable. Y lo peor de todo es que después de salir de su casa de mala manera ni siquiera me daba la oportunidad de hablar del tema porque “disimulábamos”. ¿Disimulábamos qué? Si no había nada más que palabras…

Entre tanto pasaban los días. Pero quitándole cada vez más sentido a nuestro noviazgo. El fin de semana salí con mis amigos de la residencia. Y además casi sin beber por el recuerdo de la última resaca. Y la cosa pintaba fea. A Claudia le estaba empezando a entrar otra vez el agobio a pesar de sus buenas notas en los exámenes y cada vez quería salir menos. Víctor y Lourdes me invitaban a salir con ellos pero no me gustaba ir de sujetavelas. Estaba peor que antes.

Mi salvación de nuevo vino en forma de puente. Tres diítas en casa y ver a Viqui…Mi lío con María había rebajado mi estado de enamoramiento con ella, pero mi deseo estaba más crecido aun. De hecho un par de veces terminé masturbándome recordando nuestro primer polvo. Hasta hice cuentas para ver si tocaba la visita del Señor Rojo. Pero no. Al revés, sus padres se iban el puente al pueblo y con la excusa de los cercanos exámenes de marzo la dejaban sola en casa…

Ya en el autobús en el camino de vuelta a mi ciudad sentía el cosquilleo en el bajo vientre y los huevos que reconocía cada vez que intuía que iba a tener sexo. Nada más llegar a casa y tras saludar a la familia y contar las últimas nuevas me preparé para ducharme. Para disimular un poco había quedado con mis amigos a tomar unas cervezas antes de irme a casa de Viqui.

Sin embargo, unos minutos antes de salir de casa Viqui me mandó un mensaje. Sus padres se iban el sábado por la mañana para evitar atascos y ella no salía porque “teóricamente” se quedaba para estudiar.

Plan fastidiado pero al menos lo pasé bien con los colegas de cerveceo. De hecho organizamos varias cosillas que hacer aquellos días sin que yo asegurara mi presencia dependiendo de cuando Viqui me requiriera.

A la mañana siguiente habíamos organizado un partido de fútbol sala. Mi sorpresa fue que cuando estábamos terminando apareció Viqui. Ya se habían ido sus padres. Por fin experimentaba lo que era besar a tu novia cuando terminabas el partido. A pesar de estar sudoroso Viqui no rechazó el contacto conmigo. Me acompañó en la cerveza posterior al partido con mis amigos y aprovechamos para hacer planes. Quedé en ir a su casa después de comer para “ver una peli juntos”.

Regresé a mi casa al medio día y me duché. Mientras me aseaba tuve una ocurrencia para sorprender a Viqui. Almorcé con mis padres y me vestí ya para salir avisando que ya no volvía. Iba nervioso otra vez con el cosquilleo que ahora también me subía por el pecho.

Llegué a su casa y llamé al porterillo. Me abrió la puerta. Cuando salí del ascensor me esperaba con la puerta abierta y me pidió prisa en entrar en su piso. Llevaba la misma ropa que se había puesto por la mañana, unos vaqueros y una sudadera deportiva. Pero en vez de botines ahora llevaba unas babuchas de orejas de conejo. Cerró la puerta y nos abrazamos fuerte besándonos los labios muy apretados.

-Ven vamos a mi cuarto que no nos oigan los vecinos…

Me tomó de la mano y me llevó a su dormitorio. Típico de estudiante con una cama con nórdico Disney, su mesa de estudio con su ordenador y apuntes abiertos y un armario empotrado. La ventana la tenía con la persiana bajada totalmente. En las paredes tenía posters de cantantes y actores juveniles en bañador e incluso alguno en ropa interior.

