ALMUTAMID

Ahora venía cómo salir del piso limpio para irme al hotel. María estaba más avergonzada por lo que yo le había hecho y ella sentido que por tocarme a mí. Y se le notaba. Andaba lenta de reacción. Tuve que ser yo el que le pidiera que fuera al baño a por algo para limpiarme y poder vestirme pues se me hacía tarde.

Cuando vino con un rollo de papel higiénico (entonces no era un artículo escaso…) ya parecía más tranquila. Me lo dió y obervaba como yo me limpiaba la corrida bastante pegajosa y menos cortada que unos minutos antes me dijo:

-Es gracioso lo feo y arrugado que es y como se pone de gorda y fuerte…
-Vosotras os mojáis y nosotros nos empalmamos- le dije- en eso consiste la excitación. Y, María, ya está bien de reprimirte. Si te gusta un chico y tú le gustas a él, lo normal es tener sexo…
-Pero no está bien. A mí me han enseñad que no esá bien, que hasta no tener una relación formal no se debe tener…-dijo otra vez nerviosa.
-¿Qué vas a esperar al matrimonio?
-No, pero por lo menos estar segura de que la otra persona es la adecuada.
-¿Y ya te gusta alguien?- pregunté curioso terminando de vestirme.
-Sí, pero creo que él no está en la misma onda…-respondió bajando la mirada.
-Si no se lo dices nunca lo sabrás…
-Una chica no se declara. Debe ser el chico. Y a él parece que le gusta otra…
-Mira María si no hablas con él nunca lo sabrás. Y entérate- le dije cogiéndola por los hombros-estamos en el siglo XXI. Una chica puede expresarse libremente…

La abracé y le dí un beso en la mejilla.

-Me voy corriendo que se me hace tarde…

Salí de la casa despidiéndome de sus compañeras y cuando bajaba por la escalera me olí la mano. Joder olía a coño. No podía llegar a la habitación de Viqui oliendo a coño. Me detuve en el portal y me metí la mano en el abdomen. Estaba pegajoso aun. Y además al pasarme la mano olía todavía un poco a corrida. Tenía que pensar en algo. Se me hacía tarde. Eureka. Me iba aponer el chandal de deporte y le diría que me tenía que duchar porque venía directamente del partido. ¿Pero dónde me cambio? Caminando ví una puerta de garaja de esas que tienen la rampa y unos metros más abajo la puerta. Me escondí allí en la parte donde no iluminaban las farolas de la calle y me quedé en calzoncillos para sacar el chandal del macuto con tan mala suerte que justo en ese momento se empezó a abrir la puerta. Alguien llegaba. En 2 segundos unos faros de cohe me iluminaban. Lo único que se me ocurrió fue salir corriendo en calzoncillos por una calle por la que aun quedaban transeuntes.

A unos 200metros encontré un callejón lateral y me metí para vetirme por fin. Conseguí ponerme el chandal y dirigirme al hotel. Viqui aun no me había dado el aviso. Lo bueno. Estaba otra vez sudado y ayudaría a mi intención de ducharme.

Viqui no me avisaba y yo me moría de hambre. Me compré una porción de pizza y una cerveza y me senté en un banco a cenar y esperar comunicación. Ya pasaba la hora acordada y nada. Y hacía frío. Veía el hotel al final de la calle en cuanto avisara en un minuto estaría con ella. Más de media hora y nada. Me impacientaba y le mandé un mensaje:

-Princesa ya estoy esperando frente al hotel. ¿Todo bien?

A los 5 minutos llegó respuesta.

-Virginia se está duchando para irse a la otra habitación. Te aviso en cuanto salga.

Vaya con Virginia…media hora pasando frío pasé hasta que recibí el aviso de Viqui. Me acerqué a la puerta del hotel, un hotelito pequeño de 2 estrellas. Pasé por recepción directamente a la escalera sin saludar al recepcionista y subí a la tercera planta. Con miedo a cruzarme con algún profesor busqué la habitación por el pasillo. Se escuchaba algo de jaleo en otras habitaciones. Se ve que estaban montando fiestecillas. De hecho me crucé con un chaval que salía de un dormitorio para ir a otro.

