ANA MARÍA OTERO

Sí, tienes razón. Me distraigo, me disperso.

¿Por qué preguntas qué es lo que me pasa, fingiendo no saber que tú y sólo tú eres la única responsable de todo esto?

La culpa la tiene eso que con aparente inocencia me ofreces, a pesar de saber que después de probarlo una sola vez, resulta imposible rechazar ese veneno tan puro, que tan solo su recuerdo tiene la capacidad de matar.

Una muerte dulce, en absoluto amarga, que es una delicia probar.

Morir una y otra vez en tu cuerpo, para después resucitar y desear contigo, nuevamente en ti, volver a morir.

http://anamariaotero.com

Un comentario sobre “Muerte dulce

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