-¿Tu madre te deja tener a esos tíos en pelotas ahí colgados?
-A ella también le encantan-respondió.
-¿Y cuándo me vas a tener a mí?
-Colgado no…pero me encantaría una foto tuya con los calzoncillitos negros…jajajaja.
-Te la cambio por una tuya…
-Ahn…¿sí?
-Una tuya en braguitas con tus tetitas para mí…
-¿Te gustan mis tetitas?-me preguntó pegándose a mí.
-Me enloquecen…-respondí cogiéndola por la cintura.
-¿Y que más te gusta de mí?
-Esta boquita-dije besándola.- y estos ojitos-le besé la frente.- y me encanta este cuellecito…-empecé a besar su cuello consiguiendo que se estremeciera por primera vez.

Sin dilación con mis manos en su cintura empecé a tirar arriba de su sudadera para quitársela y Viqui colaboró levantando los brazos. Llevaba una camiseta debajo que inmediatamente también saqué dejándola en sujetador. Llevaba un sujetador de encaje blanco en el que se marcaban ya sus pezones y se adivinaba su diferencia de color.

-Ves…ya voy a por tus tetitas queme vuelven loco…
-¿Y si no te dejo?-preguntó coqueta.
-Me voy…
-¿Qué me das a cambio?-preguntó con la misma coquetería.
-Cualquier cosa que me pidas…
-Jajajaj, dame tu ropa…

Me separé de ella y como en la habitación del hotel empecé a hacer el striptease esta vez yo mientras ella se sentaba en la cama con los brazos apoyados en el colchón dejando sus pechos apretados en el sujetador frente a mí dando a entender: “Cumple que aquí los tienes”
No es lo mío el bailecito así que en menos de un minuto ya estaba en calzoncillos. Pero no eran negros, sino unos azules con el elástico rojo. Cuando iba a quitármelos me detuvo.

-No son negros pero te quedan igual de bien, espera.
Viqui agarró su móvil de la mesilla de noche y me hizo una foto.
-Ya te tengo como a los de los posters. No espera, posa un poco.

Me estiré con los brazos a los lados apretando la barriga para que se me marcaran las abdominales y Viqui hizo otra foto. Entonces me acerqué a ella y le dije:

-¿Y yo no tengo?

Entonces cogí mi móvil del bolsillo del pantalón y le hice una foto tal y como estaba en sujetador.

-No se la enseñaras a nadie…-dijo desconfiada.
-De la misma forma que no quiero que estés caon nadie- dije cinicamente- esta foto sólo estará conmigo.

Me sonrió y puso morritos mientras le hacía otra foto.

-Sigues teniendo más ropa que yo-le dije.

Sin dejar de poner morritos y caras se levantó y empezó a desabrocharse el pantalón. Llevaba unas braguitas de rayas blancas y azules con un corazoncito en medio que no formaba juego con el sujetador. Yo seguía haciendo fotos, incluso rodeé la cama para hacerle una de su culo cuando se agachó para sacarse el pantalón por los pies.

-Aun tienes más…-seguí diciendo.

Con el mismo juego seguía haciendo posturas y mohines con la cara y yo fotos. Y sin pesarselo se quitó el sujetador y jugó con él sobre su cabeza bamboleando sus pechos ahora con risas hasta lanzarmelo. Le hice varias fotos así hasta que se vin hacia mí y me dijo:

-Deja el móvil y ven aquí…

Empezamos allí depie a besarnos y acariciarnos. Me encantaba su lenguecita peleando con la mía en nuestras bocas y como sus manos recorrían mi espalda, cuello y culo. Yo ya masajeaba sus pecho consiguiendo sus primeros gemidos de aprobación. Por un momento me acordé de María. No me dejaba tocarla mientras Viqui disfrutaba del contacto de nuestros cuerpos. Eran tan distintas y tan hermosas a su manera las dos. Pero no tenía sentido presionarla a seguir juntos y hacer algo para lo que no estaba preparada. No se lo merecía.

