QUISPIAM

Llegamos a la barra y pedimos nuestras bebidas mientras observábamos la gente y el ambiente del local. Noelia estaba encantada y deseando salir a la pista para empezar a bailar.

-Venga, acábate la copa y vamos a la pista que tengo ganas de mover el cuerpo.

-Sabía que te gustaba bailar pero no me imaginaba que tanto.

-Me gusta mucho pero no es por eso, es que casi nunca tengo oportunidad de hacerlo. A Santi no le gusta bailar y no le hace mucha gracia que lo haga yo sola por…bueno, ya sabes.

-¿Por qué eres como la miel que atrae las abejas?

-Bonita comparación jajaja. No le hace mucha gracia ver cómo me entran los tíos y se arriman mientras bailo, se muere de celos el muy cabrón.

-Bueno, dejemos a Santi a un lado que nos lo estábamos pasando bien ¿no? Y por suerte tuya tu pareja de esta noche no es como él y está deseando que le concedas un baile dije alargándole mi mano.

-Y yo encantada de concedértelo dijo agarrándome la mano.

Nos adentramos en la pista y enseguida nos vimos rodeados, la verdad es que el local estaba bastante lleno y era difícil moverse sin hacer contacto con las demás personas que intentaban bailar como nosotros. Pero a nosotros eso nos daba igual, es más, creo que lo estábamos deseando aunque por motivos distintos.

Empezamos a movernos al compás de la música electrónica que sonaba a todo trapo con nuestros cuerpos casi rozándose por la falta de espacio. De vez en cuando notaba como alguna mano me rozaba, alguna de forma accidental y otras no tanto, pero era Noelia la que se llevaba la palma. Cada poco se inclinaba sobre mí para decirme a la oreja que si le acababan de tocar el culo, le habían rozado el pecho o algún atrevido le había clavado su polla contra su culo. Y lo estaba disfrutando.

Estuvimos así como media hora cuando le dije de ir a buscar otra copa para refrescarnos un poco y le pregunté que qué quería.

-Espera que te acompaño me dijo.

-No hace falta que vengas, no me voy a poner celoso por verte bailando con otros le dije guiñándole un ojo.

Ella me respondió pegándose más hasta quedar abrazados y besándome en la mejilla. Me alejé de allí camino de la barra sabiendo que pronto iba a estar rodeada de chicos viendo ahora el camino libre por mi ausencia. Pedí las consumiciones y me tomé mi tiempo intentando localizarla entre la gente que abarrotaba la pista y al final conseguí dar con ella. Como me había figurado varios chicos bailaban a su alrededor intentando llamar su atención pero ella iba a lo suyo, insinuándose, dejándose querer pero no dando pie a que la cosa fuera a más.

Fui en su busca con las bebidas y le alargué la suya mientras los moscones desaparecían con mi llegada. Me dio las gracias y apuró su bebida casi de un trago, estaba sedienta con tanto movimiento.

-¿Has disfrutado durante mi ausencia?

-Como hace tiempo que no hacía. Gracias de nuevo, me lo estoy pasando genial.

Seguimos bailando y la música fue cambiando a ritmos más latinos. Ahora nos podíamos mover mejor ya que a medida que avanzaba la noche la sala se fue vaciando un poco y nos daba mayor libertad de movimientos. Entre giro y giro observaba la gente que nos rodeaba, viendo cómo devoraban con la mirada a Noelia dejándose embrujar por sus movimientos gráciles.

-No sabía que bailabas tan bien me dijo.

-Hace años di cursos de baile y con una compañera cómo tú es mucho más fácil.

-Pues que callado que te lo tenías… ¿es tu arma secreta para ligar?

-Puede ser… ¿está funcionando? Jajaja.

-Pero mira que eres malo.

A todo esto, me fui fijando en un tío que no nos quitaba ojo de encima. Era alto, debía medir cerca de 1,80 y por sus rasgos parecía sudamericano, con la tez muy morena, un cuerpo fuerte y trabajado y de rostro atractivo. Puse de excusa la necesidad de ir al baño y pedir algo para beber para reponer líquidos para dejar el campo libre y a ver qué pasaba, si en mi ausencia aprovechaba aquel chico para entrarle a Noelia. Me fui al baño dejándola otra vez sola y prometiéndole que iba a volver pronto.

