ALMUTAMID

La sensación de estar en el paraíso que se te queda después de echar un polvo y quedarte relajado aun entre las piernas de tu chica y dentro de ella sintiendo las palpitaciones posteriores al orgasmo de ambos es indescriptible. Nada que ver con el polvo rápido con Marina. Éste iba a quedar en mi recuerdo de verdad como la primera vez que lo hice. No quería que pasara el momento pero la naturaleza, mi picha empezaba a volver a su estado natural con el condón puesto, nos hizo movernos.

Me salí de Viqui con cuidado de que no se derramara el preservativo y me tumbé a su lado. El condón tenia algunos restos de sangre, y me manché las manos al quitarmelos por lo que fuí al baño a lavarme las manos y de paso limpiarme el semen de la polla. Mientras me limpiaba entró Viqui y me abrazó por la espalda mientras me enjuagaba las manos. Qué delicia sentir sus pechos apretarse desnudos a mi espalda. Me dí la vuelta y la besé.

-Me hago pis y tengo que limpiarme- me dijo.

Me quedé inmóvil observándola pero no se sentaba en el water.

-Sal anda, que me da corte…
-Viqui te acabo de comer el chochito…¿vergüenza de qué?
-Sal porfi…

Obediente salí y me tumbé en la cama desnudo. A los 5 minutos salió Viqui desnudita y corrió conmigo a la cama. Como le bitaban las tetas, madre mía. Se tumbó a mi lado abrazándome.

-Estoy muy feliz de haberme estrenado contigo…-me dijo emocionada. Más leña a mi remordimiento. La abracé apretándola a mi cuerpo y le dije suave:

-Mi niña se ha hecho una mujercita…
-Luis, tengo frío ahora…vamos a taparnos.
-Claro.

Nos metimos bajo las sábanas acostados y abrazados con nuestras pieles desnudas juntas. Estábamos en silencio acariciádonos aun con luz encendida cuando pregunté:

-¿Tienes sueño?
-No, quiero estar contigo y aprovechar esta noche…-respondió.
-¿Quieres hacerlo otra vez?
-¿Puedes?
-Me ofendes…tú toca y verás…

Viqui fue bajando con su mano desde mi pecho por mi vientre hasta encontrarse con mi polla que de tenerla tan pegada a mí llevaba un rato empalmada de nuevo.

-Jajajaja, Luis, eres incansable…- “Si tu supieras que llevo uno extra….” pensé al oirla.
-La culpa es tuya…
-!Si yo no he hecho nada¡¡- respondió.
-¿Cómo que no? ¿Estar tan buena no es hacer nada? Con este culazo…mmmmm-apreté sus nalgas al decirlo mientras Viqui reía- y estas tetitas- bajé mi cara a sus pechos y empecé a lamerlos de nuevo- y este chochito- pasé la mano de su culo hacia adelate buscando su raja.
-Para, para, jajajaja….
-¿Cómo que pare si mira como me tienes?- contesté poniendome de rodillas delante suya con el nabo tieso.
-Bueno, a mí tenerte cerca también me pone…-respondió mimosa.
-¿Y cómo te pone?
-Me dan ganas de hacer cositas otra vez contigo…
-¿Qué cositas?-pregunté.

Viqui bajó la cabecita. Me encantaba su mezcla de picardía e inocencia. Era capaz de meneartela con maestría, hacerte una cubana o proponerte abiertamente que tenía ganas de sexo pero a la vez se avergonzaba de decir ciertas cosas y mantenía cierto pudor de sus partes íntimas.

-¿Quieres que te meta otra vez esto?-pregunté sujetándome el nabo.

Viqui bajó la cabeza sin decir nada.

-¿Quieres que entre dentro de tí otra vez?-insistí.
-Ajá…-respondió Viqui asintiendo sin mirarme.

Empecé a acariciar su raja que estaba húmeda de nuevo. Su deseo la mojaba más que mis caricias.

Pero en ese instante llamaron a la puerta. Nos sobresaltamos. Viqui me mandó que me escondiera en el baño y ella se puso rápidamente el camisón sin bragas.

-¿Quién es?-preguntó Viqui.
-Soy Virginia- respondieron desde fuera- corre, ábreme. Los profesores están pasando por las habitaciones.

