ALMUTAMID

Regresé a la residencia consciente de que en menos de dos semanas estaría solo con Viqui en una habitación de hotel. Pero faltaba mucho para eso y hasta que ella no me avisara de los horarios de sus salidas yo no podía organizarme. Así que llevé mi vida “normal” de los últimos meses aunque algo más relajado. Por fin llegaban resultados de los exámenes y el personal se iba tranquilizando, especialmente Claudia, que lo había aprobado todo con buenas notas excepto la Anatomía, que también tenía buena nota pero no tanto como las demás. Aunque era castrimestral tenía opción a presentarse a subir nota y estaba decidida a ello para asegurarse la cuantía total de la beca e intentar ahorrarse alguna matrícula del siguiente curso.

Lourdes también había arrancado con buen pie, pero a Víctor se le había enquistado la Física y andaba justo con las Matemáticas. Mis compañeras habían sacado todas muy buenas notas. El más justo era yo, pues había aprobado una de las asignaturas gracias al trabajo conjunto con María. Con lo que estaba tríplemente agradecido a ella. Aprobé la asignatura, me dió un masaje y me hizo una paja…

Con el fin del primer cuatrimestre en la residencia se celebraba una fiesta en la que como ya nos habían advertido los veteranos en las novatadas, los novatos ejercíamos de servicio. Nos tocó servir bebida y poner música un viernes desde las 3 de la tarde hasta que se fue el sol. Barrilada abierta a gente externa de la residencia y con el dinero que se recaudaba se hacía una fiesta a final de curso, colofón de la novatada donde ya nos “graduaban” pues al siguiente curso ya seríamos veteranos. Había mucha gente conocida a los que serví bebidas, compañeros del equipo, de la facultad, veteranos de la residencia. Buena mezcla…

Lo bueno es que yo aparentemente les caía bien a todos. Hubo dos momentos interesantes aquel día. El primero un nuevo saludo gélido entre Claudia y María. Realmente se caían mal. Y yo no veía el motivo.

El segundo fue una sorpresa. Óscar llegó con un grupo de amigos entre los que estaba Marina. ¿Se la habría tirado él también? O mejor dicho ¿ella a él?. Yo estaba en un descanso en ese momento comiendome un bocadillo con una cerveza junto con Claudia. Óscar se acercó a nosotros para presentarnosla:

-Luisito, me dice mi amiga Marina que eres toda una celebridad en tu facultad…¿os conocéis?-dijo Óscar.
-Es nuestra estrella del equipo, Óscar- respondió Marina acercándose a mí con andares gatunos para darme dos besos largos cogiéndome por la cintura.
-Estrella, estrella…aporto- dije con modestia.

Claudia observaba a Marina con los ojos entronados tras ser presentadas. La conversación fue totalmente trivial y simpre con el aire de superioridad de Óscar hasta que tuvimos que volver a la barra y Marina se despidió con otros dos besos y por supuesto su mano en mi pecho. La reacción de Claudia fue demoledora:

-Aprovechate de ésa, que si quieres te la follas….
-¿Qué dices? ¿Yo?, jajajaja. A una de 4ª…-respondí tartamudeando.

¿Sabrá algo Claudia? ¿Qué se ha podido imaginar sólo por un saludo? ¿Ve contrincantes en todas partes? ¿Le gusto?

-Bueno, y si pasara….-dejé caer.
-Que lo disfrutes. Un polvete te vendría bien. Te pones tenso con facilidad…
-¿No te importaria?
-¿A mí? ¿Por qué iba a molestar?- pregntó a la defensiva.
-No sé, parece molestarte que yo pudiera echar un ratito con esa chica…
-Lo que tu hagas en tu tiempo libre es de tu incumbencia, Luisinho…, yo sólo te digo que esa tía es fácil y te puede hacer daño. Ahora si piensas con eso…-dijo mirándome el paquete- en vez de con la cabeza o el corazón, tú mismo. A mí después no me llores…
-Gracias por tu consejo. Lo tendré en cuenta. Pero si te lloro, ¿me daras por lo menos un abracito?

Se rió abrazándome por detrás haciedome sentir esas tetitas que me traían loco y me dió un cate en el culo diciéndome antes de retirarse a otras tareas:

-Sabes que estoy a tu disposición, tontaina. ¿Para qué estamos si no las amigas?