Me demoré todo lo posible y cuando volví del baño me fui a la barra y desde allí pude ver como Noelia bailaba acompañada por aquel chico que se había decidido a acercarse a ella en mi ausencia. A diferencia de lo que había pasado antes Noelia esta vez no se mostraba indiferente ante su acompañante y bailaban cara a cara, a una distancia prudencial pero disfrutando del buen hacer del latino.

Yo me pedí mi bebida y me la tomé tranquilamente mientras observaba a la pareja moverse por la pista. En uno de los giros nos encontramos con la mirada Noelia y yo y nos saludamos provocando que el chico girara su cabeza buscando el destinatario del saludo y encontrándose conmigo. Se puso algo nervioso e intentó excusarse con ella con la intención de separarse pero Noelia no estaba dispuesta a dejar marchar así como así a aquel chico con el que estaba pasando tan buen rato y le dijo algo que desde donde estaba no podía escuchar. Él no parecía muy seguro pero ella cogió sus manos grandes y las posó en su cintura y empezó a moverse forzándole a seguir el ritmo.

Poco a poco el chico fue tranquilizándose viendo que no pasaba nada y volviendo a disfrutar y hacer disfrutar a Noelia con sus movimientos. Estuve un rato mirándolos bailar hasta que Noelia arrastrando consigo a aquel chico se acercó hasta mi posición.

-Estoy muerta y necesito algo para beber.

-Claro, ¿lo mismo de antes?

-Por supuesto. Por cierto, José éste es Guillermo, Guillermo éste es José.

-Encantado le dije ¿te pido algo? Invito yo, claro.

-Igualmente. Lo mismo que beba ella me va bien, gracias.

Nos sirvieron las copas y empezamos a hablar, al menos nosotros, Guillermo estaba un poco cortado y al principio había que sacarle las palabras pero poco a poco se fue abriendo y enseguida se integró y demostró ser un buen conversador. Ahí fue cuando me enteré que era colombiano y que era más joven que nosotros como había intuido, 25 años.

Mientras conversábamos Noelia estaba de pie dejada caer sobre mi pierna que reposaba sobre el taburete alto sobre el que estaba sentado dejando una distancia con Guillermo que estaba más apartado no sabiendo muy bien a qué atenerse con nosotros.

-Ya he visto que eres un excelente bailarín Guillermo. Noelia se lo estaba pasando en grande con tu compañía.

-Gracias, siempre me ha gustado bailar pero no pretendía…empezó nervioso otra vez.

-Tranquilo que ella y yo solo somos amigos. Y te lo decía en serio, a ella le encanta bailar y lo estaba pasando genial contigo. Me ha servido para tomarme un respiro que ya me tenía los pies reventados, no se cansa nunca jajaja.

-Oye fingió enfadarse Noelia. La verdad es que no está muy acostumbrado a salir y lo he tenido casi una hora en la pista… pobrecillo mío.

-¿Has visto lo que tengo que aguantar? Bromeé con él haciéndolo reír por primera vez. Ves, así me gusta, que te dejes llevar. Y tú deberías hacer lo mismo le dije a Noelia.

-¿Por qué lo dices? Preguntó ella.

-¿Qué forma de bailar es esa? Cuando lo haces conmigo bien que te pegas pero con él hay una distancia como para que pase un tren. ¿Es esa la forma de bailar este tipo de música? Le pregunté a Guillermo.

-Bueno, esto se suele bailar más pegado pero así ya está bien…

-Para una vez que encuentras un bailarín a tu altura y no lo estás disfrutando a tope. Chica, déjate llevar…

-Pues ahora que lo dices tienes razón, como siempre. Lo he hecho sin darme cuenta pero eso tiene fácil solución.

Agarró de la mano a Guillermo y lo arrastró a la pista pegándose bien a él y poniendo sus manos en su cintura y haciendo él lo mismo de forma natural. Enseguida cogieron el ritmo y empezaron a moverse con gracia por la pista. Era un espectáculo verlos moverse de forma sensual y perfectamente sincronizados, con sus cuerpos casi pegados teniendo que notar él el roce de sus pechos contra su torso, con sus manos en sus cinturas que ocasionalmente resbalaban fruto de sus movimientos cayendo fugazmente en el inicio de sus nalgas.