Por fin llegué a la habitación y llamé con el puño. Se me iba a salir el corazón por la boca. Tenía cosquilleo en la barriga y, no os lo vais a creer, en las pelotas a pesar de estar recién exprimidas. Viqui me abrió y me hizo pasar ligero a la habitación. Me dió un beso largo en los labios pero cuando fue a abrazarme la detuve diciéndole que venía sin duchar del partido.

-Espera que te doy una toalla de las mías y te duchas en el baño.

Pasé con ella al baño. Estaba preciosa con ua especie de camisoncito o camiseta larga a medio muslo con sus piernecitas desnudas. Llevaba sujetador aunque en cuanto yo pudiera irían fuera el camisoncito y el sujetador. Me dió la toalla y empecé a desnudarme mientras María salía cerrando la puerta. Me olí la mano. Todavía tenía olor a los flujos de María.

Me duché rápidamente y me sequé con la toalla que Viqui me había dejado envolviéndome con ella atada a la cintura como solía hacer en los vestuarios del polideportivo o las duchas de la residencia para afeitarme sin mancharme la ropa. Viqui al verme salir intentó silbar:

-Fiu, fiu…!tio bueno¡
-Ahora ya puedes abrazarme- le dije abriendo los brazos.

Se pegó a mi cuerpo apretándome contra el suyo y al subir los brazos a mi cuello se le subió el camisón aprovechando yo para colar mis manos dentro y llegar a su culo. !Llevaba tanga¡¡.

-Mmmmm. ¿Qué sorpresa es ésta?-pregunté soltando sus labios.
-Me he comprado un conjunto nuevo para tí…para hoy…

Le dí un largo beso con lengua y pregunté: “¿Cuál es nuestra cama?”. Pues en la habitación había dos separadas por una mesilla con las típicas revistas y el teléfono.

-La del fondo…-me señaló Viqui.

Me fuí a la cama y me tumbé en ella apoyando la espalda en el respaldar de la cama y poniendo los brazos detrás de mi cabeza le dije:

-A ver como es ese conjunto…

Viqui me sonrió y empezó a imitar un baile sexy con la música de 9 semanas y media: “Chan, chan, chaaaaa, chan, chan cha………..” Varias veces hizo el gesto de quitarse el camisón pero no pasaba de sus muslos hasta que se dió la vuelta y por fin empezó a sacárselo dejandome ver sus nalgas por fuera de la tira del tanga hasta sacar del todo el camisón por su cabeza y brazos tirándolo en la otra cama y haciendo el mismo bailecito de espaldas a mí en ropa interior. El conjunto le quedaba de miedo. Su culo duro por su juventud enmarcaba perfectamente un tanga de triángulo con una tira negra que por delante se convertía en encaje negro. La piel debajo del encaje aparentaba estar tan blanca como fuera, como si no se viera su vello púbico. El sujetador a juego repetía el encaje por delante trasluciendo sus pezones y no tenía tiranta, sólo se sujetaba ala espalda y no a sus hombros.

-Estás espectacular…-fueron mis palabras cuando quedó frente a mí.- vente a la cama conmigo.

Viqui se sentó a mi lado en la cama y empezamos a besarnos despacito. Un cierto remordimiento me dió al sujetar su espalda para pegarla más a mí por lo que acababade hacer con María, pero inmediatamente se convirtió en morbo: “Luis, vas a tocar dos coños en un día…”

No teníamos prisa ninguna por volver a casa. Teníamos toda la noche y se notó pues ninguno se lanzó de cabeza a tocar las zonas más erógenas del otro. Nos comíamos la boca despacio mientras su mano acariciaba mi pecho y la mía su espalda. Pero en esas caricias me tropecé con su sujetador e intenté quitarlo con una mano. Después con dos. Hasta que Viqui echó su mano atrás soltándoselo sin dejar de besarme dejándolo caer entre nuestros cuerpos. Ahora sí mi mano cogió su teta y la acarició, la amasó y estimuló su pezón durito. Entonces empecé a comerle la oreja obteniendo sus primeros gemiditos para pasar al cuello.Nos escurrimos por el respaldar quedando tumbados en la cama y ya así me incorporé de lado para mirarla con sus pechos desnudos. Estaba guapísima con su pelo ligeramente alborotado, su boca entreabierta y su pecho con la respiración agitada. Subió un brazo a su cabeza y su teta se movió y me lancé a chuparla y sorberla como si Viqui fuese mi madre y yo de nuevo un bebé intentando sacar leche de su pezón. Sus gemidos ganaron en longitud mientras me decía:

-Mmmmmm, síiiii, Luis. Son tuyos…..comételos….mmmm

No tuve más remedio que obedecerla y darme un festín alternando de pecho por momentos mientras sobaba su nalga incontenida por el tanga y sus manos apretaban mi cabeza entre gemidos de ambos. Estaba tan absorto en comerme sus tetas que dije:

-Me encantan tus pechos, María….mmmmm, María Victoria…

Casi la cago del todo. Menos mal que Viqui me contestó:

-Luis, comeme, comeme, pero no me llames así, que sólo lo hace mi madre…

Disímulé el susto de haberme equivocado de nombre y seguí dándome buen provecho de los pechos de Viqui que disfrutaba complacida de mis chupadas y succiones. De hecho, poder disfrutar de mi novia en una cama era tan palcentero que me permitió poder besar su umbligo y lamer sus caderas jugando con el elástico de la braga. Qué leches, tenía que quitarselas ya. Me incorporé y se me cayó la toalla. No estaba empalmado del todo probablemente por el susto de equivocarme de nombre, pero mi polla lucía morcillona y gorda semicolgando hacia abajo. Total íbamos a acabar los dos en bolas.

Viqui cada vez que nos sepárabamos me sonreía. Qué bonita estaba allí desparramada con sus pechos desnudos y su rostro que aun en momentos de pasión seguía siendo inocente. Tomé el elástico de su tanga y empecé a tirar para superas sus nalgas. Al bajarlo por delante quedó ante mis ojos su pubis totalmente rasurado. No pude evitar pasar mi mano por él antes de quitar el tanga mientras Viqui me decía:

-Dicen que los chicos se vuelven locos cuando lo ven así…
-Tú me vuelves loco de cualquier manera…

Volvimos a besarnos mientras mi mano acariciaba la suavidad de su piel juvenil rasurada por primera vez.

Pero inmediatamente volví a descender besando su cuerpo hasta sus caderas. Me erguí y terminé de sacarle el tanga por las piernas. Viqui cerró las piernas por pudor justo antes de que yo me avalanzara a su ombligo y empezara a lamerlo, bajando por las caderas. No había descubierto hasta entonces el placer de lamer su cuerpo y lo estaba disfrutando. De hecho de sus caderas me dirigí a su pubis y empecé a lamarle.

-Huyns Luis, que cosquillas me haces…

Yo seguía a lo mío pasando mi lengual entre su smulo y su pubis hasta que me tiré de cabeza intentando encajar mi cabeza entre sus piernas. Viqui se resistía, pero apesar de lo apretado mi lengua se coló entre sus muslos y los labios de su coño. Viqui dió un respingo e intentó apartar mi cabeza pero yo le sujeté las piernas e insistí.

-Ahggg, Luis. ¿qué me haces?…mmmm, no, no, para, ahí no…

Insistí hasta que se relajó y sin dudar me colé entre sus piernas pasando mi lengua por su raja. A cada lamida un gemido casi doloroso. Estaba recien duchada y no olía pero tenía un sabor mezcla de salado y ligeramente amargo. Lo de menos era el sabor, lo importante era tener a mi novia despatarrada con sus piernas en mis hombros y su chocho a la merced de mi lengua. Viqui empujaba mi cabeza entre gemidos mientras notaba en mi barbilla la humedad de su coño. Yo a lo mío…de golpe al pasar mi lengua noté una protuberancia en la parte superior de la raja. La lamí y Viqui se estremeció. Insistí y reaccionaba más que en el resto de su raja. Debía ser su clítorix. Probé a succionarlo.

-Mmmmmmm, ahrgggg, Luuuuiiiiiis, argggg, mmmmmm…

Le gustaba, estaba claro. Cotinué. En apenas dos minutos empezó a intentar cerrar las piernas levantando el vientre, arqueando la espalda y soltándome al cabeza entre temblores hasta que el sabor de su chocho cambió a más dulzón y empezó a rogarme que parara. Le acaba de comer el coño a Viqui y se había corrido. Y a mí también me había gustado.