Yo mientras seguía disfrutando de Viqui. Tanto que allí mismo depie ya había metido mi mano en su braga y tras acariciar su pubis de nuevo rasurado ya mojaba mis dedos en sus jugos recibiendo leves gemidos dentro de mi boca pegada a la suya. Tal y como ibamos en menos de 5 minutos iba a estar dentro de ella otra vez. Y mi polla lo presentía endureciendose casi hasta doler. Saqué mi mano de su braga y la senté en la cama y entonces le dije:

-Tengo una sorpresa para tí…
-Ahn, sí. A ver…¿cuál es?
-Cierra los ojos…

Los cerró y me quité los calzoncillos. Mi polla saltó libre enérgicamente. Nnuca pensé tener nada especial entre las piernas pero últimamente me sentía muy orgulloso de ella. Cogí su mano y la acerqué a mi pecho.

-¿Puedo abrir los ojos?
-Aun no…-respondí.

Fui bajando su mano por mi abdomen y ombligo hasta legar a la base de mi polla. Sin decirle nada abrió los ojos.

-Jajaja, Luis…te has quitado los pelos como yo…que raro estás…
-Pero ¿te gusta?-pregunté.
-A mí me gustas tú de cualquier manera…bueno no…desnudito más….jajaja.

Me tiré sobre ella haciéndole cosquillas pero en cuanto llegué a sus bragas me detuve para quitarselas. Sin embargo no mostró su actitud pudorosa de otras veces y podía ver a través de sus piernas entreabiertas su raja brillante con sus labios muy marcados al no tener vello. Entonces me oí hablando como nunca me había atrevido con una chica:

-Te voy a clavar la polla hasta que grites de placer…

Viqui lejos de molestarse me respondió:

-¿A qué esperas para ponerte un condón?…

Era sorprendente como había cambiado mi percepción del sexo en pocos meses. Si antes de llegar a la residencia la desnudez, la insinuación el contacto, ya ni hablar de follar, eran algo ajeno a mí y lo veía como algo muy alejado de mis posibilidades ahora de golpe me encontraba en una situación casi privilegiada. Tenía una novia con quien podía practicar el sexo con naturalidad cuando estábamos juntos y para quienes nuestros cuerpos ya casi no tenían secretos gozando de la visión mutua, el contacto, y afortunadamente ya también de la penetración.

Y a eso iba. Saqué un condón de la cartera y me lo puse depie delante de Viqui que acariciaba mis muslos y nalgas mientras yo completaba la operación. Una vez extendida la protección todo lo largo de mi nabo, y en ese momento yo lo veía larguísimo, me subí a la cama avanzando de rodillas para colocarme entre las piernas de Viqui que las abrió flexionadas para dejarme colocarme entre ellas y de paso excitarme aún más con la vista de su chocho preparado para recibirme.

Mi falta de experiencia me hizo no atinar con su entrada por lo que ella dirigió con su mano mi polla. Nada más sentir el roce de sus labios mayores en mi glande sentí una punzada de placer y el cosquilleo de mis pelotas. Por fin sentí como entraba y empujé con mis caderas. Sentía como me abría paso por la estrechez de su vagina recién desvirgada y como el cosquilleo de mis pelotas se acentuaba aún más. Más aun cuando Viqui expulsó el aire de sus pulmones en un ronco gemido y abrazó mi cintura con fuerza. Una vez sentí que había entrado entera me detuve dejando caer mi cuerpo sobre el suyo y nos besamos simplemente yo sintiéndome dentro y ella ensartada por mí.

Me gustaba sentirme así. Prolongaba mi “estancia” y podíamos dar rinda suelta a nuestras manos. De hecho Viqui mientras recibía mi lengua en su boca acariciaba mi espalda y mi culo. Yo tomé su cara entre mis manos mientras sentía mi verga palpitar dentro de su coño.
De hecho fuimos tan al grano que nos habíamos perdido los preliminares. Pero jugar con nuestros cuerpos unidos por nuestros sexos era todavía más placentero si cabe. Como pude me aparté de su torso para colar una mano y acariciar sus pechos con los pezones duros como estacas. Viqui gemía con los roces de mi mano y sentía su vagina contraerse alrededor de mi polla.

