FABIANA ECHEVARRÍA

Me quedare en la oscuridad hasta que mi alma se encienda de nuevo. Habitare en ella, me alimentare de ella, viviré de ella, la comeré y la devorare hasta que se propague por mi cuerpo todo. Cada fibra de mi alma estará corrompida por ella, saldrá por mis ojos y a través de mis palabras y letras, cuando baile sin parar se salpicará en el mundo gota a gota y la saboreare con mi lengua, como el más acérrimo depredador luego de devorarse a la presa mas perseguida. Esa que lo hizo correr cientos de kilómetros lejos de sus tierras adentrándose así en terreno desconocido, lo hizo arrastrarse por la maleza, ocultase entre las espinas dejando gotas de sangre en el camino. ¿Lo hizo la presa? ¿O se lo hizo él? ¿Por qué ella? ¿Por qué no otra más accesible? Porque ninguna otra era la oscuridad. Su cuerpo parecía consumirse en cada paso que daba hacia ella, parecía una carrera perdida, como si se burlara de él y la condena era el martirio de la vida sin cortes que implicaba su cacería. Sin embargo, allí estaba, aplastando el cuello con sus garras, mirándola fijamente a los ojos que se manchaban con la sangre que caía de su boca producto del primer bocado. Estaba decidido a no dejar nada de ella, adentrar sus afilados colmillos en cada fragmento de su interior, viendo de que estaba hecha por dentro, como buscando de donde venía su fuerza, su ímpetu, su ardor; para su estupor no había nada dentro, solo su propia cabeza, dando así lugar a una escena irónica y grotesca que provocaba en la presa la risa más satírica.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s