Me incorporé para observarla. Tenía ante mis ojos a una hembra llena de placer. Los ojos cerrados, el rostro contraído mordiéndose el labio, el pecho hinchado con la respiración profunda, el diafragma agitado, la espalda arqueada y las piernas flexionadas y abiertas. Y lo que más excitado me tenía en ese momento: su coño abierto con los labios serados muy brillantes y la humedad de su placer dando brillo a toda su entrepierna. Me quedé de rodillas observándola orgullosoo de su belleza y de su dusfrute.

Viqui abrió los ojos y me vió. Tuvo un repentino ataque de pudor y cerró las piernas.

-Ains, Luis, uffff…. qué cosas me haces…!qué vergüenza¡
-¿Vergüenza? Te debo muchas pajas todavía hasta volverte loca de placer…- dije acercándome a besarme. Pero al hacerlo notó su propio sabor en mis labios y me rechazó diciendo
-Cariño, sabes a chochito, anda lávate un poco…
-Pues ese chochito estaba riquísimo…-dije levantándome de la cama para ir al baño a limpiarme.
-Que cochinote eres, jajaja. Oye, ¿sabes una cosa?-preguntó.
-Dime- respondí desde el baño.
-Es la primera vez que te veo el culo así desnudito de pie…
-¿Y?
-Que tienes un buen culito…

Regresé al dormitorio y me puse junto a la cama de espaldas a Viqui.

-¿Qué? ¿te gusta mi culito?. le pregunté.
-Me encanta…-resondió sobándolo con la mano entre risas.

Me dí la vuelta. Y le planté la polla morcillona delante.

-¿Y esto? ¿Te gusta?

Viqui me sonrió y me la agarró descubriendo mi glande haciendo que se endureciera instantaneámente diciendo:

-Me encanta…es mi churra, ¿sólo mía verdad?
-Tuya nada más…-mentí recordando como María me la había sobado apenas unas horas antes.

Enonces Viqui se puso seria y me dijo:

-Luis…estoy preparada…
-¿Preparada?- pregunté no entendiendo.
-…pero tienes que tener mucho cuidado…es mi primera vez…

Idiota. Está preparada para follar. ¿Qué va a ser? Sin decir nada me senté en la cama junto a ella y le dí un largo beso. Me levanté y me fuí al macuto a por los condones que llevaba en la cartera.

-Agachado no veas que culito te queda…-me dijo.
-Pues como te agaches tú…te iba a dar todo esto…-me volví a ella enseñándole la polla.
-Aquí te estoy esperando…-me contestó de lado en la cama desnudita tan preciosa.

Me acerqué a ella y me acomodé tumbado a su lado. Empezamos a besarnos y a acariciarnos de nuevo tocando nuestra piel. Mi polla se rozaba con su cuerpo desnudo y sus pezones se clavaban en mi pecho. Mi polla ya estaba lista para penetrar y rocé con mi mano su coño empapado aun por el reciente orgasmo y por el roce de nuestros cuerpos. Me detuve. Cogí el condón y abrí el envoltorio mientras Viqui me observaba. Lo saqué con cuidado y lo apoyé en mi nabo tieso desenrrollándolo hasta la base. Viqui no había dejado de acariciarme durante el proceso. Le encantaba tocarme. Me incorporé. Me coloqué entre sus piernas y descendí poco a poco para besarla. Dejé caer mi peso sobre ella aunque mi polla quedó aprisionada entre nuestros cuerpos. La coloqué con la mano para que se ajustara a su coño. Viqui al sentirla se estremeció. La dirigí con mi mano a su coño pero no atinaba con la entrada.

-Viqui ayúdame con la mano…-sentí su mano coger mi miembro y rozarlo por su entrepierna hasta que lo fijó.-¿me sientes?
-Sí…-dijo flojito.
-Voy a meterla muy despacio. Avísame si te hago daño…

Sentí a pesar del condón como mi glande se abría camino entre sus labios trasladándome el calor que manaba de su interior. Para controlar la operación estiré mis brazos separando mi cuerpo del suyo quedando unidos sólo por mi polla apenas insertada. Besé a Viqui y empujé ligeramente. Mi polla encontró un obstáculo. Supuse que sería el himen. Realmente iba a desvirgar a Viqui.

Acomodé la postura y presioné con las nalgas.

-Espera, espera, para…-me pidió Viqui.