Estaba seguro que a éstas alturas Noelia tenía que estar bastante excitada y Guillermo, pese a mis palabras, aún trataba de mantener ciertas distancias y no acababa de dejarse llevar. Los dejé disfrutar del baile durante un buen rato hasta que viendo que la cosa no iba a más, le hice un gesto a Noelia en uno de los giros en que quedaba de cara a mí que ella entendió enseguida. Volvió a venir con la excusa de tomar algo seguida de cerca por Guillermo.

Nos tomamos las bebidas y cuando Noelia hizo ademán de llevarse a Guillermo de vuelta a la pista se lo impedí.

-Ahora creo que me toca a mí. No te importa ¿verdad Guillermo? Enseguida te la devuelvo.

-Claro cómo no, así descanso yo un poco que verdaderamente Noelia es inagotable.

Nos fuimos a la pista y enseguida con mis manos en su cintura y las suyas en las mías empezamos a bailar, no con tanta gracia como el colombiano, pero me defendía. Pero no era eso lo que quería enseñarle. Desplacé mis manos de su cintura hasta posarlas en sus nalgas apretándola contra mí haciéndola notar la incipiente erección que crecía bajo el pantalón. La distancia entre nuestros cuerpos era inexistente y notaba su respiración agitada fruto del movimiento y de la excitación que sentía. Mi pierna se coló entre la suya y con los movimientos fruto de baile se rozaba con el interior de su muslo calentándola aún más.

-Así se baila Noelia, así. ¿Te gusta?

-Me encanta.

-¿Te gustaría que Guillermo bailara así contigo?

-Joder sí.

-Pues déjate llevar y disfruta bonita, que te lo mereces. Pero antes de devolverte a él, te voy a pedir una cosa más. Y recuerda que me dijiste que harías todo lo que te pidiese.

-Lo recuerdo. ¿Qué quieres que haga?

-Quiero que vayas al baño y te quitas el tanga. Quiero que cuando Guillermo te toque el culo sepa que no llevas nada debajo. ¿Lo harás?

Me miró con aquella mirada turbia que denotaba la profunda excitación que sentía y no me hizo falta su respuesta, sabía que lo iba a hacer. Nos separamos y mientras yo me iba a reunirme con Guillermo ella se dirigía al baño a hacer lo que le había pedido.

-¿Te has fijado Guillermo? Así se baila con una mujer como Noelia. ¿Por qué no lo haces tú igual? Ella lo está deseando.

-Pues no lo sé, vosotros tenéis una relación algo especial y no sé muy bien que papel juego yo en esta situación.

-Ya te he dicho que somos amigos. Mira, te voy a decir una cosa para que entiendas mejor la situación pero ni una palabra a Noelia o dejara de hablarme ¿de acuerdo?

-Claro, claro.

-Noelia está casada y se ha peleado con su marido, lo pilló el otro día en la cama con otra. Se fue de casa con lo puesto y la he acogido en la mía hasta que decida qué hacer con el gilipollas de su marido. Nosotros trabajamos juntos y somos amigos desde hace unos diez años, solo amigos, como comprenderás un tío como yo no tiene nada que hacer con una mujer como ella. Pero la quiero ayudar a pasar página  y a subirle el ánimo cosa que es lo que estoy intentando esta noche y quiero que tú me ayudes.

-Ok, ahora voy entendiendo mejor las cosas. ¿Y qué quieres que haga?

-Pues un poco lo que te he mostrado. Que te dejes llevar y la hagas disfrutar, luego ya se verá cómo van las cosas y lo que quiere Noelia. Ahí ya no te puedo prometer nada, eso ya dependerá de ti y de ella pero si haces las cosas bien podrás disfrutar de una bella mujer como seguro nunca has hecho. ¿Me equivoco?

-Noelia es una mujer espectacular y me encantaría, claro está. Gracias por contarme esto José, ahora entiendo mejor porque te aprecia tanto Noelia, eres un gran amigo. Mira, por ahí vuelve.

Nos giramos y la vimos venir hacía nosotros contoneando sus caderas de forma sensual y con ese brillo en su mirada que tanto me gustaba ver. Se acercó a mí y me metió en el bolsillo del pantalón lo que suponía que debía ser su tanga, se giró hacía Guillermo y le dijo “vamos” invitándolo a unirse a ella en la pista. Se giró y empezó a caminar adentrándose en la pista y yo aproveché para meter la mano en el bolsillo y mostrarle a Guillermo lo que me había dado para incentivarlo en su tarea. Sus ojos se abrieron como platos cuando vio la tira negra de su ropa interior dentro de mi mano.

