PENÉLOPE

Relatos eróticos basados en hechos reales 

Mark me propuso ir a un club de parejas, yo no había estado nunca y lo cierto es que tenía curiosidad por saber y conocer uno. Así que un viernes por la tarde noche quedamos que iríamos a uno que había cerca de donde vivíamos .

Me puse un vestido negro ajustado, un tanga y zapatos de salón, Marc un pantalón azul marino tipo chino y una camisa azul con rallas verticales. Por el camino Mark me iba poniendo en antecedentes de lo que podría encontrarme.

Aparcamos en la puerta del local y me pidió me quitara el tanga, yo muy obediente, me las quité y las dejé en la guantera del coche. Nos dirigimos a la puerta principal….

habían cámaras y tenías que tocar a un timbre. Pasaron apenas unos segundos y nos abrió una chica rubia, con el pelo largo y una gran sonrisa, llevaba un vestido suelto blanco, escotado y sin mangas.

La chica muy amablemente nos invitó a que la acompañáramos para enseñarnos las diferentes estancias del local…. zona jacuzzi, vestuarios, sala oscura, sala sado, etc.. La Luz era de colores e indirecta.

Después pasamos a la zona de bar donde tomamos un par de ron con cola, nos sentamos en una esquina de la barra para poder ver bien la gente y charlamos del ambiente, me sentía cómoda, cruce mis piernas y Mark miraba mi coño, con lo corto del vestido se veía claramente.

La gente se movía por todas partes con poca ropa, otros iban con albornoces blancos y entablaban conversación con desconocidos, las pantallas de televisión con pelis porno, todo aquello hizo que me subiera la adrenalina.

Me notaba mojada y se lo hice saber a Mark, él disimulaba su abultado del pantalón. Tomamos otra copa y fui al baño… las miradas eran penetrantes. Mark no me quitaba ojo y estuvo pendiente de cuando saliera, acompañándome con la vista hasta que estuve de nuevo a su lado.

Me senté de nuevo y comentábamos las escenas de la película que estaban poniendo, puso su mano sobre mis muslos y con disimulo, metía un dedo en mi coño, el momento me puso muy cachonda. El sentirme observada. Mis pezones empujaban el vestido y mi coño palpitaba con ganas de que la polla de Mark lo penetrara.

Acabamos las copas y nos marchamos, ya en el coche empecé a tocarle la polla por encima del pantalón. Arrancó el coche y emprendimos el viaje de vuelta a casa. Hablamos de lo cachondos que nos habíamos puesto mientras no dejaba de restregarle el bulto.

Me subí el vestido dejando asomar el coño, me abrí de piernas poniéndome un poco de lado para que Mark viera lo que le esperaba. Le desabroche el pantalón y metí mi mano, sacando su polla aprisionada.

Me incliné metiéndome la en la boca, estaba caliente y asomaban esas gotitas de excitación. Jugué un poco con su polla hasta que me di cuenta de que si no paraba, se iba a correr.

Por fin llegamos a casa, subimos con el ascensor tocándonos y rozando nuestras lenguas. Mark abrió la puerta y entramos, allí mismo le bajé la cremallera de su pantalón y lo bajé, me arrodillé y le ayude a quitárselo, al mismo tiempo que metí su polla en mi boca.

Con la mano me tocaba el coño con rapidez, estaba empapada, Mark me cogió de los brazos y me levantó, llevándome al salón, hizo que me apoyara en la mesa de espaldas a él, levantó mi vestido y metió su polla en mi coño de una sola vez.

Empezó a moverse con rapidez, con golpes secos asegurándose de que llegara al final de mi vagina, estábamos tan excitados… ahora empujaba con más fuerza, su líquido se mezclaba con el mío. Nuestros gemidos eran uno, yo me inclinaba aún más y empecé a estimularme el clitoris, estaba a punto, salía humo de mi coño, no podía aguantar, le pedí que no parara, que me diera más, más, massss.

Estallé apoyando la cabeza sobre la mesa, mientras Mark seguía con su embiste, le dije que me diera su semen, que inundara mi coño, quería notar su calor, notaba sus temblores, sus jadeos más continuos, de pronto noté como se ponía rígido, dio dos empujones más y sentí como su líquido salía de mi coño recorriendo mis muslos, fue una explosión, una corrida apoteósica.

Permaneció con su polla dentro de mi coño durante un par de minutos, apoyando su cabeza en mi espalda sin soltar mis caderas con sus manos, hasta que noté como su polla iba perdiendo su tamaño y ya la sacó y fuimos a darnos una ducha para relajarnos.

Después nos pusimos unas camisetas y tomamos un par de cervezas sentados en el sofá, repasando las impresiones que teníamos de lo acontecido y la experiencia vivida.

penelope.estudios@hotmail.com

womanpenelope.wordpress.com

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