Escuché como Viqui abría la puerta y su compañera relataba que habían avisado de otra habitación que los profesores estaban comprobando que todo el mundo estaba en su dormitorio y no había tráfico de chicos y chicas cambiandose de habitación. A mí se me bajó todo de golpe escondido desnudo en el baño. Asomé la cabeza y le pedí a Viqui el macuto. Me puse unos calzoncillos y una camiseta y me quedé en el baño a oscuras. Efectivamente a los 15 minutos pasó una profesora a comprobar que las chicas estaban acostadas y solas…

Tras el susto Viqui me avisó que ya se habían ido. Desde luego la profesora no se podía imaginar que el intruso era de fuera del insituto y que se acababa de follar a su alumna. Virginia no venía de buen humor. En la habitación donde ella iba a dormir se habían montado una fiesta con alcohol y se les había fastidiado por culpa de un chico que no estaba invitado que se empeñó en ir. Ese había sido el motivo de que los profesores los pillaran al haberse cruzado uno con este chico cuando lo echaron de la fiesta. Así que decidimos irnos a dormir. Virginia en su cama y yo por supuesto con Viqui. Evidentemente nos advirtió que nada de liarnos con ella en la cama de al lado. Ni liarnos ni hablar.

Viqui y yo nos acostamos bien acurrucaditos ella con su camisoncito y yo en calzoncillos. Nos acostamos abrazaditos y al poco sentimos la respiración fuerte de Virginia. Parecía dormida. Susurré a Viqui para preguntarle si estaba despierta y aun lo estaba pero con la amiga al lado no tenía ganas de fiesta. Recordé el poco cuidado que tuvo Óscar a los pocos días de llegar yo a la residencia y como se liaron él y Vanessa en la litera de abajo conmigo arriba supuestamente durmiendo. El recuerdo me cortó un poco pero cuando cambiamos d epostura Viqui y yo e hicimos la cuchara metí la mano dentro de su camisón y descubrí que seguía sin bragas y sujetador. Cuando sintió mi mano en su barriga suspiró de aprobación cuando empecé a tocarle las tetas me pidió que parara que Virginia nos oiría. Mi respuesta fue: “No hagas ruido”. Más aún subí su camisón dejando su culo fuera y después de hacerlo me separé un instante de ella. Antes de que se volviera para ver que me pasaba me pegué de nuevo a ella.

-¿Qué haces?- me preguntó susurrando.
-¿No te gusta?…

Pues lo que yo había hecho al separarme era bajarme el calzoncillo y encajarle mi nabo pegado al culo.

-…¿No quieres que durmamos apretaditos?-rematé mi pregunta.
-No se me meterá dormida…
-Ojalá….es broma. Si yo no aprieto ¿cómo se va a meter?
-Bueno…

Nos acomodamos con mi polla entre sus piernas pegada a su coño y su espalda pegada a mi pecho mientras mi mano acariciaba su barriguita y de vez en cuando sus pechos. No hablábamos pero creo que estuvimos los dos mucho tiempo despiertos hasta que nos venció el sueño. El mejor sueño de mi vida.

Sin embargo no duró demasiado. Yo tenía que salir del hotel antes de que se levantaran los profesores. Así que como la residencia abría a las 7, me puse la alarma del móvil a las 6:30 para salir sin levantar sospechas. Me despertó de un susto cuando soñaba que estaba con Viqui en la cama y al despertarme resultó que no era un sueño. Los dos habíamos dormido sin cambiar de postura abrazándola con mi polla encajada entre sus piernas. Si de normal suelo levantarme con tienda de campaña aquel día ni os digo. Viqui también se despertó con mi respingo mientras atinaba a girar el torso para apagar el móvil sin separarme de ella. Virginia preguntó que pasaba pero le dije que me iba y siguió durmiendo.

-Viqui tengo que irme….pero no quiero.
-Ni yo…pero tienes que irte, ya ves como están los profesores…-me contestó.

Ella se separó de mí y yo salí ligero de la cama al baño. Al segundo entró Viqui.

-¿Qué haces levantada?-pregunté.
-Quiero aprovechar un rato más de estar contigo.

Me acerqué a ella y la besé. Aun despeinada y sin desperezar estaba preciosa. Al acercarme y empalmado como estaba se me pegó la polla a su barriga.

-¿Estás bien?-me preguntó.
-Sí…mejor imposible.
-Lo digo porque mira como te has levantado…-dijo rozandome el paquete con la mano.
-Pegado a tí toda la noche como quieres que esté…

Me sintió. Y me dijo:

-Que lástima que anoche no pudiéramos repetir…
-Yo estoy listo…-le dije pasando su mano por mi polla.
-Quita…-dijo soltándose- que está Virginia ahí fuera.
-No grites como anoche…-le dije sobándole el culo desnudo bajo el camisón.