No se hizo de rogar y se apresuró a ir detrás de Noelia cogiéndola por la cintura antes de llegar al centro de la pista. Enseguida se vio el cambio de actitud del colombiano respecto a Noelia. Sus manos no tardaron en aferrar sus nalgas, apretarla contra él, su pierna colándose entre las suyas y debido a su altura supongo que rozando algo más que sus muslos, sus caras casi pegadas pareciendo que de un momento a otro iban a fundirse en un morreo lujurioso. Y ella tampoco se quedaba atrás. Sus manos también descansaban sobre el duro culo de Guillermo y seguro debía estar notando la duricia que crecía bajo su ropa que parecía intentar rozar en cada movimiento suyo. Su baile era puro sexo.

Y yo disfrutando como un enano viendo aquello con mi polla más que dura y rezando para que nada estropeara lo que tanto me había costado conseguir. Guillermo se envalentonaba cada vez más y las manos de su culo se deslizaron hasta el borde del vestido para empezar a subir arrastrando consigo la tela y tocando por primera vez sus nalgas desnudas, avance que Noelia no intentó rechazar. Y entonces llegó lo que ya se intuía que iba a pasar. Guillermo acercó un poco su cara como insinuando lo que pretendía y fue ella la que acercó sus labios aceptando su invitación y fundiéndose en un morreo en toda regla. No sé el tiempo que estuvieron pegados, rozándose, abrazándose, acariciándose porque perdí la noción del tiempo viendo tan bello espectáculo.

Sólo fui consciente de nuevo cuando los vi separarse por deseo de Noelia y verla venir hacía mí seguida de Guillermo, ruborizada, el vestido descolocado y dos pitones marcados en la tela del vestido ella y él con un considerable bulto que era imposible ocultar y que denotaba que iba bien armado.

-¿Te importa si nos vamos a casa? Me preguntó ella.

-Bueno, como quieras pero… ¿Solos o acompañados? Pregunté pícaramente.

-Si a ti no te importa…y él quiere…acompañados…

-Pues no se hable más, vamos a buscar el coche. Para qué preguntar, sabía de sobras la respuesta de Guillermo.

Nos dirigimos a la salida y entonces fue cuando se jodió todo. ¿Cómo podía estar pasando aquello? ¿Qué posibilidades había de que pasara aquello? No más salir del local nos encontramos con una pareja que, acaramelada, se disponía a entrar en él. Os podéis figurar quien era, su puto marido con la tía con la que le había pillado en la cama.

El talante de Noelia cambió al instante, su excitación desapareció por arte de magia y la furia se apoderó de ella ante un estupefacto Guillermo que no entendía nada. Yo me interpuse entre ellos intentando que la cosa no fuera a mayores mientras un sorprendido Santi recibía las recriminaciones de Noelia, sus insultos. Su amante, no tan pasiva como él, se apuntó y empezó a soltar toda clase de barbaridades por su boca empeorando aún más la situación.

Al final conseguí llevarme casi a rastras a Noelia de allí seguidos de Guillermo que seguía sin entender nada de lo que había pasado. Pero todo el morbo había desaparecido y parecía que todo el esfuerzo de la noche iba a ser en balde pero aun así me resistía a darme por vencido. Llegamos al coche y conseguí meterla dentro mientras volvía a darle a explicaciones a Guillermo.

-Ese que nos hemos encontrado era su marido y la tía con la que lo pilló en la cama.

-No jodas. Claro, eso lo explica todo. ¿Y ahora qué va a pasar? Me imagino que aquí se acaba la noche ¿no? dijo apesadumbrado.

-Bueno, quizás. ¿Tú tienes coche?

-Sí lo tengo aparcado por aquí cerca.

-Perfecto, sígueme a esta dirección y espera en el coche a que te diga algo. Pásame tu móvil y te aviso si consigo reconducir la situación.

-Ok, aquí tienes dijo dándome su número. ¿Tú crees que hay alguna posibilidad?

-No te voy a engañar, va a ser difícil, pero haré lo imposible para recuperar el ánimo de mi amiga y no se me ocurre mejor manera que contigo.

-Gracias, esperaré con ansia que me digas algo.

Me metí en el coche y nos pusimos en camino a casa, intentando por el camino ir apaciguando su enfado y tratando de animarla pero se resistía, aun perduraba en su mente la imagen de su marido abrazado a aquella mujer con la que le había sido infiel. Llegamos a casa casi en silencio pero no pensaba darle más cancha, me senté en el sofá y la hice sentarse a mi lado.