Por fin llegó la semana en que vendría Viqui. Llegaban el jueves a media mañana, se pasaban todo el día de visita y por la tarde les daban un tiempo libre. A la mañana siguiente subían a la sierra a esquiar, pues el motivo de la excursión era la Semana Blanca y a media tarde emprendían viaje de vuelta. Esa noche era nuestra noche, pero hasta no llegar al hotel y distribur habitaciones no sabía como lo haríamos. Además, al ser jueves yo tenía partido de liga por lo que evitaría el pao con ella e iría directamente al hotel. Todo tenía que salir bien. Para asegurarme sus ganas de verme, la semana anterior le había enviado un regalito por San Valentín, 4 rosas rojas que representaban los 4 meses que habían pasado desde que nos enrollamos la primera vez.

Pero mi vida en la residencia continuaba con mis compañeros ajenos a mis tejemanejes. El domingo por la tarde Claudia me pidió que pasara por su dormitorio pues Vanessa no iba a estar y quería que la ayudara con la Anatomía. No tenía otros planes así que me imaginé que iba aestar sujetando un libro mientras Claudia repetía los nombres de los huesos, los músculos y los organos del cuerpo. Tenía al día siguiente el examen para subri nota y ya estaba otra vez de los nervios. Yo acepté. Hoy por tí y mañana por mí.

Efectivamente la primera hora la pasamos yo tirado en su cama con el libro mientras ella describía órganos internos dando vueltas por la habitación. La verdad es que estaba mona siempre. Sus culottes apretados marcando culete y chochete y una camiseta más suelta de lo habitual que no marcaba tanto sus pechos pero los dejaba moverse más. Como yo estaba en la litera de abajo, cuando Claudia pasaba pegada a la cama su cabeza quedaba por encima y aprovechaba para levantar mi cabeza del libro y mirar las formas de su cuerpo.

Después vinieron los huesos. Mare mía las manos y los pies…!qué de huesos tienen¡. Ella seguía a lo suyo y yo a observarla cuando no me veía y colocarme los bajos bien dentro del pantalon de chandal de forma instintiva. Así otra media hora. Ya estaba aburriendome. Por muy buena que estuviera y mucho que me gustase llevaba hora y media allí ya. Me prometió que terminábamos los músculos y bajábamos a una cafetería a tomar algo como recompensa por ayudarla. Como buen amigo acepté sin rechistar.

-Tengo una idea…-dijo repentinamente.- Levántate de la cama y ponte aqui depie.

Obedecí esperando alguna extraña técnica de estudio.

-Desnudate- continuó dejándome pasmado.
-Ya hora…-contesté medio en broma- si tenías ganas de echar un rato haberlo dicho antes y me ahorro el peñazo de la anatomía…
-No seas tonto. En la facultad trabajamos con cadáveres…
-No me mates…-respondí ya convencido quitándome la camiseta.
-Ofú, este niño. Me vas a servir de modelo para ver la musculatura. Se ve mejor en un cuerpo de verdad que en el dibujo. Tú te quedas quieto y yo voy comprobando lo que sé en tus músculos.
-Hala, una víctima de la ciencia…
-Los pantalones también…-exigió.
-Me quedo en calzoncillos…
-Te he visto en bolas, no me voy a asustar…

Me quité los pantalones obediente y le dije con guasa:

-Que lo disfrutes…
-Siempre disfruto del conocimiento…anda levanta los brazos y ponlos en cruz…y las piernas también ligeramente abiertas…

Obedecí y se puso a mi espalda muy cerca a repasar con su dedo a centímetros de mí piel. Primero la cabeza…maxilar, trapecio, esternocleidomastoideo…en la espalda. Me agarró el brazo y continuó dibujando en mi piel la forma de los músculo…deltoides, tríceps…Me encantaba sentir sus manos pero ya sabemos el peligro que eso conllevaba dentro de mi calzoncillo. Claudia seguía ajena a mis pensamientos señalando los músculos de mi espalda…dorsal, lumbar…¿Marcaría el glúteo? Ahí estaba mi amiga con su dedo dibujando mis glúteos justo antes de agacharse para rematar su estudio de mis piernas…biceps femoral, isquiotibial, gemelos…

Se levantó dándose ánimos mientras yo miré con disimulo mi paquete, bien lleno pero un no apretado. Claudia me miró y me sonrió:

-Gracias, Luis.

