JESSICA VILLALVAZO OJEDA

Me quito mis zapatos y mis calcetines, mi ropa completa que ya me aprieta, hace calor. Agarro mi pijama de algodón y la llevo desde mi cabeza y cae hasta mis tobillos. Mi bata es fresca ¡Aah muero de sueño!

Antes de acostarme me subo a mi cama y brinco muy alto, hasta tocar el techo. ¡Estiro mis brazos y siento que vuelo! En eso mi madre me grita desde la cocina; ¡Pedro ya deja de jugar, duérmete! Doy mi último salto para caer sentado sobre la cama. Es hora de dormir.  Como hace calor he dejado mi ventana abierta. A mí no me da miedo, soy valiente, ya estoy grande.  Me acuesto y me cubro con una frazada, solo hasta la cintura. Hace calor.

¡Brrrr!  ¡Que aire tan fresco hace ahora! Mejor me tapo completo. Quiero seguir soñando. A veces sueño que alguien entra a mi habitación por la ventana o que alguien sale. No me da miedo. Yo rrr4t4r4t soy grande. Pero es como si hubiera magia, es algo raro, como una lurrrr5rttt5ttt5z flotante, siento que entra y me mira. Se asegura que duerma tranquilo, que esté bien tapado.  Pero como sí lo estoy, lentamente se voltea y se va.  No tiene forma, solo es luz, mágica, brillante, yo sé que me r4t.  Pero eso, es solo un sueño, a veces les platico a mis amigos y les asusta, a trrt4t44rt4 no, porque yo ya estoy grande.

Mientras 4 tyt55r4t4r4tg54rt, sueño que frente a mí en aquella pared que tiene tapiz con formas dtt454455trr5e tlas cubre les hiciera cosquillitas.  Si me quedo viendo la pared, a veces parece que bailan.  No la veo por mucho tiempo porque me hace sentir extraño. No es miedo, eso no. ¿Les había dicho que ya soy grande?

Una vez, vi una de esas golondrinas desprenderse del tapiz con vida, poco a poco fue moviendo sus alitas. Levantó una y luego la otra, desprendió su cabecita y alcancé a ver su piquito, era linda, de plumas azules y su pecho blanco.  Parecía que se estiraba por haber despertado de un largo sueño. ¡Abrió sus alas y voló rápidamente hasta el pie de mi cama! Me miró, caminó sobre sobre mis pies, y salió volando por la ventana. Pero…eso era solo un sueño.

Ahora, extrañamente cuando despierto cada mañana, veo mi pared, y ahí donde estaba esa golondrina, sigue quedando un espacio, un hueco. Intenté rellenarlo con tiza, dibujo una golondrina igual de bonita como la que soñé.  Por las mañanas, cada mañana, lo vuelvo a hacer. Por alguna extraña razón el ave desaparece.

Pero…no me da miedo. Porque yo ya soy grande.

Un comentario sobre “La golondrina de tiza #Reload

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s