-Vamos a hablar en serio, Noelia.

-Mira si es por lo de antes, lo siento, he perdido los papeles. Pero es que no he podido evitarlo, me llama para decirme que lo siente y que quiere que vuelva y mientras tanto él sigue con ella, antes en nuestra casa y ahora sacándola por ahí cuando conmigo casi nunca lo hacía.

-Eso lo entiendo, es normal que te enfades. Lo que hace Santi no es ni medio normal. Pero no entiendo tu actitud y perdona por ser tan franco. ¿Qué te encuentras con él saliendo por ahí con su amante? ¿Y qué? ¿Te recuerdo lo que estabas haciendo tú apenas diez minutos antes de encontrarte con él? Y que conste que no te recrimino nada pero debes plantearte que es lo que quieres.

-Joder Guillermo, pobre. Con el cabreo ni me he despedido de él. ¿Qué pensará de mí?

-Por Guillermo no te preocupes ahora, lo que debes hacer es aclarar tus ideas. A ver ¿tú quieres volver con Santi? ¿Estás dispuesta a perdonar su infidelidad?

-No lo sé, no te voy a decir que no siento nada por él, es mi marido. Pero es que lo veo y me acuerdo de él, en la cama con esa… y me hierve la sangre. Y no sé por qué, con lo bien que estábamos…

-Perdona de nuevo mi franqueza pero ¿seguro que estabais bien? Santi se ha buscado una amante y por lo que parece le cuesta desprenderse de ella y tú… bueno, por lo que he visto hoy muy satisfecha no debías estar, no te ha costado mucho dejarte llevar y masturbarme a mí y a aquellos chavales, mostrarte desnuda en el centro comercial y lo de Guillermo…eso son palabras mayores. Lo que has hecho hoy también se considera infidelidad y muy arrepentida no te he visto. Te repito ¿seguro que estabais bien?

-No te preocupes por ser tan directo, supongo que es lo que necesito en estos momentos. Alguien que me diga las cosas en la cara, como son. Tienes razón, he sido infiel. He hecho cosas que nunca me hubiera imaginado haciendo y otras que me he quedado con ganas de hacer pero eso ya no tiene remedio. Y no, no me arrepiento. He disfrutado cada minuto y cada segundo de esas experiencias nuevas y las volvería a hacer. Lo que me lleva a tu pregunta de si estábamos bien y ahora me doy cuenta que no. El día que he pasado contigo me ha hecho darme cuenta que faltaba algo en mi vida, nuestro matrimonio se había vuelto rutinario y nos habíamos acomodado los dos sobre todo en el tema sexual. Y supongo que hoy he dado rienda suelta a todo lo que he ido reprimiendo durante todo este tiempo.

-Bueno, eso ya me explica muchas cosas. Ahora déjame hacerte dos preguntas que quiero que me respondas con franqueza. ¿Estás dispuesta a renunciar a la Noelia que has descubierto hoy? Y si no estás dispuesta a renunciar ¿es Santi el hombre capaz de aceptar a la nueva Noelia y estar a su altura?

-No y no. Después de lo que he sentido hoy no quiero renunciar a esas sensaciones y volver a ser esa Noelia reprimida que era unos días atrás. Y no, Santi es un hombre celoso y carente de imaginación, él nunca me aceptaría como lo que quiero ser.

-¿Te das cuenta que ya has encontrado la respuesta a lo que querías hacer?

-Tienes razón, no sé cómo no me he dado cuenta antes. No quiero volver atrás, no quiero volver con Santi… ah, que a gusto me siento ahora… me siento liberada…

Noelia se abrazó a mí, feliz de haberse quitado aquel peso de encima.

-No sé qué hubiera hecho sin ti, José. Eres el mejor amigo que nunca hubiera imaginado poder tener, me has dado cobijo, me has dado ánimos y ahora me has hecho ver lo que era obvio. A parte de haberme hecho disfrutar de uno de los mejores días de mi vida… nunca podré agradecerte bastante todo lo que has hecho por mí.

-Para eso están los amigos, Noelia. Y bueno, la noche puede que aún no se haya acabado.

-¿Ah no? ¿Qué tienes ahora en mente?

-¿Confías en mí?