Y me dió un abrazo. Entre tan poca ropa y mi facilidad para empalmarme. Sentir sus tetitas casi libres en mi pecho hizo saltar el resorte justo en el momento en que ella empezaba su repaso de mi musculatura frontal. Esternocleidomastoideo, pectoral…marcó la forma de mi pectoral con su dedo índice rozando mi piel.Yo ya me estaba poniendo atacado y me iba a ser imposible disimular la tienda de campaña. Abdominales, por pares, traversos, rectos, oblicuos…

-Que suerte que estés delgado. Se te marca todo…-levantó la cabeza dejando su mano en mi oblicuo.
-Y fuerte- respondí- normal que se me marque todo- remarqué.

Claudia con su talante habitual en estos casos me miró el bulto del paquete muy cerca de su cara y me dijo:

-Eso no es un músculo, cariño. Desde luego que facilidad tienes…
-¿Que quieres hija? Contigo tocándome tan cerquita…
-Pues entonces de la línea del oblicuo me olvido que la liamos.
-Tú toca lo que quieras pero no me responsabilizo de las consecuencias…-dije chulesco.

Se quedó mirando mi paquete agachada y pasó a los abductores, cuádriceps…pero ya sin tocar. Y cuando llegó al pié me dijo:

-Estás supersalido. Ya te dije que te tiraras a la Marina esa…
-¿Y si ya me la hubiera tirado?- solté.

Agachada como estaba me miró con cara de incredulidad. Se levantó y me dijo:

-No es tu tipo. Tu eres demasiado bueno para ella. Ella es más de niñatos como Óscar. No creo…venga vístete que te invito a una cerveza.

¿Había sido un halago o un desprecio? Como fuera dí un paso más y le dije:

-No todo el mundo tiene este palmito delante y se queda igual…
-No todo es tener una cara bonita, ese cuerpín- respondió pellizcandome la barriga- y un paquete gordo…Luis, ésto- me tocó la frente- y esto- me tocó el pecho- valen más que todos los músculos que acabo de nombrar.

Nunca había llegado tan lejos con Claudia pero ella siempre tenía una salida de hermana mayor a pesar de las oportunidades que se daban para tener más contacto físico. Salí de su dormitorio para vestirme con ropa de calle y nos fuimos a tomar una cerveza evidentemente hablando ya de otros temas.

Por fin llegó el día esperado y no os niego que estaba nerviosito. Yenía más o menos los cabos atados. A Claudia y Víctor les dije que no cenaba con ellos porque me quedaba con los compañeros después del partido y a María que seguramente no me quedaba a tomar nada después del partido por si venía a verlo. No tenía por qué salir mal y tener algún cruce inoportuno. Por su parte Viqui me dijo que se iba con los compañeros a partir de las 6, hora de mi partido, y tenían la cena a las 9 en el hotel. Ya me avisaba cuando podía colarme. Todo atado y bien atado como dijo aquel…

Me fuí al partido con mi macuto bien preparado para presentarme guapete y tener varias mudas por si acaso. Viqui ya me había mandado los datos del hotel, dirección y número de habitación a media mañana. El partido iba bien, muy fácil, Filosofía no era rival para nosotros. Sin embargo al empezar la segunda parte pedí el cambio. Tenía los isquiotibiales muy cargados y me dolían al correr y golpear el balón. El partido estaba encarrilado y le dije a los compañeros que me iba a duchar ya. Al salir de la ducha un poco agobiado por las molestias llamé a María por teléfono para explicarle lo que pasaba. Tenía todavía un par de horas antes de ir en busca de Viqui. Me dijo que eso era falta de calentamiento y un poquito de sobrecarga. Me mando comprar no se que aceite de hierbas en la farmacia y me dijo que me pasara por su casa. La verdad es que me dolía al andar pero aun así fuí caminando desde el polideportivo a la farmacia y de la farmacia a su casa que además estaba relativamente cerca del hotel de Viqui. No quería pensar que la molestia estropeara mi noche romántica y ¿de sexo?.

Llegué a casa de María y pasé. Sus compañeras estaban en el salón. Las saludé y entramos al dormitorio de María.