Estiré los brazos para separar mi torso del suyo y nos sonreímos mientras su mano no dejaba de recorrer mi pecho y vientre y llegar hasta nuestra unión. En una contorsión intenté lamer sus pechos pero mi espalda no daba para tanto así que me bajé de nuevo y me dejé caer de lado para que ella quedara sobre mí sin que mi polla se saliera. Se rio por el movimiento pero entendió a la perfección mis intenciones pues acomodó sus piernas a ambos lados de mis caderas y apoyándose en mi pecho se irguió. Inmediatamente mis manos acudieron a sus pechos en su tamaño y forma natural por efecto de la gravedad mientras la dureza de sus pezones indicaba su alta sensibilidad. Ahora sí pude levantar mi cuello e introducirlos en mi boca con lamidas y succiones que tornaron la sonrisa de Viqui en gemidos e iniciaron un movimiento en sus caderas que aumentó el roce de nuestros sexos.

Yo daba buena cuenta de los maravillosos pechos de mi novia con gruñidos de aprobación que se confundían con sus gemidos interrumpidos de vez en cuando por mi nombre. “Luis….” dicho con una cadencia que me excitaba más aún. Hasta que le dije soltando sus pechos:

-Viqui, fóllame tú…

Apoyó de nuevo sus manos en mi pecho y empezó a elevar ligeramente sus muslos contrayendo sus nalgas separándose de mí lo preciso para que mi polla entrara y saliera de ella al ritmo que ella misma marcaba. Su cara se contraía cada vez que se dejaba caer dejando escapar un gemido cada vez más agudo, cada vez más alto. Ella misma demandaba aumentar la velocidad de roce y sus tetas votaban ante mis ojos permitiendo agarrar su culo con una mano y una teta con la otra. Sus gemidos ya parecían de dolor. Se la tenía que oír en la casa de al lado. Yo sólo dejaba escapar el aire de mis pulmones de vez en cuando dejando que ella mandase. No sé si me follaba a mí o se follaba ella sola con mi polla pues ya había cerrado los ojos en una muesca casi permanente de algo parecido al dolor. Hasta que se dejó caer sobre mí estirando los brazos sobre mi abdomen arqueando su espalda y echando la cabeza hacia atrás y noté como mis pelotas se mojaban con un líquido caliente acallando sus gemidos.

La observé complacido hasta que las contracciones terminaron y se dejó caer sobre mi pecho sin salirse de mí. Sin embargo, Viqui empezó a acariciar mi pecho y lamer mis pezones. Se había corrido pero seguía buscándome. Yo acariciaba su pelo y espalda. Dejó chuparme y me dijo:

-Ainsss, Luis…me encanta hacerlo contigo…
-Y a mí me encanta que disfrutes.-respondí acariciándola.
-Tienes que correrte tú ahora…
-Sigue follándome y lo conseguirás…

De nuevo Viqui se incorporó sobre mí y sonriéndome con el pelo sobre su carita preciosa empezó de nuevo a botar sobre mi polla.

-Mmmmmmm, Luis, estoy supersensible….mmmm
-Sigue, princesa….

Se echó hacia atrás apoyando sus manos a la altura de mis rodillas mientras seguía cabalgándome dándome una vista preciosa de sus pechos botando y mi polla entrando y saliendo de su coño. Yo no pude evitar acercar mi mano y rozar su clítorix. Empezó a gritar sin control.

-Ahgggg. Luis, que gusto…ahgggg

Su cara se encendía de nuevo cerrando los ojos. Que facilidad tenía para correrse. En menos de 5 minutos iba a tener otro orgasmo. Yo estaba muy cerca. Tenía la polla a reventar y el cosquilleo me recorría todo el espinazo. No dejé de acariciar su coño donde mi polla no llegaba y de nuevo las contracciones, la espalda arqueada, el grito casi como un gruñido, pero dejó de cabalgarme justo cuando estaba yo apunto. Sin pensarlo me salí bruscamente de debajo de Viqui que quedó de rodillas en la cama apoyada aun en sus manos con el cuerpo inclinado hacia atrás. Yo me puse también de rodillas para pajearme pero el condón me estorbaba. Me lo quité raudo y en tres sacudidas empecé a soltar chorros entre espasmos sobre los pechos, vientre y pubis de Viqui.

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