-Sí, te lo he dicho esta tarde y ahora aún más. Pídeme lo que quieras y lo haré sin dudar.

-Perfecto. Sólo te voy a pedir dos cosas, fáciles de hacer y que estoy seguro que me agradecerás. Lo primero, que vayas a mi dormitorio y te desnudes. Y la segunda, que disfrutes lo que suceda luego. ¿Lo harás?

Noelia se levantó del sofá, deslizó los tirantes de su vestido y se quedó desnuda delante de mí. Con su andar sensual y cadencioso se dio la vuelta mostrándome su culo perfecto dirigiéndose a la habitación a cumplir lo que le había pedido. En cuanto entró en él, cogí el teléfono y marqué el número de Guillermo.

-Ya puedes subir Guillermo le dije.

Lo recibí en la puerta y lo invité a entrar. Estaba nervioso, expectante por lo que le iba a decir.

-Está todo arreglado. Sólo te pido una cosa, trátala bien y hazla disfrutar.

-Por supuesto, eso ni lo dudes y gracias, muchas gracias me dijo con su gran sonrisa.

Lo guié hasta el dormitorio donde entró antes que yo. Ah… menudo espectáculo sus caras. Él, por encontrársela desnuda y ella, por verle a él cuando había perdido toda esperanza aquella noche. Me dio las gracias con la mirada sabiendo que aquello era cosa mía, se levantó de la cama donde estaba sentada y se abalanzó sobre el colombiano, saltando sobre él quedando abrazada a él con sus manos tras su nuca y sus piernas enlazadas en su cintura, buscando su boca y encontrándola, fundiéndose en un apasionado beso donde lenguas y labios recorrían cada centímetro de la boca del otro. Las manos de Guillermo asieron sus nalgas para sujetarla mejor y de paso estrujarlas a placer mientras paso a paso iba acercándose al filo de la cama donde la dejó caer.

Noelia, sentada de nuevo en el filo de la cama, no dudó en cuál iba a ser su siguiente objetivo y con celeridad, desabrochó su cinturón y bajó sus pantalones y bóxer deseando ver lo que ya había notado mientras bailaba. Lo que vio fue de su agrado, una enorme polla oscura casi negra, igual de grande que la mía sino más. Su mano rodeó el tronco y empezó a moverla recorriendo toda su longitud notando como se endurecía con sus caricias, su boca se posó sobre su glande que fue besado por sus labios y lamido por su lengua, lubricándola hasta que ella consideró suficiente pasando luego a engullirla, tragando todo lo que era capaz provocando las delicias de Guillermo.

Él mientras tanto había aprovechado para quitarse su camisa y quedarse desnudo, sus manos grandes bajaron hasta encontrar sus pechos, cubriéndolos con ellas y erizando sus pezones con su tacto. La mamada de Noelia ganaba en intensidad y profundidad, estaba disfrutándolo y haciéndolo disfrutar y como si lo tuvieran estudiado, las manos de Guillermo sujetaron su cabeza y las de ella se aferraron a sus nalgas empezando él a moverse penetrando su boca siguiendo el ritmo marcado por las manos sujetas a sus glúteos.

Yo, por mi parte, excitado como hacía tiempo no recordaba me desnudé y me senté en una butaca acariciándome suavemente, lo suficiente como para mantener mi erección constante pero insuficiente como para correrme.

En la cama, los movimientos de la pareja se aceleraban acercándose al momento de no retorno. Guillermo avisó a Noelia de su inminente corrida pero ella no estaba dispuesta a abandonar la polla que tanto placer le estaba dando y siguió tragando sin hacer caso de sus avisos, sintiendo poco después los trallazos de semen que llenaban su garganta sin apartar la mirada del rostro consumido por el placer del colombiano. Ella, después de tragarse su corrida, siguió lamiendo alargando su agonía mientras él acariciaba con cariño su cabellera.

Finalmente ella abandonó su polla y Guillermo, demostrando ser una persona agradecida, la tumbó en la cama y empezó a recorrer cada rincón de su piel con su boca y manos, acariciándola y descubriendo sus zonas erógenas, recreándose en ellas cuando las encontraba, haciéndola estremecer de placer. Antes de alcanzar su pubis ella ya había estallado en un profundo orgasmo liberando todo el placer acumulado durante aquel largo día. Pero  Guillermo no desistió y siguió martirizándola alcanzado su pubis, sus manos abrieron aún más sus muslos y se quedaron allí, acariciando su cara interna hasta llegar a sus ingles mientras su boca se posaba sobre sus labios ya abiertos fruto de lo excitada que estaba recorriéndolos de arriba abajo hasta alcanzar la entrada de su vagina, impregnándose con sus fluidos que emanaban de ella, saboreándola.