-A ver como tienes eso…

Remangué el pantalón pero apenas pasaba de los gemelos.

-Así no puedo verlo, te los vas a tener que quitar…
-Vale, pero cierra la puerta, que me quedo en calzoncillos…-dije por tener algo de intimidad.
-Chicas…-gritó María- me encierro en el dormitorio con Luis que le da corte que lo veáis en calzoncillos…
-!!!Vale¡¡¡-gritaron a coro desde el salón.
-Mira que eres mamona…-le dije mientras me quitaba los pantalones.
-No creo que se asusten por ver a un tío en calzoncillos, las dos tienen novio…
-Y tú me tienes muy visto ya…-le dije de mal humor.
-¿Quieres que te lo arregle o no?- preguntó impaciente.
-Sí, sí, porfa…

Me tumbé en su cama y se echó el aceite en las manos empezó a presionar y empecé a quejarme.

-Esto lo tienes fatal. Está muy sobrecargado. Si no calientas bien antes de los partidos es normal. Y suerte que sean los isquiotibiales, si te pasa en el muslo que es menos flexible te podría provocar una rotura fibrilar y dejarte sin jugar una temporadita… a ver como tienes los cuádriceps y abductores- continuó subiendo la mano por mi pierna- lo dicho, estás fatal. Bueno- me dijo levantándose- porque eres mi amigo te voy a hacer el masaje pero no lo malinterpretes.
-No, no, claro…por eso he acudido a tí.
-Venga túmbate boca abajo y empezamos como la otra vez…

Qué buenas manos tenía María me estaba relajando gemelos y muslos, y con el agobio por el dolor en la tibia cuando empezó a masajearme los glúteos ni siquiera me lo planteé como que me estaba sobando el culo. De vez en cuando miraba la hora mientras María se afanaba en destensarme los músculos. Había tiempo.

-Date la vuelta.

Obedecí al instante y pude ver como María buscaba mi paquete con la mirada no sé si sorprendida o tranquilizada por encontrarselo relajado. De nuevo se echó aceite en las manos y empezó a apretarme los isquiotibiales consiguiendo que me quejara de dolor.

-Estás hecho una nenaza…- me dijo sonriendo.
-Joder, es que duele…
-Pero un machito como tú no se queja por eso…
-Contigo no tengo que ocultar sentimientos…-rematé.

María continuó apretando con sus pulgares mi maltrecho músculo mientras yo miraba al techo intentando relajarme pensando en la noche que me esperaba. Para rematar su masaje volvió a apoyarse mi pie en el abdomen para apretarlo con fuerza estirar mis gemelos y comprobar la contracción del músculo de la tibia. La verdad es que era buena y estaba consiguiendo rebajarme mucho la tensión del músculo.

-Vale, ésto está mucho mejor. Vamos a los muslos….-ella me hablaba pero yo con mala educación no le estaba echando mucha cuenta pese al favor que me hacía. Mi mente ya hacía rato que sólo pensaba en las tetas de Viqui y su chochito…- están menos sobrecargados que la última vez…

Su mano ya se acercaba al pernil de mi calzoncillo. De hecho ya me había rozado los huevos. Pero esta vez no me dijo nada de subirmelos para facilitarle el trabajo ni me había puesto la pierna de lado. De golpe me sobresalté. Su mano se había colado en el calzoncillo por abajo y me estaba agarrando la polla. Levanté la cabeza sorprendido y María me hizo el gesto de silencio con el dedo en su boca y después señaló la puerta.

-Shhh, que no nos oigan…
-Pero María…-intenté decir mientras su mano agarraba mi nabo que se endurecía rápidamente por su atención.
-Shhh. La pierna está ya bien. Ahora relájate y te destensas del todo…

¿Pero por qué hoy? ¿Tienes meses para meterme mano y se te ocurre volverte atrevida hoy? No me jodas, María. Hoy estoy para otra que me está esperando…

¿Y ahora qué? ¿La paro? ¿Le digo que tengo novia y me está esperando? Si ella misma me había dicho que no se iba a repetir. Ni siquiera estaba empalmado…¿por qué me metía mano ahora? ¿Pensaba que la había buscado para eso?

