ESRUZA

El cansancio llega, inevitablemente,

a mi corazón, aunque siga latiendo.

Luché como una fiera por evitarlo,

pero llegó.

Aun así, todavía disfruto de los crepúsculos,

de las flores, del canto de los pájaros,

y de cada nuevo amanecer.

El vacío es profundo,

pero lo lleno con mis recuerdos;

es lo mejor que tengo.

Las ilusiones, los ensueños,

tienen un límite,   

yo llegué a ese límite.

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