Luego recorría el camino inverso, alcanzando su clítoris, duro, inflamado y pidiendo a gritos ser atendido, cosa que no dudó en hacer recorriéndolo con su lengua y haciéndola gozar como hacía tiempo que no hacía. Otro orgasmo arrollador le llegó quedando desmadejada sobre la cama, con su respiración agitada y aun sintiendo las contracciones de su vagina. Guillermo se levantó, su polla volvía a lucir en su máximo esplendor y Noelia sonrió orgullosa al verla así, eso lo había provocado ella. Veía en sus ojos el deseo, las ganas de penetrarla y hacerla suya y ella estaba más que dispuesta a concedérselo.

Se movió en la cama situándose en el centro, con su cabeza sobre la almohada, se abrió de piernas lo máximo que pudo exhibiéndose ante él y con un gesto coqueto le animó a acercarse a ella. Guillermo no necesitaba más señales para saber lo que quería pero aún tuvo un momento de lucidez e hizo ademán de ir a buscar algo en sus pantalones.

-Déjate de preservativos, quiero sentirte dentro.

Él no se hizo de rogar y volvió raudo a la cama, tumbándose sobre ella entre sus piernas y empezando a besarse con pasión. Sus sexos se rozaban continuamente fruto del movimiento de sus caderas que se buscaban mutuamente mientras las manos de ella recorrían su fuerte espalda hasta alcanzar su culo firme que no se cansaba de acariciar. La penetración parecía inminente y yo no quería perderme aquello, además me apetecía hacer una nueva locura. Busqué mi móvil y empecé a grabar con él lo que sucedía en la cama, inmortalizando el momento culminante de la metamorfosis de mi amiga.

Los dos amantes estaban deseosos de acabar lo que habían empezado en la pista de baile y Noelia rogaba, suplicaba que se la metiera y él, deseando hacerlo y no alargar más aquel juego, con su mano sujetando su polla oscura la acercó al coño de ella, apoyándola en su entrada, empujando lentamente, abriéndola a su paso, llenándola con su carne. Y yo grabándolo todo sin perder detalle de todo aquel proceso. Al fin su miembro se enterró por completo en su interior dejando escapar ella un profundo suspiro de placer, notándose llena seguramente por primera vez en su vida.

Guillermo se quedó un rato quieto dejando que sus sexos se amoldasen el uno al otro mientras su boca buscaba sus tetas para besarlas y mordisquear sus duros pezones pero Noelia quería más, necesitaba más. Sus piernas se enroscaron a su espalda y sus manos volvieron a buscar sus nalgas, apretándolas, pidiéndoles que hicieran su trabajo mientras su boca volvía a pedir ser follada. Guillermo no quiso hacerla sufrir más y retiró su polla hasta casi sacarla para volver a incrustársela de un solo empellón provocando un estremecimiento de placer en ella. Volvió a repetir el proceso dos, tres, cuatro veces provocando siempre el mismo espasmo, la misma agitación de placer infinito.

Yo seguía a lo mío, grabando para la posteridad aquel momento mientras con mi mano derecha seguía acariciándome manteniendo mi erección en espera de que llegara mi momento.

Guillermo cambió su forma de penetrarla, dejó de hacerlo de aquella forma lenta y profunda y empezó a moverse a mayor velocidad, embistiéndola con ganas y sin darle tregua, con sus brazos apoyados a los lados de su cuerpo casi rozando sus pechos para darse mayor estabilidad y poder clavársela con mayor ímpetu. Noelia, aún con sus piernas enroscadas sobre él y sus manos buscando asirse a su espalda, recibía sus embestidas con deleite mientras aun recordando lo hablado aquella mañana buscaba con su mirada mi presencia, haciendo realidad la fantasía suya en la que me dejaba mirar mientras follaba con otro y esperando que descargara mi semen sobre sus pechos como había hecho esa mañana. Pero aún no, tenía que esperar más.

Mi mano se movía con más brío por mi polla sabiendo que el momento se acercaba mientras con la otra no dejaba de grabar aquella bella estampa, el contraste de aquel cuerpo oscuro casi negro arremetiendo sin descanso contra aquella belleza de piel pálida fundidos ambos en un baile de lujuria y pasión desenfrenada.