Yo ya le subía el camisón para quitárselo cuando sonó la puerta del baño:

-Chicos me meo podéis daros prisa…

Que inoportuna Virginita…

-Va…-contestó Viqui.-Anda vístete que en dos semanas tenemos puente y estaremos juntos…

Me vestí contrariado mientras Viqui me observaba y salimos dejando pasar a Virginia al baño. Ya fuera nos abrazamos, nos besamos y nos dijimos todas esas cosas bonitas que se dice una pareja cariñosa cuando se despide y me fuí ligero por el pasillo feliz por la noche que habíamos pasado juntos pero con un empalme de mil demonios…

ba andando por la calle como en una nube en aquel amanecer frío de febrero. Nunca había estado seguro de estar enamorado en mi vida pero en ese momento juraría estarlo. Tenía lo que cualquier chaval de 18 años podría desear: una novia preciosa que por fin estaba abierta a practicar sexo, a hacer el amor, follar o como queráis llamarlo. El único problema…la distancia. Era consciente de que de vivir en la misma ciudad me pondría las botas asiduamente con Viqui. Pero eso no enturbiaba mi estado de ánimo aquella mañana.

Por supuesto no le dije a Óscar donde había dormido. Seguro que si sabía que había estado con una chica llegaría a oñidos de Claudia. Y aunque en ese momento no pensaba ya en tener nada con ella tampoco quería que supiera que tenía algo y no se lo había contado. Llegué a la residencia seguramente con cara de bobo y me fuí a duchar aunque supusiera quitar de mi cuerpo el olor a Viqui. Desayuné con Víctor y Claudia que en varias ocasiones me afearon que estaba muy callado y pensativo. ¿Estaba melancólico ya por la separación?

Fui a clase y María y yo no hablamos demasiado. Ella seguramente cortada por nuestro último affair y yo pensando en mi chica y nuestro primer polvo. Pero me notó raro y acabó preguntándome si me pasaba algo, cuestión que negué aludiendo a que había pasado mala noche. Se interesó por mi pierna y le agradecí el masaje, pero ambos evitamos aludir a lo que había pasado después.

Era viernes y tocaba salir. Pero yo me quedé en la residencia. Estaba cansado y no me animaron mucho. De hecho, decidimos quedar los 4 de siempre el sábado. Acababa de salir de los exámenes así que me pasé toda la mañana del sábado tirado en la cama pensando en Viqui. Por la tarde me fuí a correr para hacer algo de ejercicio y regresé a la residencia con el tiempo de ducharme y salir con Víctor y Claudia para recoger a Lourdes. Fue una noche agradable, relajada, con los tórtolos acaramelados a cada momento pero sin llegar a resultar empalagosos. Claudia y yo parecíamos los de siempre con algún bailecito y nuestras conversaciones picadas habituales. Pero de regreso a la residencia Víctor y Lourdes se fueron solos para “despedirse” mientras Claudia y yo volvimos charlando dando un paseo. Claudia entonces me abordó:

-Te noto raro…
-¿Yo? ¿Por qué? Estoy bien…-me puse a la defensiva.
-Estás más callado que de costumbre.
-No sé. Supongo que echo de menos estar en casa con mis amigos y tal…
-Es normal. Esto se hace largo y muy duro a veces…-justificó mi respuesta.

Fijaos si no estaba yo ya en lo que estaba antes que con la cara dura que le había echado yo la semana anterior con la clase de anatomía ni le dije: “Pa largo y duro…mi nabo…” Sin embargo le respondí:

-Necesito un descanso…vacaciones, otra rutina, no sé…
-Yo prefiero estar aquí apesar de los agobios con los estudios, tengo más libertad que en casa.-me confesó.
-Yo también. Pero libertad ¿para qué?. Los horarios d ela residencia no dan tampoco para grandes escapadas y tampoco podemos andar invitando a mucha gente. No sé. A lo mejor el año que viene debería convencer a mis padres de que me dejen irme a un piso…
-Estaría bien.-respondió- pero dudo que a mí me dejaran. Mis padres me tienen muy controlada en casa y para mí la residencia ya es un lugar mucho más libre. Si viviera en mi casa no podríamos haber estudiado juntos y ya ves, me sirves de libro de anatomía…
-Tampoco me iba aquedar en gayumbos con tus padres en la habitación de al lado…
-Jajajaja, ¿ves? Tenemos libertad en la residencia- comentó Claudia- Mira Vanessa y Óscar como se lían cuando quieren…
-Ya, pero ni tu ni yo nos liamos…-dije sin pensar.
-Bueno, pero si nos apeteciera allí podríamos…

Llegamos a la residencia y nos despedimos con un abrazo y dos besos, pero en ese momento entraba Víctor con una sonrisa.

-Uy, este ha mojado…-dije al verlo entrar.
-Un caballero no cuenta sus conquistas…-respondió sin perder la sonrisa.
-Y menos de una amiga mía-remató Claudia.
-No tengo sueño- dijo Víctor- ¿jugamos unas cartas?
-Pero no os desnudéis, chicos…-apostilló Claudia.-Venga, cambiaros de ropa y nos vemos en mi dormitorio. No creo que esté Vanessa.

Así hicimos y alargamos la velada del sábado hasta que nos venció el sueño.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s