Me quedé inmóvil sujtándome en mis brazos viendo como casi media polla había entrado ya. De nuevo bajé la cabeza para besarla. Otro ligero empujoncito y Viqui hizo una mueca de dolor. Me detuve de nuevo.

-Me arde Luis…
-Ya casi está…-la besé de nuevo y dejé que se deslizara un poco más hacia adentro. Estaba mucho más apretado que el coño de Marina. Sentía como las paredes de su vagina apretaban mi nabo. Se me cansaban los brazos y los flexioné para pagar mi pecho al suyo. Nos besábamos con lengua.

-Viqui…ya estoy dentro de tí…¿me sientes?
-Ohhh. Luis…me ha dolido un poco y siento escozor y ardor…pero me gusta tenerte dentro. Me gustas mucho…-dijo abrazándome fuerte.

Esa frase me hizo daño. “Soy un cabrón”. Hace unas horas metiéndole mano a María y ahora haciéndole el amor a Viqui. Pero que agusto estaba dentro de ella, los dos pegaditos, desnudos, besándonos…podría pasarme horas así sintiendo su chochito apretarme la polla y su boquita. Pude sentir como se relajaba abriendo más las piernas y sus manos recorrer mi espalda. Tanto estaba disfrutando del momento que le dije:

-No sabes lo feliz que me haces…

Viqui me abrazó aún más fuerte. Se acabó. No más masajes con María, ni más intentos de buscar situaciones morbosas con Claudia. Viqui era mi chica y nuestros cuerpos tenían que ser el del uno para el otro.

-Pensé que tu churra tan gorda me haría más daño, pero sólo me ha dolido un poquito….
-¿Me muevo ya?
-No, déjame sentirte un poco más así…-continuó Viqui acariciándome la espalda y las nalgas.

Yo volví a estirar los brazos para mirarla a los ojos y poder ver nuestros pubis pegados. Al verlo no pude evitar moverme un poco. Viqui gimió.

-¿Te duele?-pregunté.
-No, escuece…
-¿Mucho?
-Un poco…muevete despacio.

Empecé un ligero balanceo de mis caderas para penetrarla y sentir su roce en mi polla. Era delicioso. Viqui gemía ligeramente. Su mucua de dolor cuando entré iba tornándose más relajada poco a poco ante la suavidad de mi penetración, su lubricación y la relajación de su vagina. Seguí penetrando despacio viendo como mi polla entraba y salía hasta la mitad en ella. Su respiración se ajustaba al suave ritmo de mi penetración y cada vez que mi polla se perdía totalmente en ella gemía de placer.

-¿Te gusta?- pregunté.
-Me encanta…-respondió acariciando mi pacho con una mano mientras sobaba mi nalga con la otra.

Aceleré el ritmo. Menos mal que me había corrido unas horas antes, porque no habría aguantado mucho dado el placer que sentía en cada roce de mi nabo en su coño apretado, la visión de su cuerpo a mi merced, y el cosquilleo que ya tenía en las pelotas. Pero me la jugué y empecé a follarla más intensamente. Sus gemidos cambiaban por grititos como cuando la masturbaba en el coche. Pero ahora me la estaba follando. Sus grititos subían de intensidad y más caliente me ponían. No sé si se nos oiría en la habitación de al lado. De golpe Viqui dió un gritio largo y empezó a lanzar “ayes” con cada embertida mía . Su vientre se arqueó como hacía unos minutos con mi comida de coño y su rostro se contrajo primero en un gesto similar al dolor para inmediatamente relajarse a la vez que sus piernas intentaban cerrarse. Yo no paraba de penetrarla estaba a punto de correrme y sin darme cuenta yo también hablaba subiendo además el tono: “sí, sí, sí…” Por un instante me olvidé de Viqui que se retorcía en un orgasmo debajo mía y todo mi ser se concentró en una descarga nerviosa que partiendo desde la punta de mi polla atravesó mis pelotas y subió por mi ´medula espinal para volver a mis pelotas y…zas, empezé a soltar semen dentro del condón entre estertores de placer y gritos: “Arggg, mmmmm, Viquiiiiiii, mmmmmm….”

Cuando dejó de salir semen de mis pelotas me derrumbé sobre Viqui y nos quedamos los dos inmóviles y sudorosos, yo sobre ella, ella debajo mía, yo dentro de ella y ella covijándome en sus entrañas.

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