Las caderas de Guillermo taladraban sin compasión el coño de Noelia, con embestidas fuertes, violentas que cortaban la respiración de ella, que gemía sin reparo haciéndonos notorio el placer que estaba sintiendo, encadenando ya varios orgasmos y deseando que no acabara nunca aquella dulce tortura.

Por fin Guillermo, sin dejar de percutir su enorme polla que tanto placer le estaba dando, dio muestras de estar cerca de su orgasmo y como una orquesta bien compenetrada todos nos pusimos de acuerdo para culminar aquello de la única manera posible. Mi mano voló sobre mi polla, el abrazo de Noelia se estrechó aún más mientras su vagina se comprimía sobre la dureza que la perforaba buscando el máximo roce, buscando que su amante la llenara. Unas últimas arremetidas, un bufido de liberación y Guillermo empezó a escupir su leche en el interior de su coño y yo, no queriendo ser menos, me dejé llevar definitivamente derramándome sobre sus pechos, embadurnándolos con mi semen y cumpliendo así su deseo.

Noelia, sintiéndose bañada por nuestros fluidos, explotó en un sonoro orgasmo que acabó con sus escasas fuerzas quedando exhausta encima de la cama. Guillermo se dejó caer a su lado, también sin aliento y disfrutando aún de su orgasmo y yo, pues me dispuse a acabar mi grabación inmortalizando aquella imagen, la de los dos amantes desnudos descansando juntos después haber follado sin freno, con sus cuerpos sudados y en el caso de ella, con nuestros fluidos embadurnando su cuerpo. Noelia viéndome con el móvil en mano grabándola aún tuvo fuerzas para dejar constancia de lo vivido y mirando a la cámara soltó un “menudo polvazo me han pegado”. ¿Había forma mejor de acabar aquello?

Dejé el móvil y salí desnudo a la cocina a buscar algo de beber para los tres cosa que me agradecieron en cuanto me vieron entrar, estábamos sedientos. Nos sentamos los tres juntos en la cama apurando nuestra bebida y pasé mi mano por la espalda de Noelia, abrazándola.

-¿Todo bien?

-Mejor que bien. Nunca creí poder sentir tanto placer pero me habéis demostrado lo equivocada que estaba. Y gracias por hacer realidad mi fantasía, sé que habrá sido difícil para ti contener tu deseo con tal de ver cumplido el mío.

-Ya sabes que haría cualquier cosa por ti y para mí ha sido todo un placer verte disfrutar.

-¿Has visto que buen amigo tengo Guillermo?

-Tenemos dijo él yo tampoco tengo palabras para agradecerte por haberme permitido disfrutar de esta experiencia.

-¿Y lo del vídeo? Preguntó Noelia.

-Me ha parecido oportuno tener un recuerdo de esta noche y bueno, si lo crees conveniente, un bonito regalo de despedida.

Me levanté y me senté de nuevo entre ellos reproduciendo lo grabado apenas unos minutos antes. Ninguno de los tres apartamos la mirada viendo de nuevo lo recientemente vivido, notando subir nuestra excitación. Al final el vídeo acabó y se palpaba de nuevo en el ambiente una tensión sexual que no iba a tardar en salir a relucir así que me levanté con el móvil en mano y me la quedé mirando y ella comprendió lo que había dicho de la despedida.

-¿Para Santi?

-Para Santi.

-Hazlo dijo resuelta. Y le di a enviar.

En la cama Guillermo se había movido hasta quedar pegado a Noelia, pasando su mano por su espalda y atrayéndola hacía él. Su polla totalmente recuperada del esfuerzo anterior lucía enhiesta y dura de nuevo bajo la lujuriosa mirada de Noelia que la miraba extasiada denotando la excitación que sentía en sus pezones que se alzaban orgullosos. Y me fui. Antes de llegar a la puerta sentí la voz de Noelia que me llamaba.

-No te vayas, no hace falta que te vayas.

-Sí, esta noche es tuya, vuestra. Y cerré la puerta tras de mí.

En el salón ya sonaba el móvil de Noelia, era Santi que ya debía haber visto el vídeo. Lo silencié y me fui a otro dormitorio a intentar dormir algo. Por el pasillo ya se oían los gemidos de los dos.

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