-María, no es necesario…-le pedí flojito.
-Pero yo quiero que te relajes…has venido por un problema muscular y la última vez te quedaste muy bien. En serio no me importa…
-Pero yo creía que te había molestado…
-Ya te dije que sólo me importó lo que dijeron mis amigas…porque confío en tí…

“No confíes tanto, María…” si pongo reparos es precisamente porque me voy con otra…

-Pero esto es sexo…
-Tómatelo como terapia…-y sacó la mano de mi calzoncillo.

Pensé que al ver mis reparos se iba a detener pero en vez de eso tomó el elástico de los calzoncillos y tiró de ellos para quitarmelos. Mi polla estaba dura por el ratito que me la había tocado y eso le hizo decir:

-¿Ves? Estás como la última vez…

Se puso de rodillas en la cama y empezó a pajearme. Iba a decirle que parara, pero en vez de eso tomé su mano y le indiqué como tenía que hacerlo pues casi me hacía daño con su torpeza. De perdidos al río pensé…y ya que estaba tan entregada cogí mi brazo más cercano a ella y lo pasé por detrás de su cuerpo apoyándolo en su espalda. No me dijo nada así que lo metí bajo su camiseta y acaricié su espalda.

-¿Qué haces Luis?
-Pues si tú tocas yo toco…
-Anda, anda. Yo estoy muy relajada…
-Ya te digo…tocándome la polla…

María me la soltó un momento y me dió un cate en el muslo que resonó en la habitación.

-Shhhh. Jijiji…que como se enteran las de fuera de lo que estamos haciendo…-dijo susurrando.
-Pues tu eras la que quería dejar la puerta abierta…ábrela ahora anda…
-Yo la abro pero les digo que eres un cochino exhibicionista…
-Tú misma…ya les explicaré yo quien me ha desnudado…
-Venga, calla y vamos a terminar esto… dijo retomando la paja.

Ahora mi mano se fué a su culo.

-Luis, te estás pasando.
-María me estás meneando la polla, lo menos que puedo es tocarte el culo para excitarme ¿no?
-¿Yo te excito?
-Mira como me la pones…
-Pero eso es porque te he tocado…
-La última vez no hizo falta…

Mientras mi mano había ido bajando su nalga y tocaba su chocho por encima del pantalón.

-…y tú también estás excitada…como la última vez.-continué.
-…no, no, Luis, por favor, para…
-No quieres que pare…déjame y verás…

Metí la mano por dentro del pantalón de chandal que llevaba pero me agarró la mano.

-No, Luis, de verdad…no me toques…
-A mí me gusta que me toques…déjame probar y si no te gusta, nunca más…

Forcé la mano y conseguí colarla entre el pantalón y las bragas. Sentí su calor y María se estremeció. Retiró su mano y esta vez sí colé mi mano entre sus nalgas y llegué hasta su chocho. Estaba empapada. Gemí al resbalar mi dedo entre sus labios mojados desde sus ano hasta su vello púbico. María cerró los ojos y no se movía pero respiraba muy hondo y por fin muy suavemente empezó a decir:

-Luis, ¿qué me haces? mmmmmm¿Luis….

Yo tomé su mano y la coloqué de nuevo en mi polla. María torpemente me volvió a pajear. No me atrevía a meter un dedo en su coño pero el roce de mi mano sobre él y el clítorix la estaba llevando camino del orgasmo. Por fin en apenas 3 o 4 minutos María empezó a respirar de forma entrecortada y a decir de forma muy aguda: “Luis, Luis, Luiiiiiiiiiis….” empapándome aun más mi mano y dejando de masturbarme.

Cuando reaccionó estaba muy sofocada y lo primero que hizo fue sacar mi mano de su braga y levantarse.

-¿Estás bien?-pregunté.
-No lo sé…
-¿No te ha gustado?
-Ha sido raro…
-Ven…-tiré de su mano y se sentó d enuevo a mi lado que seguía empalmado en la cama.

Tomé su mano y la puse en mi polla y le dije:

-Ahora ayudame a terminar a mí…así los dos sentimos lo mismo…

Ya que estábamos me iba con los huevos vacíos, seguro que me recuperaba para la noche.

María retomó la paja con mis indicaciones hasta que me corrí entre estertores manchando mi barriga, polla y pelotas y pringando su mano.

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