HELEN ÁLVAREZ

El Reflejo

 “Eres más que una idea”

Toda obra de arte nace de un pensamiento, se requiere ser valiente para luego con las manos esculpir todo lo que dentró de sí imaginamos.

Sí observamos la creación y el universo notaremos la perspicacia con la que fuerón diseñados; la profundidad en sus colores, sus texturas y toda la diversidad en sus formas indican cuán meticuloso fue quién los pensó. No hay dudas que no existimos de la nada, se requería la intervención de una mente creativa que provocará toda esta belleza.

Me encantá saber que quién nos diseñó no se quedo sólo con un idea, se sentó en algún momento para organizar sus pensamientos y esculpirlos. Imprimió su esencia sobre nosotros y nos dio movimiento, haciéndonos tan creativos como él.

Esto no pudo haber sido un accidente, un artísta lo sabe, o al menos debería saberlo, como lo saben las obras de Miguel Ángel, sus trazos no existen de la nada, no son meras chispas de pinturas a deslizar, pues la subjetividad no está asociada a casualidades, aunque un verdadero artista jamás deja de ser objetivo, su arte está en convivir con las dos, llegando a una verdad más real que su propia imaginación, aunque parezca ambigüo, pues la ambigüedad también es eterna.

Crónicas : José ¡ya casi!

En aquella mal oliente y asquerosa cárcel no tardó en activarse la aureola de luz que siempre rodeaba a José, aunque parezca místico, trato de ilustrar lo diferente que era ante tanta oscuridad, por supuesto que no existe tal cosa, son nuestras actitudes las que definen la impresión que otros se llevan.

José no tardó en ser más que una luz, fue una antorcha flameante través de su servicio, frente a la injustica que atravesaba, se convirtió en la mano derecha del jefe de aquella celda, los guardias confiaban en él. ¿Qué sucedió? ¿ Cómo llegó a ser tan influyente? ¿Cómo sacaba tanto provecho de las desdichas?

No se corrompió aunque no dudo en que tal vez haya sido tentado hacerlo, no se involucró en negocios ilícitos, que bien sabemos que nunca faltan. No se prostituyó, no usó drogas , no tuvo que masturbar a ningún guardia, no permitió abusos para calificar, suena duro, pero estamos frente a esta realidad, él no tomó atajos, de hecho por negarse a tomar lo ajeno se encontraba allí.

Quisieramos leer que sí, parece que nos gusta escuchar lo contrario, nos cuesta aceptar que se puede vencer la maldad, la morbosidad nos atrofió la capacidad de preservar y creer en lo puro, lo sano, lo que Jesús llamó: “sean como niños” refiriéndose al corazón, José no vendió su alma, él conservó su esencia.

Una cosa súper interesante en esta historia es que él no dejó de servir, en cada episodio de su vida, lo encontramos sirviendo, algo que olvidamos con facilidad en el proceso, lo hacemos tan grande que nos hace ser sus esclavos.

Entendamos que el proceso es una escuela, entramos para aprender, esto nos habla de temporalidad; significa que acabará en algún momento, que no será perpetuo, José tenía esa convicción.

¿Capacitados? … O mejor Aptos

Durante el proceso llegamos a creer que no somos capaces y, la verdad es que Dios nos capacitó desde el principio, creemos que sólo cuando lleguemos alcanzar lo que soñamos estaremos listos para sembrar bienestar en otros y, no es así, el proceso fue hecho para que siendo capaces lleguemos a ser aprobados y completamente aptos.

Lo ilustraré de este modo, tú conduces, eres hábil para hacerlo, alguién te enseñó,  conoces las leyes de tránsito, las partes de tu vehículo, sus funciones, digamos que ya conduces y lo haces bien. Sin embargo, no es hasta que haces la prueba de manejo donde el fiscal de tránsito lo determina, acompañando su aprobación con algo que llamamos licencia.

Así que puedes tener la habilidad pero sin licencia no estás apto para conducir libremente, por tanto estás limitado a que sin ésta, te multen, arresten o incluso te decomisen tu vehiculó.

El proceso es donde se prueba nuestra fe, y esto tiene que ver con nuestras intenciones, la forma en que lo asumimos deja evidencia de sí somos aprobados o no. Una fe aprobada, nos hace aptos para entrar en la siguiente temporada.

Bien lo dice el Apóstol Pedro:

《Tales dificultades serán una gran prueba de su fe, y se pueden comparar con el fuego que prueba la pureza del oro. Pero su fe es más valiosa que el oro, porque el oro no dura para siempre. En cambio, la fe que sale aprobada de la prueba dará alabanza, gloria y honor a Jesucristo cuando él regrese.》 1 Pedro 1:7 PDT

Hay tres cosas resaltantes que produce el proceso en nosotros y que podemos aprender en la vida José :

Identidad; te conecta con quién tú eres, qué haces, porqué lo haces y a dónde vas, te fructificas, eres Hijo, muestras la imagen del Padre en la tierra.

Expansión; provoca el quiebre para que entregues de lo que tienes a otros, llámese formación, oración, consuelo o recursos económicos, a través del servicio dejas una parte de ti en los demás, te multiplicas

Autoridad; te levanta, porque al servir es imposible que no seas influyente, tus opiniones serán escuchadas, tus ideas cobrarán valor, puedes sojuzgar.

José se dispuso a ser la imagén de aquel que sostuvo sus manos en la oscuridad de ese pozo seco, fue su luz , y él se mantuvo tan cerca de ella que pudo alumbrar alrededor. Por eso ¡Basta de culpar ha otros! ¡No culpes más la tierra! ¡No culpes más las circunstancias! la culpabilidad te lleva a vender tu alma, a corromperte.

Determina estar cerca de la luz, para que ella produzca en ti libertad, hay una buena noticia ,y es que ya tu libertad fue conquistada por úno que partió la historia en dos, que dejó evidencias con sangre del precio de tu valor, El tomó tu expediente de muerte, y pagó tu fianza.

Y te preguntas ¿Libertad de qué? De esos demonios internos que te seducen, así los llaman algunos poetas, de aquellos pensamientos que te mantienen lejos del camino a la vida. El Apóstol Pablo los llama “deseos del alma” fuerte inclinación a hacer lo malo, El rey David los llamó “impiedad”.

Entonces no preguntes ¿Cúal libertad? tú sabes cual , todos lo sabemos pero, nos hacemos los locos…

Te dejó otra cita del  Apóstol Pedro:

“Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa”

 «Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios» 1 Pedro 2:9-10 NTV

Continuará…

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